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¿Existen razones para tanto monarquismo en la sociedad española?

 

Cándido Marquesán Millán

Cada vez estoy más convencido de que nuestra historia se ha construido sobre una base llena de mentiras. Nos han obsequiado y asediado con la idea de que  han sido la Monarquía, la Iglesia católica y el Ejército, instituciones impregnadas de un profundo sentido patriótico, las que nos han permitido superar nuestras profundas y continuas crisis que han jalonado nuestra historia. Gracias a ellas hoy España es una de las naciones más consolidadas de la tierra con un Estado propio incuestionable, equiparable al de Francia o Alemania. Aquel que tiene la osadía de cuestionar esta idea puede verse salpicado con ataques furibundos.  Voy a asumir este riesgo.

La Iglesia católica ha sido una rémora insalvable para nuestra modernización en los ámbitos político, económico, social, cultura y educativo, y así equipararnos a otros países de nuestro entorno europeo. Sirva de muestra irrefutable, podríamos mostrar otras muchas, su alineamiento incondicional con la dictadura franquista, por lo que fue ampliamente recompensada con todo tipo de prebendas económicas, culturales y educativas.

Lamentablemente todavía mantiene una situación privilegiada con unos Acuerdos del Estado español con la Santa Sede, totalmente anacrónicos e ilógicos en un sistema democrático, lo que no significa que se sienta satisfecha, muy al contrario, sigue presionando cada vez más a los diferentes gobiernos, en aras a imponer a toda la sociedad española sus planteamientos morales. Lo estamos observando en estos momentos de intento de reforma de la ley del aborto por el gobierno popular, que sigue las directrices de la Conferencia Episcopal.

En cuanto al Ejército, es evidente que ha sido casi siempre un enemigo incondicional de un régimen de libertades. Los españoles hemos tenido que vivir muchas veces en nuestra reciente historia pendientes de que algún militar iluminado, en base a no sé qué inexplicables e injustificables motivaciones patrióticas decidiera implantarnos un régimen liberticida. Lamentablemente han conseguido en demasiadas ocasiones sus propósitos, como en septiembre de 1923 Miguel Primo de Rivera y el Funeralísimo en julio de 1936. Y todavía tuvimos el alma en vilo una noche no tan lejana en el tiempo, como fue la del 23-F de 1981.

En cuanto a la Monarquía, nos han pretendido y pretenden convencer, objetivo mayoritariamente conseguido,  de que su papel ha sido también clave en nuestra historia, y que si hoy tenemos democracia se debe exclusivamente a Juan Carlos I, y sobre todo tras su actuación encomiable en la noche del 23-F. Al respecto este hecho tiene muchos puntos oscuros, tal como lo refleja Javier Cercas en su novela Anatomía de un instante. Como ha dicho Juan Carlos Monedero, no deja de ser una venganza histórica que tuviera que venir un novelista a contar el golpe de Estado del 23-F para evidenciar el vacío dejado por una academia.

Resulta sorprendente que todavía haya tantos monárquicos en España. Si fueran medianamente conocedores de las actuaciones de los reyes en nuestra historia, es probable, mejor, es seguro que este sentimiento se reduciría a la mínima expresión. Por ello, voy a referirme a continuación a algunos comportamientos de nuestros personajes regios: a los de nuestra historia contemporánea. Podríamos iniciar esta historia de los Borbones, con Felipe V, Luis I, Carlos III y Carlos IV, este último representado con un gran parecido físico con nuestro actual monarca en el extraordinario cuadro La Familia de Carlos IV, realizado por Francisco de Goya. Mas la extensión de este artículo, me imposibilita hablar de ellos, aunque de Carlos IV, no puedo resistirme a citar la vergonzosa actuación de su esposa María Luisa, amante de Godoy con la aquiescencia y beneplácito del Rey, al que de simple Guardia de Corps la Reina lo convirtió con todo tipo de prebendas en el auténtico dueño de España.

Fernando VII fue sin ningún tipo de dudas el más taimado, el más cruel y el más dañino. En tiempos de la Guerra de la Independencia, mientras los españoles estaban luchando a muerte con el ejército francés invasor, su actuación fue vergonzosa. El 2 de abril de 1808 Fernando publicó un decreto condenando la malignidad de quienes pretendían crear malestar a los franceses. Tras la marcha de toda la familia real a Francia siguiendo los designios de Napoleón, las escenas que tuvieron lugar en Bayona fueron de una abyecta bajeza, cediendo tanto Carlos IV y Fernando VII todos sus derechos el emperador francés.

Luego Fernando, su hermano Carlos y su tío Antonio marcharon a su cautiverio de Valençay, donde mostraron las más repulsivas pruebas de su vileza moral. Fernando felicitaría a Napoleón por sus victorias militares sobre los españoles. Más tarde le escribiría: “Mi gran deseo es ser hijo adoptivo de S.M. el emperador, nuestro augusto soberano. Yo me creo digno de esta adopción, que sería, verdaderamente la felicidad de mi vida, dado mi amor a la sagrada persona de S.M.I. y R”. El mismo Napoleón se sorprendió de tal servilismo. Como dice Josep Fontana, “No merece la pena dedicar más tiempo a estos personajillos y a sus miserias, La historia de España discurría en estos momentos muy lejos de los salones de Valençay, donde Fernando y su tío Antonio entretenían sus ocios en labores de aguja y bordado”.

Una vez llegó a España Fernando, por el que habían luchado y muerto los españoles, no en vano fue llamado “El Deseado”, el 4 de marzo de 1814 impuso el famoso decreto, por el cual “declaraba la Constitución de 1812 y los decretos de las Cortes de Cádiz nulos y de ningún valor y efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubieran pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio de los tiempos, y sin obligación en mis pueblos y mis súbditos a cumplirlos ni guardarlos”. Como señala el catedrático de la Universidad de Zaragoza Manuel Ramírez en su libro España en sus ocasiones perdidas y la Democracia mejorable  “Es difícil encontrar en nuestra historia una expresión tan rotunda de negar el pasado: Como si no hubiesen pasado jamás tales actos… Es borrar la historia”.

En los actos conmemorativos del bicentenario de la Constitución de Cádiz, Juan Carlos I tuvo una buena ocasión de disculparse por la actuación de uno de sus antecesores. A continuación llegó la represión y el exilio para los españoles. Con el levantamiento de Riego en 1820, reimplantada la Constitución de Cádiz, obligado por las circunstancias el bellaco Fernando dijo “marchemos todos y yo el primero por la senda constitucional”, cuando a la vez estaba instando a los monarcas europeos a que le restablecieran como monarca absoluto, objetivo que alcanzó con al llegada de los Cien Mil Hijos de San Luis. Nueva represión y exilio. Triste, lamentable y cruel fue todo el reinado de Fernando, mas como si no se sintiera satisfecho por tanto daño hecho en vida a tantos españoles, por su ineptitud nos dejó a su muerte planteada una guerra fratricida.

Ahora nos referiremos a su hija, Isabel II. De verdad, no sé por dónde iniciar. Que esta “señora” tuviera el poder de España durante 25 años, lo padecieron en sus propias carnes los españoles. Su actuación política fue lamentable. Llegaban a la jefatura del gobierno, no aquellos dotados de cualidades políticas, sino aquellos más dotados para satisfacer las inagotables apetencias sexuales de la reina. La sucesión de sus amantes es interminable. Si alguien quiere regodearse con la larga lista de ellos, además de conocer de una manera espléndida las vicisitudes de este reinado, puede leer el extraordinario libro Isabel II Una Biografía (1830-1904) de la catedrática de la Universidad de Valencia Isabel Burdiel.  Sus juergas nocturnas en el restaurante  Lhardy, de la carrera de San Jerónimo, ha permitido que los actuales propietarios del establecimiento sigan conservando un corsé que la Reina para aliviarse se dejó olvidado en un diván.  Tras la Revolución de septiembre de 1868 tuvo que exiliarse, Murió en París en 1904, al recibir la noticia su nieto Alfonso XIII, Maura le aconsejó que no se mezclase con aquella muerte. Por ello, no fue a París a recoger el cadáver y este fue enviado directamente a El Escorial.

El 14 de enero de 1875 entraba triunfalmente como Rey, Alfonso XII, hijo de Isabel II, el padre desconocido, aunque el oficial fue el desdichado Francisco de Asís.  Una anécdota muy expresiva del sentir cambiante de los españoles, cuando descendía en un brioso corcel blanco, ante los estridentes vítores que no dejaba de lanzarle un paisano que corría a su lado, le hicieron inclinarse a Alfonso XII para decirle: “Pero, hombre, ¡que se va aquedar usted ronco!”, a lo que el entusiasta replicó. “¡Que va! ¡Si me hubiera oído cuando echamos a su madre…!”. Fue mujeriego empedernido, algo muy común en su familia, circunstancia que en ningún momento denunció la jerarquía católica, tan inflexible con la conducta sexual del resto de los españoles. Los amoríos de los reyes en España son vistos con indulgencia; a veces, con casi un mérito. Sin embargo, el más leve desliz de una reina no se perdona.

Si nos fijamos en Alfonso XIII, también con una vida licenciosa, propició y legitimó el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923. Según todos los indicios para paralizar el Expediente Picasso, relacionado con el Desastre de Annual, que podía salpicarle. Una vez instaurada la Dictadura, en un viaje que realizó Alfonso XIII a la Italia de Mussolini presentó a Miguel Primo de Rivera, como su Mussolini particular. Su figura ha sido discutida por los historiadores, mas lo que parece evidente que su ideología política fue siempre autoritaria y antidemocrática, por lo que no tuvo inconveniente en recurrir al ejército para salvaguardar su Corona, sin llegar a entender que la dictadura que apoyó no iba a ser un mero paréntesis, sino el principio del fin de la monarquía.

En cuanto a nuestro actual monarca no debemos olvidar su designación por el Dictador, al que por cierto en su primer discurso oficial como Rey dedicó las siguientes palabras, de las que todavía --que yo sepa-- no se ha arrepentido: “Una figura excepcional entra en la Historia, con respeto y gratitud quiero recordar su figura. Es de pueblos grandes y nobles saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda su vida a su servicio”. Mas las alabanzas continuaron incluso en tiempo de democracia, tal como señala Vicenç Navarro. Así, el 18 de Julio de 1978, la Casa del Rey publicó el siguiente texto: “Hoy se conmemora el aniversario del Alzamiento Nacional que dio a España la victoria contra el odio y la miseria, la victoria contra la anarquía, la victoria para llevar la paz y el bienestar a todos los españoles. Surgió el Ejército, escuela de virtudes nacionales, y a su cabeza el Generalísimo Franco, forjador de la gran obra de regeneración”. Pues muy bien. Y luego dicen conspicuos historiadores que nuestra Transición fue modélica.

A pesar del extraordinario blindaje mediático y constitucional, recientes comportamientos nada ejemplares de algunos de sus propios miembros, como la cacería del Rey de Boswana, los líos de faldas, la cabra siempre tira al monte; los regalos desinteresados recibidos de empresarios  españoles y de los jeques del petróleo, la falta de trasparencia de los gastos de la Casa Real,  el caso de Urdangarin, la desinculpación de la infanta Cristina, conducen inexorablemente a un desprestigio galopante e irreversible de la monarquía, tal como manifiestan los recientes sondeos del CIS. Mas la realidad es la que es, mal que les pese a algunos.

Por todo lo expuesto, me resulta muy complicado de entender que todavía persista tanto sentimiento monárquico en amplios sectores de la sociedad española. De verdad, no lo entiendo.

16/05/2013 12:57 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Estas son nuestras élites, nuestras minorías selectas y rectoras

Cándido Marquesán Millán

La situación política, social y económica en la que está sumida España es catastrófica.  La destrucción de nuestro sistema democrático, de nuestro Estado de bienestar, de nuestros derechos socio-laborales, del empleo, es evidente, por lo que no merece la pena dedicar más tiempo a ella. Con ser ya grave la situación actual, lo es más todavía, según nos vaticinan, que lo peor está por llegar. Que hayamos llegado hasta aquí, es claro, por lo menos a mí me lo parece, que en un alto porcentaje se debe a nuestras élites financieras, empresariales, políticas mediáticas e intelectuales, perfectamente interconectadas como auténticos vasos comunicantes, compartiendo unos mismos intereses y tratando no solo de mantenerlos, sino también de acrecentarlos, ya que han sido ellas las que nos han marcado la ruta desde hace décadas, como grupos dirigentes.

 

Y han marcado la ruta porque estas élites han alcanzado la hegemonía según el concepto de Gramcsi. El término hegemonía deriva del griego eghesthai, que significa "conducir", "ser guía", "ser jefe"; o tal vez del verbo eghemoneno, que significa "guiar", "preceder", "conducir", y del cual deriva "estar al frente", "comandar", "gobernar". Por eghemonia el antiguo griego entendía la dirección suprema del ejército.

Se trata pues de un término militar. Egemone era el conductor, el guía y también el comandante del ejército. En el tiempo de la guerra del Peloponeso, se habló de la ciudad hegemónica, a propósito de la ciudad que dirigía la alianza de las ciudades griegas en lucha entre sí. A nivel sociológico, Gramsci define hegemonía como el conjunto de  grupos de la sociedad, donde el dominante establece un liderazgo moral, político e intelectual sobre sectores subordinados, haciendo que sus intereses sean los intereses de la sociedad. Ya expresó esta idea Carlos Marx en La Ideología alemana: "En efecto, cada nueva clase dominante se ve obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su propio interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad, es decir, a presentar estas ideas como las únicas racionales y dotadas de vigencia absoluta.

Ahí van los nombres de estas élites: Rato, Blesa,  Botín, Alierta, Fernández Ordóñez, De Guindos, Montoro,  Aznar, González, Rodríguez Zapatero, Rajoy, Esperanza Aguirre, Juan Luis Cebrián, Pedro J. Ramírez, Ansón, Albert Boadella, Sánchez Dragó, Fernando Savater, Félix de Azúa, Arcadi Espada…  La lista podría ser ampliada con otros muchos nombres, mas los citados son suficientemente representativos.

Vamos a fijarnos en los comportamientos de algunos de estos ínclitos caballeros, movidos exclusivamente por los intereses estrictamente económicos, muy alejados de cualquier planteamiento ético, por lo que al final tenemos el mundo que tenemos, perfectamente caracterizado con esta frase de Jhon Stuart Mill   “La idea de una sociedad en la que los únicos vínculos son las relaciones y los sentimientos que surgen del interés pecuniario es esencialmente repulsiva".

Uno de los hombres más poderosos del Reino de España es Emilio Botín, al estar al frente del banco más importante de España y de buena parte de Europa. Encabeza el ranking de los Ejecutivos más admirados de España. Tal como aparece en las páginas. 230-231 del libro Las cloacas de la economía, del catedrático de Economía Aplicada (UPV/EHU) Roberto Velasco, en junio de 2010, Hacienda comunicó a los Botín, que tenía información sobre unos fondos depositados en el HSBC Private Bank Suisse, requiriendo que presentaran las liquidaciones complementarias del IRPF y del Impuesto de Patrimonio del periodo 2005-2009, que todavía no había prescrito.

Esas liquidaciones, que llegaron casi a los 200 millones de euros ingresados en las arcas públicas, las calificaron los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) como trato de favor, al suponer una segunda oportunidad para pagar voluntariamente, algo que no se ofrece al resto de los ciudadanos. Poderoso caballero es don dinero. En mayo de 2012 el titular del Juzgado de Instrucción nº 4 de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, archivó la causa abierta contra Emilio Botín y algunos de sus familiares, indicando que “la regularización practicada por los denunciados es correcta y anterior a que se hubiera incoado, por parte de los órganos de la Agencia Tributaria, un procedimiento de inspección de verificación. Exactamente lo que se temían los técnicos del Ministerio de Hacienda. Esta es una causa judicial más de Botín. Hay otras que se pueden consultar en Wikipedia.

Una de las multinacionales españolas más importantes en el mundo es Telefónica S.A., al frente de la cual está César Alierta, cargo al que accedió a instancias del gobierno de José Mª Aznar en el 2000.  Es también directivo en otras empresas, por lo que se puede considerar uno de los hombres con más poder en nuestro país. En las páginas 283-284 del libro Las cloacas de la economía, de Roberto Velasco, aparece todo lo relacionado con el caso de Tabacalera.

Alierta, su esposa y su sobrino Luis Javier Placer, en 1997 ganaron 1,86 millones de euros con la compra de acciones de la entonces compañía estatal de tabacos y la pseudoventa de una empresa. Según Wikipedia, se sospechó  que Alierta había hecho uso de información confidencial, ya que habían comprado las acciones poco antes de que Tabacalera comprara la compañía de tabacos norteamericana Havatampa, lo que elevó el valor de las acciones. Hubo una acusación de la Asociación de Consumidores AUGE y de la Fiscalía Anticorrupción. Todos los detalles están descritos en las páginas citadas.

El final era el previsible. El Tribunal Supremo confirmó por unanimidad la absolución de los acusados en sentencia del 21 de diciembre de 2010, por prescripción del delito de información privilegiada. No obstante, el Supremo concluía  que la información con la que contaban Alierta y su sobrino “no son noticias más o menos probables, sino informaciones directas e internas de quien se encuentra al frente del proceso de negociación”, lo que constituye una información “que reviste caracteres de privilegiada”.  Por ello, en 2010 a instancias del alcalde de su ciudad, del socialista Juan Alberto Belloch recibió la Medalla de Oro de Zaragoza. Pues muy bien.

