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El Cristo con un martillo vertical y una hoz horizontal. Por un diálogo cristiano-marxista.

 

 

            En el último y reciente viaje del papa Francisco por algunos países sudamericanos, a su llegada a La Paz entre los diferentes obsequios que recibió por parte de Evo Morales, uno llamó poderosamente la atención, una reproducción de una escultura en madera de un Cristo incrustado en un martillo vertical y una hoz horizontal, el símbolo comunista de la unidad entre los obreros y campesinos, realizada por el jesuita Luis Espinal de origen español, del pueblo catalán de St. Fruitós de Bages, cerca de Manresa, nacido en 1932, hijo de una familia sencilla, trabajadora, tradicional y cristiana. Luego se nacionalizó boliviano, Luis Espinal, más conocido luego como Lucho. Tengo que reconocer que el hecho mencionado en principio me pasó desapercibido, y he tenido que conocerlo tras la lectura de un artículo, realizado por otro jesuita español Xavier Albó, publicado en una extraordinaria revista La Migraña, la número 15, patrocinada por la vicepresidencia de la República de Bolivia, cargo desempeñado por uno de los ideólogos más destacados de la izquierda sudamericana, Álvaro García Linera.

 

            Ni que decir tiene que el regalo de Evo ha sido criticado duramente desde la oposición boliviana y de determinados sectores reaccionarios del catolicismo. Algunos analistas se han preguntado si el papa hubiese aceptado una imagen que en vez de un Cristo crucificado en el mango de un martillo comunista tuviera la imagen de un Cristo crucificado sobre la esvástica nazi. No creo merezca la pena replicar  a estas críticas. Cada uno es libre de pensar y decir lo que le parezca oportuno.

 

            Para entender el significado del regalo del Evo parece pertinente hacer unas breves referencias a Lucho. Llegó a Bolivia en 1968 pocos meses después del asesinato del Che Guevara, un país que con un gran riqueza humana y material (petróleo, gas, minería, cultivos de todos los climas, ganadería, riqueza hidrográfica...) no conseguía progresar, por lo que se situaba entre los más pobres de toda América Latina. ¿Por qué? Esta pregunta atormentó durante mucho tiempo a Lucho. ¿Por qué en un país con tanta riqueza, sólo una minoría vive bien, mientras las grandes masas sobreviven o mueren antes de tiempo? En una dictadura hacer preguntas es peligroso.  Al respecto me viene a la memoria la frase de Helder CámaraSi doy de comer a los pobres,  me dicen que soy un santo. Si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy comunista”.

Su llegada en el 1968, es en el momento de mayor efervescencia latinoamericana, donde el pueblo resiste a las dictaduras militares que se han ido imponiendo en todo el Cono Sur y en otros países de América Latina. Es el momento del auge de la teología de la liberación, son los años de las dos importantes reuniones del Episcopado latinoamericano en Medellín (1968) y Puebla (1979), tiempo de las luchas de Centroamérica, de golpes y contragolpes de estado en Bolivia.

 

Uno de los escritos de Lucho, impresionante por la humanidad profunda y su empatía hacia los más desprotegidos, es Oraciones a quemarropa, escritas antes de su llegada a Bolivia. Una de ellas titulada Comunismo, significa su clara vinculación con la teología de la liberación, dice:  

Señor, nos da miedo este mundo que avanza hacia el comunismo. La mancha roja se extiende con el apoyo de muchos. Hoy, aquí, la religión de la materia es más fuerte que tu Religión, es más viva, más proselitista. Tal vez, sea mejor así, que el comunismo crezca y de un zarpazo saque de su letargo a tu Iglesia milenaria. Ante un peligro tan agudo, ¿qué significa esta iglesia de boato y de rutina? Tal vez, tus pobres hallan en el comunismo aquello que Tú predicaste: el hambre y la sed de justicia (Mt. 5,6). Tal vez, nosotros los hacemos ateos al mostrarles un Dios que de verdad no existe; tal vez, tienen razón al hablar de “opio del pueblo” porque hemos desencarnado nuestra fe

 

            Lucho fue asesinado el 22 de marzo de 1980. Los asesinos de la extrema derecha, dirigidos por el paranoico Arce Gómez, lo trasladaron al matadero del barrio de Achachicala,  en La Paz, donde fue torturado durante unas cuatro horas y al final asesinado con 17 balazos. Al amanecer un campesino encontró su cuerpo tirado en un basural camino de Chacaltaya. Dos días después era asesinado en El Salvador, Monseñor Romero. Su entierro fue una verdadera manifestación popular de duelo. 80.000 personas lo acompañaron al cementerio. Decenas de miles de personas cargaron en volandas el féretro por las calles de La Paz mientras gritaban "Lucho ha muerto, aún quedamos muchos".  En su tumba se puede leer esta inscripción: "Asesinado por ayudar al pueblo". En su camino al Palacio Presidencial para encontrarse con Evo, Francisco detuvo el papamóvil en un punto de los 12 kilómetros que unen el aeropuerto de El Alto con La Paz, donde fue encontrado el cuerpo de Lucho, para decir unas breves palabras: “Recordar un hermano, un hermano nuestro, víctima de intereses que no querían que se luchara por la libertad de Bolivia. El P. Espinal predicó el Evangelio y ese Evangelio molestó y por eso lo eliminaron

 

            Fue un sacerdote peculiar. Estudió artes visuales y utilizó el cine, los documentales y el periodismo para criticar la realidad social. Comenzó a trabajar en Televisión Española durante la dictadura de Franco, colaborando con Martínez Roure en un programa semanal titulado "Cuestión urgente", donde se trataban temas de actualidad que ordinariamente los medios oficiales de comunicación no abordaban. Estos programas tuvieron un gran éxito y fueron comprados por la BBC de Londres. Pero cuando en 1967, la censura oficial vetó un programa donde aparecían las chabolas de los suburbios barceloneses y una entrevista con Alfonso Carlos Comín, Lucho dimitió de TVE. En Bolivia fue realizador, periodista, columnista y editor de varias publicaciones críticas con las distintas dictaduras militares como la de Hugo Banzer o García Meza y su ministro del Interior Luis Arce Gómez, estos últimos condenados en un juicio por su muerte. Participó y organizó en multitud de protestas, pero la que más resonancia tuvo fue la huelga de hambre que hizo en 1978 junto a mujeres, mineros y campesinos para pedir la legalización de los sindicatos y la amnistía de presos políticos.

 

 

Y además practicó la escultura. Como señala Xavier Albó, esa otra forma de expresarse, mediante tallados en madera, resulta un bello complemento de las oraciones a quemarropa. Los hacía aprovechando maderas viejas, patas o tablas de muebles ya destartalados y otras piezas inservibles, y con técnicas muy rudimentarias. Un poco antes de su muerte su comunidad le había regalado una cajita con mejores herramientas, que ya poco pudo usar. Los tallaba sobre todo en fines de semana, con frecuencia para regalarlos a diversos amigos; y siempre con temas adecuados a su situación o reflejando ideas centrales de sus propias vivencias espirituales, cotidianas y políticas. Por ejemplo, la alegría de los niños, la esperanza llena de cariño por un embarazo materno y el dolor por una wawita perdida en el vientre; la opresión militar a contrapunto con la libertad de expresión, los símbolos de la vida en diversos tiempos y culturas. El tallado de mayor tamaño es sobre la huelga de hambre ya citada en la que participó, con multitud de rostros, simplemente delineados, un hambriento esqueleto en el centro y, en las cuatro esquinas, en diagonal, dos cabezas de animales feroces, una flor y una estrella. El de la nueva cruz que Lucho acopló al Cristo de sus primeros votos, con un martillo vertical y una hoz horizontal fue para expresar el necesario pero huidizo diálogo cristiano marxista, con los obreros y campesinos. El que lo hiciera con el Cristo de sus votos muestra cuán adentro sentía la urgencia de tal diálogo. Es una clara llamada a la necesidad de dialogar con todos, pero no una declaración de filiación partidaria. Sin ser militante de ningún partido concreto, él sí fue el que por consenso pudo aglutinar a periodistas de mil tendencias de izquierda, cuando juntos decidieron fundar el semanario Aquí para poder publicar lo que los grandes medios no se animaban a difundir durante las dictaduras militares.

 

En el cajón con herramientas para sus tallados que le regaló nuestra comunidad no mucho antes de su martirio seguían los palos originales de la cruz, como puede apreciarse en la película Un mártir incómodo, filmada por Mariona Ortiz y Ana  Masllorens para la TV3 catalana en 2010. Cuando le mataron yo heredé esa cruz sin mayor trámite, nos dice Xavier Albó,  dado que vivía en la misma casa e incluso en el mismo cuarto. Cuando fui a vivir a la comunidad aymara de Qurpa, allí llevé la cruz, hasta que el pasado marzo, el Moro Alfonso Gumucio presentó en la Cinemateca una reedición de su bello libro Luis Espinal y el Cine, y, para ello, yo hice traer el tallado. En esa presentación, bastantes le sacaron fotos y así llegó al canciller y al presidente. El primero me pidió poco antes de la llegada de Francisco que le prestara el Cristo. Le dije que no, pero que si querían hacer réplicas, no había problema. Y apenas media semana antes de la llegada del papa apareció en mi casa Gastón Ugalde, junto a dos de sus principales ayudantes, para tomar fotos y medidas. Es uno de los más afamados y creativos artistas del país y el autor, entre otros cuadros sobre Lucho, de la bella tapa de la mencionada reedición. En cuatro días Gastón alistó la réplica que Evo entregó al papa. A éste le sorprendió porque ni estaba previsto ni sabía que Espinal se expresaba también como artista. Pero, como ha ido aclarando el propio Francisco desde su tertulia con los periodistas en el avión y después con mayor detalle ya en Roma, lo ha entendido muy bien. El debate mundial que ello ha suscitado se ha debido a la falta de información o, en varios casos, a interpretaciones deliberadamente tendenciosas.

 

Cándido Marquesán

27/10/2015 06:20 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Mucho denunciar la desigualdad, pero aquí nadie hace nada

Cándido Marquesán

Resulta ya agobiante la proliferación de estudios sobre el crecimiento, de momento, irreversible de la desigualdad con sus correspondientes causas y secuelas terribles, realizados por ONGs, entidades financieras, cátedras universitarias, etc. Uno más. El Credit Suisse acaba de publicar su informe sobre la riqueza en el mundo. Según sus cálculos, el 1% de la población mundial posee y disfruta del 50% del patrimonio del plantea. Es decir que aquello del manoseado 1% y el 99% es la realidad. Pero esto no es todo, ya que según proyecciones de Piketty, extrapolando la tendencia actual, 2.000 personas se apropiarán  del 7,5% del patrimonio mundial en el 2050; y del 59% en el 2100. Joseph Stiglitz indica que 85 personas tienen un patrimonio igual al del 50% de la población mundial.

