Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2011.

¿Y ESTOS NOS VAN GOBERNAR?

                                   

En un aviso para navegantes, quiero dejar muy claro que todo político  del partido que sea, inculpado en un caso de corrupción, debe ser expulsado fulminantemente por las cúpulas de sus partidos, y que caiga sobre él toda la fuerza de la ley. Nos tendríamos que indignar igual con el caso Gürtel, los Eres de Andalucía o el del Partido de los Trabajadores de Sebastopol. Unos ciudadanos responsables deberíamos tenerlo esto muy claro. Mas estamos observando con asiduidad que según nuestras preferencias políticas, las valoraciones son distintas. Si es de los nuestros lo exculpamos, y  a votarle más todavía. Si es de la otra bancada, somos implacables. No, no, no debería ser así. ¡Qué ejemplo nos dieron los españoles en las elecciones de febrero de 1936, al barrer del mapa político al partido radical de Lerroux! Dicho lo cual con total contundencia, quiero referirme, por ser tema de actualidad, a las últimas actuaciones de los dirigentes populares relacionadas con la dimisión de Francisco Camps, como presidente de la Generalitat valenciana, que me sugieren unas reflexiones, impregnadas de estupor e indignación. Y sobre todo, porque  éstos van a ser los que nos van a gobernar a partir del 20-N.

 

De entrada, conviene recordar. No pocos cargos populares de la ejecutiva nacional, madrileños y valencianos han estado implicados en el caso Gürtel. Tuvo que dimitir el tesorero del PP, Sr. Bárcenas. En la Comunidad de Madrid bastantes consejeros, diputados, alcaldes, concejales, y lo más sorprendente es que su máxima dirigente salió inmaculada. Todavía más, es hoy el paradigma de la anticorrupción. Inconcebible. En la Comunidad Valenciana otros, no pocos, aunque aquí hay que añadir el caso Brugal  y el de Fabra.  Negar la evidencia no puede ser más que producto de la ceguera y de la insensatez. No obstante, desde los dirigentes populares, con el beneplácito de sectores de la ciudadanía, esa fue la primera reacción, alegando que todo era producto de una conjura diseñada por Rubalcaba, a la que se plegaron fiscales y jueces, para recortar las favorables expectativas electorales del PP. Es peligroso cuestionar el poder judicial, ya que se debilita el Estado de derecho. Al resultar ineficaz esta estrategia, surgió el Tú más que yo, recurriendo al caso Faisán y los EREs de Andalucía; por ende se deteriora el sistema democrático, sembrando una desconfianza generalizada hacia la política.

 

Es claro que Rajoy ya no debería haber permitido a Camps el presentarse a las elecciones del 22-M. El jefe que teme las responsabilidades no merece ser jefe. Es jefe porque las asume. Quien siente el peso de la responsabilidad no procede nunca de ligero. Mas como la justicia aunque lenta sigue funcionando, al acorralar a los dirigentes valencianos, llevándoles ante los tribunales, se desencadenaron todos los acontecimientos que precedieron a la dimisión de Camps. Protagonistas han sido: Mariano Rajoy, Dolores de Cospedal, Rita Barberá, Federico Trillo, Juan Cotino, Ricardo Costa y Francisco Camps. Fueron unas jornadas frenéticas. Hay material suficiente para escribir una novela, una comedia, una tragedia, una tragicomedia y hasta una epopeya, por la actuación épica de Camps, que empequeñece las acciones de los héroes clásicos de Aquiles, Ulises o Eneas; de Sigfrido el de Los Nibelungos, o de nuestro Cid Campeador. Pero abandonemos este inciso literario y retornemos al tema.

 

La primera opción de Camps fue declararse culpable para seguir en la presidencia, mas esto suponía reconocer que había mentido. Posteriormente dimitió para preparar su defensa. Respiraron en Génova. La intervención de Camps en el acto de dimisión fue patética. Se declaró no sé cuántas veces inocente, y justificó su dimisión como un acto de sacrificio por Valencia y por España, para que llegase al poder Rajoy. Su lenguaje no-verbal fue muy expresivo. Sus muecas, risas, sonrisas eran tan ridículas que producían vergüenza ajena, sobre todo cuando se convertían en forzadas carcajadas. Parpadeaba compulsivamente mientras distraía la atención del auditorio con una sonrisa que pretendía ocultar la falsedad de unas palabras en las que, sin duda, no creía. Hay hombres que mienten a todos y también se mienten a sí mismos. Éstos llegan a estar convencidos de que la mentira forjada por ellos es la verdad, y la defienden con mayor empeño que la verdad misma. Por eso son los más peligrosos en la política. ¡Qué fácil hubiera sido, reconocer su error y pedir disculpas! Eso es lo que ennoblece a un hombre y a un político.  Estos comportamientos no entran en la agenda de nuestros políticos. A continuación, en tromba, todos los dirigentes populares cerraron filas aludiendo que era inocente y que había puesto el listón muy alto. Alucinante. González Pons “El Sr. Camps ha sido inocente, lo es y lo seguirá siendo”. Y debemos creerlo como si fuera una verdad metafísicamente incuestionable. Núñez Feijóo “Su decisión dignifica a los políticos”. Para conocer a fondo todas las miserias humanas, nada más eficaz que la actividad política. De verdad, no entiendo nada. No sé si nos toman por gilipollas. Es un insulto a la ciudadanía. Que un cargo público tenga que dimitir por tener problemas con la justicia debería ser motivo de vergüenza y no de vanagloria. Mas los políticos populares con esa extraordinaria facilidad que tienen para retorcer la realidad, para aprovecharla para sus intereses, argumentaron que a Camps deberían imitarlo los de la bancada contraria. Inaudito. Aunque tarde, Rajoy destacó la decisión de Camps y le abrió una misteriosa puerta de cara al futuro, una vez resuelto su proceso judicial. Señaló "Tiene futuro en la vida pública, en la privada, donde él quiera", puesto que ha tomado la decisión por "su tierra y por su partido". Esta frase es inquietante. ¿Qué recompensa hay detrás? Una pista. ¿Qué cargo tiene hoy Zaplana?

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

 

08/08/2011 15:54 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DE LA ÉTICA EN LA POLÍTICA

            La situación social, económica y política a la que estamos llegando en España es cada vez más irrespirable, provocada por la crisis económica más grave de los últimos 200 años, superando a la depresión de los años 30 del siglo pasado. Unos la llaman la Gran Depresión y otros “La Segunda Gran Contracción que ha padecido el sistema capitalista”. Sorprende esta situación, si tenemos en cuenta que conspicuos economistas nos dijeron que el capitalismo neoliberal nos iba a proporcionar un incremento permanente del bienestar, al desaparecer definitivamente las crisis. Conviene recordar que desde hace unos decenios  la economía ha estado basada y lo sigue estando, en la desregulación de los mercados, la especulación del sistema financiero, la sacralización de lo privado  en detrimento de lo público, la ilusión del crecimiento infinito, la búsqueda exclusivamente del beneficio material, el abandono de cualquier valor moral, la pasiva aceptación del incremento de las desigualdades, la subordinación indiscriminada de la política a la economía.  La situación actual la explica muy bien Jean Daniel  “Cuando la especulación conduce a considerar el dinero como un fin y no como un medio, en otras palabras, cuando el capital se "financiariza", la sociedad entera se transforma en una bolsa de valores que ya solo puede optar entre un individualismo cínico y un latrocinio organizado”.

Para corregir la crisis se han impuesto durísimas políticas de ajustes fiscales y para justificarlas, con la excusa del control del déficit público,  se emiten al unísono mensajes homogéneos desde las élites financieras, políticas y mediáticas sin posibilidad alguna de crítica. Si alguien tiene la osadía de discrepar se le acusa de irresponsable con el argumento “la crítica de estas medidas puede generar tensiones sociales, que desestabilizarán los mercados, aumentará la prima de riesgo y la deuda nos resultará más cara”. Por tanto,  a callar.  Mas no debemos confiarnos, como la voracidad de los mercados es insaciable, pasado un breve intervalo de tiempo vuelven a la carga con nuevos ajustes fiscales, que imposibilitan cualquier salida de la crisis. Lo acaba de explicar el jefe de la oposición griega, en relación al  segundo ajuste para su país “Me están pidiendo que apoye una medicina para alguien que se está muriendo por culpa de esa misma medicina”. El panorama que se vislumbra en el horizonte próximo es aterrador. De ahí que  se extienda cada vez más un sentimiento de miedo e inseguridad en nuestra sociedad como muy pocas veces en nuestra historia.

Para salir de este pozo negro hay que recuperar la esencia de la política. Hacen falta políticos “de verdad” con capacidad de liderar e ilusionar a un pueblo en aras de un proyecto colectivo, dedicados en cuerpo y alma  al servicio público, impregnados de un sentido profundo de justicia, rebeldes ante la expansión y crecimiento de las desigualdades, independientes de los poderes económicos, con coraje  para luchar ante las dificultades,  moralmente serios y ligeramente austeros. Y sobre todo con dotes ejemplarizantes desde un punto de vista ético.  Como señaló Albert Camus hace falta el redescubrimiento ético de la política: “No queremos política sin ética, porque sabemos que sólo la ética justifica la política”. En definitiva,  políticos de verdad, como los ha habido en otras épocas. Las dificultades a las que Franklin D. Roosevelt tuvo que enfrentarse en los años 30 en los Estados Unidos no eran menores que las actuales: muchos bancos en quiebra, los agricultores arruinados, cifras inmensas de parados y barrios de chabolas “hoovervilles” en muchas ciudades. No obstante,  se puso a trabajar desde el primer día, tratando de inyectar ilusión  a su pueblo, animándole en uno de sus primeros discursos “A lo único que debemos tener miedo es al miedo mismo”. Sacó adelante una política valiente plasmada en la New Deal, estableciendo la seguridad social, el seguro de paro, el derecho a la sindicación, el salario mínimo y la semana de 40 horas. Con la Ley Glass-Steagall embridó a los grandes poderes financieros, como más tarde señaló “Hemos tenido que luchar con los viejos enemigos de la paz –monopolios financieros y económicos, especulación, banca despiadada, antagonismo de clases, enriquecimiento con las guerras–.” Por eso es  uno de los presidentes más queridos.

O aquellos políticos de la Europa occidental posterior a la II Guerra  Mundial que, a pesar de la situación económica gravísima, pusieron en marcha el Estado de bienestar, como el laborista Clement Attlee al llevar a la práctica el Informe Beveridge de clara inspiración keynesiana. En 1945  la ley de subsidios familiares; en 1946 la de seguridad social y la que organiza el Servicio Nacional de Salud, en 1948 la de asistencia social. Posteriormente los gobiernos conservadores británicos lo consolidaron, tal como lo indicó  Churchill en un discurso de 1954  “Estoy orgulloso de haber mejorado los servicios sociales, ya que en este año estamos gastando más que cualquier otro gobierno del pasado”.

            En comparación a los anteriores hay otros, los actuales, los DSK, Berlusconi, Sarkozy, Merkel, Cameron, Van Rompuy, Rodríguez Zapatero, Rubalcaba o Rajoy que parecen auténticos pigmeos. Todos ellos tienen  algunas características comunes.  Ninguno de ellos generan entusiasmo alguno en el electorado de sus propios países- ¿a quién votar a Rajoy o Rubalcaba?-, no muestran tener un conjunto coherente de principios políticos-salvo el seguir las directrices de los poderes financieros, el deseo de medrar, el instinto adquisitivo, el gusto de lucirse y el afán de mando -, por lo que han traicionado plenamente la confianza democrática  depositada en ellos. De ahí el gran desencanto en la sociedad civil hacia la política.

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

08/08/2011 15:57 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


DE LA REFORMA ELECTORAL

En una reciente entrevista  Javier Cercas señalaba que “El 15-M le parecía lo más saludable que ha pasado en este país en los últimos años.  Las palabras las asumo en su totalidad. Con independencia de la evolución que siga el 15-M, su aportación es ya incuestionable. Esos jóvenes y menos jóvenes han puesto de actualidad determinados problemas políticos que estaban soterrados: reforma del sistema electoral, liberar  la política de la economía, una democracia más participativa, una auténtica y efectiva separación entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial,  combatir la corrupción política etc. Ahora quiero referirme  a la cuestión de la reforma del sistema electoral, al ser muy injusta la representación surgida de las urnas. Unos datos nos los demuestran de una manera contundente. En las elecciones generales de 2008 con 963.000 votos IU obtuvo dos escaños, y CIU con 774.000 once; y con 303.00 el PNV tuvo seis y UPyD sólo uno. Los grandes beneficiados de la actual ley electoral han sido y siguen siéndolo PSOE y PP con los partidos nacionalistas. Para entender el tema en cuestión conviene mirar por el retrovisor a nuestro pasado.

 Según los profesores Montserrat Baras y Juan Botella, la convocatoria a Cortes formulada en 1810 por la Junta Central constituye la primera norma electoral española. En la Constitución de 1812 se estableció el sufragio universal masculino, aunque indirecto. Entre 1834 y 1868 estuvo vigente el sufragio censitario, solo podían votar determinadas personas según rentas o categorías profesionales, sin que se llegase en ningún momento a un 5% el número de electores. Con la “gloriosa revolución” de 1868 se instauró el sufragio universal masculino y la reducción de la mayoría de edad a 21 años, por lo que algo más de la cuarta parte de los españoles fueron electores. Con la Restauración se produjo un paréntesis, ya que Cánovas del Castillo se mostró contrario al sufragio universal, no obstante con el liberal Sagasta se reintrodujo en 1890. No obstante en este período fue falseado de una manera sistemática, tal como reflejan los nombres de caciques, pucherazos, cuneros. En 1907 la Ley Maura supuso un intento fallido de mejorar y una racionalizar el sistema electoral, uno de sus artículos más famosos el 29 que establecía que en aquellos distritos en el que concurriesen tantos candidatos como escaños a cubrir, la elección no tendría lugar.

Con la llegada de la II República se generalizó la circunscripción plurinominal en el ámbito provincial y, en su caso, las capitales de provincia-que superasen los 100.000 habitantes- formaban una circunscripción independiente, como fue la ciudad de Zaragoza. El Decreto de 1931 mantuvo el sufragio mayoritario limitado: eran elegidos los más votados con un número mínimo de votos; se podía votar a candidatos de las diversas candidaturas; se podía votar sólo por un número máximo de candidatos, en torno a los dos terceras partes del número de escaños a cubrir, para que las minorías estuvieran representadas. La Constitución republicana convalidó el Decreto con la única modificación de dar el voto a las mujeres, que pudieron ejercerlo por primera vez en 1933. La legislación electoral republicana mejoró la representatividad, propiciando el pluripartidismo y la fragmentación parlamentaria, lo que dificultó la gobernabilidad. En las Cortes de 1931 y 1933 hubo representantes de más de 20 partidos; en las de 1936, fueron alrededor de 18. El partido con más escaños en cada una de las tres elecciones republicanas tenía en 1931 y 1933 algo menos del 25%; en 1936, su peso era del 21%. Además, la fórmula mayoritaria de lista producía grandes cambios pendulares en electorado. La izquierda tenía en 1931 el 62% de los diputados; en 1933 el 21%, y en febrero de 1936 el 56%. La derecha en las mismas fechas tuvo el 9, el 45 y el 30%.  La consecuencia fueron los continuos cambios de gobierno, en el período de paz hubo 17, con una media de duración de 4 meses. Como conclusión, si la legislación electoral republicana cumplió muy bien las funciones de la representación, no servía para garantizar la gobernabilidad que no contribuyó a la consolidación del régimen republicano. Esta situación era perceptible a la salida del franquismo y en la transición democrática. El Real Decreto-Ley de marzo de 1977, que establecía las normas para las primeras elecciones libres- que en lo fundamental se ha mantenido en la legislación electoral posterior- no fue negociado entre la oposición democrática y el gobierno procedente del franquismo. La oposición tenía bastante con alcanzar su legalización, y el gobierno de Adolfo Suárez pudo definir con total libertad las reglas de juego. Había incertidumbre sobre las preferencias electorales de los españoles, por lo que no se tenía claro cuál era el mejor mecanismo electoral. A pesar de su afirmación proporcional, el escaso número de escaños a cubrir en la mayoría de las provincias, le daba al sistema un carácter en la práctica mayoritario. Por otra parte, la asignación de diputados a las provincias primaba a las menos pobladas, previsiblemente más moderadas y progubernamentales. Además los senadores de designación real era una fuente de seguridad frente a unos resultados favorables a la oposición. Lo que se pretendía en definitiva era evitar el multipartidismo excesivo y de favorecer las candidaturas gubernamentales, y de asegurar una representación limitada a las fuerzas de la oposición antifranquista. Prevaleció la gobernabilidad en detrimento de la representatividad. Y como he señalado la legislación electoral posterior no introdujo ningún cambio sustancial al Decreto que reguló las primeras elecciones democráticas de 1977. Además, el derecho electoral es siempre conservador, y aquellas fuerzas políticas que de él se han beneficiado y lo siguen haciendo, que les ha permitido ganar las elecciones o tener una  representación política muy superior a su fuerza real, como es entendible ni lo cambian ni lo cambiarán.

 

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN

 

 

 

 

 

08/08/2011 15:59 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LA SOCIALDEMOCRACIA EN EL SIGLO XXI

            

 Tony Judt es un historiador que va a dejar una huella imperecedera.  Es el paradigma del compromiso ético, ya que en su  obra ha explicado con claridad meridiana qué está ocurriendo en el momento actual, cómo se ha llegado a esta situación llena de injusticias y desigualdades, y también  nos ofrece alternativas para conseguir un mundo más justo y solidario.  Dignifica la disciplina de la Historia.

En su libro “Sobre el olvidado siglo XX” nos señala la facilidad con la que hemos olvidado la historia del siglo pasado, como si viviéramos en una época totalmente nueva e irreversible, y que el pasado no tuviera nada que enseñarnos. Nos avisa que en el siglo XX se produjeron grandes avances científicos, pero también espantosos genocidios e irrecuperables desastres medioambientales. Entre los olvidos, también está la desaparición de los intelectuales, los personajes que en el siglo pasado fueron uno de los vehículos claves para el debate, la transmisión y la difusión de las ideas. El siglo XX fue el siglo de intelectuales como: Koestler, Camus, Hannah Arendt, Althusser, Hobsbawm, Kolakowski. .

Tras el triunfo de la revolución conservadora a partir de los  ochenta, nuestros objetivos colectivos son exclusivamente económicos (prosperidad, crecimiento, PIB, productividad, tipos de interés, bolsas de valores..), como si no fueran sólo medios para alcanzar colectivamente unos fines sociales y políticos, sino pautas suficientes y necesarias en sí mismas. Es demoledor el capítulo dedicado a Tony Blair.  Por ende, las grandes narraciones de la Nación, la Historia o el Progreso, que caracterizaron el relato de la primera parte del siglo pasado, aparecen ahora desacreditadas e irrecuperables.

Su monumental obra Postguerra. Una historia de Europa desde 1945  es  la mejor Historia de Europa posterior a la II Guerra Mundial. Tiene cuatro partes. La primera (que va de 1945 a 1953) trata del fin de la vieja Europa y la división de la Guerra Fría. Es impresionante la descripción del proceso de construcción del régimen socialista en los países del Este, destruyendo cualquier conato de democracia. La segunda (1953-1971) con el momento de la socialdemocracia, la opulencia progresiva que conquista la Europa occidental y la destrucción de las ilusiones en el Este (Hungría, 1956; el muro de Berlín, 1961; Checoslovaquia, 1968), del "malestar de la prosperidad" con movimientos sociales como Mayo del 68. La tercera (1971-1989) de la década de los setenta, con la subida del petróleo y la irrupción de las violencias terroristas, el fin de las dictaduras mediterráneas, el posterior auge del neoliberalismo, y el rapidísimo y pacífico cambio que acaba con la URSS y sus satélites. La última de la nueva Europa que surge entre 1989 y 2006 con un espectacular capítulo sobre la desintegración de Yugoslavia, y cierra el libro con un epílogo -Desde la casa de los muertos- en el que reflexiona sobre Europa y su memoria. Tan importantes son las preguntas planteadas como sus respuestas. ¿Cómo una región que ha producido tanta ciencia y tanta belleza ha sido capaz de desencadenar tantos desastres? ¿Cómo pudo vivir dividida durante la Guerra Fría? ¿Cómo fue posible que resucitaran los nacionalismos después de 1989, pese a los males que han causado? Y la más conocida: ¿cómo Europa renació de sus cenizas en 1945, y condujo a algunos de sus Estados a niveles de bienestar desconocidos?  En un aviso a navegantes, afirma que fue la cooperación de los países europeos lo que pudo engendrar una estabilidad y una prosperidad duraderas.  Concluye "América tendrá el mayor Ejército y China creará más productos y más baratos, pero ni América ni China disponen de un modelo útil que puede ser imitado. Puede que todavía el siglo XXI pertenezca a los europeos".

 Algo va mal, escrito poco antes de morir, es su testamento político. Muestra su perplejidad ante una sociedad que ha hecho del dinero su único criterio moral: "Ha convertido en virtud la búsqueda del interés material". Hasta el extremo de que es lo único que nos queda como proyecto colectivo. Por ello, asistimos a crecimientos salvajes de la desigualdad, a la humillación de los más débiles, a los abusos de poderes no democráticos -empezando por el poder económico- frente a los cuales el Estado es impotente, sin que provoque la menor indignación”. ¿Por qué es tan difícil encontrar una alternativa? La respuesta está en la hegemonía ideológica conservadora y la globalización: frente a la economía global, la política es local y nacional.

El gran problema es el vacío moral. No podemos seguir evaluando nuestro mundo y decidiendo las opciones necesarias sin referentes morales. Sin ellos no se puede reconstruir la confianza. Y la confianza es necesaria para el buen funcionamiento de todo, incluso de los mercados. La izquierda se ha ido quedando muda, mientras la derecha se esforzaba en el desprestigio del Estado. Y así seguimos, sin alternativa. Por el camino hemos perdido la idea de igualdad. Sin ella el discurso socialdemócrata se desdibuja. Mientras los políticos de izquierda defienden la socialdemocracia con la boca pequeña, para Judt es la única apuesta adecuada porque la desigualdad es hoy el problema capital. Para ello la socialdemocracia necesita trabajar por el prestigio del Estado, reconstruir un lenguaje propio y encontrar un relato moral. Injusticia, desigualdad, deslealtad, inmoralidad, la socialdemocracia tenía un lenguaje para hablar de ellas y ha renunciado a él. Ahí radica su fracaso electoral. Pretender justificarlo con la argumentación de que no ha sabido comunicar el mensaje, es estar fuera de la realidad. Si quiere recuperar la credibilidad y la confianza perdidas de muchos de sus antiguos votantes debería interiorizar los mensajes de este gran historiador.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

 

 

 

           

 

08/08/2011 16:00 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

RETRIBUCIONES OBSCENAS E INMORALES

             

Desde fines del siglo XIX hasta los setenta del siglo XX, las sociedades occidentales se volvieron cada vez menos desiguales, merced a una tributación progresiva, subsidios públicos para los necesitados, extensión de servicios sociales y protección ante situaciones de crisis, por lo que se estaban desprendiendo de sus extremos de riqueza y pobreza. Obviamente se mantenían grandes diferencias, pero había una creciente intolerancia hacia las desigualdades excesivas. Sin embargo, un cambio radical se ha producido en los últimos 40 años: las desigualdades son cada vez mayores, tendencia que no se atenúa, ya que se siguen incrementando. Veámoslo.

 

El Financial Times ha publicado recientemente el ranking de las mayores retribuciones de los banqueros, en el que se recoge que los CEO de bancos americanos y europeos se han subido un 36% el sueldo en el año 2010.  Según Amanda Mars  en España, si echamos un vistazo a las grandes empresas de la Bolsa española, las del selectivo Ibex 35: los consejeros ejecutivos ganaron una media de 2,3 millones de euros en 2010 y su sueldo ha crecido un 64% en seis años. Mientras tanto despiden a millares de sus trabajadores, como en Telefónica.

 Rodrigo Rato, José Luis Olivas y Francisco Verdú, los tres primeros ejecutivos de Bankia, recibirán una remuneración anual total de un máximo de 10,15 millones de euros. La de de los consejeros será de 1,78 millones de euros; además tendrán derecho a una retribución complementaria por un importe equivalente al 20% del total global que les corresponda en acciones de Bankia. Los consejeros ejecutivos y el resto de altos directivos tendrán un derecho contractual a recibir derechos pasivos, planes de pensiones o instrumentos de ahorro ligados al retiro o jubilación, por un importe total de 2,9 millones de euros, de los que 1,265 millones de euros corresponden al presidente, al vicepresidente y al consejero delegado.

 

La nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde recibirá un sueldo fijo de 467.940 dólares (324.000 euros) netos-¡vaya miseria!-, lo que supone un 11% más que su antecesor. Es decir, nada de la contención salarial que el Fondo exige a los trabajadores. Además, recibirá 83.760 dólares al año para gastos sin justificar y tendrá derecho a reembolsos por los gastos “razonables”. Se beneficiará también de un generoso plan de retiro. Ahora entiendo la dimisión Rodrigo Rato de director gerente del FMI.

 En nuestro país hay banqueros que multiplican por 1.400 el sueldo al que no llegan 6 millones de españoles. En contrapartida, en el Suplemento Semanal de Economía y Negocios del Diari de Tarragona de 3-VII-2011 se indica que España es un país de mileuristas. El salario más habitual es de 15.500 euros brutos anuales, detrayendo las retenciones y dividiéndolo en 14 pagas, supone algo menos de 1.000 euros al mes. La diferencia entre los sueldos más altos y los nuevos tiende a aumentar. Las empresas para ganar competitividad siguen rebajando los costes salariales sin tocar los márgenes de  los beneficios empresariales. Con esos sueldos es muy difícil que aumente el consumo interior, una de las causas de la crisis económica.

Por  ello, la conclusión es clara. La desigualdad entre los españoles sigue creciendo. Según el coeficiente Gini (mide la desigualdad en la distribución de ingresos y va del 0%, que sería igualdad perfecta al 100% desigualdad total), en los últimos datos de 2009, ha pasado de 31,3% al 32,3%, el más alto desde 2001.

Sorprende la pasividad e indiferencia de la ciudadanía, con la excepción del 15-M, ya que en lugar de una lógica indignación, prevalece  una morbosa admiración ante estas remuneraciones tan cuantiosas. Muchos las aceptan como inevitables. Es comentario generalizado “Yo haría lo mismo”. Otros las justifican, al ser aprobadas por los Consejos de Administración de unas empresas privadas. Podrán ser legales, pero también inmorales. Aunque la Comisión Europea en mayo amenazó a España, con una denuncia al Tribunal de Justicia de la UE, por incumplimiento de la directiva que intenta aumentar la solvencia de los bancos y atajar los "incentivos salariales perversos" de los directivos de las entidades.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? La respuesta es clara: el capitalismo. En España y en todo el mundo hay  una vinculación permanente del mundo de la alta política con el de la alta empresa. Muchos políticos al abandonar la política pasan al mundo empresarial. Felipe González y José María Aznar han sido fichados por Gas Natural y Endesa respectivamente, para potenciar sus negocios en Latinoamérica. González cobrará 126.500 euros al año, mientras que Aznar, 200.000. Las respectivas cúpulas de sus propios partidos no manifestaron crítica alguna, a pesar de que estos nuevos ingresos se van a sumar a los que ya reciben por haber sido presidentes de Gobierno. Es más, desde Génova cerraron filas en torno al  presidente de FAES: “no sólo tiene derecho a ocupar puestos "de prestigio" en empresas privadas, sentenció Esteban González Pons, sino que debería percibir un sueldo más elevado. Eduardo Zaplana, trabaja para Telefónica, o Javier Solana, que asesora a la constructora Acciona. La lista sería interminable.

Por la cercanía de unas próximas elecciones parece que surge algo de sentido común. “España debe buscar la manera de terminar con  un sistema retributivo "obsceno" que está en el origen de la crisis financiera y no quedarse en meras declaraciones, ha dicho el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez. Planteó también gravar las retribuciones a los directivos a partir de una determinada cuantía, aunque la ministra de Economía, Elena Salgado, descartó que España vaya a llevar a cabo modificaciones en la fiscalidad a corto plazo.

Cándido Marquesán Millán

.

 

08/08/2011 16:01 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL PARADIGMA DE ESPERANZA AGUIRRE

La actuación política de la presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre me parece curiosísima y que debería ser estudiada por especialistas de la ciencia política. Es una política que haga lo haga recibe de una manera masiva por parte de los diferentes medios de comunicación todo tipo de alabanzas. Tiene a su disposición un poderoso conglomerado mediático tanto público como privado. TeleMadrid podría pasar a la historia como el ejemplo más vergonzoso de falta de pluralismo y de manipulación informativa en un sistema democrático, superando incluso en estos aspectos a los tiempos de la dictadura franquista. Jamás aparece la más mínima crítica a la presidenta. Recientemente para ambientar una noticia del 15-M, una periodista de este medio puso como imágenes de fondo los enfrentamientos violentos de los manifestantes atenienses contra la policía. La ínclita periodista continúa en el ejercicio de su trabajo. En cuanto a los medios de información privados, más de lo mismo. Salvo alguna excepción, todos están a su servicio incondicional, cabe pensar que recibirán no pocas prestaciones económicas, vía contratación de servicios publicitarios. Me estoy refiriendo a: La Razón, ABC, El Mundo, La Gaceta, Intereconomía, la Cope, Antena3, Libertad Digital, etc. Semejante despliegue mediático, con tanta manipulación informativa, en un sentido unidireccional, en buena lógica tiene que ejercer una influencia de gran calado en la ciudadanía madrileña.

Conviene hacer un poco de historia. No deberíamos olvidar que dos diputados socialistas, Sáez y Tamayo, en una sesión de investidura no votaron al socialista Simancas, lo que supuso la repetición de las elecciones, tras las cuales llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid. La mayoría de los medios de comunicación cargaron las tintas contra los diputados socialistas por haberse vendido. Mas es verdad de Perogrullo que si alguien se vende es porque alguien le ha comprado para sacar algún beneficio. Y aquí hubo algún beneficiado. Vaya que si lo hubo. Recientemente nos hemos visto escandalizados, no sorprendidos, por la expansión de esa lacra indigna de la corrupción del caso Gürtel en numerosos alcaldes, concejales, diputados y otros cargos populares en la Comunidad de Madrid. Parece de sentido común que la máxima dirigente de los populares en esta Comunidad tuviera alguna responsabilidad. Pues, no. Todo ese aparato mediático, trabajando a conciencia, le ha dado la vuelta al calcetín. Y doña Esperanza no solo no es responsable de nada, todavía más, acaba siendo presentada como el adalid contra las prácticas corruptas. Es alucinante.

Sabido es que su ideología es el paradigma del neoliberalismo más puro y contundente. Su idolatría por lo privado es tanta como su animadversión por lo público. Aunque también cae en flagrantes contradicciones, al no privatizar Telemadrid, ya que mientras sea pública la puede tener a su servicio. Reduce los impuestos a las clases pudientes y posteriormente se queja profundamente compungida de no tener suficientes recursos. Una de las recetas impuestas desde F.M.I., U.E. y B.C.E. para salir de esta crisis económica, es la de controlar el déficit público, mas no por la vía del incremento de los ingresos a través de un sistema impositivo más progresivo, sino por la reducción sobre todo del gasto social, lo que está suponiendo un ataque brutal al Estado de bienestar que hasta hace unos pocos años pensábamos que estaba plenamente consolidado. Esperanza Aguirre está ejecutando esta receta como nadie.

Los destrozos que está llevando a cabo desde su llegada al poder a los servicios públicos es de tal calibre, que será complicado su recuperación algún día. El servicio sanitario se está privatizando cada vez más. Las grandes constructoras además de levantar los hospitales, contratan directamente al personal sanitario y no sanitario, y tienen grandes ganancias con la explotación de los parkings y los restaurantes hospitalarios. También están privatizados los análisis clínicos, como los servicios de ambulancias. Cuando se privatiza un servicio público, aquel que lo ejerce tiene que sacar un beneficio. Por tanto, ese beneficio se tiene que detraer de algún sitio, o reduciendo las prestaciones o las remuneraciones de los trabajadores. La consecuencia es cada vez menos prestaciones a los ciudadanos. Es de cajón.

El ejecutivo de Aguirre recibió en 2009 142 millones de euros para las ayudas a la dependencia y en 2010 más de 160 millones, sin embargo no ha dado respuesta a las necesidades de las personas dependientes. Esperanza Aguirre tiene prácticamente bloqueada la ley y la Comunidad. Madrid es la penúltima de las comunidades en la atención a las personas dependientes que tienen graves problemas: solamente 41.000 de las más de 200.000 personas dependientes en la región reciben alguna prestación. En el ámbito educativo más de lo mismo. En los Presupuestos de 2011 de la Comunidad de Madrid lo único que se salvó en Educación fue el dinero que Esperanza Aguirre destinó a la Educación privada-concertada, ya que recibió 5,5 millones de euros más, lo que supuso un total de 855 millones. En el resto de los capítulos, desde la Educación Infantil hasta Universitaria, se aplicó un tijeretazo atroz. Por si todavía no fuera bastante, hace unos días, 250 directores de 320 institutos de la Comunidad de Madrid, tras haberse reunido exigieron al Gobierno regional que rectifique las “indignantes” instrucciones de inicio de curso y que aumente el cupo de profesores del que dispondrán los centros. Según la asociación de directores, estas instrucciones suponen una reducción media del profesorado del 12,5% en cada centro, unos 2.500 docentes menos solo en Secundaria, a los que se suman unos 500 entre Escuelas de Idiomas y Primaria. Estos recortes supondrán un empeoramiento, por sobrecarga, de las condiciones de trabajo del profesorado de la enseñanza pública. Menos empleo para menos personas, con menos sueldo, más precariedad y peores condiciones laborales. Con el mismo tiro mata varios pájaros a la vez. La enseñanza pública se empeora al reducir sus recursos, en contrapartida se potencia la privada. Además manda unos miles de trabajadores a la calle, que tampoco viene mal para incrementar las cifras de parados, echándole la culpa a Zapatero.

Así reduce el déficit público, más podía hacerlo de otra manera más justa y solidaria. Esperanza Aguirre ha hecho rebajas fiscales, de las que alardea, a las grandes rentas y patrimonios de la Comunidad. En total se han dejado de ingresar 7.800 millones de euros desde el inicio de la crisis, como consecuencia de unas rebajas fiscales que solo benefician a un 10% de los 3,1 millones de contribuyentes de la Comunidad. En concreto, mientras que la inmensa mayoría de contribuyentes obtiene una rebaja media de 112 euros al año, tan sólo el 7% disfruta de un regalo medio de más de 12.000 euros, que son precisamente los más ricos. Además, la supresión del Impuesto de Sucesiones y Donaciones significa una merma de 2.771 millones euros en 2011, de los que 2.300 millones van en beneficio de los grandes patrimonios de la región. Con ese dinero se podrían haber creado 200.000 puestos de trabajo, aplicar la gratuidad a la escuela pública en la etapa 0-3, la construcción de 55 centros de salud, acabar con las listas de espera en la sanidad y lograr el pleno desarrollo de la Ley de Dependencia. A pesar de todo cada vez los madrileños son más incondicionales de la gran Esperanza, tal como se constata en las urnas. De verdad, me resulta complicado de entender. A no ser que una buena parte de la ciudadanía esté adormecida. También podría ser porque la sociedad madrileña se está derechizando cada vez más. Un sociólogo reconocido justificaba esta circunstancia con la siguiente frase: los hijos de la socialdemocracia. Lo que quería decir es que muchos de los hijos de aquellos emigrantes que llegaron en los años 60 a Madrid desde Extremadura, Andalucía u otras regiones de España, han accedido a determinados puestos de trabajos públicos o privados bien remunerados, que disponen de un piso en propiedad y una segunda vivienda, y como ya desde la niñez han disfrutado de los servicios del Estado de bienestar ya no los valoran. Por otra parte, les molesta ya que sus hijos compartan pupitre con un emigrante en un instituto público o tener que esperar detrás de una senegalesa en la consulta del servicio sanitario público. Por ello, prefieren llevar a sus hijos a colegios privados de élite o a sus esposas a dar luz a clínicas de pago, y se sienten muy agradecidos con la rebaja de impuestos, aunque ello sea a costa del desmantelamiento de los servicios públicos, que quedarán reservados para sectores marginados de la sociedad. Esta es la sociedad que parece que quieren.

Cándido Marquesán Millán

08/08/2011 16:06 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PAZ, PIEDAD Y PERDÓN

                         

 

Nuevamente, José Bono, el presidente del Congreso de los Diputados, vuelve a estar en el centro de la polémica, por haber utilizado para conmemorar el 75 aniversario del golpe de Estado militar que originó la Guerra Civil un fragmento del célebre discurso, que pronunció Manuel Azaña en el Ayuntamiento de Barcelona el 18 de julio de 1938, en el que terminaba pidiendo "paz, piedad y perdón”. Que la figura de Azaña sea nombrada en el Congreso, tiene que ser bien recibida, ya que estamos ante uno de los políticos más destacados en la Historia de España. Tuvo muy claro cuáles eran los males endémicos que aquejaban al organismo español. Supo diagnosticarlos y tuvo soluciones. No obstante, pecó de ingenuo al no  apercibirse que determinados sectores privilegiados de la sociedad española no iban a permitir cambio alguno que tocase sus intereses. Fue el hombre destinado por la historia a poner en marcha todo el enorme potencial transformador y utópico implícito en el régimen republicano. Además fue un extraordinario parlamentario. Según Antonio Machado, Azaña es maestro en el difícil arte de la palabra: sabe decir bien cuanto quiere decir, y es maestro en un arte más excelso que el puramente literario y mucho más difícil: sabe decir bien lo que debe decirse. Sus discursos sobresalen por su profundo calado político, así como por su belleza formal. Algunos han pasado ya a la historia parlamentaria. El pronunciado en la sesión de las Cortes el 13 de octubre de 1931 sobre Política religiosa. El  de 2 de diciembre de 1931 sobre Política militar. El de 27 de mayo de 1932 sobre El Estatuto de Cataluña. 

La declaración conciliadora y desideologizada de Bono fue aplaudida por el PSOE y algunos diputados populares, aunque ninguno de la primera fila de la bancada del PP. Las quejas justificadas han venido de IU-ICV, BNG y ERC porque no se ha condenado, como habían solicitado, el golpe militar. Además usó estas palabras de “paz, piedad y perdón” descontextualizadas, ya que fueron redactadas en un momento determinado, cuando ya Azaña era consciente de que la victoria de los republicanos era una utopía. Santos Juliá ha señalado que en este "tremendo" discurso”, el presidente de la República lanza la "enésima" llamada de atención a la Sociedad de Naciones para que intervenga en un conflicto, que, para Azaña, se estaba prolongando por la intervención de países extranjeros. Además intuyó que la Guerra Civil era ya la primera batalla de la II Guerra Mundial. En abril de 1937, en La Velada en Benicarló. Diálogo de la guerra de España, una de las obras políticas más importantes españolas del siglo XX,  a través de su alter ego Garcés señaló ya la trascendencia de la intervención extranjera en nuestra guerra: Enumerados por orden de su importancia, de mayor a menor, los enemigos de la República son: la política franco-inglesa, la intervención armada de Italia y Alemania; los desmanes, la indisciplina y los fines subalternos que han menoscabado la reputación de la República y la autoridad del Gobierno; por último, las fuerzas propias de los rebeldes.

La utilización de la palabra "paz" al final del discurso de Azaña generó controversia entre los sectores del bando republicano que todavía apostaban por una victoria militar. Negrín mantenía la confianza en la victoria que cambiara el curso de la guerra y obligara a las potencias a intervenir, mientras Azaña daba por supuesto que en el terreno militar la República nunca podía vencer y que, por tanto, la única estrategia posible era la de defenderse con vistas a una paz negociada. A pesar de estas divergencias, ambos líderes coincidían: la insistencia de considerar la guerra como una guerra de independencia contra invasores extranjeros, la exaltación de lo nacional y la evocación de un final bélico a través de un acuerdo entre españoles sin venganzas ni represalias. En esta perspectiva, Azaña situará, previa autorización y sugerencia de Negrín, el discurso, todo él dirigido a preparar los ánimos para la paz. En unos momentos que el Gobierno había decidido la ruptura del frente en el Ebro, Azaña no puede proponer en un discurso oficial una política de paz. Por eso, solo al final, abandona los argumentos políticos y recuerda la gran tragedia que ha sufrido la nación española y la obligación moral, cuando la antorcha pase a otras generaciones, de pensar en los muertos y escuchar su mensaje de: paz, piedad y perdón.

Estas palabras además se explican por el profundo dolor que Azaña siente en lo más profundo de su alma por el dramatismo de la guerra, manifestado en numerosas ocasiones, que suponen el fracaso del proyecto republicano. Tras los asesinatos de la Cárcel Modelo de Madrid, en agosto de 1936, en La Velada en Benicarló le hace decir a Garcés: Yo también hubiese querido morirme aquella noche, o que me mataran. La desesperación no me enloqueció... ¡Ingrata fortaleza! Y a Lluch el supuesto Negrín: ¡Utilidad de la matanza! Parecen ustedes secuaces  del Dios hebraico que, para su gloria espachurra a los hombres como el pisador espachurra las uvas, y la sangre le salpica los muslos. Vista la prisa que se dan a matar, busco el punto que podrá cesar la matanza, lograda la utilidad o la gloria que se espera de ella. No la encuentro.

Ese profundo dolor que justifica las palabras susodichas, no excluye que Azaña tuviera muy claro quiénes eran los culpables  de la guerra, como lo manifestó en el discurso de 21 de enero de 1937 en el Ayuntamiento de Valencia: ¿Qué fue para nosotros la rebelión? Gran parte de las fuerzas armadas se sublevó contra el Gobierno republicano con el objetivo de derrocar por la fuerza  el régimen que la nación, libremente, por sufragio universal se había dado. ..Nosotros hacemos la guerra, porque nos la hacen.

Por supuesto, los golpistas no tuvieron en cuenta sus palabras de: paz, piedad y perdón.

 

Cándido Marquesán Millán

08/08/2011 16:10 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Una oposición, paradigma de patriotismo

           

 

 

Políticamente esta segunda legislatura de Rodríguez Zapatero ha estado dominada con exclusividad  por la crisis económica, que va a suponer el fin de su carrera política, por lo que su partido no ha tenido otra opción que buscar otro candidato,  y que  va a tener una gran repercusión en los resultados de las próximas elecciones del 20-N, ya que según todas las encuestas el partido popular recuperará el poder. Sobre ella se  ha hablado y escrito mucho ya, sobre sus causas, desarrollo, consecuencias, aunque mucho menos sobre sus posibles vías de solución. Las políticas keynesianas de aumento de impuestos y del gasto público para crecer y crear empleo, salvo  en algunos economistas como Paul Krugman, Vicenc Navarro o Juan Torres, se consideran anacrónicas. La puesta en práctica, se basa en reducir el déficit público con unos durísimos recortes en políticas sociales, que está generando simultáneamente un enriquecimiento inmoral de unos pocos y un traumático deterioro del modo de vida de la gran mayoría de los ciudadanos, con el agravante de no verse salida al gran problema del paro. Con esa política  no puede haber crecimiento económico, y sin él no se crean  puestos de trabajo. Por ello, los dirigentes políticos, como Obama, Cameron, Berlusconi o Sarkozy están teniendo gravísimos problemas, como la revuelta social inglesa, el haberse estado a punto de declararse en bancarrota los Estados Unidos o las próximas huelgas convocadas para septiembre en Italia. Nadie sabe qué hacer. Los únicos que parecen tener la solución son los populares, aunque de momento la tienen a buen recaudo. De estar ellos en el gobierno tampoco la habrían necesitado, ya que la crisis  en nuestro país hubiera pasado de largo.

 

De la crisis económica española propiciada fundamentalmente por la explosión de una burbuja inmobiliaria y de la expansión del crédito fácil, en cuya creación participaron también los gobiernos de Aznar, obviamente el máximo responsable es el Gobierno de ZP, aunque también el contexto económico internacional ha contribuido a hacerla mucho más larga y profunda. La oposición de los populares ha dirigido toda su artillería a la crisis económica. Pocos mensajes: ZP es el culpable de todo, ha creado 5 millones de parados y ha dilapidado la mejor herencia recibida de la democracia. Primero adujeron que ZP negaba su existencia. Rodrigo Rato en el F.M.I. no se enteró tampoco, y eso que tenía más de mil economistas a su servicio. Luego que no tomaba medidas. Cuando las tomaba que llegaban tarde. Y cuando llegaban que no había suficiente coraje a la hora de aplicarlas. Al enemigo ni agua. No ha sido una crítica constructiva, muy al contrario. Todo, absolutamente todo que llegará del Gobierno de ZP ha sido sistemáticamente rechazado, sin ofrecer alternativa alguna, salvo cuatro vaguedades, como rebaja de impuestos, austeridad y transparencia.  Nada nuevo bajo el sol. Ya actuaron así en la legislatura anterior. Ni siquiera se han contenido en cuestiones cruciales de política de Estado: terrorismo o vertebración territorial. Cualquier tema, fuera el fuera, ha sido aprovechado para desgastar al gobierno De lo que se trata es conseguir el poder cuanto antes mejor. El fin justifica los medios.

 

Dicho esto, me parece oportuno una práctica de historia contrafactual, que consiste en el ejercicio mental de imaginar escenarios alternativos que respondan a la pregunta, ¿qué hubiera pasado si? Es muy interesante metodológicamente, ya que nos obliga a pensar en las distintas posibilidades que han existido en un momento determinado. De esa forma, captamos mejor la incertidumbre y la fluidez del pasado, y así lo entendemos mejor como proceso impredecible, incierto y, hasta un punto, abierto. Por tanto, me planteo algunas preguntas: ¿la crisis económica española actual, que es una cuestión de Estado con su secuela más grave del paro, hubiera sido la misma, hubiera tenido tal intensidad, si el Gobierno de ZP hubiera contado con una colaboración responsable de los populares en las medidas puestas en marcha para combatirla, como hicieron algunos otros partidos políticos? ¿La  prima de riesgo,  que nos va a suponer tanto sobrecosto económico y tantos sacrificios, esté el gobierno que esté, hubiera evolucionado igual, si los populares no hubieran sembrado una visión tan apocalíptica  de nuestra economía? Como dato añadido, según Francisco González, presidente del BBVA, por cada 100 puntos básicos que sube la prima de riesgo, España deja de crear 160.000 puestos de trabajo y le supone un costo de 12.400 millones de euros. En una semana como la pasada del 8 al 12 de agosto, en la que se han producido a nivel internacional unas fortísimas turbulencias financieras con ataques especulativos a la  deuda soberana para subir la prima de riesgo y caídas importantes de las cotizaciones de los valores en bolsa, de las que no nos hemos librado, ¿ha sido una actuación responsable, además de un partido político de carácter estatal y que probablemente en unos meses nos va gobernar, el solicitar el adelanto al adelanto de las elecciones?  Por favor, que una convocatoria de unas elecciones generales, no son como las convocatorias  para una reunión de una comunidad de vecinos, que se pueda cambiar en unos días. Además he tenido la impresión de que a los populares, tal como se han desarrollado los acontecimientos de la crisis de la deuda y bursátil esta fatídica semana que ha afectado a USA, Italia, Francia, Alemania,  además de otros países, y por supuesto a España, al tener una dimensión mundial, no les ha venido muy bien  al no estar en el guión la respuesta que nos han repetido mecánicamente: la culpa de todo es Rodríguez Zapatero.  Les hubiera venido mucho mejor, vista la proximidad de las elecciones, que se hubiera desarrollado exclusivamente en España. Pues no, no ha sido así. ¡Qué le vamos hacer! Ha sido mundial.  Aunque  tampoco hubiera sido un problema insoslayable, como se lo hubieran propuesto  desde la calle Génova al ínclito Esteban González Pons, para el cual no hay nada que se le resista, que nos hubiera dicho con ese extraordinario  desparpajo  y poder de convicción que transmiten sus palabras: Rodríguez Zapatero es el culpable de toda la crisis económica mundial, de la caída de la Bolsa, de la subida de la prima de riesgo, de la inflación, de  los tipos de interés, de las hipotecas basura y de la subida del precio de las focas en el mundo mundial, cual si fuera un auténtico taumaturgo. Por lo que parece, no se lo han propuesto todavía, ya que ahora parecen estar mucho más preocupados por Rubalcaba, al que dedican todos sus ataques, con lo que demuestran que no tienen excesiva confianza en ese su “líder carismático” que es Mariano Rajoy.

Por cierto, mientras estoy escribiendo estas líneas D. Mariano ha salido de su letargo veraniego, para transmitir unos mensajes que sirven para echar más leña al fuego: España tiene "los mismos problemas de Italia", incluido "dudas sobre la deuda", pero añadió que hay "un problema mayor" que es "el doble de paro que en la Unión Europea". Oculta deliberadamente que la deuda pública de Italia es más del doble que la de España, sin embargo solo remarca lo más negativo, como es nuestra cifra del paro. Obviamente, estos mensajes  no contribuyen a calmar a los mercados, ni parecen muy patrióticos.

 

Cándido Marquesán Millán

 

16/08/2011 15:45 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Calidad educativa y Libertad de elección de centro

 

Los dirigentes populares disponen de unos servicios de asesoría de imagen y de comunicación extraordinariamente hábiles, por lo que cada vez se incrementan sus expectativas de votos. Escasos mensajes, cortos y repetidos constantemente, para que vayan calando y que nadie los pueda cuestionar. “Somos el partido que creó más puestos de trabajo en toda la historia de la democracia en España.” “Dejamos a ZP la mejor herencia que ha recibido nunca un presidente en la democracia española.” “ZP ha creado 5 millones de parados”. “Nuestro compromiso con España: empleo, austeridad y transparencia.” No entran en más detalles, aunque tampoco se los requieren. Muy pocos se cuestionan cómo van a eliminar 5 millones de parados. La austeridad tampoco, a pesar de que el Ayuntamiento de Madrid o la Comunidad de Valencia tengan unas deudas inmensas. Ni tampoco la transparencia, a pesar de ser un partido incurso en uno de los casos de corrupción más escandalosos de toda la historia de la democracia en España. Todavía más, siendo la Comunidad de Madrid la más afectada por esta lacra con numerosos diputados, alcaldes, concejales y cargos públicos populares incursos, su máxima dirigente, la Divina Esperanza, nos la presentan como el adalid anticorrupción. En el ámbito educativo siguen con la misma política de comunicación. Los dos temas más recurrentes para pescar votos son: la calidad de enseñanza y la libertad de elección de centro por parte de los padres. Son muy atractivos para el electorado. ¿Quién puede estar en contra de ellos? También hablan del bachillerato de excelencia. Dolores Serrat, consejera de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón en una entrevista realizada por El Heraldo de Aragón el pasado 15 de agosto, insistía también en la calidad educativa y la libertad de elección de centro. Y como consecuencia lógica que no descartaba la ampliación de los conciertos a los centros privados en infantil y el bachillerato. El objetivo es claro: traspasar alumnos de los centros públicos a los privados. Si a todo aquel alumno, que desee cursar alguna modalidad de bachillerato, se le ofrece una plaza en los institutos, ¿tiene sentido gastar dinero público para subvencionar a centros privados para que impartan una oferta educativa que ya está en los centros públicos?  Mas hay otro objetivo más claro. Todos conocemos el tipo de ideología  que se transmite en la mayoría de los colegios privados, que en su mayoría son confesionales.  Y también la selección del profesorado, sin trasparencia alguna, en la que lo fundamental es el haber sido exalumno, conocido de algún miembro del APA o del Director. En los centros públicos es una ideología muchísimo más plural, sin adoctrinamiento alguno, sobre todo, porque el profesorado seleccionado en una oferta pública, es muy dispar en cuanto a su forma de pensar y entender la vida. También cabe destacar el nombramiento del director general de Política Educativa y Educación Permanente,  Manuel Magdaleno Peña, que "ha sido director de un colegio privado", concretamente el Colegio Jesús María el Salvador, desde 2005. Es muy clarificador que se ponga al frente de la Política Educativa a alguien que ha sido director de un colegio privado.

 

 El vocablo “calidad”  tiene un significa equívoco. Siguiendo el trabajo del profesor Antonio Viñao,  para la ideología neoliberal, la de los populares, la educación en España atraviesa una profunda crisis. Y esta crisis no es de cantidad, sino de calidad, de eficiencia, eficacia y productividad. ¿Cómo puede conseguirse un mejor aprovechamiento de los recursos y, en definitiva, una mejora de la calidad? Mediante la instauración de un mercado educativo competitivo que premie y aliente, con el éxito en dicho mercado, a los mejores, y que castigue, con la amenaza de su desaparición, a los peores. Dicha instauración exige, a su vez, la libre concurrencia de ofertas, y sobre todo -esta es la cuestión clave-, la libertad de elección de centro por los padres. Desde esta perspectiva la educación se convierte no en un asunto político, que afecta a los derechos sociales o a la igualdad social, sino en un asunto individual, en una mercancía más en el contexto de un mercado supuestamente libre.

 

Las propuestas básicas que se deducen de tales supuestos ideológicos son diferentes. La desestatalización de la educación, las políticas de privatización y apoyo a las escuelas privadas y el establecimiento de un clima de competitividad entre los centros docentes mediante la implantación de la libertad de elección de centro. Que sean los padres, como usuarios o clientes, los que elijan el centro docente que prefieren para sus hijos, configurando de este modo, con sus opciones, quién debe seguir en el mercado y quién no.

 

La evaluación de los centros docentes como un instrumento para la asignación de recursos en función de los resultados -dar más al que mejores resultados obtiene, y el establecimiento de un “ranking” público de los centros docentes, en función de los resultados académicos obtenidos por los alumnos, a fin de orientar a los padres en sus opciones.

 

La autonomía de los centros docentes constituye un aspecto más de este tipo de políticas. Una autonomía que desplaza la cuestión de la calidad de la educación del ámbito político o público al privado. La calidad deviene, de este modo, algo cuya responsabilidad corresponde, en exclusiva, a los centros docentes, es decir, a los profesores, a los padres y, sobre todo, a la dirección del centro docente. El director se convierte en un manager o gerente de una empresa, cuyo éxito se mide comparando los resultados académicos de su centro con los de otros y, sobre todo, con la mayor o menor demanda o cuota de mercado que se alcanza.

Todas estas propuestas políticas suponen dos conceptos de calidad distintos que, sin embargo, se manejan conjunta e indistintamente. Uno es el de la calidad como satisfacción de los clientes, un concepto que resalta la importancia del marketing, de la publicidad. Lo importante, lo único importante, es que el cliente se sienta satisfecho con el producto que recibe. Si el cliente está satisfecho la calidad es alta, si no lo está, la calidad es baja. La calidad, por tanto, no es algo que se refiera al producto en sí mismo, sino a una sensación o satisfacción subjetiva de las personas que demandan el producto en cuestión, en este caso la educación.

Pero hay otro concepto de calidad al que también se recurre en este tipo de políticas. La calidad como rendimiento académico, resultados o nivel de conocimientos. Y es justamente este concepto de calidad, de índole supuestamente objetiva, el que sirve, para establecer un “ranking” de los centros privados y públicos que oriente a los padres, o para tomar decisiones en la asignación de recursos públicos dando más a los que mejores resultados obtienen. Este es, además, el concepto de calidad que está detrás de la tesis del descenso del nivel académico que la nueva derecha viene planteando reiteradamente. Y es esta tesis, precisamente, la que justifica, para sus promotores, las intervenciones gubernamentales en el ámbito del currículum, tan típicas de los gobiernos neoliberales, que contradicen los principios, asimismo mantenidos, de desregulación, de no intervención pública en los asuntos educativos y descentralización o autonomía de los centros docentes. Así, en 1988 el gobierno neoliberal de la señora Thatcher estableció por primera vez en Inglaterra un curriculum nacional básico, rompiendo de este modo una tradición de autonomía académica opuesta a cualquier intervención gubernamental de este tipo. Desregulación, por tanto, sí, se dice, pero cuidado, en unos ámbitos no en otros, no en el ámbito del currículo

 

La libertad de elección de centro docente constituye, como se ha visto, el núcleo básico de las políticas educativas neoliberales ¿Quién va a estar en contra de la libertad? ¿Quién va a propugnar, frente a ella, un sistema en el que las familias no puedan elegir para sus hijos el centro docente que deseen, o que restrinja su capacidad de elección? Cualquiera que lo hiciera perdería de inmediato el apoyo de amplios grupos sociales. El discurso neoliberal encuentra, por ello, una audiencia muy amplia no sólo entre quienes ya ejercen o pueden ejercer la libre elección de centro docente, sino también entre ciertos sectores de la clase media y media-baja a los que no les basta la escolarización generalizada -la han conseguido ya-, sino que buscan una enseñanza de calidad que les ofrezca la posibilidad de una movilidad social ascendente para sus hijos. Y es ahí, en ese modelo de calidad, donde determinados centros, por lo general privados, aparecen como el paradigma capaz de proporcionársela, por ser aquellos centros a los que acuden normalmente los hijos de aquellas clases y grupos sociales con los que quieren que sus hijos se relacionen y a los que quieren que sus hijos pertenezcan en el futuro.

 

¿Cuáles son los objetivos que los defensores de las políticas de libre elección de centro dicen pretender con ellas? Fundamentalmente cuatro: a) la mejora de la calidad, b) el incremento de la variedad de ofertas, c) la reducción de los costes, y d) una mayor igualdad de oportunidades. La mejora de la calidad, gracias al establecimiento de la libre competencia entre los centros docentes; la diversidad de ofertas, a consecuencia de la necesidad, impuesta por el mercado, de diferenciar el producto ofrecido. La reducción de los costes, gracias a la mayor eficiencia del sector privado y a la mejora de la gestión de los recursos existentes mediante la introducción de técnicas de gestión empresarial. Y la igualdad de oportunidades, por la posibilidad que las políticas de libre elección ofrecen a los sectores sociales más desfavorecidos para elegir mejores escuelas que las que actualmente tienen. En síntesis, la libertad de elección de centro, argumentan sus defensores, favorecerá a las clases y grupos sociales inferiores que no tienen más remedio, con el sistema de zonificación, que acudir a centros docentes de baja calidad educativa. La libertad de elección, dicen, les permitirá salir de su entorno y elegir centros de mayor calidad. Ello favorecerá la igualdad social y hará que los centros con menos demanda se esfuercen por mejorar ante el peligro de verse sin alumnos.  Esta es la teoría. Ahora hace falta saber si ello sucede en la práctica. Al discurso neoliberal sobre la libertad de elección de centro sólo puede oponerse el discurso de la realidad, es decir, el análisis de las consecuencias o efectos reales de las políticas de libre elección de centro. Por fortuna contamos ya hoy con un número de estudios suficientes sobre las políticas de libre elección de centro como para hacer un balance de las mismas., que muestran el divorcio existente entre la teoría y las prácticas.  El estudio de John S. Ambler sobre las experiencias inglesa, francesa y holandesa de libertad de elección de centro. Las conclusiones son terminantes: las políticas de libre elección son particularmente beneficiosas para las clases altas, por ser éste el grupo social que más se da cuenta, que mejor se entera e informa de las oportunidades que surgen, y el que más se aprovecha de ellas cuando surgen. La libre elección en educación intensifica las desigualdades sociales existentes creando nuevas oportunidades para los padres mejor informados que son los que llevan sus hijos a las mejores escuelas. Para reducir los efectos negativos de estas políticas el autor del estudio recomienda la implantación de programas específicos para informar y educar a los padres, la introducción de restricciones a la elección y la consignación de ayudas financieras adicionales para las escuelas que aceptan -o que no tienen más remedio que aceptar- estudiantes de coste más alto, específica.

En otro trabajo en las escuelas norteamericanas Elmore y Fully “El incremento de las posibilidades de elección de centro docente probablemente incrementará la separación de los alumnos en función de su raza, clase social y contexto cultural”. La visión optimista del discurso teórico, dicen ambos autores, se desvanece cuando se enfrenta a la realidad. La elección parece tener un efecto estratificador en función de la clase social y la raza, incluso aunque dichas políticas estén expresamente diseñadas para remediar la desigualdad.

 

Donde la teoría hablaba de libre elección de centro por los padres lo que la realidad muestra es la libre solicitud por los padres y la libre elección de alumnos por aquellos centros que, al tener una mayor demanda, pueden seleccionarlos.. Tengo la impresión de que pese a las declaraciones y principios teóricos mantenidos, la libertad de elección de centros no existe ni se pretende que exista. Lo que se busca, más bien, es la libre elección o selección de alumnos por los centros docentes, en especial por los privados y, dentro de estos, por los confesionales. Y esta posibilidad de seleccionar, de elegir a los alumnos que se desean y, lo que es más importante, de excluir o rechazar a los que no se desean, existe ya, de hecho -por vías directas o indirectas-, en el ámbito de la enseñanza privada, en especial cuando la demanda supera a la oferta. Quiero acabar con una ingenua pregunta que me parece muy oportuna: ¿alguien se puede creer que, al amparo de la libertad de elección de centro por los padres, un padre de etnia gitana podría matricular a su hijo si lo desease en el colegio de corazonistas del Paseo de la Mina en el centro de Zaragoza?

 

Cándido Marquesán Millán

16/08/2011 19:28 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Algunas nuevas reflexiones sobre el viaje del Papa

           Acabo de leer la Homilía pronunciada por el  Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal-Arzobispo de Madrid en la Eucaristía en la Plaza de la Cibeles, celebrada con gran pompa y boato, ya que ha sido concelebrada por 800 obispos, arzobispos y cardenales venidos de todo el mundo, así como por unos 8.000 sacerdotes, ante cientos de miles de jóvenes de todo el mundo, que ha supuesto la apertura de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud. Por cierto, debería denominarse JMJ(Católica).

De entrada, sobre este gran acontecimiento me parece muy oportuna la opinión del sacerdote y catedrático de Filosofía lucense Xosé Alvilares: Los llamados "viajes pastorales" del Papa hacen de éste el único llamado a proclamar el Evangelio -sólo él es la Iglesia-, pero, además, lo hacen representante de Dios. Por su parte, las concentraciones mundiales de la juventud son exhibición de un "poder" mundial y mundano que choca con el más reconocido espíritu del Evangelio. "Mirad que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres para que os vean, porque entonces no tenéis mérito ante vuestra Padre que está en los cielos" (Mateo, 6, 1) Es el Cristianismo como espectáculo, que Jesús rechazó en las tentaciones.

Ha levantado una gran polémica este viaje entre determinados grupos vinculados con el laicismo, que significa “Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente el Estado, de toda influencia eclesiástica o religiosa.”. El laicismo no tiene nada que ver con el anticlericalismo, como desde las jerarquías católicas españolas nos quieren hacer ver, ya que hay muchos creyentes católicos partidarios de alcanzar una sociedad laica. Según uno de los mayores expertos en el tema en cuestión, Rafael Díaz-Salazar “El laicismo es un movimiento emancipatorio, uno de los que más han contribuido a combatir la dominación, y que lucha contra la persecución al pluralismo. Gracias al laicismo tenemos sociedades emancipadas de la  dominación eclesiástica y más plurales. En sus orígenes, es un movimiento religioso, de inspiración cristiana, que fue impulsado por minorías protestantes perseguidas que se vieron obligadas a emigrar a Norteamérica y que, en el nacimiento de los EEUU tuvieron mucho cuidado en asegurarse de que lo que se iba a crear fuese una república laica. Es un intento de articular la diversidad y el pluralismo en todas sus manifestaciones personales y colectivas. Es una crítica del clericalismo político, del intento por las castas sacerdotales de todas las religiones de teledirigir la acción del Estado. También es la defensa del pluralismo, de la autonomía del orden jurídico y político, de la dignidad y legitimidad de una moral autónoma, y de la libertad de conciencia. Además es la reivindicación de una cultura de tolerancia activa. El laicismo no sólo se opone a la dominación, sino que también es un humanismo que propone virtudes, se implica en la creación de ciudadanos y, por eso, le da muchísima importancia a la educación.”

El coste estimado de la visita del Papa será de 50 millones de euros. Además, el Estado, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid han firmado un acuerdo de colaboración con la Iglesia Católica, por el cual se ceden los institutos públicos de la Comunidad como lugar de residencia para los asistentes a estas jornadas, ocasionando gastos de personal, electricidad, agua, instalación de duchas, desperfectos,…A las ayudas directas del Estado, la Comunidad Autónoma de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, hay que sumar lo que el Estado dejará de ingresar en forma de impuestos, ya que el Gobierno deducirá entre un 45% y un 90% de lo que gasten los patrocinadores del evento (Grupo Prisa, Sogecable, Intereconomía, Vocento, Unidad Editorial, Iberia, FCC, Acciona, Telefónica o el Grupo Santander entre otros). Lo de menos es el costo, sea grande o pequeño. Un Estado aconfesional, es aquel que no está adscrito  o vinculado a ninguna confesión religiosa, tal como lo establece nuestra Constitución, y si es así no puede sufragar un viaje privado y perteneciente a una confesión religiosa concreta. Si lo hace, está incumpliendo la normativa constitucional. Como tampoco que en la misma sede de la Consejería de Educación madrileña aparezcan carteles informativos sobre la Jornada Mundial de la Juventud que señalan mensajes como: "Todos estamos llamados a la santidad", "Abrid vuestro corazón a Dios", o "Arraigados en Cristo, podréis vivir en la plenitud lo que sois"; o en el Instituto de la Juventud  “Si crees, si dudas, si no crees. JMJ". No se puede utilizar unas dependencias públicas para fomentar determinadas creencias religiosas.

Yo no me indigno por la visita del Papa, con la que algunas personas estarán de acuerdo y otras no, sino con su financiación pública con el dinero de la ciudadanía, especialmente en un momento en el que se están recortando numerosos servicios sociales con el argumento de que es necesario disminuir el gasto público. En el viaje que realizó a Inglaterra el Papa, la Iglesia católica británica pidió a las 22 diócesis de Inglaterra y Gales y a las 8 de Escocia que aportasen una cantidad determinada para sufragar los gastos.

A pesar de esta financiación pública del viaje y de otras prebendas establecidas en los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede,  lo que supone que no existe Estado alguno en el mundo, que trate mejor a la iglesia católica que el español; de ahí se podría pensar que la jerarquía católica  se mostraría agradecida. En absoluto. Por el contrario se muestra profundamente compungida porque dice estar perseguida  por parte del Estado español.  Alucinante. Además es seguro, así ha ocurrido en otras ocasiones, que el Papa será atendido por nuestras autoridades con todo tipo de atenciones, agasajado como Jefe de Estado, lo que no le impedirá lanzar todo tipo de ataques a determinas leyes que hemos decidido darnos los españoles, a través de nuestros representantes parlamentarios. Sería lo mismo que si Rodríguez Zapatero en viaje oficial a los Estados Unidos criticará determinadas leyes norteamericanas. Incomprensible además de falta de respeto.

Quiero acabar con una parte del mensaje de la Homilía de Rouco: ¡España!, cuya principal seña de identidad histórica, ¡de su cultura y modo de ser!, es la profesión de la fe cristiana de sus hijas e hijos en la comunión de la Iglesia Católica. La personalidad histórica de España se forja con rasgos inconfundibles en torno a la visión cristiana del hombre y de la vida desde los albores mismos de su historia, iniciada en gran medida con la primera andadura de la predicación apostólica en suelo español hace casi dos mil años.  Esta afirmación entronca claramente con el nacional-catolicismo según el cual la españolidad ha estado indisolublemente unida a la catolicidad y cualquier intento modernizador y secularizador dirigido a superar la confesionalidad del Estado, la libertad de conciencia y de religión, debe ser radicalmente rechazado; aquel que rompe la unidad religiosa rompe la nación española, y viceversa; los heterodoxos son antirreligiosos y por consiguiente antinacionales y anti-españoles. Aunque tradicionalmente esta corriente de pensamiento ha sido vinculada, casi exclusivamente, con el franquismo, a lo largo del siglo XIX, se fue configurando y adquiriendo unas características propias. El franquismo no haría otra cosa que apropiarse de lo ya plenamente establecido. Además Puede que a España haya que vincularla con el catolicismo, no con el cristianismo, pero no deberíamos olvidar que a lo largo de nuestra historia bajo el pretexto de imponer determinada uniformidad religiosa, se han cometido monstruosos atropellos con numerosos seres humanos: la expulsión de los judíos y los moriscos. ¡Y qué podemos decir del Tribunal de la Santa Inquisición que persiguió cruelmente  a otros muchos disidentes!  ¡Cómo no habíamos de ser católicos! Naturalmente, es que no tuvimos otra opción en un pasado no muy remoto,  aunque hoy en día esta circunstancia está cambiando. El porcentaje de católicos se está reduciendo a marchas forzadas. Según una encuesta  del C.I.S. de este verano: en 10 años cerca de 5 millones de españoles han dejado de considerarse católicos. Los matrimonios civiles ya superan a los religiosos. Entre los creyentes, un 56% dicen que no van nunca a misa. Y el número de los creyentes que dicen ir a misa todos los domingos y festivos ha pasado en estos diez años del 21% en el año 2000 al 13% en el 2010.  Otra encuesta realizada a nivel europeo por la empresa European Midset a finales de 2009, para nuestro país las profesiones están valoradas por nota así: maestros (7,6), médicos(7,5), científicos (7,4), ecologistas (6,4), policías (6,2), militares (5,7), jueces (5,4), empresarios(5,2), periodistas y funcionarios (5), religiosos (4,3). A nivel de instituciones: Universidad (7), ONGs (6), Ejército (5,9), Autoridades religiosas (4,2), Sindicatos (4,1), Partidos políticos (3,4).  Tampoco es necesario acudir a las encuestas para constatar un hecho indiscutible, el que cada día los templos católicos están más vacíos, y entre los asistentes el porcentaje de jóvenes es cada vez menor. Son datos que deberían hacer reflexionar a la cúpula dirigente de la Iglesia: Papa, obispos, sacerdotes y religiosos. Por el contrario, los obispos españoles suelen siempre culpabilizar de los problemas de la Iglesia a agentes "externos" a Iglesia: el materialismo ambiental, el Gobierno socialista..etc..etc... La explicación de lo que está ocurriendo puede radicar, tal como  señala el teólogo Juan José Tamayo la Iglesia hace oídos sordos a los retos de la sociedad actual y mantiene los esquemas inamovibles del pasado, en temas como la moralidad: no al preservativo, no a las relaciones prematrimoniales, no a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, no a la homosexualidad etc... etc... De verdad, se hace más mal a la Iglesia desde dentro que desde fuera.

 

 

 Cándido Marquesán Millán

17/08/2011 17:47 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El paradigma "Mouriño"

                                   

El que haya personas a las que les guste el fútbol para determinados intelectuales está como mal visto. Es cierto que los comentarios, los gritos, los insultos que algunos aficionados suelen lanzar al césped son vergonzosos. Yo nunca he oído improperios tan soeces y chabacanos como en los partidos de futbol. Mas también es cierto que aquellos que hemos practicado este deporte, solemos considerarlo como uno de los más competitivos y bellos “per se”. Además es un hecho sociológicamente muy importante, ya que arrastra a millones de personas. Presentadas estas excusas y aunque para algunos siempre serán injustificadas, me tomo la licencia de escribir algunas líneas sobre nuestro deporte nacional. Y tomo esta  osada decisión porque días pasados pude observar unos acontecimientos lamentables al final del partido de la Supercopa entre el Barca y el Madrid retransmitido por TVE, que me preocupan especialmente. Paso a describirlos brevemente.

 

            EL partido  fue vibrante, donde compitieron 2 equipos para conseguir el objetivo final de la victoria. Hubo los lógicos roces entre los jugadores en un partido de una vieja, renovada y sana rivalidad. Mas todo el espíritu deportivo se vino estrepitosamente abajo, como consecuencia de una entrada fortísima por parte de un jugador, que le supuso la expulsión. Incluso, hasta esta última circunstancia puede “disculparse” como consecuencia de la tensión del partido. Todo lo que vino después fue lamentable. Dos jugadores que habían sido sustituidos se agredieron, con la correspondiente expulsión. Lo que ya sobrepasó el límite de lo razonable fue que el entrenador de uno de los equipos metiera el dedo en el ojo al segundo entrenador del equipo contrario, no sin antes haber intentado pisar la cabeza del jugador  que estaba en el suelo consecuencia de la falta que dio origen a todos los incidentes. Mientras tanto, como muy pocas veces he visto en un campo de juego, el entrenador ordenó a su equipo abandonar el campo para no asistir  a la entrega de la copa al vencedor, como suele acontecer tras una competición deportiva. Injustificable. Cuando se le preguntó en la rueda de prensa por esa acción tan negativa hacia el segundo entrenador del equipo contrario, respondió que desconocía el nombre de aquel al que había agredido. Obviamente los del otro equipo respondieron con palabras y hechos también lamentables.  Fueron así los hechos resumidos brevemente. Nos debería preocupar el ejemplo que nos dieron determinados profesionales, con contratos millonarios, a toda la ciudadanía española. A mí además como profesor y educador me ha generado un gran malestar y desasosiego, ya que puede entorpecer gravemente mi tarea educativa, tan poco valorada en los últimos tiempos. Tras las clases en los tiempos de descanso por los pasillos puedo ver y oír como para un porcentaje importante de mis alumnos y alumnas de mi instituto el tema del futbol con la rivalidad del Barca y Madrid es el  más recurrente. Los nombres de Messi, Ronaldo, Mouriño o Guardiola son los más oídos, siendo para ellos sus referentes. Un porcentaje no pequeño suelen llevar con gran regocijo las camisetas de sus ídolos. ¡Vaya ejemplos! Así se fomenta el espíritu deportivo, que deberíamos tener muy claro. Por lo menos los educadores sí  que lo tenemos o por lo menos esa es nuestra pretensión.  Pensamos que lo verdaderamente importante  tras un entrenamiento concienzudo, con el máximo esfuerzo y colaborando todos si es un deporte de equipo, es competir en buena lid con el objetivo de alcanzar la victoria.  Y según el desenlace, hay que aceptar la victoria y la derrota, ofreciendo amistosamente la mano a los del  otro equipo. Haciendo un pequeño inciso, esto que acabo de decir  parece razonable. No obstante en algunas ocasiones no lo parece, especialmente al observar los comportamientos de algunos padres que asisten a algún partido de sus hijos.

 

            Si se ha llegado a esta situación, la culpabilidad debe ser repartida entre diferentes colectivos. Las directivas de los equipos con sus declaraciones extemporáneas que encrespan los ánimos de los aficionados. Los medios de comunicación deportivos que en lugar de informar y comentar, lo que suelen hacer es retorcer y desfigurar la realidad ocurrida para regocijo de sus lectores. También las declaraciones y comportamientos poco deportivos de determinados jugadores. Algunos entrenadores que para conseguir la victoria a sus jugadores los tensionan hasta unos límites excesivos.  De los dos entrenadores del partido comentado, del ganador no puedo emitir crítica alguna, porque siempre me ha parecido un señor a lo largo de toda su trayectoria deportiva.  Para corroborar esta afirmación, puede servir la opinión que tienen de él sus compañeros de profesión. Del segundo, del equipo perdedor, mi opinión es completamente diferente. Desde el primer día que fue contratado ha destacado por una actitud displicente, malcarado, chulesca, que es muy poco ejemplar. Se ha enfrentado con todo el mundo, con bastantes compañeros de profesión, con algunos miembros de su equipo deportivo, con los medios de comunicación, con jugadores del equipo propio y contrario. Lo de ayer no es sino la culminación de una trayectoria. Pronto se la van a acabar los enemigos. Con este comportamiento resulta sorprendente que se le hayan concedido todo tipo de poderes por parte de la directiva de su equipo, con el beneplácito de sus seguidores y los diarios deportivos capitalinos, que lo han convertido en un auténtico ídolo. Cabe pensar que después de los acontecimientos comentados modificarán su opinión. Algunos parece que solo les preocupa el que va a romper la unidad y armonía de la selección nacional. Es algo intrascendente. Entiendo que una institución de la historia y la solera del Real Madrid, que tiene millones de seguidores dentro y fuera de España, no debería permitir un solo día más tener al frente de su equipo un personaje de esta catadura y que transmite semejante imagen. Y si su presidente no toma cartas en el asunto debiera hacerse desde otras instancias superiores, por las razones expuestas. ¡Qué diferencia de imagen con la que transmite el exentrenador del Real Madrid y actual seleccionador nacional¡ ¡Qué contraste!

 

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN

19/08/2011 17:34 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Sirven para algo las elecciones del 20-N?

La situación política y socioeconómica a la que estamos llegando sobrepasa con creces el límite de lo razonable. Es innecesario recordar todos los atropellos que hemos sufrido la mayoría de los trabajadores a nuestros derechos sociolaborales desde el inicio de la crisis económica en el 2008. Si alguno todavía no se ha enterado, ya va siendo hora, por la cuenta que le trae. De todos ellos el más grave ha sido la reforma de las pensiones. Los sueldos cada vez más miserables. Ahora mismo acabo de oír a una sudamericana mandar a un individuo-vaya personaje-, no digo a dónde, por deferencia hacia mis lectores, por el sueldo vergonzoso que le estaba pagando, de 600 euros y 14 horas de trabajo. Esto es lo que hay. Y todavía nos siguen machacando con: hace falta profundizar las reformas estructurales. ¿Qué quieren? ¿Remuneraciones y jornadas de más de 12 horas, sin ningún tipo de seguridad en nuestro de trabajo, para que el empresario nos pueda echar a la puñetera calle sin ningún tipo de indemnización, como acontecía a mediados del siglo XIX? La negociación colectiva pasó a mejor vida, porque además de poderse descolgar cada empresa del convenio, tampoco hay garantías de vincular el sueldo al IPC, todo en aras de la competitividad. Todo esto lo está permitiendo y ejecutando un partido que se llama socialista, -sería conveniente que fuera pensando en cambiar el nombre-, mientras tanto desde el partido popular se están regodeando,  ya que le está haciendo el trabajo sucio. Los sindicatos desarbolados por los ataques desde la ideología neoliberal, véase la opinión sobre ellos de una sus más eximias representantes, Esperanza Aguirre, y que también los hemos asumido e interiorizado los trabajadores, como inevitables. Como justificación también es cierto, que hoy muchos que  viven gracias al ejercicio de un trabajo  se avergüenzan ya de que les llamen trabajadores. Aun reconociendo los errores cometidos en el ámbito sindical, como su excesiva burocratización, todos aquellos que dependemos de una nómina deberíamos ser conscientes de la imperiosa necesidad de un potente movimiento sindical para defender nuestros derechos sociolaborales, frente al capital.  Pero todavía más. Muchas de las prestaciones del Estado del bienestar, alcanzadas por las generaciones que nos han precedido, corren un claro peligro. Lo estamos comprobando en algunas comunidades autónomas, como la catalana y la madrileña, donde los ataques que están sufriendo los servicios públicos de sanidad, educación y asistencia social son dramáticos e irreparables. Me sorprende la pasividad de la gran mayoría de la sociedad ante esta circunstancia. Nosotros, por lo que parece, no vamos a ser capaces  de mantener y transmitir estas conquistas socio-laborales a las generaciones futuras. Lo que no deja de ser además de insolidario, indigno. Y lo que te rondaré. Para evitar de raíz, por si acaso, si alguna administración pública le pasa por la cabeza  el endeudarse para financiar el gasto público social, Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se ponen de acuerdo con alevosía, con nocturnidad, sin consulta ni siquiera a sus propios partidos, en un proyecto de reforma constitucional, para establecer un tope al gasto público. Keynes ha sido enterrado para siempre. Cualquier economista sabe que en determinadas ocasiones es imprescindible el endeudamiento del Estado para poner en marcha políticas anticíclicas y así reactivar la economía. Y también que en una buena coyuntura económica parece lógico permitir cierto endeudamiento para poder invertir en determinadas infraestructuras, que no se pueden pagar de una vez, como, colegios, hospitales, residencias de ancianos, que van a disfrutar las generaciones futuras. ¿Cómo vamos a confiar en esta “democracia”, cuando se nos impide a la ciudadanía expresar nuestra opinión  en referéndum, en un tema tan importante como el que estamos comentando? Para hacer esta afirmación me baso en la misma Constitución, a la que tanto recurren nuestros políticos, cuando les interesa. De acuerdo con   el artículo 92. 1. Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos. ¿Es importante o no el tema comentado? ¿Era importante o no la reforma de las pensiones? Pero todavía más.  De acuerdo con el Artículo 168. 1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título Preliminar, al Capítulo II, Sección I del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.

2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.

 

El establecimiento de un tope al gasto público, del cual la mayor parte es gasto público social, me parece que tiene extraordinaria trascendencia ya que supone un fuerte ataque al Estado social y democrático de Derecho, y que por tanto afecta de pleno al TÍTULO PRELIMINAR. y a su artículo 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

 

            Por todo ello como ciudadano soy muy escéptico en relación a las próximas elecciones del 20-N. ¿Sirven para algo los programas electorales? ¿Podemos creer lo que nos van  a contar los candidatos en esas concentraciones en los polideportivos de las grandes ciudades, a las que solo acuden los ya previamente convencidos? ¿Qué utilidad tienen los posibles debates electorales en alguna cadena de televisión de los líderes de los dos grandes partidos, en los que además todo está controlado: los tiempos, los mensajes y las réplicas? ¿Supondrá algún cambio el que a través de youtube los electores puedan plantear cuestiones a los candidatos?

 

En cuanto a los programas electorales, podemos examinar el presentado por ZP en las elecciones del 2008 y compararlo con las políticas puestas en práctica.  Ni reforma laboral, ni de las pensiones, ni del sistema financiero, ni de la  negociación colectiva aparecían en sus propuestas. Ni muchísimo menos la ideología política que hay detrás.  Como tampoco el durísimo plan de ajuste fiscal de mayo de 2010, que fue un auténtico atropello a amplios sectores de la sociedad, que por cierto no son los privilegiados. Ni tampoco el proyecto de reforma constitucional del establecimiento de un tope al gasto público. Lo ocurrido fue un fraude electoral.  Aquí hay trampa.

 

En cuanto a la subordinación de la política a la economía es gravísima para el sistema democrático. Aquí está el quid de la cuestión. Se ha extendido el argumento incuestionable, explicado desde las élites económicas, políticas y mediáticas, de que no hay otra política posible: la impuesta desde los mercados. Y la gente sumisa la acepta. Ya lo señaló a mitad del siglo XIX Carlos  Marx en La Ideología alemana “En efecto, cada nueva clase dominante se ve obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su propio interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad, es decir, expresando esto mismo en términos ideales, a imprimir a sus ideas la forma de lo general, a presentar estas ideas como las únicas racionales y dotadas de vigencia absoluta. “ Por ende, si al final hay que actuar al dictado de los mercados, pues que sean ellos los que se presenten a las elecciones y diseñen los programas electorales. Y que den la cara. Por otra parte, es evidente que la implantación de la doctrina del pensamiento único, de la ausencia de alternativas, es lo más contrario a la misma esencia y funcionamiento del sistema democrático, que precisamente se basa en la existencia de diferentes opciones o alternativas.

Por tanto, es comprensible la falta de ilusión de la ciudadanía hacia nuestra democracia que está languideciendo. Entiendo que  la democracia es mucho más que meter mecánicamente una papeleta en una urna cada 4 años, supone dirigir nuestra práctica política de  acuerdo con un conjunto de valores como la exigencia, la responsabilidad, la participación, la tolerancia y el diálogo. Tengo la impresión de que muchos españoles hemos pasado en relación a nuestra democracia por diferentes estados de ánimo. Primero, fue una gran ilusión tras tantos años de espera, sentida sobre todo en aquellos que padecimos la dictadura, no tanto en las generaciones más jóvenes, porque ya nacieron disfrutando de ella. Luego llegó el desencanto,  extensible a todas las edades porque no da solución a nuestros problemas. De ahí, en buena lógica el escepticismo, que podría conducir a la despreocupación. Por tanto es imprescindible una reacción, desde dentro del sistema, para reavivarla y devolver a los ciudadanos la ilusión pérdida. Según el catedrático Manuel Ramírez “No podemos tenerla si la convicción no va acompañada de eficacia”.  No basta con la legitimidad. Mas hay que distinguir ambos conceptos. La creencia de que la democracia, a más de legítimo, es un régimen eficaz no puede venir por la vía de las palabras y las declaraciones pomposas. La sociedad española actual comenzará a cambiar su escepticismo por ilusión cuando perciba soluciones eficaces para los muchos y graves problemas que la aquejan, y que nos los están mostrando en nuestras plazas numerosos españoles. Sin embargo, algunos piensan que con mandar a la policía a desalojarlos, los problemas están ya resueltos. Pues no. No están resueltos. Nuestros políticos en lugar de indagar sobre las razones de ese descontento ciudadano, están exclusivamente ocupados y preocupados para contentar a las agencias de calificación de riesgo, a los mercados, las bolsas y, en definitiva, para que  la codicia de unos cuantos sigan empobreciendo a la gran mayoría.

 

Cándido Marquesán Millán

 

24/08/2011 18:42 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris