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Mercado transversal y Estado radial

 

 

Acaba de ser inaugurada con gran pompa y boato la línea del AVE que comunica Madrid, la capital del Estado, con Valencia. Tanto populares como el Gobierno socialista al unísono se han mostrado plenamente satisfechos por haber convertido a España en el primer país del mundo, después de China, en km. de línea ferroviaria de alta velocidad. Este hecho, como otros muchos, en esta nuestra querida España, no ha sido valorado con una perspectiva amplia. Hay muchos aspectos que para la gran mayoría de la ciudadanía han pasado desapercibidos, ya han tenido especialmente cuidado los medios de comunicación y el aparato gubernamental de que fuera así. Mas, considero que deberíamos hacernos cuando menos algunas preguntas al respecto. ¿Cuánto ha costado? ¿Se han descuidado otras infraestructuras? ¿Su estructura radial es la correcta? Trataré de contestarlas con datos técnicos extraídos, en su mayor parte, del libro espléndido España, capital París que acaba de publicar  el catedrático de la Universidad de Barcelona Germà Bel que además me servirán de pretexto para hacer unas breves reflexiones. Según Bel, “la construcción del AVE no responde a una lógica económica, sino a una actitud de "nuevo rico" y de convertir el AVE en "marca" que, por el contrario, "da una mala imagen al exterior" porque denota "unas inversiones sin pies ni cabeza". Mientras Japón y Francia han hecho política de transporte, España ha hecho política de construcción nacional, al coste económico que sea. El AVE es un modelo de cómo no hacer las cosas. Entonces, cuando llega la crisis, nos preguntamos sorprendidos por qué nuestra productividad ha avanzado tan poco. Es una circunstancia repetida en la historia de España. Puede servir de ejemplo que en el 2009 desde la estación de Guadalajara se subieron al AVE  un promedio diario de 15 viajeros, frente a los más de 10.000 que usaron la estación y la línea de cercanías. El catedrático de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), Mateu Turró, señala que se ha obviado la viabilidad económica y el Gobierno español "se ha dejado llevar por criterios políticos" para "recentralizar el Estado". Turró, exige que "no se malgasten recursos públicos" porque "lo primero es saber quién pagará estas inversiones y cómo. Deberán hacerlo las próximas generaciones", concluye.  En un artículo de Germá Bel  y Carme Miralles se dice “El desarrollo del AVE parece haber sido una consecuencia de una concatenación de ensoñaciones románticas de gobiernos de todo color político”…”Alguien dijo con ingenio hace ya una década que la introducción del AVE en España era como pasar directo del carro de caballos a la nave espacial, sin pasar por las fases intermedias”.

Nadie cuestiona que el AVE es cómodo, ahorra tiempo respecto a los tradicionales medios de transporte hasta  una distancia de los 650 Km. y satisface a los usuarios, que además no pagan el coste total de la infraestructura. Sobre todo, lo valoran los políticos y los ejecutivos que viajan con frecuencia a la capital de España. Los jóvenes, los jubilados, los parados no tienen ocasión. También ha conseguido cuota de mercado. En 2009 el 85% entre Madrid-Sevilla, el 70% de Madrid-Málaga, y sobre el 50% en Madrid-Barcelona, en perjuicio del avión. La cuota desciende a medida que aumenta la distancia. A partir de los 600-700 km. ya es más modesto el resultado. En el 2009 el AVE transportó unos 16 millones de viajeros, con una red tan extensa como la de Japón y Francia, lo que apenas supuso el 5% de viajeros de Japón y el 15% de Francia. La experiencia internacional indica que la AV ayuda a consolidar procesos productivos en curso y facilita los viajes intraorganizativos. Pero no genera nuevas actividades ni atrae empresas o inversiones. Además de los viajes de negocios, el turismo también se beneficia, aumentando en las ciudades conectadas, aunque las pernoctaciones en destino disminuyen por la facilidad de regreso en el mismo día. En cuanto a su impacto territorial, no es cierto que las ciudades servidas con AVE experimenten un aumento de población y de viviendas. Los datos corroboran que son insignificantes. Véase los casos de Ciudad Real, Puertollano o Córdoba. Lo que parece cierto es que la rentabilidad social del AVE en España es negativa, considerando costes y beneficios. Estudios técnicos señalan que una línea de AV de 500 Km. requiere entre 8 y 10 millones de pasajeros desde el primer año para ofrecer rentabilidad social. La línea Barcelona-Madrid de 621 km. escasamente supera los 5 millones. También genera perdidas de explotación, tal como ha manifestado la Comisión Europea al declarar ilegales las ayudas para cubrir las perdidas de sus servicios en larga distancia, incluidos los de AV. Las ayudas fueron de 248 millones en 2007 y han alcanzado los 400 en los años posteriores. De verdad, que resulta de dudosa equidad el asignar ingentes recursos públicos para proveer un medio de transporte de alta calidad a una minoría de la sociedad española.

Un aspecto muy  negativo es que estas grandes inversiones en el AVE se han producido a costa de otras infraestructuras, con su consiguiente deterioro. El transporte por ferrocarril de mercancías, principal aportación económica y social en la movilidad interurbana, entre el 2000 y 2008 se ha reducido del 7% al 4% del total. Por tanto, la cuota del ferrocarril se ha reducido en un 40%. Además subsisten graves deficiencias en las conexiones entre los grandes puertos peninsulares y la red del ferrocarril. Lo mismo podría decirse en cuanto a los trenes de cercanías, como muestra lo que ocurrió en Barcelona.  Por ello, en la inauguración del AVE hubo protestas, ya que mucha gente no podía comprender tal inversión para trasladar entre Madrid y Valencia a unos 3 millones de viajeros al año, mientras en las líneas de cercanías y media distancia de Valencia no se ha hecho ningún tipo de inversión, donde sus millones de usuarios se aventuran a trayectos en los que hacer unos pocos kilómetros cuesta casi tanto como ir a Madrid en AVE. Pero, claro, los viajeros de cercanías no necesitan el AVE para ir de tiendas hasta la calle Serrano en Madrid o ir de fin de semana a Cullera, ellos tan sólo aspiran a tener un buen servicio diario para ir al trabajo. Igualmente estas inversiones en el AVE podrían haberse dirigido a mejorar el transporte por carretera o los aeropuertos.

 

En cuanto a su estructura radial no hace otra cosa que seguir una constante histórica, iniciada en el siglo XVIII con la llegada de los Borbones que implantaron el modelo centralista y uniforme francés, con las “carreras de postas” de Felipe V, las carreteras de Fernando VI y Carlos III; y el ferrocarril de mitad del XIX. Todas las infraestructuras de transporte debían y deben partir desde el Km. 0. Ha sido así siempre salvo algunas breves excepciones de tiempos de la II República o de la Transición, porque la política de transportes e infraestructuras en España no se ha hecho pensando en la economía o los ciudadanos sino con fines políticos y para construir la nación española. En 1850, en la comisión sobre los ferrocarriles del Congreso, la Comisión Olózaga, el general O’Donnell dijo “que en este momento no comprendo que se pueda adoptar otra medio que el de unir por medio de radios la circunferencia con el centro, y que de éste deben partir aquellos..”  En 1864, la Memoria del anteproyecto de un nuevo Plan General de Ferrocarriles, propuso como primer objetivo “poner, del mejor modo posible, y aprovechando lo existente, a todas las capitales de provincia en comunicación con la capital de la Monarquía.  José María Aznar repetiría en el debate de investidura del 2000, como objetivo crucial del AVE. En esta cuestión no ha supuesto nada nuevo la llegada de los socialistas al Gobierno en el 2004, ya que existe un acuerdo total entre ambos partidos en cuestión de infraestructuras. Lo mismo podría decirse respecto a las autopistas y los aeropuertos con una gestión centralizada. En definitiva,  todos los caminos conducen a Madrid. Por ende, ha pasado a lo largo de nuestra historia de capital administrativa en el siglo XVI, capital política en el XVIII, y desde hace dos décadas ha conseguido ser la capital económica. Es la capital total, equiparable a la capitalidad indiscutida de París en Francia. La Comunidad de Madrid tuvo en el 2009 una renta per cápita del 38% superior a la media  España. Aquí están las sedes de la mayoría de  las multinacionales españolas, entre las 10 primeras siete tienen su sede operativa en Madrid; a su vez atrae una fuerte inversión exterior; se han desarrollado sectores de alto valor añadido como el audiovisual y las altas tecnologías y del conocimiento. Hoy es innegable que en Madrid se está consolidando un conglomerado o núcleo de poder político-financiero-funcionarial-mediático que, esta vez sí, ha conseguido la hegemonía peninsular, y que desde el centro está cuestionando todo el proceso de descentralización administrativa del Estado de las Autonomías, intentando recentralizar y uniformizar el Estado español. El discurso de España se rompe está de moda. Ahora viene muy bien  el déficit público, para recortar las estructuras políticas duplicadas, pero eso sí  tienen que ser las autonómicas, dicen desde la capital del oso y del madroño. Aquí en el centro no se toca nada, aunque haya 400.000 funcionarios. Es lo que hay.

Cándido Marquesán Millán

 



 

 

05/01/2011 20:11 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible

           

“Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”  decía Charles-Maurice Talleyrand Périgord. Tal cita me parece muy adecuada para describir la crisis económica española, así como para las medidas puestas en práctica por el Gobierno  para salir de ella. Tal como se están desarrollando los acontecimientos actuales, que me preocupan como ciudadano y de los que además procuro estar informado, algo que debiéramos hacerlo todos por la cuenta que nos trae, no solo veo muy complicado poder salir de esta crisis, todavía más, es que de no producirse cambios sustanciales en la política económica, vamos hacia el suicidio, lo que lamento decirlo con tanta crudeza.

Conviene recordar los orígenes de esta crisis a nivel mundial. Tal como acaba de señalar Joaquín Estefanía “Durante 2010, la Gran Recesión entró en su cuarto año natural de duración. Arrancó en el verano de 2007 con el estallido de la burbuja inmobiliaria en EE UU a través de las hipotecas de alto riesgo (subprime); prosiguió en 2008 con las enormes dificultades del sistema financiero mundial; se contagió en 2009 a la economía real en forma de desempleo y empobrecimiento de las clases medias, y se multiplicó en el ejercicio que ahora acaba, afectando a los Estados que pusieron su dinero para superar las consecuencias de la caída de la industria, de los bancos y de la economía de los ciudadanos. Ninguna de aquellas patologías se ha arreglado..”

En este contexto general la situación española tenía sus peculiaridades, como la excesiva dependencia del ladrillo, con una burbuja mucho más grande, que al explotar ha provocado un extraordinario aumento del paro; como también las grandes dificultades financieras de las cajas y bancos, que estaban envueltos en la misma burbuja inmobiliaria, ya que ellos la propiciaron irresponsablemente en buena parte con la concesión de unos créditos de alto riesgo, ante la dejadez del aparato gubernamental. Me parece intrascendente el insistir más en las causas, que cualquier ciudadano medianamente informado conoce. La secuela más grave de esta crisis, que está provocando mayor deterioro humano, es el paro, que se  está cebando con especial virulencia en el sector juvenil. Tampoco deberíamos olvidar como otra causa  del desempleo, la globalización que propicia la deslocalización industrial, ya que el capital salta por encima de cualquier barrera estatal y lleva las empresas a aquellos países con salarios más bajos y menos derechos laborales. En nuestro país esta circunstancia la estamos sufriendo de una manera dramática. Tendencia que no se detiene y que seguirá en el futuro.

Mas ahora quiero referirme hacia el futuro. Ya sabemos lo que ocurrió. Lo que nos debe de preocupar es el futuro. Hay dos aspectos que hace cada vez más problemática la salida de  la crisis con la corrección del paro, cual es  la escasez de la demanda, al haberse reducido drásticamente el consumo, y la contracción de la inversión, ambos factores repercuten en un crecimiento económico negativo o muy reducido,  que impide crear puestos de trabajo. Todas las políticas económicas puestas en marcha y las que se vislumbran en un futuro próximo nos indican que la  ni la demanda ni la inversión van verse potenciadas, con las consecuencias negativas sobre el crecimiento y  la creación de empleo. Veámoslo. Para la mayoría de los españoles, en buena parte endeudados hasta las orejas, si tenemos en cuenta la congelación de nuestras pensiones o la rebaja de nuestros salarios, acompañadas de una inflación que roza ya el 3%, con la consiguiente pérdida del poder adquisitivo, sería casi milagroso el aumentar el consumo y aumentar la demanda. En esta situación expuesta de una manera esquemática, un español que ha visto reducido fuertemente su poder adquisitivo, sería un acto de irresponsabilidad el meterse en más compras: vivienda, coches, electrodomésticos, etc. Incluso aquel que tiene unos ahorros, tiende a guardarlos, ante el temor de lo desconocido, ya que desde todos los medios de comunicación y, sobre todo desde el principal partido de la oposición, nos están metiendo el miedo en el cuerpo de tal manera, que ya estamos plenamente convencidos que todo es susceptible de empeorar. Es como para ponerse a temblar.