 

 Según el galardonado con el premio Nobel de Economía, el escocés afincado en USA Angus Deaton, por su Análisis sobre el consumo, la pobreza y el bienestar”, reconociendo que el mundo está mejor hoy en algunos aspectos, como por ejemplo, la esperanza de vida ha mejorado extraordinariamente en las últimas décadas, pero es terriblemente desigual, tendencia que va a más, de acuerdo con las ideas ya conocidas de Piketty de su libro El capital en el siglo XXI.

Tal como nos señala Tony Judt en su libro Algo va mal, desde finales del siglo XIX hasta la década de 1970, las sociedades avanzadas de Occidente se volvieron cada vez más desiguales. Gracias a la tributación progresiva, los subsidios del gobierno para los necesitados, la provisión de servicios sociales y garantías contra las situaciones de crisis, las democracias modernas se estaban desprendiendo de sus extremos de riqueza y pobreza. Desde luego, seguía habiendo grandes diferencias, pero se fue extendiendo una creciente intolerancia a la desigualdad excesiva. En los últimos treinta años hemos arrojado todo esto por la borda. Varía en cada país. Los mayores extremos de privilegios privados e indiferencia pública han vuelto a aflorar en Estados Unidos y en el Reino Unido, epicentros del entusiasmo por el capitalismo de mercado desregulado.  Estas décadas de «igualación», nos hicieron creer de que tal conquista se mantendría sin fin. Sin embargo, estas décadas de desigualdad creciente nos han convencido que ésta es una condición natural e inevitable. Además se ha extendido un sentimiento corrupto, ya que todos admiramos acríticamente a los ricos y tratamos de emularlos.

Las secuelas de la expansión de la desigualdad son muchas y trágicas. Para el juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, Louis Brandeis: "Podemos tener democracia, o podemos tener la riqueza concentrada en las manos de unas pocas personas, pero no podemos tener ambas cosas a la vez". La desigualdad tiene además otras secuelas muy negativas. Para ello reflejaré unos datos extraídos del libro del sociólogo Göran Therborn de título explícito La desigualdad mata. Entre 1990 y 2008, la esperanza de vida de los estadounidenses blancos sin título universitario se redujo 3 años, y en las mujeres blancas de baja educación la reducción superó los 5 años. Solo el sida en el África austral y la restauración del capitalismo en Rusia, han tenido un impacto más letal que la polarización social producida en los años de crecimiento económico de Clinton y Bush en los Estados Unidos. El retorno del capitalismo en la antigua URSS produjo un aumento espectacular de la desigualdad y de la pobreza. De ahí que en 1995 se habían producido 2,6 millones de muertes prematuras solo en Rusia y Ucrania. En la década de 1990 la cuota de muertes ascendió a 4 millones para todo el territorio de la URSS, según el epidemiólogo británico Michael Marmot.

Esta cifra es muy inferior a los efectos letales de la colectivización estalinista de la década de 1930 que alcanzó los 9 millones, sobre todo en Ucrania y Kazajstán. No obstante, por lo que hace referencia a Rusia, la tragedia de la colectivización de los 30 y de la privatización de los 90 son comparables.

Determinados estudios han constatado que el desempleo produce muertes adicionales. Incluso las mujeres de los desempleados mueren antes que otras mujeres casadas. Una de las consecuencias más dramáticas de la crisis financiera ha sido el incremento masivo del desempleo por la megalomanía de algunos banqueros. ¿Cuántos de esos desempleados sufrirán una muerte prematura? No podemos saberlo, pero serán muchos miles. El Tribunal Internacional de Justicia dicta sentencias por "crímenes contra la humanidad" por hechos con una letalidad menor. En USA, un hombre blanco de 50 años con estudios universitarios vivirá al menos 6 años más que otro que los haya abandonado.

La desigualdad mundial ofrece a los niños perspectivas muy distintas en su modo de vida y su supervivencia. En el África subsahariana 1 de cada 9 niños muere antes de los 5 años; en Angola o Chad es 1 de cada 6. En contraposición en Japón o Singapur 3 de cada 1.000 perecen antes de los 5 años. Si nos fijamos en la esperanza de vida las diferencias son abismales, por ejemplo, entre Sierra Leona y Japón la diferencia es de 46 años, y entre los países ricos y los menos desarrollados la media es de 27 años. Therborn también nos informa de las "vidas atrofiadas" o retraso del crecimiento como consecuencia de la malnutrición infantil. La mitad de los niños indios menores de 5 años la sufren y el 40% de los indonesios. En algunas partes de India, las personas se están encogiendo, en medio del autobombo nacionalista de la clase media que sueña con una India brillante. Entre mitad de la década de los 80 y la del 2000 la altura media de hombres y mujeres a la edad de los 20 años decreció en los estados de Delhi, Haryana y Punjab.

Con todo lo expuesto sorprende la inhibición de los gobiernos para atacar esta auténtica lacra. Soluciones las hay, en la línea ya expuesta por Tony Judt. Hay que llevar a cabo una redistribución vía impuestos y transferencias sociales. Impuestos progresivos a las rentas altas y las grandes empresas; todo acompañado con un control del fraude fiscal y dinamitar los paraísos fiscales. Según estudios realizados por OXFAM Intermón, el fraude fiscal cuesta cada año a España unos 59.000 millones de euros, el 72% de los cuales pertenece a grandes empresas y grandes fortunas. Esta cifra es mayor que todo el presupuesto de sanidad (57.000 millones).

Una medida fundamental para combatir la desigualdad es que todo ciudadano disponga de un puesto de trabajo digno.  Millones de personas no disfrutan de salario por no tener un puesto de trabajo y millones perderán el trabajo en los próximos años debido a una razón muy simple: no hace falta trabajo. La informática, la inteligencia artificial, la robótica hacen posible la producción de todo lo que nos hace falta usando una cantidad cada vez menos de trabajo humano. Este hecho es evidente para cualquiera que razone. No obstante, economistas y gobernantes, en vez de encontrar una vía de salida de la paradoja a la que nos lleva la superstición del trabajo asalariado insisten en prometer la vuelta del empleo y del crecimiento. Además muchos de los que trabajan lo hacen precario, por lo que viven en situación de pobreza y exclusión.

Quiero terminar con una cita que a todos nos debería servir de motivo para una profunda reflexión. Es de la constitución montañesa de 1793, es el  artículo 21. Las ayudas públicas son una deuda sagrada. La sociedad debe la subsistencia a los ciudadanos desgraciados, ya sea procurándoles trabajo, ya sea proporcionando los medios de existencia a lo que no estén en condiciones de trabajar.
Produce vergüenza constatar el nivel de retroceso y de indignidad al que ha llegado esta sociedad actual, que deja en la estacada y tirados como auténticos residuos humanos a millones de personas. Hace 200 años, la clase dirigente tenía otra sensibilidad social, al estar impregnada de valores de solidaridad, fraternidad y justicia social.

27/10/2015 08:33 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Ahora vuelve a ser urgente reconstruir las izquierdas para evitar la barbarie. Lunes, 12 de Octubre de 2015 09:34

Cándido Marquesán

Las elecciones generales, las más importantes, están ya muy próximas. Poco más de dos meses. Todo ciudadano adscrito a la izquierda, como es mi caso, tiene que estar profundamente preocupado por los resultados del 20-D. Por mucho que las previsiones electorales para el PP sean muy negativas, cabe pensar que cambiaran de tendencia, a pesar de la corrupción, el problema de Cataluña y el daño causado a la mayoría de la sociedad española por sus políticas, etc. El discurso político de los populares está ya diseñado: el miedo.

 

“Existen grandes peligros de producirse un cambio político”. “Hay que seguir profundizando las reformas, etc”. En esta tarea contarán con grandes apoyos mediáticos, empresariales, financieros, etc. Y el PP es mucho PP. Y eso va calando, además hay mucho conservadurismo en determinados e importantes colectivos de la sociedad española: 9,3 millones de pensionistas, alrededor de 2,4 millones de empleados públicos; empresarios, autónomos, etc.

Aunque es probable un descenso de los votos de los populares, este será recogido en gran parte por  su marca blanca: Ciudadanos C´s. El partido de Albert Rivera replegará también muchos votos en el centro y la izquierda, sobre todo en amplios sectores de la ciudadanía, confiados en que supondrá una auténtica regeneración de la política. La conclusión es clara. Un gobierno PP con el apoyo del Cs, es lo que se vislumbra en el horizonte. No sé si en un gobierno en coalición, o con un apoyo parlamentario en las grandes cuestiones: presupuestos, política económica, cuestión territorial, etc… En lo fundamental, la política seguirá en la misma línea. Y ya conocemos sus efectos, y el que no los vea, es que tiene un grave problema.

Este resultado previsible, ojalá me equivoque, se explica fundamentalmente por la torpeza, la ineptitud y la irresponsabilidad de los dirigentes de las izquierdas. Todavía incluyo en ellas al PSOE, lo que hago con muchas reservas. Su líder, Pedro Sánchez no sólo no remonta, es que permanece estancado. Podemos va a la baja, está dinamitando las grandes expectativas que generaron en las elecciones europeas. En torno a IU, es una jaula de grillos. Y en cuanto a los partidos nacionalistas de izquierdas, como Compromís, CHA, BNG, Bildu cabe pensar en su mantenimiento o un leve retroceso.
No hay manera de que las izquierdas se unan en Unidad Popular, Alianza electoral, Frente Popular, etc.

Llamémosla como queramos. Realmente la actuación de las izquierdas es lamentable, actuación propiciada por personalismos, tal como acabamos de ver estos días en las discrepancias entre Alberto Garzón y Pablo Iglesias. Y así van a regalar el triunfo a las derechas. No hace falta ser un experto politólogo para verlo. Mas les da igual a los líderes de la izquierda. Y eso que tienen ante sus ojos el excelente resultado de una unión de las izquierdas -sin la participación del PSOE, si los socialistas hubieran participado el resultado ya hubiera sido espectacular-, en las últimas elecciones municipales. Como señala Emmanuel Rodríguez,  en mayo pasado las candidaturas ciudadanas lograron, entre otros muchos méritos, conquistar cinco grandes ayuntamientos del país: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Coruña y Cádiz.

Formalmente, y salvo en Cádiz, estas candidaturas lograron el apoyo de la mayor parte de las formaciones hoy en liza en la llamada confluencia: IU, Equo y también Podemos. En términos prácticos, no obstante, la mayor parte del trabajo que posibilitó las candidaturas municipalistas fue llevado a cabo por equipos que tenían una larga trayectoria en movimientos sociales y/o se habían formateado (incluidos algunos militantes de partido) en el 15M, la PAH o las Mareas por los derechos sociales. Resultado: los cinco alcaldes de estas ciudades, así como la parte del león de cada uno de los equipos de gobierno, son personalidades reconocidas de las nuevas figuras del protagonismo social: Colau portavoz de la PAH, Kichi de la Marea Verde, Santisteve activista del movimiento anti-cárceles, Ferreiro abogado de movimientos sociales.

Una lección importante para la confluencia: sólo en aquellas ciudades donde la confluencia ha estado liderada por una parte que no es de parte (de partido) se consigue un método de participación lo suficientemente inclusivo y democrático como para ser capaz de traducirse en victorias electorales.
O como señala en su página web Ahora en Común: La necesidad de una candidatura de la gente y para la gente con ambición de transformar en común nuestro país es un clamor en las calles. Ahora en común es el nombre de un sueño que late en el corazón de una ciudadanía que anhela el cambio. Los nuevos ayuntamientos han demostrado que los procesos participativos, hechos desde abajo, desatan la confianza y la ilusión, desbordando las campañas electorales hasta recuperar las instituciones para la gente.

Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Zaragoza en Común, Por Cádiz Sí Se Puede, las mareas y las demás candidaturas de confluencia nos muestran el camino para cambiar no sólo los municipios sino también el conjunto del Estado. Creemos posible e ineludible anteponer lo que nos une a lo que nos diferencia para llegar a un acuerdo en torno a una serie de puntos programáticos de sentido común que reflejen el consenso social de nuestro tiempo: la necesidad de recuperar la soberanía, regenerar y profundizar la democracia, restituir la decencia y la transparencia en el ejercicio de la función pública, defender la universalidad de los derechos humanos (educación, sanidad, alimentación, vivienda y trabajo) y establecer la dignidad, la igualdad, la sostenibilidad, la participación y la justicia como principios rectores de la nueva política que exigen los retos y oportunidades del siglo XXI.

La filosofía que impregna el planteamiento político de Ahora en común y de Enmanuel Rodríguez, es la que expuso ya en septiembre de 2011 el sociólogo portugués, Boaventura de Sousa Santos en un documento breve pero lleno de calado político Primera Carta a las Izquierdas, que en las sedes de todos los partidos políticos de izquierdas debería estar en sitio bien visible, para que después de una sosegada lectura les sirviera de reflexión a sus dirigentes.  Por su importancia lo transcribo al final.

No pongo en cuestión que exista un futuro para las izquierdas, pero su futuro no será una continuación lineal de su pasado. Definir lo que tienen en común equivale a responder la pregunta: ¿qué es la izquierda? La izquierda es un conjunto de posiciones políticas que comparten el ideal de que los seres humanos tienen todos  el  mismo valor, y que son el valor más alto. Ese ideal es puesto en cuestión siempre que hay relaciones sociales de poder de-sigual, esto es, de dominación. En este caso, algunos individuos o grupos satisfacen algunas de sus necesidades transformando a otros individuos o grupos en medios para sus fines. El capitalismo no es la única fuente de dominación, pero es una fuente importante.

Las diferentes comprensiones de este ideal produjeron diversas fracturas. Las principales fueron respuestas opuestas a las siguientes preguntas. ¿Puede el capitalismo ser reformado para mejorar la suerte de los dominados, o esto sólo es posible más allá del capitalismo? ¿La lucha social debe ser conducida por una clase (la clase obrera) o por diferentes clases o grupos sociales? ¿Debe ser conducida dentro de las instituciones democráticas o fuera de ellas? ¿El Estado es, en sí mismo, una relación de dominación, o puede ser movilizado para combatir las relaciones de dominación?

Las respuestas opuestas a estas preguntas estuvieron en el origen de violentas fracturas. En nombre de la izquierda se cometieron atrocidades contra la izquierda; pero, en su conjunto, las izquierdas dominaron el siglo XX (a pesar del nazismo, el fascismo y el colonialismo) y el mundo se volvió más libre e igualitario gracias a ellas. Este siglo corto de las izquierdas terminó con la caída del Muro de Berlín. Los últimos treinta años fueron marcados, por un lado, por una gestión de ruinas y de inercias y, por el otro, por la emergencia de nuevas luchas contra la dominación, con otros actores y otros lenguajes que las izquierdas no pudieron entender.

Mientras tanto, liberado de las izquierdas, el capitalismo volvió a mostrar su vocación antisocial. Ahora vuelve a ser urgente reconstruir las izquierdas para evitar la barbarie. ¿Cómo recomenzar? Con la aceptación de las siguientes ideas:


Primero, el mundo se diversificó y la diversidad se instaló en el interior de cada país. La comprensión del mundo es mucho más amplia que la comprensión occidental del mundo; no hay internacionalismo sin interculturalismo.

Segundo, el capitalismo concibe a la democracia como un instrumento de acumulación; si es preciso, la reduce a la irrelevancia y, si encuentra otro instrumento más eficiente, prescinde de ella (el caso de China). La defensa de la democracia de alta intensidad debe ser la gran bandera de las izquierdas.

Tercero, el capitalismo es amoral y no entiende el concepto de dignidad humana; defender esta dignidad es una lucha contra el capitalismo y nunca con el capitalismo (en el capitalismo, incluso las limosnas sólo existen como relaciones públicas).

Cuarto, la experiencia del mundo muestra que hay inmensas realidades no capitalistas, guiadas por la reciprocidad y el cooperativismo, a la espera de ser valoradas como el futuro dentro del presente.

Quinto, el siglo pasado reveló que la relación de los humanos con la naturaleza es una relación de dominación contra la cual hay que luchar; el crecimiento económico no es infinito.

Sexto, la propiedad privada sólo es un bien social si es una entre varias formas de propiedad y si todas están protegidas; hay bienes comunes de la humanidad (como el agua y el aire).

Séptimo, el siglo corto de las izquierdas fue suficiente para crear un espíritu igualitario entre los seres humanos que sobresale en todas las encuestas; éste es un patrimonio de las izquierdas que ellas han estado dilapidando.

Octavo, el capitalismo precisa otras formas de dominación para florecer, del racismo al sexismo y la guerra, y todas deben ser combatidas.

Noveno, el Estado es un animal extraño, mitad ángel y mitad monstruo, pero, sin él, muchos otros monstruos andarían sueltos, insaciables, a la caza de ángeles indefensos. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca.

Con estas ideas, las izquierdas seguirán siendo varias, aunque ya no es probable que se maten unas a otras y es posible que se unan para detener la barbarie que se aproxima.

27/10/2015 08:36 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Crisis de la modernidad política?

Expongo a continuación algunas ideas y reflexiones extraídas tras la lectura del libro breve pero profundamente enjundioso de Marco Revelli  Posizquierda ¿Qué queda de la política en el mundo globalizado? No menos es otro del mismo autor titulado La lucha de clases existe…¡y la han ganado los ricos! No me resisto a citar a algunos de los muchos pensadores italianos, que están generando pensamiento político, y que me han servido para tener una visión más amplia sobre la problemática del mundo actual. Ahí van algunos.

 

Maurizio Lazzarato con La fábrica del hombre endeudado. Ensayo sobre la condición neoliberal, en el que explica con una claridad meridiana el mecanismo de la deuda como instrumento de dominación del proyecto neoliberal. Maurizio Viroli con Por amor a la patria, un ensayo sobre el patriotismo y el nacionalismo, en el que aparece un concepto muy interesante sobre patriotismo. Ser patriota es poner lo público por delante de lo privado. Es querer lo mejor para tu país y tus conciudadanos, lo que se consigue entre otras cosas pagando los impuestos y haciendo caso omiso de los paraísos fiscales. Así se empieza a ser patriota.

La definición de "patriotismo" debemos entenderla como la capacidad de los ciudadanos de comprometerse en la defensa de las libertades y de los derechos de las personas. Luigi Ferrajoli con Poderes salvajes. La crisis de la democracia constitucional, en el que nos advierte que la libre circulación de ideas y opiniones se ve amenazada por los grandes medios de comunicación cada vez más concentrados y vinculados con los poderes financieros y empresariales,  que al alcanzar tanto poder, pueden contrariar o delimitar la soberanía expresada por la sociedad en las urnas y poner en peligro nuestra democracia, de ahí que se puedan denominar con propiedad poderes salvajes.

Giorgio Agamben con Homo sacer: el poder soberano y la nuda vida, donde realiza una de las más profundas reflexiones sobre el estado de excepción permanente en el que estamos sumidos, justificado por las “razones de seguridad”. Ahora mismo estoy leyendo el impresionante libro El derecho a tener derechos de Stefano Rodotá, en el que nos expresa que en este mundo globalizado se necesitan cada vez más derechos, de lo contrario vamos a un auténtico desastre. No quiero abrumar con más citas, pero tengo que citar a Antonio Negri. Sería muy interesante indagar las razones de tanto pensamiento generado en la península itálica.

Retornando al libro citado al principio de Marco Revelli, se ha extendido la idea de una crisis profunda y, por ahora, parece que irreversible en la izquierda, cuya muestra sería la inexistencia de diferencias sustanciales entre derecha e izquierda, lo que supone, nos dicen, una prueba de madurez política. Que lo digan, no impide constatar que esta política pragmática y sin referentes es profundamente caótica. En el fondo, las causas de la contraposición entre derecha e izquierda siguen presentes y más en este mundo global; lo que parecen faltar son las soluciones y los sujetos políticos que se hagan cargo de ellas.

La crisis es extensible también a la totalidad de los principios de la política moderna. Si lo que se derrumba con la globalización es el espacio público, el estado tradicional encerrado en unas fronteras reconocibles- algunos lo califican el fin del territorio jacobino- la política irreversiblemente ha perdido en gran parte  su apoyo material. Este hecho significa que se ha venido abajo la política tal como la hemos concebido hasta ahora, no solo en sus sujetos, valores, sino también en sus instituciones y sus principios; en consecuencia, con todos los elementos constitutivos del moderno concepto de lo político. Y no solo eso, el derrumbe se lleva consigo muchas de las grandes conquistas de la modernidad política.

El primer síntoma de la crisis es la desaparición de la dinámica igualitaria que caracterizaba la modernidad política y era su auténtico motor social. Nuestras sociedades, que desde hace 200 años habían acortado las desigualdades y, sobre todo, en el siglo XX, las han vuelto a incrementar y a un ritmo feroz. La globalización ha nacido con grandes desigualdades merced a un mecanismo perverso.  Mas esta injusta situación no es contingente y provisional, muy al contrario, parece inevitable y duradera.

Reconociendo que estas desigualdades pueden deberse a decisiones de gobiernos concretos, o al predominio de la cultura neoliberal que rechaza toda tendencia igualitaria, el fenómeno se debe a la globalización. La nueva espacialidad es cada vez más desigual. Bauman analizando las consecuencias socio-políticas del control que algunas personas ejercen sobre el territorio aunque estén ausentes, ha señalado la gran brecha abierta entre los nuevos dominadores y los nuevos dominados, entre los que pertenecen al mundo que ha abolido la distancia, y los que inevitablemente condicionados por su ubicación en el terreno se ven obligados a obedecer los mandatos de aquellos.

Es una nueva forma de desigualdad, casi antropológica, ya que diferencia no solo dos status sino dos tipos de humanos distintos, y, a su vez, de una nueva brecha socio-política que se basa no solo en contraponer capital y trabajo, sino también entre móviles y vinculados, alto ciberespacio y bajo territorio; entre los nuevos señores, que tienen el privilegio de transformarse de ciudadano en cibernauta, y los nuevos siervos de la gleba atados al lugar. Dos categorías diferentes desde el punto de vista de la renta, estatus, grado de libertad, normas, y la autoridad a la que están sometidos, sistema de valores, el lenguaje hablado, relaciones y fidelidades. Pueden vivir en el mismo Estado, incluso en la misma ciudad, pero son dos mundos distintos, como si vivieran en planetas diferentes.

Este es el contexto en el que se forman las nuevas oligarquías superpoderosas, que han ganado la carrera del espacio, y, por otro, la gran multitud dominada y atada al lugar por sus condiciones de vida material. Los que están por encima de la caduca espacialidad estatal-nacional, que tienden a nulos vínculos; y en frente los que están debajo y con nulos derechos. Los ascendidos al ciberespacio, cada vez más parecidos por el estilo de vida, tipos de estudios y actividades, forma de vestir, en la lengua usada para comunicarse, en el disfrute de bienes materiales y patrimoniales, en la visión del mundo, como si fueran una casta. Los otros, los encadenados a la tierra, cada vez más fragmentados y diferentes entre sí, irreconocibles entre ellos, aunque vivan en el mismo barrio, con una realidad vital llena de riesgos, imprevisible y falta de auténtica libertad.

Sobre esta base, Bauman nos dice que “la movilidad se ha convertido en el factor más poderoso y valorado de estratificación social; el material con el que cada día se construyen y se reconstruyen, a una escala planetaria, las nuevas jerarquías sociales, políticas, económicas y culturales”. Y aquí se produce la cruel paradoja de que la movilidad, o lo que es lo mismo, la posibilidad de cambio, antigua herencia de la izquierda, el arma contra el privilegio y a favor de la igualdad, se ha convertido en la principal causa de desigualdad (un factor de privilegio) entre quien está subordinado y atado al lugar, y quien está libre de cualquier tipo de ataduras en este mundo global.

Y esa misma movilidad constituye el origen de esa otra brecha cada vez más grande entre poder y obligaciones sociales- ese poder tanto económico como político no asume ningún tipo de responsabilidad-, que va minando la cohesión de nuestras sociedades. Y como corolario, sobreviene la dimensión oligárquica de la democracia con la lógica crisis de la representación política.

27/10/2015 08:38 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Un mundo a la deriva sin remisión

Son muchos los problemas políticos, sociales, económicos que nos acucian en estos momentos. Hay una crisis económica que está provocando grandes destrozos en amplios sectores de la sociedad, sobre todo, en los más débiles. Una crisis climática, que de no tomar pronto decisiones valientes, vamos a dejar un planeta profundamente deteriorado a las generaciones futuras. Antoine Ebel y Tatiana Rinke en su artículo Escuchar las voces de los jóvenes y de las generaciones futuras, nos advierten que los pueblos primitivos tienen mucho que enseñarnos a nosotros los civilizados.

Los iroqueses, pueblo originario de América del Norte, se regían por el Principio de la Séptima Generación, según el cual toda acción o decisión deberá tener en cuenta sus efectos hasta en las siete generaciones venideras. Nosotros, tal como es nuestro desarrollo, somos incapaces, como especie, de garantizar el bienestar ecológico de una o dos generaciones que nos sucedan, y mucho menos de siete.

Igualmente hay una crisis alimentaria, con unas subidas injustificadas de los precios de los alimentos, por lo que muchos millones de personas están pasando hambre. Todas ellas están provocadas por el modelo económico neoliberal actualmente vigente y que muy pocos nos atrevemos a cuestionar.
En cuanto a la crisis alimentaria hay muchas razones, entre ellas el servirse de las materias primas y los alimentos como instrumentos de especulación financiera por parte de los fondos de inversión.

De ahí  el land grabbing o acaparamiento de tierras utilizadas tradicionalmente por las comunidades agrícolas especialmente en África, América o en Asia que se arriendan o se venden a inversores extranjeros, empresas y gobiernos, tanto de Europa occidental (Inglaterra, Francia, Alemania, España…), como del Oriente Medio (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar…, de Asia (China, la India, Corea del Sur..) para el cultivo de alimentos, materias primas o agrocombustibles. Unos estudios publicados recientemente: en el 2011 el de Veterinarios sin Fronteras Paren aquí, Vive gente, Los impactos del agronegocio en África, y el publicado en el 2010 por  Friends of the Earth Europe  África: el acaparamiento de tierras nos muestran  la magnitud de estas concesiones; en República Democrática del Congo el total de la tierra negociada alcanza el 48,8% del total de la tierra del país; en Mozambique es el 21,1%; en Uganda el 14,6%; en Zambia el 8,8%, en Etiopía el 8,2%... Solo en África, 30 millones de hectáreas han sido acaparadas, curiosamente en un continente donde la inseguridad alimentaria y el hambre provocan grandiosos estragos.

En Argentina se pretende entregar 320.000 hectáreas de tierras bajo riego al control de una corporación China, la Beidahuang State Farms Business Trade Group CO, LTD. De hecho, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, el pasado 10 de diciembre, hizo aprobar el texto de la ley que limita la compra de tierras por parte de extranjeros. La FAO calcula que un 10% del territorio nacional está ya en manos de empresas foráneas, que buscan asegurarse, así, la producción de alimentos en tierra tan fecunda como la argentina. La nueva ley fija el límite en un 15%.

Este interés por el acaparamiento de tierras se explica por varias razones. En el año 2006 se inició un aumento de los precios de los alimentos básicos que se prolongó en los años siguientes, con dos máximos en 2008 y 2011. No obstante, la evolución de estos precios no puede explicarse solo en función de las cosechas, ya que suelen ser los mecanismos económicos a nivel global los que los establecen, como las operaciones de derivados sobre los alimentos realizadas  por bancos y fondos de inversión norteamericanos y europeos. Además  las repercusiones que el cambio climático pueda tener sobre la agricultura en los próximos años,  exacerban en muchos países el temor a quedarse desabastecidos de alimentos básicos, como en el caso de Arabia Saudita  con grandes recursos, que teme por su seguridad alimenticia, ya que se le están agotando los acuíferos para seguir cultivando cereales.

También está detrás el negocio de los agrocombustibles, para garantizar el suministro de combustible tras la volatilidad de los precios del petróleo, que parece haber incitado a muchos países a cuestionar la seguridad de los suministros. Solo en Mozambique, en el 2007 se habían concedido a empresas extranjeras más de 5 millones de ha. para el cultivo de la jatrofa, para producir agrodiesel, una superficie como el de toda Andalucía. Estas prácticas solo generan beneficio a esos países o empresas extranjeras, ya que toda la producción esta pensada para la exportación. Desde Amigos de la Tierra, lo señalan muy claro “los alimentos se han transformado en una mercancía importada y exportada alrededor del mundo.

Es un modelo basado en políticas comerciales injustas, liberalización económica, control empresarial, privatización, tecnologías controladas por las multinacionales, propiedad intelectual, apropiación de los territorios, marginalización de las mujeres, los pobres, los pueblos indígenas y los campesinos y campesinas. Constituye una imposición del modelo de producción y consumo imperante en los países industrializados”. Se habla de un nuevo neocolonialismo.

Por ello, el modo de vida de las comunidades rurales tradicionales se ve sometido a un grave peligro, ya que son expulsadas violentamente de las tierras que han cultivado desde tiempos inmemoriales. La tierra no sólo representa el medio principal de acceso y suministro de alimento a millones de minifundistas y a sus familias, sino que además constituye un elemento esencial de identidad para ciertos pueblos y comunidades. Se han producido respuestas  de las comunidades rurales ante estos atropellos, señaladas por Josep Fontana, pero en la mayoría de las ocasiones han sido sojuzgadas violentamente, como la ocurrida en el Estado de Pará, en Brasil,  donde hace quince años hubo 19 campesinos asesinados y centenares de heridos a cargo de uniformados defendiendo los intereses de los terratenientes.

O la “masacre de Acteal” en Chiapas efectuada por un grupo de paramilitares que asesinó a 45 campesinos en 1997. O la del El Salado en Colombia en al año 2000; o la de Bagua, en 2009, en Perú. Mas estos hechos no son noticia. Mas esta circunstancia no solo se está produciendo en ámbito agrario, ya que en Senegal, la pesca industrial, realizada por barcos españoles, rusos y coreanos, está destruyendo y arrebatando los recursos pesqueros, principal medio de vida de las comunidades pesqueras tradicionales, como la de Saint Louis.

Sobre este tema del land grabbing acaba de caer en mis manos el libro del periodista italiano Stefano Liberti titulado Los nuevos amos de la Tierra, que no hace sino corroborar lo ya expuesto. Es más el proceso de acaparamiento de tierras, no solo no se detiene sino que se incrementa. Aporta nuevos datos que realmente sobrecogen en cuanto este nuevo neocolonialismo, con unos capítulos muy aleccionadores: Etiopía: El Dorado de los inversores; Brasil. El reino de los agronegocios; y Tanzania. La frontera de los biocarburantes.

Las consecuencias de todo comentado no pueden ser más negativas, ya que se les niega a estos pueblos el derecho a la soberanía alimentaria, es decir,  el derecho que asiste a los pueblos a definir y controlar sus sistemas alimentarios y de producción de alimentos a nivel local como nacional, de forma equitativa, soberana y respetuosa con el medio ambiente. La soberanía alimentaria es también el derecho de los pueblos a alimentos suficientes, nutritivos, saludables, producidos de forma ecológica y culturalmente adaptados. Según el relator de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, los Estados deberían vigilar y regular el derecho a la alimentación que asiste a los pueblos, sean los de sus propios Estados o terceros. Pero hace ya bastante tiempo que el cumplimiento de los derechos políticos, sociales, económicos es algo que les parece irrelevante a los diferentes gobiernos.

27/10/2015 08:39 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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