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Una figura excepcional entra en la Historia

 

                                  

                                    

Todavía persiste en no pocos españoles, no sé cuántos, la idea de Franco, como ejemplo de patriotismo. Así lo expresó Juan Carlos I  en su discurso de proclamación como Rey de 22 de noviembre de 1975: “Una figura excepcional entra en la Historia, con respeto y gratitud quiero recordar su figura. Es de pueblos grandes y nobles saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda su vida a su servicio”.  Palabras de las que yo sepa nunca se ha arrepentido. ¿Para qué?

            En una enjundiosa entrevista de fecha 15 de noviembre del pasado año con motivo del 40 aniversario de su muerte  el historiador Ángel Viñas, autor de un libro reciente La otra cara del caudillo, nos proporciona  datos demoledores y esclarecedores sobre su presunto patriotismo. Viñas nos dice que su sombra es alargada, por lo que todavía pulula un espécimen de historiadores con la pretensión de rehabilitarle dándole una visión beatífica. Su figura no se ha estudiado a fondo, ya que era ágrafo, y por ello falta documentación escrita, básica para el trabajo del historiador. Entró en guerra sin un duro, su sueldo quedó congelado nada más iniciado su “alzamiento militar”, pero al acabar la guerra tenía una fortuna de 32 millones de pesetas, el equivalente a 388 millones de euros de hoy. En cuanto a su procedencia es variada: un regalo de 600 toneladas de café del dictador brasileño Getúlio Vargas para el pueblo español, vendido por un total de 7,5 millones de pesetas, acabó en su cuenta corriente; igualmente se apropió de las donaciones realizadas a su bando, como una de 100.000 pesetas que pasó a su cuenta el 23 de octubre de 1936; traspasos mensuales de 10.000 pesetas desde Telefónica a su cuenta. Todo esto lo consideró, según Viñas, botín de guerra para cubrirse las espaldas ante un futuro incierto. Al acabar la guerra y sentirse seguro, empezó a invertir, pero siempre con figuras interpuestas, en todo un ejemplo de opacidad. Franco estuvo siempre obnubilado por la figura de Hitler, del que tomó prestada la idea del líder supremo, lo que significa ser fuente del Derecho, ya que él era la ley. Su ansia por acercarse al Tercer Reich le animó a firmar el Tratado de Amistad y Cooperación Hispano alemana, para que Hitler le ayudara a reconquistar Marruecos, Orán y Gibraltar. Llegó a estar convencido de ser el único capaz de interpretar los intereses de España. Extraordinariamente sagaz para manipular a su gente y ser siempre el centro. Supo adaptarse a las circunstancias cambiantes: nazi cuando le interesó, se acercó luego a los americanos presentándose como anticomunista. Termina Viñas advirtiéndonos de que España todavía no ha puesto a Franco en su sitio, ni ha ajustado las cuentas con su dictadura extraordinariamente  sangrienta, debido a que la sociedad española se resiste.

Siempre me han preocupado los gravísimos daños causados a la sociedad española por este maldito personaje, y que nos ha marcado a muchos. Lo que no sé si nos hemos librado completamente de ellos. Son tantos y tan graves, cuya descripción es inabordable en estas líneas. La represión ejercida sobre muchos españoles con muerte y prisión, de la que podemos hacernos una idea aproximada por  las Memorias del capuchino Gumersindo de Estella Fusilados en Zaragoza, 1936-1939, Tres años de asistencia espiritual a los reos, generadas por su asistencia espiritual a numerosos condenados a muerte en la cárcel de Torrero de Zaragoza entre 1937-1942. Su crueldad era infinita, por lo que no puso reparos cuando los nazis le propusieron despojar de la condición de prisioneros de guerra a los miles de republicanos españoles que se hallaban en su poder, accediendo así a que fueran enviados de los stalags a los campos de concentración. Niños arrancados de sus madres rojas encarceladas, a los que se les cambiaba el nombre para dárselos a familias afectas al régimen. Alguien dijo que la muerte de cualquier hombre disminuye al resto de la humanidad. También existen excepciones.

  Viñas dice muy bien que la sombra de Franco es alargada. Vamos a verlo. Las frases “No te signifiques” o “No te des a notar” recuerdan y son una herencia de la dictadura. Muchos de nuestros abuelos por haberse significado políticamente fueron represaliados brutalmente y miembros de su familia. Y en el sumo de la perversidad perfectamente organizada les hicieron sentirse culpables. Como dice Montse Armengou en el prólogo del libro, Desenterrar las palabras. Transmisión generacional del trauma de la violencia política del siglo XX en el Estado español de Clara Valverde,  en mi trabajo como directora de documentales sobre la represión franquista, no deja de sorprenderme que muy frecuentemente las víctimas adquieran conciencia de serlo en el marco de un programa televisivo. Así que esa manía de papá de meterse en política  o a aspirar a un mundo mejor acarreó la desgracia a toda la familia, a él el primero, claro, pero de rebote nos salpicó a todos. Mira que mamá se lo tenía dicho: ¡tú no te metas! Hoy está vigente  ¡No te signifiques! En definitiva, no te metas en política. Hoy vivimos con miedo de manifestar nuestras ideas, por decir lo que pensamos.  Ahora no necesitan reprimirnos. Lo hacemos nosotros mismos. Nos  autocensuramos y censuramos a la gente en nuestro entorno. Con el “ten cuidado”, frenamos a los demás y a nosotros mismos de ser libres y de luchar contras las desigualdades y los privilegios. Ese miedo extendido y heredado como una plaga en muchos de los españoles, lo conocen y  lo usan desde el poder para imponernos tantas y tan dañinas injusticias como estamos sufriendo en la actualidad. Y es una herencia del franquismo. 

 

Aquí debería desempeñar un papel clave la enseñanza para mostrar sin tapujos los crímenes del franquismo, ya que buena parte de la sociedad española los ignora y quienes los conocen les resultan irrelevantes. Lo grave es que periodos claves de nuestra Historia del siglo XX como la II República, la Guerra Civil y la dictadura franquista reciben un tratamiento peculiar en el ámbito educativo. Al respecto resulta muy interesante el artículo Educando la memoria de las jóvenes generaciones: el olvido escolar de la II República y de la barbarie franquista del profesor Enrique Javier Díez Gutiérrez. En el documental Los campos del silencio sobre los presos republicanos, la última parte se grababa en el Instituto de Secundaria de Fabero del Bierzo (León)  preguntándoles a un grupo de alumnos/as sobre el campo de concentración que había estado ubicado en su pueblo, en el que hubo un batallón de unos 250 presos republicanos, de 1939 a 1947, trabajando como esclavos para una empresa privada (Minas Moro) para extraer carbón en las minas del Bierzo.  La existencia de tal campo de trabajo forzado la desconocían, y eso que algunos de sus abuelos habían estado ahí presos. A su vez examinaron durante tres años los manuales de texto desde Primaria a Bachillerato para analizar el tratamiento que se daba a la II República, la represión franquista  y a la lucha antifranquista. Se fijaron en los manuales de 2º Bachillerato de Hª de España y comprobaron algunos ejemplos muy significativos en todos los cursos. En el de Edelvives, la guerra civil fue un “conflicto fratricida”, originado como “consecuencia” del “caos de la II República”. En el de 2º de  Bachillerato de Santillana, fue una guerra que enfrentó a “dos bandos”;  y se puede leer: “en los dos bandos hubo un fenómeno semejante; la voluntad de exterminar al adversario produjo un simultáneo terror”.  También resulta muy ilustrativo comparar los currículos de Hª de España de 2º de Bachillerato del MEC y el de la Comunidad de Aragón.  Es cierto que los profesores de Historia usan otros materiales, independientemente de los manuales, pero lo que yo he comprobado es que una parte no pequeña pasan de puntillas especialmente sobre la represión franquista, durante la guerra y la dictadura. E incluso, algunos hablan de la equidistancia: guerra fratricida, explosión inevitable de un cúmulo de problemas acumulados, represión en ambos lados, reparto de responsabilidades, etc. Para justificar el no implicarse a fondo los argumentos son varios: el programa es muy largo, hay que preparar la selectividad, ya no podemos extendernos al final. Mas, también es porque no quieren comprometerse y lo digo por experiencia propia. En mi caso me llegaron quejas de algunos padres por señalar tal cual la represión franquista.  Por ello, la tarea de los docentes es clave para que los ciudadanos conozcan realmente lo que supuso el franquismo. Por supuesto desde el MEC no tienen mucho interés. Sirva como ejemplo, en el tema de la dictadura en su currículo, uno de los estándares de aprendizaje evaluables, nueva terminología didáctica, sobre la Dictadura es “Busca información de interés (en libros o Internet) y elabora una breve exposición sobre la cultura del exilio durante el franquismo”. En el currículo de la Comunidad de Aragón es: “Busca información de interés para el alumno (en libros, Internet, fuentes orales, prensa, la fotografía o el cine) y elabora una breve exposición sobre la experiencia de las víctimas del franquismo o la cultura y la vivencia del exilio…  Y este estándar de aprendizaje, por supuesto no aparece en el currículo del MEC y  si en el de la Comunidad de Aragón: “Describe las transformaciones que experimenta la sociedad española durante los años del franquismo, con particular atención al retroceso de la situación de la mujer, analizando críticamente los argumentos religiosos y políticos bajo los que se legitima su subordinación jurídica, económica y social al varón”.

 

 

 



Nueva Tribuna 17 de diciembre de 2016




 

 

 

 

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