Veamos ahora en el ámbito de la política. Dos expresidentes del Gobierno, Felipe González y José María Aznar, fueron fichados por dos multinacionales españolas, Gas Natural y Endesa respectivamente, para potenciar los respectivos negocios de ambas energéticas en Latinoamérica. González cobrará 126.500 euros al año, mientras que Aznar, por su parte, 200.000. Por cierto, cabe destacar que las respectivas cúpulas de sus propios partidos no manifestaron crítica alguna, a pesar de que estos nuevos ingresos se sumaron a los que ya reciben por haber sido presidentes de Gobierno. Es más, desde la calle Génova cerraron filas en torno al actual presidente de FAES: “no sólo tiene derecho a ocupar puestos "de prestigio" en empresas privadas, sentenció su anterior vicesecretario general Esteban González Pons-éste sí que se gana el sueldo-, sino que debería percibir un sueldo más elevado. Sin comentarios.

Unas breves líneas dirigidas a nuestro conspicuo presidente Mariano Rajoy. Año tras año, compartió sede en la calle Génova con un tesorero, que recaudaba dinero a espuertas de las grandes empresas, para repartirlo presuntamente entre los máximos dirigentes del PP, y no se enteró de nada. A su vez es el gobernante que en menos tiempo ha mentido más y a más españoles en toda nuestra historia, al haber incumplido completamente su programa electoral.

Y además dando muestras de falta de coraje a la hora de defender los intereses españoles ante las instituciones europeas, y careciendo de valentía para explicar sus políticas, por lo que tiene que refugiarse en un plasma. No quiero dedicar más líneas a este caballero, que está hundiendo en la miseria a la gran mayoría de la población, aduciendo que lo está haciendo por nuestro bien, por lo que además deberíamos estarle profundamente agradecidos. La historia le juzgará convenientemente.

Ahora quiero hablar de la lideresa, que para una parte de los votantes del PP sigue siendo su referente. Conviene hacer un poco de historia. Dos diputados socialistas, Sáez y Tamayo, en una sesión de investidura no votaron al socialista Simancas, lo que supuso la repetición de las elecciones, tras las cuales llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid. La mayoría de los medios de comunicación cargaron las tintas contra los diputados socialistas por haberse vendido. Mas es verdad de Perogrullo que si alguien se vende es porque alguien le ha comprado para sacar algún beneficio. Y aquí hubo algún beneficiado. Vaya que si lo hubo.

Ella no sabía nada, pasaba por allí. Nos hemos visto escandalizados, no sorprendidos, por la expansión de esa lacra indigna de la corrupción del caso Gürtel entre numerosos alcaldes, concejales, diputados y otros cargos populares en la Comunidad de Madrid. Parece de sentido común que la máxima dirigente de los populares en esta comunidad  tuviera alguna responsabilidad. Pues, no. Todo el aparato mediático de TeleMadrid, ABC, la Razón, La Gaceta, Intereconomía, El Mundo, la Cope trabajando a conciencia, le dieron la vuelta al calcetín. Y doña Esperanza no solo no fue responsable de nada, todavía más, acabó siendo presentada como el adalid contra las prácticas corruptas. Alucinante.

Esto solo pasa en nuestro país. Sabido es que su ideología es el paradigma del neoliberalismo más puro  y contundente. Su idolatría por lo privado es tanta como su animadversión por lo público. Los destrozos que ha llevado a cabo  mientras estuvo en poder a los servicios públicos en la CAM es de tal calibre, que será complicado su recuperación algún día. Con esta trayectoria, como meritos, acaba de recibir la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid. ¡Qué desvergüenza!

Los medios de comunicación ejercen una extraordinaria influencia en nuestra sociedad. Desde la década de los 80  en España se ha producido una gran concentración en grandes empresas de comunicación tanto de prensa, radio, televisión e Internet. La mayoría de medios pequeños e independientes han sido absorbidos. Los más críticos han desaparecido. En España existen los grupos de Prisa, Unidad Editorial, Planeta, Vocento, Grupo Godo… En estos  los principales accionistas son las entidades financieras, que están representadas en sus consejos de administración. De ahí que los mensajes de estos medios de comunicación son claros, están al servicio de los grandes intereses empresariales, financieros, políticos; y si para ello tienen que mentir, o manipular la realidad no tienen problema ético alguno. Una muestra.

Hace unos días fue noticia que el juez Ruz iba a llamar a 8 empresarios por las donaciones hechas al PP, tal como aparecen en los papeles del Bárcenas, que todavía se pasea con chulería por las calles de Madrid. En un periódico muy racional de tirada nacional, editado en la capital del oso y del madroño, el tratamiento que dio a esta noticia era la siguiente, además de una manera marginal. “El Supremo sostiene desde 1998 que las fotocopias no tiene valor como medio de prueba”. “En varias sentencias argumenta que pueden ser manipuladas con técnicas sencillas, al alcance de cualquier alumno de la ESO”. Muy bien, todo un ejemplo de ética periodística.  Así se defiende nuestra democracia contra tratando de ocultar la corrupción.¡Vaya periodismo!

En cuanto a los intelectuales, salvo honrosas excepciones, en España se ha producido una extraordinaria derechización, tal como señaló Ignacio Sánchez Cuenca en un artículo, La derechización de los intelectuales españoles, en el que afirma con contundencia que las ideas liberal-conservadoras son hoy hegemónicas en la esfera pública en nuestro país. En muchos casos son defendidas con ardor por gente que fue progresista en su juventud, y a veces, hasta marxista-leninista. En la misma línea de pensamiento se sitúa Juan Gari en Público, al decirnos que algunos artistas y maîtres à penser celtibéricos, después de una vida informada por la coherencia progresista más o menos acusada, han coronado su madurez pasándose con armas y bagajes a las filas conservadoras –donde han sido recibidos, lógicamente, con gráciles alharacas.

Todos ellos vendidos, cual si fueran mercenarios, se han puesto al servicio incondicional de los poderes políticos y económicos, construyendo un relato  en  libros, conferencias, congresos para justificar y esconder todas estas tropelías que está padeciendo la sociedad española. Me parecen muy oportunas y clarificadoras al respecto de este papel de los intelectuales, las ideas de  Gramsci expuestas en los Quaderni del Carcere. Desde su punto de vista, cada grupo social emergente crea sus propios intelectuales "orgánicos", que proporcionan homogeneidad y control de su función social y política. Jueces, clérigos, altos funcionarios, profesores, o en particular científicos, se baten y se batían en el pasado precisamente por esta hegemonía cultural, por la autoridad científica, el control institucional, el prestigio social, o el poder académico, al servicio de determinadas élites. Élites que están agrediendo las condiciones de trabajo, los salarios, la educación pública, el derecho a la salud, con una brutalidad sin precedentes para defender sus intereses particulares.

16/05/2013 13:00 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


¿Es menos importante el desempleo que la prima de riesgo?

Cándido Marquesán Millán

Acabó de enterarme de la cifra dramática de 6,2 millones de parados, y que entre el colectivo de los jóvenes supera el 57%, por lo que me he sentido profundamente desolado. Sentimiento que parece no impera en nuestra clase política, o por lo menos, en el grado que en el resto de la ciudadanía. Hemos constatado en la conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros, realizada por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y de los ministros del ámbito económico, De Guindos y Montoro que el Gobierno ha tirado la toalla a la hora de combatir esta lacra infernal para una sociedad, ya que reconoce que en esta legislatura el paro no bajará del 25%. ¿Cómo es posible que un gobierno pueda hacer esta renuncia que condena a la pobreza y a la exclusión a millones de españoles? Si no saben que se vayan y dejen paso a otros. ¿O es que no quieren?

 

Lo que parece evidente es que si se mantienen estas políticas de ajustes fiscales, no sólo no se reducirá esta cifra, es que se incrementará. Y sin embargo, siguen empecinados en ellas. Aquí se esconden objetivos inconfesables, que expondré  más adelante. Porque vamos a ver, ¿cómo y en qué actividad económica se van a crear puestos de trabajo? El ínclito Montoro nos decía poco ha- no sé cuantas nos ha dicho ya- que el crecimiento económico vendría por el consumo interior en el 2014. Este caballero, nos toma por idiotas a los españoles.

¿Quiénes consumirán? ¿Los cada vez más parados? ¿Los parados, que se quedan sin prestación por el desempleo? ¿Los trabajadores con sueldos cada vez más reducidos? ¿Los pensionistas con sus pensiones congeladas o disminuidas, y que tienen que destinarlas a socorrer a los otros miembros familiares?  ¿Los jóvenes sin trabajo o los que realizan la movilidad exterior? ¿Las familias que ya han agotado todos sus ahorros? Ah, por cierto, mientras estoy escribiendo estas líneas, la lideresa,  pensaba que ya se había retirado de la actividad política, nos sorprende con la siguiente perla “los españoles podemos sentirnos profundamente satisfechos porque por primera vez en nuestra historia nuestros jóvenes altamente cualificados trabajan en el extranjero”. ¡Qué falta de sensibilidad social! Vamos a dejarnos de miramientos, emitir tal juicio da muestras de su auténtica catadura moral. Seguro que ninguno de sus hijos se verá inmerso en esta triste experiencia de emigrar a otro país.


Llaman profundamente la atención que, las entradas en la sala de prensa tras las reuniones de los Consejos de Ministros de los miembros del ejecutivo, se asemejan a las de los protagonistas de una representación teatral, como si estuvieran desfilando en una pasarela de moda. Se muestran sonrientes, contentos y felices, y eso que van a comunicar medidas durísimas que van a producir un gravísimo daño a los sectores más desfavorecidos de la sociedad española. Echo de menos intervenciones como la de la ministra de Trabajo italiana, Elsa Formero, que se puso a llorar a mitad de su intervención, profundamente apesadumbrada al comunicar las durísimas decisiones de su gobierno para sus ciudadanos. Nuestros políticos actuales, estos salen ya llorados de casa.

Es lamentable e indigno que ante una cifra de 6,2 millones de parados, ningún ministro del Gobierno saliera a dar la cara y, por lo menos, a explicarla. Y todavía más que no lo hiciera nuestro ínclito presidente de Gobierno, aunque tampoco nos ha sorprendido a los españoles tal actuación, conocida su cobardía y falta de coraje  para explicar sus políticas ante la prensa y ante la ciudadanía. Los líderes de verdad no se esconden, ni mucho menos son los que acongojados tienen que servirse del plasma para explicar lo inexplicable, aunque las palabras que pueda decir este caballero, a muchos españoles nos resultan ya irrelevantes, al haber hecho de la mentira su práctica cotidiana. Eso sí, trató de justificar lo injustificable el locuaz Carlos Floriano, aduciendo que no nos debe cegar la cifra de los 6,2 millones, ya que las grandes cifras macroeconómicas son muy buenas, por lo que más pronto que tarde llegará a las familias y habrá crecimiento económico con la consiguiente creación de empleo a raudales. Y se queda tan ancho. ¡Mira que tiene jeta, este tío! Yo no me siento ciego, lo que si veo es que millones de españoles parados.


Esa fatídica cifra de 6,2 millones es dramática para cualquier español concienciado con los problemas de su país, sin embargo, insisto,  nuestra clase política parece que no lo está todavía. Nuestros políticos tanto los del gobierno como los de la oposición parece que viven en otro mundo, muy lejano de la problemática cotidiana de la gente. Ninguno de ellos tiene dificultades para llegar a final de mes.

Deberían darse alguna vuelta por algunos barrios de muchas ciudades españolas, que están sufriendo las secuelas del paro. Como están muy acostumbrados a viajar en AVE, a comer en lujosos restaurantes, a que les lleven a casa las compras desde el supermercado del Corte Inglés, a matricular a sus hijos en colegios de élite y mandarlos a perfeccionar el inglés a los Estados Unidos, a ir a las consultas médicas privadas, no conocen el sentir de la calle. Son políticos autistas. Por ello,  continúan sirviéndose del paro como arma arrojadiza. Desde el PP, toda su argumentación es que están tomando las medidas adecuadas para salir de esta crisis, de la que responsabilizan exclusivamente a los gobiernos socialistas de ZP. ¡Qué bien les vendría ahora su presencia! Hacen lo que tiene que hacer, y si no lo hubieran hecho, hoy estaríamos en una situación mucho peor. La clásica cantinela de la “herencia recibida”.

