Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2010.

Las elecciones en Colombia

 

Acaban de celebrarse en Colombia las elecciones en la primera vuelta para la presidencia. Han fallado lamentablemente los pronósticos de todas las encuestas, ya que  Juan Manuel Santos el delfín de Uribe por el partido de la U con el 46,56% de los votos ha vencido en toda la línea a Antana Mockus, del Partido Verde (21,50%), cuando se preveía un empate técnico entre ambos. Germán Vargas por Cambio Radical (10,14% de los votos), y el izquierdista Gustavo Petro  por el Polo Democrático (9,16%) pueden darse por bien servidos, en sus respectivos tercero y cuarto lugar. Los grandes derrotados han sido Noemí Sanín y  Rafael Pardo,  de  los partidos Conservador (6,14%) y Liberal (4,38%) respectivamente, cuyas votaciones sumadas apenas superan el millón y medio de votos.

La participación, que también se auguraba alta, ha superado levemente a la registrada en las elecciones de 2006, pero no ha llegado al 50%. Las expectativas de un voto juvenil masivo en apoyo de Mockus, del Partido Verde, tampoco parecen haberse cumplido, ya que ha perdido incluso en Bogotá, la capital de la que fue alcalde y donde tiene un mayor arraigo su discurso de legalidad,  transparencia y respeto a los derechos humanos.

Era demasiado bonito para ser verdad, que se produjera un vuelco tan espectacular. Al final ha ocurrido lo que tenía que ocurrir. Amparado en la popularidad del presidente Uribe que no pudo presentarse a la reelección, cuando superaba el 70% de aceptación, del que fue ministro de Defensa, Santos se proyectó como el candidato de la continuidad. De esta manera encontró el respaldo de la coalición del partido de la U que durante dos períodos se mantuvo, casi en su totalidad, unida. Tuvo el respaldo de caciques políticos. Y en la base, el candidato encontró apoyo principalmente en los estratos más bajos como una expresión de respaldo y agradecimiento a la gestión del Gobierno. Santos basó su campaña en el éxito de la Seguridad Democrática y las altas tasa de crecimiento económico. Sobre la primera cuestión es cierto que la guerrilla de las FARC es menos fuerte ahora que hace 8 años cuando llegó al poder Uribe. Yo mismo pude comprobar circulando por las importantes carreteras colombianas, cómo cada 500 metros había un destacamento militar, con el consiguiente incremento del gasto No obstante hay otras visiones muy diferentes al respecto, como la que presentó poco ha la  Revista Cambio de 30 de noviembre de 2009, según la cual los resultados de 2009 indican que la política de Seguridad Democrática ha empezado a declinar. Tuvo su punto más alto en 2008 cuando fueron extraditados 14 jefes paramilitares, se produjo la muerte de tres miembros del Secretariado de las Farc, se realizó la 'Operación Jaque' que trajo a la libertad a Íngrid Betancourt y a otros 14 secuestrados, y se redujo el tráfico de drogas.  Fue el momento cumbre de un proyecto que a lo largo de seis años había reducido los homicidios, los secuestros y el asedio de los grupos ilegales a los grandes centros de población y producción, mediante un gran esfuerzo del Estado y del sector privado que llevó a un aumento de más del 70% de los efectivos de la Fuerza Pública y a uno similar en los gastos de defensa. Los impactantes resultados de 2008 generaron una gran euforia en el Gobierno y en la opinión pública y llevaron a pensar a muchos sectores que los paramilitares eran asunto del pasado y que las guerrillas estaban en su momento final. Sin embargo, el balance de las acciones y de la presencia de los grupos ilegales en 2009 muestra un panorama distinto. Una nueva generación de  paramilitares -llamados por el Gobierno 'Bacrim', bandas criminales- está extendiéndose de manera acelerada por todo el país  y sus acciones han logrado un récord que supera la suma de las actividades de las Farc y el Eln. Además hay que añadir otros aspectos no menos negativos: la guerra sucia contra el Tribunal Supremo, el espionaje telefónico de jueces, periodistas y opositores, la compra de votos, el procesamiento de 34 parlamentarios por su vinculación con los paramilitares, el renacimiento de los paras, la concentración de tierras en manos de unos pocos, la instalación de siete bases norteamericanas y el descubrimiento de los «falsos positivos», las ejecuciones fuera de la ley de jóvenes marginales a los que se hizo pasar por guerrilleros. «Difícilmente puede encontrarse un periodo en el que tantas y tan variadas modalidades de actuación ilegal hayan sido atribuidas a funcionarios gubernamentales», asegura Iván Cepeda Castro, defensor de los derechos humanos en Las perlas uribistas, un libro de reciente aparición que es en éxito de ventas. Santos se defiende aduciendo que él detuvo los falsos positivos al enterarse de ellos, mas nos está confesando dos cosas: la primera, que nunca hizo nada para evitar que estos crímenes se cometieran, fue negligente en los controles, y la segunda, que estos eran unos delitos controlables y controlados, pues tan pronto dio la orden de que no se cometieran, éstos cesaron. ¿Y cómo explica Santos que hubo 33 brigadas del Ejército involucradas y él no se dio cuenta?. Olvida Santos que durante su paso por el Ministerio de Defensa fueron brutalmente asesinados 1.200 jóvenes por el pago de unas recompensas que oscilaban entre el millón y medio y los tres millones de pesos. Por fortuna y a pesar de sus declaraciones, las ONG, las Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional tienen sus ojos puestos en el tema.

Me parece muy oportuno al respecto referirme a la población desplazada que ha aumentado vertiginosamente durante el gobierno de Uribe, que se ve obligada a abandonar sus tierras por la presión de los grupos armados y que tiene que ubicarse en las afueras de las grandes ciudades de su propio país en habitáculos indignos, auténticas chabolas. Su diferencia con los refugiados radica básicamente en que los primeros no salen de sus países de origen o residencia, mientras que los segundos buscan la protección en otros Estados. Pude ver en las montañas que circundan la ciudad de Bogotá, llenos de desplazados los barrios de Suba o Soacha. En Medellín el del Pacífico. O en Cartagena de Indias el de Nelson Mandela y El Hoyo. Contemplar la situación -sin alcantarillado, ni agua corriente, ni servicios sanitarios y con deficientes atenciones educativas- en que viven estas casi 5 millones de personas es una experiencia difícil de olvidar. Sus calles empinadas están llenas de niños/as mendicantes, con olores nauseabundos al agolparse en compartimentos descubiertos las basuras, con casas construidas de planchas de hojalata que no protegen de las inclemencias meteorológicas, y con grandes problemas de seguridad pública ya que la policía no se atreve a adentrarse estos lugares. Ante el problema de los desplazados en Colombia no solo no se vislumbra solución alguna, sino que cada vez se agrava. Recientemente el alcalde de Bogotá señalaba que en su ciudad cada día se suman 200 personas desplazadas, y que las autoridades municipales se ven desbordadas.

Ni que decir tiene que en numerosos medios de comunicación españoles nos han presentado el gobierno de Uribe como auténticamente ejemplar. Intereconomía le galardonó con el Premio al 'Mejor Dirigente Político Iberoamericano de la Década'. La decisión se tomó por unanimidad en la sesión celebrada en Madrid el pasado 29 de enero de 2010, por su trabajo destinado a mejorar la calidad de vida de su país, a defender los valores del bien común, y la lucha contra el terrorismo. A lo largo de su actuación pública, ha promovido numerosas iniciativas en favor de la paz y del desarrollo económico y social de su pueblo siguiendo los principios del libre mercado. Además, defendió los valores del matrimonio y de la vida de los no nacidos oponiéndose a la legalización del aborto.

En la misma línea en una visita reciente a Colombia Rajoy dijo que en Colombia se respetan los derechos humanos; que aquí ha estado la ONU y que Colombia se ha sometido a todos los asuntos que se le han planteado y que, para mí, en Colombia se respetan los derechos humanos”. Tales comentarios no pueden ser producto más que de la ignorancia, o de una burda mentira. Lo que si me producen es una mezcla de estupor y de profundo malestar. Muchos organismos y medios de comunicación colombianos o no, hace ya tiempo que han dicho con claridad meridiana que los derechos humanos por parte del Estado no se respetan en Colombia. En la prensa colombiana, en el periódico El Tiempo de Bogotá, de fecha 21 de marzo de 2010, aparece un artículo del Director de INDEPAZ(Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz) Camilo González Posso en el que además de otras cosas, señala que el Informe del Departamento de Estado al Congreso de los Estados Unidos sobre la situación de los derechos humanos en Colombia registra una brecha entre las declaraciones del gobierno y la práctica de agentes del Estado que siguen cometiendo graves infracciones y dando amplio margen a la impunidad y a la corrupción...

 

Con el triunfo de santos, tal como acabo de mostrar, a no ser que se produzca un vuelco espectacular en las  elecciones de la segunda vuelta, en Colombia seguirá más de lo mismo. Se merece algo mejor.

 

Cándido Marquesán Millán

01/06/2010 22:19 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Los "sin techo"

 

En este mundo consumista y hedonista que estamos viviendo los hombres civilizados, aparecen ante nuestros ojos todo un conjunto de realidades, de las que no queremos saber nada, al resultarnos incómodas: la muerte, la enfermedad, la cárcel, así como la presencia que va cada día a más, de seres humanos que están viviendo en la calle, son los llamados “sin techo”. Siempre me han interesado y por ello me he hecho muchas preguntas sobre los motivos auténticos que han tenido todos estos seres humanos para acabar durmiendo encima de unos cartones en un cajero automático  o en el césped de un parque. Este sentimiento positivo de curiosidad, también está impregnado, lo reconozco,  de otros menos positivos como el de cierta cautela o prevención. Para satisfacer estas preocupaciones, ha llegado a mis manos de una manera fortuita un libro encomiable titulado Vidas al descubierto. Historias de vida de los “sin techo”, de las sociólogas Elisabet Tejero y Laura Torrabella, del que he sacado algunas conclusiones que transmito en las líneas que siguen.

 Para referirse a todo este colectivo de personas sin techo se han usado diferentes términos. En otras épocas no muy lejanas en el tiempo se les llamaba delincuentes, tal como reflejaba el espíritu la Ley de Vagos y Maleantes, promulgada en el año 1933 y revisada en 1954, donde quedaba bien clara la connotación delictiva de la mirada oficial sobre la población sin techo. En los años setenta y ochenta del siglo pasado, al aparecer el debate sobre la pobreza estructural de las sociedades capitalistas, apareció el concepto de indigente, entendido como persona que no tiene suficientes medios para subsistir, y que pone en el centro del debate el acceso o no a los medios monetarios. También se ha utilizado el término de transeúnte, lo que significa la necesidad del individuo de desplazarse para sobrevivir, para buscarse la vida. Desde que llegó la democracia a nuestro país se ha producido un cambio de concepción. Se ha dejado de mirar la realidad de las personas sin techo como un estado, como una condición atribuible a un individuo, para mirar la misma realidad como una situación dinámica y fuertemente condicionada por el contexto socio-económico, político y cultural. Esta nueva mirada supone reconocer la posibilidad de que cualquier persona, en una determinada época de su vida, puede llegar a encontrarse en una situación sin techo. Tal como ha señalado Beck, las teorías de la sociedad del riesgo nos advierten  sobre la universalización y democratización de los riesgos, no solo de perder posiciones de bienestar, sino, de manera más radical, verse inmerso en una situación de pobreza y exclusión.  Precisamente por este motivo los expertos han decidido usar unos términos que desculpabilizan al sujeto de su situación. Por ello  los más utilizados para definir a todo este colectivo de personas excluidas son el de los “sin techo” y el de los “sin hogar”, que aun cuando a primera vista parezcan términos equiparables e intercambiables, no tienen el mismo significado. Así, el calificativo sin techo nos remite a la situación física de no tener vivienda ni acceso a ella, por lo que el individuo está imposibilitado de construirse como un ser humano completo. En cambio, sin hogar, nos remite a un imaginario menos físico y más simbólico, donde la existencia de techo supondría la presencia de vínculos emocionales basados en la relación con otro. Tradicionalmente, los vínculos emocionales basados en la relación con el otro se han vinculado directamente a la existencia de relaciones de familiares y parentesco, luego el sin hogar   carece de de estas relaciones. Como vemos hay diferentes términos para definir a todo este colectivo de personas sin techo, la que parece más clara es la propuesta por la Federación Europea de Asociaciones que trabajan a favor de los sin techo, FEANTSA:” toda persona que no puede acceder o conservar un alojamiento adecuado, a su situación personal, permanente y que proporcione un marco estable de convivencia, bien sea por falta de recursos económicos, bien sea por tener dificultades personales o sociales para llevar una vida autónoma”.

Una vez hecha la aclaración terminológica, no es menos importante el conocer las causas y detonantes  de esta situación de los sin techo. Los expertos señalan que en el origen se hallan situaciones de riesgo o vulnerabilidad de índole económica, institucional, sanitarias, psicológicas, familiares, etc. Según Muñoz y Vázquez y Vázquez, estarían las siguientes: paro, pérdida económica (por ejemplo, desahucio), enfermedad física, lesión o accidente, enfermedad mental, abuso de alcohol y drogas, ludopatía, prostitución, abuso y maltrato sexual, problemas familiares (pérdida o ruptura de la relación de pareja o familiar), separación del medio social habitual (por ejemplo pertenencia a la Legión), delincuencia y problemas judiciales, o internamiento institucional. No obstante, no es un único factor sino la convergencia de algunos o muchos de los factores causales apuntados. No es tarea fácil la aproximación causal a este fenómeno, por ello puede resultar pertinente tener en cuenta una serie de dimensiones que nos puedan dar algo más de luz.

La dimensión socio-económica estaría relacionada con los cambios en el mercado del trabajo experimentados en nuestro país en los últimos decenios, con procesos tan importantes como la desindustrialización y el gran descenso de sectores claves de la economía como la minería, la siderurgia o el textil. El subsiguiente paro y la flexibilidad de las condiciones de trabajo tienen una incidencia fundamental en la desestructuración de los proyectos vitales; y estas circunstancias son un factor causal determinante para que determinadas personas se conviertan en sin techo. Las mujeres sufren más el paro, así como la precariedad laboral, pero las secuelas de la pérdida del trabajo son más devastadoras en los hombres. A este descenso de ingresos por el paro, cabe añadir el encarecimiento de la vivienda tanto en propiedad como en alquiler.

Otra dimensión es la socio-relacional. Donde el ser humano se socializa en primer lugar es en la familia, lo que resulta fundamental para su desarrollo afectivo y emocional. También la familia ha sido tradicionalmente el cobijo y el refugio ante las situaciones de exclusión social, mas hoy como consecuencia de determinados cambios culturales, sociales, económicos, familias más reducidas, la incorporación de la mujer al mundo laboral, aumento de esperanza de vida, incremento de separaciones y divorcios, la monoparentalidad, además de otros, significa que este papel de la institución familiar se va desdibujando. En consecuencia, los expertos  constatan ya las consecuencias de la precarización de la función amortiguadora de las familias ante el riesgo de exclusión social, situación en la que se encuentran los sin techo.

También debemos tener en cuanta para explicar determinadas trayectorias de los sin techo la dimensión psico-emocional. Para algunos autores, como Declerck habría una psicopatología específica en este colectivo, que tendrá que ver con lo que llaman desocialización y que lleva al propio sujeto a autoexcluirse. Este elemento explicaría las resistencias a la posibilidad de mejorar de estado. En definitiva esta última dimensión psicoemocional nos ayudaría a entender mejor quién puede convertirse en una persona sin techo.

            Como conclusión, quiero señalar algo, aunque me parece que ha quedado suficientemente claro a lo largo de mi exposición: nadie está exento de que algún día pueda estar en una situación semejante a la de los sin techo.

 

Cándido Marquesán Millán

04/06/2010 18:01 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


A ver si te enteras, pardillo, son los mercados

           

De verdad que cada vez entiendo menos todo lo relacionado con esta crisis económica que está afectando con intensidad a la mayoría de la ciudadanía: parados, autónomos, funcionarios, jubilados, dependientes… En cuanto a su origen parece incuestionable que estuvo en determinados usos fraudulentos del mundo de las finanzas, amparados en el juego libre del mercado, de acuerdo con la doctrina económica en vigencia: el neoliberalismo. Todo ello se fraguó en las cloacas de Wall Street. El sistema financiero hizo crack hace dos años. Prestigiosos economistas dijeron en aquellos momentos que se habían de introducir medidas regulatorias en los mercados para que no se volvieran a cometer los mismos abusos. En ello confiábamos. Se habló de controlar los sueldos de los grandes ejecutivos, de regular a las agencias de calificación de riesgos, de controlar la ingeniería financiera fraudulenta, de introducir tasas a las transacciones financieras, de vigilar los paraísos fiscales… Incluso algunos pensaron en la posibilidad de refundar el sistema capitalista, de manera semejante a lo que ocurrió con el socialista tras la caída del Muro de Berlín. Todas estas medidas han caído en el más absoluto olvido. Apenas se habla ya de ellas. Lo que se tuvo que hacer, a instancias de aquellos sectores que precisamente provocaron la crisis económica, fue una intervención de los diferentes Estados para salvar los estropicios generados por todo el sistema financiero. En EEUU, la crisis bancaria fue resuelta con la aportación a los bancos de casi un billón de dólares pagados por el Estado provenientes de los contribuyentes, que benefició enormemente a los banqueros y a sus accionistas, consiguiendo incluso más beneficios de los que tenían antes de la crisis.  En la Unión Europea los Estados prestaron dinero al 1% a través del Banco Central Europeo a los bancos, y estos mismos lo utilizaron para represtárselo a los Estados al 4%, al 7%, a todo lo que puedan sacar. En consecuencia los Estados tuvieron que endeudarse, con lo que se generó un importante déficit público. Y ahora viene lo auténticamente surrealista, son aquellos sectores financieros, causantes de la crisis económica y que con sus prácticas fraudulentas provocaron la crisis financiera, los que exigen ahora a los Estados que pongan en marcha durísimas políticas de ajustes fiscales para corregir el déficit público. Esto es alucinante. Los políticos sumisos y obedientes, han respondido con prontitud a  la demanda de los mercados o los mercaderes. Todos los países de la Unión Europea han puesto en práctica políticas de ajustes durísimas, y podemos constatar  con  estupor que toda una serie de colectivos que no tuvimos nada que ver ni el origen ni en el desarrollo de esta crisis hemos sido los auténticos paganos: funcionarios, pensionistas, parados, dependientes..  Mas en el colmo de la desvergüenza, los políticos nos argumentan que no tienen otra opción que obedecer a “los mercados”, ya que si no se adoptan estas medidas de ajustes fiscales recortando el gasto social, los “mercados” no comprarán la deuda pública y, entonces, no habrá dinero para sostener el Estado y este tendrá que declararse en quiebra. Lo reconocen abiertamente: o haces lo que decimos, o no te prestamos el dinero. Y, además te bajamos la calificación de tu deuda mediante nuestras agencias, y encima, te imponemos el interés que te vamos a cobrar. Ni siquiera permiten a los Estados la dignidad última de negociar su propia deuda. Estas políticas de ajustes, de reducción del gasto drásticamente cuando estamos padeciendo unas cifras muy altas de paro, no parecen las más adecuadas para salir de la crisis, acaba de señalar Paul Krugman. Si unos colectivos importantes ven reducidos sus ingresos, van a gastar menos, con la consiguiente contracción del consumo, y, por ende, más paro, menos ingresos del Estado por vía fiscal y más gasto en prestaciones sociales para el desempleo, y como corolario más deuda y más déficit. Es de cajón. Mas si alguno tiene el atrevimiento de cuestionar estas medidas de ajuste, desde la clase política e importantes y poderosos medios de comunicación será acusado de falta de patriotismo y de estar desconectado de la realidad. En consecuencia, aquí la política con sus ideologías o con sus programas no sirve para nada, como tampoco las elecciones, aquí lo que cuenta, lo que gobierna el mundo es la economía, es decir, los mercados, los mercaderes. Muchos desearíamos conocer quiénes son, quiénes están detrás de esos mercados, quienes son esos individuos que son capaces con sus prácticas fraudulentas y su voracidad, de poner patas arriba la economía de un país y hundir en la miseria a la gran mayoría de sus ciudadanos. Son las oligarquías financieras, los grandes accionistas de los bancos, los grandes grupos inversores, las grandes empresas monopolísticas: Como también lo son,  los que están al frente de los organismos que dirigen la economía mundial: FMI, OCDE, UE, BCE, etc. Es de cajón. Tampoco tengo la pretensión de descubrir el Mediterráneo con todo lo dicho. Mas lo que sí quiero es terminar, en un aviso a navegantes, señalando que los mercados nunca tienen bastante. Cada vez quieren más. El ya citado Paul Krugman nos dice que lo que encuentra más amenazador es la propagación de una idea destructiva: la opinión de que ahora, cuando hace menos de un año que empezamos a recuperarnos débilmente de la peor recesión desde la II Guerra Mundial, es el momento de que los responsables políticos dejen de ayudar a los parados y empiecen a infligir dolor. Mientras tanto la gran mayoría perjudicada en silencio, sin enterarse de nada. Echándonos la culpa los unos a los otros. Los trabajadores de la empresa privada a los funcionarios; ambos dos a los inmigrantes o a los trabajadores asiáticos.  Todos a los sindicatos o a los pensionistas. Al mismo tiempo la selecta minoría frotándose las manos reunida en Sitges, a donde acuden como corderitos los dirigentes políticos a recibir órdenes. Esto es lo que hay.  Aquella posibilidad que se vislumbraba en el horizonte hace dos años de embridar el sistema capitalista, cuando menos en su versión neoliberal, hoy ha desaparecido totalmente. Todavía más, el neoliberalismo, no sólo no ha sido corregido, es que anda crecido. Si esto no cambia, debemos estar preparados para cualquier cosa. Tiempo al tiempo.

 

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN

 

06/06/2010 22:54 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 7 comentarios.

España, sin pulso

                      

 

Se están produciendo en estos momentos en esta nuestra querida España, además del resto de Europa, una serie de hechos extraordinariamente graves, por lo menos a mí me lo parecen, como es la puesta en marcha de todo un conjunto de medidas políticas de ajustes fiscales, que van en una sola dirección: la demolición del Estado de Bienestar, creado básicamente al acabar la II Guerra Mundial como un simple profiláctico contra las tensiones políticas.  En 1947, Francia, al igual que Italia  se veían amenazadas por las huelgas, las manifestaciones violentas y un constante aumento del apoyo al partido comunista y sus sindicatos.  .A partir de este momento   se estableció una relación nueva y diferente entre el ciudadano y el estado, siendo éste  el que estaba al servicio del ciudadano, y no a la inversa, proporcionándole todo un conjunto de servicios sociales, basados en un impuesto progresivo, que le permitió el acceso a una educación y sanidad gratuitas, al cobro de una pensión por jubilación, o unas prestaciones por desempleo…. Lord Beveridge, a quien debemos la plantilla básica del Estado de Bienestar británico de la posguerra, creía que su proyecto de seguro integral y con respaldo colectivo para todos era la consecuencia inevitable (o, mejor dicho, el complemento indispensable) de la idea de libertad individual del Partido Liberal, así como una condición necesaria de la democracia. Todo ello supuso el mayor avance en la historia de la humanidad, todavía no superado y que desde planteamientos neoliberales se pretende dinamitar.  Estamos contemplando la congelación de las pensiones, la ralentización de las políticas de dependencia, la reducción de las prestaciones del desempleo, la anulación de las ayudas familiares por hijos, el retraso de la edad de jubilación, una reforma laboral que se decanta claramente hacia el lado empresarial, así como el ataque a lo público con el incremento de procesos de privatización de determinados servicios públicos.… Por otra parte,  estas políticas no van a servir para salir de la crisis, ya que supondrán una contracción de la economía, con un aumento o mantenimiento del número de parados o el incremento de trabajos en precario.  En definitiva, es el triunfo puro y duro del modelo social norteamericano  de inseguridad económica, desigualdad social e intervención estatal reducida a lo mínimo. Que esta política neoliberal se aplique en los Estados Unidos es posible porque incluso algunos de los que pueden salir perjudicados con ella están culturalmente predispuestos a escuchar los mensajes de los políticos que denuncian como perjudicial el intervencionismo estatal. Pero en Europa el modelo social es muy diferente, de fuerte intervencionismo estatal para proporcionar servicios a los ciudadanos, y que hasta ahora parecía plenamente asumido. Mas está cambiando y este hecho me parece de extrema gravedad.  Y lo que me parece más todavía es la incomprensible pasividad  en la mayoría de la sociedad europea y española. Parece muy oportuno recordar un artículo publicado por Francisco Silvela --hombre inteligente y cultivado, abogado y distinguido político conservador que llegó a la presidencia del Gobierno-- el 16 de agosto de 1898, en el periódico El Tiempo de Madrid Sin pulso, poco después del desastre colonial, que causó una gran conmoción en la opinión española. Decía: Quisiéramos oír esas o parecidas palabras brotando de los labios del pueblo; pero no se oye nada: no se percibe agitación en los espíritus, ni movimiento en las gentes. Los doctores de la política y los facultativos de cabecera estudiarán, sin duda, el mal: discurrirán sobre sus orígenes, su clasificación y sus remedios; pero el más ajeno a la ciencia que preste alguna atención a asuntos públicos observa este singular estado de España: dondequiera que se ponga el tacto, no se encuentra el pulso.

