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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2011.

                        EL DEBATE IDEOLÓGICO EN EL PSOE

 

Se suceden día tras día los artículos en los diferentes medios de comunicación, que reflexionan sobre las causas de la debacle electoral, así como del futuro del PSOE. Se han incorporado también para el debate desde las propias filas socialistas dos documentos, el primero titulado Mucho PSOE por hacer, muy crítico con determinadas políticas realizadas por el Gobierno de ZP, que preconiza una reconstitución ideológica; el segundo Yo sí estuve allí, firmado por exaltos cargos socialistas, que tratan de justificar las políticas realizadas en estas dos últimas legislaturas. Esta nueva situación de debate interno se explica por la derrota electoral, de haberse producido el triunfo nadie habría considerado la necesidad de plantearlo. Cabe recordar lo ocurrido dentro del PP tras la derrota de las elecciones generales del 2008, que llevó a que Mariano Rajoy fuera cuestionado en profundidad, en cambio es hoy el líder indiscutible.  Es así la política. Que las divergencias sean por ideas es sano y enriquecedor para el proyecto político de un partido que más pronto que tarde alcanzará el Gobierno de España. Como no podía ser de otra manera desde determinados medios de comunicación, sobre todo los vinculados a la caverna mediática, tratan de hacer sangre de estas discrepancias entre los socialistas con titulares: desentierran los cuchillos, lucha muerte. Al respecto voy hacer mis propias reflexiones, aunque quiero recordar que algunas de ellas ya las expuse por escrito mucho antes de la derrota. En marzo del 2011, ya publiqué un artículo titulado “Miedo a la democracia”, y, después de mayo del 2010, critiqué en numerosas ocasiones la deriva neoliberal adoptada por el Gobierno de ZP.

 Resulta conveniente empezar por el principio. En relación a la hecatombe electoral, el candidato Rubalcaba sufrió los peores resultados desde la instauración de la democracia, debido a que desde mayo de 2010, las políticas llevadas a cabo por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para afrontar la crisis económica con la rebaja del sueldo a los empleados públicos, congelación de las pensiones, reforma de las pensiones y laboral, no tenían nada que ver con un proyecto socialdemócrata. Se decidió realizar unos ajustes fiscales por la vía de la reducción del gasto social, en lugar del incremento de los ingresos mediante una política fiscal progresiva, que eso sí que es socialdemócrata. Además sin ningún tipo de explicación por parte del Gobierno, probablemente porque al no estar convencido, no sabía cómo hacerlo. Todas estas políticas tenían una impronta neoliberal, y que de estar en el Gobierno, los populares las hubieran ejecutado sin rechistar. Obviamente, estos tenían tantas ansias de poder, que no podían llegar a acuerdo con el Gobierno de ZP, ya que su estrategia se basaba en “cuanto peor mejor”, todo un ejemplo de irresponsabilidad.   Si a ello añadimos la reforma constitucional del artículo 135 y la incorporación de España al escudo antimisiles, las condiciones objetivas de la derrota estaban servidas.  De ahí el alejamiento de varios millones de su electorado hacia otras fuerzas políticas, sobre todo IU,  otros partidos minoritarios y también la abstención. Por eso, que a las siglas del PSOE todavía le votaran 6.973.000 españoles, no fue un mal resultado. Fue muy bueno. Si haces una política de derechas, esperar que te voten gente  que piensa en izquierdas, es de ilusos. Es de cajón.