¿A partir de qué momento va a  ser responsable el gobierno de Rajoy? Son auténticos trileros, lo grave es que estos mensajes todavía se lo creen un porcentaje importante de nuestros compatriotas. Desde el PSOE acusan exclusivamente al gobierno. También ellos son responsables. Los ajustes los inició ZP.  Aquí, parece que lo único importante es desgastar al contrincante, para sacar el máximo rédito posible cara a las próximas elecciones. Al respecto, me parece muy oportuno aquel refrán “Entre todos la matamos y ella sola se murió”. De verdad, por favor, que ya somos todos mayorcitos y se nos supone a todos ciertas dosis de sensatez, que los españoles estamos hartos, en roman paladino estamos hasta los cojones, de estos discursos huecos e insensatos que no conducen a ninguna parte, a no ser que la pretensión sea la de encrespar nuestros ánimos cada vez más. Que nos da igual quiénes son los culpables de esta situación.

Lo que realmente  nos importa a los españoles es que se pongan a trabajar conjuntamente de una puñetera vez  para salir de esta auténtica situación de emergencia nacional. ¿Es que no se enteran todavía que estamos al borde del precipicio?  ¿Habrá que esperar a que lleguemos al 30%  o el 40% de parados? ¿Cuál es el límite? ¿Habrá alguno? ¿O no? Por lo que parece es mucho más importante la evolución de la prima de riesgo y de las cotizaciones en bolsa. Por cierto, la primera baja y las segundas suben, cuanto más aumenta la cifra de parados. Este mundo es de locura. Lo justo debería ser que toda persona tuviera un puesto de trabajo, para procurarse el sustento adecuado y así poder realizar su proyecto vital. ¡Qué menos! Y este objetivo tendría que ser prioritario sobre cualquier otro. Y si no se consigue es porque no se quiere. Persiguiendo el fraude fiscal y eliminando los paraísos fiscales habría recursos más que suficientes para financiar cuantiosos planes de empleo. Según los datos proporcionados por Vicenç Navarro, que nadie ha rectificado, por estos sumideros putrefactos se escapan unos 90.000 millones de euros anuales.

¿Qué razones hay para no perseguir el fraude fiscal y eliminar los paraísos fiscales? La respuesta es clara: porque los que se benefician de estas prácticas fraudulentas son las grandes multinacionales y los grandes bancos. Les recomiendo que repasen los miembros de los consejos de administración de multinacionales y bancos españoles. Verán muchos políticos: Acebes, González, Aznar, Rodrigo Rato, Solbes, Roca….  Por ello, estoy cada vez más convencido de que no les importa combatir el desempleo, ya que  este es muy propicio para devaluar los salarios y tener sojuzgada a la clase trabajadora. Obviamente, en este objetivo la conjunción entre la CEOE y el Gobierno de Rajoy es total.

Como de nuestra clase política es impensable que modifiquen su actuación ante el problema del paro, sería deseable que desde alguna institución del Estado con el suficiente prestigio y predicamento ante la sociedad, surgiera alguna iniciativa para aunar esfuerzos de todos en esta tarea común. Como acaba de hacerlo el presidente de la República italiana, Napolitano, que en un memorable discurso ha hecho una reprimenda descomunal a toda la clase política por su actuación irresponsable e inconsciente ante los graves problemas de su país. Aquí, nuestra Jefatura de Estado, cabe pensar que está para algo más que para recibir embajadores e ir de caza a países exóticos, debería, es su obligación, intervenir, convocar y encerrar en una sala a los líderes de los partidos, y que permanecieran allí hasta que diseñaran un plan nacional contra el paro. Repito es una situación de emergencia nacional. En esta tarea deberían colaborar empresarios, sindicatos y toda la sociedad. Nos va mucho en ello. Ni más ni menos que el futuro de este país. Es de esperar que alguna vez impere el sentido común en nuestra clase política. Están jugando con fuego, y en cualquier momento la situación podría explotar. Por ello, aunque solo fuera por prudencia debería rectificar sus políticas, ya que es impensable que lo hagan desde la ética.


16/05/2013 13:02 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Frente a la razón indolente, es imprescindible la razón crítica

26 de Mayo de 2013 08:27

Cándido Marquesán Millán

Desde el inicio de la crisis los españoles nos hemos visto bombardeados y amonestados por los grandes poderes políticos, económicos y mediáticos con un relato monocorde: que de la situación tan grave que estamos padeciendo, nosotros somos los culpables por haber vivido por encima de nuestras posibilidades, lo que ha significado el haber contraído una deuda pública monumental, y como debemos pagarla, de no hacerlo sobrevendrá un cataclismo, tenemos que poner en práctica una política de consolidación fiscal, de ahí los recortes inevitables en nuestro Estado de bienestar, mas al final de este camino lleno de sacrificios para “todos” llegaremos a la Tierra de Promisión, que supondrá crecimiento económico, y como corolario llegará como fruta madura, la creación de empleo en grandes cantidades.

 

Mas este relato se muestra en un envoltorio edulcorado. Reformas estructurales, ticket moderador, proceso de regularización de activos tóxicos; a los brutales ataques a los servicios públicos puestos en marcha por Dolores de Cospedal, se les dio el  nombre "Plan de Garantía de los Servicios Sociales Básicos", etc. Esto es una auténtica patraña. Una mentira repetida ininterrumpidamente puede llegar para algunos a convertirse en una verdad.

Lo más grave es que una parte no pequeña de la ciudadanía española la ha asumido con excesiva mansedumbre y además  como inevitable, al considerarla que esta es la única alternativa posible para salir de esta crisis. Considero que es muy peligrosa tal aceptación, ya que supone la imposición del pensamiento único, y este destroza la esencia de la democracia. Sin alternativa, no hay democracia. Mas este ha sido el gran triunfo del neoliberalismo, el haber cegado la posibilidad de pensar otra alternativa diferente. Naturalmente que las hay. Como señala Juan Carlos Monedero en el prólogo al extraordinario libro El Milenio Huérfano, del portugués Boaventura de Sousa Santos “Santos dirige el grueso de su esfuerzo a desgarrar los velos que ocultan la realidad de la opresión social e intelectual. Sólo cuando el dolor se hace consciente puede ese dolor convertirse en conocimiento, de manera que después pueda activarse una voluntad que lleve a buscar la capacidad política que termine construyendo la transformación. Doler, saber, querer, poder y hacer son pasos de una progresión necesaria que empieza cuando a la razón le duele el dolor. Sólo así deja de ser, una razón indolente.”

Si hemos llegado a esta situación es porque ha escaseado nuestra capacidad crítica. Nos han adormecido. Nos han hecho indolentes. Según Tony Judt "Se nos aconseja que las cuestiones económicas por su complejidad debemos dejarlas en manos de los expertos: la economía y sus implicaciones políticas están mucho más allá del entendimiento del hombre corriente. Es improbable que los ciudadanos se opongan al ministro de Economía o a sus asesores.

Si lo hicieran, se les diría --como un sacerdote medieval podría haber aconsejado a su rebaño-- que son cosas que no le incumben. La liturgia debe celebrarse en una lengua oscura, que sólo sea accesible para los iniciados. Para todos los demás, basta la fe". Y la mayoría de la ciudadanía sigue el consejo con una resignada e incomprensible sumisión. Es cierto que se ha perdido ese sentido crítico, que es el armazón de un buen sistema democrático. Como muy bien dice Josep Ramoneda "La impunidad de los que han provocado esta crisis es tan escandalosa que es difícil de entender la falta de reacción, afortunadamente va cambiando la situación, salvo que el virus de la indiferencia se haya impuesto definitivamente. Desde el pensamiento, contra el totalitarismo de la indiferencia sólo cabe recuperar la razón crítica".

Tenemos que volver a aprender cómo criticar a quienes nos gobiernan, como hicieron los ilustrados hace más de 200 años, que fueron capaces de pensar y de actuar por sí mismos, libres de cualquier sumisión divina o humana. Los Voltaire, Rousseau, Diderot, D`Alembert, Montesquieu  con la razón, con su capacidad crítica construyeron un bagaje ideológico, que permitió la disolución de todas las estructuras del Antiguo Régimen. 
Yo  quiero ejercer modestamente también esa capacidad crítica sobre esta crisis económica que nos atenaza y que de no reaccionar con prontitud y destreza nos va a conducir a un auténtico infierno.

La ingente deuda pública no es la causa de la crisis, sino su consecuencia al haberse convertido en pública la que era privada, al tener que ser rescatados los bancos; sin olvidar el incremento del pago del subsidio del desempleo y el descenso de los ingresos fiscales por la recesión económica, y por supuesto el excesivo costo de su financiación con unos intereses de hasta un 7%, que debemos pagar a los bancos, cuando estos lo hacen al BCE el 0,5%. Nos cuentan que los cientos de millones de euros que el BCE presta a las entidades financieras son para que fluya el crédito a las Pymes y a las familias. Otra patraña. En su mayor parte van destinados a comprar deuda pública, al tener la seguridad de que cobrarán, para ello ZP y Rajoy reformaron el artículo 135 de nuestra Constitución, que señala “Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta”. Si para cobrar hay que cerrar hospitales, despedir maestros o dejar sin atención a personas dependientes, no hay problema.

Lo primero es el pago de la deuda. El BBVA había recibido a finales del 2012 la cifra de 60.535 millones de euros del BCE y durante 2011 destinó 53.452 millones a la compra de títulos de deuda pública.  El Banco Santander había recibido hasta finales de 2012, 62.608 millones y había dedicado durante 2011, 41.807 millones a la compra de títulos de deuda pública. También en el origen de la deuda pública hay que tener en cuenta despilfarros de nuestros gobernantes. Y por supuesto la corrupción política, no sólo por las entregas de dinero de las grandes empresas a los partidos políticos, sino también por los sobrecostos añadidos en la realización de las obras públicas que han sido adjudicadas a las grandes empresas. De este aspecto hablan poco los De Guindos y los Montoro. Mas no está el origen de nuestra deuda pública en las embajadas catalanas, las subvenciones a los sindicatos, el excesivo número de empleados públicos, o el cuantioso costo del Estado de bienestar.

Ahí no radica el problema, las embajadas, los sindicatos, los funcionarios, el Estado de bienestar; estos han sido los señuelos para ocultar las causas auténticas que he esbozado anteriormente. Por otra parte, si los españoles tenemos que pagar la deuda, parece lógico-¡qué menos!- que conozcamos su origen, para ello sería necesaria una auditoría. Y la parte que fuera odiosa o ilegítima, no pagarla. Este concepto se atribuye a un jurista y profesor de derecho financiero, Alexander Sack, que en 1921 publicó un tratado Los efectos de las transformaciones de los Estados sobre sus deudas públicas y otras obligaciones financieras, donde sostenía que una deuda es ilegítima cuando se dan tres circunstancias: que se ha comprometido sin el conocimiento de los ciudadanos (o sus representantes); que se ha gastado en actividades que no redundan en beneficio del pueblo; y que los prestamistas (los bancos) son conscientes de esta doble situación anterior. Nuestros gobernantes tampoco quieren entrar en una auditoría. Y se podría, lo hizo Correa cuando llegó al Gobierno en Ecuador en 2007.

Por otra parte, para reducir la deuda pública se puede hacer por vía de la contención de  los gastos  o por el incremento de los ingresos. En la nuestra es manifiesto que se podrían recaudar muchos más ingresos. Los grandes bancos y las 30 empresas del IBEX, eluden a través de los Paraísos Fiscales, mejor, cuevas de ladrones, una cifra de 90.000 millones anuales. Solamente en los últimos 5 años, alcanza una cifra de 450.000 millones, la cual de haberse recaudado, como se hace religiosamente con las nóminas de los trabajadores, nuestra deuda quedaría reducida prácticamente a la mitad, con la consiguiente reducción del costo de los intereses. Aquí tampoco quieren entrar nuestros gobernantes. ¿Tienen fondos ellos en Paraísos Fiscales? Lo que parece claro es que si todos esos desalmados evasores de impuestos, pagarán lo que tienen que pagar habría menos deuda, menos intereses para su financiación, serían necesarios menos recortes y la crisis no sería tan grave.

Esto es tan claro como el agua cristalina. Mas tal como esta configurada la deuda actual, a nuestros gobernantes, auténticos mayordomos, o mejor mamporreros de la gran banca y empresa, les viene la deuda pública muy bien para justificar los ajustes fiscales, con los consiguientes hachazos al Estado de bienestar, reducción de salarios y de pensiones, privatización de servicios públicos siempre que sean rentables.

Por otra parte, que las políticas de austeridad no sirven para salir de la crisis, cualquier persona medianamente despierta lo tiene que advertir. Con ella, además de la escasez de financiación comentada anteriormente, cada vez habrá menos crecimiento económico, más paro, menos consumo, menos demanda, menos producción; de ahí más paro, menos ingresos fiscales, más ajustes, más despidos. Esto es un ciclo infernal.  Como señala Josep Fontana en su libro El futuro es un país extraño, un estudio de FMI sobre 173 casos de austeridad fiscal en los países avanzados entre 1978 y 2009 confirmaba que las consecuencias fueron mayoritariamente negativas: contracción económica y aumento del paro.  Por ello, tenemos que hacernos la siguiente pregunta.

Si la austeridad no es el camino adecuado para reemprender el crecimiento, ¿qué objetivos mueven a los políticos que se empeñan en mantenerla? En el caso de España Mark Weisbrot opina que la finalidad de esta política, puesta en marcha por el PP “hacemos lo que tenemos que hacer”, es debilitar el movimiento obrero como parte de una estrategia a largo plazo para desmantelar el Estado de bienestar lo cual “no tiene nada que ver con resolver la crisis  actual ni con reducir el déficit del presupuesto”.

En la misma línea que Fontana se expresa otros expertos. Retorno al archisabido relato, que con la política de austeridad llegaremos al final deseado, cual si fuera la Tierra de Promisión. Se trata de llegar, con las inevitables dosis de sufrimiento, al añorado equilibrio presupuestario, que traerá la recuperación económica, con el consiguiente crecimiento del PIB y millones de puestos de trabajo.  El filósofo José Luis Pardo manifiesta la sospecha de que no se trata en absoluto de llegar a ningún final, de que no hay ningún final al que llegar o de que, si lo hay, hace ya tiempo que lo hemos alcanzado.  El paro viene muy bien para clase  empresarial. Nada nuevo bajo el sol. Ya en 1944 el economista Kalecki en el artículo Aspectos políticos del pleno empleo lo dijo "En verdad, bajo un régimen de pleno empleo permanente, el despido dejaría de desempeñar su papel como medida disciplinaria. La posición social del jefe se minaría y la seguridad en sí misma y la conciencia de clase de la clase trabajadora aumentaría. Las huelgas por aumentos de salarios y mejores condiciones de trabajo crearían tensión política. Es cierto que las ganancias serían mayores bajo un régimen de pleno empleo, pero los dirigentes empresariales aprecian más la disciplina en las fábricas que los beneficios". El desempleo viene muy bien para que quede claro quien manda.

Me parece muy adecuado el juicio expresado recientemente por Antoni Domènech, G. Bustery Daniel Raventós en el artículo Reino de España: procesos deconstituyentes y nuevo consenso de los mandamases europeos, la excusas son la crisis económica, un euro pésimamente diseñado; la deuda pública; y todas las excusas tienen su grado de verdad. Pero hay que saberlo: son, sobre todo, excusas. El programa serio de las excusas lo han escrito otros. Lo dejó dicho antes del 2007, uno de los jefes de la patronal francesa MEDEF, Denis Kessler : “El modelo social francés es el puro producto del Consejo Nacional de la Resistencia.

Un compromiso entre gaullistas y comunistas. Es hora de reformarlo, y de que el gobierno se emplee a fondo en esa reforma. (...) ¿La lista de reformas? Es muy simple: quiten todo lo que se realizó entre 1944 y 1952; todo, sin excepción. (...) De lo que se trata hoy es de salir de 1945 y de deshacer metódicamente el programa del Consejo Nacional de la Resistencia.”, que aspiraba a una democracia republicana, sufragio universal y la libertad de prensa; contenía medidas económicas y sociales: “La instauración de una verdadera democracia económica y social, “nacionalizaciones de las fuentes de energía, de las riquezas del subsuelo, de las empresas aseguradoras y de la gran banca”. Medidas sociales, con el alza de los salarios y la recuperación de un sindicalismo  independiente y de la democracia en el puesto de trabajo, con comités de empresa, y un plan completo de seguridad social”.

Por todo lo expuesto, parece claro que un concepto clave del marxismo como la lucha de clases, auténtico motor de la historia, expuesta en 1848 en uno de los libros más influyentes de la historia y que sigue reeditándose El Manifiesto Comunista, no ha perdido actualidad. El multimillonario Warren Buffet lo ha dicho "La lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando".

Para Michael Schuman, esta situación abre una posibilidad clara: que Marx no sólo diagnosticara el comportamiento del capitalismo, sino también su final. Si los políticos no encuentran nuevos métodos, para asegurar oportunidades económicas justas, quizás los trabajadores del mundo, conscientes de su explotación, decidan unirse, como ya lo urgió El Manifiesto Comunista: "Proletarios del mundo uníos". Puede que entonces Marx se tome su venganza.

30/05/2013 01:49 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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