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Tenemos derecho a la esperanza, la felicidad y la vida

Cándido Marquesán Millán

En estos momentos de dominio apabullante del neoliberalismo, nos han impuesto a la gran mayoría de la ciudadanía unos determinados valores culturales, muy bien expresados por Boaventura de Sousa Santos en la Quinta Carta a las Izquierdas.  La cultura neoliberal es una cultura del miedo, el sufrimiento y la muerte. Se han extendido como una pandemia en nuestra sociedad, debido a que se ha impuesto una determinada hegemonía. Pero esta hegemonía puede ser eliminada contraponiendo unos poderes contrahegemónicos. El neoliberalismo no es algo inevitable, cual si fuera algo predeterminado por un mandato divino, y que hubiera que aceptar sin cuestionar.

Lo grave, ese ha sido su gran éxito de los grandes poderes políticos, económicos y mediáticos, el que una gran mayoría haya aceptado la realidad actual tal cual, sin posibilidad de cambiarla. Cabe recordar, a Margaret Thatcher “No hay alternativa”. Y ahora mismo, nuestro mentiroso presidente del Gobierno “ O aceptas lo que yo digo o te callas”.

¡Vaya ejemplo para la democracia! Que se calle el líder del principal partido de la oposición. Oye, Mariano, que la democracia supone la existencia de alternativas. Sin ellas estamos en un régimen totalitario. Es de libro.

De esta situación tan dramática, evidentemente que la derecha europea y mundial es culpable, pero ella no ha hecho sino lo que lleva en su ADN político. Nadie puede acusarla de incoherencia. Lo que me parece más grave es que la socialdemocracia haya aceptado esta realidad como un dogma, y piensa que lo único que puede hacer es gestionar este orden globalizado neoliberal, dándole rasgos más humanos. Y a veces ni siquiera eso.

Retornando a los valores de la cultura neoliberal, son obvios. El miedo nos lo han metido hasta las entrañas a la gran mayoría. Por ello, casi todos estamos acongojados. Jóvenes, adultos y jubilados. Hombres y mujeres. Españoles e inmigrantes. A los miedos que siempre nos acompañaron, como el terrorismo, la gripe aviar, el calentamiento climático, ahora se incorpora el provocado por la crisis económica, cuyo final no se vislumbra, ya que según los pronósticos de los medios de comunicación, auténticos mayordomos de los poderes económicos, lo peor está todavía por llegar.

Uno de los mayores miedos es el de estar sin trabajo y por lo tanto no ser capaz de sobrevivir.  O no tener en el futuro una pensión. O no tener una asistencia sanitaria, o dejarte desasistido como persona dependiente. .. Las clases dominantes saben perfectamente que el miedo encoge, anestesia, crea una sociedad conformista, que impide la irrupción de un movimiento colectivo para defender los derechos pisoteados, ya que cada cual va a lo suyo, y por ello se extiende una pandemia de individualismo, insolidaridad y egoísmo. Con este pavoroso miedo en la gran mayoría, podemos atarnos los machos, las vueltas de tuerca continuarán. De ahí, el inevitable sufrimiento. Nos dicen,  es la penitencia que nos merecemos por nuestros pecados. Hemos gastado más de lo que debíamos y por ello tenemos que aceptar estas dosis de sufrimiento. Y el último, es el de la muerte. El incremento de las desigualdades y de la exclusión están provocando el incremento de la muerte: suicidios que van a más, desnutrición de niños y ancianos, recortes en asistencia sanitaria…..

El mal está ahí. Ya vale de diagnosticarlo y denunciarlo. Hay que ofrecer propuestas contundentes y creíbles. Cabe esperar que las izquierdas sepan estar a la altura de las circunstancias. Si no son capaces de detectar el sentir de la calle, encauzarlo y liderarlo, pueden sucumbir o acabar en el museo de antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce. De momento tal como estamos observando no se vislumbra que sean capaces de asumir ese papel, para sacar a la sociedad de esta pesadilla. En esta España nuestra las izquierdas; las unas, parece que su gran problema es el de las primarias y quién encabeza la lista para la Unión Europea; las otras, esperan sentadas a que se desangren las unas, tal como muestran los sondeos electorales. Lamentable y desolador.

Como muy bien dice Boaventura de Sousa Santos,  el predominio de la cultura neoliberal para las grandes mayorías, no es posible erradicarlo con eficacia sin oponerle otra cultura,  la  de la esperanza, la felicidad y la vida. Las izquierdas tienen dificultades para asumirse como portadoras de esta otra cultura tras haber caído en la trampa que las derechas siempre han utilizado para mantenerse en el poder: reducir la realidad a lo que existe, por más injusto y cruel que sea, para que la esperanza de las mayorías parezca irreal. El miedo en la espera mata la esperanza en la felicidad.

Debemos confiar en  recuperar el espíritu  de la Ilustración, que reconocía  el derecho humano  a  la felicidad, proclamado ya en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, “Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad”. O en el artículo 1º de la Constitución montañesa de 1793 “El fin de la sociedad humana es la felicidad. El gobierno ha sido instituido para garantizar al hombre el goce de sus derechos naturales e imprescriptibles.

Y en el artículo 13 de la Constitución de Cádiz de 1812  “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”. En Francia, Lavoisier, famoso químico y a la vez político, escribió en un discurso de 1787 “El verdadero objetivo de un gobierno debe ser aumentar la cantidad de gozo, la cantidad de felicidad y bienestar de todos los individuos”. Dos años después, en un discurso en los Estados Generales de 1789  “El objetivo del gobierno es hacer lo más felices posible a quienes viven bajo las leyes. La felicidad no puede estar reservada a unos pocos, sino a todos”. Exactamente igual que el gobierno de Rajoy, con sus acólitos de Montoro y De Guindos. Vez que aparecen es para imponernos una dosis de sufrimiento. Especialmente la ínclita y siempre sonriente, Fátima Báñez. ¿De qué hostias se ríe esta señora? ¿Será por el daño  que ha causado a tantos, trabajadores y pensionistas, con sus respectivas reformas? Y la de Sanidad, Ana Mato, con los recortes en sanidad.

Debemos recuperar, insisto, ese espíritu de la Ilustración, que creía en el progreso humano. Con ingenuidad  interiorizamos que el progreso iniciado con la Ilustración y la Revolución francesa sería sempiterno. Craso error. No podemos aceptar esta situación. Pero aquí, no debemos desesperar, estamos para vivir y ser felices. Esto no es valle de lágrimas, como la Iglesia católica predicaba en la Edad Media. Mas hay minorías que piensan que su objetivo es el de hacer sufrir a la gran mayoría.

Según Jean Delumeau en El miedo en occidente, hasta la Revolución Francesa sentir miedo era una indignidad. Montaigne lo asignaba a las gentes humildes e ignorantes, era una debilidad que no correspondía a los héroes y los caballeros. En cambio, hoy no es una vergüenza sentirlo ni manifestarlo. Una sociedad sin valientes  es una sociedad impedida para cumplir su destino y presta a la disgregación. Para que cambie la situación, el miedo deben tenerlo las clases dominantes. Ha sido una constante histórica. Para Josep Fontana. "Las clases dominantes han vivido siempre con fantasmas: los jacobinos, los carbonarios, los masones, los anarquistas, los comunistas.

Eran amenazas fantasmales, pero los miedos eran reales. Con esos miedos los trabajadores obtuvieron de los gobiernos concesiones, y así mantuvieron el orden social. Bismarck fue el primero en introducir los seguros sociales en Europa para combatir al socialismo. Tras la II Guerra Mundial el miedo al comunismo de la Europa oriental propició que en occidente se implantase el Estado del bienestar. Hay que meter miedo a los de arriba, presionando en la calle. Ya van teniendo miedo, por ello se sienten nerviosos. De ahí el proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana para reprimir las protestas. De las clases dominantes no cabe esperar ningún tipo de generosidad. Esto es más claro que el agua cristalina. Cabe pensar que seamos conscientes de ello. Quiero terminar con una máxima del conde de Romanones “Cuando un pueblo se resigna con el vencimiento y convive con el vencedor sin protestar, es que ya no palpita en él el amor a la patria y que ha llegado al último escalón de la degradación cívica”

04/02/2014 13:15 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


ALGO RADICALMENTE DIFERENTE HAY QUE HACER. NO HAY OTRA OPCIÓN

 

Cándido Marquesán Millán

Que la situación económica no solo no mejora, sino que empeora para la gran mayoría de la población de la sociedad española es incuestionable.  Que baje la prima de riesgo, suban las cotizaciones de la bolsa y se incremente la llegada de capitales a España benefician a unos pocos. La gran mayoría vive cada vez peor. Sueldos y pensiones devaluadas. Muchos autónomos rozando los límites de la supervivencia. Muchos pequeños comercios en nuestras ciudades han bajado la persiana, al no poder competir con las grandes superficies, por la inaccesibilidad al crédito y por la reducción del consumo. Alrededor de 6 millones de parados, de los cuales, unos 4 millones no cobran subsidio, y los que lo cobran poco más de 400 euros. Porcentajes cada vez mayores de personas en régimen de pobreza, o en situación de caer ella.

 

Miles de personas desahuciadas de sus viviendas, mientras las mantienen desocupadas las entidades financieras. Millares de personas víctimas de uno de los fraudes más vergonzosos en nuestra historia, y eso, que ha habido muchos, el de las preferentes. Como español siento profunda vergüenza al observar que a millares de ancianos se les hayan robado los ahorros acumulados con gran esfuerzo a lo largo de toda su vida.  Solo un cretino puede negar lo evidente. Las causas son conocidas. Es esta política, impuesta por la Troika, un verdadero austericidio. Los recortes brutales a nuestro Estado de bienestar, y las susodichas reformas estructurales, nos dicen nuestros gobernantes con el apoyo incondicional de muchos economistas ortodoxos, precisamente los que no predijeron la crisis, que con estas políticas de ajustes, llegará el crecimiento económico, ya que al liberar las finanzas públicas del costo de la deuda pública, aflorará el capital al empresario privado, que es el que realmente crea puestos de trabajo.

Este es el mantra. Es una gran engañifa. En el caso de que fuera cierto, cuando llegue ese susodicho crecimiento, cabe preguntarse qué clase de empleos serán. Obviamente, empleos en precario, con sueldos vergonzosos e inestables. Además en España es materialmente imposible con las políticas actuales el que se puedan crear 6 millones de puestos de trabajo para los parados actuales.

Como señala Josep Fontana en El futuro es un país extraño. Una reflexión sobre la crisis social de comienzos del siglo XXI, “Un estudio del FMI sobre 173 casos de austeridad fiscal registrados en los países avanzados entre 1978 y 2009 confirmaba  que las consecuencias fueron mayoritariamente negativas: contracción económica y aumento del paro. Si la austeridad no es el camino adecuado para reemprender el crecimiento, ¿qué objetivos mueven a los políticos que se empeñan en mantenerla?  Observando el caso español Mark Weisbrot opina que la finalidad de esta política, la que practica el gobierno del Partido Popular, es triturar el movimiento obrero como parte de una estrategia a largo plazo para desmantelar el Estado de bienestar, lo cual no tiene nada que ver con resolver la crisis actual ni con reducir la deuda”. Esto me parece tan claro, como el agua cristalina. No creo que sea necesario insistir.

Recientemente en el IV Congreso del Partido de la Izquierda Europea, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera ha dicho “La izquierda europea no puede contentarse con el diagnóstico y la denuncia. Esto sirve para generar indignación moral y es importante la expansión de la indignación, pero no genera voluntad de poder. La denuncia no es una voluntad de poder. Puede ser la antesala, pero no es la voluntad de poder. La izquierda europea, a esta vorágine depredadora y destructora que lleva adelante el capitalismo, tiene que comparecer con propuestas”. Evidentemente para salir de este pozo, las propuestas de la derecha no sirven tienen que ser otras. Las de la Izquierda, pero de una Izquierda, de verdad, no de boquilla, como la de muchos partidos europeos que se presentan bajo el nombre de socialdemócratas, que por sus actuaciones claramente neoliberales prostituyen a esta corriente ideológica.

Ejemplos no escasean. Hacen falta propuestas contundentes para salir de este calvario. Lo ideal sería acabar con la lacra del desempleo. Algo, insisto, que no lo pueden conseguir las políticas actuales neoliberales. También es cierto que no les interesa el pleno empleo. Ya lo expresó  Kalecki, con el pleno empleo el paro dejaría de ser un medio de disciplinar a los trabajadores y de limitar su capacidad reivindicativa: “La posición social del jefe se minaría y la seguridad en sí misma y la conciencia de clase de la clase trabajadora aumentaría. Las huelgas por aumentos de salarios y mejoras laborales crearían tensión política”.A partir de ahí el economista polaco dice: “Es cierto que las ganancias serían mayores bajo un régimen de pleno empleo (…). Pero los empresarios valoran más la “disciplina en las fábricas” y la “estabilidad política” que los beneficios.

Como acaba de  señalar Lluís Torrens en XIII Simposio de la Red de la Renta Básica celebrado recientemente en Donostia  “Ni siquiera, en el caso español, con políticas keynesianas se podría erradicar a los 6 millones de parados. Expandiendo la demanda por la vía del gasto público financiado con endeudamiento público, los resultados son insuficientes para acabar con el paro. Con un New Green Deal: 500.000 puestos en toda España el 2020 en el escenario optimista, y de 500.000 a 1 millón de puestos de trabajo en Servicios del Estado del bienestar, la Educación y la I+D . 2 millones como mucho en la propuesta de los sindicatos alemanes (DGB)”.

Mientras no se produzca un cambio radical en nuestro modelo productivo es una utopía pensar que pueda alcanzarse en España y en el mundo, una reducción sustancial del paro y mucho menos el pleno empleo. Una opción es la propuesta por Jeremy Rifkin: el despliegue de la Tercera Revolución Industrial. Fenómeno que supondría transformar el sistema energético global hacia la electricidad renovable, convertir millones de edificios en minicentrales eléctricas, introducir el hidrógeno y otras tecnologías de almacenamiento a lo largo y ancho de una infraestructura global, renovar la instalación de la red eléctrica mundial y de su tendido de alta tensión con la implantación de tecnologías digitales y de redes inteligentes de suministro, y revolucionar el sistema de transportes con la implantación de los vehículos de motor eléctrico con alimentación en red y con pilas de combustible; todo ello generaría el trabajo conjunto de equipos de planificación de alta tecnología, con personal muy especializado, y una mano de obra industrial masiva y altamente cualificada. Así se podrían crear cientos de miles de negocios y centenares de millones de nuevos puestos de trabajo.

