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Las primarias de Madrid

                                   LAS PRIMARIAS, MÁS DEMOCRACIA

 

 

 

En esta época veraniega de pocas noticias se ha convertido en un gran acontecimiento mediático la celebración de primarias en el partido socialista madrileño (PSM) para elegir el candidato, que se ha de enfrentar a la divina e incombustible Esperanza Aguirre a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

            Que un partido político decida celebrar unas primarias entra en la más estricta normalidad democrática, por lo que no debería ser noticia tal evento. Lo que si resulta novedoso es que un secretario regional, el del PSM, haya plantado cara a todo un presidente del Gobierno, haciendo caso omiso a sus recomendaciones para que se retirase y dejase paso a toda una ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez.

            El acontecimiento actual cabe relacionarlo con los malos resultados electorales de los socialistas desde hace 15 años, cuando perdieron el poder autonómico; y desde hace 20 años el del Ayuntamiento de Madrid.; por lo que esta comunidad como la valenciana y la murciana son sus auténticos agujeros negros, y que no saben cómo cambiar la situación. Sería muy largo y prolijo, lo que no cabe en estas breves líneas, el exponer las causas de la derechización de la sociedad madrileña, incluso en lugares que siempre se habían caracterizado por ser de izquierdas; todavía más difícil de entender si tenemos en cuenta los gravísimos problemas que  la aquejan: enormes deficiencias en la educación y la sanidad públicas, falta de voluntad política para la puesta en marcha  de la Ley de Dependencia, el incremento de los parados y como guinda los casos numerosísimos de corrupción que afectan a numerosos cargos municipales, autonómicos, y nacionales populares. Y todo esto no tiene un  contundente reflejo en las  encuestas. Realmente parece incomprensible. Mas es lo que hay.

 Por ello, parece lógico, aunque no ético, que desde la ejecutiva federal del PSOE traten de imponer a personas con el mayor arrastre mediático como candidatas a puestos tan relevantes, como Trinidad Jiménez para la Comunidad de Madrid y a Jaime Lissavetzky para el Ayuntamiento de Madrid. Como también es lógico y además ético que desde la ejecutiva y los militantes del PSM no acepten tal imposición. Todavía más si tenemos en cuenta que actuaciones semejantes, como es el aterrizaje de estos auténticos paracaidistas-auténticos mirlos blancos-, han supuesto un fracaso absoluto en procesos electorales anteriores, y que tras la derrota han abandonado el barco y el timón lo ha tenido que tomar el dirigente regional de turno. Todo un paradigma de esta circunstancia es lo ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid. Desde que Barranco perdió en 1991 y 1995 las elecciones ningún candidato que ha encabezado la lista socialista terminó su mandato. Fernando Morán tras las elecciones de 1999 estuvo poco más de un año. Trinidad Jiménez, después de las elecciones de 2003, 3 años, para pasar a desempeñar la secretaría de Estado de Iberoamérica. Y en 2007, Miguel Sebastián, impuesto por Zapatero 6 meses antes de las elecciones, ni recogió su acta de concejal y en el 2008 fue premiado como ministro de Industria, Comercio y Turismo. En nuestra querida Zaragoza sufrimos un caso semejante, como fue el abandonar el puesto de alcaldesa para pasar a desempeñar la presidencia del Congreso de los Diputados.

            A nivel autonómico desde 1995, cuando Joaquín Leguina perdió, todos han fracasado desde Cristina Almeida, que en 1999 fue cabeza de lista de la coalición  PSOE-Progresistas, Simancas-en las primeras elecciones de 2003 fue desbancado por el tamayazo; al repetirse fue derrotado, así como en el 2007.

            La actuación  actual de Tomás Gómez es todo un ejemplo de dignidad y de ética, y que debería darse con más frecuencia en otros dirigentes políticos. Ha dado muestras de ser un político con principios al negarse a ser un objeto de usar y tirar, algo muy frecuente en los partidos políticos. No podía ni debía dejar abandonados a todos aquellos socialistas madrileños que habían depositado su confianza en él. Además ha llevado a cabo una labor encomiable de pacificación en el siempre convulso PSM, a donde llegó con el respaldo del 90% de la militancia.

Por otra parte, la celebración de unas primarias es todo un ejercicio de prácticas democráticas, que debería estar más generalizadas a la hora de elegir a los diferentes candidatos para las elecciones municipales, autonómicas o nacionales. Es mucho más democrático que tengan la posibilidad de elegir a su candidato los 17.809 militantes del PSM, a que venga impuesto desde arriba por un dedo.  Tengo la impresión de que desde las cúpulas de las ejecutivas en los diferentes partidos políticos sólo les interesan los militantes para llenar los polideportivos cuando llegan las campañas electorales; y que no les agradan las primarias, ya que están muy acostumbrados a imponer los diferentes candidatos, lo cual es una fuente de poder. La democracia emana de abajo arriba, y no a la inversa. Unas primarias significan un pequeño conato de democratización en nuestros partidos políticos, tarea pendiente desde la Transición. Pero sólo un pequeño intento, hay que profundizar mucho más: listas abiertas, circunscripciones más pequeñas, control directo del diputado por los electores, limitación de los mandatos, una revisión articulada, general y profunda del funcionamiento interno de los partidos políticos… Con la generalización y extensión de prácticas como éstas, comenzaría a atenuarse la desconfianza tan generalizada que existe en la ciudadanía hacia la política.

            En conclusión, sean bienvenidas estas primarias, por que en definitiva es más democracia. Y nadie que se sienta demócrata, debe tener miedo a ellas.

 

 

Cándido Marquesán Millán

           

12/08/2010 13:02 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La juventud española en la encrucijada

           

 

Hace unos días ha aparecido en los medios de la comunicación esta lamentable noticia: La crisis económica global ha disparado el desempleo juvenil a niveles históricos en todo el mundo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) -con motivo del lanzamiento del Año Internacional de la Juventud - la tasa de paro mundial de este colectivo fue del 13% en 2009. En España  es mucho peor, ya que el nivel triplica la media mundial, al elevarse al 40%, la mayor tasa de la Unión Europea, cuya media es del 21,4% en el conjunto de los 27. En España entre los jóvenes no sólo se da el paro, sino que también el trabajo en precario. Es el colectivo que más está  sufriendo en propias carnes las secuelas de la crisis económica, que parece interminable. Esta situación me preocupa especialmente como educador, como padre y como ciudadano. También debería preocupar al conjunto de nuestra sociedad y sobre todo a la clase política. Me produce una gran inquietud el que  para un porcentaje importante de los adultos con trabajos seguros de por vida y bien remunerados este problema no existe. Todavía más. Para ellos la solución se circunscribe “Es que los jóvenes no quieren trabajar, sólo quieren estar de juerga no quieren dar un palo agua, viviendo a costa de sus padres”. Y ya no profundizan más, cuando la cuestión es mucho más compleja. No son muy pertinentes las generalizaciones en fenómenos sociológicos, como el emitir un juicio definitivo sobre cómo es la juventud española actual. Y si se hacen supondrán una visión parcial de la realidad. A pesar de ello,  los sociólogos consideran en general que esta juventud actual es la más formada, la más despolitizada, la más europea, la más dependiente de los padres, la más rebelde y contestataria, y la que dispone de más libertades y alternativas al ocio de toda la historia. Está escasamente integrada en el mundo laboral, con grandes dosis de vulnerabilidad a nivel afectivo y psicológico, y totalmente encadenada a las marcas y las nuevas tecnologías.

En un reciente estudio de la UGT en Cataluña, extrapolable a otras comunidades, se nos advierte  que 154.000 catalanes, el 23,1% del total, de entre los 16 y 24 años ni estudian ni trabajan; y que de estos, 55.300 no hacen nada ni para formarse ni para buscar trabajo, estos últimos formarían parte de la generación llamada Ni-Ni. Frente a colectivos como el de los NI-NI, existen otros, la gran mayoría, que su aspiración es trabajar y seguir formándose y si no lo hacen es porque la sociedad se lo impide. Muchos de estos como nunca ha ocurrido en España, tienen una titulación excelente de formación profesional o universitaria y que en escasas ocasiones pueden acceder a un puesto de trabajo y cuando lo hacen es de un nivel muy inferior a su nivel de cualificación, en condiciones de precariedad, estacionalidad y baja remuneración. Según el informe Eurydice, de la Unión Europea, sólo el 40% de los universitarios españoles tiene un trabajo acorde con sus estudios En nuestra realidad cotidiana observamos que muchas personas están ocupando trabajos por debajo de su nivel de formación. Licenciados en Historia del Arte o en Lengua Castellana de comerciales, conductores de autobuses, o peones reponedores en unos Grandes Almacenes. Licenciadas en Derecho, con algún master, y hablando inglés, de cajeras, cuidadoras de niños, camareras, “abrepuertas”o “traecafés.” Economistas con brillantes expedientes académicos, que trabajan de conserjes, contables o administrativos. Además con unos sueldos que no llegan en bastantes ocasiones a los 1.000 euros. Y lo grave que todos ellos se pueden considerar unos privilegiados, ya que hay otros con estudios universitarios brillantes también, que siguen formándose día tras día y no pueden encontrar un puesto de trabajo. Hoy existen numerosos arquitectos, economistas, ingenieros, abogados, licenciados en Historia… que no pueden ejercer aquel trabajo para el que se han formado con mucho esfuerzo personal y con una gran inversión del Estado y de su propia familia. Están enviando día tras día currículos a las escasas ofertas  de trabajo que aparecen en los medios de comunicación. Cuando son requeridos para una entrevista, la primera exigencia es de la experiencia, mas al carecer de ella al no haber trabajado nunca, no son contratados. Realmente es una situación surrealista. Algunos de ellos están ya al borde de la desesperación y ya están a punto de desistir. ¡Que cantidad de capital humano se está desaprovechando por parte de la sociedad española! Si esos conspicuos economistas nos bombardean con la idea de ser productivos y competitivos, ¿cómo podemos tener a toda esta juventud tan formada con los brazos cruzados? Esta realidad me resulta difícil de entender, mas viene propiciada por este sistema económico neoliberal que los taumaturgos de la economía  nos decían, dicen y seguirán diciendo que es el mejor posible y además sin alternativa posible. Mas no se puede seguir así. Algún cambio radical, en buena lógica surgido de la presión social, tendrá que producirse liderado por la clase política, empresarial y sindical.  De momento nada se vislumbra en horizonte. Y además por las decisiones que se están tomando todo nos indica en que la situación será más grave en el futuro. Veámoslo. Según expertos la reforma laboral del Gobierno además de ser inservible para crear empleo, sigue condenando a los jóvenes a la temporalidad y la precariedad al aumentar las competencias de las empresas de carácter temporal, que propician los contratos por días o por horas. La reforma de las pensiones, al prolongar la jubilación hasta los 67 años supondrá menos vacantes para los jóvenes, con el agravante de si aquellos que hemos trabajado durante 40 años no tenemos seguro el cobro de nuestra pensión, ¿qué será de toda esta juventud que supera los 30 años sin tener un puesto de trabajo? Este panorama tan desolador para los jóvenes nos muestra una realidad incuestionable que nunca como hasta ahora, en siglos, se había hecho tan patente el riesgo de que la calidad de vida de los hijos sea inferior a la de los padres.

Apocalíptico se manifiesta Alain Touraine en el prólogo del libro de José Félix Tezanos Juventud y exclusión social, "Nuestra sociedad no tiene mucha confianza en el porvenir puesto que excluye a aquellos que representan el futuro" (...) "Se piensa que los jóvenes van a vivir peor que sus padres (...) "Los jóvenes tienen que trabajar de manera tan competitiva, que se acaban rompiendo (...) No están sólo desorientados, es que, en realidad, no hay pistas, no hay camino, no hay derecha, izquierda, adelante, detrás".

Los  adultos debemos ser conscientes de nuestra obligación de dejar a nuestros hijos unas condiciones de bienestar, cuando menos iguales a las nuestras. Es lo mínimo. Si no lo hacemos es de esperar de la juventud actual una reacción. Siempre ha ocurrido así a lo largo de la historia.

 

Cándido Marquesán Millán

15/08/2010 02:52 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


La persecución contra la Institución Libre de Enseñanza

La mal llamada Guerra Civil española (1936-1939) es un tema inagotable de nuestra historia, que está produciendo una continúa y numerosa avalancha bibliográfica en diferentes idiomas: inglés, alemán, francés, ruso, chino, etc. Y es así porque sigue viva, tal como estamos comprobando por las tensiones generadas y no acabadas en amplios sectores de la sociedad española por el tema de la Memoria Histórica.

            El que merezca tanto interés foráneo, se explica porque esta guerra no sólo es española, como fueron las guerras carlistas decimonónicas, es también una “guerra forastera”, tal como señaló con buen criterio Juan Ramón Jiménez. En la misma línea se expresó Azaña al decirnos “que es una consecuencia de un clima de violencia transpirenaica, generado por la I Guerra Mundial y en el período de entreguerras”. Lo que no deja de ser cierto, ya que ambos lados contendientes contaron con la ayuda foránea, por lo que Azaña de nuevo en su obra extraordinaria “La Velada de Benicarló”-debería ser leída por todo español que quiera conocer los entresijos de la guerra- escrita en 1937 con gran amargura nos dice “Una porción de españoles ha pedido y admitido la entrada de ejércitos extranjeros. Con tal de reventar a los demás compatriotas, entregan la Península a un conquistador. Fuera de España el caso no tiene parangón en la historia contemporánea.”

            Se ha estudiado mucho y bien, fuera y dentro este acontecimiento crucial de nuestra historia. Se han tocado diferentes aspectos: orígenes, desarrollo bélico, represión,  pérdidas materiales y humanas, exilio, etc. Hay un aspecto al que quiero referirme en las líneas que siguen: la hecatombe cultural y científica en España a partir de 1939 como consecuencia de la guerra.

            Juan Marichal, recientemente fallecido, ha calificado esos años anteriores a 1936 un nuevo “medio siglo de oro” para nuestra cultura; y José Carlos Mainer acuñó el término “la edad de plata” en su conocidísimo libro. Juicios ambos totalmente justificados. En esta autentica explosión cultural, que contrasta con el páramo cultural del período anterior y el posterior, tuvo mucho que ver la Institución Libre de Enseñanza, de inspiración krausista, creada en 1876 por Francisco Gíner de los Ríos, un proyecto educativo basado en la libertad de la ciencia, de investigación y de cátedra, que supuso una ruptura con la enseñanza dogmática entonces vigente controlada por las autoridades eclesiásticas; una educación para la libertad, neutral y aconfesional desde un punto de vista religioso. Más la labor de la ILE no quedaba circunscrita al ámbito pedagógico, iba más lejos, ya que quería conseguir un nuevo tipo de hombre, con una nueva ética con el fin de llevar a cabo un profundo cambio social, tan necesario en la España de aquel entonces. De la ILE brotarían otras ramas. Así, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas- para que profesores conocieran los avances europeos- cuya presidencia ocupó Ramón y Cajal, junto a José Castillejo; el Centro de Estudios Históricos, dirigido por Menéndez Pidal, y en el que figuraron Américo Castro, Sánchez Albornoz; la Residencia de Estudiantes que albergó a Buñuel, Dalí, Emilio Prados, etc, y por cuyas tribunas desfilaron Einstein, Valéry, Ravel, Russell y Freud.; el Instituto-Escuela, un centro de innovación y experimentación pedagógica; las Misiones Pedagógicas, idea de Manuel B. Cossío, a quien se debió la fundación del Museo Pedagógico, las colonias escolares, además de ser el impulsor de la creación del Ministerio de Instrucción Pública. Como también el impresionante impulso a la cultura y la educación en la II República fue de inspiración institucionista con la construcción de nuevas aulas, aumento de plantillas de maestros con sus correspondientes aumentos de salarios.. Podríamos además citar un numeroso grupo de escritores, científicos que estuvieron influidos por la ILE: Besteiro, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Azaña, Leopoldo Alas, García Morente, etc…

            Toda esta encomiable labor se va a cortar de cuajo con la guerra civil. Muchos de estos vinculados con la ILE no tuvieron otra opción que la represión o el exilio, por lo que el daño a España fue irreparable. Un lugar de acogida fue la América, donde se hallaron en el ámbito propio de su idioma. De ahí que el profesor de la Universidad Nacional de México, el filósofo José Gaos, acuñara un neologismo para designar la afortunada condición del español en las Américas de su lengua: “transterrado”, en lugar de “desterrado”.

            En la España franquista se acusó a la ILE de todos los males de la patria, culpabilizándolos del desencadenamiento de la guerra. Como botón de muestra pueden servir el libro “La Institución Libre de Enseñanza”, auspiciado por la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia publicado en 1940, donde se reúnen una serie de trabajos en parte inicialmente aparecidos en 1937 en El Noticiero de Zaragoza, escritos por personajes políticos de primera fila además de prestigiosos profesores o catedráticos de universidad, como eran: Fernando Martín-Sánchez Juliá, Miguel Artigas, Antonio de Gregorio Rocasolano, Miguel Allué Salvador, Miguel Sancho Izquierdo, Benjamín Temprano, Carlos Riba, Domingo Miral, José Talayero, Ángel González Palencia.. Entre ellos hay una notable presencia de nombres vinculados a la ciudad de Zaragoza, hecho al que no será ajena la circunstancia de que la Comisión para la Depuración del Personal Universitario –Comisión A–, creada por Decreto publicado en el BOE de 11 de noviembre de 1936, que fue presidida por Antonio de Gregorio Rocasolano y de la que fue secretario Ángel González Palencia, hubiera establecido con anterioridad su sede en esa ciudad). En esta obra se lanzan los ataques más viscerales y truculentos contra la obra de la ILE. En algunos momentos superan lo imaginable en cuanto a su crueldad. Por ello, nada tiene de extraño que González Palencia en el último capítulo del libro proponga arrasar la escuela de niños que la ILE tenía en la calle Martínez Campos de Madrid, sembrando de sal el solar y poner un cartel que recordase a las generaciones futuras la traición de los dueños de aquella casa para con la Patria inmortal.

            Toda esta obra de persecución contra esa encomiable laboral cultural, ya la anunciaba Pablo Neruda, cónsul de Chile en Madrid  desde 1935, que tras el golpe militar y la subsiguiente guerra escribió en 1937: Estoy convencido de que una ola fascista de persecuciones jamás vista en la historia del mundo, terminará con todo lo vital y creativo de España. A sangre y fuego terminarán con todo. Y así fue. El Nuevo Estado que surgió tras la guerra practicará desde el principio una política implacable de tierra quemada. Había que exterminar de raíz la planta del liberalismo, de la democracia, del socialismo, del nacionalismo y, por supuesto, de toda la cultura auspiciada por la ILE.

Cándido Marquesán Millán

 

26/08/2010 15:32 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Interesa de verdad la educación en España?

 

En estos días que se están incorporando nuestros alumnos a los diferentes centros escolares, me parecen oportunas expresar algunas reflexiones propiciadas por la lectura del libro Modernidad, Republicanismo y Democracia. Una historia de la educación en España (1898-2008), de Manuel de Puelles. En uno de sus capítulos aparece el debate presupuestario de 1901, con algunas intervenciones muy significativas sobre  la cuestión educativa. Es un presupuesto que alcanza la cifra de 1.000 millones de pesetas y establece por primera vez el rango de ley el pago a los maestros por el Estado. El diputado republicano Melquíades Álvarez señala que de los 43 millones asignados a instrucción pública, 25 son sufragados por los municipios, 12 son ingresos que tiene el Estado por matrículas, derechos de exámenes y grados: de esta forma, concluye que el Estado dedica a la tarea más grande, más necesaria en la sociedad, la ridícula cifra de 6 millones. En contraposición, en la Casa Real se gastan 11 millones; para el culto y clero, 42, y la Compañía Transatlántica recibe una subvención de 8 millones. En el mismo año se hizo un empréstito de cerca de 150 millones para atenciones de Guerra y Marina. Unos años después al debatirse el presupuesto de 1912, se queja amargamente el diputado Luís de Zulueta de que los maestros se quedarán tras este presupuesto con una asignación inferior a la que tiene el Ministerio de Guerra destinada para el pago del pienso de un caballo. La conclusión de Melquíades Álvarez es contundente: los Estados Unidos tienen a principios del XX un 10% de analfabetos; España un 70%;  más de 2 millones de niños no asisten a la escuela (de un total de 4 millones) ; el maestro es “el tipo famélico por antonomasia, ridículo a ratos, digno de lástima siempre; los locales de las escuelas, reducidos muchos de ellos todavía a los atrios de las iglesias, a cuadras destartaladas, a viviendas miserables, malsanas, húmedas, sin aíre, sin luz..” Obviamente los momentos actuales son muy diferentes. Mas el dato indiscutible es que nuestro gasto público en educación en 2006 es del 4,3% del PIB, muy por detrás  de la mayoría de los países europeos, ya que los de UE-15(5,2%), o Suecia el 7,4%. Situación que no ha mejorado con la crisis. Las mismas autoridades educativas lo reconocen.  Por ello, en el documento el Pacto Social y Político por la Educación presentado por el Ministerio de Educación en abril del 2010 se establece el siguiente objetivo: Las Administraciones Públicas, los agentes sociales y las instituciones privadas asumimos un compromiso para incrementar la inversión en Educación. Este compromiso colectivo debe concretarse en que España dedique en el horizonte del año 2015 un porcentaje del Producto Interior Bruto equivalente al de los países europeos. Este desfase presupuestario algo tendrá que ver en el hecho, además de otros, de que más del 30% de nuestros alumnos abandonen los centros escolares sin alcanzar el título de graduado en secundaria.

Retornando al presupuesto de 1901, tanto los liberales, que gobiernan entonces, como la oposición y las minorías parlamentarias, están de acuerdo en que la enseñanza “es la base de la regeneración del país”, y, por ende, dada su trascendencia esta cuestión no puede ser, no debe ser obra de partido. Es decir que debe ser consensuada. Es lo mismo que estamos oyendo ahora entre los principales partidos: necesidad de un pacto. Ya sabemos que no ha sido posible recientemente, como no lo fue entonces, probablemente porque todo aquello que se haga en el ámbito educativo es para pasado mañana, y nuestra sociedad, sobre todo la clase política, está volcada en lo inmediato, en el corto plazo.

Otra intervención muy interesante en 1901 fue la del diputado liberal Vincenti, en la que se rebela ante el salario miserable de los maestros de 500 pesetas anuales, el mismo que los celadores de telégrafos o los repartidores de cartas.  La respuesta del ministro de Instrucción Pública, Romanones fue, reconociendo la insuficiencia presupuestaria en educación, que se estaba haciendo esfuerzos y que no se podía hacer más por las “Circunstancias.” ¡Las circunstancias! He aquí una expresión valida entonces y también ahora. Si en los años pasados de pujanza económica no se alcanzó la equiparación con Europa, ahora en esta crisis profunda es una utopía inalcanzable. Obviamente el salario del docente actual es más digno, aunque bastante inferior al de otros titulados universitarios. El reconocimiento del docente debe fomentarse  y así lo reconoce el documento del Pacto Social y Político por la Educación: Se ha de actuar, asimismo, sobre el contexto en el que se desarrolla la labor docente, lo que está asociado al reconocimiento de su autoridad y a un mayor reconocimiento social, especialmente por parte de las familias, fomentando el respeto (…).  Es necesario un nuevo acuerdo con el profesorado, en el marco del Estatuto Básico de la Función Pública Docente, que promueva el reconocimiento profesional y social de la labor docente, que garantice un sistema de incentivos salariales y profesionales.

Finalmente en el debate de 1901 se hace referencia a la necesidad de sensibilizar a la opinión pública para pedirle a la población un gasto mayor educativo (…). Cuando el país esté totalmente convencido se podrá alcanzar ese presupuesto ideal. Ni que decir tiene que ni entonces ni tampoco ahora se ha alcanzado ese presupuesto ideal, probablemente porque la sociedad no ha sentido esa necesidad. Y como no la ha sentido, tampoco ha presionado lo suficiente  a los representantes públicos. Es cuestión de prioridades.

Como conclusión parece claro, tal como acabo de mostrar en las líneas precedentes, que los problemas educativos, transcurridos más de 100 años, son muy semejantes. Todos reconocemos que la educación es una de las claves del futuro de un país, así lo dicen los gobiernos, partidos políticos, sindicatos, empresarios de la enseñanza, asociaciones de padres y de alumnos, medios de comunicación… No obstante, entiendo que puede darse cierta hipocresía, y que la educación no interesa tanto como dicen algunos. A las pruebas me remito.

 

Cándido Marquesán Millán

 

31/08/2010 23:21 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


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