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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2010.

Perdón, por ser funcionario

Se está expandiendo peligrosa e inconscientemente  entre la gente de la calle la idea de que buena parte de culpa de la crisis económica se debe a la existencia de muchos empleados públicos, que está generando un excesivo gasto, con la consiguiente deuda pública. Todos  estos ataques hacia este colectivo de trabajadores, -no todos son funcionarios, ya que hay personal estatutario, laboral, interinos-, parten desde instituciones públicas y privadas, que podíamos ubicarlas en planteamientos neoliberales: banca, organizaciones empresariales, FMI, OCDE, UE, que siempre han defendido la privatización de los servicios públicos, así como la idea de que el Estado es el problema y por tanto cuanto menos, mucho mejor, y que la solución es el Mercado. Recientes acontecimientos ocurridos en el aeropuerto de Barajas, en los que  una empresa privada dejó en tierra sin proporcionarles un avión a miles de sudamericanos con billete para ir a sus respectivos países, y que tuvo que ser el Ministerio de Fomento quien solucionó el problema, contradicen lo anterior. No obstante,  desde estas tesis es claro que hay que reducir el gasto corriente en las Administraciones Públicas, reduciendo plantillas, congelando los sueldos, e incluso, reduciéndolos, como acaban de hacer recientemente en Grecia o en Irlanda. E incluso les aumentarían las horas de trabajo, les suprimirían las pagas extraordinarias, las vacaciones pagadas,  y por qué no los militarizarían, y además los encorrerían a gorrazos si osaban quejarse. Tengo la impresión de que a una parte de la ciudadanía española no le parece mal, más todavía, está totalmente de acuerdo, aunque no sé si es consciente del peligro de estas políticas, ya que si se desmantelan determinados servicios públicos: sanidad, educación, pensiones, asistencia al dependiente, seguridad pública etc., esto supondría que sólo podrían disponer de estos servicios aquellos que se los pudieran pagar. Además la palabra “público” significa que pertenece a todo el pueblo. Esto me parece tan claro como el agua cristalina. Además de que la iniciativa privada sólo acudiría a proporcionarlos, allí donde hubiera negocio. Por ello, dudo mucho que a un pueblo metido en lo más profundo de la montaña del Pirineo poblado con algunos centenares de habitantes, acudiese una aseguradora médica privada, una orden religiosa con un colegio. Sin embargo, podemos constatar que ningún pueblo español carece de una asistencia médica o educativa públicas, además de otros servicios. Por otra parte  es errónea la afirmación de que haya demasiados empleados públicos, ya que tal como afirma Vicenc Navarro en España, se da un escaso desarrollo del sector público, en el 2006 (antes de que comenzara la crisis) el porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público era del 13,35% y la UE-15 un 17,34%, por lo que existe un enorme déficit de personal en los servicios públicos, y muy en especial en los servicios del estado del bienestar, de los cuales, las élites mediáticas y políticas no los suelen usar, ya que recurren a los servicios privados. Datos que no han cambiado sustancialmente en el 2010. Corroborando esta idea, en la prensa de hoy mismo, acabo de leer la noticia de que al Sistema Nacional de Salud le faltan médicos, ya que España tiene un déficit de unos 9.000 facultativos, sobre todo se necesitarán pediatras, ginecólogos, especialistas en cirugía general, anestesistas y médicos de familia. Todavía más, Sanidad estima que en el 2025 faltarán 25.000 profesionales. Y no digamos la cantidad de personal que se va a necesitar para poner en marcha de una vez la Ley de Dependencia, cuyo desarrollo está siendo boicoteado desde algunas comunidades autónomas, especialmente por la presidida por la lideresa. Como también lo serán en el ámbito educativo, de investigación, de seguridad pública, etc.

Dicho lo cual, entiendo que no tiene sentido esa auténtica persecución hacia los empleados públicos, como si fueran los únicos responsables de la crisis económica.  Para combatirla no vendría mal que nuestros gobernantes y responsables de las diferentes Administraciones Públicas tuvieran alguna consideración o respeto  hacia sus empleados, defendiendo y justificando su trabajo, en lugar de  jugar y cuestionar su pervivencia y sus condiciones laborales, poniéndolos a los pies de los caballos ante sus ciudadanos. Un día el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, nos habla de  no aplicar el acuerdo que los funcionarios tienen firmado. Pocas horas después su jefa, la vicepresidenta Salgado, le ha desautorizado o se ha echado para atrás. No se va a revisar el acuerdo con los funcionarios, seguirán cobrando lo previsto.