Obviamente para poner en marcha hace falta liderazgo político, visión de Estado y pensar menos en las elecciones presentes que en las generaciones futuras. Es evidente que en España no se dan estas circunstancias.

Por ende, el paro será una circunstancia con la que tendremos que convivir. En consecuencia, tenemos que poner en marcha algún tipo de políticas para paliar el sufrimiento de una parte importante de la población. Una de ellas sería la redistribución del trabajo o como llama Boaventura de Sousa Santos la democratización del trabajo. Si antes el derecho al trabajo fue el criterio de redistribución social, ahora, el trabajo debe ser el mismo objeto de redistribución social: del derecho del trabajo al derecho al trabajo. Pero no puede reducirse a las áreas sociales no competitivas con el mercado laboral capitalista, sino que debe penetrar en el corazón de este. Para ser redistributivo, tiene que cobijar el derecho al reparto del trabajo. Una reducción drástica del horario de trabajo sin reducción del salario debe estar en el centro de las políticas redistributivas del nuevo Estado del bienestar y ser un objetivo central de las fuerzas que luchan por él, principalmente el movimiento sindical. El reparto del trabajo capitalista no posibilita el pleno empleo, debido a la discrepancia entre el aumento de la productividad y la creación de empleo. En este caso, el reparto del trabajo, con la reducción drástica del horario, se debe complementar con la creación de trabajo social en el sector social de proximidad.

Y además, otra solución para paliar esta situación de injusticia social, sería la implantación de la Renta Básica Universal, defendida y expuesta en repetidas ocasiones por Daniel Raventos. Tal medida consistiría en que todo ciudadano, por el hecho de serlo pudiera acceder a una cantidad monetaria mínima garantizada, para cubrir sus necesidades básicas. Según estudios realizados en Cataluña y Guipuzcoa, la cantidad sería alrededor de unos 7.500 euros anuales. Obviamente no desaparecerían todas las injusticias de este sistema capitalista, pero supondría una mejora sustancial. Desde un punto de vista político, tras esta idea esta la concepción republicana de fraternidad, tal como la definió en el libro El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista Antoni Domènech. Fraternidad significaba en 1790 --cuando en un célebre discurso ante la Asamblea Nacional Robespierre acuñó la divisa: Libertad, Igualdad, Fraternidad-- universalización de la libertad republicana y de la reciprocidad en esa libertad que es la igualdad republicana. Es decir, que todos, pobres, humildes, criados, trabajadores asalariados, artesanos, campesinos, mujeres, todos los que necesitaban depender de otro para vivir y para existir, pudieran acceder como ciudadanos de pleno derecho a una sociedad civil de libres e iguales.

Y podrían conseguir tales objetivos, si tenían sus propios medios de existencia garantizados. En 1790, el otro gran portavoz del ala democrática-plebeya de la revolución, Marat, expresó el problema: ya vemos perfectamente, a través de vuestras falsas máximas de libertad y de igualdad, que, a vuestros ojos, somos la canalla. La canalla, la urbana y la rural, el pueblo trabajador quería elevarse de pleno derecho a la condición de ciudadanos. E igualmente estos principios políticos aparecieron reflejados en la Declaración de Derechos de la Constitución montañesa de 1793, año I en el calendario republicano, como los derechos al trabajo, al bienestar común, a la instrucción, a la insurrección si el gobierno viola los derechos del pueblo; y en su artículo 21: las ayudas públicas son una deuda sagrada. La sociedad debe la subsistencia a los ciudadanos desgraciados, ya sea procurándoles trabajo, ya sea proporcionando los medios de existencia a los que no estén en condiciones de trabajar. Con el golpe de estado de Termidor de 1794 este proyecto republicano se vino abajo, y según Gerardo Pisarello, hoy estamos inmersos en otro Termidor merced a la implantación del neoliberalismo.

Esa vieja concepción republicana de la fraternidad, podría servir hoy como fundamentación teórica de la Renta Básica Universal. Se podrá objetar que es una utopía, mas estas son las que hacen progresar a los pueblos. También lo era hace 100 años el sufragio universal. El republicanismo no solo es una opción por la forma de gobierno, pretende una democracia plena, es una visión de la sociedad y del Estado que excluye todo tipo de dominación ya sea política, social, económica, religiosa, cultural o de genero. El concepto republicano de libertad es un concepto activo, ligado a la igualdad y a la fraternidad. Ese ideal republicano de libertad no se reduce a los derechos formales, sino que se basa en la creación de mecanismos institucionales que doten de seguridad económica a todos los ciudadanos, para evitar que queden excluidos de la ciudadanía plena los sin recursos, los jóvenes, los parados, los inmigrantes, los dependientes...Sin independencia económica, la libertad es muy limitada. Y una de las iniciativas, repito, entre otras, para la realización de este ideal sería la Renta Básica Universal, que en 2007 defendió en el Congreso Joan Tardà, de ERC, recurriendo al viejo concepto republicano de fraternidad: elemento constitutivo de un derecho de ciudadanía, concreción política de los valores a los que debe aspirar la democracia: libertad, igualdad y fraternidad...

11/02/2014 15:25 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Me produce pavor y escalofrío que España esté en manos de personas de esta catadura moral

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Cándido Marquesán Millán

El título del artículo podrá parecer a primera vista que es excesivo, mas, estimado lector, si tienes la paciencia de llegar hasta el final, te apercibirás que está más que justificado. Es más, creo que me he quedado corto. Vamos a verlo. Durante gobiernos de los populares se  han cometido auténticos atropellos atentatorios contra los derechos humanos, permaneciendo en total impunidad, tanto penal como política, sus responsables. Lo que tampoco parece que le ha importado mucho a la sociedad española. Un hecho vergonzoso fue el accidente del Yak-42 ocurrido en el 2003 y en el que murieron 75 personas, 62 de ellas militares españoles que regresaban de Afganistán. Fue la peor tragedia sufrida por el Ejército español en tiempos de paz.

 

Los familiares siguen denunciando que "nadie ha pagado por ello" en el décimo aniversario del accidente y después de tres procesos judiciales ya cerrados. Al dolor por la pérdida de sus hijos, hermanos, maridos y padres, 30 familias sumaron además la indignación por la falsa identificación de los cuerpos, que consideró probada la Audiencia Nacional.  Dicen, nos sentimos desprotegidos por la Justicia y el dolor no cesa porque fue una muerte evitable. Ese avión nunca debió volar y ni siquiera hay culpables. Federico Trillo se fue de rositas.
Otro accidente no menos trágico, fue el del Metro de Valencia, con 43 muertos y 47 heridos, acaecido en el 2006.  La investigación parlamentaria fue un paripé. Parece que la empresa pública Ferrocarrils de la Generalitat (FGV) contrató en 2006 los servicios de una consultora para aleccionar a los técnicos que debían comparecer en las Cortes Valencianas tras el accidente, con el objetivo de que todos defendieran que lo ocurrido en el Metro Valencia había sido "un accidente inevitable". El reciente programa de Salvados ha dejado claro que hay muchas zonas oscuras. Mas les da igual. Han pasado 8 años y la sensación sigue siendo la misma. Total impunidad.

El verano pasado el accidente de Santiago del Tren Alvia con 79 víctimas. Poco después en un artículo Causas últimas del Accidente Ferroviario, Adolfo Barrio Mozo  dijo "En este contexto de construcción desenfrenada de AVES y de gastos progresivamente disparados, no parece descabellada la suposición de que nos hayamos metido en más de lo que podíamos digerir y que todo ello pueda haber llevado a tratar de ahorrar en lo que, en la práctica (no en las inauguraciones) era fundamental, la seguridad".

Luego Luis Aláez, el juez instructor del accidente en un auto, asumiendo desde un principio que el principal responsable del accidente fue el maquinista, imputó a diversos cargos de ADIF  "Ha habido, cuando menos, una grave falta de diligencia por aquellos responsables tanto en la actuación preventiva como en la correctiva que les eran legalmente exigibles y que a la postre ha contribuido al fatal desenlace, pues han permitido que en un tramo muy delicado para la circulación de una línea de Alta Velocidad y, en consecuencia, para la vida e integridad de los usuarios, se sustituyese un sistema (ERTMS) que, además de apoyar en la conducción al maquinista, da una respuesta ante el error humano (frenado automático si se supera la velocidad permitida), por otro (ASFA) que si bien está homologado se presenta inválido en ese tramo donde se produjo el descarrilamiento para garantizar una circulación segura sin acompañarlo de alguna medida adicional con ese objetivo, estando obligados a ello y teniendo a su alcance los medios para hacerlo... La imputación de los cargos de ADIF la anuló la Audiencia de A Coruña. Nada nuevo bajo el sol.

El accidente ha repercutido sobre los Presupuestos del Estado para 2014, ya que en la Memoria que el Gobierno envió el pasado 30 de septiembre al Congreso para su tramitación se indicó que "para impulsar las actuaciones relativas a la mejora de las condiciones de seguridad, se ha incluido un capítulo tanto en ADIF como Renfe con la dotación correspondiente".  Ahora sí y antes no.

Según Europa Press, el abogado del maquinista ha pedido al juez el correo electrónico que el jefe de maquinistas José Ramón Iglesias --quien elaboró un informe de alerta del riesgo en Angrois-- envió a Ángel Lluch, que formaba parte de la Gerencia de Seguridad en la Circulación de Viajeros. En la documentación aportada por Renfe no consta dicho correo, si bien Iglesias, en una "nota explicativa" señaló que remitió a Lluch, por vía electrónica, el informe sobre anomalías en la línea Ourense-Santiago, en el que describía problemas del sistema de frenado y también sobre la señalización de la vía. Este informe, elaborado un año y medio antes del siniestro de Angrois, fue abordado en al menos tres reuniones y, de acuerdo con la documentación aportada por Renfe, tuvieron conocimiento del mismo hasta diez cargos de la operadora, que, no obstante, alegó que no se trató en los canales oficiales de seguridad. María Teresa Gómez-Limón, diputada del PP en la Asamblea de Madrid y malherida en el accidente ha sido muy clara: "En cualquier país de Europa los presidentes de Renfe y ADIF ya habrían dimitido". Aquí no.

Por si todavía no fuera bastante, ahora tenemos el drama de los inmigrantes de Ceuta. Aquí todo huele a putrefacto. Desde las declaraciones del director de la Guardia Civil, del ministro del Interior o de la vicepresidenta del Gobierno. Las quejas desde la oposición y las ONGs son claras, incluso han llegado de la UE. Que lo único que pedimos es que nos proporcionen una  explicación veraz. ¡Qué menos! Un presidente de Gobierno, de los de verdad, con principios ya habría dado una explicación a la ciudadanía.  Que han sido personas las que han muerto, no han sido conejos como en una cacería. Como siempre, aquí se correrá un tupido velo, nadie será responsable de nada. Si algún juez quiere meterse a fondo, desde las estructuras judiciales superiores le pararán los pies, siguiendo directrices del poder político.

De verdad, unos gobiernos, que no sean capaces de asumir o de responsabilizarse de semejantes canalladas, de ellos se puede esperar cualquier cosa, por grave y dañina que sea para la ciudadanía. Estas actuaciones son como para ponerse a temblar. Con ser tan grave lo expuesto, no lo es menos que para una parte de la ciudadanía todos estos hechos resultan irrelevantes, ya que a los políticos responsables de estas fechorías, les seguirán votando. Tampoco esta circunstancia nos tiene que provocar extrañeza.

Que un numeroso conjunto de personas quieran dar a los cuerpos de sus ascendientes, que reposan todavía en cunetas, descampados o junto a tapias de cementerios, una digna sepultura, y un legítimo reconocimiento, les parece inadecuado a amplios sectores de la sociedad española. Estos presentan diferentes argumentos: que se reabrirán heridas, que en ambos lados se cometieron desmanes; o que hay que mirar hacia adelante.

Que los dirigentes de un partido con más de 11 millones de votos, que se quiere equipar a la derecha europea, muestren tal animadversión hacia la Memoria Histórica, a todos los que nos sentimos demócratas nos debería producir una honda preocupación. Entiendo que si nuestra democracia está plenamente asentada, tras un período de transición, que hemos pretendido presentarlo como modélico y exportable a otras latitudes, no debería tener problema alguno para digerir nuestro pasado por duro y tenebroso que este haya sido. La verdad por encima de todo. Sudafricanos, chilenos, argentinos, rusos, por poner ejemplos, nos han dado una contundente lección.

Por todo lo expuesto, tengo que plantearme la pregunta; ¿qué valores son los que mueven hoy a la sociedad española?  Si todavía algo más del tercio de la población española sigue depositando su confianza en estos auténticos desalmados, es claro que nuestra sociedad está muy enferma.

Me produce pavor y escalofrío que España esté  en manos de personas de esta catadura moral. Es como para marcharte de aquí, de esta España, y que se la queden toda para ellos. Si tuviera 25 años, tengo claro que aquí, respirando esta atmósfera asfixiante, no permanecía ni un instante. Lo tengo clarísimo.

19/02/2014 00:40 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

<a href="http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/agrietar-capitalismo_922376.html"><strong>Agrietar el capitalismo</strong></a> ( <a href="http://www.elperiodicodearagon.com">El Periódico de Aragón</a> - 22/02/2014 )

22/02/2014 07:55 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Un chiste ruso, "nada de lo que el comunismo nos decía de sí mismo era verdad, pero todo lo que decía del capitalismo se quedó corto”.