Haciendo un pequeño inciso, cada vez me resulta más incomprensible el funcionamiento de la actividad económica. Primero a los ciudadanos nos dijeron que la crisis se ha producido por haber gastado, consumido mucho, y haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Cierto, ¿verdad?  Luego nos dicen que debemos consumir, cabe recordar las subvenciones estatales para que  comprásemos coches. Cierto, también, ¿verdad? Una circunstancia que no me sorprende menos es el argumento de muchos empresarios de que lo fundamental es reducir el déficit público, y a la vez demandan subvenciones en el sector del automóvil, ya que de lo contrario tendrán que cerrar muchos concesionarios. ¿En qué quedamos? ¿Hay que corregir el déficit? ¿Se corrige mediante subvenciones?

 

 Retornando al tema de la inflación, era lógico que los precios subieran tras la elevación de los impuestos indirectos (IVA, tabacos, etcétera), el encarecimiento de los carburantes y de las tarifas de algunos servicios públicos(electricidad, gas..). Todas estas subidas incidirán en los precios de la mayoría de los artículos, como no puede ser de otra manera. Me acaban de costar un café y un cruasán 10 céntimos más. Los comerciantes no se andan con chiquitas y con extraordinaria rapidez redondean con una subida del 10%. Y luego quieren que sigamos yendo a sus establecimientos igual. Por ende, más inflación, con lo que nuestros productos no serán competitivos en el mercado exterior. La demanda desde el exterior será complicada. En estos momentos se está dando dos hechos, a cual de ellos más graves, estancamiento económico con paro e inflación, lo que se conoce con el nombre de estanflación. No obstante, mientras estoy escribiendo estas líneas me llega la venturosa noticia de que las delegaciones española y china han firmado en el Palacio de la Moncloa 16 acuerdos comerciales por un total de 5.654 millones de euros, -12 empresariales, tres memorandos de entendimiento con el Ministerio de Comercio y uno con el ICEX- en sectores como el bancario, las energías renovables, las telecomunicaciones, la industria básica, el tráfico aéreo y la alimentación. Como también que el Gobierno de China ha tomado la decisión de comprar deuda pública española, mostrando con ello su confianza en la economía española. Por ello,  acaba de dar una conferencia de prensa González Pons plenamente feliz, reconociendo los méritos de la delegación española a la hora de conseguir estos contratos. Ojalá que esta buena noticia sirviera para que toda la argumentación que estoy haciendo fuera errónea, de lo que me alegraría profundamente.

 

En cuanto a la inversión  se ha reducido drásticamente en el sector privado. La clase empresarial ha argumentado tradicionalmente que no se podía invertir por el crecimiento excesivo de los costes salariales. En estos momentos este razonamiento no tiene sentido alguno, ya que la clase obrera ha asumido recortar o congelar sus salarios. Si no invierte el empresario serán otras razones, como las dificultades a la hora de acceder al crédito en las entidades financieras, cuyos ejecutivos pertenecientes a su misma clase son en buena parte los responsables de la crisis actual. Había que prestar dinero sin control alguno, ese era el negocio. El sector público, como consecuencia de las durísimas políticas de ajustes fiscales, entre las que se encuentran las ayudas al sector financiero,  reduce inevitablemente también su inversión. Las consecuencias son las lógicas,  sin aumentos de la inversión no se pueden crear suficientes puestos de trabajo para reducir la alta tasa de paro. Y si hay paro, no se consume, y si no se consume, no hay demanda, y si no hay demanda, no hay que producir, y si no hay que producir, las empresas no tienen otra opción que despedir. Por ende, más paro.  Es un auténtico ciclo infernal. Y como la economía no remonta, los mercados no se fían de la economía española, por lo que nos cuesta más la financiación de nuestra deuda. En consecuencia, más déficit público, que los mismos mercados nos obligan a controlar. Más ajustes fiscales, como no se quiere reducir el déficit por la vía del aumento de los ingresos fiscales, para no tocar los intereses de las clases privilegiadas, hay que hacerlo: aumentando los ingresos, privatizando lo mejor de nuestro patrimonio, como es la Lotería Nacional que va caer en manos de alguna empresa de tragaperras que suelen estar vinculadas con la mafia; o por la vía del gasto, con reducción de salarios y pensiones, e inversiones. Con lo que se contrae el consumo. Y vuelta a empezar el círculo vicioso, con todas las secuelas anteriormente mencionadas. ¿Cómo vamos a salir de la crisis? De verdad, no entiendo nada. Bueno, sí que lo entiendo, es que nos quieren hundir en la miseria. Y acabo con las palabras de inicio “Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible” tal como decía Charles-Maurice Talleyrand Périgord.

 

 

Cándido Marquesán Millán

06/01/2011 10:31 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Globalización: más paro

 

Una sociedad en la que a un porcentaje de su población se le niega el derecho al trabajo, está abierta a todo tipo de tensiones sociales y políticas. Según Ignacio Sotelo sin pleno empleo no se puede hablar de Estado de bienestar, en todo caso de Estado social, en el cual   se tambalean las políticas sociales, las ya existentes o las que se quieran implementar, ya que una parte considerable del dinero público debe financiar el subsidio de desempleo. Por ello, son de añorar en el mundo occidental  “los 30 años gloriosos de los franceses o la edad de oro de los angloamericanos”, en los que todo el mundo podía trabajar. Desde los años 70 el pleno empleo se acabó. En los 90 se creció económicamente a un buen ritmo y el paro se mantuvo. Si con crecimiento económico no se elimina esta lacra, es más complicado conseguirlo en  una crisis económica, como la actual. No obstante, a las empresas les interesa el paro para mantener un “ejército de reserva” que garantice, cuando se produzca la recuperación, el que no haya excesivas subidas salariales.

Hay razones que explican, nunca justifican, el paro actual en la UE. Hoy algunos científicos sociales piensan que con la automación y la informática  hemos entrado en la Tercera Revolución Industrial que supondrá el fin del trabajo asalariado, o una modificación sustancial. Con el progreso tecnológico, aumenta la productividad y la riqueza, pero eliminando puestos de trabajo. Así como la mecanización del campo expulsó trabajadores a la industria, la automación los arrojó a los servicios, sector económico clave en la sociedad actual, de donde las nuevas tecnologías podrían prescindir de muchos trabajadores. Según Ignacio Sotelo, estos hechos han propiciado que algunos autores hayan publicado libros, reflexionando sobre un futuro sin trabajo asalariado. Jeremy Rifkin en El fin del trabajo; André Gorz en Adiós al proletariado. Más allá del socialismo; consideran que el fin del trabajo abrirá la posibilidad de la emancipación del ser humano, al liberarse del odioso trabajo para su manutención; y el cuantioso tiempo libre podrá dedicarlo a la “economía social”, conjunto de actividades que, fuera de las modelos estrictamente mercantiles, se ocuparán de producir bienes y servicios en beneficio de la comunidad. Visión más negativa es la de Günther Anders en Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial, ya que el desenlace no puede ser más aterrador, porque el desarrollo tecnológico, eliminado el trabajo, conducirá a la deshumanización total.

 

A nivel teórico entra dentro de lo verosímil que el desarrollo tecnológico suponga antes o después la desaparición del trabajo, pero por lo que estamos constatando empíricamente tal eventualidad parece poco convincente. No obstante el capitalismo podría subsistir tal vez sin trabajo asalariado, pero nunca sin consumidores de lo que produce. De momento, los asalariados seguirán existiendo por largo tiempo.

Además el paro está relacionado con la globalización de carácter neoliberal. La deslocalización industrial, provoca  que numerosas empresas se trasladen de los países occidentales a otros con sueldos más bajos, menos derechos laborales y sin democracia, donde la explotación del trabajo reproduce la situación laboral europea del XIX. El capital salta por encima de cualquier barrera estatal y va a donde hay más beneficios, ante lo que los Estados se muestran impotentes. La libre circulación de capitales especulativos  permite alcanzar grandes y rápidos beneficios que quitan atractivo a las inversiones en los países de donde emigran los capitales. Lo novedoso hoy es que los inversores reclaman ganancias en tiempos cada vez más cortos; con lo que la empresa tradicional, entendida como un capital vinculado para largo, está en retroceso.

 La  globalización  es causa y efecto también de la masiva llegada de población inmigrante al mundo occidental, para realizar los trabajos peores y menos remunerados. El Estado no controla la inmigración ilegal, al considerar muy conveniente para mejorar la competitividad  de muchas empresas el disponer de mano de obra abundante, sumisa y barata. Lo que arrastra moderación salarial y debilitamiento del movimiento obrero tanto sindical como político. Se nos suele olvidar a los occidentales que la globalización actual cambió la dirección de la emigración. Durante el siglo XIX y la mitad del XX muchos europeos emigraron, huyendo de la pobreza y de miseria. A partir del 60 del XX se invierte el sentido y Europa es receptora de emigrantes.

En este contexto general, la situación del paro en España se ve agravada  por la explosión de la burbuja inmobiliaria, por las dificultades de financiación de las empresas, el pluriempleo, la economía sumergida y los prejubilados con otros trabajos.

Según nos dicen los gurús de la economía,  el paro será una realidad con la que tendremos que convivir y es posible que se incremente. El Estado tiene la obligación de erradicarlo, ya que es la demanda esencial de la gente. Por ello, todos los partidos políticos llevan en su programas promesas de políticas activas de empleo, aunque saben que no las van a poder cumplir. Expectativas que sirven para diluir demandas sociales que pudieran cuestionar los buenos resultados macroeconómicos y los beneficios empresariales, ya que sin ellos no se llegaría a la meta anhelada.

Quiero acabar con una reflexión. Me resulta desalentador y desconcertante que en nuestro país, algún partido político tenga la osadía de prometer que  bajando los impuestos y abaratando los costes salariales, los empresarios acumularán más beneficios, y así invertirán más y con ello erradicarán el paro.  La realidad es más compleja. Y ellos lo saben. Mas como señuelo viene muy bien para cazar votos.

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

10/01/2011 06:00 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Hubiera habido crisis con el Gobierno de Rajoy?

 

Se conoce como historia contrafactual el ejercicio de imaginar escenarios alternativos que respondan a la pregunta, ¿qué hubiera pasado si…? ¿Qué hubiera pasado si  Aníbal tras vencer a los romanos en Italia hubiera decidido dar el golpe definitivo a la capital? ¿Qué hubiera pasado si el general Prim no hubiera sido asesinado antes de la llegada de Amadeo de Saboya a España en 1870? ¿Hubiera llegado la II República si Alfonso XIII no hubiera apoyado y propiciado el golpe militar de Miguel Primo de Rivera ¿Qué hubiera sucedido si Aznar no hubiera tomado la decisión de entrar en la guerra de Irak en el año 2003?

Numerosos historiadores critican duramente la historia contrafactual, considerándola como un mero ejercicio de salón, una patraña  ahistórica, juegos inconsecuentes, pura literatura, basura imposible de respetar académicamente, como también que  “la historia no conoce el si”. Según el historiador británico E.H. Carr “La historia es el registro de lo que la gente hizo, no de lo que dejó de hacer”. Estos calificativos tan negativos pueden deberse a que los historiadores tratan de explicar el pasado histórico de una manera total y definitiva. Nos aseveran que el golpe militar  frustrado que fue el origen de la Guerra Civil  española sobrevino inevitablemente porque se habían acumulado unos condicionantes previos, de manera que no podía ocurrir otra cosa diferente a la que ocurrió. No escasean los historiadores pontificando que nuestra Guerra Civil era algo inexorable y previsible, consecuencia de los caracteres de la idiosincrasia española, que la hacía incapaz de resolver los conflictos inevitables en la convivencia humana por la vía del dialogo y la concordia. Como señala Santos Juliá “La metáfora de las dos Españas, vieja y joven, oficial y real, muerta y vital, se convirtió durante la guerra en la base de una nueva versión del gran relato de la historia de España como una tragedia, como destino inexorable de un enfrentamiento a muerte entre dos principios eternos y excluyentes”. Mas los acontecimientos humanos son mucho más complejos, ya que no se pueden predecir de una manera determinista, tal como señala el marxismo y la escuela de los Anales. Ni tampoco es admisible una versión providencialista de la historia, tal como se desprende de la Carta Colectiva del Episcopado español de julio de 1937, al considerar que nuestra guerra fue necesaria en su origen; hasta tal punto que fue como un designio de la Providencia, para redimir nuestros pecados.. La historia contrafactual es interesante metodológicamente, al obligarnos a pensar  en las distintas posibilidades que han existido en un momento determinado. De esa forma, captamos mejor la incertidumbre y la fluidez del pasado, y así  lo entendemos mejor como proceso impredecible, incierto y, hasta un punto, abierto. Y si finalmente un acontecimiento histórico tomó una dirección determinada, pudo deberse a una cuestión meramente accidental o una decisión personal. No resulta descabellado pensar que la historia hubiera sido muy diferente, si Indalecio Prieto considerando sus dotes y capacidades políticas, hubiera aceptado la presidencia del Gobierno ofrecida por Manuel Azaña en mayo de 1936, algo que no hizo, al no contar con el apoyo de del sector caballerista de su propio partido. Es probable que Prieto para evitar el golpe militar hubiera puesto a Franco, en el mitin de Cuenca de 1 de mayo ya lo señaló como el  principal cabecilla, y a otros militares a buen recaudo, enviándoles a la reserva o destituyéndoles. Producido golpe militar, lo que parece claro es que Prieto les hubiera plantado a los golpistas cara desde el Gobierno, algo que no hizo Casares Quiroga que simplemente desapareció.

Dicho lo cual, me tomo la licencia  para aplicar la historia contrafactual a un acontecimiento reciente de nuestra historia, como es la crisis económica que estamos padeciendo la gran mayoría de los españoles. ¿Si los populares hubieran estado al frente del Gobierno, hubiera habido crisis económica? Por los comentarios tan contundentes que les estamos oyendo a Rajoy, Montoro, Cospedal, secundados por poderosos y no escasos medios de comunicación y que llegan a calar en no pocos ciudadanos, la respuesta no puede ser otra que habría pasado de largo. Con ellos ni crisis de las subprime, ni financiera, ni burbuja inmobiliaria alguna, ni, por supuesto, parado alguno, ya que la crisis  se debe exclusivamente a la negligencia e ineptitud de ZP. Es decir, dotan al actual presidente del Gobierno de tal poder taumatúrgico, que sólo él, sin ayuda de nadie es capaz de engendrar la crisis económica más profunda que ha padecido España a lo largo de su historia. Admitamos, lo que ya es mucho admitir, que a pesar de todo la crisis hubiera llegado con los populares, ¿estos hubieran sido capaces de preverla con suficiente antelación? La respuesta no puede ser otra que afirmativa.  Algo que tampoco pudo hacer ZP, ni presidente de Gobierno alguno, ni tampoco las agencias de calificación. Admitida la capacidad previsora de los populares,  esta circunstancia significaría que  ellos  ya hubieran tenido preparada toda una batería de medidas eficaces para abordarla y solucionarla en un breve espacio de tiempo, como ya lo hicieron entre 1996 y 2000. De nuevo ellos estarían en disposición de conseguir lo que no ha sabido hacer ni ZP, ni tampoco muchos otros gobiernos, como el norteamericano, el griego, el irlandés o el francés, que no saben qué hacer ni qué medidas tomar para solucionar la crisis.

Justo cuando estoy acabando me surge una nueva pregunta, ¿con los populares se hubiera puesto en marcha la Ley de Dependencia, que de momento está beneficiando a más de 35.000 aragoneses? Aznar podría haberlo hecho, en sus ocho años de legislatura, cuando la economía iba tan boyante, o, por lo menos, eso nos decían.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

16/01/2011 12:09 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Iros a la mierda

 

Acaban de ser noticia el que los dos expresidentes del Gobierno, Felipe González y José María Aznar, han sido fichados por dos multinacionales españolas, Gas Natural y Endesa respectivamente, para potenciar los respectivos negocios de ambas energéticas en Latinoamérica. Aznar cobrará una cifra cercana a 200.000 euros, mientras que González, por su parte, cobrará 126.500 euros al año. Tales cifras son cuantiosas para cualquier ciudadano, aunque no demasiado para las personas que se mueven en el mundo de la alta empresa.

Como no podía ser de otra manera esta circunstancia ha propiciado muchos comentarios en avezados articulistas políticos, como también en muchas tertulias de los ciudadanos de a pie. Ahora voy a presentar los míos.

De entrada, cabe destacar que las respectivas cúpulas de sus propios partidos no han expresado crítica alguna, cuando estos nuevos ingresos se van a sumar a los que ya reciben por haber sido presidentes de Gobierno. Es más, desde la calle Génova cerraron filas en torno al actual presidente de FAES: “no sólo tiene derecho a ocupar puestos "de prestigio" en empresas privadas, sentenció su vicesecretario general Esteban González Pons-éste si que se gana el sueldo-, sino que debería percibir un sueldo más elevado "acorde con lo que cobran los demás consejeros". ¡Y se queda tan ancho!

 

El trasvase del mundo de la alta política al de la alta empresa es una constante en España, ya que ambas funcionan como vasos comunicantes.  Tenemos otros muchos ejemplos como el ex vicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, actual presidente de Caja Madrid, y los ex ministros Eduardo Zaplana, que trabaja para Telefónica, o Javier Solana, que asesora a la constructora Acciona. La lista sería interminable. No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta que  los políticos mientras están en activo, aprovechan sus contactos con el mundo empresarial, para prepararse unas buenas colocaciones para el futuro. Confío que no tenga que ver esta circunstancia con lo que no hace mucho se contaba en los medios de comunicación que un determinado político que hasta ese momento había ocupado puestos relevantes de gestión pública debería pasar a un segundo nivel de responsabilidad para de este modo poder "hacer patrimonio" ya que aún no disponía de él. Le parecía que era lo razonable.  Aunque muchos políticos tampoco dejan sus actividades profesionales o empresariales. Como acaba de expresar con buen criterio, Juan José Millás “Que no comprendía que sus señorías puedan ser capaces de hacer feliz al pueblo y a sus consejos de Administración a la vez. “Por lo visto, 46 millones de ciudadanos no se merecen 350 representantes a jornada completa. Resulta que el escaño es una llave para abrir puertas, para sacarse un sobresueldo”, apuntaba sin disimular su enojo.

 

Por otra parte, me surgen unas preguntas un tanto ingenuas, cuyas respuestas las dejo a todos aquellos que tengan la paciencia de leer estas líneas:  ¿cuándo estaban en la actividad pública hicieron algún trato de favor a aquellas empresas donde posteriormente van a ser contratados? ¿Llegan realmente para desempeñar labores de asesoramiento o por sus contactos para abrir determinadas puertas? ¿ Los ejecutivos de las empresas les deben el puesto a ellos?

            Podrá ser legal, mas no parece ni muy estética ni muy ética la actuación de ambos expresidentes por haber aceptado formar parte de unas empresas,  en las que participaron en el pasado en sus respectivos procesos de privatización y por recibir los sueldos antes mencionados en plena crisis económica. Me parece una auténtica desvergüenza que ambos pontifiquen sobre las medidas que han de ponerse en práctica para combatir la crisis, entre otras la reforma del sistema de pensiones, recortes salariales, cuando disfrutan ya de un sueldo de jubilados que ronda los 70.000 euros, al que no van a renunciar,  y de otra serie de prebendas no despreciables. Cuando se piden sacrificios a los ciudadanos, aquellos que han desempeñado importantes cargos públicos deberían dar ejemplo. Y luego en las campañas electorales no tendrán impedimento alguno en decir que están muy preocupados por la crisis económica. Si entre los asistentes existe algún parado, que no se sorprendan de recibir algún fuerte improperio. Si yo estuviera en esa desdichada circunstancia, pueden estar seguro que no permanecería callado y probablemente les diría las mismas palabras que José Antonio Labordeta dirigió, cuando subía al estrado para exponer sus argumentos, a unos diputados del PP que le estaban increpando con "vete con tu mochila a Teruel" y "abuelo de las narices", "Iros a la mierda, a la mierda".

 

 No faltarán quienes digan que estas empresas al ser privadas pueden pagar las cantidades que les parezcan oportunas. Son privadas, pero con algunas peculiaridades reseñables al ser dos empresas energéticas, con tarifas reguladas por el Gobierno y, por tanto, donde la presencia de dos ex presidentes puede llegar a interpretarse como un conflicto de interés. Como todo el mundo sabe, en los últimos meses, estas empresas han mantenido unas intensas y largas negociaciones con el Gobierno, cuyas consecuencias han sido un incremento del recibo de la luz del 9,8% y del gas del 3,9%. Subidas que van a dañar gravemente la economía de muchos hogares españoles, que lo están pasando francamente mal, por la rebaja de sus salarios, la congelación de las pensiones, o, por una circunstancia mucho peor todavía: el desempleo.

Tengo la impresión de que la clase política está totalmente desconectada de la problemática que preocupa a la gente de la calle. Con comportamientos como los comentados anteriormente, que no se sorprendan nuestros políticos, que cada vez la ciudadanía tenga menos confianza en ellos, aunque tampoco creo que esta circunstancia les importe demasiado.

 

Cándido Marquesán Millán

17/01/2011 17:00 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Ahora el pinganillo y luego..

                       

 

Cada vez estoy más inquieto por la situación política de este país. Actualmente tenemos una crisis económica que nos está costando un gran esfuerzo salir de ella. Mas son inherentes en el sistema capitalista, por lo que tienen un carácter coyuntural y finalmente se acabará, y, de nuevo, vendrán momentos de crecimiento económico. Pero ahora no tengo la pretensión de hablar de este tema, quiero referirme a un problema de mayor calado, que viene de lejos y que tiene que ver con la estructura del Estado. Sabido es que incardinar dentro del Estado a una serie de territorios, como Cataluña, Euskadi, sobre todo, ha sido y lo sigue siendo complejo. El tema ya viene de lejos. Solo cabe recordar cómo en el último cuarto del siglo XIX surgieron una serie de regionalismos, posteriormente se dotaron de aspiraciones políticas de autogobierno, como consecuencia del fracaso de la nacionalización de los españoles en la revolución liberal. Entrado el siglo XX el tema se mantuvo, a pesar de que quisiera exterminarlo la dictadura de Miguel Primo de Rivera,  lo que mereció la atención de grandes pensadores, como Ortega y Gasset, que llegó a decir que el problema de Cataluña era insoluble. Los políticos de la II República encauzaron la cuestión con el Estatuto de Cataluña, que generó grandes protestas en los nacionalistas españoles, que recuerdan las actuales. Con la llegada de la dictadura de Franco los nacionalismos fueron arrancados de cuajo, cual si fueran un cáncer.  Con la instauración de la democracia y la aprobación de la Constitución de 1978 a través del Título VIII, se estableció el Estado de las Autonomías, con la finalidad de asumir especialmente las aspiraciones de autogobierno catalanas y vascas. También se concedieron autonomías a otros territorios del Estado. Parecía que la cuestión estaba cuando menos encauzada. Mas por lo que estamos constatando desde hace tiempo y en estas fechas más todavía, en determinados medios de comunicación capitalinos, así como en el principal partido de la oposición, es que no han llegado a entender lo que realmente supone el Estado de las Autonomías. Porque, vamos a ver. Por lo que yo sé y como yo otros muchos, además de las competencias de cada una de las Comunidades Autónomas, recogidas en la Constitución y en los respectivos Estatutos, nuestra realidad institucional es que estamos en un Estado plural, que se manifiesta entre otras características en la existencia de determinadas lenguas, el castellano, y, otras, como el catalán, el euskera y el gallego, también oficiales en sus respectivas Comunidades Autónomas. Todavía más, señala que la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección. Igualmente se dice que el Senado es la Cámara de representación territorial. Si esto es así, tal como señala nuestro texto constitucional, me parece que no tiene sentido, a no ser que lo que se pretenda es coartar las aspiraciones de determinadas Comunidades Autónomas, es rasgarse las vestiduras porque se hayan usado las lenguas del catalán, euskera y gallego en el Senado. ¿No es la Cámara de representación territorial?, y si lo es, debería entrar dentro de la más estricta normalidad que se pudieran usar las lenguas de los diferentes territorios de España, como son Catalunya, Euskadi y Galicia. ¿O no son territorios de España? Sería recomendable que esos medios de comunicación y el PP miraran con más detenimiento la Constitución, a la que tanto recurren y que tanto pretenden defender ahora, y se leyeran no sólo los artículos que les interesan como el que habla de la unidad de España, sino que también lo hicieran de aquellos que reconocen su pluralidad.  

Aducen de una manera demagógica y con una intención claramente oportunista  que en tiempo de crisis económica ese gasto es una afrenta para todos los parados. Como decía Azaña,Un cartelón truculento es más poderoso que el raciocinio. Nos conducimos como gente sin razón, sin caletre. ¿Es preferible conducirse como toros bravos y arrojarse a ojos cerrados sobre el engaño? Les cuesta mucho entender que hay muchos españoles cuya lengua materna no es el castellano. Aproximadamente cuatro de cada diez ciudadanos viven en territorios cuya lengua cooficial tiene una implantación más antigua que el castellano. Claro que todos los senadores conocen y pueden comunicarse en castellano. Mas para algunos el poder usar su lengua propia, el catalán, el euskera o el gallego, tiene una carga sentimental  y simbólica muy grande. En la política y en la vida de las sociedades también pasa por los símbolos, por el respeto, por la convivencia democrática, por la representación. Puestos a ahorrar, podemos eliminar el Senado, el Congreso de los Diputados, las Comunidades Autónomas, y todos los procesos electorales. Obviamente los regímenes dictatoriales son mucho más baratos que los parlamentos. Como también recortar el presupuesto a la Iglesia católica. Por ello,  350.000 euros al año para que esos millones de españoles que hablan otras lenguas se puedan ver representados en el Senado no me parece un precio excesivamente caro, es más me parece muy barato, ya que sirve para algo muy importante, como es  el fomentar la convivencia entre los españoles, y así se pueda construir una España donde quepan y haya sitio para todos. Algo que no ha sido especialmente frecuente en nuestra trágica historia.

Como conclusión, leyendo a determinados articulistas de los medios de comunicación de la capital del Estado es para estar preocupado, como botón de muestra pueden servir algunas perlas como las siguientes: “Esa propensión escenográfica, fronteriza con la payasada, no representa a la España plural sino a la España irreal”, “Esperpento en el Senado”, “La lengua de mamá”… No obstante  esta Brunete mediática hace ya tiempo que ha perdido el equilibrio y anda desnortada, sin quererse dar cuenta que España no termina en la M-30.

 Pero me preocupa más todavía que al líder del principal partido de la oposición no entienda que los senadores se expresen en idiomas diferentes al castellano, por lo que podemos deducir que, para Mariano Rajoy, la diversidad es más un molesto exotismo que un patrimonio enriquecedor. Tampoco nos debería sorprender. Cabe recordar  la manifestación organizada por los populares el 11 de junio de 2005 en Salamanca para manifestarse en contra del traslado de los papeles catalanes del Archivo general de la Guerra Civil Española a Cataluña. O la campaña de recogida de firmas por toda España contra la el Estatuto de Cataluña. Tengo la impresión de que nunca la derecha española, ni la de la dictadura franquista ni la de democracia actual han hecho un esfuerzo serio y generoso para entender una España plural, en el más amplio sentido de la palabra. Lamentable.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

 

 

 

 

20/01/2011 23:52 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Las primarias de Alcañiz

                                     

Acaban de celebrarse con éxito unas elecciones primarias para conocer las candidaturas municipales del PSOE en la ciudad de Alcañiz. Ha ganado Alfonso Callejero sobre Manuel Ponz por una escasísima diferencia de 4 votos. De entrada, como asistente y participante en la asamblea tengo que manifestar mi profunda satisfacción, porque se desarrolló con gran sosiego y con una gran asistencia de militantes. Lo que cabe entender que la militancia este acto, ejemplo de democracia, lo consideró muy importante.

            Que se presenten dos candidaturas por parte de un partido y que decidan sobre ellas los militantes entra dentro de la más estricta normalidad democrática. No sé por qué razón desde determinados medios de comunicación, cuando se da  esta circunstancia la interpretan como una fractura. Y si no hay alternativa, consideran que funciona la dedocracia, lo que supone falta de democracia. Que haya distintas opciones, distintas sensibilidades, distintas personas es un claro ejemplo de que un partido está vivo. Como ha sido en este caso en el PSOE. En cambio, en  otros partidos en su filosofía no entran tales procedimientos.  

Las primarias deberían darse con más frecuencia en los diferentes partidos políticos. En la mayoría de las ocasiones los candidatos los elige el dedo milagroso de la máxima autoridad de un partido, sin saber nadie cuáles son las razones reales de tal decisión. La ciudadanía tiene la impresión de que desde las cúpulas de las ejecutivas en los diferentes partidos solo les interesan los militantes para llenar los polideportivos cuando llegan las campañas; y que no les agradan las primarias, ya que están muy acostumbrados a imponer los diferentes candidatos, que en definitiva es una fuente de poder. Que decidan en última instancia los militantes es mucho más democrático. La democracia emana de abajo arriba, y no a la inversa. Por ello, unas primarias significan un pequeño conato de democratización en nuestros partidos políticos, tarea pendiente desde la Transición.  Me parecen muy oportunas en estos momentos las palabras que dijo en 1934 en la Sociedad del Sitios de Bilbao Manuel Azaña “El problema de la política  es el acertar a designar los más aptos, los más dignos, los más capaces. Tarea ardua. Se fracasaba en los regímenes cuando el llamado a elegir el más apto era o la voluntad de un príncipe, o de la querida de un príncipe, o la del barbero de un príncipe. La democracia es probablemente y en teoría el mejor sistema para elegir a los más dignos. Aunque nunca es perfecta esta elección.”

En el caso de Alcañiz, el que se hayan presentado 2 candidaturas diferentes con sus correspondientes listas es digno de elogio, ya que significa compromiso por parte de unos ciudadanos, que no tienen inconveniente a dedicar parte de su tiempo para trabajar para los demás, en este caso su localidad. No siempre es fácil la tarea de confeccionar unas listas municipales. Está muy extendida entre la ciudadanía la idea de que la mayoría de los que se dedican a la vida política, lo hacen exclusivamente  para servirse, para sacar un beneficio, en lugar de trabajar por los demás. Es decir, que van para ser algo en lugar de  para hacer algo. Mas pienso que esta circunstancia es la excepción, en absoluto la regla. Es así, como lo creo. Por ello, es necesario reivindicar la acción política, ya que es una de las tareas más importantes de la acción humana. Muchos ciudadanos en muchos pueblos de esta España nuestra dedican parte de su tiempo para trabajar de una manera callada y sacrificada por sus ciudadanos. Mientras que sus paisanos pasan el tiempo en sus ratos de ocio en el bar echando la partida, viendo la televisión en el sofá de su casa, leyendo un libro o un periódico, muchos alcaldes y concejales tienen que trabajar en su ayuntamiento para que todo un conjunto de servicios lleguen con normalidad a sus vecinos. Cuando se produce una avería en el servicio de aguas, en la recogida de basuras, en la piscina, en las duchas del polideportivo; o cuando hay que confeccionar un programa de fiestas, distribuir el trabajo de los policías municipales, controlar los arreglos del cementerio, o elaborar un presupuesto, siempre está detrás un concejal, sin que se le reconozca en muchas ocasiones su dedicación, todavía más, están en el ojo del huracán, recibiendo críticas injustificadas. La labor política no es fácil. Ya lo decía Azaña “El político está siempre al borde del precipicio. Y si se cae, la gente dice: “Se le está bien empleado, era un majadero”. La política no admite experiencias de laboratorio, no se puede ensayar, es un caudal de realidades incontenibles, no admite ensayo, es irrevocable, es irreversible, no se puede volver a empezar”.  Por ello, no sería descabellado, además de conveniente y deseable que muchos de esos ciudadanos que dedican una buena parte de su tiempo a criticar sin más ni más, durante unos cuantos años pasaran por su Ayuntamiento a desempeñar el cargo de concejal.  Probablemente cambiarían de opinión.

 

Además un aspecto que merece la pena destacar es que el candidato que ha triunfado, Alfonso Callejero, no es nacido en Alcañiz, lo que no ha importado a los que le han votado, ya que no es infrecuente el chovinismo que impera en determinados lugares hacia los forasteros. Además  tiene juventud, ya que tiene  28 años. Significa una bocanada de aire fresco. Que alguien tan joven asuma este compromiso y que haya tenido la valentía de lanzarse al mundo muchas veces ingrato de la política, es de valorar. Me parece muy importante este hecho, si tenemos en cuenta el desencanto muy extendido entre nuestros jóvenes hacia la actividad política, acusándola, muchas veces con razón, de no dar respuesta a muchos de sus problemas. Por otra parte está muy generalizada la opinión, totalmente justificada, de la necesidad de renovación de los partidos políticos, ya que en los cargos dirigentes permanecen las mismas personas desde tiempos de la instauración de la democracia. Por ello, la juventud del candidato que ha triunfado viene a subsanar en parte tal deficiencia.

Como conclusión, creo muy positivo el acto político realizado este domingo en la ciudad de Alcañiz. Todo un ejemplo de democracia. Y que debería repetirse con más frecuencia. 

Cándido Marquesán Millán

 

26/01/2011 07:21 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Sobre la rebaja de las pensiones

 

El día 28 de enero de 2011 es un día muy triste. Razones no faltan. Se ha aprobado en el Consejo de Ministros el anteproyecto para la reforma de las pensiones. Los que se jubilen a los 67, para conseguir el 100% de la pensión tendrán que haber cotizado 37 años; y se abre la posibilidad de hacerlo a los 65 con de 38,5 años de carrera laboral. Hagan un pequeño esfuerzo sobre la pensión que van a cobrar la generación actual de jóvenes con más del 40% de parados, y que bastantes cuando alcanzan un trabajo rondan o superan los 30 años.  Curiosamente, todo el foco de atención se  ha dirigido a la prolongación de la edad de jubilación de los 65 a los 67, mientras prácticamente ha pasado desapercibido el hecho de que se cambiará de los 15 a los 25 años de cotización, para el cálculo de nuestra pensión. Miren su nómina de hace 25 años. Acabo de mirar la mía y era de 600 euros, que, por cierto, no era baja. Los agentes sociales y el Gobierno podrán alardear de haber conseguido un gran acuerdo que permitirá la sostenibilidad del sistema público de pensiones.  ¡Qué no nos vendan milongas! La realidad es la que es. Esto supone una extraordinaria reducción de las rentas para la gran mayoría de los españoles cara el futuro. Dicho en roman paladino, que vamos a trabajar más años y cobraremos menos al jubilarnos. Los especialistas hablan de una reducción del 20% de la pensión. Por ello, en lugar de reforma de las pensiones, se debería llamar rebaja de las pensiones. Hay que llamar a las cosas por su nombre. Los grandes perjudicados los de siempre: los trabajadores. La conclusión parece clara, es un efecto llamada, ya que si queremos alcanzar una jubilación medianamente digna, no tendremos otra opción que pagarnos un plan de pensiones con compañías privadas. Sobran comentarios sobre quiénes son  los beneficiarios. Como dato adicional, los planes de pensiones privados mueven al año cerca de 85.000 millones de euros. Sobre ellos las entidades  financieras se embolsan 800 millones en comisiones.

Este día también es triste al haberse alcanzado la cifra de 4,7 millones de desempleados. Entiendo que es muchísimo más urgente atajar el problema del paro, ya que para garantizar la sostenibilidad del régimen público de pensiones sirve de muy poco el prolongar la edad de jubilación, si cada vez trabajan menos por la existencia del paro.

Me sorprende extraordinariamente la pasividad e indiferencia de la mayoría de la gente ante esta circunstancia tan traumática. No obstante, quizás, puede explicarse a que  en esta sociedad posindustrial se ha extendido una marea negra de individualismo insolidario, sin que ya no nos sentimos copartícipes de un proyecto colectivo. Aquí cada uno va a lo suyo, generalizándose la práctica del sálvese quien pueda. Al que ya cobra la pensión, o al que está a punto, como no le afecta le resulta indiferente la reforma. Mas hay otros muchos que con ella van a salir gravemente perjudicados.

 

Y también me preocupa el que pueda ser acusado de insolidario o desconectado de la realidad social-económica de mi país, por hacerme algunas preguntas sobre este tema. Según Tony Judt “Se nos aconseja que las cuestiones económicas por su complejidad debemos dejarlas en manos de los expertos: la economía y sus implicaciones políticas están mucho más allá del entendimiento del hombre corriente. Es improbable que los ciudadanos se opongan al ministro de Economía o a sus asesores. Si lo hicieran, se les diría --como un sacerdote medieval podría haber aconsejado a su rebaño-- que son cosas que no le incumben. La liturgia debe celebrarse en una lengua oscura, que sólo sea accesible para los iniciados. Para todos los demás, basta la fe". Y la mayoría de la ciudadanía sigue el consejo a rajatabla con una resignada e incomprensible sumisión. Es el triunfo del pensamiento único. Y se ha llegado a esta situación porque se ha perdido ese sentido crítico, que es el armazón de un buen sistema democrático. Pues no voy a seguir el consejo. Creo tener derecho. Es lo menos. Por ello me surgen algunas preguntas: ¿ha habido suficientemente debate social? ¿Era necesaria hacer esta reforma? ¿Y por qué se ha hecho ahora? Si hacerla ahora era imprescindible, lo lógico hubiera sido, además de un amplio y sosegado debate en el que participasen los diferentes sectores de la sociedad, una explicación clara por parte del Gobierno. Por lo que yo he podido saber, toda la argumentación se reduce a motivos estrictamente demográficos, por el aumento de la esperanza de vida. No faltan voces indicando que en 20 años no había peligro alguno. Ignacio Zubiri acaba de señalar que es una reforma injusta y con trampa. Es injusta porque el ajuste recae sobre los trabajadores y la trampa, es el factor de sostenibilidad, que supondrá su revisión cada 5 años. Otros como Vicenc Navarro afirman que el procedimiento mediante el cual calculan la esperanza de vida es erróneo. Lo que ha estado ocurriendo en España (y en Europa) es que la mortalidad infantil ha ido disminuyendo de una manera muy marcada, con lo cual la esperanza de vida ha ido aumentando, pasando de 76 años a 80 años. Ello no quiere decir, como habitualmente se asume, que el ciudadano español medio viva cuatro años más ahora que hace veinticinco años. Igualmente señala que tampoco tienen en cuenta las diferencias de la longevidad según las clases sociales. Un trabajador no cualificado vivirá 10 años menos que un banquero, por ello es injusto pedirle al primero que continúe trabajando más años para pagar las pensiones del segundo que le sobrevivirá diez años. Otro error del argumento alarmista: el crecimiento del porcentaje del PIB gastado en pensiones es excesivo, ya que el porcentaje del PIB en pensiones subirá de un 8,4% en el año 2007 a un 15,1% del PIB en el año 2060, por lo que la sociedad en el año 2060 no podrá absorber tales gastos pues restarán recursos necesarios para otras actividades, programas o servicios a la población no pensionista. No tienen en cuenta el impacto del crecimiento de la productividad sobre el PIB del año 2060. Se equivocan también en sus proyecciones demográficas. Cualquier demógrafo conoce  las enormes dificultades en calcular cambios demográficos por periodos tan largos.

Mas a pesar de todo han tirado para adelante. Tengo la intuición y como yo otros muchos, que las prisas por sacar adelante esta reforma, mejor rebaja, se explica con dos palabras: mercados y la visita de Merkel. Y no hay más.

 

 

Cándido Marquesán Millán

30/01/2011 23:12 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


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