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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2010.

La huelga del Metro de Madrid

 

Se ha convertido en tema de acuciante actualidad la huelga en el Metro de Madrid. Todo lo que ocurre en la capital de España se magnifica, como todo lo que rodea al Real Madrid. ¡Qué verano el año pasado tuvimos que soportar todos los españoles con el fichaje de Ronaldo!

 Pero retornando al tema de la huelga del Metro, me han surgido una serie de reflexiones, alguna de ellas entra de lo posible que hiera la sensibilidad de alguno de mis lectores, por lo que ya está avisado. La actuación de los trabajadores del Metro de Madrid me parece a grandes rasgos ejemplar-salvo si se han producido piquetes violentos-, que deberíamos tener en cuenta otros trabajadores, que nos hemos visto sometidos en los últimos tiempos a todo tipo de tropelías cometidas por los poderes políticos y económicos. Ya huele el insistir en quiénes han sido los culpables de esta crisis económica: los grandes poderes financieros en connivencia con el poder político, sea de la derecha o de aquella, llamada en otros tiempos, socialdemocracia. Igualmente resulta superfluo el señalar quiénes son los paganos de la crisis con incrementos del paro, ajustes fiscales, reformas laborales, reforma financiera, o reforma de las pensiones. Hace ya tiempo desde la implantación de las políticas neoliberales, los trabajadores hemos tenido que soportar todo tipo de sacrificios, y además los tenemos que asumir, y si no lo hacemos se nos acusa de irresponsables.

Lo novedoso de esta huelga del Metro de Madrid, es que, por fin, la clase trabajadora ha dicho hasta aquí hemos llegado. Han hecho uso de un derecho como es el de la huelga, totalmente justificado por la reducción de sus salarios en un porcentaje del 5%, sin respetar un convenio firmado que garantizaba determinadas remuneraciones salariales. Incumplir un convenio laboral firmado es totalmente ilegal. La Comunidad de Madrid anunció un recorte en los salarios de las empresas públicas regionales, como el Canal de Isabel II o Telemadrid y por supuesto el Metro, siguiendo la senda de austeridad marcada por el decreto del Gobierno en materia de gastos de personal. Sin embargo, el decreto del Gobierno sortea de forma premeditada a las empresas públicas estatales (como Renfe) de ver sus salarios reducidos en un 5% de media, por la difícil defensa jurídica que tendría la ruptura de sus convenios colectivos. Sin embargo, Aguirre decidió extender a todas las empresas (cuyos salarios, dice, "salen de los bolsillos de los contribuyentes"), el recorte. Según los expertos en derecho laboral y constitucional, este acto es ilegal, ya que la Comunidad no tiene la autoridad competente para dar este paso. La lideresa podría perfectamente haber hecho caso omiso del decreto del Gobierno, y no lo ha hecho, por lo cual es responsable de haber desencadenado este conflicto y no debería echar responsabilidades a otras latitudes, como ya nos tiene acostumbrados. No obstante,  la divina Esparanza tiene la gran facilidad de escurrir el bulto y no asumir sus responsabilidades cuando le interesa, con el beneplácito de todos los poderes mediáticos capitalinos.

Iniciado el conflicto, los trabajadores no prestaron los servicios mínimos, lo que ha supuesto la apertura de expedientes disciplinarios, que podrían desembocar en despidos, con lo cual se ha radicalizado. Sobre los servicios mínimos merece la pena hacer unas pequeñas reflexiones, según recoge el decreto ley que regula el derecho a la huelga, la fijación de servicios mínimos en las empresas que presten una labor pública "de reconocida e inaplazable necesidad" corresponde a "la autoridad gubernativa", que "podrá acordar las medidas necesarias para asegurar el funcionamiento de los servicios". Se da el caso, sin embargo, de que en el Metro la autoridad política competente y la patronal son lo mismo: la Comunidad de Madrid. Las condiciones para fijar un servicio mínimo son muy complejas, y que dependen de una serie de factores como la posibilidad de sustitución (si hay otros métodos de transporte que sirvan el trayecto), o los horarios, por lo que no tendría sentido fijar los mismos servicios en hora punta y en una hora valle. Una situación que se ha dado en Madrid. Tradicionalmente la Administración impone unos mínimos "abusivos" que los sindicatos impugnan y a los que se les ha dado la razón en numerosas ocasiones, pero después de varios años de contencioso legal, cuando el conflicto ha cesado. Un 50% de servicios mínimos está bien para "urgencias sanitarias" pero en otros sectores supondría hasta llegar a "desnaturalizar" la causa de la huelga. 

Como conclusión, mientras  los trabajadores del Metro han respondido ante una injusticia, los funcionarios nos hemos mostrado sumisos, como si la cosa no fuera con nosotros, cabe recordar el fracaso de la huelga convocada por los sindicatos en la administración pública el pasado 8 de junio.

Quiero acabar con un aviso a navegantes. Todas las conquistas de legislación social, que hoy disfrutamos no fueron un regalo divino, sino que llegaron como consecuencia de largas luchas políticas y sindicales de aquellos que nos precedieron y que las clases pudientes no tuvieron otra opción que conceder muy a su pesar suyo. Mas todas ellas son vulnerables y contingentes políticamente, ya que no hay una ley histórica que garantice que un día no puedan perderse. Y nosotros deberíamos luchar para que las generaciones futuras puedan seguir disfrutándolas. Es lo mínimo.

Como colofón de todo lo expuesto, resultan muy ilustrativas para los momentos actuales, las palabras del gran historiador Josep Fontana: “Desde 1789 hasta el hundimiento del sistema soviético las clases dominantes europeas han convivido con unos fantasmas que atormentaban frecuentemente su sueño: jacobinos, carbonarios, anarquistas, bolcheviques…, revolucionarios capaces de ponerse al frente de las masas para destruir el orden social vigente. Este miedo les llevó a hacer concesiones que hoy, cuando no hay ninguna amenaza que les desvele—todo lo que puede suceder son explosiones puntuales de descontento, fáciles de controlar---, no necesitan mantener.”

Hoy parece que se divisa una amenaza en el horizonte, que comienza a desvelar a las clases dominantes. Se está poniendo nerviosa la lideresa.

 

 

Cándido Marquesán Millán

01/07/2010 16:48 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

El problema de España

                       

 

En los libros de Historia de España es frecuente que aparezca la idea siguiente: "En el inicio del siglo XX, España tenía cuatro grandes problemas: el religioso, el militar, el agrario y el catalán". Hoy,  transcurrida una década ya del siglo XXI, los tres primeros han desaparecido prácticamente, pero permanece con plena fuerza  el cuarto, que ha  condicionado  el devenir de la vida pública española de la última centuria y también en los momentos actuales, tal como acabamos de constatar con la reciente  sentencia emitida por el Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Catalunya, por lo que debería ser designado  en lugar del problema  catalán, como el problema español.  La prueba de ello está en la circunstancia,  de que cuando España se ve libre de las ataduras de la dictadura el problema clave,  que debe resolver la clase política a la hora de redactar la Constitución es el de la estructura territorial del Estado. Así sucedió en los tiempos de  la II República, tras la dictadura Primo de Rivera, y con la llegada de la Transición, tras la dictadura de Franco. Y lo cierto es que ni los políticos republicanos ni los de la actual democracia han sabido resolver este problema, lo que ha propiciado el que numerosos politólogos hablen de su carácter irresoluble. 

 Y para encontrar algo de luz en este gran problema, parece muy recurrente el acudir a la historiografía. Tal como ha dicho César Molinas,  Bobbitt  ha analizado el papel de la guerra contra otros pueblos o naciones en la formación de los Estados-nación modernos. Francia, por ejemplo, se ha hecho francesa matando alemanes. España ha sido diferente. Nuestras guerras en los últimos dos siglos han sido guerras civiles, divisivas en vez de cohesivas. España se ha hecho española matando españoles. El resultado es un Estado-nación a medio cocer, mucho menos cohesionado que el francés, o el alemán, o el británico. Por ende en nuestro país suscita más adhesión la selección de fútbol que la bandera nacional.

Según Álvarez Junco la revolución liberal decimonónica sirvió para modernizar, uniformizar y centralizar el aparato estatal español, aunque fracasó a la hora de nacionalizar a las masas. El Estado español del siglo XIX no se preocupó por crear esas escuelas públicas donde habían de “fabricarse españoles”, como dice Pierre Vilar. Dejó que dominaran los colegios religiosos, más preocupados por fabricar católicos. En la Francia de la Tercera República  la enseñanza estatal obligatoria fabricó franceses. Como también el servicio militar universal sirvió para el mismo objetivo. En España ocurrió todo lo contrario, ya que existían exenciones, y las clases ricas mediante el pago de una cuota se excusaban de este servicio. En consecuencia el ejército nunca cumplió en España el papel unificador que tuvo en otros Estados europeos.

 Además para fomentar los sentimientos nacionales, son claves los símbolos: banderas, himnos, ceremonias conmemorativas, monumentos… En Francia se acepta sin discusión: su bandera, su himno “La Marsellesa”, su fiesta nacional “El 14 de Julio”. En España ni el himno nacional, ni la bandera, ni la fiesta nacional son aceptadas por todos. Durante 40 años del siglo XX ha sido el 18 de julio, fecha de un golpe militar. Tampoco se impulsó la construcción de monumentos que honrasen los valores, héroes o glorias nacionales.

 El régimen franquista sí que se preocupó por nacionalizar a las masas, por españolizarlas. Se hizo con aquella horrenda asignatura de Formación del Espíritu Nacional. Mas esa nacionalización era tan agresiva como grosera; ya que era forzada, brutal y basada en la anulación y aplastamiento de media España. Tal como ha señalado Sebastián Balfour, la identidad unicultural impuesta por el franquismo erosionó profundamente la legitimidad del nacionalismo español. El franquismo contaminó los símbolos de la nación y el debate en torno a ella con connotaciones totalitarias. Como consecuencia, ha tenido que soportar una purga implícita y ocultarse bajo muchos disfraces diferentes.

Con la democracia, no se ha hecho nada o muy poco por nacionalizar, por fabricar españoles. En cambio, desde algunas Autonomías se han nacionalizado a las masas, mas no para fabricar españoles.

Este problema español lo vieron ya con claridad ilustres españoles. Ortega y Gasset señaló: reconozcamos que hay de sobra catalanes que, en efecto, quieren vivir fuera de España. Ellos son los que nos presentan el problema: ellos constituyen el problema catalán, del cual yo he dicho que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar. Más optimistas, son las palabras de Azaña: Cataluña dice, los catalanes dicen: “Queremos vivir de otra manera dentro del Estado español”. La pretensión es legítima. Este es el problema y no otro alguno. Se me dirá que el problema es difícil, ¡Ah!, yo no sé  si es difícil o fácil, eso no lo sé; pero nuestro deber es resolverlo, sea difícil, sea fácil. Hay, pues, que resolverlo dentro de los cauces políticos. Los textos precedentes, no han perdido vigencia. El problema  sigue existiendo, está ahí.  Y como existe el deber del político es intentar resolverlo, tal como lo ha intentado Rodríguez Zapatero, poniendo en marcha una política territorial de compatibilizar la unidad con la diversidad, de reformas estatutarias con el intento de profundizar el Estado de las Autonomías, iniciada con la reforma del Estatuto catalán, sin que hayan faltado tensiones, propiciadas fundamentalmente desde el PP. El devenir de la historia hará la valoración pertinente sobre este proceso. Lo incuestionable es que en buena parte de las CCAA, hoy tienen unos Estatutos con muchas más competencias que nunca, sin que sea necesaria una reforma constitucional, lo que ha llevado a algunos historiadores a hablar del segundo Estado de las Autonomías. Por lo que concierne a Catalunya, tal como acaba de señalar ZP:  Hoy, tras la sentencia del Tribunal, Catalunya cuenta con el más alto grado de autogobierno que jamás haya conocido.  

 Otra opción es negar el problema. Negarlo es de ilusos,  de insensatos o de malintencionados. Para los dirigentes del PP no existe problema alguno. Y si existe lo ha creado artificialmente la actuación irresponsable del Presidente del Gobierno, al despertar entre la clase política catalana unas expectativas infundadas. Aznar acaba de celebrar que, al menos, la sentencia del Tribunal Constitucional ha rechazado la definición de Cataluña como una nación propia y ha recalcado la unidad indisoluble de la nación española. Asimismo, ensalzó que el debate sobre la nación catalana "ya ha sido zanjado. Pues no. El problema es más complejo. Léase el artículo de Artur Mas titulado El espejo roto que entre otras cosas dice:   El TC ha roto un espejo de cristal fino y delicado Un espejo roto no sirve, hay que sustituirlo o quedarse sin él. El espejo era el espíritu y la letra del pacto constitucional de 1978, forjado en plena restauración democrática. Un pacto que tuvo como reto fundamental reflejar e incorporar la realidad nacional de Catalunya, Euskadi y Galicia, para lo cual se diseñó un marco constitucional abierto y flexible que, con el paso del tiempo, populares y socialistas, ahora con la flagrante connivencia del TC, han ido convirtiendo en un corsé rígido y cerrado. Un corsé en el cual no caben, y menos cabrán en el futuro, las aspiraciones, anhelos y objetivos nacionales de los catalanes. “

Y todavía para algunos no existe el problema de España. Hace falta estar ciegos.

 

 

 

Cándido Marquesán Millán

07/07/2010 08:11 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Otra ocasión perdida

 

 

En esta crisis económica se están desarrollando todo un conjunto de circunstancias harto sorprendentes. Constatamos cómo se están implantando de una manera implacable unas políticas neoliberales, preconizadas por los mercados, a instancias de determinadas instituciones como FMI, OCDE, UE., lo que no deja de ser llamativo, si tenemos en cuenta que fue precisamente el neoliberalismo el causante de la crisis financiera del 2008. El ataque neoliberal contra el Estado se inició hace décadas. Margaret Thatcher y Ronald Reagan hicieron los primeros disparos, de acuerdo con los planteamientos de: Friedman, Lippman, Salvador de Madariaga, Von Mises, Popper, Hayek.. Economistas, empresarios y políticos acusaron al Estado, considerándolo la fuente de casi todos los problemas que sufría la economía. De manera creciente, el Estado fue desalojado de las esferas empresarial y financiera, quedando prácticamente sin poder de supervisión. Una tras otra, fueron infladas las burbujas y, más tarde o más temprano, estallaron. Así tuvimos la burbuja digital, la burbuja de la bolsa de valores y la burbuja de las hipotecas. Eventualmente, las finanzas globales en su totalidad se convirtieron en una sola y enorme burbuja. El triunfo del neoliberalismo se vio facilitado por la autocomplacencia de una izquierda autosatisfecha. Pero con la crisis de 2008 en una ironía de la historia: tuvo que ser el ínclito Bush, que empezó su mandato presidencial proclamando que el Estado era el problema y el mercado la solución, el defensor de  la desregulación a ultranza de la actividad financiera para ser más "eficiente", el que se despidiera proponiendo que el Estado aportase 700.000 millones de dólares para comprar activos privados de dudoso valor y evitar una quiebra general del sistema financiero. Bush sostuvo que si el Congreso no aprobaba su plan, el daño para la economía de EEUU sería "doloroso y duradero.” Obama no tuvo otra opción.  Otros países intervinieron también, entregando a los bancos sin ningún tipo de condiciones previas grandes cantidades de dinero, que  estos utilizaron para sanear sus deteriorados balances. El objetivo de los gobiernos con esta medida era evitar que el problema financiero se transfiriera a la economía real por falta de crédito. Ya conocemos el fracaso estrepitoso de esta medida. Por ende,  hubo que poner en marcha políticas de incremento de gasto público para potenciar la demanda y combatir el paro, con el consiguiente aumento del gasto público. Los bancos centrales redujeron el precio del dinero al mínimo. Ejemplos serían: el Plan E puesto en España, las ayudas a la industria del automóvil, el pago a los parados. Estas nuevas circunstancias parecían ser propicias para una recuperación de la doctrina keynesiana y de la izquierda, por lo menos en su versión socialdemócrata. Volvía el Estado. Desde el FMI y en las cumbres del G-20 se recuperaba el lenguaje económico de los años 30 del siglo XX. El nombre de Franklin Delano Roosevelt hacía olvidar al de Ronald Reagan Y todavía más, después de esta crisis surgida en el mundo anglosajón, la Europa más regulada y más social, parecía ser el modelo a seguir. En periódicos norteamericanos se lanzaba la idea de que el Estado de Bienestar europeo, podría ser el modelo a seguir en el siglo XXI. Keynes de nuevo.

            Pero todo cambió radicalmente en 2010. Llegó la explosión de la deuda pública y otra crisis en los mercados, los cuales adujeron que se había de controlar el déficit público, del que hacían culpable al Estado por haber gastado mucho, siguiendo a Keynes. La mayoría de los países europeos sumisos pusieron en práctica durísimas políticas de ajustes fiscales que en algunos momentos rozaba la histeria colectiva. En plena recesión, recortar los gastos, hacer un ajuste fiscal severísimo (atribuyendo erróneamente al déficit fiscal la causa de la recesión), reducir los salarios, disminuir el poder adquisitivo de los ciudadanos, aumentar el IVA, etc., no parece una buena política económica. Es algo así, como decretar una dieta drástica al enfermo, que está desnutrido y por debajo de su peso mínimo. Para engordar tiene que perder otros kilitos. Realmente incomprensible, así lo piensa Krugman. La ocasión de recuperar a Keynes y a la socialdemocracia se desvaneció. Y todavía más. Gobiernos socialdemócratas como los de España, Grecia y Portugal fueron los pioneros en estos ajustes fiscales, claramente neoliberales. El gobierno de ZP ha tenido que claudicar y rectificar acabando con la anterior etapa keynesiana. Continuó con la reforma laboral. Luego  la Ley de Cajas. Y en el horizonte se vislumbran otras medidas neoliberales: el copago sanitario, mal llamado, en todo caso sería repago y la reforma de las pensiones, retrasando la edad de jubilación. Desde la UE, usando de una manera sesgada la demografía nos avisan que para mantener el sistema de pensiones, tenemos que trabajar más años. Malos tiempos. Muy pronto resultarán totalmente desconocidas las prejubilaciones. Los afortunados de alcanzar esta retardada jubilación, en los viajes del Inserso deberemos llevar un desfibrilizador en la maleta por si las moscas. Por cierto mi padre era reacio a estos viajes, aduciendo que en los hoteles contratados por el Inserso había buffet libre, con lo que se incrementaba el peligro del infarto, y así el Estado se ahorraba en pensiones.  Por otra parte entiendo que si nos jubilamos más tarde, esto supondrá que habrá menos puestos de trabajo para los jóvenes, donde el paro es más dramático. Además me sorprende que algunos sistemas europeos de jubilación se pusieron  en marcha, cuando sus economías estaban en la bancarrota por las secuelas de la II Guerra Mundial y que, precisamente ahora, que vivimos en sociedades opulentas, me quieren convencer de que son insostenibles. Puede que la explicación sea muy sencilla. En los años posteriores a la II Guerra Mundial, la política era lo que dirigía del devenir de los pueblos, y a ella estaba subordinada la economía. Ahora ocurre lo contrario. Los políticos hoy son meros títeres de la economía, y si hay alguno tiene la osadía de enfrentarse a ella, rápidamente le cortan la cabeza.

           

            Que todas estas políticas neoliberales las ejecuten la Merkel, Berlusconi, Cameron o Sarkozy entra dentro de lo previsible. Lo que ya no lo es, por lo que cunde un gran desconcierto en la ciudadanía, especialmente en la socialista, es que las lleven a cabo ZP, Sócrates o Papandreu., lo que les  va a suponer un alto coste electoral. Resulta desconcertante. Se me argumentara que no hay otra opción. Me resisto a pensar que no haya otras alternativas para corregir el déficit público. Ahí van: implantación impuesto del patrimonio, lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida, control de los paraísos fiscales, más impuestos a las SICAVs  y a la gran banca… Mientras tanto desde la derecha se frotan las manos, viendo que el contrario realiza su política, sin que por ello se le reconozcan los méritos. Todo lo contrario, Rajoy a lo suyo, criticando duramente lo que el mismo hubiera hecho de buena gana; además sin presentar ninguna alternativa. Sin saber si sube o baja. Esperando debajo del almendro a que pase el cadáver de su enemigo. Todo un ejemplo de estadista.

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

14/07/2010 00:46 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La esquizofrénica carrera armamentista

                       

 

Este mundo actual en que vivimos tiene mucho de drama  y de esquizofrenia. En principio te podrá parecer excesiva esta apreciación tan negativa, no obstante si tienes la paciencia de leer las líneas que siguen, podrás comprobar que no lo es. ¿Cómo puede entenderse que en la situación de crisis económica actual se sigan incrementando los gastos militares?

 Tal como ha escrito  Vicenç Fisas, en el último informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial ascendió en el 2009 a 1,5 billones de dólares, lo que representa un gasto diario de 4.200 millones de dólares, una cifra jamás alcanzada, ni en plena Guerra Fría. El gasto militar mundial se ha disparado a causa de los gastos de Estados Unidos, que con 661.000 millones de dólares, absorbe el 43% del gasto total, aunque el aumento se sigue produciendo en la casi totalidad de las regiones. Es un fenómeno universal. El gasto militar global creció el 4% en 2009, el 50% más que en 1999. Esa cifra equivale al 2,4% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y a 217 dólares por cada habitante del planeta. La humanidad gasta unas 200 veces más en armas que en luchar contra el hambre, ya que según la FAO, en 2008, los países a este menester solo se comprometieron a aportar 4.500 millones de euros.

Según el periodista chileno Raúl Shor, el presidente peruano Alan García en la 40ª Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), realizada en Lima el pasado junio señaló: “En los cuatro años desde la fundación de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) se compraron 25 mil millones de dólares en armas y se gastaron 150 mil millones de dólares en gastos militares corrientes de mantenimiento”. Advirtió que “si seguimos así, en los próximos cuatro años compraremos 35 mil millones y gastaremos 200 mil millones de dólares en gastos de mantenimiento”. La lista de los mayores gastadores en el rubro bélico son: Brasil, Colombia, Venezuela y Chile. A mayor abundancia, el canciller peruano José García Belaunde dijo ante el Consejo Permanente de la OEA que el gasto aumentó 150% en el período 2005-2009 respecto de 2000-2004”. En estos momentos Brasil se apresta a realizar masivas compras que por mucho exceden sus necesidades defensivas. Y pese a los progresos, el país tiene una gran masa de su población sumida en la pobreza. Por ello, resulta inexplicable su ambición de construir un submarino nuclear que costará miles de millones de dólares.

Según el SIPRI, , durante 2009, el negocio de la guerra movió en España más de 1.300 millones de dólares, (964 millones de euros). El Estado adquirió armas por valor de 431 millones de dólares, pero las empresas españolas vendieron armamento por 925, unos 686 millones de euros. Así, se situó como el sexto país del mundo en exportación de armamento, por encima de China (870 millones de dólares) o Israel (760). Durante todo el año pasado fue Noruega el país que más ingresos proporcionó a las empresas españolas.  Argentina, Brasil, Colombia o Venezuela también adquirieron a lo largo del año pasado armamento pesado español. El Gobierno español también hizo sus propias adquisiciones. El Sipri refleja la compra de los cien vehículos blindados RG-31 a Suráfrica, lo que permitió la sustitución del parque de BMR en zonas de conflicto en las que están presentes las fuerzas españolas, como Afganistán o Líbano. España también adquirió dos misiles antitanque de la marca Skipe a Israel por 11 millones de dólares.

 

 Los datos son suficientemente contundentes. Estamos ante una esquizofrénica locura armamentística. No obstante, tampoco vamos a descubrir el Mediterráneo al señalar que la  guerra es uno de los mayores negocios. Existe una directa relación de la "guerra” con las ganancias y la expansión de los consorcios armamentistas USA, que resultan, juntos con las petroleras y las corporaciones de servicios (que incluyen a las compañías de "seguridad privada"), los beneficiarios principales de las invasiones y ocupaciones militares, tanto en Irak y Afganistán, como de los conflictos actuales y potenciales en Medio Oriente y en todo el planeta.

 

Dicho lo cual, naturalmente que se puede llevar a cabo un replanteamiento de la política militar. No tiene sentido como señala Vicenç Fisas que la Europa de la OTAN mantenga todavía unos ejércitos formados por 2,1 millones de personas. ¿Para defenderse de quién? Y no vale la argumentación de que sirven para participar en operaciones de mantenimiento de la paz, porque estas operaciones sólo movilizan a un pequeño porcentaje de los efectivos mencionados. La Europa de la OTAN mantiene todavía una estructura heredada de la Guerra Fría, con algunos recortes, pero no ha sido capaz de organizar un ejército integrado y racionalizado del orden de los 500.000 efectivos, con un ahorro de unos 200.000 millones de dólares anuales. Pero intuyo que las cosas van a seguir igual.  Poco ha el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha reclamado a los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica gastar «lo suficiente» en defensa, es decir, el máximo posible, cuando de lo que se trata es de pensar en cómo gastar lo mínimo posible.

Pere Ortega del Centre d'Estudis per la Pau J. M. Delàs señala que frente a las medidas  el gobierno de Rodríguez Zapatero para hacer frente al déficit público, habría otras  soluciones socialmente progresistas, como una mayor reducción del gasto militar para destinarlos a la economía realmente productiva, aquella que está ligada al desarrollo a través de la salud, la educación y el crecimiento económico. Per exemple, només caldria anul•lar algunes de les despeses militars més inútils, sobretot les destinades a inversions en nous armaments, per alliberar recursos i fer front al dèficit públic i també per crear més ocupació. A l'Estat espanyol la despesa militar de l'any 2010 està previst que sigui de 18.000 milions € (50 milions € al dia), dels quals 2.414 milions € aniran destinats a inversions, en la seva majoria per adquirir nous armaments; a R+D es dedicaran 1.182 milions € en ajuts a indústries militars per fer recerca de nous tipus d'armes. En España el gasto militar del año 2010 está previsto que sea de 18.000 millones € (50 millones € al día), de los cuales 2.414 millones € irán destinados a inversiones, en su mayoría para adquirir nuevos armamentos, a I + D se dedicarán 1.182 millones € en ayudas a industrias militares para hacer investigación de nuevos tipos de armas. Així el govern espanyol ho tindria ben fàcil, només caldria suspendre els ajuts en R+D il'adquisició d'alguns dels grans projectes, com ara l'avió de combat EF-2000, l'helicòpter Tigre, l'avió A400M, el submarí S-80, o el blindat Leopard, amb un cost global, d'aquí al final dels projectes, de 15.000 milions €. Así el gobierno español lo tendría muy fácil, sólo habría que suspender la adquisición de algunos de los grandes proyectos, como el avión de combate EF-2000, el helicóptero Tigre, el avión A400M, el submarino S-80, o el blindado Leopard, con un coste global, de aquí al final de los proyectos, de 15.000 millones €. També es podrien retirar les forces militars de l'exterior, especialment les destinades a la guerra d'Afganistan, que l'any 2009 van tenir un cost de 713 milions € i que enguany superaran els 1.000 milions, atès que s'ha ampliat en 500 soldats el nombre de tropes desplegades. También se podrían retirar las fuerzas militares del exterior, especialmente las destinadas a la guerra de Afganistán, que el año 2009 tuvieron un coste de 713 millones € y que este año superarán los 1.000 millones, habiéndose ampliado en 500 soldados el número de tropas desplegadas.

També està la qüestió del nombre de forces armades de què disposa l'Estat, aquest any s'aspira arribar a 130.000 efectius, il'objectiu és incorporar-ne cada any entre 2.000 i 4.000 fins arribar als 170.000 efectiTambién está la cuestión del número de fuerzas armadas de que dispone el Estado, este año se aspira llegar a 130 mil efectivos, el objetivo es incorporar cada año entre 2000 y 4000 hasta alcanzar los 170.000 efectivos. La crisi obre l'oportunitat per a un debat públic sobre quins són els perills i les amenaces que pateix la societat espanyola per mantenir un exèrcit sobredimensionat, i adaptar-lo a les necessitats reals de la defensa del país. La crisis abre la oportunidad para un debate público sobre cuáles son los peligros y las amenazas que sufre la sociedad española para mantener un ejército sobredimensionado, y adaptarlo a las necesidades reales de la defensa del país. Un estalvi en aquest terreny passaria per no incrementar el nombre de soldats aquest any 2010, i planificar una reducció de tropes a partir de l'any vinent fins a una xifra més raonable de 50.000 efectius. Un ahorro en este terreno pasaría por no incrementar el número de soldados este año 2010, y planificar una reducción de tropas a partir del próximo año hasta una cifra más razonable de 50.000 efectivos.

Con los grandes problemas que acucian a la humanidad como la crisis económica, el paro, el cambio climático, el subdesarrollo… el actual gasto militar parece una auténtica locura. Si has tenido la suficiente paciencia, estimado lector, de llegar hasta el final, podrás entender que mi apreciación tan negativa del inicio de estas líneas está totalmente justificada.

Cándido Marquesán

16/07/2010 18:50 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El canibalismo en la política española

 

 

En estos 30 años que llevamos de democracia en España se han sucedido 5 presidentes de Gobierno: Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar  y el actual José Luís Rodríguez Zapatero. Cada uno con sus características específicas, han hecho importantes aportaciones a la Historia de España, mas todos han sido devorados por la vorágine de la política, y el actual, según todos los indicios va camino de verse en la misma circunstancia.

Adolfo Suárez fue quien lideró con la ayuda de otras personas, como Torcuato Fernández Miranda, todo el proceso de la Transición Democrática, con sus pros y sus contras, mas lo que parece incuestionable es que hizo lo que se podía hacer en aquellos momentos, superando las fuertes presiones de determinadas instituciones, poco predispuestas a poner en marcha la democracia. Un buen ejemplo fue la imposición por la cúpula militar del actual artículo 2º de nuestra Constitución. Como consecuencia de la división interna de la UCD, con liberales, demócrata-cristianos, socialdemócratas… hizo que Suárez se viera obligado a abandonar la formación que él mismo había creado y liderado, y a crear una nueva el CDS que tuvo una corta vida. Finalmente Suárez se vio apartado de la vida política, pasando casi desapercibido los últimos años de su vida, a excepción de su muerte tras una penosa enfermedad mental. Leopoldo Calvo-Sotelo, a pesar de que estuvo casi 2 años como inquilino de la Moncloa, muy pronto se vio enterrado por los ciudadanos en un manto de olvido de forma casi automática.

 

Felipe González, el más líder de todos, tras el éxito más arrollador en unas elecciones, las de octubre de 1982, gobernó durante 13 años e hizo un trabajo encomiable para España: la entrada en la Unión Europea, la consolidación de la democracia evitando el golpismo, el conducir la economía en buena dirección. Igualmente una serie de avances sociales que han quedado ya consolidados: enseñanza gratuita y universal hasta los 16 años, pensiones no contributivas, sanidad universal, seguro de desempleo. Hubo lagunas en su política económica, que le llevó a soportar huelgas generales y el no acabar con  el terrorismo de ETA. Mas lo cierto es que su bagaje globalmente positivo, al final se vio eclipsado por la corrupción y el Gal, que le marginaron definitivamente de la política. Y hoy muchos españoles solo le recuerdan por estas lacras últimas.

 

José María Aznar en sus dos legislaturas tuvo actuaciones diferentes. En la primera sin mayoría absoluta más moderada, al tener que pactar  con CIU y PNV. En la segunda, con mayoría absoluta, es cuando ya irrumpió el auténtico Aznar, dando muestras de autoritarismo y de megalomanía. Mas su gran aportación, en un ciclo de crecimiento sostenido iniciado en 1995 y que se mantuvo durante más de una década, fueron las medidas adoptadas por Rodrigo Rato para alcanzar los criterios de convergencia señalados en el Tratado de Maastricht, que permitió a España el alcanzar la Unión Monetaria. Pero todo este bagaje se vino abajo como consecuencia de su empecinamiento, haciendo caso omiso a los deseos de la mayoría de la sociedad española y de miembros de su propio partido,  en entrar en la guerra de Irak, secundando a Bush, y su  mala gestión del atentado del 11-M. Estos dos acontecimientos lo han devorado políticamente, y por ello su protagonismo político se ha eclipsado totalmente.

 

Por último, José Luís Rodríguez Zapatero dirigió una primera legislatura impecable con la excepción del fracaso en la negociación con ETA, en la que destacaron un crecimiento económico sostenido, y sobre todo la extensión de los derechos civiles: Ley contra la Violencia de Género, la Ley de la Igualdad y el reconocimiento del matrimonio entre los homosexuales. Como también las nuevas políticas sociales: incremento del salario mínimo interprofesional y las pensiones mínimas, el nuevo permiso de paternidad, el cheque bebé de 2.500 euros y sobre todo la Ley de Dependencia, cuarto pilar del estado del Bienestar. Por ello, en 2008 volvió a ganar, pero en esta segunda legislatura ha irrumpido una crisis económica, la más profunda en los últimos 100 años, que le ha obligado a rectificar sus principios socialdemócratas, y poner en marcha unas políticas de corte neoliberal por la presión de los mercados. De no producirse un cambio radical en la evolución de la crisis, todo da que pensar que ZP va a ser devorado políticamente por ella, y toda su obra política va a ser olvidada.

 

Es así de cruel la actividad política. Los ciudadanos y los propios partidos políticos sólo confían en los éxitos, y deben darse siempre, ya que cuando llegan los fracasos, aquellos se olvidan. Ya decía Azaña que la actividad política es compleja. El político está siempre al borde del precipicio. Y si se cae, la gente dice: “Se le está bien empleado, era un majadero”.  Por ello, a los que tras la derrota pasan a la categoría de expresidentes,  les ocurre como ha dicho el propio Felipe González: "Somos como grandes jarrones chinos en apartamentos pequeños. No se retiran del mobiliario porque se supone que son valiosos, pero están todo el rato estorbando".

Entiendo que no debería ser así, ya que en otros países los hechos son muy distintos. Expresidentes norteamericanos llevan a cabo actividades diplomáticas importantes encomendadas por sus sucesores. En España no se deberían desaprovechar todos esos conocimientos, amistades y experiencias acumuladas de los expresidentes por aquellos que les sucedan en el gobierno o en el partido. Mas parece que éstos quieren arrinconarlos, ante el temor de que puedan hacerles sombra y les quiten protagonismo. Véase los recelos de Rajoy en relación a Aznar o de Rodríguez Zapatero con Felipe González o Aznar.  

 

Cándido Marquesán Millán

 

20/07/2010 09:01 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Una mala noticia para Aragón

                                  

 

            Acabo de escuchar en TVE y de leer en diferentes periódicos en ediciones digitales, tanto nacionales como aragoneses, la noticia siguiente: Según ha explicado el ministro Blanco, esta mañana, en Aragón se suprimen 4 de 33 contratos de obras.

Las obras de infraestructura en marcha en las que se rescinde el contrato son las siguientes, comunidad a comunidad: Andalucía se rescinden tres contratos de obra nueva. Aragón cuatro de los 33: Autovía (A-21 (Jaca-Santa Cilia), Autovía A-23 (Congosto de Isuela-Argüís), Autovía A-23 (Lanave-Embalse de Jabarrella) y Carretera N-232 (Ráfales-Castellón). Asturias uno de las 34. Canarias ninguno. Cantabria cuatro de los 18. Castilla y León siete de los 80. Castilla-La Mancha ninguno de los 33 contratos. Cataluña 5 de los 182. Comunidad de Madrid  uno de los 44. Navarra ninguno de los cuatro. Comunidad Valenciana tres de los 88. Extremadura uno de los 10. Galicia dos de los 106. Islas Baleares ninguno de los 22. La Rioja ninguno de los siete. País Vasco ninguno de los 37. Murcia uno de los 13.

           Los datos son suficientemente elocuentes. Se comentan ellos solos. La primera impresión a vuela pluma es clara. Castilla y León y Cataluña son, por el número de obras rescindidas, las comunidades autónomas más afectadas por el tijeretazo presupuestario del ministerio de Fomento. Cantabria y Aragón, por otro lado, son porcentualmente las más castigadas, con una suspensión del 22% y el 12% de sus contratos de obra nueva, respectivamente.

La respuesta de los diferentes partidos políticos aragoneses ha sido la previsible. Para  Adolfo Barrena de  IU “estos recortes son motivo suficiente para la huelga general”. La presidenta de CHA, Nieves Ibeas, ha considerado una "desvergüenza" y una "tomadura de pelo" la falta de concreción del ministro de Fomento, José Blanco. El portavoz del PP en las Cortes de Aragón, Eloy Suárez, ha asegurado que los recortes convierten a la Comunidad Aragonesa en la "gran pagana" de los reajustes del Gobierno para hacer frente a la crisis. El portavoz del PAR en las Cortes de Aragón, Javier Allué, urge la rectificación del ministro "Aragón no puede ser la comunidad eternamente castigada y vapuleada. Y menos en época de crisis". El portavoz del PSOE en las Cortes de Aragón, Jesús Miguel Franco, ha admitido hoy que los recortes en infraestructuras son una "mala noticia", pero ha resaltado que estas medidas se inscriben en una situación de crisis que las hace necesarias. En este sentido, ha asegurado que "somos conscientes de que la situación en la que estamos a nivel económico, pero queremos decir también que en cuanto haya un signo de recuperación reivindicaremos con brío la reanudación de estos proyectos". Las diferentes manifestaciones de nuestros representantes políticos se definen ellas mismas y dejan a cada uno en el lugar que les corresponde.

 Personalmente, como aragonés, esta noticia me parece de suficiente gravedad, aunque no me produce extrañeza. De nuevo, es Aragón la tierra que sale peor parada. Nada nuevo bajo el sol. Hace unos días en un artículo escribía lo siguiente que me parece muy oportuno para el momento: Los aragoneses somos demasiado conformistas y no sabemos movilizarnos como debiéramos. Y cuando lo hacemos, nuestras voces tienen poco eco en los poderes centrales, ya que somos pocos, en comparación a los de otras comunidades. Somos unos 1,3 millones. Los catalanes 7,4. Los madrileños 6,2. Lo que significa que los representantes políticos en el Congreso sean  13, 47 y 35 diputados respectivamente. Por ello, tenemos poco peso político. Mas a pesar de esta circunstancia, no deberíamos reblar en nuestro empeño a la hora de reclamar aquello que en justicia nos pertenece.  

En unos momentos que la inversión privada no tira de nuestra economía, que además se recorte la inversión pública resulta difícil de entender. Por ello se va a producir un agravamiento de la crisis con el consiguiente aumento del paro en nuestra comunidad, que en el último mes alcanzaba la cifra de 90.494 personas. Esta política durísima de ajuste fiscal, no es buena para relanzar la economía, así lo han afirmado prestigiosos economistas, como el Premio Nóbel de Economía, Paul Krugman.

Como aragonés también me gustaría conocer cuáles han sido los criterios a la hora de llevar a cabo estos recortes. ¿Han sido exclusivamente electorales? ¿Han sido políticos? ¿Han sido exclusivamente técnicos? Porque si no han sido estos últimos, nuestros representantes políticos, senadores y diputados socialistas de las tres provincias, además de los representantes del Gobierno de la DGA   no deberían haberlo permitido. Por los resultados intuyo que su oposición no ha debido tener la suficiente fuerza o poder de convicción sobre el ministro, cuando este les informó de los recortes que se iban a verificar. De todas las maneras resulta harto sorprendente que siendo secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras en el Ministerio de Fomento,  el oscense Víctor Morlán, se produzca la cancelación de tres tramos de la autovía de Huesca a Pamplona, infraestructura "fundamental" para el desarrollo de la provincia altoaragonesa. Esta lamentable noticia entra dentro de la más estricta lógica, si tenemos en cuenta el desinterés mostrado en fechas recientes por el ministro de Fomento, José Blanco, en relación a la Travesía Central Pirenaica, que contrasta  con su gran predisposición por el corredor ferroviario mediterráneo. Es lo que hay.

 

Cándido Marquesán Millán

 

          

 

 

 

 

 

 

 

 

23/07/2010 00:32 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Ahora son las Cajas de Ahorro

 

 

En estos últimos tiempos el gobierno español, como los del resto de la Unión Europea,  se ha visto obligado por la presión de los “mercados” a tomar una serie de medidas neoliberales: reformas laborales, ajustes fiscales, revisión de pensiones y de las Cajas de Ahorros. Una de ellas  es el Real Decreto que modifica la Ley estatal de Órganos Rectores de Cajas de Ahorros, (LORCA) aprobado en el Congreso de los Diputados  con 323 votos a favor -PP, PSOE, CC y UPN-; 9 en contra -ERC, IU-ICV, BNG, NaBai y UPyD-; y 16 abstenciones de CiU y PNV. Otras medidas han tenido mucha mas repercusión mediática. En cambio, este cambio normativo sobre las CA, no ha merecido tanta atención. No obstante, me parece de tanta trascendencia, como para escribir algunas líneas al respecto. Para entender mejor lo ocurrido, parece pertinente hacer un poco historia sobre estas instituciones de crédito. Sus orígenes se remontan al siglo XIX, inicián­dose como instituciones benéfico-sociales que pretendían atenuar las deprimidas situaciones de las clases populares. La Iglesia Católica y algunos grupos ilustrados, como las sociedades económicas de amigos del país, fueron los primeros que fundaron CA, sumándose a principios del siglo XX algunos ayuntamientos y diputaciones. Al principio estaban  para luchar contra la usura que sufrían los pobres y los pequeños agricultores en años de malas cosechas, cuando caían en manos de los prestamistas y banqueros privados. La gran mayoría de las cajas tenían ámbito local o provincial; muy enraizadas en la sociedad, servían como depósito del ahorro familiar, y de préstamo para las familias, el agricultor y el pequeño empresariado, y una parte de sus beneficios se destinan a obras beneficios sociales.

 

            Podemos entender los objetivos de las primeras CA en el discurso emitido por D. Florencio Jardiel el 31 de octubre de 1926  en la Fiesta del Ahorro, celebrada en Zaragoza, en la que la Real y Excma. Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País conmemoró el 150 Aniversario de su fundación y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad el Cincuentenario de su instalación en Zaragoza: “Gracias a la Caja muchos colonos se han convertido en pequeños propietarios; se han reformado antiguos edificios inhabitables convertidos en casas modernas;  nuestro Ayuntamiento de Zaragoza pudo abrir la calle del Portillo; nuestra Diputación Provincial de Zaragoza ha podido ensanchar y transformar la Plaza de Toros, etc. Son toda una serie de ejemplos que sirven para poner de manifiesto que las Cajas de Ahorro españolas, sin faltar al fin primordial para que fueron creadas, el fomento del ahorro; atienden con amorosa solicitud al remedio de las necesidades sociales siempre que su concurso sea convenientemente reclamado. Pero en absoluto, nuestras Cajas de Ahorro, están para embarcarse en aventuras arriesgadas, porque nuestra finalidad no es repartir beneficios entre accionistas, sino fomentar el ahorro y acudir a socorrer algunas necesidades sociales.

 

Un cambio radical supuso siendo Ministro de Economía, Enrique Fuentes Quintana el  Real Decreto 2290/1977, de 27 de agosto, por el que se regulan los órganos de gobierno y las funciones de las Cajas de Ahorros, ya que  significó, pasar de ser unas pequeñas CA, muy limitadas  en su operatoria crediticia, con una capacidad de generación de beneficios relativamente pequeña y con un carácter casi rural,  a convertirlas en unas entidades financieras equiparables a la Banca tradicional. Evidentemente no agradó a los banqueros de siempre, pero todavía eran pequeñas, sin experiencia, prudentes y muy alejadas del riesgo que asumían habitualmente los bancos. Otro cambio fundamental y definitivo en su evolución  fue el Real Decreto 1.582/1.988, de 29 de Diciembre, por el que se autorizaba la libre expansión geográfica. En los primeros años posteriores al decreto hubo escaso movimiento, solo algunas de ellas (La Caixa, Ibercaja, Caja Madrid) tantearon el terreno de la expansión geográfica, instalando algunas oficinas en las grandes ciudades.  Más tarde fraguó un gran crecimiento posterior de estas entidades, siendo competidores en plano de igualdad con los Bancos  en todos los ámbitos. El crecimiento y la fortaleza de  las CA no pasó desapercibido para la clase política que vieron la oportunidad de hacerse con unas entidades fuertes, sin propietarios, sin accionistas,  entidades que les podían servir  no solo como financiadoras de los partidos políticos, lo cual ya hacían, sino también de las instituciones autonómicas, provinciales o municipales. Los políticos entraron en juego y por ende se aprobó la Ley 31/1985, de 2 de agosto, de regulación de las normas básicas sobre Órganos Rectores de las Cajas de Ahorro. Con ello se consagró la politización de las CA si bien es cierto que no todas las cajas se politizaron en el mismo grado, existiendo muchas de ellas totalmente profesionalizadas. Desde 1985 hasta hoy, han ido incrementando, su tamaño, sus cuotas de mercado, su competitividad. Lógicamente la mala gestión, gestión política, llevó a muchas entidades a dilapidar la herencia obtenida, procedente de los años anteriores a 1985, con crecimientos y expansiones geográficas desequilibradas, rentabilidades dudosas, inversiones extrañas, etc. Cajasur pude servir de paradigma de una mala gestión, al embarcarse en el negocio inmobiliario. Muchas CA, igual que los bancos, hicieron  cuantiosos préstamos asumiendo grandes riesgos a promotoras e inmobiliarias, como también a particulares. Esta situación era conocida por el Banco de España, en concreto por sus servicios de inspección, mas tratándose de la mala gestión de los políticos, se ocultó, se disfrazó y solo el escándalo de CCM hizo que el problema saltara a las primeras páginas de la prensa.

Con la crisis financiera, en buena parte propiciada por la explosión de la burbuja inmobiliaria nuestro sistema bancario y especialmente el de las cajas está tocado, lo que hace imperiosa, eso nos dicen, una  reforma estructural. Las CA están esquilmadas, con índices de morosidad muy elevados, sin liquidez, con inversiones importantes realizadas con criterios no económicos sino políticos, etc. Pero sigo insistiendo no todas.  Primero se empezó con las fusiones, prácticamente finalizadas a fines de junio pasado. Y ahora ha llegado el Real Decreto que modifica la Ley estatal de Órganos Rectores de Cajas de Ahorros, que según todos los indicios va a suponer su privatización, ya que entre sus disposiciones se encuentra el que se  les va a permitir emitir cuotas participativas (similares a las acciones de los bancos) hasta un 50% de su valor. También podrán operar mediante un banco, cotizado o no, dentro de un SIP o directamente. En caso de que su participación en este baje del 50%, deberán convertirse en una fundación que gestionará la obra social. Además para despolitizarlas, en 2013 ningún cargo público elegido democráticamente por los ciudadanos podrá estar presente en sus órganos de gobierno

            Que las Cajas de Ahorro se privaticen es porque son muy atractivas para cualquier grupo privado por diferentes razones: el enorme volumen de su negocio que sobrepasa a los bancos privados, y  la dura competencia que hacen al sectorY además lo están solicitando hace tiempo ya desde determinados poderes económicos, políticos y mediáticos. Tal como ha señalado Antonio Morales Méndez:  en noviembre de 2009 Aznar decía en una conferencia en Santander que "las cajas de ahorro deben ir a un proceso de privatización progresiva, en lugar de convertirse en bancos públicos autonómicos" y a principios de julio de este año insistía en que "las cajas de ahorro han demostrado ser, cuando menos, incompetentes" y que se debería iniciar "un proceso de transformación que permita la entrada gradual de la propiedad privada". En marzo de 2010, Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, defendía lo mismo. En mayo la UE presionaba al gobierno español para que iniciara la reforma de las cajas de ahorros. El FMI a principios de julio remató la jugada afirmando que "las cajas de ahorro necesitan un cambio rotundo que permita su privatización, al menos parcial"...

Se veía venir. Al final esos poderes políticos, económicos y mediáticos imperantes han conseguido su propósito: el echar del mercado a las CA. No hace falta haber cursado estudios en Harvard, para llegar a la conclusión siguiente: las CA se convertirán en bancos, muchas oficinas de las CA serán cerradas, 30.000 0 40.000 empleados serán prejubilados. Mas esta circunstancia ya la avisó J. A. Martínez Serrano, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Valencia en un articulo publicado en El País Economía  fechado el 29/01/2000, el cual terminaba diciendo “La privatización sería un triste final para las cajas de ahorro” y” resultaría gracioso que unas instituciones nacidas para huir de los usureros del siglo XIX acabase en las manos de los ambiciosos banqueros privados del siglo XXI”.

            No obstante hay otras opciones, aunque el triunfo del pensamiento único ha conseguido ocultarlas. Se podía con las CA crear una auténtica banca pública, profundamente social y ética a la hora de las inversiones y los créditos. Una banca pública que ya tuvimos (Banco Exterior, Caja Postal, Banco de Crédito Industrial y los bancos del Instituto de Crédito Oficial) y que se fusionó en Argentaria para ser vendida posteriormente a las bancas privadas tras poner Aznar al frente de ellas a personas de su cuerda. Para el Nóbel de Economía J. Stiglitz los gobiernos debería crear sus propios bancos: "en Estados Unidos entregamos a la banca 700.000 millones de dólares. Si hubiésemos invertido sólo una fracción de esa cantidad en la creación de un nuevo banco, habríamos financiado todos los préstamos que se necesitaban". También, entre otros, Costas Lapavitsas, profesor de Economía de la Universidad de Londres, defiende una banca pública capaz de superar la crisis de una forma justa y de transferir capital hacia una inversión productiva. No se podría dudar de su solvencia y garantizaría una práctica ética y no especulativa. Mas por ahí no van las directrices de los “mercados.”

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

27/07/2010 07:20 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La guerra sucia de Afganistán

 

 

Todo lo relacionado con la guerra me produce asco y hastío. Sentimientos que se me acrecientan todavía más, lo cual es difícil, como consecuencia de  la publicación por los diarios The Guardian, The New York Times y el semanal Der Spiegel de 90.000 documentos sobre la guerra de Afganistán obtenidos por la organización Wikileaks,  sitio web de internet de documentación filtrada y análisis no censurado, fundado en 2007 por el periodista australiano Julián Assange, anteriormente físico y matemático. El período que cubren los papeles va de enero del 2004 a diciembre del 2009, es decir, el gobierno de George W. Bush. La importancia de esta revelación es doble. Por una parte, el conocimiento de una serie de hechos que muestran gravísimos errores cometidos por Estados Unidos y sus aliados en Afganistán. Por otra, la formidable capacidad de Internet para divulgar noticias en un mínimo de tiempo y un máximo de espacio. La red global presta así un servicio a la transparencia, aunque la prensa tradicional sigue siendo clave, como lo demuestra el hecho de que Wikileaks haya acudido a los tres periódicos mencionados.

En tiempos de guerra, para gobiernos y militares los medios de comunicación forman parte del campo de batalla.  El desenlace de una guerra depende en buena parte de los armamentos disponibles, aunque es fundamental la  percepción que los ciudadanos tengan del conflicto. Por ende,  la cobertura periodística forma parte de la planificación bélica. En tiempos  de conflicto una sofisticada maquinaria de propaganda puede operar con pocas restricciones éticas en contra del lector inadvertido.  Para los que están dispuestos a morir y matar mentir es un gaje más del oficio o, si prefiere, un mal necesario o menor. El Alto Estado Mayor proporciona la información de acuerdo con sus intereses, y, a veces, oculta el desarrollo de los acontecimientos bélicos. Como los corresponsales de guerra pretenden informar a su público con el mayor detalle posible, de ahí que las relaciones entre militares y periodistas hayan sido y lo sean  a menudo tensas y difíciles.  En esta guerra de Afganistán la sensación que deja  el contenido de los documentos es que ha ocurrido lo mismo: los ciudadanos no han sido suficientemente informados. Los informes incluyen la existencia de una unidad secreta de EEUU entrenada para "capturar o asesinar" sin juicio previo a los líderes talibanes por todo el país,  el uso cada vez más extendido de aviones no tripulados por parte de las tropas internacionales, una de las armas más polémicas por la cantidad de bajas civiles que ha provocado, que son manejados desde una base militar en Nevada; así como el ocultamiento de las muertes de civiles. Otro aspecto preocupante y sorprendente en este conflicto es que los servicios de inteligencia paquistaníes ayudaron secretamente al movimiento talibán en Afganistán, al mismo tiempo que el Gobierno en Islamabad recibía más de mil millones de dólares anuales de Washington por su ayuda contra los insurgentes. Como también que Irán podría respaldar a los talibanes.

 Lo ocurrido actualmente en Afganistán me trae a la memoria la guerra de Vietnam. Tampoco los norteamericanos fueron informados por el Pentágono sobre el desarrollo de la guerra, ya que estuvo proclamando durante años, que la victoria en el conflicto estaba cercana; el público escuchó una y otra vez que bastaba  un pequeño esfuerzo adicional y el Vietcong terminaría reculando definitivamente. Todo cambió, cuando el 13 de junio de 1971 Daniel Ellsberg,  un alto funcionario estadounidense consciente de que era una guerra que no se podía ganar y  también de que el Gobierno lo sabía, decidió enviar a la prensa una serie de documentos oficiales, publicados en El New-York Times, que fueron una fuente de información extraordinaria acerca de la utilización de la misma guerra como arma política y los continuos engaños de congresistas y senadores para involucrarse y mantenerse de forma premeditada en la región. Allí se mostraban los métodos de exterminio, a saber, matar de hambre a población civil bombardeando los diques que aportaban el agua necesaria para las cosechas, guerra química total, experimentos con soldados estadounidenses para probar el efecto de drogas como el gas BZ, el programa de asesinatos de la CIA conocido como Phoenix, la política de masacrar aldeas sin conexión con el Vietcong como My Lai, guerra encubierta en Laos y Camboya, bombardeos con todo tipo de armamento (napalm, minas antipersona, fósforo, …)  etc. Estudiosos del conflicto de Viet-Nam, han especulado que EEUU a finales de los 60 ya no aspiraba a “vencer” por completo a aquellos “amarillos”, sino más bien a algo más retorcido. Seguir enriqueciendo mediante la guerra a todas las empresas vinculadas al complejo militar – industrial y “dar una lección” a un pequeño país comunista para evitar que se convirtiera en otro referente comunista, como Cuba.

Cuando la BBC le preguntó a Assange, ¿qué espera lograr con la publicación de estos documentos?, respondió: “la verdad es un gran catalizador para el cambio”. En una entrevista con The Guardian, Assange explica las razones por las que ha publicado los documentos. "Si el periodismo es bueno, tiene que ser controvertido. Su papel es denunciar abusos de poder". El mismo objetivo que perseguía Daniel Ellsberg, 40 años atrás. Cabe pensar que a partir de ahora habrá que replantearse seriamente los procedimientos de esta guerra en Afganistán, e incluso, no es descartable el que  el ejército de USA y sus aliados, incluido España,  abandonen ese desgraciado país. Mas mucho me temo, que las cosas van a seguir igual. Hay muchos intereses en juego.

 

Cándido Marquesán Millán

 

29/07/2010 15:15 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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