Desearía equivocarme, mas lo que estoy percibiendo es que no se está produciendo una sensibilización y una lógica movilización en todo un conjunto de colectivos que están siendo perjudicados gravemente por todas estas políticas mencionadas. Entre los jóvenes, a los que más afecta el paro o el subempleo, las manifestaciones más numerosas han sido en los tiempos recientes por la prolongación del horario de los bares, sin olvidar las producidas en ambientes universitarios por el Plan Bolonia. Ni en los parados, con los cerca de 5 millones de sin empleo.  Ni en los funcionarios, tal como acabamos de comprobar en la reciente huelga en la administración pública. Ni en los jubilados.  Ni tampoco en el colectivo de los intelectuales. Salvo honrosas excepciones, como Vicenc Navarro, Joseph Fontana, Saramago, Julián Casanova, hace ya tiempo que se han retirado  a los cuarteles de invierno, dando muestras por pereza o conveniencia de falta de “compromiso cívico” para denunciar los problemas cruciales de nuestro tiempo, las mentiras y falsedades sobre la marcha exitosa de este mundo globalizado; para ayudar a los hombres y mujeres a entender las razones por las que las cosas son lo que son,  y así fomentar una conciencia crítica, todavía más en estos momentos de desconcierto ideológico.

Quiero acabar con un aviso a navegantes. Todas las conquistas de legislación social, que hoy disfrutamos no fueron un regalo divino, sino que llegaron como consecuencia de largas luchas políticas y sindicales de aquellos que nos precedieron y que las clases pudientes no tuvieron otra opción que conceder muy a su pesar suyo. Mas todas ellas son vulnerables y contingentes políticamente, ya que no hay una ley histórica que garantice que un día no puedan perderse. Y nosotros deberíamos luchar para que las generaciones futuras puedan seguir disfrutándolas. Es lo mínimo.

 

 

Cándido Marquesán Millán

17/06/2010 00:46 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

El futuro de Bélgica

     EL FUTURO DE BÉLGICA 

     Acaban de celebrarse elecciones generales legislativas el pasado 13 de junio en Bélgica, con el triunfo del partido independentista Nueva Alianza Flamenca (NVA), encabezado por su líder Bart de Wever. Todos los comentaristas políticos han considerado esta circunstancia un auténtico seísmo, que puede desembocar en la ruptura del Estado belga, ya que desde la NVA flamenca se va a ejercer una gran presión sobre la minoría francófona, para que se lleve a cabo una reforma institucional profunda, y así pasar de un Estado federal a otro confederal.

      Sería complicado tratar de entender la situación actual belga, si no tenemos en cuenta su pasado histórico. El territorio donde se levantó  el nuevo Estado, desde tiempos inmemoriales mereció  el interés de otras naciones. La Gallia Bélgica de Julio Cesar se encontraba a través de la línea que separaba los territorios galorromanos de los francos. Con la caída del imperio de Carlomagno en el siglo IX, se convirtió por su situación en un territorio muy apetecible para el siguiente milenio. Los reyes de la casa de Valois, de Borbón, de Habsburgo, Napoleón, los holandeses, los prusianos, los alemanes y Hitler lo han invadido y ocupado. Bélgica es uno de los lugares con más monumentos recordatorios de batallas antiguas y modernas.

     Surgió en 1831 con el beneplácito de las grandes potencias de la época—Francia, Prusia y Gran Bretaña además de otras--, ya que ninguna de ellas deseaba que cayera bajo la influencia de las demás.

      Existen dos partes perfectamente diferenciadas socio-económica, lingüística y políticamente. Si la francófona Valonia económicamente había sido la dominante, hace 100 años era la segunda región más rica del mundo, a partir de los años 60 del siglo pasado entró en declive, ya que la minería, la siderurgia, la industria metalúrgica, de la pizarra y la textil prácticamente desaparecieron. La hulla producida actualmente no llega a 2 millones de toneladas, cuando en 1961 era de 21.  En cambio, Flandes se ha expansionado espectacularmente. Ciudades como Amberes y Gante han prosperado gracias al desarrollo de la tecnología de los servicios  y el comercio, aprovechando su situación estratégica. Los partidos nacionalistas flamencos han visto en la brecha económica un filón para exacerbar los ánimos. "Con sus impuestos, los flamencos pagan cada cuatro años un coche a su vecino valón. Si no lo pagaran, podrían comprarse uno para ellos", no se cansan de repetir los políticos populistas, que con el ejemplo del coche se refieren a los 5.400 millones al año que los flamencos transfieren a los valones.  

      Con ser profunda la barrera económica, lo es más todavía la lingüística. En Flandes  se habla neerlandés, en Valonia el francés. Bruselas, oficialmente bilingüe, es en la práctica un enclave francófono en el sector de habla neerlandesa. También hay unos 65.000 germanoparlantes en la Valonia oriental, cerca de la frontera alemana.

