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La socialdemocracia no representa un pasado ni un futuro ideal, pero es la mejor de las opciones que tenemos hoy.

Cándido Marquesán

Estamos inmersos de pleno en el proceso de la elección para la Secretaría General del PSOE. Viene bien, siguiendo las directrices del poder político, a los medios de comunicación para ocultar otros problemas más graves inherentes a la crisis. Como también la abdicación de Juan Carlos I, y su sucesión por Felipe VI.  ¡Vaya tabarra que hemos sufrido estos días pasados! Han sido inmisericordes. Lo único que ha fallado ha sido el fracaso de la selección española de futbol en Brasil. Si hubiera llegado a la final, esto hubiera sido ya la de Dios.  Así pasan desapercibidos: la privatización de 49% de Aeropuertos y Navegación Aérea o del ferrocarril en el Corredor Mediterráneo; el dato sobre la deuda pública, situada en 96.8% del PIB, que supondrán nuevos recortes y reajustes para 2015; las cuentas B del Partido Popular, la privatización de la sanidad, las bolsas de fraude fiscal y la corrupción generalizada.

 

Eso sí nos bombardean con “la salida de la crisis está a la vuelta de la esquina” y para justificarla recurren al aumento de la inversión exterior, el descenso de la prima de riesgo y de las cifras de paro. ¿Qué clase de empleo se crea? Ahora mismo acabo de ver el informativo de Aragón TV, que se asemeja cada vez más al NODO. Este es otro tema que merecería un artículo aparte.

Retorno a las elecciones de la Secretaría General del PSOE. ¡Cuánta hipocresía destila la derecha española! La gran mayoría de esta aduce, sin que se le caiga la cara de vergüenza, que España necesita urgentemente un PSOE compacto y unido. Muy al contrario, se están regodeando hasta unos límites orgásmicos, al ver la crisis del PSOE.

No obstante, si el PSOE está donde está, los culpables son los mismos socialistas: su cúpula dirigente por haber traicionado los principios socialistas, y también sus militantes excesivamente sumisos por haberlo permitido. Como sus dirigentes han ido arrojando sin excesivos problemas por el camino gran parte de su equipaje ideológico, cada vez cuesta más reconocer su esencia socialista. Para justificar este comportamiento siempre han tenido motivos: el consenso, política de Estado, estrategia electoral, este no es el momento, etc. Nunca es el momento. ¿Cuándo es el momento para denunciar los acuerdos con la Santa Sede? ¿Cuándo es el momento para cambiar el artículo 135 de nuestra Carta Magna? ¿Cuándo es el momento para defender, pero de verdad, la República?

Y luego se sorprenden de que muchos de sus  antiguos  y hasta hace poco fieles votantes hayan preferido otras opciones políticas, como Podemos. Este abandono masivo de su electorado es lógico. Cualquier ciudadano medianamente sensato lo percibía, no así la cúpula socialista; eso sí,  esta tras cada derrota electoral, la próxima ha sido mucho peor que la anterior, decían que tomaban buena nota y que iban a iniciar un proceso de profunda reflexión. Pues, de tanto reflexionar, no se enteraban de lo que estaba ocurriendo ante sus ojos. También decían que era una necesidad imperiosa el rejuvenecer el partido, pero siempre pensaban en el de al lado, nunca en ellos mismos.

No quiero meterme en grandes profundidades. La explicación del fracaso del PSOE en las sucesivas elecciones es muy clara. Si no llevas a la práctica políticas socialistas, no esperes que te voten aquellos que se sienten socialistas. Así de simple. Por eso, muchos socialistas les han abandonado, bien refugiándose en la abstención o votando a otras opciones políticas, que llevan en sus programas principios socialistas. No creo que sea necesario estudiar sociología electoral en la Universidad de Harvard para llegar a estas conclusiones. Dicho lo cual, me parece pertinente el proceso abierto para acceder a la Secretaria General del PSOE. De todos los precandidatos el de más calado y de más hondura ideológica me parece Pérez Tapias, por su trayectoria política, ya que votó en contra de la reforma del Art. 135, y por su programa reflejado en 15 puntos. Como también el que si consigue la Secretaría del PSOE no se presentará a las primarias para la candidatura de la Presidencia del Gobierno, para evitar la acumulación de poderes en una sola persona..

De todas las maneras, sin negar la importancia de quién salga elegido, lo fundamental es el programa. Programa que es el socialdemócrata, que todos conocemos. No hace buscar fuera, lo que tenemos en casa. Obviamente hay que hacer las pertinentes adaptaciones al discurrir de los tiempos. Pero lo medular es claro: defensa de la libertad, igualdad, solidaridad, fraternidad y justicia social. Y por supuesto, democracia.  No obstante, por si algún socialista anda algo despistado sobre la esencia de la socialdemocracia, me tomo la licencia de hacerle dos recomendaciones. La primera, la lectura del libro Algo va mal  de Tony Judt, en el que este nos dice "los socialdemócratas suelen ser modestos. Tenemos que disculparnos un poco menos por los errores pasados y hablar con más firmeza de los logros.

Lo mejor a lo que podemos aspirar es a corregir la situación actual, tan insatisfactoria, que en las tres últimas décadas otros han provocado: esto nos debería indignar mucho más de lo que estamos. Abandonar los esfuerzos de un siglo es traicionar a aquellos que nos precedieron y a las generaciones venideras. La socialdemocracia no representa un pasado ni un futuro ideal, pero es la mejor de las opciones que tenemos hoy”.

Y la segunda,  insisto naturalmente que la socialdemocracia tiene un programa. Claro que lo tiene, otra cosa es que por falta de coraje, sus dirigentes sumisos al gran capital no lo pongan en práctica cuando gobiernan o no lo defiendan cuando están en la oposición.  Claro que lo tienen. Veámoslo en una buena parte. En Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre de 2012, se celebró el XXIV Congreso de la Internacional Socialista. Por un nuevo internacionalismo y una nueva cultura de solidaridad, y una de las resoluciones fue Por una economía con empleo, crecimiento y protección social: la respuesta socialdemócrata a la crisis. En ella constatan que la actual crisis financiera amenaza el crecimiento y la sostenibilidad económica en todos los continentes. La continua inestabilidad en el sistema bancario, la recesión en la Zona Euro y el crecimiento más lento del esperado en los Estados Unidos y en los países emergentes continúan caracterizando la economía global.

La crisis ha retrasado la implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Junto con los efectos de la crisis financiera global, la mayor concentración de la riqueza lleva a una desigualdad más profunda entre países y dentro de ellos. Mundialmente los salarios se han estancado o disminuido mientras el 1% acumula cada vez más ingresos. Sufren los sectores más vulnerables y las clases medias. Debemos enfrentarnos a unas políticas que socavan los derechos sociales. Los conservadores usan la crisis financiera para reescribir la historia y aplicar políticas neoliberales. Culpan al Estado de bienestar de la crisis y desmantelan la protección social. Sin embargo, es claro que la crisis financiera no la causó un gasto excesivo del gobierno, ni el costo de la seguridad social o porque la gente trabajaba poco. Las causas fueron las políticas deliberadas de alto riesgo que precipitaron un colapso total del sistema financiero. Como resultado, la necesidad de corregir la creciente desigualdad nacional y global no es sólo económica sino que también social. La creciente desigualdad ha provocado una sensación de injusticia, ya que los responsables de la crisis han salido indemnes y siguen gozando de grandes beneficios, mientras que el ciudadano común sufre y debe pagar las cuentas.

Nuestras prioridades políticas frente a esta crisis son. 1. Una política fiscal progresista: una tasa bancaria o un aumento impositivo a las rentas más altas, redistribución de la riqueza; introducción de un Impuesto a las Transacciones Financieras, nuevo sistema global de reservas para dar a los países en desarrollo acceso al financiamiento, nuevas instituciones financieras como bancos de desarrollo y bancos verdes para facilitar el crédito. 2. Necesidad de un nuevo paradigma frente a la austeridad. La austeridad ha fracasado en resolver los problemas fiscales en Europa y ha llevado a una recesión más profunda, más desempleo y a menores ingresos tributarios. Se necesita un nuevo camino más allá de la austeridad. Debe haber un enfoque que asegure el crecimiento y proteja a la economía contra los ataques especulativos.

Con bajo crecimiento y alto desempleo, es crucial expandir las inversiones, estimular el crecimiento y asegurar una economía para el futuro. Necesitamos una nueva cultura de solidaridad, ya que un gobierno solo se arriesga a ser aplastado por los mercados y las agencias de calificación. 3. Reforzar la regulación para un sistema financiero más trasparente para evitar una vuelta a los excesivos riesgos y prácticas poco éticas en las instituciones financieras. Debemos evitar volver a ser rehenes de los ataques especulativos que amenazan la estabilidad de nuestras economías, regular los fondos especulativos de cobertura, abordar el tema de las agencias de calificación, desmantelar los paraísos fiscales, cerrar el vacío legal y crear sistemas automáticos de intercambio de registro de impuestos. 4. Nueva Arquitectura Financiera Global que provea instituciones globales para garantizar estabilidad y manejo del riesgo, y asegure la seguridad del sistema financiero; proteja a los consumidores; mantenga la estabilidad económica; y garantice el acceso a las finanzas para todos.

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