 Por otra parte, hay que dejar constancia clara y contundente de que a la mayoría de los empleados públicos nadie les ha regalado nada, ya que han llegado a ese puesto de trabajo tras superar una durísima oposición- a la que puede presentarse todo el mundo- basada en los principios de publicidad, igualdad, mérito y capacidad, que ha requerido largos años de preparación,  y dedicación. Muchos se han quedado en el camino. Por otra parte, salvo excepciones, en la gran mayoría de las ocasiones los empleados públicos ejercen su trabajo con gran profesionalidad. Y en el caso de que no sea así, los responsables de la Administración deben tomar las medidas correctoras oportunas, ya que la dedicación y la profesionalidad es lo mínimo que se nos debe exigir cara la ciudadanía, que para eso paga sus impuestos.

Por cierto, quiero acabar con la situación de un funcionario que conozco muy bien, que podría servir de ejemplo. Tuvo que superar unas oposiciones libres para profesor de enseñanzas medias, con 150 temas, numerosos ejercicios prácticos, prueba de catalán, lejos de su tierra natal, ya que aquí aquel año no las hubo, compitió con otros 4.000 compañeros para alcanzar una de las 40 plazas, tuvo que residir 17 años fuera de su domicilio conyugal, ahora está a 30 kilómetros. Todos los días imparte clases a alumnos cada vez más diversos, con “gran apoyo y reconocimiento” por parte de la sociedad, las instituciones, las familias… Lo que no es óbice para que cada día entre con más ilusión a su clase, y así como él otros muchos compañeros de profesión. Por cierto acaba de llegar de la consulta médica, donde ha recibido un trato exquisito.

A pesar de todo, pido perdón por ser funcionario.

 

Cándido Marquesán Millán

06/03/2010 18:16 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Hábleme de falleras, falleros, y de toros...

           

 

Acaba de  producirse en la Comunidad Valenciana, en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad(MUVIM), institución dependiente de la Diputación Provincial de Valencia, un hecho lamentable, muy poco ejemplar en un sistema democrático. En el MUVIM se había programado una exposición de fotografías titulada Fragmentos de un año, organizada por la Asociación de Periodistas del País Valenciano, en la que aparecían fotodocumentos de los hechos más destacables en el año pasado. La desagradable además de inesperada sorpresa sobrevino como consecuencia de que desde la Diputación Provincial, presidida por el popular Alfonso Rus, se decidió eliminar una decena de fotografías alusivas al caso Gürtel, en las que aparecían Camps, Costa, Rambla abrochándose los trajes en las sesiones de las Cortes por el caso Gürtel, el paso de Camps por el Tribunal Supremo de Justicia o el Bigotes. Obviamente, si el objetivo de la exposición era reflejar los acontecimientos más destacados del 2009, parece claro que el caso Gürtel debería aparecer por su trascendencia reflejada en los diferentes medios de comunicación, de no ser así hubiera sido una visión incompleta. Por el contrario,  es probable, todavía más seguro  que si las imágenes  hubieran sido: Camps aclamado por el público entregando la copa al motorista Valentino Rossi en el circuito de Cheste, o la de la alcaldesa Rita Barberá, vestida de fallera, en la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados , o el ínclito Carlos Fabrá, presidente de la Diputación Provincial de Castellón inaugurando una carretera comarcal, no habrían sido censuradas.

Ante este hecho, afortunadamente se ha producido una respuesta clara  por parte de amplios sectores de la sociedad valenciana, que desde la distancia daba la impresión en estos años pasados que estaba adormecida con tantos Premios de Fórmula I, Copas de América, Viajes del Papa, además de por el ladrillo.

            El Director del MUVIM,  Romà de la Calle ha presentado la dimisión, algo que le honra, y nos hace pensar que todavía queda gente que por un puesto de trabajo no pierde su dignidad como persona, ya que se  opuso a la retirada de las 10 imágenes políticas de la muestra un día después de su primera inauguración. Además  ha dicho que solo regresaría a la institución bajo dos condiciones: que la muestra de fotoperiodismo vuelva íntegra al museo y que dimita el diputado provincial de Economía y Hacienda, Máximo Caturla, instigador en un principio del rechazo a las imágenes por parte del PP. También añadió que la libertad de expresión "es como el aire, que sólo se habla de ella cuando está contaminada". "La sociedad civil está dormida, hace falta despertarla",: "La sociedad civil tiene que despertar y si no despertamos nos merecemos todo lo que tenemos.”

Como si fueran los tiempos de  la Transición se han solidarizado artistas, galeristas, críticos y algunos políticos.  El mundo de la cultura ha arropado a De la Calle. Los periodistas valencianos han vuelto a reinaugurar la exposición en la Galería Tomás March de Valencia, no sin antes haber emitido el siguiente comunicado: "La censura ejercida por la Diputación de Valencia sobre la exposición de fotoperiodismo Fragments d’un any ha supuesto una agresión inconcebible en una sociedad democrática como la valenciana del año 2010, más de tres décadas después de la desaparición del régimen del oprobio que precisamente tenía a la censura y el silenciamiento de la libertad de expresión uno de sus baluartes". Por su parte, Tomás March, que ha cedido el espacio para mostrar sin censura la exposición: "Algunas personas le tienen miedo al pensamiento y a la inteligencia"..

La Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE) calificó ayer de "intromisión inaceptable de los responsables políticos.” La Associació d’Editors del País Valencià mostró su "absoluta repulsa a la censura" y se solidarizó con De la Calle. La Junta de Gobierno de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, también expresó "su más profundo desagrado por la actuación emanada de las esferas políticas cuestionando los contenidos de una exposición ya inaugurada".

            Mientras tanto desde los representantes del Partido Popular echan balones fuera. El Presidente de la Diputación de Valencia Rus, durante la tradicional recepción que cada año ofrece a las comisiones falleras de la provincia en la plaza de Manises de Valencia, se ha pronunciado así al ser preguntado por la polémica: "No me parece nada. Hoy hay que hablar de falleras, de falleros, de toros, que empiezan hoy, y de coches. Yo ya hablaré cuando tenga que hablar".

La consejera de Justicia y Administraciones Públicas y portavoz del Gobierno valenciano, Paula Sánchez de León, aseguró que el asunto está "zanjado" y que el Consell "no tiene nada que decir".

Acciones como esta del Partido Popular definen claramente quiénes son, cómo piensan, y cuáles son sus objetivos políticos. ¿Cómo es posible que estén gobernando tantos años en la Comunidad Valenciana? Me resulta difícil de entender. No obstante si lo que pretendían era que las fotos de la trama Gürtel  no las viera la gente en Valencia, van a conseguir todo lo contrario, ya que ahora quieren verlas mucha más gente y muchos más lugares. La Asociación de la Prensa de Madrid ha ofrecido su sede para acoger la exposición, como también muchos municipios valencianos. 

 Quiero terminar con unas breves líneas, que lamento profundamente tenerlas que escribir. Tener que hacerlo me parece producto de un mal sueño. Que 30 años después de instaurada la democracia en este nuestro país, tengamos que contemplar un espectáculo como éste de censura pura y dura, ejercido por unos representantes políticos salidos de las urnas que recuerda a otros tiempos pasados, nos tiene que producir un profundo sentimiento de pesar y tristeza. No tendríamos que perder el tiempo en recordar todavía determinados artículos de nuestra Constitución, ya que deberían estar asumidos plenamente por la ciudadanía y especialmente por nuestros representantes públicos, como el  20.1.a. «Se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción». Y el 20.2 del mismo texto legal «el ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa».

Cándido Marquesán Millán

 

11/03/2010 20:36 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


El poder de las ideas

           

 

Lo que nos puede parecer como una  batalla política, que es resuelta por el voto de las masas, ha sido generalmente decidido mucho tiempo antes con una batalla de las ideas en un círculo restringido. En una entrevista en el diario “Le Fígaro”, Sarkozy afirmó que: “en el fondo, he hecho mío el análisis de Gramsci: el poder se gana por las ideas. Consciente de esta circunstancia la derecha ha sabido jugar sus cartas, y desde hace varias décadas tiene estratégicamente la hegemonía ideológica, y también, en muchas ocasiones, tácticamente la hegemonía política. Mas no ha sido siempre así. Al final de la II Guerra Mundial, vigente Keynes, se iniciaba en Europa occidental el Estado del Bienestar. Por ello, en abril de 1947 se reunió en el “Hotel du Parc”, en Mont Pèlerin, en Suiza, un grupo de 39 personas entre ellas: Friedman, Lippman, Salvador de Madariaga, Von Mises, Popper.. con el objetivo de desarrollar fundamentos teóricos y programáticos del neoliberalismo, y así lograr una reacción favorable a un capitalismo libre de trabas sociales y políticas. Este empeño de los neoliberales duro y contracorriente finalmente alcanzó su éxito en la segunda mitad de los años 70, tras la crisis de 1973, que cuestionó todo el modelo económico de la posguerra. Mas  su victoria fue producto de muchos años de lucha intelectual. Suele atribuirse al reaganismo, al thatcherismo y a la caída del Muro, pero la historia es más larga. Su triunfo se vio facilitado por la autocomplacencia de una izquierda autosatisfecha. Estos acontecimientos brevemente descritos parecen incuestionables.

Recientemente Tony Judt ha señalado que el siglo XX fue el de los intelectuales, personas del mundo de la cultura que se dedicaban a debatir y a influir en la opinión y la política pública, y que estaban comprometidos con un ideal, un dogma o un proyecto; y que en las tres últimas décadas, se ha producido su desaparición. Puede resultar excesiva la tesis de Tony Judt. Yo me inclinaría a pensar por el contrario, que lo que ha ocurrido es su derechización. En octubre del 2002 Maurice Maschino  publicó un artículo en Le Monde Diplomatique sobre los intelectuales dominantes en los medios de comunicación franceses llamándoles con desdén, "los nuevos reaccionarios". Algo que contrasta con lo que fueron los intelectuales franceses desde hace más de 100 años, "la vanguardia del combate por la justicia y por la libertad". Hugo condenó la intervención de su país en México; Zola denunció los atropellos del Ejército en el caso Dreyfus; Gide criticó el colonialismo en el Congo; Malraux luchó a favor de la república española; incluso, Mauriac levantó la voz contra las torturas cometidas por los soldados franceses en Argelia

 

            Y aquí en España se ha producido la misma circunstancia, tal como señaló poco ha Ignacio Sánchez Cuenca ya  que las ideas liberal-conservadoras son hoy hegemónicas en la esfera pública en nuestro país y que lo curioso, aunque no sorprendente, es que mayoritariamente son defendidas con ardor por gente que fue progresista en su juventud, y a veces, hasta marxista-leninista. Igualmente  Juan Gari nos dice que algunos artistas y maîtres à penser celtibéricos, después de una vida informada por la coherencia progresista más o menos acusada, han coronado su madurez pasándose con armas y bagajes a las filas conservadoras -donde han sido recibidos, lógicamente, con gráciles alharacas. No se trata de un grupo homogéneo: Albert Boadella, Sánchez Dragó, Fernando Savater o Félix de Azúa, Arcadi Espada... 

            Este fenómeno en nuestro país, donde se da con más claridad es en la disciplina de la Historia, donde  han irrumpido seudo-historiadores,  que con gran descaro han interpretado de una manera sesgada e interesada acontecimientos trascendentales de nuestra historia reciente, en libros de encuadernaciones lujosísimas y que con gran despliegue mediático han sido colocados en las más importantes librerías. Por ende, hoy gran parte de la ciudadanía española ha conocido exclusivamente la II República y la Guerra Civil por  los Pío Moa y César Vidal. En cambio, salvo excepciones, no lo han hecho a través de historiadores, catedráticos o profesores titulares de las Universidades, expertos profesionales de la Historia,  como Julián Casanova o Josep Fontana, Paul Preston, Helen Graham.. La consecuencia es clara, hoy vivimos en tiempos de revisionismo histórico, por lo que se ha extendido ampliamente la peligrosa idea de que en la contienda civil española ambos bandos fueron igualmente culpables y que el golpe militar de julio de 1936 fue una consecuencia inevitable de los errores del régimen republicano.  Al respecto no parece inadecuado lo que Josep Fontana señala al respecto: Si analizamos lo realizado por cada uno de los dos bandos, nos daremos cuenta que les movían razones muy distintas. Y que es imposible entender lo que significó la Segunda República Española, y los motivos por los que la combatieron los sublevados de 1936, si se pasan por alto diferencias tan fundamentales como ésta: la República construyó escuelas, creó bibliotecas y formó maestros; el "régimen del 18 de julio" se dedicó desde el primer momento a cerrar escuelas, quemar libros y asesinar maestros. 

Afortunadamente todavía quedan intelectuales comprometidos, críticos con la realidad social, y que impulsan a los pueblos a cambiarla si esta es injusta. Y que aguijonean a la misma izquierda para que reaccione, tratando de que salga de ese largo y profundo sopor. Como  Hobsbawm, al decirnos: Hoy, cuando el número de los que no trabajan y de los que no reciben un salario crece sin cesar, debemos encontrar nuevas formas de la distribución de la riqueza nacional e internacional. Este es el mayor problema que debemos de afrontar.  O Saramago cuando en el junio pasado nos dijo: Otras veces me he preguntado dónde está la izquierda, y hoy tengo la respuesta: por ahí, humillada, contando los míseros votos recogidos y buscando explicaciones al hecho de ser tan pocos. Lo que llegó a ser, en el pasado, una de las mayores esperanzas de la humanidad..., asemejándose más y más a los adversarios y a los enemigos, como si esa fuese la única manera de hacerse aceptar....Al deslizarse progresivamente hacia el centro, movimiento proclamado por sus promotores como demostración de una genialidad táctica y de una modernidad imparable, la izquierda parece no haber comprendido que se estaba aproximando a la derecha. Si, pese a todo, fuera todavía capaz de aprender una lección, ésta que acaba de recibir viendo a la derecha pasarle por delante en toda Europa, tendrá que interrogarse acerca de las causas profundas del distanciamiento indiferente de sus fuentes naturales de influencia, los pobres, los necesitados, y también los soñadores, que siguen confiando en lo que resta de sus propuestas. No es posible votar a la izquierda si la izquierda ha dejado de existir...

            Como colofón quiero terminar con unas palabras de Raimon Obiols que nos dice que hay tres tipos de gente, los que hacen que las cosas sucedan, los que esperan que las cosas sucedan, y los que nunca se enteran de lo que sucede; los neoliberales pertenecen a la primera categoría y la mayoría de los progresistas a las dos restantes. Así tenemos lo que tenemos.

 

Cándido Marquesán Millán

18/03/2010 23:29 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

A veces, vale más estar callado

 

Mariano Rajoy, el líder del PP ha elegido Colombia para su primer viaje internacional después de dos años. Si pretende llegar a la Moncloa tiene que empezar a conocerse entre los líderes mundiales, algo que tenía muy descuidado hasta ahora. Como también ha inaugurado una sede del PP en Bogotá, donde residen unos millares de emigrantes españoles, cuyos votos pueden ser muy importantes cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales en el 2011.  Rajoy también ha estado en Cartagena de Indias para respaldar un proyecto de cooperación de apoyo a mujeres con escasos recursos que impulsa la Fundación Humanismo y Democracia (H+D), vinculada al PP. Mas  el acto clave ha sido su entrevista con Alvaro Uribe, el inquilino del Palacio Nariño, que  se ha destacado por haber mantenido con todos los gobiernos sudamericanos izquierdistas claras distancias, cuando no enfrentamientos, y especialmente con el dirigente venezolano, Chávez; circunstancia con la que se muestra totalmente en sintonía Rajoy. Acabamos de contemplar todas las vicisitudes relacionadas con el auto del juez de la Audiencia Nacional de España, Eloy Velasco, que apunta a una presunta colaboración del Gobierno venezolano en una supuesta relación entre las bandas armadas ETA y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Auto que por lo que parece se construyó usando la documentación  extraída  de los computadores de Raúl Reyes, “un inagotable y rentable filón de información”,  tras la intervención del ejército colombiano en territorio de Ecuador. Rajoy tras su entrevista  con Uribe, ha señalado que hubo coincidencia "plena" en que todos los gobiernos sean claros y contundentes en la colaboración antiterrorista, aunque no citó expresamente en esa petición a Hugo Chávez, porque así se lo pidió expresamente su anfitrión para no tensar más las relaciones colombiano-venezolanas. Por cierto, Aznar, sin embargo, se adelantó el lunes a Rajoy. ¡Vaya embajador! En ese afán por dejar claro quién es el bueno y quién el malo en la zona, viajó a Colombia. Desde Barranquilla el ínclito ex presidente criticó con dureza a Chávez - "hay que plantar cara con determinación", dijo refiriéndose al venezolano-. Pero el más que probable sucesor de Uribe, Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa, apuesta como España por la vía diplomática para orientar la relación con Chávez.

            Hay un aspecto de esta visita en el que quiero detenerme y que me ha llamado poderosamente la atención. Sobre la herencia dejada por Uribe en sus más de siete años de gobierno, Rajoy dijo que en Colombia se respetan los derechos humanos; que aquí ha estado la ONU y que Colombia se ha sometido a todos los asuntos que se le han planteado y que, para mí, en Colombia se respetan los derechos humanos”. Tales comentarios no pueden ser producto más que de la ignorancia, o de una burda mentira, para no molestar a Uribe. Lo que si me producen es una mezcla de estupor y  de profundo malestar. Muchos organismos y medios de comunicación colombianos o no, hace ya tiempo que han dicho con claridad meridiana que los derechos humanos por parte del Estado no se respetan en Colombia.  En la prensa colombiana, en el periódico El Tiempo  de Bogotá, de fecha 21 de marzo de 2010, aparece un artículo del Director de INDEPAZ(Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz) Camilo González Posso en el que además de otras cosas, señala que  el Informe del Departamento de Estado al Congreso de los Estados Unidos sobre la situación de los derechos humanos en Colombia registra una brecha entre las declaraciones del gobierno y la práctica de agentes del Estado que siguen cometiendo graves infracciones y dando amplio margen a la impunidad y a la corrupción; y este informe es una muestra de la imagen que proyecta Colombia en el mundo: reporte de abusos  oficiales  con "ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos), colaboración de militares con nuevos grupos armados ilegales y con paramilitares que no se desmovilizaron, desapariciones forzadas, desplazamiento forzado... tortura y maltrato a detenidos, detenciones arbitrarias, impunidad e ineficiencia de la justicia, vigilancia ilegal a grupos de civiles, opositores y agencias estatales...". La lista llega hasta la  corrupción con recursos públicos, como ocurrió con Ingreso Agro Seguro. Continúa señalando que  en la misma línea se manifiesta la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Y, por ultimo, Camilo González hace especial énfasis en el tema de los “falsos positivos”, uno de los caso más truculentos que se han visto a lo largo de la historia, en cuanto a la falta de respeto de los derechos humanos. Las FFAA para obtener resultados en su lucha contra la guerrilla y así ganar ascensos, días de permiso y aumentos de sueldos, han fabricado los "falsos positivos". Un "positivo" es una baja ocasionada al enemigo que pasa a los registros de mérito de una unidad militar. Y son falsos cuando se presentan como bajas guerrilleras a personas civiles asesinadas por las FFAA, como los jóvenes de Soacha.. Según  los datos de la Fiscalía durante la administración Uribe esos 'falsos positivos' se acercan a 3.000 casos y permanecen en la impunidad no solo por ineficiencia de los jueces, sino por la falta de colaboración desde un Ejecutivo que se ha dedicado a atacar a las cortes.  Prácticas parecidas las hizo  el ejército norteamericano  en la aldea de My Lai, donde los partes de guerra hacían pasar con frecuencia a ultimados civiles inocentes por uniformados del Vietcong. Y qué decir de la vergonzosa pretensión gubernamental de pagar una soldada a los estudiantes de Medellín para que ejercieran de delatores(sapos) y así combatir la dramática situación subversiva que se vive en Medellín, en donde Medicina Legal registró 2.178 homicidios ocurridos en 2009.  A veces, vale más estar  callado.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

22/03/2010 05:39 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Nos debería preocupar

Deberíamos los españoles, interesados por la cosa pública, empezar a preocuparnos seriamente por todo un conjunto de acontecimientos relacionados con determinadas actuaciones judiciales recientes en esta nuestra querida España. Yo sí que lo estoy, y no poco,  razones no faltan, aunque no sé si lo están una parte importante de mis conciudadanos. Mas no sólo tengo un profundo sentimiento de preocupación, sino que también de impotencia y de rabia.

De verdad, me preocupa que haya sido admitida a trámite por  el Tribunal Supremo una querella presentada contra Garzón por el sindicato ultraderechista Manos Limpias en la que se le acusa de prevaricación por excederse en sus competencias, al declararse competente para investigar la desaparición de víctimas del franquismo en tanto que crímenes contra la Humanidad, querella a la que luego se han sumado, con el beneplácito del tribunal, Libertad e Identidad y Falange Española de las JONS. Y ahora mismo, que  además el  Tribunal Supremo haya rechazado el recurso de apelación del juez Baltasar Garzón contra la negativa del instructor del propio alto tribunal Luciano Varela a sobreseer el procedimiento, lo que abre la posibilidad a este para sentar en el banquillo al magistrado y someterle a juicio.  El mundo al revés.

            En relación al caso Gúrtel, uno de los escándalos de corrupción política más importantes ocurridos en nuestro país, no menos me preocupa que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid acabe de anular todas las escuchas telefónicas ordenadas por Garzón con el objeto de conocer las conversaciones que mantenían en la cárcel los implicados de la trama con sus abogados defensores. No obstante, el Tribunal mantiene, “de momento”, menos mal, en prisión a los imputados porque los indicios de delito "no se han esfumado”. Esperemos que este caso no acabe en un carpetazo, como el que dio el Tribunal Supremo en el caso Naseiro, a la supuesta financiación ilegal del PP, porque las conversaciones grabadas ordenadas por un juez no se ajustaban a la “legalidad”, cuando toda España pudo escuchar y leer las conversaciones entre el diputado “popular” Ángel Sanchís, el concejal valenciano del mismo partido, Salvador Palop, el administrador, Rosendo Naseiro y el que más tarde sería presidente de la Comunidad Valenciana y ministro, Eduardo Zaplana, entre otros, que tenían como el objeto del enriquecimiento personal y una   supuesta financiación ilegal.

Estas actuaciones judiciales un tanto sorprendentes en principio, se pueden entender por lo que voy a señalar a continuación. Para aquellos  que somos neófitos en este mundo de la justicia,  nos  acaba de explicar con claridad meridiana el sociólogo Ignacio Sánchez Cuenca, que lo que se está produciendo es un peligroso deslizamiento del Estado de derecho al Estado de derecha, ya que nuestro sistema judicial está dominado por posiciones conservadoras.  Las tres instituciones más importantes del poder judicial: el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), están claramente politizadas con un claro sesgo conservador. En cuanto  a la composición de la Sala Penal del Tribunal Supremo encargada de resolver el asunto de Garzón y de la red corrupta del Partido Popular (Gürtel), de sus 15 miembros, uno fue nombrado en la etapa de González, 10 en la de Aznar y cuatro en la de Zapatero. Nueve de los 15 son claramente conservadores.  

El Consejo General del Poder Judicial cuando  los socialistas llegaron al poder en 2004, se lo encontraron con muy escorado a la derecha. Lógicamente el PP hizo todo lo posible para retrasar su renovación a fin de no perder la mayoría que tenía en esta institución. Cuando ésta se consiguió por fin, fuera de plazo, el PP logró meter a algunos candidatos de perfil, digamos, "inquietante": la jueza del ácido bórico, o la jueza que llevó el caso del incendio de Guadalajara. Y por si no fuera bastante como guinda, puso de vicepresidente a Fernando de Rosa, ex consejero de Justicia del Gobierno de Francisco Camps.

En cuanto al Tribunal Constitucional,  el PP consiguió desestabilizar esta institución con su insensata política de recusaciones, destinada a impedir la formación de una mayoría favorable al Estatuto catalán. También están bloqueados los nombramientos y no se ha sustituido a cuatro de los magistrados cuyo mandato expiró a finales de 2007, ni se ha remplazado al magistrado fallecido Roberto García-Calvo.

Por lo anteriormente expuesto ya podemos entender  que estas actuaciones judiciales, que van a suponer la más que probable inhabilitación de Garzón, sean muy bien acogidas en la sede del Partido Popular, como también en determinados medios  de comunicación, que antes aplaudían hasta la extenuación al juez por meter en la cárcel a todo un ex ministro de Interior, y que ahora lo crucifican como buenos fariseos y arremeten contra él sin ningún miramiento. ¡Qué de vueltas da el mundo! Por ende, cabe pensar que la causa por los crímenes cometidos por el franquismo se archivará. En cuanto, a la trama de corrupción de los Correa, del Bigotes… junto con importantes dirigentes del PP, se otea en el horizonte la clara posibilidad de que todo se quede en agua de borrajas. Y a otra cosa mariposa. ¡Vaya ejemplos! Y luego todavía hay algunos que cuestionan la necesidad de que se imparta en los centros escolares Educación para la Ciudadanía. Si toda esta cuadrilla de caraduras y jetas, que han saqueado las arcas públicas, se van de rositas, sería lamentable, ya que se produciría en amplios sectores de la ciudadanía un gran daño que sería harto difícil de reparar. Confiemos que este no sea este el desenlace, porque en el caso que lo fuera debería producirse una contundente reacción de buena parte de la ciudadanía, ya que de no ser así, sería una muestra clara de que esta sociedad española está amodorrada y carente de unos valores éticos claros y convincentes.

Cándido Marquesán Millán

 

 

26/03/2010 12:25 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

La lacra de la corrupción

 

 Ya me he referido a este tema de la corrupción en otras ocasiones anteriores. Lamento ser reiterativo, mas como no ha desaparecido, y me preocupa enormemente, no me queda otra opción que volver a tratar el tema, por lo que pido disculpas a mis posibles lectores. Hecha la advertencia, prosigo.

 

Por desgracia ya no es noticia en este nuestro querido país que un político se vea incurso en delitos de corrupción. Como es algo ya tan cotidiano, los directores  de los medios de comunicación deberían ir pensando en establecer una sección específica, bajo el epígrafe Corrupción, igual que existen otras como Deportes o Internacional.

 

En tiempos de la Dictadura de Franco también los había, aunque no se conocían. Ahora desde la instauración de la democracia han irrumpido otros muchos: Filesa, Roldan, Naseiro, Gurtel….,. Todos ellos me producen un sentimiento de asco, ganas de vomitar, y también unas reflexiones muy elementales, que paso a exponer a continuación.

 

Algunos de ellos han llamado especialmente la atención. El del Ayuntamiento de Marbella, donde el asesor urbanístico Juan Antonio Roca acumuló palacios espectaculares, cuadras de caballos de pura sangre, cuadros de famosos  pintores, coches lujosísimos, etc; sacas de dinero en casa de una teniente alcalde; chales edificados con materiales de los almacenes municipales. Y el de la alcaldesa, que usaba un reloj suizo, un hublot, con un valor de unos 4.500 euros; bolsos de Loewe y complementos de marcas lujosas: Dolce&Galbana, Carolina Herrera o Prada. Y ahora mismo el de un exministro y expresidente de una comunidad autónoma que ha adquirido una casa palacio del siglo XVI, con diseños de Starck, Capellini o Cassina, con un grabado de Miró y esculturas y telas de artistas de los que su Gobierno adquirió obras para colecciones públicas; en cuya reforma y decoración, muchos pagos fueron opacos: 55.000 euros para el aparejador; 50.000 para el electricista y el técnico del aire acondicionado; 55.000 para el carpintero; en 8 televisores se gastó 40.000 euros, y 20.000 en el pintor; para la cocina se destinaron 35.000 euros, y en menaje doméstico se gastaron 100.000 más; el control de luces 7.000, y 4.000 los 7 teléfonos que tiene la casa; y como colofón la escobilla del retrete con un valor de 375 euros. Si las heces estaban al mismo nivel que la escobilla, serían áureas. ¡Vaya ejemplo para la ciudadanía, el comportamiento de alguien que ha sido ministro y presidente de una comunidad autónoma! Dan ganas de exiliarse.

 

Que se haya llegado a esta situación, todos somos culpables. Obviamente los principales son los jetas, los caraduras, que se han dedicado y se dedican a saquear las arcas públicas para su beneficio particular. Robar dinero público es de extrema gravedad, todavía más si tenemos en cuenta las numerosas y cuantiosas necesidades que están todavía sin cubrir en España: asistencia médica, pensiones, educación, desarrrollo de la Ley de Dependencia, prestaciones de desempleo, infraestructuras…

 

La Administración por no haber querido, sabido o podido crear los mecanismos de control adecuados para evitar tales latrocinios por parte de determinados representantes públicos, que muchos hemos observado en plena luz del día en nuestros pueblos y ciudades.¡Qué fácil ha resultado y resulta desviar dineros públicos a cuentas particulares! También se deberían llevar a cabo las reformas legales pertinentes, para que una vez constatado el delito y tras un juicio justo, ser implacable, para que los bienes usurpados fueran devueltos al erario público. Esta muy extendida entre la ciudadanía la creencia de que en esta país, no se persiguen de igual modo los grandes delitos económicos que los diminutos de de cualquier trabajador.

 Los partidos políticos tendrían que ser más escrupulosos a la hora de seleccionar para sus listas electorales a determinados individuos, como también el ser contundentes y borrarlos de ellas  a aquellos incursos en delitos de corrupción. Tarea ardua, ya lo decía Azaña, de la política  es el acertar a designar los más aptos, los más dignos, los más capaces. Se fracasaba en los regímenes cuando el llamado a elegir el más apto era o la voluntad de un príncipe, o de la querida de un príncipe, o la del barbero de un príncipe. La democracia es probablemente y en teoría el mejor sistema para elegir a los más dignos. Aunque nunca es perfecta esta elección. Mas a pesar de todo, hay muchos que acuden a la política no por hacer un servicio a la ciudadanía sino por otros motivos menos altruistas: el deseo de medrar, el instinto adquisitivo, el gusto de lucirse, el afán de mando, la necesidad de vivir como se pueda y hasta un cierto donjuanismo. Mas, estos móviles no son los auténticos de la verdadera emoción política. Los auténticos, los de verdad son la percepción de la continuidad histórica, de la duración, es la observación directa y personal del ambiente que nos circunda, observación respaldada por el sentimiento de justicia, que es el gran motor de todas las innovaciones de las sociedades humanas.

Tampoco deberían usar la corrupción como arma arrojadiza, y regocijarse cuando aparecen casos en el partido contrincante. Tales comportamientos para lo único que sirven es para generar cada vez más una gran desconfianza entre la ciudadanía, produciendo un grave  daño  a nuestro reciente sistema democrático. Y por último si redujeran los cuantiosos gastos en  las campañas electorales, no tendrían que recurrir a la financiación ilegal.

 

Igualmente tampoco estamos  libres de culpa  los ciudadanos, ya que frecuentemente nuestro sensibilidad hacia el político corrupto depende de nuestras filias o fobias políticas,  sin que tenga la corrupción un reflejo adecuado en los procesos electorales. Esta última circunstancia la hemos contemplado en repetidas ocasiones, ya que políticos incursos en tales delitos, no sólo no son castigados electoralmente, es que salen reforzados. Tal como ocurrió en las últimas elecciones autonómicas y municipales de las comunidades autónomas de Madrid y Valencia. Mala práctica es creer que si aparece un caso de corrupción  en nuestro partido político, se deba  a una confabulación del partido de los otros. Todos debemos tener el suficiente coraje para condenar contundentemente esta lacra,  venga de donde venga. No hacerlo, entiendo que es una prueba incuestionable de que esta sociedad nuestra carece de unos referentes  éticos claros.

 

Cándido Marquesán Millán

 

29/03/2010 02:05 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.


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