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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2010.

Algunas reflexiones sobre el viaje del Papa

 

Se ha convertido en tema de actualidad la llegada de Benedicto XVI a España: a Barcelona para bendecir la Sagrada Familia y en pleno Año Santo Compostelano como peregrino a Santiago de Compostela. La polémica no surge por su llegada, puede ir a donde le parezca oportuno y ser agasajado por sus seguidores, sino porque el viaje va a ser costeado con  financiación pública con presupuestos de Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y del propio Estado. Lo de menos es el costo, sea grande o pequeño. Un Estado aconfesional,   es aquel que no está adscrito  o vinculado a ninguna confesión religiosa, tal como lo establece nuestra Constitución, y si es así no puede sufragar un viaje privado y perteneciente a una confesión religiosa concreta. Si lo hace, está incumpliendo la normativa constitucional. Además, como señala Juan José Tamayo, si el Estado español no es un Estado religiosamente confesional, en este sentido, y sólo en este sentido, se puede y se debe decir que la sociedad española es una sociedad laica. Porque es así como los ciudadanos del Estado español hemos querido, libre y mayoritariamente, organizar nuestra sociedad, nuestras instituciones y nuestra convivencia. Algunos hablan de laicidad, y otros de laicismo. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el laicismo: Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente el Estado, de toda influencia eclesiástica o religiosa. Lo que no significa exclusión ni persecución de las instituciones religiosas. Laicismo significa independencia del Estado con respecto a la religión, pero nunca rechazo u hostilidad hacia las ideas o prácticas religiosas. Además nuestra Constitución, en su artículo 1º dice: La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes. Tales poderes no tienen su origen en una instancia sobrenatural o religiosa. Por ello nuestros representantes políticos deben ser totalmente autónomos a la hora de legislar, sin que tengan que estar sometidos a ningún tipo de injerencia religiosa. Ya conocemos las atrocidades que se han cometido en la historia cuando el poder político ha estado subordinado al poder religioso. Por eso podemos decir también que nuestra sociedad es una sociedad constitucionalmente laica. Por ende, el financiar con dineros públicos actos estrictamente religiosos va en contra de la consecución de una sociedad laica.

Por otra parte, en una situación económica sometida a unas políticas de ajuste draconianas, con recortes de salarios, pensiones, prestaciones de desempleo o de inversiones, que se gasten 6 0 7 millones de euros para este viaje me parece una falta de respeto a  toda la ciudadanía. No es de recibo. Desde el portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, se trata de justificar el gasto, señalando que la llegada del Papa a España va a reportar grandes beneficios tanto materiales como espirituales. Respecto a estos últimos no quiero decir nada, ya que me rebasan al moverme en otro ámbito, además de que serían difíciles de cuantificar. En cuanto a los primeros, es probable, mejor seguro que efectivamente se producirán por la venta en las tiendas de estampitas, anillos, colgantes, escapularios, medallas, collares, pósters, rosarios; como también las agencias de viajes, los hoteles y restaurantes aumentarán sus beneficios considerablemente, de lo que me alegro profundamente. De ahí la conclusión parece clara, que sean todos estos establecimientos comerciales los que corran con los gastos. Como también lo podrían haber hecho los católicos con una donación, tal como lo hicieron los ingleses poco ha.

Todos aquéllos que defendemos estos planteamientos nos vemos sometidos desde determinados sectores clericales o no, a unos ataques furibundos, acusándonos de estar persiguiendo a la religión católica, como si estuviéramos todavía anclados en un anticlericalismo trasnochado del siglo XIX, al no saber adaptarnos a los nuevos tiempos. No deja de ser un sarcasmo  que también se diga  que la religión católica española hoy esté perseguida; este juicio sólo puede salir de una mente calenturienta, si tenemos en cuenta los 10.000 millones de euros de subvención que recibe de las arcas del Estado. El mundo al revés, cuando ha sido precisamente la iglesia católica española la principal causante de las persecuciones religiosas en nuestra historia: la expulsión de los judíos, de los moriscos, así como la actuación inmisericorde y anticristiana del Santo Oficio. Todos las religiones no católicas fueron arrancadas de cuajo de nuestra historia. Por ello, para determinadas corrientes ideológicas, como el nacional-catolicismo la españolidad ha estado indisolublemente unida a la catolicidad. Naturalmente, es que no tuvimos otra opción en un pasado no muy remoto,  aunque hoy en día esta circunstancia está cambiando. El porcentaje de católicos se está reduciendo a marchas forzadas. Según una encuesta  del C.I.S. de este verano: en 10 años cerca de 5 millones de españoles han dejado de considerarse católicos. Los matrimonios civiles ya superan a los religiosos. Entre los creyentes, un 56% dicen que no van nunca a misa. Y el número de los creyentes que dicen ir a misa todos los domingos y festivos ha pasado en estos diez años del 21% en el año 2000 al 13% en el 2010.  Otra encuesta realizada a nivel europeo por la empresa European Midset a finales de 2009, para nuestro país las profesiones están valoradas por nota así: maestros (7,6), médicos(7,5), científicos (7,4), ecologistas (6,4), policías (6,2), militares (5,7), jueces (5,4), empresarios(5,2), periodistas y funcionarios (5), religiosos (4,3). A nivel de instituciones: Universidad (7), ONGs (6), Ejército (5,9), Autoridades religiosas (4,2), Sindicatos (4,1), Partidos políticos (3,4).  Tampoco es necesario acudir a las encuestas para constatar un hecho indiscutible, el que cada día los templos católicos están más vacíos, y entre los asistentes el porcentaje de jóvenes es cada vez menor. Son datos que deberían hacer reflexionar a la cúpula dirigente de la Iglesia: Papa, obispos, sacerdotes y religiosos. Por el contrario, los obispos españoles suelen siempre culpabilizar de los problemas de la Iglesia a agentes “externos” a Iglesia: el materialismo ambiental, el Gobierno socialista..etc..etc… La explicación de lo que está ocurriendo puede radicar, tal como  señala el teólogo Juan José Tamayo la Iglesia hace oídos sordos a los retos de la sociedad actual y mantiene los esquemas inamovibles del pasado, en temas como la moralidad: no al preservativo, no a las relaciones prematrimoniales, no a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, no a la homosexualidad etc… etc… De verdad, se hace más mal a la Iglesia desde dentro que desde fuera.

Como colofón, no es de recibo hoy el sufragar el viaje del Papa con fondos públicos, por ser hoy España un Estado aconfesional y porque imposibilita la realización de una sociedad laica. Quizás pudiera hacerse en otros momentos, como cuando  estaba vigente el Concordato de 1953 firmado por el Estado español y la Santa Sede, y que en su artículo 1º se especifica: La Religión Católica, Apostólica Romana, sigue siendo la única de la Nación española y gozará de los derechos y de las prerrogativas que le corresponden en conformidad con la Ley Divina y el Derecho Canónico. Mas hoy los tiempos son muy diferentes, hoy estamos en democracia, mientras que antes era una dictadura, aunque algunos parece que todavía no se han enterado.

 

Cándido Marquesán Millán

 

05/11/2010 06:07 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Supuestas verdades irrefutables

 

En el diario “Le Fígaro”, Sarkozy afirmó que ”En el fondo, he hecho mío el análisis de Gramsci: el poder se gana por las ideas”. Consciente de esta circunstancia la derecha ha sabido jugar sus cartas, y desde hace varias décadas tiene estratégicamente la hegemonía ideológica, y también, en muchas ocasiones, tácticamente la hegemonía política.  Por ende, en estas décadas de triunfo del neoliberalismo, versión actual del liberalismo clásico sin compromiso cívico alguno con la moral, determinados poderes mediáticos y económicos nos han inundado con unas tesis y nos las han presentado como inmunes a cualquier posibilidad de crítica. Y aquel que tuviera la osadía de cuestionarlas era acusado de iluso.  Una de ellas ha sido la bondad de la desregulación de los mercados, lo que supondría crecimiento económico continuo, liberándonos de cualquier crisis. La situación económica en las que estamos sumidos con el daño irreparable de unas cifras de paro vergonzosas,   y sin que además se vislumbre salida en un futuro próximo, nos demuestran de una manera fehaciente que tal afirmación era una interesada falacia. Con ser tan grave esta situación, lo es más todavía que no se ven medidas correctoras para que los  Estados embriden a los mercados, ya que muy al contrario son éstos los que controlan a aquellos. Lo acaba de señalar Felipe González “El mercado exigió a los Estados que se endeudasen para que fuera rescatado y después exigió que se desendeudasen o me penalizarían”, “Estamos incubando la siguiente crisis. La diferencia será que los ciudadanos ya no tolerarán centenares de miles de millones para rescatar a los banqueros”.

 

Otra tesis del neoliberalismo, es que para que una economía funcione hay que adelgazar cuanto más mejor el Estado y transferir empresas y servicios públicos a la iniciativa privada. Buena parte de la ciudadanía la ha asumido sin cuestionarla.  Entre los más acérrimos partidarios de la privatización se encuentra la cúpula dirigente del PP. En una reciente entrevista Rajoy lo dijo claramente, aunque ya había avanzado pocos días antes su propuesta “de acometer privatizaciones -las denominó "liberalizaciones"- en sectores como aeropuertos y trenes. Y posteriormente Montoro la detalló más, incluyendo en la privatización la gestión de servicios sociales básicos como la sanidad, la educación o la dependencia. Tampoco nos debería sorprender, ya que es lo que se está haciendo en las Comunidades Autónomas de Valencia y Madrid por parte de sus dirigentes, al estar obsesionados por desmantelar los servicios públicos de sanidad y educación, como también de dificultar la puesta en marcha la Ley de la Dependencia, para pasarlos al sector privado.

La bondad de  la privatización es harto cuestionable, ya que contundentes ejemplos nos demuestran su fracaso más estrepitoso. Cabe recordar lo ocurrido en los antiguos países socialistas, donde se llevó a cabo una privatización sin control alguno, que ha generado una proliferación de grandes multimillonarios, dejando a buena parte de la ciudadanía en la pobreza más absoluta.

Y en España durante los mandatos de Felipe González y José María Aznar se privatizaron  las grandes empresas públicas, como Telefónica, Repsol y Endesa, junto a Iberia, Argentaria,  tras haberse librado de un porcentaje importante de sus trabajadores, mediante numerosas prejubilaciones, cuyo costo lo asumió el erario público. Las consecuencias nocivas las podemos constatar hoy en las grandes dificultades impuestas por la banca privada a la hora de concesión de créditos al empresariado, al comerciante, al autónomo, a las familias, que son en buena parte responsables de la situación económica actual. Muy diferente hubiera sido con una banca pública potente. Mientras tanto, esos mismos bancos además de seguir especulando con sus inversiones, publican nuevas cuentas de beneficios año tras año y vuelven a repartir bonos y gratificaciones a sus ejecutivos con la misma generosidad que antes de la crisis. 

Y ahora se habla también de profundizar más la privatización en los pilares sociales como la educación, la sanidad, los servicios sociales (dependencia incluida), donde ya se da  gestión privada bajo tutela pública.  Algunos datos nos muestran cómo la privatización no significa eficacia. Según la OMS, antes de la aprobación de la reforma sanitaria de Obama, en los Estados Unidos con un predominio apabullante de la sanidad privada, es el primer país en gasto sanitario per cápita y aparece en el 37º puesto en cuanto a la calidad del servicio.  Según Vicenc Navarro, la prestigiosa revista médica británica British Medical Journal acaba de publicar un estudio, 2009, del Dr. Gordon Guyatt, catedrático de Medicina de la McMaster University de Hamilton, en Canadá, según el cual  en los Estados Unidos la calidad de los servicios médicos proveídos por las instituciones con afán de lucro estaban muy por detrás de las instituciones públicas. Según la literatura científica el afán de ganancia en medicina está reñido con la calidad de los servicios sanitarios. Cuando se privatiza la prestación de un servicio público hay que pagar, además del coste del servicio, el beneficio del que lo presta. Esto encarecerá su coste, a no ser que la empresa privada tome medidas para rebajarlo, como pagar menos a los trabajadores, reducción de personal,  proveerlo con personal menos cualificado, limitarse a aceptar usuarios que no sean caros o proporcionar solo prestaciones baratas. Estos comportamientos se están dando ya en la sanidad y educación privadas.

Como conclusión, cuando nos bombardean desde determinadas opciones políticas y económicas con la bonanza de la privatización, con el pretexto de la eficacia, debemos desconfiar. Lo único que hay detrás es beneficio puro y duro.

 

Cándido Marquesán Millán

16/11/2010 02:15 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Apoyo al senador y concejal de Alcañiz Angel Lacueva

Carta dirigida a la Directora de La Comarca de Alcañiz 17-XI-“010

 

 

Estimada Eva: como asiduo colaborador y lector del periódico La Comarca que tan bien diriges, me tomo la licencia de  comentarte que me ha sorprendido la dureza con la que se expresa en las noticias y en algunas editoriales el periódico hacia la persona de Angel Lacueva. Una cosa es que se critique su acción política, y otra muy distinta los calificativos contra su persona: la mayor parte de las veces para decir locuras, a juzgar por su aspecto le ha permitido ganar peso.. igualmente se dice que controla a los dinosaurios de la asamblea, lo que puede considerarse un insulto para algunos que llevamos muchos años como militantes de la Agrupación Socialista de Alcañiz. Creo que no se merece tal trato. Entre otra serie de cosas, porque habrá alguno que luche igual por Alcañiz, pero más en absoluto.

Quiero terminar, reiterando lo ya dicho, que se puede criticar su actuación política, mas no se debería entrar en cuestiones personales. Por otra parte, soy de los militantes, como otros muchos de Alcañiz que tenemos plena confianza en Angel, como político y como persona.

 

Un afectuoso saludo

Cándido

 .

 

18/11/2010 21:36 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Las pócimas milagrosas de Rajoy

 

La crisis económica actual es probablemente la más traumática de los últimos 100 años, ante la que la mayoría de los economistas y políticos no saben cómo atajarla. La excepción la representan los dirigentes políticos del PP, ya que oyéndoles las cosas que dicen al culpabilizar exclusivamente de la crisis a ZP, todos los españoles al unísono deberíamos pensar que de haber estado ellos en el poder no hubiera habido crisis. Aquí las subprime, la crisis financiera, la explosión de la burbuja inmobiliaria, el paro hubieran pasado de largo.  Mas aunque la crisis haya llegado,  debemos todos estar tranquilos, especialmente los trabajadores, los pensionistas y los inmigrantes, ya que para los Rajoy, los Montoro, los Rillo o las Rudi  la solución es clara y fácil. Se rebajan los impuestos, se eliminan algunos ministerios, se despiden a cientos de miles de empleados públicos, se reduce el déficit público, y como si fuera alguna pócima milagrosa al día siguiente los 4 o 5 millones pasarán a mejor vida.  Es posible que algún parado menos hubiera, si la Cospedal renunciara a alguno de sus cargos. No acostumbran a dar más detalles, ni tampoco les hace falta tal como les van las encuestas. Y si alguno los quiere, rápidamente le replican con el argumento de que ya sacaron a España de la crisis en 1996, contraponiendo los gobiernos socialistas de Felipe González y Rodríguez Zapatero con el de Aznar entre 1.996 a 2.004. González destrozó la España heredada de los gobiernos anteriores y luego Aznar la tuvo que recomponer; posteriormente ZP  la volvió a dilapidar metiéndonos en la mayor crisis económica y moral de la historia. Mas Rajoy es la solución: las políticas económicas de 1996-2004. Tratar de poner en práctica ante la crisis económica actual las mismas medidas de antaño, es como pretender curar una enfermedad grave con una aspirina. Los tiempos son muy diferentes, por lo que las soluciones deben serlo también. Ni un solo acierto en el haber de los socialistas, ni un solo error o fracaso en el suyo. Y esto lo repiten una y otra vez. Una mentira repetida mil veces, al final se convierte en una verdad.

Aunque solo sea para algún despistado, desmemoriado o malintencionado, que suelen abundar en esta nuestra querida España, me tomo la licencia de mirar por el retrovisor el pasado reciente. El periodista Jesús Mota considera “radicalmente falso que el PP heredara en 1996 una situación económica catastrófica”, puesto que en aquel año “la tasa de crecimiento económico fue del 2,4%” y “la fase de recesión concluyó en 1993”. Aunque “la tasa de paro se resistía a bajar”, continúa, “la recuperación estaba en marcha cuando el PP llegó al Gobierno”. Con esta base económica y coincidiendo con el surgimiento de un excelente momento de la economía internacional, el Partido Popular lo tuvo más fácil.

Las tasas de crecimiento económico español en el periodo 1996-2004 se explican por: tipos de interés reales negativos, precios bajos de la energía y materias primas, estímulo masivo de las operaciones especulativas, una burbuja inmobiliaria progresiva que los equipos económicos de Aznar se negaron a controlar, enladrillado de las costas, corrupción municipal y cientos de miles de empleos precarios.

            Los populares nos recuerdan que con ellos  se alcanzaron las condiciones del Tratado de Maastricht  para entrar en la Unión Monetaria, con la inflación controlada, déficit presupuestario inferior al 3% y deuda por debajo del 60% del PIB. Cierto. Mas se olvidan de los más de 8.000 millones de euros de ayuda anuales provenientes de la Unión Europea, casi el 1% del PIB anual español, conseguidos por el pedigüeño  Felipe González; y del producto de las privatizaciones, unos 40.000 millones de euros, que le sirvieron a Aznar para poner al frente de las empresas a sus amigos: Francisco González en Argentaria, Juan Villalonga en Telefónica, César Abierta en Tabacalera, etc. Tampoco recuerdan que entre 1996-2004, tal como señala Vicenc Navarro, la masa salarial descendió, ya que las rentas del trabajo pasaron del 66% de la renta nacional al 61%, el mayor descenso (después de Alemania) de las rentas del trabajo en cualquier país de la UE-15. Y en cuanto a la evolución del gasto público social por habitante, es decir, las pensiones, la sanidad pública, la educación pública, los servicios sociales públicos y otros servicios, según los datos del Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea, España, que tenía ya entonces el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15, vio aumentar todavía más el enorme déficit de gasto público social que tenía con el promedio de la UE-15 durante el periodo 1996-2004. España en 1996 se gastaba 1.904 euros estandarizados  por habitante menos que el promedio de la UE-15. En 2004 tal déficit social aumentó a 2.243, el mayor déficit que cualquier país tuviera con el promedio de la UE-15. La causa de ello es que el gobierno Aznar, bajo la dirección económica del Sr. Rodrigo Rato, además de bajar los impuestos directos, transfirió fondos de las áreas sociales al presupuesto general del Estado (a fin de reducir el déficit del presupuesto del Estado), de manera que cuando, por fin, se consiguió (según dijo Aznar) alcanzar el equilibrio de las cuentas del Estado, ello se había hecho a costa del estado del bienestar español, como más de un líder europeo le recordó.

La política fiscal del PP fue dirigida a beneficiar a los ricos y a los que más tienen. Hicieron tres reformas fiscales con las que el tipo máximo pasó del 56% al 45%, once puntos de rebaja que para las grandes fortunas y los grandes ingresos suponen cantidades millonarias. Las plusvalías redujeron su tributación (hasta 30 puntos) quedando en un 15%, lo mismo que el tipo mínimo del IRPF. Esto supuso un descenso en la recaudación de los impuestos directos (IRPF) al tiempo que aumentaban los indirectos, sobre todo los relativos al consumo, los que pagamos todos.

En cuanto al desempleo, es cierto que disminuyó de manera notable, del 23% en 1995 a cerca del 11% en 2003. Esta creación de puestos de trabajo, con una fuerte participación de inmigrantes,  una gran parte fueron precarios, por lo que hubo  un gran incremento de los accidentes de trabajo, con cuatro muertes diarias colocó a la siniestralidad laboral española a la cabeza de Europa.

Tampoco los gobiernos de Aznar 'hicieran los deberes' en materia de reformas económicas”, puesto que “ni liberalizaron mercados, ni cambiaron las condiciones laborales, ni se atrevieron con una Ley de Cajas, ni racionalizaron la Administración Pública”.

Cuando estoy acabando estas líneas, me viene a la memoria, la Ley de Liberación del Suelo de 1.998, que algo tuvo que ver en el origen de la burbuja inmobiliaria, cuya explosión es una de las causas determinantes de la crisis actual. En cuanto a los programas de VPO  se redujeron significativamente su número en la etapa 1996-2004.

Hoy el PP no tiene una política económica para salir de la crisis. No está vendiendo más que humo, el de un mito falso: que la política económica de Aznar nos salvó de la catástrofe de 1996.  Por ello, todos los ciudadanos preocupados por la cosa pública deberíamos estar preocupados, ante el panorama que se nos avecina. Yo, por lo menos, sí que lo estoy.

 

 

Cándido Marquesán Millán

21/11/2010 18:22 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La difícil vecindad España-Marruecos

 

Otro problema muy complejo se le ha presentado al Gobierno de ZP, por la actuación lamentable de Marruecos en el asalto y desmantelamiento del campamento Gdeim Izik, ejemplo de un movimiento nuevo de protesta y resistencia civil saharaui escenificado a las afueras del El Aaiún. Hasta el momento, merced al cerrojazo informativo impuesto por Rabat, ignoramos la magnitud de la masacre, aunque por todos los indicios debe ser de envergadura.  Se habla ya de genocidio. La reacción del gobierno español ha sido timorata, sin saber cómo abordarlo, anteponiendo la razón de Estado a la defensa de los derechos humanos en la población saharaui.

Esta contencioso es una herencia envenenada de la dictadura franquista, que todos los gobiernos españoles, instaurada la democracia, han debido sobrellevar, tarea no fácil, ya que la defensa de la causa saharaui genera indefectiblemente  tensiones con Marruecos, país que considera innegociable la marroquinidad del Sahara Occidental. Reconocer que la descolonización  está inconclusa hasta la realización del referéndum, y el no haber denunciado los Acuerdos de Madrid, han dotado de gran ambigüedad a la política española en este tema muy sensible para la opinión pública española  y sobre la que no ha habido consenso entre las fuerzas políticas españolas. Desde la izquierda fue usado para desgastar a los gobiernos de UCD. En general, todos los gobiernos han tratado de tender puentes hacia Marruecos para el establecimiento de unas buenas relaciones.  La llegada al poder de los socialistas en 1982, en aras de una política de Estado, supuso el abandono de sus anteriores posiciones a favor del Frente Polisario, para reencauzar las relaciones con Marruecos, país que fue escogido por Felipe González en su primer viaje oficial.

Según Miguel Hernando De Larramendi y Bárbara Azaola, en los años 90, la diplomacia española elaboró una estrategia para normalizar las relaciones con el Magreb, y sobre todo con Marruecos, mediante la intensificación de la cooperación política, y las relaciones económicas y financieras. Por ello, en 1991 se firmó con Marruecos el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación que supuso una institucionalización del diálogo político. Para colaborar en el ámbito económico el Acuerdo Marco de Cooperación Financiera. Lo que se pretendía con ello era atenuar el carácter conflictivo de las relaciones con Marruecos, “reforzando la interdependencia económica entre ambos países mediante la creación de un entramado de intereses cruzados, como instrumento para promover una estabilidad dinámica”. El gasoducto Magreb-Europa que transporta el gas de Argelia a España  por Marruecos y la interconexión eléctrica por el estrecho de Gibraltar fueron 2 ejemplos. Se instalaron en Marruecos cientos de empresas españolas. Las inversiones españolas entre 1993 y 2008 llegaron a los 3.000 millones de euros, así como las exportaciones y las ayudas al desarrollo.

No obstante, la construcción de la buena vecindad se rompió entre 2001 y 2003, con el Gobierno de Áznar. El fracaso de la negociación pesquera, las diferencias sobre el control de la inmigración, y la postura española sobre el Sahara Occidental, provocaron una crisis grave con la ocupación de la isla Perejil en julio de 2002 y la retirada del embajador español de Rabat.  El conflicto se resolvió por mediación del secretario de Estado de USA, Colin Powel, con la reunión celebrada en Marrakech de diciembre de 2003, concediendo una cuantiosa ayuda a Marruecos.

Al llegar al poder los socialistas en 2004 se relanzaron las relaciones con Marruecos tras los atentados del 11-M,  al considerarlas claves para hacer frente a la seguridad de la región, al ser muchos de los implicados marroquíes. A su vez España aprovechó el marco europeo para impulsar las aspiraciones de Marruecos a unas relaciones beneficiosas con la Unión Europea. Desde 2005 España ha liderado, junto con Portugal y Francia, la iniciativa para conseguir un Estatuto avanzado de Marruecos con la UE, que se aprobó en Bruselas en octubre de 2008. En este contexto  hay que entender la I Cumbre Marruecos-Unión Europea celebrada en marzo de 2010 en Granada, durante la presidencia semestral española en la UE.

Como acabamos de mostrar el esfuerzo de España para entablar buenas relaciones con Marruecos es claro y manifiesto. Mas siempre la cuestión del Sahara Occidental, además de Ceuta y Melilla…, ha conseguido enturbiarlas, como ahora, por lo que el gobierno de ZP debe hacer un auténtico alarde de equilibrio para mantenerlas, ya que presionado por la sociedad tendrá que  hacer una condena clara sobre  los acontecimientos actuales. El problema del Sahara Occidental seguirá gravitando sobre las relaciones de ambos países, mientras no se alcance una solución adecuada y justa, que, por otra parte, no vendrá solo de Madrid, sino que deberá venir desde instancias internacionales,  de la ONU y la Unión Europea. Los Estados Unidos y Francia por razones  geoestratégicas y económicas conocidas por todos no están interesados en encontrarla, ya que se inclinan claramente hacia el lado marroquí.

 Como conclusión, es muy importante el mantenimiento de las buenas relaciones con Marruecos, sobre todo por temas vinculados con nuestra seguridad como el terrorismo, el narcotráfico y la inmigración. Pero el gobierno español debe implicarse más, cuando se está masacrando a una población, con la que tenemos una deuda histórica. Lo ocurrido en el Sahara Occidental es un caso único entre todos los procesos de descolonización  ocurridos en el continente africano. El destino de este territorio es una cuestión exclusiva de la población saharaui. Es de estricta justicia.

Cándido Marquesán Millán

22/11/2010 19:47 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Hay que calmar a los mercados

                                  

Con la crisis de la deuda irlandesa entraba dentro de lo previsible que los mercados, o sea, personas concretas, auténticos  tiburones especuladores la iban a emprender de pleno con Portugal y España. Y así ha ocurrido. Hace días que diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales y alguna fuerza política nacional impregnada de profundo patriotismo, están sembrando la desconfianza sobre la credibilidad de la economía española.  Hasta hace poco me resistía a creer que fuera cierto, mas finalmente no he tenido otra opción: la mayoría de los medios de comunicación españoles, así como la cúpula dirigente del PP se regocijan profundamente cuanto peores sean las perspectivas sobre la economía española. Titulares como los que siguen lo demuestran “El contagio puede llegar a España”, “Las agencias rebajan la calificación de la deuda española”, “Caída estrepitosa de las cotizaciones del IBEX, la mayor en lo que va de año y todavía no ha tocado fondo”… Los dirigentes populares en la misma línea “ZP nos lleva a la ruina”, “La economía española va hacia el suicidio”, “La situación de España es muy semejante a la de Grecia”. Lo que se deduce de tales comentarios es “Venga que ya falta poco, que ya está a punto de caer, un empujón y ya ha caído”. Por ello, en este contexto González Pons sigue ayudando “El Gobierno de ZP ha engañado a sus socios comunitarios como hizo en su día el Ejecutivo conservador griego”, lo que es de una irresponsabilidad vergonzosa. Todavía no se han enterado los dirigentes populares que cuanto más cara sea la deuda pública española, más costosa será su devolución para todos los españoles.  Y sobre todo, destaca entre los mensajeros patrióticos un expresidente, que ha aprovechado y lo sigue haciendo,  cualquier circunstancia y si es en el extranjero mejor todavía, para expresar “ZP nos lleva a la ruina más absoluta”. Obviamente todos estos juicios pueden emitirse, no faltaría más, en un sistema democrático; como también hay que reconocer lo errores que ha cometido el Gobierno de ZP en la gestión de  esta crisis económica extraordinariamente complicada en su origen y en su desarrollo, aunque también puede servir de atenuante, ¿qué gobierno no los ha cometido? ¿qué economista la había previsto o se ha atrevido a dar alguna solución viable? Parece lógico que una visión tan catastrófica día tras día, llegue a calar en los inversores  extranjeros y produzcan un daño de consecuencias imprevisibles en nuestra economía.  Tanto intento de crear el pánico, al final ha ocurrido lo que tenía que ocurrir. Es lo que estaban esperando los buitres carroñeros para capturar una presa y no soltarla hasta que quede algún muñón por devorar. Que los últimos datos de reducción del déficit vayan en la buena dirección les trae sin cuidado. En cuanto a las secuelas son previsibles.  Al Estado colocar la deuda pública le resulta cada vez más difícil y por ello es más cara, al tener que pagar más intereses y más primas de riesgo. Por ello,  el Estado tendrá que asumir más gasto y si quiere reducir el déficit público tal como nos mandan los mercados, tendrá que aumentar los ingresos vía impuestos, o reducir los gastos mediante la reducción de las inversiones, el gasto corriente o las prestaciones sociales. Además, en un momento que no tira la iniciativa privada, por las dificultades de financiación o por la incertidumbre cara el futuro, si se reduce la inversión pública es muy complicado que se produzca crecimiento; si además disminuye la oferta de empleo público y se rebaja el sueldo a los empleados públicos o se congela la pensión a los jubilados, es complicado generar consumo, otro factor clave para propiciar el crecimiento, y si no hay crecimiento no se puede  crear empleo y el paro no sólo no disminuye, es que lo más lógico es que se incremente. En esta situación los mercados no tienen confianza en la economía española y al Estado le resulta cada vez más complicado colocar la deuda pública, con las consecuencias derivadas ya comentadas. Es un ciclo infernal del que no se puede salir. De verdad, el panorama es sombrío y descorazonador. Cada vez a peor. Y entra dentro de lo previsible que España sufra en el futuro unos años muy duros.

 Y esto que está ocurriendo tiene una explicación.  Las decisiones de los gobiernos las imponen los mercados, ya no sirven de nada las ideologías, los programas políticos, las elecciones, por  lo que una profunda crisis de la democracia se ha instaurado. Nos están imponiendo la idea de que no hay alternativa. Es el pensamiento único. Por ello, el ciudadano tiene cada vez menos confianza hacia la actividad política. No obstante, no podemos admitir a que no haya otras opciones. Lo primero es renegar de la indiferencia, la pasividad y el adormecimiento, que nos quieren imponer los poderes políticos y económicos. Lo primero es reconocer que este mundo va mal. Y lo segundo, buscar otras opciones para construir un mundo mejor.  Debe recuperarse la acción política, para que los Estados  controlen los mercados, y no estar subordinados y arrodillados a estos; poner la economía al servicio del hombre y no a la inversa. La actividad económica no debe regirse exclusivamente por la ganancia, el beneficio y la cuenta de resultados, sino que también por unos principios éticos.  Si es así se cortará de raíz esta vorágine especulativa, auténtica esencia del sistema neoliberal, que puede hundir en la miseria a cualquier país. Es imprescindible también el protagonismo de las instituciones de la Unión Europea, si quieren mantener la Unión Monetaria. Mas, como no existe un gobierno económico común, no ha sido posible coordinar las voluntades e intereses de los 16 países que la forman. Sorprende  que con todo el poder político que tiene en sus manos la Unión Europea, sea incapaz de embridar y poner en su sitio a los mercados. Puede que sea por la falta de liderazgo en la UE. Hoy, los Sarkozy, Merkel, Cameron, Berlusconi, Zapatero son auténticos pigmeos, comparados con los líderes que hemos tenido Europa en épocas relativamente recientes: De Gaulle, Churchill, Mitterrand, Adenauer, Felipe González, etc. La única alternativa para hacer reaccionar a estos gobiernos adormecidos y sumisos es un fuerte movimiento reivindicativo por parte de la sociedad civil. No hay otra opción. De momento es muy limitado, aunque  parece se está generando ya en Irlanda, Francia, Portugal y el Reino Unido. Mientras no haya una fuerte respuesta, la voracidad de los mercados es insaciable. No pensemos que van a estar satisfechos alguna vez. Cada vez quieren más. Siempre ha sido así. De lo que debemos tomar buena nota.

 De no mediar algún cambio radical, seguirán marcando la hoja de ruta los mercados, cuyas secuelas, salvo algún despistado, todos las conocemos. Políticas de ajustes fiscales: recortes de salarios, despido de funcionarios, congelación de pensiones, reducción de las becas, disminución de las prestaciones sociales, retraso en la edad de jubilación y aumento de los impuestos indirectos. En definitiva, los perjudicados son y serán  los ciudadanos, que cada vez sufrirán más recortes al Estado de Bienestar, creado con tanto esfuerzo en la Europa de después de la II Guerra Mundial. Mientras tanto, una oligarquía financiera amasando auténticas fortunas. Mas por lo que nos dicen la situación todavía es susceptible de empeorar. Ya nos están anunciando nuevas políticas de durísimos ajustes fiscales, ya que hay que reducir el déficit para calmar a los mercados. ¿Hasta cuándo?

Quiero acabar con esta cita del gran historiador Josep Fontana, que explica perfectamente lo que está ocurriendo y que a todo ciudadano responsable nos debería servir para una profunda reflexión: Desde 1789 hasta la caída del comunismo en 1989, las clases poderosas europeas han convivido con jacobinos, carbonarios, anarquistas, bolcheviques… que se mostraban capaces de destruir el orden social. Este miedo les llevó a hacer concesiones que hoy, cuando ya no hay ninguna amenaza en el horizonte que les desvele- todo lo que puede ocurrir son pequeñas escaramuzas, que pueden ser controladas sin especiales dificultades.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

26/11/2010 06:03 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Valoraciones apresuradas sobre las elecciones catalanas

 

A vuela pluma la primera valoración que podemos hacer de los resultados de las elecciones autonómicas en Cataluña, es que ha aumentado el porcentaje de votantes con respecto a las elecciones autonómicas del 2006, ya que se ha pasado del 56,77% al 60%, lo que cabe entenderlo que para  la población catalana estas elecciones han sido muy importantes, a pesar del desencanto generalizado hacia la política, tal como nos han estado indicando encuestas recientes.

Otro aspecto incuestionable es que  se ha producido un triunfo amplio de CIU, pasando de 48 escaños en 2006 a 62, en porcentaje del 31,5% al 38%, y en cuanto a cifras totales de 928.000 votantes a 1.191.000. Los datos son contundentes, aunque para Artur Mas probablemente se han quedado algo cortos, ya que confiaba en alcanzar la mayoría absoluta. No obstante, podrá gobernar en solitario sin problemas. Ha hecho una campaña plana, tratando de no cometer ningún error, limitándose a recoger el fruto de la mala gestión y mala prensa del Tripartito.

A su vez se ha producido un auténtico batacazo para los partidos del Tripartito, sobre todo, para el PSC  que ha pasado de 37 a 28 escaños, del 26,8% al 18%, y de 789.000 votos a 567.000; en cuanto a ERC de 21 a 10 escaños, del 14% al 7%, y de 414.000 votos a 216.000; en menor medida ICV-EUiA que ha pasado de 12 a 10 escaños, del 9,5% al 7,3%, y de 281.000 a 228.000. En total el Tripartito ha perdido 22 escaños y alrededor de 500.000 votos. No han sabido vender las buenas políticas sociales y lo que ha prevalecido en el electorado ha sido la cuestión identitaria, con todos los problemas relacionados con el Estatuto. La mayor derrota del PSC en toda su historia desde las primeras elecciones autonómicas de 1980, se debe a la crisis económica, a la mala gestión en relación al Estatuto y sobre todo el haber aceptado la derrota de antemano, sin presentar batalla alguna en la campaña electoral. En cuanto a ERC además de su falta de coherencia, se ha visto perjudicada por sus desavenencias internas y la aparición de opciones políticas nuevas que  defienden la independencia. ICV-EUiA ha sido la fuerza política menos perjudicada de los tres partidos del Tripartito, gracias sobre todo a presentar a uno de los candidatos mejor considerado, Joan Herrera.

En cuanto al PP puede considerarse uno de los vencedores, tal como lo demuestran los datos, ya que ha pasado de 14 a 18 escaños, del 10,6% al 12,3%, y de 313.000 votos a 382.000. Entiendo que esta subida se ha producido a costa de votantes no soberanistas del PSC, la crisis económica y su política xenófoba que atrae a determinados votantes. El recurso de inconstitucionalidad presentado contra el Estatuto, por los resultados obtenidos no le ha pasado factura.

El partido de Joan Laporta, Solidaritat per la Independència (SI), da la gran sorpresa y alcanza cuatro diputados, obtenidos en las circunscripciones de Girona (1) y Barcelona (3). En cuanto a porcentaje ha alcanzado el 3,28% y le han votado 101.735 catalanes. Habrá que ver cuál es su evolución futura, ya que puede ser una fuerza política meramente coyuntural, construida en la popularidad del expresidente del Barcelona.

 En cuanto a Ciutadans se mantiene con los mismos escaños, casi el mismo porcentaje del 3% al 3,4%  y ha pasado de 89.000 votantes a 105.000.

Para una extrapolación de los resultados a la política del Estado, parece claro que es un toque de atención muy serio para el Gobierno de Rodríguez Zapatero, que deberá tenerlo  muy en cuenta y servirle para hacer una profunda reflexión sobre la política a seguir hasta las próximas elecciones nacionales. Estos datos son una confirmación de lo que dijo hace poco tiempo el presidente de Castilla la Mancha, Barreda “de no mediar un cambio radical en la política vamos hacia el suicidio político”. Vino a decir lo que todo el mundo en el PSOE sabía y nadie se atrevía a decir

 Los dirigentes del PP a nivel del Estado se sentirán satisfechos ya que han conseguido un doble objetivo: desgastar fuertemente al PSC y crecer sustancialmente su presencia en Cataluña, donde se han convertido en la tercera fuerza política. En consecuencia, el camino hacia la Moncloa lo ven mucho más claro.

 

Cándido Marquesán Millán

29/11/2010 05:31 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


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