Además, salvo alguna excepción como la de Tomás Gómez o José María Barreda, que ya avisaron de que iban hacia el suicidio, los barones del PSOE con cargos orgánicos no se atrevieron a cuestionar estas políticas a Rodríguez Zapatero, en la Comisión Ejecutiva Federal. Ni tampoco a los respectivos Secretarios Generales en las respectivas Comisiones Ejecutivas Regionales. Y estas prácticas tan faltas de crítica, hace ya tiempo que se generalizaron en este partido, como también en los otros, por falta de democracia interna. Esta es una de las asignaturas pendientes en nuestra joven democracia. Esto es de dominio común. Lo que no deja de ser contradictorio es que los dirigentes políticos nos bombardeen continuamente a los ciudadanos con las excelencias de la democracia, y sean ellos precisamente los que menos la pongan en práctica en sus propios partidos. Circunstancia gravísima, si tenemos en cuenta que nuestra Constitución proclama con claridad meridiana en su artículo 6º "que los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos". Por ende, el debate interno y la participación de sus militantes en la toma de decisiones democráticas en el seno de los partidos es una exigencia constitucional, no una concesión de sus dirigentes. De la misma manera lo señalan categóricamente los estatutos de los diferentes partidos. Mas, esto es papel mojado, que se incumple de una manera sistemática por el aparato de los partidos, pues son sus dirigentes, quienes toman las decisiones marginando a las bases. Existen muchas asociaciones de algunos partidos que no se reúnen nunca, con la única excepción de aprobar las listas electorales, para cumplir el trámite. El aparato (en manos de unos pocos, que permanecen largos periodos de tiempo, sin saber cómo ni por qué, ni cuáles son sus méritos contraídos), la excesiva burocracia interna, la pugna por el poder en el seno del partido, y el culto a la alabanza y la sumisión, son absolutamente incompatibles con la opinión, la saludable discrepancia y el debate transparente. Por ello, la renovación de ideas y personas es imposible en los partidos políticos si su funcionamiento interno no es democrático. Y no lo es porque sus dirigentes tienen auténtico pavor a la "democracia", es decir, al debate de ideas, a permitir las discrepancias, a que el voto sea "libre, igual, directo y secreto" en todas sus elecciones de cargos directivos y de candidatos. La elección no se hace por el mérito ni por los valores éticos del candidato, sino por la sumisión y la obediencia absoluta a los de arriba. Sorprende la pasividad y la indiferencia de muchos de sus militantes ante esta circunstancia. Lo que estoy diciendo es lo que todo el mundo piensa y nadie se atreve a decirlo. Lamentablemente esta es la deriva por la que caminan los partidos políticos, en las que no se admite crítica alguna, y si alguien tiene la osadía de discrepar, se arriesga a ser marginado o a ser acusado de torpedear el partido. Al aplicarse medidas disciplinarias a las corrientes internas no alineadas con el discurso de la dirección, se margina a los librepensadores. Por ello, los dirigentes de los partidos políticos no deben extrañarse de que la ciudadanía esté cada vez más lejana de la clase política y, por tanto, de la política. De ello, deberían ser conscientes, mas tengo la impresión que tampoco les preocupa demasiado.

 No obstante, sin que sirva de justificación, al Gobierno de ZP le ha ocurrido lo mismo que a buena parte de la izquierda europea: ninguno de los gobiernos de izquierdas de la Europa de los ochenta logró frenar la liberalización de los mercados financieros. Ni siquiera el de François Miterrand en Francia. El Tratado de Maastricht de 1992 fue un elemento clave en la nueva arquitectura económica, ya que "estableció un corsé neoliberal que condicionaría los desarrollos constitucionales de los años posteriores". Según Gerardo Pisarello, el Tratado de Maastricht impuso severos criterios de convergencia económica que "eran un acicate para la reducción del gasto social y la contención de los salarios, a la vez que un aliciente, como se demostraría luego, para la especulación financiera". Las consecuencias de esta ofensiva se viven en la actualidad en su mayor crudeza. "La socialdemocracia no ha querido ni ha sabido oponerse al capitalismo globalizado, impulsado desde el neoliberalismo. Es más, en muchos casos lo ha impulsado con entusiasmo, cavando así su propia tumba. Esto explica la migración de mucha gente de izquierdas, sobre todo jóvenes, a la abstención o a otras fuerzas políticas.  Ha triunfado el neoliberalismo puro y duro, sin que la izquierda se haya enterado. Por ello, el mejor y más perverso colofón a este proceso lo puso, la Dama de hierro, cuando al final de su mandato le preguntaron por su mayor éxito político, no lo dudó un instante: "Anthony Blair".  Recientemente Josep Fontana en un su libro Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945, ha expresado contundentemente lo ocurrido: “que la crisis del 2008 se debiera  a problemas del sistema y no un mero accidente  en el terreno de la especulación financiera lo vino a demostrar su extensión a Europa, agravada a través del ataque  a la deuda pública de sus gobiernos, que aceptaron estrangular el crecimiento de sus países  con una estéril política de austeridad. Así culminó la más inesperada  de las victorias de la Guerra Fría: la imposición de las reglas más duras del “sistema de libre empresa” a una Europa que hasta entonces se había resistido abandonar por completo unas pautas de política social que garantizaban un mínimo de cohesión y un cierto grado de igualdad. El modelo construido en Europa como fruto de siglo y medio de luchas sociales podía ser definitivamente  destruido. Algo que no había conseguido ni siquiera el fascismo”.

Esto es ya historia, lo que hay que hacer es mirar hacia el futuro. En consecuencia, la conclusión es clara, si el PSOE quiere recuperar esos millones de votos perdidos, debe retornar con prontitud a las señas de identidad de una política socialdemócrata auténtica. La esencia de esta doctrina es tan clara como el agua cristalina: la búsqueda de los medios necesarios para alcanzar las mayores cuotas de libertad, igualdad y bienestar entre los miembros de una sociedad. Asimismo, existen valores que también han permanecido como rasgos característicos del paradigma socialdemócrata. Tal es el caso de la justicia social, la solidaridad, la responsabilidad, el humanismo y el progresismo. En esta sociedad nuestra impregnada por el neoliberalismo insolidario que defiende el mercado incontrolado, observamos  que cada vez hay más desigualdad,  mas injusticia y más falta de libertad, por lo que es imprescindible una socialdemocracia fuerte y auténtica en aras a conseguir un mundo mejor, que defienda un Estado activista y protector de los  ya muchos excluidos y que se seguirán incrementando en el futuro de no producirse un cambio político radical, para mostrar por qué la lección para este recién iniciado siglo XXI no es que debamos volver lo más deprisa posible al siglo XIX, como se pretende desde las corrientes neoliberales. Si alguno tiene alguna duda al respecto, le recuerdo algunos recientes acontecimientos: reforma de las pensiones, inexistencia de la negociación colectiva, desamparo de muchos ciudadanos con el desmantelamiento del Estado de bienestar, minisueldos de 400 euros para combatir el paro, millones de parados. Mientras tanto el BCE presta al 1% 500.000 millones de euros a la banca, para comprar deuda pública remunerada al 6%. Es suficiente.

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

25/12/2011 17:00 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

             El landgrabbing (acaparamiento de tierras)

 

Son muchos los problemas políticos, sociales, económicos que nos acucian en estos momentos. Hay una crisis financiera que está provocando grandes destrozos en amplios sectores de la sociedad, sobre todo, en los más débiles. Una crisis climática, que de no tomar pronto decisiones valientes, vamos a dejar un planeta profundamente deteriorado a las generaciones futuras. Igualmente hay una crisis alimentaria, con unas subidas injustificadas de los precios de los alimentos, por lo que muchos millones de personas están pasando hambre. Todas ellas están provocadas por el modelo económico neoliberal actualmente vigente y que muy pocos nos atrevemos a cuestionar.

El propósito de estas líneas es el de referirme a un aspecto puntual, que está relacionado con las crisis alimenticia o climática, aunque también con la financiera. Se trata del landgrabbing o acaparamiento de tierras utilizadas tradicionalmente por las comunidades agrícolas especialmente en África, América o en Asia que se arriendan o se venden a inversores extranjeros, empresas y gobiernos, tanto de Europa occidental (Inglaterra, Francia, Alemania, España…), como del Oriente Medio (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar…, de Asia (China, la India, Corea del Sur..) para el cultivo de alimentos, materias primas o agrocombustibles. Unos estudios publicados recientemente: en el 2011 el de Veterinarios sin Fronteras Paren aquí, Vive gente, Los impactos del agronegocio en África, y el publicado en el 2010 por  Friends of the Earth Europe  África: el acaparamiento de tierras nos muestran  la magnitud de estas concesiones; en República Democrática del Congo el total de la tierra negociada alcanza el 48,8% del total de la tierra del país; en Mozambique es el 21,1%; en Uganda el 14,6%; en Zambia el 8,8%, en Etiopía el 8,2%... Solo en África, 30 millones de hectáreas han sido acaparadas, curiosamente en un continente donde la inseguridad alimentaria y el hambre provocan grandiosos estragos. En Argentina se pretende entregar 320.000 hectáreas de tierras bajo riego al control de una corporación China, la Beidahuang State Farms Business Trade Group CO, LTD. De hecho, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, el pasado 10 de diciembre, hizo aprobar el texto de la ley que limita la compra de tierras por parte de extranjeros. La FAO calcula que un 10% del territorio nacional está ya en manos de empresas foráneas, que buscan asegurarse, así, la producción de alimentos en tierra tan fecunda como la argentina. La nueva ley fija el límite en un 15%.

            Este interés por el acaparamiento de tierras se explica por varias razones. En el año 2006 se inició un aumento de los precios de los alimentos básicos que se prolongó en los años siguientes, con dos máximos en 2008 y 2011. No obstante, la evolución de estos precios no puede explicarse solo en función de las cosechas, ya que suelen ser los mecanismos económicos a nivel global los que los establecen, como las operaciones de derivados sobre los alimentos realizadas  por bancos y fondos de inversión norteamericanos y europeos. Además  las repercusiones que el cambio climático pueda tener sobre la agricultura en los próximos años,  exacerban en muchos países el temor a quedarse desabastecidos de alimentos básicos, como en el caso de Arabia Saudita  con grandes recursos, que teme por su seguridad alimenticia, ya que se le están agotando los acuíferos para seguir cultivando cereales. También está detrás el negocio de los agrocombustibles, para garantizar el suministro de combustible tras la volatilidad de los precios del petróleo, que parece haber incitado a muchos países a cuestionar la seguridad de los suministros. Solo en Mozambique, en el 2007 se habían concedido a empresas extranjeras más de 5 millones de ha. para el cultivo de la jatrofa, para producir agrodiesel, una superficie como el de toda Andalucía. Estas prácticas solo generan beneficio a esos países o empresas extranjeras, ya que toda la producción esta pensada para la exportación. Desde Amigos de la Tierra, lo señalan muy claro “los alimentos se han transformado en una mercancía importada y exportada alrededor del mundo. Es un modelo basado en políticas comerciales injustas, liberalización económica, control empresarial, privatización, tecnologías controladas por las multinacionales, propiedad intelectual, apropiación de los territorios, marginalización de las mujeres, los pobres, los pueblos indígenas y los campesinos y campesinas. Constituye una imposición del modelo de producción y consumo imperante en los países industrializados”. Se habla de un nuevo neocolonialismo.

 

             Por ello, el modo de vida de las comunidades rurales tradicionales se ve sometido a un grave peligro, ya que son expulsadas violentamente de las tierras que han cultivado desde tiempos inmemoriales. La tierra no sólo representa el medio principal de acceso y suministro de alimento a millones de minifundistas y a sus familias, sino que además constituye un elemento esencial de identidad para ciertos pueblos y comunidades. Se han producido respuestas  de las comunidades rurales ante estos atropellos, señaladas por Josep Fontana, pero en la mayoría de las ocasiones han sido sojuzgadas violentamente, como la ocurrida en el Estado de Pará, en Brasil,  donde hace quince años hubo 19 campesinos asesinados y centenares de heridos a cargo de uniformados defendiendo los intereses de los terratenientes. O la “masacre de Acteal” en Chiapas efectuada por un grupo de paramilitares que asesinó a 45 campesinos en 1997. O la del El Salado en Colombia en al año 2000; o la de Bagua, en 2009, en Perú. Mas estos hechos no son noticia.

 

Mas esta circunstancia no solo se está produciendo en ámbito agrario, ya que en Senegal, la pesca industrial, realizada por barcos españoles, rusos y coreanos, está destruyendo y arrebatando los recursos pesqueros, principal medio de vida de las comunidades pesqueras tradicionales, como la de Saint Louis.

 

            La consecuencias de todo comentado no pueden ser más negativas, ya que se les niega a estos pueblos el derecho a la soberanía alimentaria, es decir,  el derecho que asiste a los pueblos a definir y controlar sus sistemas alimentarios y de producción de alimentos a nivel local como nacional, de forma equitativa, soberana y respetuosa con el medio ambiente. La soberanía alimentaria es también el derecho de los pueblos a alimentos suficientes, nutritivos, saludables, producidos de forma ecológica y culturalmente adaptados. Según el relator de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, los Estados deberían vigilar y regular el derecho a la alimentación que asiste a los pueblos, sean los de sus propios Estados o terceros. Pero hace ya bastante tiempo que el cumplimiento de los derechos políticos, sociales, económicos es algo que les parece intrascendente a los diferentes gobiernos. Esto es lo que hay.

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

29/12/2011 21:05 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


¿Vamos al suicidio económico?

Acabo de enterarme de las medidas económicas puestas en marcha para reducir el déficit público por parte del Gobierno de Mariano Rajoy, y no me han sorprendido, conociendo su inspiración neoliberal. Cuando la derecha gobierna en España, es coherente con aquellos principios que defiende. Esta circunstancia no suele producirse cuando gobierna la izquierda.

 

De entrada, las han legitimado con la esperada cantinela de la herencia recibida, ya que las previsiones del gobierno anterior de cerrar el año con un  déficit público del 6% han sido incumplidas, al haberse llegado a la cifra del 8%. Ya tienen la coartada para justificar cualquier tipo de medidas por duras y dramáticas que sean para la ciudadanía.

 

            Vamos a verlas. Todas ellas aparecen en REAL DECRETO LEY sobre medidas de orden económico y social y de corrección del déficit público. Tienen el objetivo de reducir el gasto en 8.900 millones de euros e incrementar los ingresos en otros 6.275 millones. Para justificarlas,  el Gobierno entiende que estas medidas responden a la necesidad de afrontar el primer problema de España, que es el paro y que sólo se puede vencer si facilitamos financiación de la economía del país, algo que el déficit público impide. Por ello, el Gobierno se reafirma en el compromiso de cumplir con los objetivos del Programa de Estabilidad del Reino de España. Se trata de un esfuerzo de todos, pero que no recaiga en los más débiles. Por ello, el gobierno revaloriza el poder adquisitivo de las pensiones y hace una reducción de gasto público que no recorta ningún derecho social. Asimismo, establece un incremento del esfuerzo fiscal, especialmente para los ciudadanos de mayor capacidad económica, a través de una nueva figura impositiva temporal y extraordinaria. Este esfuerzo colectivo va a permitir a España cumplir con sus objetivos, recuperar la confianza y volver a la senda del crecimiento económico y la creación de empleo.

 

            De verdad, me resulta muy difícil de entender que la gran preocupación del Gobierno sea el problema del paro y del crecimiento, y que para corregirlos se han tomado tales decisiones. Hace pocos días el ministro de Economía, señalaba que íbamos a entrar en Recesión, con crecimiento negativo, por lo que el paro iba a verse incrementado. No hace falta haber estudiado en la Universidad de Harvard, para entender que esta situación tan crítica de nuestra economía es debida a la falta de consumo, por lo que no se incrementa la demanda, ni puede haber crecimiento. La consecuencia es clara: así no solo no se puede crear empleo, es que se verá incrementado. ¿Cómo se puede incentivar el consumo con las diferentes medidas puestas en marcha? ¿Manteniendo el Salario Mínimo Interprofesional en 641, 40 euros? ¿Subiendo un 1% las pensiones? ¿Congelando el sueldo de los funcionarios? ¿Incrementando las tarifas del IRPF en todos los tramos? ¿Gravando las rentas del ahorro? ¿Subiendo de una manera generalizada el IBI? ¿No renovando la Renta de Emancipación, manteniendo la cobertura actual, que afecta a 300.000 jóvenes? Es imposible aumentar el consumo por parte de una ciudadanía, ya bastante agobiada, como para que se le impongan más cargas. No puede haber crecimiento. Ni tampoco crear empleo. Es como querer combatir un incendio, esparciendo gasolina. ¿Cómo se puede fomentar el empleo si se congela la tasa de reposición de las plantillas, excepto para las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y para los Cuerpos de lucha contra el fraude de los Ministerios de Hacienda y Administraciones Públicas, y de Empleo y Seguridad Social.? ¿Congelando o reduciendo la inversión pública se incentiva el empleo?

 

            Si ya me resultan incomprensibles las medidas anteriores para combatir el paro, no me parecen menos las puestas en práctica en el negocio inmobiliario. Pero, ¿no habíamos llegado a la conclusión de que la burbuja inmobiliaria, era en buena parte la causante de la crisis económica actual? Ahora pretendemos reactivarla, estableciendo  un IVA superreducido del 4 por 100 para la adquisición de primera vivienda a partir de 2012, o recuperando la desgravación en el IRPF por adquisición de vivienda habitual en las mismas condiciones que existían hasta el 31 de diciembre de 2010.  

 

¿No era uno de los males de nuestra economía la falta de competitividad? ¿Cómo podemos ser competitivos si reducimos las subvenciones y préstamos en I+D+i por un importe total de 600 millones de euros?

            También en el prólogo justificatorio del Decreto, se dice que hace una reducción de gasto público sin recortar ningún derecho social. Ignoro quién ha tenido la osadía de emitir tales palabras. Entre las aportaciones más significativas de la Constitución Española de 1978 se viene destacando la de haber reconocido una serie de principios y derechos de contenido social.  Esta "nueva generación" de derechos se incluyen  en el Capítulo 3º del Título I, derechos que reciben la denominación de derechos sociales en la medida que expresan una función de prestación que corresponde al Estado (entendido como el conjunto de los poderes públicos) para su efectivo aseguramiento. ¿Con una subida del 1% de las pensiones,  los poderes públicos pueden garantizar, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad, tal como parece en el artículo 50 de nuestra Constitución?

            Además todas las medidas de este DECRETO LEY, son una muestra palpable de insolidaridad, al recaer en toda la ciudadanía,  al hacer uso y abuso de gravar la imposición directa, como el IRPF en lugar de la indirecta, como la del IVA.

            Si alguno ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí, es probable, mejor seguro, que haya pensado que estoy equivocado en todos mis planteamientos, y me argumentarán que es imprescindible la corrección del déficit público para que fluya la financiación para las empresas. El BCE acaba de prestar al 1% 500.000 millones de euros a la banca, y a las empresas no ha llegado ese chorro de dinero. ¿Dónde está? Sí, se me replicará a comprar deuda pública al 6%. ¡Vaya chollo para los bancos¡ ¿Por qué no la compra directamente el BCE y así nos evitaríamos todos el tener que pagar más impuestos para pagarla. Aquí hay gato encerrado. El primer ministro de Italia, de profesión banquero. El ministro de Economía español, banquero también. Ahora lo voy entendiendo

             Por todo lo expuesto, entiendo que nuestra economía se verá sometida a una crisis cada vez  más profunda, tal como ocurre en Grecia, Irlanda, Portugal e Italia, donde se han puesto  en marcha las mismas políticas económicas de ajustes fiscales impuestas desde el FMI, la UE y BCE, que acaba de aprobar el Gobierno de Rajoy. De verdad, vamos hacia el suicidio económico.

Cándido Marquesán Millán

31/12/2011 01:04 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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