Cándido Marquesán Millán

La caída del Muro de Berlín en 1989 es  un hecho sin par en la Historia, ya que los ciudadanos que vivían al este del Telón de Acero podían acceder y disfrutar  de la democracia, y del capitalismo. O lo que es lo mismo: del progreso, la modernización y la felicidad. Demasiado bonito. Este acontecimiento a algunos nos dejó un sabor agridulce. Por un lado, la recuperación de la libertad era positiva. Por otro, el fracaso de un sistema político, social y económico, cuyo centro radicaba en Moscú, la patria del proletariado internacional. Hubo intelectuales que dejaron de mirar hacia allí, tras los acontecimientos de Hungría en 1956, aunque ya supuso un durísima crítica al mito soviético, el libro de 1940 El cero y el infinito,  de Arthur Koestler.  Muchos más  se desengañaron tras la primavera de Praga en 1968. Archipiélago Gulag de Solzhenitsyn en 1973 también supuso nuevos abandonos….

 

Mas, es incuestionable que en el socialismo real, su raíz primigenia fue el marxismo, ideología que ha atraído a muchos millones de hombres, obreros e intelectuales. Tal atractivo, según Tony Judt, está justificado, y todos aquellos que en los años recientes se han apresurado a saltar sobre su cadáver y han proclamado el “fin de la historia” o la victoria de la paz, la democracia y el libre mercado, deberían tenerla en cuenta.

Si muchos hombres y mujeres inteligentes y de buena fe estuvieron dispuestos a dedicar toda su vida al proyecto comunista, no fue sólo porque la seducción de la revolución y la redención les hubieran generado un estupor ideológico. Fue, sobre todo, que les seducía su mensaje ético subyacente: el poder de una idea y un movimiento dedicados firmemente a defender los intereses de los parias de la tierra. Lo dramático es que una ideología profundamente ética, que explica la explotación humana, indica el camino para salir de ella, y así alcanzar un mundo sin clases, y sin dominación de unos hombres sobre otros, fue prostituida por una minoría, que condujo a uno de los regímenes totalitarios más brutales de la historia.

Mas, ese “paraíso” prometido tras 1989 a los antiguos países socialistas no ha llegado. Muy al contrario. Según una encuesta  de 2009 del The Pew Research Center  la democracia y el capitalismo estaban perdiendo apoyo cada vez más. En general, la democracia en Ucrania, se había pasado del 72% en 1991 al 30% en 2009; Bulgaria, del 76 al 52%; Lituania, del 75 al 55%; y Hungría, del 74 al 56%. Por contra, el 85% de los alemanes del este estaban satisfechos, al igual que el 80% de los checos o el 71% de los eslovacos. Según la misma encuesta, la situación económica en casi todos los países la opinión mayoritaria es que era "peor" a la anterior a 1989. Así en 2009, en Hungría, el 72% creían que estaban peor, el 16% igual, y sólo el 8% mejor; Ucrania, con el 62, el 13 y el 12% respectivamente; Bulgaria, con el 62, el 18 y el 13%; Lituania, con el 48, el 15 y el 23%; Eslovaquia, con el 48, el 18 y el 29%; y Rusia, con el 45, el 15 y el 33%. Por contra, en República Checa el 45% creía que mejor que antes, el 12% igual y el 39% peor, mientras que en Polonia el 47% que la situación era mejor, el 12% igual y el 35% peor.

En la revista digital confeccionada en castellano en Budapest, El Quincenal de Hungría nº 138 de enero de 2013, Jorge Muntariol nos manifiesta la situación en la capital de Hungría: Según el gobierno los servicios de gas y luz costarán este 2013  hasta un 10% menos y prometen controlar que las empresas proveedoras cumplan con la orden ministerial. Ojalá sea verdad. De momento y a modo de ejemplo, dar el mío. En casa somos 3, vivimos en un piso de unos 60 m2, techos de 3,5 m, y konvektor a modo de calefacción, llevando un jersey durante todo el invierno, pago todos los meses del año unos 25.000 Ft., más la actualización, que suele llegar a fin de año de al menos otros 50.000. En cuanto a la luz, son sobre los 9.000 por mes, el agua 7.000 y el teléfono, que viene junto con la tele y el Internet, otros 9.000 mensuales.

De escalera, que ya se me estaba olvidando pagamos 14.000, si mal no recuerdo. Por eso, por ejemplo, a la hora de alquilar algo en Budapest hay que mirar bien cuales son los otros gastos, los que corren paralelos al alquiler. Hay casos peores que el mío... Con la actual crisis no son pocos los que no pueden pagar la cuenta del gas. En el interior del país lo solucionan con calefacción alternativa, sobre todo a leña, pero en la ciudad, no hay más remedio que morirse de frío. En el caso de tener niños pequeños en casa se puede presentar algún tipo de solicitud para que no le corten a uno el servicio, y a la larga acaban perdonando la deuda o el propio ayuntamiento asume la mayor parte. Pero cada vez es más difícil pedir este tipo de cosas. Para hacernos una idea, puede servirnos “El salario mínimo a partir de enero de 2013 es de 98.000 ft. frente a los 93.000 del año pasado. Para los técnicos es de 114, y para los empleados públicos 75.500 y 96.800 según el tipo de titulación que tengan. Las deducciones siguen dependiendo de la cantidad de hijos y del bruto. Por ejemplo un bruto de 98.000 con 1 hijo significan 75.000 en mano, y un bruto de 300.000 con 1 hijo, 206.500 Ft.

El desencanto hacia la democracia y el capitalismo en 2014 se ha incrementado. Para Rafael Poch, un cuarto de siglo después del hundimiento del llamado socialismo real, en el conjunto del Este europeo se ha confirmado aquel chiste ruso, "nada de lo que el comunismo nos decía de sí mismo era verdad, pero todo lo que decía del capitalismo se quedó corto". En el espacio oriental hay 145 millones de pobres, casi una tercera parte de la población y diez veces más que hace 25 años, cuando la nivelación amortiguaba la precariedad, señala el Banco Mundial. Los alemanes del Este pertenecen al colectivo de los que han salido mejor librados, lo que no impide que el 62% considere a la RDA una sociedad más cercana a la justicia.

Esta es la realidad sentida por la población. Todo tiene una explicación. Para Tony Judt, es cierto que uno de los legados más penosos del comunismo fue su herencia económica. En buena parte del aparato productivo se conjugaban la disfunción económica con un desastre ecológico. El capitalismo difundido por los países poscomunistas a partir de 1989, se basó en el mercado. Y esto significaba privatización. La liquidación total de bienes de propiedad estatal fue brutal. El culto a la privatización, moda instalada con avidez en el mundo occidental en los años 70 fue seguida en los países del Este, pero con grandes diferencias en ambos modelos.

Mientras que el capitalismo consolidado en el mundo occidental en los últimos siglos estuvo regulado por leyes, en los países poscomunistas estas leyes eran desconocidas, o fueron ignoradas por los neófitos partidarios del libre mercado. El resultado: una privatización sin control alguno, en forma de cleptocracia y de nepotismo, que ha generado grandes multimillonarios. Aquí se ha cometido uno de los mayores latrocinios y expolios de la historia, hasta tal punto que la diferencia entre privatización, apropiación indebida y puro y simple robo desapareció por completo: había mucho que robar- petróleo, gas, minerales, metales preciosos, oleoductos, fábricas, bloques de edificios, infraestructuras- y nada ni nadie que impidiera el robo. Por ende, por cada oligarca sinvergüenza con segunda vivienda en Londres o Cannes, han proliferado millones de pensionistas cabreados y trabajadores en paro.

Las recientes revueltas en Bosnia-Herzegovina se explican en buena parte en este contexto.  Según Eléonore Loue-Feichter y Andrea Noni corresponsales de la Web Le Courrier des Balkans en Tuzla, tal como  aparece en Sin Permiso, los manifestantes acusan a las autoridades locales de haber permitido la quiebra de numerosas empresas públicas tras la privatización realizada entre el año 2000 y el 2008, mandando al paro a muchos trabajadores.

Entre 2000 y2010, las antiguas empresas públicas que daban empleo a la mayoría de la población –cuyas principales fábricas son Dita, Polihem (Hak), Guming, Konjuh y Aida–  fueron vendidas a propietarios privados persiguiendo que éstos invirtiesen y las hicieran rentables. En lugar de eso, han vendido los activos, dejaron  de pagar a los trabajadores y se declararon en quiebra. La empresa de detergentes Dita dio empleo a 750 personas. Según el contrato de privatización del 2007, el nuevo propietario de la empresa se comprometía a mantener a todos sus empleados durante tres años y la producción durante cinco. Sin embargo, en los años venideros, la nueva dirección no ha mantenido esos acuerdos ni ha asegurado el pago de las cotizaciones sociales obligatorias, tales como la jubilación, la seguridad social o la baja laboral de sus empleados.  Hoy estos se ven privados de todos sus derechos sociales. Les es imposible jubilarse, pues un gran número de ellos no cuenta con el mínimo de años cotizados.

Otro buen ejemplo es de Yanúkovich, un antiguo exponente de la 'nomenklatura' soviética en Ucrania. Ex-  director de una empresa estatal, se enriqueció, como tantos otros, con la introducción de la economía de mercado y los procesos de privatización. Su feudo era la región oriental de Doneskt, núcleo de la desfasada industria pesada. Mientras tanto muchos ucranianos viven en una situación socio-económica tan lamentable, que muchos añoran la situación anterior del socialismo real, ya que aunque no tuvieran libertad política, tenían las necesidades básicas de educación, sanidad, alimentación y pensiones cubiertas. En los recientes acontecimientos de Ucrania hay diferentes razones, pero una de ellas fundamental es la pobreza manifiesta de la gran mayoría de la población, como consecuencia de esos procesos lamentables de privatización.

25/02/2014 11:16 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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