Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2012.

Votar con los pies

                                           

 

 

Que la democracia no atraviesa uno de sus mejores momentos es una obviedad. Amplios sectores de la ciudadanía muestran un gran desencanto hacia esta forma de organización política. Razones no faltan. Los Estados nacionales han transferido competencias a las instituciones de la Unión Europea y estas a su vez a los mercados financieros (es decir, a media docena de grandes inversores, al frente de los que está el Deutsche Bank). Por ende, hay un déficit democrático tanto en los Estados-naciones como en la Unión Europea. Según Boaventura de Sousa Santos vivimos en un fascismo financiero. Todo ello significa que las decisiones que toman los gobiernos están desconectadas de las aspiraciones ciudadanas. Los españoles estamos en contra de los recortes en sanidad y educación, y sin embargo, una semana tras otra, observamos que los diferentes miembros del gobierno “nos explican con una claridad meridiana” y nos tratan de convencer con la idea, cual si fuera una tautología, de que estas políticas de recortes sociales, además de las únicas posibles son equitativas. La divina Esperanza, como un niño con zapatos nuevos, se incorpora a la tarea al decir que ha puesto «una reunión todos los viernes a las 8.15 horas para ver de dónde se puede recortar», y que ha encontrado «unas partidas maravillosas» de donde ahorrar dinero. «¡Claro que queda por recortar! Ya les contaré», dijo en una entrevista. Mas, hay otras más justas y solidarias para la reducción de la deuda pública, como el incrementar los ingresos, persiguiendo el fraude fiscal de las grandes fortunas y las grandes empresas. Estas no interesan. Es más fácil perseguir al parado que hace alguna chapuza.  La gran mayoría de los medios de comunicación asienten, difunden y apuntalan machacona y servilmente los discursos del gobierno. Las voces discordantes, como las de John Maynard Keynes, Paul Krugman, Vicenç Navarro, Alberto Garzón, Juan Torres, Tony Judt, Joaquín Estefanía, Josep Ramoneda, Josep Fontana, Boaventura de Sousa Santos, Eric Hobsbawm, Daniel Albarracín reciben escaso eco mediático. Las consecuencias previsibles: una sociedad  narcotizada y acongojada acepta sumisa los recortes impuestos. Y así nuestro Estado social y democrático de Derecho recogido en el Título Preliminar de nuestra Constitución cada vez más degradado y reducido.  Es un sarcasmo hoy  la lectura de algunos de sus artículos: el  1.2. “La soberanía nacional reside en el pueblo español….” o el 9.2. “Corresponde a los poderes públicos…. facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social” o el 37.1. “La ley garantizará el derecho a la negociación colectiva laboral entre los representantes de los trabajadores y empresarios, así como la fuerza vinculante de los convenios”. Los derechos sociales anulados. El ejercicio democrático por parte de los ciudadanos, cada vez más reducido.

Por ello, estimo que si las instituciones políticas existentes no sirven para dar respuesta a las aspiraciones de amplios sectores de la ciudadanía, es necesario reformarlas o crear otras. ¿Para qué sirve el Senado? Hasta que esto ocurra, es legítimo y democrático actuar pacíficamente al margen de ellas en la calle. Una sociedad democráticamente sana  puede y debe mostrar su protesta y su indignación en la calle. Cuando la gente pacíficamente toma la calle, para hacerse oír, insisto lo que es totalmente legítimo además de democrático, es porque quiere cambiar las políticas públicas. Y esta actuación es otra forma de democracia; la democracia de movilización que está cuestionando, sin querer suprimirla, la democracia representativa de los gobiernos, parlamentos y partidos políticos. Así lo hace el 15-M, manifestándose pacíficamente y en pro de más democracia, por lo que no debería ser criminalizado por los poderes públicos, planteando una reforma del Código Penal. Como ha escrito Luis I. Sandoval  “Para Eric Hobsbawm “las marchas callejeras son votos con los pies que equivalen a los votos que depositamos en las urnas con las manos”. Y es así, porque los que se manifiestan eligen una opción, protestan contra algo y proponen alternativas. La acción colectiva en la calle, como acto de multitud o de construcción de un discurso, expresa una diferencia u oposición, muestra una identidad, y se transforma de lo particular a algo más general y cuando se mantiene en el tiempo se convierte en un movimiento social. La historia nos enseña que si en la sociedad democrática no se produjeran estas oleadas de movilización por causas justas no habría democratización, es decir, no habría la presión necesaria para hacer efectivos derechos reconocidos constitucionalmente, ni la fuerza e imaginación para crear otros nuevos”. Todo esto les resulta difícil de entender a nuestros representantes políticos. Con frecuencia, las sociedades se incomodan con los movimientos y aún los consideran peligrosos y nocivos. Solo cuando triunfan reconocen sus bondades e integran sus conquistas a la cultura e institucionalidad vigentes. Ardua tarea, a veces se necesitan siglos para alcanzar algunos derechos: jornada laboral de 8 horas, descanso dominical, sufragio universal, igualdad entre hombre mujer. En definitiva, con movilizaciones se han civilizado y avanzado las sociedades que hoy conocemos como modernas y democráticas. Según de Sousa SantosLos momentos más creativos de la democracia rara vez ocurrieron en las sedes de los parlamentos”. Ocurrieron en las calles, donde los ciudadanos indignados forzaron los cambios de régimen o la ampliación de las agendas políticas.

 

Cándido Marquesán Millán

 

15/05/2012 17:39 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Una izquierda irreflexiva

                                 

            El panorama político español en el que estamos sumidos es desolador para cualquier postura no solo de izquierdas, sino también progresista. Esta situación es lógica. Al final ha ocurrido lo que tenía que ocurrir. ¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Según Boaventura de Sousa Santos, uno de los pensadores más perspicaces en los momentos actuales, le explicación es clara: “Cuando están en el poder, las izquierdas no tienen tiempo para reflexionar sobre las transformaciones que ocurren en la sociedad y, cuando lo hacen, siempre es como reacción a cualquier acontecimiento que perturbe el ejercicio del poder. La respuesta siempre es defensiva. Cuando no están en el poder, se dividen internamente para definir quién será el líder en las próximas elecciones, de modo que las reflexiones y los análisis están relacionados con este objetivo.” Estas palabras son de una contundencia y claridad apabullantes y que pueden ser aplicables para definir la situación actual de los socialistas españoles, aunque también son extrapolables a otras latitudes.

En las dos legislaturas de Rodríguez Zapatero, los socialistas ebrios por el éxito estuvieron como absortos en sí mismos con la excepción de la llegada de la crisis, y a la defensiva ante los ataques de los planteamientos neoliberales, tratando de salvaguardar los pilares del Estado del Bienestar, y también transigiendo en exceso, tomando determinadas decisiones políticas, plenamente asumibles desde la derecha más intransigente, por lo que perdieron una parte importante de su hasta entonces fiel electorado. Daban la impresión de no ser plenamente conscientes de lo que se estaba tramando  bajo sus pies. Según Susan George “Si hay tres tipos de gente (los que hacen que las cosas sucedan, los que esperan que las cosas sucedan y los que nunca se enteran de lo que sucede) los neoliberales pertenecen a la primera categoría y la mayoría de los progresistas a las dos restantes.

Ahora que han sido desalojados contundentemente del poder,  por lo que parecen noqueados, tampoco les parece la ocasión oportuna para reflexionar en profundidad sobre las causas de sus recientes fracasos electorales o del diseño de un futuro programa, ya que tienen otras preocupaciones.  Sus máximos dirigentes a nivel estatal o autonómico prestos a repartirse los restos del naufragio, están ocupados a tiempo completo en resolver el gran dilema sobre a quién apoyan para la Secretaría General del PSOE, tratando  de no equivocarse y jugar a caballo ganador, y así  estar mejor colocados para ocupar puestos en la futura Ejecutiva Federal. Tras la estrepitosa derrota,  en el nombramiento de los delegados aragoneses para el próximo Congreso de Sevilla, no se ha producido cambio alguno, más de lo mismo, todo ha estado bajo control del aparato. Por ello, dan muestras de una irresponsable dejación de funciones a la hora de ejercitar una oposición dura ante la avalancha de las políticas neoliberales puestas ya en marcha y las que se avecinan en el futuro próximo por parte de los populares, que con la coartada de la crisis  van a desmantelar todo un conjunto de derechos socio-laborales que los hemos ido conquistando con gran esfuerzo en los últimos años. De no cambiar radicalmente la situación, algo que no se otea en el horizonte, lo que va a quedar después de esta crisis va a ser lo más parecido a un paisaje  tras un brutal bombardeo: democracia en quiebra, sueldos miserables, paro masivo, pensiones cada vez más reducidas, una legislación laboral tercermundista, servicios públicos desmantelados, una juventud sin esperanzas, etc. De vez en cuando aparece Pérez Rubalcaba a ejercer alguna ligera crítica, aunque poco convencido, como la de  “retrasar el ajuste del déficit dos años”, o la réplica a Dolores de Cospedal tras ser declarado Camps  no culpable argumentando “que sea su partido el que le rehabilite y le vuelva a poner de presidente de la Comunidad Valenciana si realmente cree que es un ciudadano ejemplar”. Pero no mucho más. Dan la impresión que se limitan a salvar el expediente en esta tarea. Sorprenden tal pasividad e inoperancia. En nuestra comunidad autónoma esta circunstancia se da con mucha mayor intensidad, ya que sus dirigentes parecen estar desaparecidos de combate. Deberían ponerse ya las pilas de una vez, ya que  a pesar de haber sufrido una fuerte derrota electoral, deben ejercer una fuerte oposición al tener muchos votantes aragoneses detrás, como la que ejercieron los populares. Es su obligación.

Por todo lo expuesto se está generando un profundo malestar en muchos militantes y simpatizantes de este partido, ya que cada vez se muestra más alejado de movilizaciones (el 15-M) y militancias políticas por causas tradicionalmente pertenecientes a las izquierdas, que se están realizando sin ninguna referencia al PSOE e incluso, muchas veces, en oposición a él. Esta circunstancia también  debería suscitar a sus dirigentes una profunda reflexión. De momento no están por la labor y la prueba de ello son los intentos de captar, domesticar, minimizar o ignorar a la nueva militancia que con toda justicia está ocupando la calle.

Además, la sociedad española tiene una imperiosa necesidad, y ahora más que nunca, de un partido socialdemócrata sólido y que no puede ser dilapidada por la irresponsabilidad de los actuales dirigentes del partido. Mas todo es posible, cuando los intereses personales están por encima de las responsabilidades históricas que se derivan de un partido centenario.

 Cándido Marquesán Millán

 

15/05/2012 17:45 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


DE ACUERDO, ENTRE COLEGAS Los colegas de esta profesión docente tan bonita y vocacional, y también tan denostada y despreciada desde las administraciones educativas con estas políticas de recortes brutales sin que les importe demasiado a amplios sectores de la sociedad; y especialmente los que impartimos la disciplina de Historia a nuestros alumnos para que puedan comprender con espíritu crítico el presente y tratar de hacerlo algo mejor, hablamos mucho sobre esta crisis económica. Nos ponemos muy pronto de acuerdo en relación a que hace unos años ninguno podíamos prever que los daños fueran tan traumáticos sobre algunos fundamentos políticos, sociales, económicos y culturales que habían servido para organizar y consolidar nuestra convivencia política. Las causas que propiciaron este cataclismo económico a grandes rasgos nos parecen claras y las compartimos -aunque en las ciencias sociales nunca nada es definitivo-, vistos los numerosos libros, estudios y artículos de opinión que al respecto se han publicado y lo siguen haciendo. Ninguno podíamos llegar a pensar que esta crisis económica pudiera producir un quebranto tan profundo a nuestra democracia, en la que los españoles habíamos depositado tanta confianza, teniendo en cuenta los largos años de dictadura franquista, denominada por el poeta gallego Celso Emilio Ferreira “la larga noche de piedra”. Mas la realidad desagradable asoma. Se ha extendido como un tsunami la idea del pensamiento único, sin que haya alternativa. Y sin alternativa no hay democracia. En el verano del 2009, el economista Joseph Stiglitz elaboró un informe a instancias de la ONU, que concluía “la crisis económica ha hecho más daño a los valores fundamentales de la democracia que cualquier régimen totalitario en tiempos recientes”. Y es así porque el capitalismo considera a la democracia como un instrumento de acumulación; y si es preciso, la reduce a la irrelevancia y, si encuentra otro instrumento más eficaz, la arroja al cubo de la basura de la Historia. De ahí, el profundo y lógico desencanto de amplios sectores de la ciudadanía que ya se cuestionan la utilidad de su voto. También nos resultaba imprevisible que nuestro Estado de bienestar, construido con tantos esfuerzos y con gran retraso con respecto a otros países de Europa occidental pudiera ser dinamitado con tanta crueldad y alevosía como ahora. Con cierta ingenuidad nos habíamos creído y acostumbrado a tener para siempre unas pensiones garantizadas, una incipiente atención a las personas dependientes, una sanidad universal y una enseñanza obligatoria gratuita. Con las políticas de recortes sociales puestas en marcha por los gobernantes populares, tanto a nivel estatal como autonómico, todo este edificio de solidaridad basado en un sistema fiscal progresivo se está desmoronando. Y en el colmo del cinismo argumentan que su pretensión es salvaguardar el Estado de bienestar. Para Josep Fontana, el factor que desencadena la fase crítica, que atraviesa en estos momentos el Estado del bienestar, es la pérdida del miedo de las clases dominantes a una revuelta popular. Hasta los setenta se vivió el impulso que "permitió el reparto equitativo de sus frutos y un cierto avance de libertades". "El modelo construido en Europa como fruto de siglo y medio de luchas sociales era destruido. Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo". Igualmente creíamos que un pilar básico sobre el que habíamos construido en un amplio consenso nuestra convivencia política en España era el Estado de las Autonomías, establecido en el Título VIII de nuestra Carta Magna. Con las disfunciones lógicas en su funcionamiento, como cualquier institución política, las autonomías han servido para encauzar uno de los problemas más viejos y enquistados de nuestro pasado, como es el incardinar a determinados territorios en la estructura del Estado español. Mas a pesar de ello, estamos constatando desde diferentes frentes, encabezados por el Gobierno del PP, un proceso de ataque inmisericorde e injusto a esta forma de organización política, responsabilizándola de nuestros problemas económicos, preconizando un retorno al Estado centralista, de triste recuerdo en nuestra historia. Nuestro problema de la deuda pública, estriba fundamentalmente en el sistema de su financiación a través de los bancos privados con intereses de hasta el 7%, a los que el BCE les ha proporcionado previamente cientos de millones de euros al 1%. Las comunidades autónomas son señuelos para ocultar el verdadero problema, como lo son, cuando les interesa, los sindicatos, o el gasto “excesivo” de las familias. Por ello, resulta irresponsable que una presidenta de una comunidad autónoma, plantee la posibilidad de devolver al Estado las competencias de Justicia, Sanidad y Educación, "si España lo necesita", del mismo modo que opta por dejar en manos de los ayuntamientos los Transportes y los Servicios Sociales, todo ello para conseguir adelgazar la administración y ahorrar 48.000 millones de euros, según sus cálculos. ¡Qué ejercicio de patriotismo! ¡Anda ya! La gran mayoría de los populares no han creído nunca en el Estado de las Autonomías. Por último, también estamos de acuerdo en constatar la impasibilidad y la pachorra de la gran mayoría de nuestra sociedad ante semejantes destrozos que van a cambiar radicalmente nuestras vidas en sentido negativo, aunque parece que por fin, algunos sectores de la ciudadanía están reaccionando, empujados por unos jóvenes que hartos han decidido ocupar las plazas para expresar su descontento. ¡Ya era hora! Cándido Marquesán Millán

21/05/2012 10:38 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris