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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2010.

Aznar sigue ejerciendo de Aznar

 

Que en una democracia todo ciudadano tiene el derecho de exponer libremente su opinión, parece claro. No obstante, en determinadas circunstancias a aquellas personas que han desempeñado importantes cargos políticos, se les debería exigir cuando menos ciertas dosis de responsabilidad y de sentido común. Y si ha sido  Presidente del Gobierno, más todavía. Por ello, parece poco digno, además de  muy poco patriota, que alguien que ha estado al frente del gobierno durante 8 años en el Estado español, pueda hacer determinadas declaraciones, a no ser que sean producto de un desvarío pasajero.

 De ellas podemos elegir al azar unas cuantas perlas como la que sigue: Hoy que el mundo vive "una explosión de libertad" y que los cambios que se han producido en Irak, en países como Ucrania, el "sometimiento" del Líbano a la autoridad internacional o el "acercamiento" entre israelíes y palestinos son consecuencia de la 'Cumbre de las Azores'. ..Y se queda tan ancho.

O  con motivo de una campaña de educación vial de la D.G.T. : “A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad, …No podemos conducir por ti'. Yo siempre pienso, ¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí?

¿Y qué se puede decir de su visión peculiar de la Historia de España? :: A él no le habían pedido todavía disculpas los árabes por haber invadido España en el 711, y haberla dominado durante ocho siglos.  Emitir estos juicios con lo que está lloviendo en estos momentos en relación con el mundo del Islam, parece de poco tacto.

Y especialmente sería exigible una exquisita prudencia cuando esas declaraciones sobre su país, se hacen fuera de España. En una entrevista poco ha en Argentina dijo: Que España está en riesgo de convertirse en nada y de disgregarse.

Y ahora mismo en la clausura de la jornada "Hacia un sistema eléctrico sostenible", organizada en la Universidad San Pablo-CEU de Madrid por el Instituto Choiseul ha seguido en la misma línea, ejerciendo de Aznar, criticando con extraordinaria dureza la gestión económica de Rodríguez Zapatero, y acusándole de haber devuelto a España a la "segunda división" de la que había logrado salir.  Y especialmente la más dura de  todas las invectivas: "Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo". 

En general, todos los que han sido Presidentes del Gobierno han acostumbrado a guardar un prudente silencio respecto a su sucesor, porque saben lo complicado que es gobernar, por la soledad del poder, y por simple responsabilidad de Estado. La crisis económica actual es gravísima, probablemente la más traumática que ha sufrido el sistema capitalista en toda la historia. En España se ha dado con mayor intensidad, porque a la crisis financiera internacional, se ha sumado la explosión de la burbuja inmobiliaria, que se inició en 1998 y se mantuvo hasta  finales de 2007. Por cierto, nuestro ínclito expresidente, no tuvo empacho en decir que con él la crisis  no se hubiera producido, y que con él ya estaría corregida. ¿No tuvo nada que ver en el origen de la burbuja inmobiliaria la ley de liberalización del suelo de 1998?  Somos muchos los que no creemos todo lo que nos dice, que tenemos unos básicos conceptos de economía,  que nos permiten saber quién es el responsable  de la burbuja inmobiliaria, y ese responsable son al menos dos personas, el actual y el anterior presidente. La historia siempre pone a cada cual donde le corresponde.

Por ende, en una situación económica como la actual, con tan graves dificultades, a la que intentan corregir de todas las maneras desde el Gobierno, aunque sin éxito hasta el momento y que tan poco les preocupa a algunos políticos, entiendo que no deben ponerse palos en las ruedas, con determinadas declaraciones. Y todavía menos de un expresidente del Gobierno. ¿Y por qué?  Porque  las agencias de calificación de riesgos, los inversores extranjeros suelen leer la prensa. Y así  cada vez será más cara la financiación de la deuda pública en los mercados extranjeros, además de otras graves consecuencias. Algunos  podrán argüir que tales declaraciones están motivadas porque siente en su alma un profundo pesar. Yo no me encuentro entre ellos. Muy al contrario, pienso que son producto del rencor, del engreimiento y de la prepotencia, de las que ha hecho gala a lo largo de toda su carrera política. De verdad,  flaco favor esta haciendo a su país, y eso que alardea de patriotismo.  Si verdaderamente lo fuera,  se mantendría en una silente distancia. Como  lo hacen otros políticos normales, en otras latitudes. No me imagino a Jimy Carter o Bill Clinton hablando mal de su país y mucho menos fuera. Ellos estuvieron al frente del Estado más poderoso del mundo, cumplieron sus mandatos con aciertos y con errores, y se marcharon a sus casas. Su experiencia acumulada la pusieron al servicio de instituciones nacionales o internacionales, en tareas de pacificación de conflictos o de asesoramiento a su Gobierno en cuestiones políticas complicadas. Además escriben libros, dan conferencias y participan en foros internacionales. Son actuaciones sensatas y responsables. Es lo menos que puede pedirse a un expresidente de un gobierno democrático.

 

Cándido Marquesán Millán

02/02/2010 21:53 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

No hay economía que lo resista

 

 

Que la economía española va mal, no cabe la menor duda. Nada más hay que tener en cuenta el incremento constante de la cifra de parados. Cualquiera puede entender que todo ha venido propiciado, sin infravalorar  la crisis financiera mundial, por la explosión de la burbuja inmobiliaria. En su creación participamos muchos: los bajos tipos de interés, la Ley de liberación del suelo de 1998, el Estado, Comunidades Autónomas y Municipios que encontraban pingues beneficios,  las entidades financieras que por la necesidad de colocar el dinero prestaban sin ningún tipo de control, los constructores, las agencias inmobiliarias, y la ciudadanos que nos lanzamos con auténtico frenesí a comprar viviendas, plenamente convencidos de que todos nos podíamos enriquecer,  y el que no lo hacía era bobo. Este era el país la cultura del Todoterreno. Esto supuso que se construyeran en algunos años más viviendas que en varios países juntos de la Unión Europea. Podíamos presenciar la imagen de las grúas por toda la costa, así como por muchos pueblos y ciudades de España. En buena lógica,  yendo el sector de la construcción a toda máquina, se creaban constantemente puestos de trabajo- a un ritmo muy superior a cualquier país europeo y con mucha población inmigrante-, al ser un sector económico que está relacionado con numerosos sectores profesionales: banqueros, agentes inmobiliarios, albañiles y peones, ascensoristas, fontaneros, carpinteros, electricistas, vendedores de muebles y electrodomésticos, trabajadores  en empresas de materiales de construcción, etc. Mas cualquier ciudadano de a pie era consciente de que esta situación no podía durar siempre. Mas todos mirábamos para otro lado, incluido el Gobierno y la oposición. ¿Quién era el guapo que se podía cuestionar el poner algún tipo de trabas a este desarrollo insostenible, teniendo en cuenta la creación de puestos de trabajo, incremento de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social, y enriquecimiento en determinados sectores de la sociedad? Si alguno se lo hubiera planteado hubiera sido acusado de loco e insensato.  

Mas llegó la verdad desagradable. Se paró la máquina. Dejaron de verse las grúas. No se vendían pisos y apartamentos. Y algunos ya vendidos fueron hipotecados, por lo que las entidades financieras se convirtieron en agencias inmobiliarias. En consecuencia, la destrucción de empleo fue al mismo ritmo o parecido al que se creó, afectando sobre todo a la población inmigrante. Algún sector puntero como el turístico no sirvió de atenuante, porque vinieron menos franceses, ingleses, alemanes.. también acuciados por la crisis. Más paro. Es de cajón. Así de simple.

 

 

A medida que se incrementaba el paro, el Gobierno quizá sorprendido por su virulencia, trato de paliarlo con determinadas medidas de tipo keynesiano como el Plan de Empleo de los Ayuntamientos o las subvenciones para la compra de los coches. Tuvo que acudir también al rescate del sector financiero, capital que este utilizo para sanear sus balances, poniendo muchas más trabas a los prestamos de las empresas o e los particulares. Mas el empleo seguía cayendo  con una intensidad que sorprendía al Gobierno, por lo que tuvo que incrementar el gasto público para pagar las prestaciones del desempleo siguiendo a Keynes, en un momento que se reducían los ingresos, vía impuestos o cotizaciones. De ahí el incremento del déficit.

 

Desde la oposición, y numerosos medios de comunicación, más interesados en dañar la imagen del Presidente que en la solución de la crisis económica, en lugar de ayudar, ponían numerosos palos en la rueda, agrandando las malas noticias económicas. Y ocultando aquellas que fueran buenas. Todos los días y a todas las horas no hablaban más que de la crisis. Además decían que lo malo no era lo que estaba ocurriendo, sino que lo peor todavía estaba por llegar. Desde determinadas instituciones financieras de corte neoliberal: Banco de España, Unión Europea, FMI, OCDE… igualmente presagios cada vez más aterradores. Con ello, aun reconociendo que la situación económica era mala, se consiguió generar en amplios sectores de la sociedad española una psicosis que sobrepasaba los límites de lo razonable. En una situación de desconfianza es prácticamente imposible el buen funcionamiento de la economía. Por ello, muchos guardamos nuestros ahorros en nuestras cuentas bancarias, ante el temor de lo desconocido, por lo que se redujo el consumo, y con ello menos producción, y más paro. Tampoco debemos olvidar que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, en determinadas empresas se produjeron con demasiada ligereza y sin una debida justificación Eres sin cuento. Más paro. Desde la oposición y casi todos los medios de comunicación seguían y siguen sin compasión contra el Gobierno de Zapatero, al que por otra parte le tenían ganas. Mas psicosis, más desconfianza, más crisis y más paro.

El Gobierno desorientado y sin saber cómo abordar la crisis, nada fácil por cierto en esta coyuntura, se intenta presentar una política de ajuste ante las autoridades económicas de la Unión Europea con una importante reducción del déficit público, aumento de impuestos, reformas en las pensiones… Todas estas medidas que la oposición las solicitaba antes, ahora está en contra. El Comisario de la Unión Europea, Joaquín Almunia, mientras tanto, emite un comunicado señalando que la situación  económica española es equiparable a la de Grecia. Algunos miembros del PSOE pidiendo cambios en el Gobierno. Por si todavía no fuera bastante, un expresidente impregnado de un “profundo patriotismo”, y dando todo un ejemplo de “responsabilidad política” señala que "Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo".  Por ello, no debe sorprendernos la caída de las cotizaciones de la Bolsa en España y el incremento de las dificultades para colocar la deuda pública española en los mercados internacionales. Con este panorama tan desalentador no hay economía que  lo resista. Parece muy idónea aquella frase de Entre todos la matamos y ella sola se murió.

 

 

Cándido Marquesán Millán

04/02/2010 23:47 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.


Aragón bajo las bombas

 

Entre el ingente volumen de publicaciones relacionadas con la Guerra Civil, hay obras que merecen ser destacadas de forma especial. Este es el caso del libro del historiador bajoaragonés José María Maldonado titulado Aragón bajo las bombas, editado por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón dentro de su Programa “Amarga Memoria”.

Como historiadores, nos sentimos profundamente satisfechos ante este nuevo libro de Maldonado, especialista  y profundo conocedor del tema de los bombardeos como arma bélica y psicológica empleada por vez primera con tales fines durante nuestra Guerra Civil. El autor nos ofrece un libro serio, riguroso y objetivo, producto de largos años de investigación y elaborado tras la consulta de la documentación conservada en numerosos archivos nacionales e internacionales tales como el Archivo General de la Guerra Civil Española en Salamanca, Archivo General Militar de Ávila, Archivo Histórico del Ejército del Aire de Villaviciosa de Odón, Archivo de la Fundación Anselmo Lorenzo de Madrid, el Ufficio Storico dell´ Aeronautica Militare Italiana de Roma además de los Archivos Históricos Provinciales de Zaragoza y Teruel o diversas hemerotecas de Zaragoza, Madrid y Barcelona.

Tal vez la documentación más novedosa sea la obtenida por Maldonado del citado archivo italiano, fundamental para conocer en detalle la participación de la Aviación Legionaria enviada durante la Guerra Civil por Mussolini en apoyo de las tropas rebeldes y liberticidas del general Franco. Esta fue una documentación empleada por Maldonado en su libro Alcañiz, 1938, el bombardeo olvidado (2003), una obra que tuvo gran repercusión puesto que dio a conocer una de las páginas más dramáticas y olvidadas de la guerra civil en Aragón y, por extensión, en el conjunto de España, tragedia superior en cuanto al número de víctimas (con toda probabilidad superó los 500 muertos) al mítico bombardeo de la localidad vasca de Gernika por la Legión Cóndor hitleriana. En este nuevo libro, Maldonado recupera una serie de fotografías espectaculares del cruel bombardeo realizado en la ciudad de Alcañiz aquella tarde soleada del 3 de marzo de 1938, por los 14 aviones Savoia-79 italianos, así como también las imágenes de aquellas otras localidades aragonesas objetivos del terror indiscriminado que siempre ocasiona un bombardeo, que no distingue la edad, sexo o condición de las víctimas que ocasiona.

Todo este trabajo encomiable de Maldonado lo ha tenido  que realizar compatibilizando sus tareas docentes en el IES “Bajo Aragón” de Alcañiz. Circunstancia esta última que hay que valorar en justicia, y que conviene señalar, puesto que evidencia la importante e intensa labor historiográfica  llevada a cabo en Aragón por parte del profesorado de enseñanzas no universitarias.  

Además, este libro nos permite a los aragoneses preocupados por nuestra historia, conocer en profundidad uno de los aspectos, hasta ahora prácticamente desconocidos,  de nuestra Guerra Civil, cual es la trascendencia de los bombardeos en su desarrollo y en su final y como éstos cambiaron las tácticas y los efectos de nuestra contienda, iniciada como una guerra de fusil y alpargata y convertida, tras la intervención en ella de las potencias fascistas (Alemania e Italia), en campo de pruebas para el desarrollo de una guerra moderna, en la que la aviación pasó a tener un papel fundamental, convirtiendo a su vez a toda la población civil en objetivo indiscriminado de su acción destructora..

 Los datos proporcionados por Maldonado son novedosos  y contundentes. Tal como señala el autor, durante la Guerra, los bombardeos ocurridos en Aragón fueron continuos y en aumento. En 1936 hubo 170 bombardeos, en 1937 llegaron a 839 y en 1938 sumaron 1.243,  que supone una cifra total de 2.252. De esta cantidad, el 72% (1.610), fueron realizados por los aviones rebeldes; los republicanos, por su parte, llegaron a los 642, lo que representa un 28%.  Algunos de ellos sobre las poblaciones de retaguardia, alejadas del frente, y que no tenían interés militar alguno, a no ser otro que el imponer el terror a la población civil, por lo que los califica con buen criterio auténticos asesinatos. Demuestra Maldonado gran ecuanimidad ya que describe igual los realizados por los republicanos, como por los rebeldes con sus correspondientes víctimas. Por parte de la aviación republicana cabe destacar los realizados sobre la ciudad de Zaragoza de los días  3, 6 y 13 de mayo de 1937, con 58, 3 y 13 muertos respectivamente. No elude cuestiones harto polémicas, ya que clarifica la cuestión del bombardeo sobre la basílica del Pilar del día 3 de agosto de 1936, indicando que el supuesto milagro no fue tal, ya que desde la distancia que las bombas fueron lanzadas era imposible que pudieran explotar. La ciudad de Huesca, sería bombardeada en 137 ocasiones, con unas víctimas de 83 muertos y 97 heridos. La ciudad de Teruel fue atacada por aire  85 veces, con un número de muertos recogidos en el Registro Civil de 41. Por parte de la aviación rebelde, el del 3 de noviembre de 1937 en Barbastro superó los 2 centenares de víctimas. Además del de Alcañiz, ya comentado, Híjar en los primeros días de marzo de 1938 fue masacrado a conciencia con 8 terribles bombardeos por parte de la Legión Cóndor alemana, y en uno de ellos murieron 28 hijaranos asfixiados en un refugio al ser taponada la entrada por una bomba. Alcorisa por los mismos días sufrió otros 5 bombardeos. Pueden seguirse todos los bombardeos ocurridos en Aragón a través de un CD que se adjunta al libro que estamos reseñando. El repertorio fotográfico es impresionante.

El trabajo es algo más que una descripción exhaustiva de bombardeos. Aparecen el número de aviones en cada bando, los italianos y alemanes, así como los soviéticos, con una superioridad manifiesta en el bando rebelde, lo que le lleva a afirmar al autor que la aviación franquista tuvo en aviación de bombardeo una superioridad manifiesta. Pero no sólo sirve el libro para conocer lo ya descrito, sino que también para reflexionar sobre las terribles secuelas de una guerra. La Historia debe estar impregnada de un profundo sentido ético, debe servir para conocer el presente y tratar de hacerlo mejor, y si no está guiada por estos objetivos se convierte en mera y hueca erudición. Estos valores éticos los tiene muy claro el autor y eso dice mucho a su favor. Ya en la introducción nos recuerda Maldonado el sinsentido que toda guerra supone, todavía más si se trata de una contienda fratricida, salpicada de terribles e inútiles asesinatos que sólo sirvieron para crear más odio, más venganza, mayor horror y más desconsuelo. El mismo  desgarro que produce en nuestras conciencias hoy en día el ver a las mujeres, a los niños heridos o muertos en un bombardeo en Irak, Afganistán o Palestina,  sirve para poder imaginar las dramáticas escenas ocasionadas en los numerosos bombardeos que se produjeron en los pueblos y ciudades aragonesas en aquella fatídica y cruel guerra civil.

 

 

Cándido Marquesán Millán y José Ramón Villanueva Herrero.

08/02/2010 05:48 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

La irresponsable política del PP

           

 

En la anterior legislatura predominó la temática política, ya que la economía iba a toda máquina merced a la burbuja inmobiliaria, con la creación de puestos de trabajo, incremento de las cotizaciones a la Seguridad Social, aumento de los impuestos, y por ende, una muy buena situación en las cuentas públicas, lo que llevó a que se hablase de España, como de un auténtico milagro. No obstante, también hubo economistas, que señalaban que todo el edificio tenía unos cimientos endebles, y que no había un Plan B, para cuando se viniera abajo, como así ocurrió.

 

             

 En los años 2004-2008  la actuación política de los populares, considerando que no entraba en sus previsiones la derrota en el 14-M, se fundamentó en la teoría de que su desalojo del poder se había debido a una conspiración, que no abandonaron ni siquiera después de la sentencia del juez Gómez Bermúdez. Por ello, pensaron siempre que la llegada a la Moncloa de ZP era ilegítima, haciendo caso omiso a los resultados electorales, cuestionando la madurez del electorado. No sé qué hubiera pasado sin el atentado del 11-M, mas ocurrió. De nada sirve empezar a elucubrar, qué hubiera pasado si no hubiera pasado lo que pasó. Lo cierto es que pasó lo que pasó. Admitido el hecho, es posible que pudiera repercutir en los resultados. Mas puede que lo fuera no por el atentado en sí, si no porque desde el Gobierno se trató de ocultar la verdad, aduciendo que los responsables estaban en la misma España. Tampoco es una cuestión baladí que justo antes del 11-M las encuestas mostraban un empate técnico entre las dos grandes fuerzas.

 

 Asentada la teoría de la conspiración,  el PP  basó toda su estrategia política en la crispación, tratando de destruir brutalmente al contrincante, usando del insulto como no se recuerda en una democracia moderna, como también sirviéndose de aquellos temas de Estado, menos susceptibles de un tratamiento ideológico, como el terrorismo y la cuestión territorial, que siempre habían estado al margen de la batalla política. En esta tarea de crispación contó con la ayuda de numerosos e importantes medios de comunicación, así como poderosas instituciones, como la jerarquía católica. El daño que hizo el ínclito Jiménez Losantos desde la cadena episcopal de la COPE será difícil de reparar. En estos momentos su lugar lo ocupa Intereconomía, ejemplo de pluralismo político para algunos. Toma castaña. Lo más grave es que ese estado de  crispación se trasladó y sigue en la actualidad, también a la calle, como nunca había ocurrido en nuestra reciente democracia, siendo muy semejante al situación prebélica de 1936.

 

En relación al diálogo con ETA, los populares intentaron hacerlo fracasar, aduciendo todo un conjunto de argumentos durísimos: se está traicionando a los muertos. Comportamiento incomprensible, si tenemos en cuenta  que el expresidente Aznar, como los anteriores presidentes del Gobierno lo intentaron también. El de ZP también. Era su obligación. Fracasó, de lo que todos debemos sentirnos profundamente doloridos.

 

En cuanto al Estatuto de Cataluña, la actuación de los populares se basó: España se rompe. Llegaron a decir que este problema de la incardinación de Cataluña dentro del Estado español lo había generado artificialmente la actuación irresponsable de ZP, al despertar entre la clase política catalana unas expectativas infundadas. Tal afirmación no puede ser producto más que de la mala fe, además de un consciente desconocimiento de nuestra historia. Esta cuestión es ya vieja. Hace ya mucho tiempo que los patos llevan pico. Cabe recordar las Bases de Manresa de 1892. Nunca la derecha española ha hecho un esfuerzo serio por entender el problema catalán. Tampoco Rajoy.

 

Otro tema que entraron en tromba los populares fue el de la Memoria Histórica, indicando que ZP estaba rompiendo el consenso de la Transición, y abriendo heridas ya cicatrizadas, según su peculiar versión, después de la Ley de Amnistía de de 1977.

 

Además el PP hizo oposición contra la política de inmigración del Gobierno, especialmente a partir de febrero y mayo de 2005  tras un novedoso proceso de regularización de inmigrantes irregulares. Igualmente se opusieron a la extensión de derechos civiles, como el matrimonio entre personas del mismo sexo. En general, la política económica y social del Gobierno socialista no recibió grandes críticas.

 

Los populares marcaron la agenda política, se habló y se ocultó lo que ellos quisieron. El Gobierno  falló en la comunicación, como está ocurriendo ahora también. Fue siempre a remolque de la oposición, porque no supo vender muchas de sus encomiables realizaciones. Como fueron en el ámbito de políticas sociales: a) la subida del salario mínimo interprofesional y de las pensiones mínimas; b) la introducción de un nuevo permiso de paternidad; c) la ley de atención a las personas dependientes y d) la prestación de 2.500 euros por nacimiento o adopción. Como tampoco otras en la calidad de la democracia, derechos civiles y reforma de la política: a) las leyes contra la violencia de género y por la igualdad entre hombres y mujeres; b) la legalización de los matrimonios entre homosexuales: c) las reformas democráticas, con la reforma del estatuto jurídico de RTVE.

 

En la legislatura actual, tras el triunfo incuestionable de ZP,  la hoja de ruta la sigue marcando el PP. Ahora toda la crítica va dirigida en la cuestión económica, sin desaprovechar el cazar alguna presa que aparezca en el horizonte: la cuestión inmigratoria o agrícola, el secuestro de un barco, el aborto, el fracaso escolar, o que corran peligro las codornices, la cabra hispánica, la sardina o el mejillón…. Cualquier circunstancia es buena, con tal de desgastar a ZP, a quien dirigen todos sus ataques furibundos, sin que haya aminorado su violencia, con el consiguiente estado de crispación, en relación a la legislatura anterior.

 

Ahora todos sus tiros van dirigidos a la “crisis económica”. Primero aducen que ZP negó su existencia. Luego que no toma medidas. Cuando las toma que llegan tarde. Y cuando llegan que no hay suficiente coraje a la hora de aplicarlas. Al enemigo ni agua. Los populares deberían ser conscientes del peligro que entraña, el  basar toda su estrategia de oposición en un solo tema: la crisis económica; porque en el caso de que desaparezca van a quedar totalmente desnudos y descolocados. Por ende, necesitan imperiosamente la crisis económica, cuanto más grave mejor,  y además que dure, por ello no van a prestar ayuda al gobierno de ZP para salir de ella. Les interesa la crisis, aunque no pueden manifestarlo explícitamente. Como deben salvar las apariencias, dicen continuamente que están por el pacto. ¿Pero qué entienden por pacto? , le dicen a ZP, al que señalan como incapaz para salir de la crisis, haz lo que nosotros te decimos. Olvida lo que estás haciendo y entonces pactamos. Esto no es un pacto, es un trágala. La conclusión parece clara: a los populares les importa más alcanzar al poder que solucionar la crisis, aunque queden muchos muertos por el camino.  Si, de verdad, tuvieran interés en salir de ella, presentarían alternativas claras y convincentes. Hasta ahora son simples vaguedades, sí pero no, no pero sí, no sabemos si suben o bajan, como buen gallego. Que no presenten propuestas, no significa que no las tengan.  Vaya que si las tienen. Saben   muy bien lo que hay que hacer. Lo que no quieren darlas a conocer. Ellos sabrán los motivos. Yo tengo la impresión, como otros muchos como yo, que si consiguen alcanzar el poder, lo tienen muy fácil, de entrada culparán de la mala situación al gobierno anterior, y así tendrán justificación más que suficiente para llevar a la práctica su programa., en el que seguro habrá unos paganos: pensionistas, funcionarios y trabajadores en general; así como recortes en los servicio públicos. Tiempo al tiempo. Podrán decir los Arenas, la Cospedal, los Rajoy, lo que quieran. Mas, lo que parece incuestionable, que estas actuaciones demuestran  poco patriotismo, del que tanto alardean. En todo caso meros intereses electorales. Tampoco deberían confiarse mucho, no vayan a pasarse de listos, no vaya a ser que esta política de esperar debajo del árbol a que pase el cadáver del enemigo, esté totalmente equivocada, como así yo la veo, y también otros  muchos compatriotas como yo.

 

Cándido Marquesán Millán

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13/02/2010 18:56 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

Historia de una nota

Que nuestra Transición Democrática estuvo llena de dificultades, no es decir nada nuevo. Tras la muerte en su cama del Dictador cabían 3 opciones. La continuista, manteniendo las estructuras políticas de la Dictadura. La ruptura, cuyo objetivo era romper con el pasado franquista y construir un nuevo sistema político democrático, liderado  por las diferentes fuerzas democráticas, representadas por la Platajunta. Y la reforma, la que prevaleció, promovida  y dirigida desde la estructuras del régimen anterior que culminaría con la democratización del sistema político, en la que tuvo un papel fundamental Torcuato Fernández Miranda, con el objetivo de ir "de la ley a la ley a través de la ley". 

 Se ha escrito mucho sobre quiénes fueron los verdaderos protagonistas de este proceso histórico.  Aquí participamos muchos: la sociedad en su conjunto, los medios de comunicación, la clase política, la monarquía...Los historiadores todavía no se ponen de acuerdo en su inicio, y su final, si lo hubo. En cuanto al primer aspecto, unos se inclinan por el asesinato en 1973 del almirante Carrero Blanco; otros, por la muerte del Dictador el 20 de noviembre de 1975, o por la aprobación de la Ley para la Reforma Política; o  por la Constitución de 1978. E incluso los hay que se remontan más lejos, a los cambios sociales y económicos operados en los años 60, que propiciaban el camino hacia la democracia. En cuanto al final,  unos piensan  que se produjo con la llegada al poder de Felipe González; y otros para los que todavía no se ha producido. En estas breves líneas, no tengo la intención de meterme en estas cuestiones de tanto calado; lo que  no me impide que haga alguna reflexión sobre la Transición, por haber estado presente en este acontecimiento, y porque he procurado informarme con la lectura de numerosos libros escritos por historiadores prestigiosos.

Adolfo Suárez tuvo que librar muchas batallas, como fue  la aprobación la Ley de la Reforma Política en las Cortes franquistas, norma clave que sirvió para poner en marcha todo el proceso de nuestra Transición, ya que había determinados sectores que estaban en contra de la democracia: la mayoría del ejército, grupos de la iglesia católica y de las fuerzas del Orden Público, fuerzas políticas del franquismo, movimientos terroristas...Como también tuvo que contar con sectores políticos, partidarios en un principio de la ruptura, no de la reforma: partidos socialista y comunista...

Otra momento fundamental fue la aprobación de la Constitución de 1978, considerada por la mayoría de los especialistas como paradigma de política de consenso, ya que suponía, por primera vez en nuestra historia constitucional, la desaparición de las constituciones de partido, merced a que sus redactores, los padres de la constitución,-Fraga(AP), Roca(minoría catalana), Peces Barba(PSOE), Solé Tura(PCE), Cisneros, Pérez Llorca y Herrero de Miñón(UCD)- conocedores de nuestro trágico pasado, pretendieron no volver a cometer los mismos errores. Y por ello, todos hicieron cesiones, por lo que es una Constitución de todos, sin ser de ningún partido en concreto. Este es el discurso imperante, el políticamente correcto, aceptado por la gran mayoría.

Y siendo así desde  su aprobación, se la quiso rodear de una aureola casi sacrosanta, y, por ende, si alguien se atreve a cuestionarla en algún aspecto fundamental, es víctima de durísimos ataques. Y son especialmente virulentos los dirigidos a los nacionalistas periféricos, que al defender la existencia de otras naciones se atreven a cuestionar el Artículo 2.: La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Mas este artículo no fue producto del consenso entre los diferentes miembros de la ponencia que redactó la Constitución; muy al contrario, se debió a una imposición extraparlamentaria, casi con toda seguridad de origen militar.

Ya que según el profesor  Xacobe Bastida Freixido, en el transcurso de la discusión en torno a las enmiendas  que tocaban al artículo 2º, y cuando Solé Tura presidía la ponencia-era rotatoria-, apareció un mensajero con una nota procedente de la Moncloa en la que se señalaba cómo debía estar redactado tal artículo. El texto de la nota coincide casi exactamente con el actual artículo 2º de la Constitución. Por ello, lo que parece incuestionable es que su redacción no se debió al lógico devenir de la actividad parlamentaria y sí a la imposición de fuerzas ajenas al mismo. Para conocer la prueba de esta circunstancia tan importante en el proceso de elaboración de nuestra Constitución, el mismo Xacobe Bastida Freixido nos remite al testimonio de un protagonista directo; el de Jordi Solé Turá, el cual ya en 1985 en su libro Nacionalidades y Nacionalismos en España, de Alianza Editorial,  en las páginas 99-102, nos lo cuenta con todo tipo de detalles.

Por lo que parece, no ha interesado que este dato se conociera. Nunca un constitucionalista, ni siquiera los más prestigiosos lo han mencionado. Como tampoco la mayoría de los políticos y los intelectuales españoles. El silencio resulta sospechoso. Y lo que parece más grave, es que aquel que tiene la osadía de mencionarlo,  puede verse sometido a todo tipo de dicterios, como si estuviera poniendo en grave peligro la convivencia de la sociedad española. Todavía más, es que a la mayoría política e intelectual les resulta intolerable la existencia del hecho. Cuando sería muy fácil el admitirlo, considerando las circunstancias propias de una Transición todavía mediatizada por un pasado dictatorial y un mando militar muy poco predispuesto a admitir que alguno pudiera cuestionar la indisoluble unidad de la nación española, como si ésta fuera una realidad metafísica.

La conclusión de todo lo antecedente parece clara. Se podrá cuestionar la esencia y la existencia de los nacionalismos periféricos con los argumentos que parezcan oportunos.  Mas nunca con la susodicha teoría del "consenso", por lo menos en lo que hace referencia al artículo 2º de nuestra Constitución, ya que no lo hubo en absoluto.


Cándido Marquesán Millán

21/02/2010 17:36 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La peineta del Presidente de Honor del PP

 

 

Había hecho el firme propósito de no escribir nada relacionado con el ínclito D. José Mª Aznar, Presidente de Honor del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular, y Presidente  de la Fundación FAES, Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, un gran laboratorio de ideas y programas cuya vocación es nutrir el pensamiento y la acción política del centro liberal y reformista, que está al servicio de España y de sus ciudadanos, y que busca fortalecer los valores de la libertad, la democracia y el humanismo occidental.

En estos momentos como español, tengo un sentimiento mezcla de pesar y vergüenza, al contemplar el acto soez y barriobajero dirigido por un expresidente del Gobierno a un grupo de estudiantes en la Universidad de Oviedo. Dejando por sentado que a nadie se le debería interrumpir ni exhibirle determinadas pancartas, cuando en el  ejercicio de la democracia, está exponiendo unas ideas a un auditorio, parece oportuno señalar que siempre la Universidad  ha sido un lugar donde se han dado muestras de protesta y reivindicaciones ante determinadas actuaciones políticas. Si no se dieran en estos recintos, es que estarían muertos. Por ello, considerando la actuación de Aznar en relación a la guerra de Irak, entraba dentro de lo previsible que se produjeran algunos actos de protesta. ¿Es qué esperaba que iba a ser aclamado y salir en honor de multitudes? No es el primer expresidente de Gobierno, que ha sido abucheado en actos parecidos. No tener en cuenta esta posibilidad es estar desconectado de la realidad, aunque intuyo que Aznar hace tiempo que lo está.  Alguien que ha desempañado tan alto cargo institucional, no puede ni debe responder a unas protestas de unos estudiantes con un gesto tan chabacano. Lo que debe hacer es aguantar, apretar los dientes y ser prudente. Debería haberse callado. Es de sentido común.

Tampoco entro en los comentarios vertidos en la conferencia, se comentan por sí mismos, al calificar a Zapatero como pirómano. Hace pocos días señaló que  nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo. El tono, las palabras, los ademanes no son nada nuevos, son los de Aznar, producto del rencor, del engreimiento y de la prepotencia, de las que ha hecho gala a lo largo de toda su carrera política. En cambio, Rodríguez Zapatero, evitó valorar el gesto, aunque sí dijo que "los ciudadanos escuchan, piensan y valoran". En una rueda de prensa conjunta en Londres con el primer ministro británico, Gordon Brown, ZP dijo que "fuera de España" no va a decir nada sobre un ex presidente del Gobierno y ha puntualizado que, seguramente, en España tampoco lo hará, "a pesar de sus permanentes manifestaciones"., aunque recordó que la última vez que habló de Aznar en el extranjero fue para defenderle en una cumbre iberoamericana, en alusión a la contestación que dio al presidente venezolano, Hugo Chávez, cuando éste criticó al ex presidente del PP. ¡Qué diferentes comportamientos! Son los que sirven  para colocar a cada cual en el lugar que les corresponde.

Me preocupan poco ya las acciones de Aznar, totalmente desacreditado hace tiempo por su comportamiento totalmente alejado de lo que debería exigirse a alguien, que ha estado al frente del Gobierno de España. Mas a pesar de todo, parece conveniente recordar que es práctica generalizada que todos los que han sido Presidentes del Gobierno hayan guardado un prudente silencio respecto a su sucesor, porque saben lo complicado que es gobernar, por la soledad del poder, y por simple responsabilidad de Estado. Así  lo hacen otros políticos normales, en otras latitudes. No me imagino a Jimy Carter o Bill Clinton hablando mal de su país y mucho menos fuera.

Lo que si me preocupa enormemente es que un importante sector de la ciudadanía no sólo no critique la acción de Aznar, es que la justifica. Todavía más, es que incluso la elogia, porque es su referente político, su líder, al que añoran sobremanera. Lo califican como el político más destacado de nuestra historia del siglo XX .  Si este el modelo ético, mal vamos por este camino.

Lo que me parece más grave todavía es la actuación de los dirigentes del PP, como Mariano Rajoy, que en lugar rechazar el acto,  evitó pronunciarse y señaló que su recuerdo de Aznar es el de "un Gobierno, con sus equivocaciones, pero serio y riguroso, que hizo una política económica que funcionó". ¿Cómo Presidente Nacional del Partido Popular le parece digna la peineta mostrada por el  Presidente de Honor de su partido?  Otros dirigentes del PP fueron mucho más comprensivos. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González , calificó el gesto de Aznar de "natural" ante una situación "que no se debía haber producido". Javier Arenas, resaltó que "no se puede interpretar ningún gesto sin tener en cuenta el contexto", y la vicesecretaria de Organización del PP, Ana Mato, reiteró la "admiración y respeto" de los militantes del PP a Aznar.

Pues muy bien, se han cubierto de gloria con tales comentarios. Así se fomenta el respeto, la tolerancia, y la democracia. Por ende, cada día me reafirmo más en la necesidad imperiosa de la impartición de la asignatura de Educación para la Ciudadanía en nuestros colegios e institutos, aunque tampoco vendría mal que la cursaran determinados cargos de algunos partidos políticos.

Cándido Marquesán Millán

21/02/2010 23:22 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

La incoherencia de la Conferencia Episcopal

 

                       

 

 He hecho en numerosas ocasiones el firme  propósito de no inmiscuirme en temas relacionados con nuestra jerarquía eclesiástica. Mas, en alguna ocasión, ante comportamientos tan sorprendentes e incoherentes de nuestros obispos, no tengo otra opción que incumplir mi promesa. Ahora me vienen a la memoria unas palabras que me dijo tiempo ha, un sacerdote católico amigo, extraordinariamente consecuente con su ministerio, además de muy inteligente, que se hace mucho más daño al iglesia católica desde dentro que desde fuera.  De verdad, que resultan muy pertinentes en estos momentos  en los que la Conferencia Episcopal  acaba de señalar, por medio de su portavoz, el jesuita Juan Antonio Martínez Camino, caracterizado por su espíritu dialogante y ánimo conciliador, que los obispos no van a excluir a su Majestad, el Rey,  del Sacramento de la Sagrada Eucaristía, por el hecho de estampar su firma a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, más conocida como Ley del aborto, que permitirá su publicación en el Boletín Oficial del Estado. En cambio, si que se van a ver excluidos de tal privilegio los diputados y senadores que han votado la polémica Ley. Todos ellos están fuera de la comunión eclesial, entre otros, el presidente del Congreso, José Bono, católico confeso. Tratando de justificar lo injustificable,  Martínez Camino ha señalado ante un grupo de periodistas que es muy diferente el decir sí en una votación por parte de los representantes de la soberanía popular, a estampar la firma por parte del Rey. Indicó que Su Majestad el Rey tenga que sancionar con su firma una ley es una situación única. No hay ningún otro ciudadano que se encuentra en esta situación. Por lo tanto, no son posibles los principios generales para una situación única. Por ende, va a quedar excluido del castigo eclesial su Majestad. No se va a producir el enfrentamiento Trono-Altar. Como otras veces, los obispos nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino. Naturalmente que es conditio sine qua non el voto afirmativo de los representantes de la soberanía popular a la hora de aprobar una Ley, pero también es imprescindible la sanción  del Rey, ya que si se   negará  a sancionarla, no entraría en vigor, tal como señala el artículo 91 de nuestra Constitución: El Rey sancionará en el plazo de quince días las leyes aprobadas por las Cortes Generales, y las promulgará y ordenará su inmediata publicación. Lo que sí podría hacer el  rey, si tuviera algún problema de conciencia, es actuar como hizo el rey Balduino de Bélgica en 1990 que dimitió durante 36 horas, aduciendo razones morales, para no sancionar  la Ley de despenalización del aborto. No creo que se produzca tal circunstancia en España. Por ello tan culpables son los unos, como el otro a la hora de la aprobación de la Ley. Es tan claro como el agua cristalina.  Mas a pesar de todo, los obispos a lo suyo, para no plantearle un problema a su Majestad hacen una excepción a la regla. Tampoco deberíamos extrañarnos por esta actuación, ya que siempre en este nuestra querida España se ha dado una profunda conjunción y armonía entre ambas instituciones: Iglesia-Monarquía. Cabe recordar cómo se opusieron a la República en 1931 numerosos obispos. Entre ellos estaban el cardenal primado y arzobispo de Toledo, Pedro Segura, y el obispo de Tarazona, Isidro Gomá. El día después de la proclamación de la República, el obispo Gomá escribía al cardenal Vidal i Barraquer el siguiente comentario sobre el destronamiento del rey: “No me cabe en la cabeza la monstruosidad cometida. No creo que haya ejemplos en la historia, con ser tan copiosa en ejemplos. Que Dios guarde la casa, y paz sobre Israel”. El 1 de mayo, el cardenal Segura publicó una carta pastoral, dirigida no sólo a sus diocesanos, sino a todos los obispos y fieles de España, en la que hacía un cálido elogio del destronado rey, Alfonso XIII, que, “a lo largo de su reinado, supo conservar la antigua tradición de fe y piedad de sus mayores". El ensamblaje Trono-Altar ha sido una constante en nuestra Historia. Mas  lo que parece incuestionable, por lo que se deduce de las palabras de Martinez Camino es la falta de coherencia por parte de nuestros obispos actuales. Pero esta falta de coherencia podemos comprobarla en otras muchas actuaciones eclesiásticas. El distinto rasero a la hora de resolver las solicitudes de la nulidad del sacramento del matrimonio. Si es un obrero lo tiene harto complicado. Es muy fácil si es un poderoso con dinero: artistas, banqueros, políticos…

La institución católica se está equivocando y, además, lo sabe. Da la sensación que sus intereses son  más políticos que espirituales. Así se hace un flaco favor al mensaje evangélico. Por ello, que no se extrañen nuestros ínclitos obispos que las iglesias estén cada vez más vacías  y con muchos menos jóvenes,, aunque ya dudo si de verdad esta gravísima circunstancia les importa mucho. Quiero acabar con las mismas palabras  con las comencé estas breves líneas. Se hace más daño a la Iglesia desde dentro que desde fuera. ¡Qué listo era aquel sacerdote amigo! Por cierto, ha dejado de serlo hace ya bastantes años.

 

Cándido Marquesán Millán

26/02/2010 00:17 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

¿Es imposible el diálogo entre españoles?

 

 

Los momentos actuales en la política española están dominados por dos temas: la crisis económica y la ruptura total del diálogo entre las dos principales fuerzas políticas. Sobre la primera cuestión, que va a tener una trascendencia fundamental en los resultados de las próximas elecciones, no quiero detenerme, ya se ha escrito bastante sobre sus causas, desarrollo, consecuencias y posibles vías de solución; y además porque considero que a pesar de su dureza con la secuela más grave del paro, tiene un carácter coyuntural, y que más tarde o más temprano saldremos de ella-algunos parece que no les importe que perdure-, a no ser que se hunda el sistema capitalista, aunque mucho me temo que no se va producir tal circunstancia, debido a su capacidad de adaptación y superación ante las dificultades que se le presenten, por muy fuertes que lo sean, como  lo fueron en los años 30 del siglo pasado. Ahora quiero fijarme en la segunda cuestión, que me parece más grave, en la falta de diálogo y comunicación, con una fuerte dosis de odio, entre las dos principales fuerzas políticas, sobre todo a partir de las elecciones del 14-M del 2004, que recuerdan a los años de la última legislatura de Felipe González. Tengo la sensación, así como otros muchos como yo, que así me lo han corroborado, aunque pueda parecer increíble, que entrañará menos dificultades el encontrar una solución a la crisis económica, que al odio que se ha sembrado entre el partido gobernante (PSOE) y el principal partido de la oposición (PP). La actuación de los dirigentes políticos de ambos partidos, que estamos contemplando diariamente en los medios de comunicación y en el Parlamento, con insultos y descalificaciones continúas del adversario, o los ejemplos recientes y lamentables de algún expresidente, me reafirman en el juicio negativo anteriormente expresado. 

            Por otra parte, la mayoría de los medios de comunicación hablados, escritos o telemáticos, en sus titulares y editoriales, y en sus tertulias, con sus palabras insultantes y descalificantes, no sólo no contribuyen a suavizar estas tensiones, todo lo contrario coadyuvan a incrementarlas y  agravarlas. Como simple botón de muestra sirve el comentario hecho por un reconocido periodista de una cadena radiofónica nacional, para calificar los referéndums sobre la autodeterminación que se hicieron en algunos ayuntamientos catalanes: una butifarrada.

 

Tales actuaciones de la clase política y de los medios de comunicación tienen además una consecuencia gravísima, ya que ese clima de tensión se ha trasladado también a la calle. Podemos constatarlo en las charlas de las barras de los bares, en algunas veladas familiares, en algunos Plenos de los Ayuntamientos, en la retirada del saludo entre vecinos de algún pueblo, etc. En reuniones entre amigos se ha llegado al pacto de no hablar de política. Se me podrá replicar que me estoy excediendo en mis apreciaciones, mas es lo que yo estoy observando todos los días.

            De verdad, que no se puede seguir así. Algo hay que hacer. Me resisto a  que tenga que ser cierta una concepción maniquea a la hora de repartir culpabilidades de la situación política española actual. Aquí todos somos culpables. Los unos echan toda la culpa a los otros. Los otros a los unos. Aquí nadie es capaz de hacer concesiones, de dialogar, de llegar a pactos. Aquí todos tenemos la verdad absoluta. Ya lo dijo Azaña que los españoles somos extremosos en nuestros juicios, estamos enseñados a discurrir partiendo de premisas irreconciliables. Pedro es alto o bajo; la pared es blanca o negra; Juan es criminal o santo. Los segundos términos, los perfiles indecisos, la gradación de matices, no son de nuestra moral, de nuestra política, de nuestra estética. Cara o cruz, muerte o vida, resalto brusco, granito emergente de la arena.

            No podemos aceptar que sea imposible el diálogo entre los españoles. ¿Siempre debemos estar enfrentados? ¿Todavía no hemos aprendido de nuestra historia? Esta preocupación no es exclusivamente mía, recientemente en su  última novela La sima, José María Merino nos habla también sobre ese "espíritu terrible de confrontación" que suele reinar entre los españoles, cuyo título es una metáfora de todas esas simas que nos siguen separando, haciendo tan difícil nuestra convivencia. Es una obra que todo español que se precie de serlo debería leerla y ser motivo de una profunda reflexión.  Por ende, entraría dentro de una buena lógica que si los actuales dirigentes políticos son incapaces de encontrar unos puntos de acuerdo mínimos a la hora de las posibles soluciones a los graves problemas que nos aquejan, sería conveniente que dejasen paso a otras personas, que no estuvieran marcadas por tantos años de intransigencia mutua. Igualmente los medios de comunicación deberían hacer un esfuerzo para encontrar ciertos espacios de sosiego y  equilibrio, lo que no es óbice a que sigan ejerciendo una labor crítica tanto al gobierno como la oposición. 

Como colofón a lo antecedente, me vienen a la memoria en estos momentos, las palabras emitidas, el día de la Constitución del 2007, por el entonces Presidente de las Cortes, Manuel Marín, cuando hizo un sentido elogio del texto de la Constitución de 1978 y de dos de sus valores, "el consenso y el sentido del límite" que hicieron posible un acuerdo que ha permitido a los españoles "los mejores años de su historia". Especialmente gráfica fue su explicación sobre lo que él consideraba el "sentido del límite" que debe presidir la acción política: "es lícito apretar al adversario, pero no ahogarlo, y hay que saber en qué momento es necesario soltar la mano y tenderla para el acuerdo". Aseguró que hay que retomar estos valores, "porque no se puede repetir otra legislatura tan dura y tan ruda como ésta". Asimismo, pidió que "se deje de acumular reproches" y que "volvamos a la política con mayúsculas".  Acabó afirmando que todavía creía  en la posible vuelta a los valores constitucionales, sobre todo "porque los ciudadanos nos la van a imponer". Por lo que estamos comprobando, dichas palabras cayeron en saco roto, ya que si fue ruda la anterior legislatura, la actual lo es más todavía. Lamentable.

 

Cándido Marquesán Millán

28/02/2010 01:39 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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