     En el recién creado reino de Bélgica en 1831 hablaba francés el sur del país y la burguesía del norte, de manera que no resultaba extraño que la administración utilizase solamente el francés. Sin embargo, la cuestión  lingüística aparecía cada vez más acuciante. Hasta la I Guerra Mundial se consideró al flamenco como una lengua indigna, excluida del sistema de enseñanza. Después,  la conciencia nacional de los flamencos se fue despertando a la sombra de la exclusión sistemática de los que no hablaban francés. En 1903, la universidad de Gante dejó de enseñar en francés y fue la primera en utilizar el neerlandés. Con la existencia de una universidad propia, los flamencos empezaron a desarrollar su élite política e intelectual, que dio forma a "la cuestión flamenca" como reivindicación política.. En 1932 se abandonó la idea del bilingüismo que ninguna de las dos comunidades deseaba y  Bélgica se empezó a construir como un país con dos comunidades lingüísticas completamente separadas, excepto en la bilingue Bruselas. La guerra de las lenguas ha sido una constante. En los años 60 del siglo pasado, los estudiantes de habla neerlandesa de la Universidad de Lovaina se opusieron a la presencia de profesores francófonos y clases en francés, cuyo desenlace fue que sus miembros francófonos se dirigieron al sur, y crearon la Universidad de Louvain-la-Neuve. En su momento también se dividió la bilioteca universitaria y sus fondos se redistribuyeron, con lo que todos salieron perdiendo. Hoy se habla más neerlandés que francés en una proporción de tres a dos y si además hay más riqueza en Flandés, estas circunstancias han supuesto que las reivindicaciones de los flamencos para obtener beneficios políticos han ido in crescendo, y se han ido satisfaciendo.

     En solo 30 años ha habido 7 revisiones de la constitución, que han convertido Bélgica en un Estado federal. La estructura política es extraordinariamente compleja. Hay tres “Regiones”: Flandes, Valonia y Bruselas-capital, cada una con su propio parlamento, además del nacional. Después están las tres “Comunidades”: la de habla neerlandesa, la francófona y la germanoparlante, con sus respectivos parlamentos. Además las regiones y las comunidades linguisticas no coinciden exactamente: hay germanoparlantes en Valonia, y francófonos en Flandés. Además hay diez provincias (cinco en Flandés y cinco en Valonia) con sus competencias administrativas y de gobierno. Las mayores competencias  están en la región (urbanismo, medio ambiente, economía, obras públicas, transporte y comercio exterior) o en la comunidad linguística (educación, lengua, cultura y algunos servicios sociales). El Estado nacional conserva defensa, asuntos exteriores, la seguridad social, el impuesto sobre la renta y la gran deuda pública, así como los tribunales penales. Algunas de estas las reclaman los flamencos, y de hacerse el Estado prácticamente habrá dejado de existir.

     Obviamente, los principales partidos políticos se han dividido también por criterios linguisticos y comunitarios: los democratacristianos, los socialistas, los liberales existen por duplicado, con uno flamenco y otro francófono. Además de los nacionalistas, sobre todo en Flandes. El resultado es una profundización todavía mayor de la sima entre ambas comunidades, pues políticos y electores ahora sólo se dirigen a los suyos. Los partidos políticos se han convertido sobre todo en unos instrumentos para la distribución de favores personales. Bélgica es poco más que una cleptocracia de partidos.

     Por ende, como señala Tony Judt, al entrar por carretera en Bélgica, pasa casí desapercibido el letrero de Belgiö o Belgique; lo que no ocurre con el de la provincia, que es contundente (Liege o Wets-Vlaanderen), como también el de Flandés o Valonia. Aquí, las fronteras internacionales del país son una mera formalidad, mientras que las internas son contundentes.  Todo ello supone un extraordinario costo, ya que hay que duplicar cada servicio, cada préstamo, cada beca, cada señal.

      En la actualidad Bélgica solo está  unida por el rey, la moneda, la liga de futbol, la deuda pública y la sensación colectiva de que así no se puede seguir.

     Habrá  que estar al tanto de cómo se desarrollan los acontecimientos futuros, cómo también de la formación del próximo gobierno. Teniendo en cuenta la composición del Parlamento: 27 diputados de NVA (soberanistas flamencos), 26 del PS (izquierda francófona), 18 del MR (liberales francófonos), 17 del CDV (derecha flamenca), 13 del SP (izquierda flamenca), 13 del VLD (liberales flamencos), 12 de Vlaams Belang (extrema derecha flamenca), 9 del CDH (derecha francófona) y 8 del Ecolo (verdes francófonos),  5 del Groen (verdes flamencos) y 1 de Lijst DeDecker (populistas flamencos) y 1 del Partido Popular (derecha populaista francófona), las negociaciones serán largas, tampoco será una novedad, ya que  tras las elecciones de junio 2007 duraron ¡9 meses!, con la interinidad del liberal Verhofstadt como primer ministro, hasta que se formó el gobierno de Yves Leterme, en marzo de 2008. Este gobierno cayó en diciembre de 2008, por las desavenencias entre los partidos flamencos y valones por el estatus de "Bruselas-Halle-Vilvoorde" (BHV). En el cinturón de municipios de Bruselas, territorio neerlandófono, existe una importante población francófona, a la que se le tiene reconocido poder votar por partidos francófonos, circunstancia que no ocurre en ningún otro territorio flamenco o valón, y que los neerlandófonos consideran discriminatorio.

      De momento el rey Alberto II ha nombrado a De Weber como “informador, una especie de encargado de establecer conversaciones con los partidos para buscar una coalición. Una vez que De Weber presente “su información” al Rey, Elio di Rupo, el líder del partido socialista francófono sería nombrado “formador, lo que le llevaría a formar el gobierno y devenir primer ministro. Sobre el papel, las coaliciones de gobierno más plausibles apuntan al N-VA y a los socialcristianos del CDV junto con los socialistas del SP-A en el norte flamenco, combinados con socialistas, humanistas y ecologistas del sur. Seis partidos ideológicamente muy dispares para cerrar una reforma mayor del Estado y para afrontar una crisis económica de dimensiones pavorosas que Bélgica, hasta ahora, había conseguido lidiar sin apenas dificultades

   También cabría la posibilidad, mucho más remota, tras la victoria en Flandes del N-VA (“Nueva Alianza Flamenca”) de una separación del país. No obstante, y tal como apuntaba Mark Eyskens, antiguo primer ministro de Bélgica, en el diario belga Le Soir, “la escisión de Bélgica es imposible, ya que la parte francófona no apoya la separación. En todo caso, lo que acontecería sería una secesión”. Ante tal escenario de secesión, el futuro de una Républica de Flandes se antojaría inviable. No sólo habría que dividir la deuda de Bélgica, algo casi irrealizable, sino que la Flandes independiente necesitaría el reconocimiento internacional. En el caso del Consejo Europeo, por unanimidad. Huelga decir que España con el problema vasco e Inglaterra con Escocia entre otros, no tomarían tal riesgo de aceptar esta solución para el país centroeuropeo.

     Por todo lo mencionado,  lo que pueda acontecer a partir de ahora en Bélgica es de gran trascendencia para el resto de la Unión Europea, no en vano en su capital Bruselas residen las principales instituciones de la UE y el cuartel general de la OTAN. Además que debe asumir  la presidencia de turno de la Unión Europea, el 1 de julio al concluir el semestre comandado por España.  

     Cándido Marquesán Millán

19/06/2010 07:46 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Crisis sindical?

 

 

 

Desde hace varias décadas en este proceso de globalización económica mundial, impregnado de pleno de los valores del neoliberalismo puro y duro, se está produciendo una desarticulación de todo un conjunto de instituciones, como partidos políticos de izquierda y sindicatos obreros, que podían servir de contrapeso frente a las fuerzas del gran capital. Hoy en día estamos contemplando cómo la socialdemocracia está prácticamente desaparecida, ya que está llevando a cabo una serie de políticas con el pretexto de la necesidad de ajustes fiscales, que no hace mucho tiempo hubieran sido impensables que las realizase la derecha. En cuanto a los sindicatos la tendencia es la misma. Los ataques que sufren son impresionantes. Cabe recordar cómo desde sectores empresariales, y numerosos y potentes medios de comunicación se les ha acusado a los líderes sindicales de pasividad ante el incremento constante de las cifras del paro. Y cuando convocan una manifestación por esta circunstancia, como la realizada en Madrid a finales del año pasado los comentarios fueron durísimos. En el ABC se dijo: No es extraño que la izquierda galopante española clame por la memoria histórica. En el fondo, muchos de ellos son un remedo de lo peor de nuestro pasado. Los sindicatos son un ejemplo. Como una réplica de la piedra Rosetta.. El sarcasmo es tal que hasta se buscaron ayer un acompañamiento de purpurina para blindar al Gobierno y castigar a los emprendedores: Pilar Bardem y Wyoming, que actuaron de teloneros.. Se sumó a la fiesta la presidenta de la Comunidad de Madrid, al calificarla de «broma patética» ,  y que «estaba muy contenta» porque los manifestantes, llegados de diferentes comunidades autónomas, «habrán hecho compras y habrán comido en restaurantes». Y  ahora mismo cuando convocan una huelga general para el 29 de septiembre por la reforma laboral, aunque esta razón es la punta del iceberg, sufren ataques todavía mayores, acusándoles de irresponsabilidad, Es la hipocresía de esa derecha nuestra a la que ya nos tienen acostumbrados. Es obvio que a esa derecha neoliberal, le sobran los sindicatos, cuando son unas instituciones que aparecen recogidas en nuestra Constitución.

Dicho lo cual, no es menos cierto también que desde hace décadas se está produciendo una crisis sindical, probablemente al encontrarse en una situación a la defensiva en un contexto de hegemonía del poder empresarial. Esta crisis, según el sociólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona Josep Maria Antentas se manifiesta en unos datos objetivos: el descenso del número de afiliados; la falta de participación interna de los afiliados en la vida de los sindicatos; la reducción de la conflictividad laboral; una crisis de función debido a los procesos de individualización de las relaciones laborales que cortocircuitan a los sindicatos; menos influencia social, aunque sí que tienen una mayor presencia institucional; agotamiento del discurso y la práctica sindical, para dar respuestas claras y efectivas a los retos de las políticas neoliberales.

El origen de esta crisis sindical se halla en la crisis del empleo, con el incremento del paro y el trabajo precario; la fragmentación de la clase trabajadora y su diversificación de su composición, que dificulta una articulación colectiva de los intereses de la clase trabajadora. Como también que la globalización ha supuesto un gran  cambio en las relaciones laborales que debilita el poder de los sindicatos frente a las grandes empresas multinacionales. Por todo ello, sería conveniente que desde el mundo sindical, liderado por sus principales dirigentes, se abriera un serio proceso de autocrítica, y de análisis, para vertebrar unas nuevas estrategias y unos nuevos discursos y así crear unas adecuadas respuestas a todos los grandes y cada vez más dramáticos peligros que se divisan en el horizonte para la clase trabajadora. En estos momentos hay unos 2.000 millones de asalariados a nivel mundial.

 Para revertir esta crisis sindical podría servir un nuevo modelo sindical, según varios autores del mundo anglosajón como Moody y Waterman,  el llamado social movement unionism, y que podría traducirse en “sindicalismo movimentista”, cuyo equivalente en España sería “sindicalismo sociopolítico”. Tendría las siguientes características. Una concepción no institucional de la acción sindical y una  mayor movilización contra las políticas neoliberales y las exigencias empresariales. Una visión amplia de la clase trabajadora, donde quepan no sólo los que tienen un trabajo fijo, sino que también otros más desfavorecidos como: madres solteras, trabajadores a tiempo parcial o con contratos temporales, inmigrantes, jóvenes sin titulación o cualificación alguna, los sin techo o sin vivienda digna, trabajadores manuales obligados a retirarse prematuramente, parados sin subsidio.. Una concepción amplia de la actividad sindical, que implique el trabajar en el centro de trabajo y en el territorio. Una visión organizativa más democrática, sustentada en una mayor participación y formación de los afiliados. Una perspectiva internacionalista de la actividad sindical. Necesidad de establecer puentes y alianzas con diferentes movimientos sociales antiglobalización y antineoliberales, lo que implicaría además que los sindicatos deberían participar en luchas sociopolíticas más amplias ligadas a la defensa del medioambiente, los barrios, los derechos de las mujeres o de los homosexuales..

En definitiva, el mundo sindical por su trayectoria histórica y por los valores que ha defendido, tiene cara el futuro un gran protagonismo para conseguir un mundo mejor, con menos injusticias, más libertades y más derechos para los seres humanos frente a los peligros  de esa auténtica marea negra neoliberal que nos invade. Como también desde el mundo de la política, especialmente desde  una auténtica socialdemocracia.  

Cándido Marquesán Millá

24/06/2010 16:47 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Canfranc, y el Val de Zafán..

                       

 

 

Los aragoneses somos demasiado conformistas y no sabemos movilizarnos como debiéramos. Y cuando lo hacemos, nuestras voces tienen poco eco en los poderes centrales, ya que somos pocos, en comparación a los de otras comunidades. Por ello, tenemos poco peso político.

Mas a pesar de esta circunstancia, no deberíamos reblar en nuestro empeño a la hora de reclamar aquello que en justicia nos pertenece. Véase la no realización del trasvase del Ebro, la reclamación de los bienes de la Franja o la reapertura del Canfranc… A esta última  quiero referirme. Hace unos meses impartiendo clase en el instituto a mis dos grupos de alumnos de 1º de Bachillerato, se me ocurrió preguntarles por el problema del Canfranc. Y me quedé perplejo al comprobar que nadie lo conocía. Que una de las heridas más profunda y sangrante para la mayoría de los aragoneses, por lo menos para los que ya tenemos unos cuantos años, desde aquel fatídico día 27 de marzo de 1970, en el que un tren francés de mercancías provocó el hundimiento del puente de l’Estanguet, en el valle de Aspe, sea desconocida entre parte de los jóvenes aragoneses, entiendo que nos debería  preocupar.  No hemos sabido mantener y transmitir viva esa antorcha, esa reivindicación fundamental para el desarrollo de la sociedad aragonesa. Su trascendencia y su viabilidad son incuestionables, tal como lo reflejó recientemente el brillante trabajo de las consultoras Ineco (española) y Claraco (francesa) para el Consejo Económico y Social de Aragón (CESA) realizado en 2009, que puede calificarse de definitivo, ya que ha tenido en cuenta todos los estudios realizados hasta ahora. Sus conclusiones son contundentes: el Canfranc podría estar abierto y funcionando en 2013 y por un coste de poco más de 300 millones de euros sin electrificar y de 400 con electrificación. 

Mas la realidad es la que es, de la que todos somos culpables:  la escuela, la familia, los medios de comunicación, la sociedad, la clase política, etc. Entiendo que quien debería haber liderado esta reivindicación y seguir haciéndolo es la clase política. Hasta ahora ha fracasado. Otras veces las culpas recaen en los franceses. Reuniones, cumbres internacionales, comunicados, declaraciones de intenciones no suelen faltar.  Otras veces nos aparece algún señuelo, como ahora mismo con la Travesía Central del Pirineo. Mas ya han pasado 40 años y seguimos en las mismas. Y algo debe de hacerse. De lo que podemos estar seguros es que los esfuerzos necesarios para su consecución, serán mucho menores que los que tuvieron que hacer todos aquellos aragoneses que nos precedieron y que consiguieron su inauguración un glorioso 18 de julio de 1928 con la presencia de Alfonso XIII y el presidente de la República francesa. La sociedad aragonesa fue consciente de tal acontecimiento. Por ello, aquel día  en los periódicos zaragozanos aparecieron unas palabras de Florencio Jardiel, que estaba al frente de la Comisión Gestora del Ferrocarril del Canfranc, recordando a todos aquellos ilustres ciudadanos que en el seno de Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País de Zaragoza, pensaron los primeros la ejecución de esta obra; al ministro Sánchez Guerra que dio el primer golpe de pico en las obras del túnel internacional, hacía de ello unos 20 años; así como a los ingenieros Fuster y Lacasa, a los representantes en Cortes; y a don Marceliano Isábal.

No me resisto a reflejar algunas de estas palabras de Jardiel, que nos deberían hacer reflexionar a los aragoneses:

El pasado ha sido glorioso ¿quién lo duda? pero duro y difícil hasta llegar a la desesperación muchas veces; hemos luchado briosamente, ardorosamente, pero cada triunfo, pero cada paso en el avance nos ha costado, si no sangre de las venas, sangre y mucha sangre del corazón; viajes, discursos, memoriales, manifestaciones ardorosas ¡qué sé yo! Recogiendo en ocasiones esperanzas y en otras desilusiones y amarguras. Pero la tenacidad, cuando se apoya en el derecho, triunfa siempre, y la tenacidad del pueblo aragonés, a quien esta línea transpirenaica era debida, en justicia nos ha dado la victoria. Pero el Canfranc no puede terminar en Zaragoza. .. La expansión natural y directa, la derivación propia del Canfranc es la salida al Mediterráneo.

            Señores: el ideal ¿no es éste? ¿no fue el que acarició, si bien por distintos caminos, aquel hombre inmortal que se llamó el canónigo Mora, D. Ramón Pignatelli? ¿puede ser otro el término de nuestras aspiraciones? La futura prosperidad de Aragón, ¿No depende de la realización de este soberano ideal? Yo conjuro al Gobierno de S.M., y a todos los Gobiernos que le sucedan, que no nos falte para esta obra, grandemente patriótica, la protección del Estado, que no nos cueste tanto, tantas pruebas, tantas amarguras, tantos sinsabores llegar hasta las costas del Levante, como nos ha costado llegar hasta el Canfranc y que no pasen muchos años antes de que el Canfranc se abrace fuertemente en Zaragoza con los puertos de Valencia y los Alfaques…

 

El tema del ferrocarril fue uno de los preferidos para Jardiel.  Ya en 1921  en El Noticiero de Zaragoza, escribió otro jugoso artículo sobre el ferrocarril de Val de Zafán, que iba de La Puebla de Híjar a San Carlos de la Rápita. La 1ª locomotora había llegado a Alcañiz el 20 de enero de 1895, y en estos momentos había que empujarla hasta San Carlos de la Rápita. Alcanzó  Tortosa en 1942, siendo la Guerra Civil la causa de su realización, al tener un importante papel logístico en batalla del Ebro. Se cerró el 19 de septiembre de 1973, tras el hundimiento de un túnel entre las estaciones de Prat de Comte y Pinell de Bray, sin que llegara a concluirse el último tramo entre Tortosa y San Carlos de la Rápita. De haberse concluido hubiera garantizado una salida de Aragón al mar Mediterráneo, suponiendo un cambio radical en sus comunicaciones y abriendo la posibilidad de un nuevo modelo de desarrollo para el  Bajo Aragón  Histórico.

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

 

30/06/2010 06:47 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris