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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2011.

El perfil de un PPrototipo español

 

 

Está proliferando cada vez más un pprototipo de “español” con unas características muy peculiares, que paso a describir a continuación. Su hábitat natural suele ser el de las tertulias de los bares, con  una caña o un vino en la mano; aunque al tener una gran capacidad de adaptación, también podemos encontrarlo en otros lugares más inhóspitos, como la oficina de un ministerio o de un banco; no hace falta hacer un gran esfuerzo para reconocerlo ya que es el que más grita, el que más interrumpe y menos deja hablar a los demás, que sabe y pontifica de todo y que, por supuesto, siempre tiene razón. Es una especie que en los últimos tiempos parece va a más, y que puede servir como materia de estudio para una tesis doctoral en sociología o antropología.

            Cuando habla de política emite juicios tajantes. Para él los matices no cuentan. Las cosas son o blancas o negras, no hay tonos intermedios. Ya lo dijo Azaña en La Velada de Benicarló: La moderación, la cordura, la prudencia de que yo hablo, estrictamente razonables, se fundan en el conocimiento de la realidad, es decir, en la exactitud. Estoy persuadido de que el caletre español es incompatible con la exactitud: mis observaciones de esta temporada lo comprueban. Nos conducimos como gente sin razón, sin caletre. Transcurridos 74 años ya, pocos cambios se han producido. Todo, absolutamente todo lo que ha hecho el gobierno de ZP le parece negativo, aunque su madre haya recibido la ayuda a la dependencia. En cuanto a la crisis económica, tanto de su origen y su prolongación, el único culpable es ZP. Que a la vez tenga una dimensión mundial, le resulta indiferente e intrascendente. A pesar de su gran patriotismo se regocija con el incremento del número de parados. Ni que decir tiene, que con Rodrigo Rato, que no se enteró o no quiso enterarse desde su cargo de director del Fondo Monetario Internacional entre los años 2004-2007 que se estaba incubando la crisis económica más traumática de 100 años acá, y que como premio la gran Esperanza le puso al frente de Caja Madrid y luego de Bankia, la crisis económica hubiera huido espantada de nuestro país. No menos claro lo tiene también que con la llegada al poder de los suyos, desplegando todo su “conocido” programa económico, la inversión pública y privada remontarán, por lo que el consumo y la demanda subirán hasta el infinito y ya podremos olvidarnos del paro, no sin antes expulsar a unos cuantos millones de emigrantes que ahora ya no le sirven, a pesar de que una sudamericana limpia el portal de su casa y una rumana cuida a su suegra enferma.

Cuando habla de corrupción, solo la ve en el ojo ajeno. La de su propio partido, a pesar de que tuviera que presentar la dimisión su tesorero, -según el Diccionario de la RAE: persona encargada de custodiar y distribuir los caudales de una dependencia pública o particular-, es producto de una siniestra conjura diseñada desde el Ministerio del Interior, en la que participan jueces, fiscales y las fuerzas del orden público. Por supuesto da más crédito a las palabras de una organización terrorista que a un funcionario público. Los sindicatos como no sirven para nada, al ser un refugio de aprovechados y de liberados los cerraría. Si hay un colectivo que le resulta intolerable es el de la rojería, sobre el que lanza los ataques más furibundos. Como casi siempre, Azaña tenía razón cuando le hizo decir a Morales en La Velada de Benicarló: "Ustedes decían que el enemigo de un español es otro español. Cierto. ¿Por qué? Porque normalmente es de otro español de quien recibimos la insoportable pesadumbre de tolerarlo, de transigir, de respetar sus pensamientos. España, en general no se ocupa del extranjero. El español medio, y no digamos el que está por bajo, cree saber que hay pueblos risibles, pueblos temibles. Descansa en la seguridad de no alternar nunca con ellos. En el fondo se encoge de hombros. El blanco de su impaciencia, de su cólera y enemistad es otro español. Otro español quien le hace tascar el freno, contra quien busca el desquite. ¿El desquite de qué ofensa? La ofensa de pensar contrariamente. El español es extremoso en sus juicios. Está enseñado a discurrir partiendo de premisas inconciliables."

Que todavía 125.000 españoles asesinados exclusivamente por ser comunistas, socialistas, republicanos o nacionalistas estén todavía enterrados por las cunetas de cualquier camino o carretera comarcal de España, se la trae floja. Por supuesto al juez Garzón hay que echarlo sin contemplaciones de la carrera judicial.

Acostumbra a despotricar del Estado de las Autonomías, al considerarlo un gasto superfluo, por lo que deberían retornar al Estado la mayoría de las competencias transferidas hasta el momento. No comprende que en el Senado, cámara de representación territorial, se hablen las diferentes lenguas oficiales de los territorios de España además del castellano.

Rebajaría la cifra de los funcionarios públicos, porque son también muchos y generan un gasto insoportable. Lo que ya no tiene claro por dónde empezar si es por los maestros, los médicos, los policías, los jueces o los bomberos. Patriota como el primero, no le importa pagar los servicios del taller o del dentista sin factura para librarse del IVA. Cuando contrata a algún inmigrante o compra algún local o vivienda  acostumbra a pagar todo lo que puede con dinero negro.

La guerra de Libia y la de Irak son idénticas, sin considerar que en el primer caso existe una resolución de la ONU, la 1973, que  expresa de forma clara e inequívoca la determinación de la comunidad internacional para cumplir con su responsabilidad de proteger a los civiles de la violencia perpetrada sobre ellos por su propio Gobierno.

Si hay un colectivo que le saca de quicio es  el de los homosexuales, a los que llama “esos maricones”, que desde la llegada al poder de los socialistas son mucho más abundantes y que hasta les dejan casarse como a las personas decentes. A pesar de haber  permitido abortar a su hija por haber mantenido relaciones sexuales con su primer novio, se encrespa con la ley actual del aborto. Suele casar a sus hijas por la iglesia, ya que esa es una boda de verdad, y no las otras. También le gusta que sus nietos hagan la Primera Comunión y vayan a colegio de curas o de monjas, que farda más. Aunque no ha leído una línea del currículo de la asignatura, se muestra contrario a Educación para la Ciudadanía.

 Está en contra de la reducción a 110 km. de la velocidad por las autopistas y de la prohibición de fumar en los bares, medidas que no tienen nada que ver con el ahorro energético y mejora de la salud pública, y sí con el afán recaudatorio, por lo que las califica de soviéticas, sin saber exactamente el significado de tal calificativo.

Su emisora es Intereconomía. Su periódico, además del Marca es la Gaceta.

Uno de los días más felices de su vida fue cuando en Sudáfrica la “Roja” ganó el campeonato mundial de fútbol, en los que descorchó varias botellas de champán que guardaba en la bodega de su adosado.

Por supuesto, es del Madrid.

 

Cándido Marquesán Millán

 

01/04/2011 11:28 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

La decisión de Rodríguez Zapatero

 

 

 

Por fin, ya nos ha sacado de dudas José Luís Rodríguez Zapatero. Ya conocemos la solución al gran problema nacional. No se va a presentar como candidato para las próximas elecciones generales del 2012 por el PSOE. ¡Qué cantidad de comentarios llevamos escuchando desde hace meses al respecto! La mayoría de los medios de comunicación van a tener que cambiar el guión, ya que no tienen una diana tan clara a la que dirigir todos sus dardos.

 

Si hay algo genuino de la actividad política, es la hipocresía. Muchos de los barones socialistas que ahora se muestran profundamente compungidos, llevaban ya meses acuciándole para que diera a conocer su dimisión, ante el temor que su influencia les fuera nociva en las próximas elecciones autonómicas y municipales de 22 de mayo. En las anteriores se daban codazos para tenerlo en todos sus mítines. Es así la política. Parecen muy oportunas para este momento las palabras del Conde de Romanones "Cuando se derrumba uno desde las alturas del Poder, es difícil averiguar quiénes son los últimos en abandonar al caído; porque al caído todos le abandonan de golpe. Acontece como con las ratas cuando el barco comienza a hacer agua."

 

Es comprensible la decisión tomada por ZP, conocido el terrible desgaste  político y personal que ha sufrido como consecuencia de la crisis económica, en la que, a pesar de las reformas puestas en marcha, no se vislumbra todavía salida. Como socialdemócrata mientras pudo resistió a poner en práctica políticas neoliberales, mas la presión ejercida por los mercados y auspiciada por las instituciones de la Unión Europea fue de tal calibre, que finalmente tuvo que claudicar. Hubiera sido una salida honrosa el haber presentado la dimisión en mayo del 2010 y haber convocado nuevas elecciones. De haberlo hecho hubiera mantenido incólume su prestigio en amplios sectores de la sociedad española.  Como no lo hizo y  además al decidir unas durísimas políticas de ajustes fiscales para reducir el déficit público, generó un gran desconcierto en sus propias filas con gran regocijo en las contrarias.

 

  Los ataques recibidos desde todos los frentes han sido durísimos y solo comparables a los que recibió Adolfo Suárez antes de su dimisión y a los de Felipe González en su último mandato.  Al final ha dicho basta. Con buen criterio ha entendido que no presentarse de nuevo, además de beneficiar a los resultados electorales de su propio partido, era lo mejor para el futuro de España. Que lleguen otras personas, con nuevas ideas y nuevos bríos parece lo más pertinente. No obstante su decisión hay que valorarla, ya que no es fácil y más en este nuestro país, que alguien en la cúspide del poder renuncie para dejar paso a otras personas.

 

Que haya decidido acabar la legislatura no tiene que suponer un gobierno interino, como no lo son los de los años últimos en los segundos mandatos de los presidentes  en Estados Unidos, como tampoco lo fueron los 3 últimos años de gobierno de Aznar, tras comunicar que no volvía a presentarse. Al no tener que rendir cuenta ante el electorado, podrá tener las manos mucho más libres para llevar a cabo medidas más audaces y costosas desde el punto social para combatir la crisis económica. Probablemente dejará el camino expedito para su sucesor, que, según todos los indicios, será de la bancada popular, aunque no por ello se lo van a reconocer. Como tampoco lo hicieron cuando llegaron al poder en 1996 con la política económica anterior de Solbes. Que la derecha en este país reconozca algún mérito a la izquierda es una utopía.

 

            Tras las  próximas elecciones autonómicas y municipales se abrirá el proceso de primarias para la sucesión. ZP lo ha dicho muy claro "El mecanismo del dedazo simplifica las cosas, pero no es ni el nuestro, ni el de la sociedad española. Que sea el próximo comité federal tras las municipales y autonómicas el que fije el procedimiento para activar las primarias", y también ha pedido "pleno respeto y actitud leal con los tiempos”. A la hora de elegir un candidato es mucho más democrático que lo decidan  los militantes que el aparato de un partido. El PSOE ya las ha puesto en práctica en bastantes ocasiones. Así alcanzó el poder ZP. Otros partidos deberían sumarse.

            Según todos los datos, dos personas suenan sobre todo, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carmen Chacón, aunque no sería  sorprendente que surgieran otros candidatos. Un proceso de primarias entra en la más estricta normalidad democrática, lo que no tiene que suponer ni fricciones ni fracturas dentro del partido. Rubalcaba, aun reconociendo su preparación y experiencia políticas, y su gran capacidad dialéctica y negociadora, tras el paso por diferentes ministerios, no supone renovación alguna, es más de lo mismo, por lo que genera más aceptación  en los militantes de su partido que en la sociedad española. Carmen Chacón, más joven y también experimentada en las batallas políticas, supone renovación. Es mujer con gran personalidad y además catalana. Entiendo que sería muy interesante por razones políticas que por primera vez en nuestra historia hubiera una mujer presidenta de Gobierno, y no menos que fuera natural de Cataluña. Supongo que no pondrán pegas los meseteños a esta última circunstancia, ya que si consideran Cataluña una parte de España, parece lógico que pueda ser presidenta una mujer catalana. ¿O no?

En cuanto al PP, además del ya consabido y cansino “adelanto de las elecciones” deberá cambiar completamente toda su estrategia política. “Zapatero, es el culpable de todo”, ya no les sirve. Necesitarán guión nuevo, aunque también es cierto que desde hace unos meses los ataques a ZP se habían atenuado, y sus invectivas más duras iban contra Rubalcaba, como en el caso Faisán, al considerarlo un más que probable sucesor de ZP. Tras las primarias, si el vencedor es Rubalcaba continuarán en la misma línea y cuanto más cercanas sean las elecciones aumentarán en crudeza e intensidad. Si es Carmen Chacón, siendo ministra de Defensa es seguro que  todos sus ataques irán dirigidos a la actuación de nuestras FFAA en los conflictos de Afganistán y Libia.

 

Cándido Marquesán Millán

03/04/2011 22:00 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


El 80 aniversario de la II República

 

En estos días se conmemora el 80 aniversario de la proclamación de la II República en España. Salvo en casos excepcionales tal evento va a pasar totalmente desapercibido. Más todavía, si alguien tiene la pretensión de recordar ese día del 14 de abril, en el que con gran gozo y sin una gota de sangre una parte mayoritaria del pueblo español celebró la llegada del régimen republicano, es tildado de nostálgico de un pasado caduco y trasnochado. Yo me encuentro entre estos últimos. De entrada, para que quede claro, pienso que es muy democrático el que todos los franceses puedan elegir cada 5 años al jefe del Estado. En otros países no existe esta posibilidad. Mas  no es de esta cuestión a la que quiero referirme.

 

            ¿Qué novedades, qué valores trajo consigo el advenimiento de la II República a España? La izquierda burguesa y los socialistas guiados por los principios de justicia, libertad e igualdad trataron de solucionar viejos problemas enquistados en nuestra España para modernizarla y democratizarla en profundidad.

 

 El agrario, como consecuencia de la existencia de millones de  jornaleros agrícolas que no tenían un palmo de tierra para tener una vida digna, por lo que decidieron poner en marcha una Reforma Agraria, que fue boicoteada desde los extremos: los grandes propietarios y los anarquistas de la CNT.

 

El militar, que radicaba en la nociva costumbre del ejército de controlar y entorpecer el libre desenvolvimiento del poder político. La pretensión totalmente legítima de crear un ejército profesional y democrático fue brutalmente boicoteada desde determinados sectores del estamento castrense.

 

El religioso, debido al asfixiante control que la Iglesia católica española ejercía sobre la sociedad en los distintos ámbitos de la política, la educación, la cultura, la moral, las costumbres y la ciencia. Con buen criterio los políticos republicanos del primer bienio(1931-1933) legislaron con el objetivo de alcanzar un Estado aconfesional y una educación laica, por ello prohibieron el ejercicio de la enseñanza a las ordenes religiosas. La oposición de la Iglesia católica fue brutal.

 

El regional, generado por la negativa del régimen político de la Restauración a reconocer las aspiraciones legítimas a determinadas cotas de autogobierno especialmente  a Cataluña, País Vasco y Galicia. En la Constitución de 1931 dentro del Estado integral se reconocía la compatibilidad de la autonomía de los Municipios y las Regiones, que se hizo efectiva en 1932 con la aprobación de un Estatuto para Cataluña.

 

El educativo, ya que casi la mitad de la población era analfabeta. Difícilmente se podía democratizar el país si buena parte de sus ciudadanos permanecían en la indigencia cultural. Para corregir esta situación se crearon las Misiones Pedagógicas, con el objetivo de llevar a las gentes, con preferencia a las que habitasen el mundo rural, la cultura reservada hasta entonces a los centros urbanos. En 1934 el número de  nuevas Bibliotecas sobrepasaba las 5.000. Se construyeron más de 6.500 escuelas en tres años (frente a sólo 500 entre 1909 y 1931), en el bienio 1931-1933 se crearon 13.580 plazas de maestros, en 1934-35 2.575, y en los meses del Frente Popular 5.300; además de subirles el sueldo en un 50% y proporcionarles una mejor formación. Las campañas para enseñar a leer y escribir a millones de personas no tenían precedente en nuestra historia. Además en la Constitución de 1931 se reconocía la educación como una atribución del Estado, la gratuidad y obligatoriedad de la enseñanza primaria, libertad de cátedra, una política de becas para los más necesitados.

 

El social, ya que numerosos obreros y campesinos estaban en una situación lamentable de pobreza. En el texto constitucional de 1931, influido por las Constitución de Weimar aparecían los derechos sociales: el trabajo además de considerarlo como una obligación social, tenía una legislación protectora, ya que la República aseguraría a todo trabajador ante la enfermedad, accidente, paro, vejez, invalidez y muerte; apoyo al trabajo de las mujeres y jóvenes, protección  a la maternidad, salario mínimo, vacaciones anuales remuneradas. Igualmente al campesino con medidas como: reducción de impuestos, con créditos, indemnización de pérdidas de cosechas. En definitiva una Constitución económica, en forma embrionaria aparecía prefigurado el Estado social.

 

Además el texto constitucional incluía los derechos civiles y políticos del constitucionalismo avanzado europeo del momento.  La mujer era situada en plan de igualdad jurídica a los hombres. En el art. 40: Todos los españoles, sin distinción de sexo, son admisibles a los empleos y cargos públicos según su mérito o capacidad.  En el art. 43 : El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges. El divorcio fue autorizado por la Ley de 2 de marzo de 1932. El derecho al voto a las mujeres, en cuya consecución tuvo mucho que ver Clara Campoamor, aparece en el art. 36: Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.

 

Por todo lo expuesto, un claro esfuerzo de modernizar y democratizar la sociedad española, pienso que hay razones más que suficientes para conmemorar el aniversario de

17/04/2011 10:35 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El compromiso de los verdaderos intelectuales

 

Hace un par de años publiqué un artículo titulado “El compromiso de los historiadores”, en el que expresaba mi profundo malestar porque este colectivo permanecía en su mayoría impasible ante el conjunto de acontecimientos actuales, consecuencia de esta crisis económica que está causando daños tan graves en amplios sectores de la sociedad. Afortunadamente en las últimas fechas estoy comprobando que ya hay un mayor compromiso entre los historiadores e intelectuales, que están denunciando la situación actual y presentan algunas alternativas para salir de ella. Sobre los pensamientos de algunos de ellos, extraídos de mis lecturas, discurren las líneas que siguen a continuación. No obstante, a nivel mediático tienen todavía preponderancia otros “intelectuales” que, desde sus sitiales universitarios en revistas y periódicos subvencionados desde el ámbito empresarial o financiero, tratan de convencernos a la ciudadanía de la inevitabilidad de asumir cuantiosos sacrificios, que nos merecemos, al ser los únicos responsables por haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Y los hemos interiorizado sin ningún tipo de cuestionamiento. En cambio, esos mismos “intelectuales” se muestran  incapaces de señalar quiénes son los auténticos responsables de esta crisis: la élite financiera y empresarial que, gracias a la desregulación de los mercados, ha amasado grandes fortunas con la especulación más vergonzosa y la clase política que ha permanecido impasible e impertérrita ante estos desmanes que estaban ocurriendo ante sus ojos. La pasividad de la clase política es lógica si tenemos en cuenta su vinculación con las élites financieras y empresariales, funcionando como unos vasos comunicantes. Recientemente hemos constatado como dos expresidentes de Gobierno han sido colocados con altos sueldos en los consejos de administración de dos grandes empresas españolas. Pero lo más grave de esta situación es que los culpables no solo no son castigados, sino que son premiados y defendidos por los gobiernos, que se limitan a la hora de tomar decisiones políticas a seguir las directrices de los mercados, que no son realidades abstractas, ya que son personas concretas: esa élite financiera y empresarial que ha provocado la crisis endosándose grandes beneficios, a los que no renuncian en la actualidad. Y las víctimas, los ciudadanos de la calle, nos hemos convertido en los culpables y tenemos que asumir con las políticas de ajustes fiscales todo tipo de sacrificios de recortes sociales y reducción de de derechos sociolaborales.  El mundo al revés.

En cambio, hay otros intelectuales que destacan por su compromiso y no permanecen callados ante los desmanes de algunos en esta  crisis, para así despertar las conciencias de las gentes. Esa es la labor de la intelectualidad. Uno de los más destacados es Vicenc Navarro, que en numerosos libros y artículos hace ya tiempo está denunciando la situación actual, explicando cómo se ha llegado y cómo se podría salir de ella desde un planteamiento de solidaridad y de justicia social, muy alejado del preconizado por las élites económicas y políticas. En repetidas ocasiones ha indicado que en nuestro país con una política fiscal progresiva y persiguiendo el fraude fiscal no serían necesarias esas políticas de ajustes fiscales tan traumáticas que está sufriendo buena parte de la sociedad española.

 

Poco ha, las profesoras Lourdes Benería y Carmen Sarasúa publicaron un extraordinario artículo bajo el título  “Crímenes económicos contra la humanidad”, cuya tesis fundamental estribaría en la conveniencia de introducir en el derecho internacional ese delito para todos aquellos que han sido culpables de la crisis económica actual. Este concepto se usó en los debates sobre las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial durante los 80 y 90, que causaron gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia (durante la crisis asiática de 1997-98) y la Europa del Este. Muchos analistas señalaron a estos organismos, a las políticas que patrocinaron y a los economistas que las diseñaron como responsables, especialmente el FMI, que quedó muy desprestigiado tras la crisis asiática. Hoy, culpar a los mercados es efectivamente quedarse en la superficie del problema. Hay responsables, y son personas e instituciones concretas: son quienes defendieron la liberalización sin control de los mercados financieros; los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de los excesos del mercado durante el boom financiero; quienes permitieron sus prácticas y quienes les permiten ahora salir indemnes y robustecidos, con más dinero público, a cambio de nada. Empresas como Lehman Brothers o Goldman Sachs, bancos que permitieron la proliferación de créditos basura, auditoras que supuestamente garantizaban las cuentas de las empresas, y gente como Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal norteamericana durante los Gobiernos de Bush y Clinton, opositor a ultranza a la regulación de los mercados financieros. El daño que todos ellos han causado es de tal calado, con millones de parados, de desahuciados de sus viviendas, de incremento de las desigualdades y de la pobreza, de familias y parejas destrozadas,  que deberían ser perseguidos por los Tribunales de Justicia. Es lo mínimo.

 

Ya hace dos años el desaparecido Saramago se expresaba en la misma línea: “Y ya que hablamos de delitos: ¿tendrán los ciudadanos comunes la satisfacción de ver juzgar y condenar a los responsables directos del terremoto que está sacudiendo nuestras casas, la vida de nuestras familias, o nuestro trabajo? ¿Quién resuelve el problema de los desempleados (no los he contado, pero no dudo de que ya son millones) víctimas del crash y que desempleados seguirán durante meses o años, malviviendo de míseros subsidios del Estado mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de millones y millones de dólares cubiertos por contratos blindados que las autoridades fiscales, pagadas con el dinero de los contribuyentes, fingen ignorar? Y la complicidad activa de los gobiernos ¿quién la demanda?”

 

Recientemente Antón Costas acaba de publicar otro  artículo bajo el título “Quiebra moral de la economía de mercado” en el que lo fundamental y novedoso es que los argumentos económicos son insuficientes para comprender las causas profundas del desastre que estamos viviendo. No solo ha habido "fallos" de la regulación financiera y "errores" de política, como dicen los economistas. Hay algo más intrigante: una quiebra moral del nuevo capitalismo que emergió en los años ochenta del siglo pasado. Y dice bien porque desde hace unas décadas los únicos e incuestionables valores han sido la ganancia, el beneficio el puro economicismo, en detrimento de la legalidad, la justicia y la solidaridad. Para apuntalar esta idea me viene a la memoria un hecho puntual que me comentó un colega de profesión, docente de la Comunidad de Valencia, que me produjo una gran tristeza. En los momentos de la burbuja inmobiliaria  dos alumnos de 2º de bachiller de un I.E.S. de la costa mediterránea solicitaron un préstamo en una entidad financiera para comprar un apartamento y tras tenerlo unos meses venderlo para ganarse 18.000 euros. Para cualquier docente preocupado por la educación en valores, ante esta circunstancia necesariamente tiene que sufrir un profundo desencanto y desconcierto.

 

Y sobre todo ha destacado en esta labor crítica el historiador Tony Judt, que ha publicado  entre otros, unos libros extraordinarios como “El olvidado siglo XX”, “Postguerra. Una historia de Europa desde 1945”, y el último, a modo de testamento político, “Algo va mal”, escrito en la fase final de la esclerosis lateral amitriófica que le llevaría a la muerte el pasado agosto.  En él muestra la perplejidad ante una sociedad que ha hecho del dinero su único criterio moral: "Ha convertido en virtud la búsqueda del interés material". Hasta el extremo de que es lo único que queda como sentido de voluntad colectiva. Y así asistimos a crecimientos salvajes de la desigualdad interior en nuestros países, a la humillación sistemática de los más débiles, a los abusos de poderes no democráticos -empezando por el poder económico- frente a los cuales el Estado es impotente, sin que ello cause el menor revuelo o indignación. La pregunta que recorre el libro de Judt es: ¿por qué es tan difícil encontrar una alternativa? Y nos conduce a los efectos combinados de la hegemonía ideológica conservadora y la globalización: la economía se ha globalizado, la política sigue siendo local y nacional. En este punto la política debería encontrar empatía en una ciudadanía que en su inmensa mayoría vive su experiencia en el ámbito local y nacional. En vez de reforzar este vínculo, la política se ha ido desdibujando en la resignada aceptación de los límites de lo posible fijada por los mercados. La única opción debe llegar desde la socialdemocracia, ahora adormecida y descolocada.

Lo más grave de la situación es que no hemos aprendido nada. Los mismos valores y dirigentes que propiciaron la crisis actual no sólo siguen vigentes, sino que han salido potenciados, lo que está provocando un profundo desconcierto y un gran desencanto hacia la política en amplios sectores de la sociedad. Se ha llegado a esta situación es porque especialmente la socialdemocracia hace tiempo que está desaparecida, al haber perdido en su práctica política sus señas de identidad como son la defensa de la justicia, solidaridad y la libertad. Nadie mejor podría expresar  lo que le ha  ocurrido a esa corriente de pensamiento que el gran Saramago: Otras veces me he preguntado dónde está la izquierda, y hoy tengo la respuesta: por ahí, humillada, contando los míseros votos recogidos y buscando explicaciones al hecho de ser tan pocos. Lo que llegó a ser, en el pasado, una de las mayores esperanzas de la humanidad..., asemejándose más y más a los adversarios y a los enemigos, como si esa fuese la única manera de hacerse aceptar....Al deslizarse progresivamente hacia el centro, movimiento proclamado por sus promotores como demostración de una genialidad táctica y de una modernidad imparable, la izquierda parece no haber comprendido que se estaba aproximando a la derecha. Si, pese a todo, fuera todavía capaz de aprender una lección, ésta que acaba de recibir viendo a la derecha pasarle por delante en toda Europa, tendrá que interrogarse acerca de las causas profundas del distanciamiento indiferente de sus fuentes naturales de influencia, los pobres, los necesitados, y también los soñadores, que siguen confiando en lo que resta de sus propuestas. No es posible votar a la izquierda si la izquierda ha dejado de existir...

 Obviamente desde las corrientes neoliberales predominantes desde hace décadas se señala con gran regocijo que ya no existe izquierda alguna, al haber desaparecido las ideologías. Nada más lejos de la realidad. Una cosa es que aquellos que se presentan bajo las siglas de un partido socialista, lleven a cabo políticas muy alejadas de su propia esencia. Pero claro que existe una corriente de pensamiento socialista. Como señala Raimon Obiols,  si hay tres tipos de gente, los que hacen que las cosas sucedan, los que esperan que las cosas sucedan, y los que nunca se enteran de lo que sucede; los neoliberales pertenecen a la primera categoría y la mayoría de los progresistas a las dos restantes. Y así ha pasado lo que tenía que pasar. Y lo que parece más grave, es que hasta hoy, determinados valores y principios del neoliberalismo la izquierda, incluida la socialdemocracia, no sólo no los cuestiona, es que además desorientada los ha asumido sin ningún rubor. Mas estos valores y principios de la derecha no son, ni pueden ser los  de la izquierda del siglo XXI, ya que tal como el historiador Eric Hobsbawn diagnostica con claridad: la distinción entre izquierda y derecha seguirá siendo central en una época que ve crecer la separación entre los que tienen y los que no tienen, pero el peligro de hoy es que este combate sea subsumido en las movilizaciones irracionalistas de carácter étnico, religioso o de otras identidades de grupo.

Me siento profundamente escéptico en que se produzca un cambio a la situación actual, mientras no haya una fuerte reacción ciudadana, lo que requerirá la desaparición de ese estado actual de indiferencia y de pasividad. Josep Ramoneda en el libro Contra la indiferencia arremete contra el totalitarismo de la indiferencia, reivindicando el espíritu de la Ilustración. Tenemos que volver a aprender cómo criticar a quienes nos gobiernan, como hicieron los ilustrados hace más de 200 años, que fueron capaces de pensar y de actuar por sí mismos, libres de cualquier sumisión divina o humana.  Señala que "La democracia es un artefacto débil para luchar contra el abuso de poder que está en el origen de todo totalitarismo. Yo no canto sus bondades, sino que apelo a defenderla frente a una casta política, económica y mediática que trata de sumirnos en la indiferencia y convertirnos en individuos NIF tres ces, esto es en consumidores, contribuyentes y competidores". La impunidad de los que han provocado esta crisis es tan escandalosa que es difícil de entender la falta de reacción salvo que el virus de la indiferencia se haya impuesto definitivamente.

 

Como colofón para comprender lo que ha ocurrido y lo que, de moemento, se vislumbra en el horizonte,  me parecen muy ilustrativas y esclarecedoras las palabras del gran historiador Josep Fontana: "Desde 1789 hasta el hundimiento del sistema soviético las clases dominantes europeas han convivido con unos fantasmas que atormentaban frecuentemente su sueño: jacobinos, carbonarios, anarquistas, bolcheviques..., revolucionarios capaces de ponerse al frente de las masas para destruir el orden social vigente. Este miedo les llevó a hacer concesiones que hoy, cuando no hay ninguna amenaza que les desvele-todo lo que puede suceder son explosiones puntuales de descontento, fáciles de controlar---, no necesitan mantener."

 

Cándido Marquesán Millán

21/04/2011 23:45 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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