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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2010.

¡Qué de vueltas da el mundo!

 

 

Encabezo estas líneas con unos párrafos del Discurso de Don José María Aznar en la Sesión de Investidura, en el Congreso de los Diputados, el 3 de mayo de 1996:

 

He expresado al principio de mi intervención mi confianza de que el 3 de marzo haya abierto una nueva etapa en la política española. No podemos, sin embargo, ignorar que fenómenos preocupantes y algunas conductas graves han causado en los últimos años un gran daño a nuestra democracia y han contribuido al desprestigio de la política entre los españoles.

Abordo esta cuestión con la convicción de que el sistema democrático tiene capacidad para superar los errores, vicios y deficiencias que pudieran producirse. No podemos abandonar esta vigilante preocupación. Hemos de ser cuidadosamente fieles a las exigencias del imperio de la Ley; hemos de ser conscientes de que un Estado que maneja ingentes recursos públicos debe combatir el riesgo de la corrupción con procedimientos adecuados y controles eficaces.

Hay que reducir los márgenes de discrecionalidad de los poderes públicos y dar a conocer a los ciudadanos el coste real de cada servicio, de cada obra pública, de cada subvención; en definitiva, de cada peseta que sale de los contribuyentes. El Gobierno que presida impulsará decididamente la función que el Ministerio Fiscal tiene encomendada en este campo y reclamará la mayor ejemplaridad en las conductas de los responsables políticos y de los gestores públicos.

 

            Parecían tales palabras muy oportunas en aquellos momentos y ahora más todavía, y que merece la pena leerlas con detenimiento, si tenemos en cuenta que los populares para llegar al poder aquel año se sirvieron especialmente de la denuncia lógica de todos los casos de corrupción que se dieron durante el Gobierno de Felipe González: el caso Filesa, la huida de España de Roldán, la estafa de de directora general del BOE, los trajes de Pilar Miró… En esta tarea de acoso y derribo con apoyo incondicional de poderosos  medios de comunicación destacaron los parlamentarios Federico Trillo y Luís Ramallo, auténticos azotes de la corrupción socialista, que estuvieron pidiendo constantemente responsabilidades políticas. Ramallo se hizo célebre por su persecución a Pilar Miró por haberse comprado unos trajes con presupuesto de RTVE, aduciendo que cumplía con una "obligación" que le imponía su "dignidad como español y como político”.  Por cierto la Audiencia la absolvió en 1993,  cuando ya no era directora general de RTVE al haber dimitido con anterioridad, al no encontrar probado que hiciera las compras para un uso personal. El tribunal incidió en que Miró adquirió la ropa por necesidades de "representación" en virtud de su cargo y que los vestidos se encontraban en un armario que mandó construir en su despacho.

¡Qué de vueltas da el mundo! Todo aquello que dijeron en aquel entonces, todo ese proceso de regeneración democrática que nos anunciaron los populares. ¿En qué ha quedado?

            Como español siento a la vez vergüenza y sonrojo al contemplar la gran envergadura de la trama Gürtel, que se asemeja cada vez más a un auténtico pudridero; como también la poca capacidad de respuesta de los dirigentes de la cúpula del PP. Primero adujeron que fue una persecución de los inquisidores del siglo XXI contra el PP. Luego que algunos quisieron aprovecharse del PP.   Siguieron con que no ha habido  financiación ilegal del partido. El tú más que yo. Dirán lo que les parezca oportuno, pero es que por los datos que se van descubriendo del sumario es que la corrupción ha llegado hasta las mismas entrañas del PP. Como muestra indiscutible los ingresos injustificados de 1,3 millones de euros de Luís Bárcenas, que era el tesorero del PP, con despacho en la misma calle Génova, no el conserje. A pesar de que todos estamos contemplando que  está lloviendo a cántaros, ellos que hace un sol espléndido. Está táctica no es nueva. Una mentira repetida en numerosas ocasiones se convierte en una verdad.  Como también, yéndoles las encuestas de cara, se limitan a esperar que amaine el temporal. En estos objetivos, apoyos mediáticos no les van a faltar. Incluso ahora que podemos conocer con pelos y señales los 50.000 folios del sumario, las respuestas de los principales dirigentes populares son patéticas, además que insultan a la inteligencia de los españoles. ¡Qué papelones tienen que desempeñar ante los medios de comunicación la Cospedal, Arenas, Esperanza…! María Dolores de Cospedal, ha asegurado que la formación "no tiene miedo a nada" porque "no ha recibido dinero" de la trama y ya ha tomado las "medidas contundentes" correspondientes. La consigna está clara: "no hay nada nuevo", y "si hay cambios, actuaremos". Esperanza Aguirre, ha dicho que sólo "tomará decisiones a la vista de novedades", y como "no hay nada nuevo", no hay nada que hacer. Y en el colmo del despropósito, Javier Arenas ha manifestado que Bárcenas "ha hecho un trabajo extraordinario al frente del PP".

 Mientras tanto el primer actor de la película escondido. Si no se ha enterado de lo que lo que estaba ocurriendo en su casa, mal. Y si se enteraba, y  no tomaba las medidas oportunas, todavía peor, por lo que entiendo que ya debería estar totalmente desacreditado para volver a presentarse como candidato a las próximas elecciones generales. Por todo lo cual, no estaría de más que los dirigentes de la cúpula del PP, en un ejemplo de dignidad como españoles y políticos, que fueran pensando en la posibilidad de convocar un Congreso Extraordinario del partido, para que, tras una profunda reflexión de todo lo ocurrido, tomaran decisiones contundentes, como el dar paso a caras nuevas,  que aportaran una bocanada de aire fresco a la política española. Harían un gran favor.

Cándido Marquesán Millán

 

07/04/2010 19:49 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Srebrenica, una vergüenza para Europa

 

Absorbidos en la vorágine de los casos de Garzón, Matas y Gurtel, que dan suficiente juego informativo, ha pasado casi desapercibida o con muy poca repercusión la noticia de que la coalición gubernamental en Belgrado acaba de aprobar el pasado 31 de marzo la resolución siguiente: “El Parlamento de Serbia condena enérgicamente el crimen cometido contra la población musulmana bosnia de Srebrenica en julio de 1995” y extiende “sus condolencias y disculpas a los familiares de las víctimas, porque no se hizo todo lo posible para evitar la tragedia”. Es la primera vez que lo reconocen con claridad, ya que en la sociedad serbia predominaba la idea de negarlo. Algunos no aceptan el número de víctimas, y otros lo consideran un incidente bélico más en la guerra de Bosnia-Herzegovina. Fue aprobada por escasísimo margen, además se tuvo que omitir la palabra de genocidio. Afirma que el poder serbio de Belgrado no tuvo responsabilidad directa en la masacre cometida por ejército serbio-bosnio, admitiendo su culpa por su pasividad a la hora de impedirla, mas lo evidente es que Mladic sigue libre.

 Ya  en noviembre de 2007, el Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, dictó una sentencia en la misma línea  indicando que “ que no se ha demostrado que las matanzas hayan sido cometidas siguiendo instrucciones de Serbia, ni que tuviera el control efectivo de las operaciones”. El Tribunal indicó que Belgrado vulneró sus obligaciones de prevenir el crimen-pese a los claros indicios que podía llevarse a cabo-, así como de reprimirlo mediante una verdadera cooperación con el Tribunal. Los jueces descartaron la culpabilidad del Estado  serbio como responsable directo o cómplice de la masacre y en consecuencia la eximieron de pagar indemnización alguna a Bosnia, que fue el país que presentó la demanda. Además instó a Serbia,  Estado que ha asumido la continuidad de la antigua Yugoslavia, a detener  y a entregar a los acusados por crímenes de guerra y genocidio,  Ratko Mladic y Radovan Karadzic, para ser juzgados por el Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia. Karadzic está siendo juzgado en estas fechas. Slobodan Milosevic, ya está muerto sin haber sido juzgado.

La sentencia supuso una profunda decepción para Bosnia y para los familiares de las víctimas, así como también un gran alivio de Belgrado, ya que se vio libre de pagar una cuantiosa indemnización que habría repercutido en el bolsillo de todos los serbios. Miles de bosnios musulmanes supervivientes de la matanza de Srebrenica y parientes de las víctimas de los crímenes se manifestaron, sin faltarles motivos, en Sarajevo. Una residente en Srebrenica, Nazija Beganovic, nos dijo: “Todos dicen que la justicia puede encontrarse en La Haya. ¿Dónde está la justicia para mis seis hijos? Durante quince años he llorado. Los serbios los asesinaron y no sé ni donde yacen sus restos”. En la misma línea, el antiguo representante bosnio ante el Tribunal de la ONU, Kasim Trnka, señaló que el veredicto “enviaba una mal mensaje a futuros Karadzcis, Mladics, y a todas las Ruandas y Camboyas que el futuro podrán pensar  que este tipo de crímenes pueden quedar impunes”.

 Todo el mundo sabe que Serbia estuvo detrás de esta masacre. Srebrenica es uno de los capítulos más trágicos de la Europa de finales del siglo XX. La mayor matanza ocurrida en el continente desde el año 1945 a unos cientos de kilómetros de Viena. Como europeos deberíamos sentir una profunda vergüenza. Es uno de los capítulos de la lamentable guerra en la antigua Yugoslavia. Lo ocurrido resumido brevemente fue así, siguiendo a Tony Judt.  Envalentonados los serbios por la pasividad occidental, el 11 de julio de 1995 las fuerzas serbobosnias avanzaron hacia una de las zonas seguras de la ONU, Srebrenica, al este de Bosnia, llena de atemorizados refugiados musulmanes. El lugar estaba oficialmente bajo la protección no sólo por el mandato de la ONU, sino por 400 soldados holandeses que constituían el contingente de paz. Mas al llegar los hombres de Mladic, el batallón holandés abandonó las armas y no ofreció resistencia alguna cuando las tropas serbias expurgaron a la comunidad musulmana, separando a hombres y muchachos del resto. Al día siguiente, después de que Mladic hubiera dado su palabra de honor de que los musulmanes no sufrirían daño alguno, sus soldados condujeron a los varones musulmanes, entre los que se encontraban chicos de 13 años, a los campos que rodean Srebrenica. Durante los 4 días siguientes casi todos ellos- 7.400- fueron asesinados. Mientras tanto los soldados holandeses volvieron sanos y salvos a su país. Hubo una ocultación deliberada de la magnitud del genocidio de Srebrenica durante casi dos meses debido a la situación de parálisis de UNPROFOR, la OTAN, la ONU y la Unión Europea, parálisis provocada por sus diferentes enfoques de dar fin al conflicto. La comunidad internacional no reaccionó hasta el 28 de agosto, y sólo porque los serbobosnios, convencidos que tenían carta blanca para cometer masacres a su antojo, cometieron el error  de bombardear el mercado de Sarajevo por segunda vez, matando a otras 38 personas, muchas de ellas niños. Esta vez la OTAN actuó por fin. Superando la continua resistencia de la cúpula de la ONU, de algunos dirigentes europeos, el presidente Clinton autorizó una campaña de bombardeos para reducir  y eliminar la resistencia serbia. Medidas que llegaron tarde, pero que funcionaron.

 Este macabro acontecimiento nos los cuenta también de una manera implacable y fehaciente la película-Sbrenica, beyond reasonnable doubt, de Mina Vidakovic, donde podemos ver cómo separaban los hombres de las mujeres, jóvenes y viejos, adolescentes, familias enteras, y cómo, aunque dirigidos por un solo hombre, decenas de otros ejecutaban las órdenes suscitadas por la locura del odio étnico.

Tanto la sentencia del Tribunal de la Haya como la reciente resolución del Parlamento de Serbia dan la sensación de que lo que pretenden es  borrón y cuenta nueva, y así se puedan agilizar las negociaciones para una futura adhesión de Serbia a la Unión Europea, Todo sea por la política, a la cual deben quedar subordinadas las razones éticas. Mas para todos aquellos que tienen familiares asesinados en este genocidio, cometido en las mismas entrañas de Europa, tanto la sentencia, como la resolución del Parlamento serbio, no sirven para reparar tanta muerte, tanta masacre, y tanto sufrimiento.

Cándido Marquesán Millán

10/04/2010 00:32 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


El olvidado siglo XX

                       

 

El siglo XX ha sido el período de la historia en el que más avances políticos, sociales, económicos y científico-técnicos se han producido. Sería muy prolija su enumeración.  Podríamos citar desde el espectacular crecimiento demográfico por los descubrimientos médicos, el avance de la democracia con la aparición del cuarto estado,  la promoción de la mujer tras muchos siglos de represión, a la creación del Estado de Bienestar. Como también la llegada del hombre a la Luna, desarrollo de la biotecnología,  y las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Mas no es esta la cuestión a la que quiero referirme. En contraposición ha sido también el siglo donde además de las mayores calamidades medioambientales,  según indica  Eric Hobsbawn el más mortífero de la historia a causa de la envergadura, la frecuencia y la duración de los conflictos bélicos que lo han asolado sin interrupción (salvo el breve período de los años 20), sino también por las catástrofes humanas, sin parangón posible, que ha causado, desde las mayores hambrunas hasta los genocidios más espantosos. No pretendo referirme a los conflictos bélicos, sino a los genocidios y hambrunas, circunstancias que con frecuencia las olvidamos. Como consecuencia del intento de exterminar a los judíos de todo el planeta, reflexionando sobre lo que supuso su persecución sistemática y la maquinaria de  su eliminación surgió el término genocidio. Este término se discute aún cuando debe usarse. Entiendo que debería darse un uso más amplio, tal como lo define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad. Por ello cabe dentro de esta denominación la represión del régimen franquista  llevada a cabo contra la disidencia política. La retahíla de estos genocidios es muy larga: el armenio (1915), negado todavía en Turquía; las numerosas matanzas en la Unión Soviética, especialmente la hambruna provocada en Ucrania (1932-1933); la matanza de cientos de miles de civiles chinos en Nanking, en 1937 por parte de los japoneses;  el Holocausto judío cometido por los nazis; la matanza de miles de oficiales polacos en el bosque de Katyn, en 1940 que durante años la URSS culpó a la Gestapo cuando fue un crimen ordenado por Stalin; la Revolución Cultural en China (1965-1975), en la que millares de funcionarios del Partido Comunista, de la antigua burguesía, o que habían tenido vínculos con los sectores políticos reaccionarios antes de la revolución, fueron perseguidos brutalmente por jóvenes activistas, los Guardias Rojos, que contaban con el patrocinio político de Mao; los crímenes de los jemeres rojos en Camboya encabezados por el tristemente famoso Pol Pot (1975-1979), los casos de Bosnia (1991-1995), con la terrible matanza de Srebrenica por parte de los serbobosnios contra la población musulmana;  el de Ruanda (1994), que según El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) hizo responsable a Bagosora, de 67 años, que estaba a cargo de las tropas y la milicia hutu Interahamwe, que asesinaron a más de 800.000 personas de la minoría tutsi o hutus moderados.  Y en estos momentos el de Darfur en Sudán, con cientos de miles de muertos. Como se puede comprobar una tras otra se suceden las grandes matanzas en el siglo XX.

 

De ninguna de estas lacras nos hemos visto libres los españoles. Una Guerra Civil con grandes perdidas humanas y cuyas huellas todavía perduran. Un genocidio como la represión implacable e inmisericorde ejercida por el régimen franquista contra la disidencia política -sin olvidar la del lado republicano, conocida ya hace ya muchos años-, aunque la primera fue más cuantiosa y duradera- perduró una vez acabada la guerra-, así como más sistemática y mejor programada. Franco tuvo la intención de exterminar a un determinado colectivo, a toda la izquierda política republicana, al amparo de la Ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades Políticas. Una auténtica aberración jurídica, con la que se trataba de justificar jurídicamente la persecución. Acusar de subversión a aquéllos que precisamente defendían el régimen democrático vigente, parece algo increíble. Y aquellos que  se sublevan son los que dictan la Ley. El mundo al revés. Las víctimas convertidas en verdugos. Ya en la Exposición de Motivos aparecen todo un conjunto de párrafos que impresionan por su cinismo y desvergüenza:

 

- Próxima la total liberación de España, el Gobierno, consciente de los deberes que le incumben respecto a la reconstrucción espiritual y material de nuestra Patria, considera llegado el momento de dictar una Ley de Responsabilidades Políticas, que sirva para liquidar las culpas de este orden contraídas por quienes contribuyeron con actos u omisiones graves a forjar la subversión roja, a mantenerla viva durante más de dos años y a entorpecer el triunfo, providencial e históricamente ineludible, del Movimiento Nacional….

 

 

- La magnitud intencional y las consecuencias materiales de los agravios inferidos a España son tales, que impiden que el castigo y la reparación alcancen unas dimensiones proporcionadas, pues estas repugnarían el hondo sentido de nuestra Revolución Nacional, que no quiere ni penar con crueldad, ni llevar la miseria a los hogares. Y por ello, esta Ley, que no es vindicadora, sino constructiva, atenúa, por una parte, el rigor sancionador, y, por otra, busca, dentro de la equidad, fórmulas que permitan armonizar los intereses sagrados de la Patria con el deseo de no quebrar la vida económica de los particulares….

 

 

En  el articulado se declara la responsabilidad política de las personas, que desde 1º de octubre de 1934, y antes del 18 de julio de 1936, contribuyeron a crear o a agravar la subversión de todo orden de que se hizo víctima a España y de aquellas otras que, a partir de la segunda de las fechas, se hayan opuesto o se opongan al Movimiento Nacional con actos concretos o pasividad grave. Quedaron fuera de la Ley todos los partidos y agrupaciones políticas y sociales que, desde la convocatoria de las elecciones celebradas el 16 de febrero de 1936, habían integrado el Frente Popular, por lo que perdieron todos sus derechos y todos sus bienes.

Tampoco deberíamos desconocer, especialmente los españoles, otra masacre más, tal como señala Helen Graham, causada porque Franco no puso reparos cuando los nazis le propusieron despojar de la condición de prisioneros de guerra a los miles de republicanos españoles que se hallaban en su poder, accediendo así a que fueran enviados de los stalags (campos de prisioneros de guerra) a los campos de concentración. Fue la negativa de Franco a reconocer la nacionalidad española de los prisioneros lo que abrió la vía a la deportación. En efecto, las autoridades nazis anunciaron su política el 25 de septiembre de 1940, durante la visita a Alemania del lugarteniente de Franco, Ramón Serrano Suñer, ministro del Interior ( y en octubre de 1940, también de Asuntos Exteriores) y jefe de la Falange. A partir de entonces los republicanos españoles fueron recluidos en muchos campos de concentración diferentes: Dachau, Oranienburg, Buchenwald, Flossenburg, Ravensbrück, Auschwitz, Bergen-Belsen, Neuengamme y, sobre todo, Mauthausen. Lugares donde murieron alrededor de 10.000 republicanos españoles. Sobre este hecho, no quiero hacer comentario alguno.

  

Cándido Marquesán Millán

 

 

15/04/2010 22:45 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La Impaciencia de Cataluña

                        LA IMPACIENCIA DE CATALUÑA

 

La situación ha sobrepasado los límites de lo razonable. El Tribunal Constitucional, acaba de fracasar en su quinto intento en cuatro años de sacar adelante un fallo sobre el recurso presentado por el Partido Popular, además de otras Comunidades Autónomas contra el Estatut d'Autonomia de Catalunya.  Conviene hacer un poco de historia. El Parlament aprobó con un porcentaje del 88% de sus diputados, haciendo uso de su soberanía, un proyecto de Estatut; fue  remitido a las Cortes españolas, donde tras ser revisado, con las consiguientes modificaciones en su articulado, tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado; fue devuelto a Cataluña, donde fue ratificado  finalmente por referéndum de los catalanes. A pesar de esta circunstancia el PP presentó un recuso de inconstitucionalidad, ni lo ha retirado hasta ahora. Obviamente está en su derecho, mas considero que antes de presentarlo, como a la hora de mantenerlo, debería haber pensado en sus posibles consecuencias en el caso de que se introdujeran por parte del TC unas mermas importantes al Estatut. Además otros Estatutos con artículos iguales que los del Estatut, no los ha recurrido. Difícil de entender este comportamiento contradictorio. Ya con anterioridad  tampoco le importó en llevar el tema del Estatut a las calles, manipulando la información y presentando como un ataque a la integridad de España y contra el resto de los españoles; para encender una hoguera de odios y condenas contra los catalanes. Igualmente llevaron a cabo ataques furibundos contra la Agencia Tributaria de Cataluña creada por una ley del Parlament, que resultan sorprendentes, si tenemos en cuenta que también está prevista en los Estatutos de Andalucía y Baleares. Véase el artículo 181.2,  del Estatuto de Andalucía.  Y también el artículo 133.1 y .4 del Estatuto de Baleares. Tampoco debemos olvidar la manifestación celebrada, en la ciudad de Salamanca, para protestar la decisión del Gobierno  socialista de devolver documentos del Archivo de la Guerra Civil a la Generalitat de Cataluña, en la que Partido Popular incitó los instintos más primarios de sus correligionarios, recurriendo al anticatalanismo más primitivo. ¡Qué fácil es así mover a las masas¡ ¡Qué desmantelan el Archivo¡ Tengo la impresión de que los dirigentes populares no son conscientes de la desconfianza que han sembrado hacia Cataluña en buena parte de España, con el consiguiente costo político, que será muy difícil de recuperar. O puede que si lo sean, y no les importa, al considerar que les es muy rentable electoralmente en el resto del Estado español. Actuaciones como las comentadas generó que  en la anterior legislatura, una institución de la derecha catalana, como es el Círculo Ecuestre, su presidente Manuel Carreras, le manifestara a Rajoy unas palabras muy duras: No nos gusta ver al PP en los extremismos, se debe evitar la fractura entre Cataluña y España, aunque le reporte votos en otros lugares, no pueden mantenerse dos  años más una situación como ésta.

Obviamente, los populares han culpado de todo a Rodríguez Zapatero, con el argumento de que ha creado un problema donde no lo había, al haber despertado entre la clase política catalana unas expectativas infundadas. Afirmar tal cosa, no puede ser producto más que de un gran dosis de irresponsabilidad política, como de un desconocimiento total de nuestra historia. En la Historia de España uno de los problemas es el de la vertebración territorial. Y especialmente lo es  el incardinar Cataluña y Euskadi en el Estado español. Ya lo reconoció en tiempos de la II República, Ortega y Gasset. Admitido el problema, hay que negociar, pactar, y dialogar. Lo que debe hacerse es tender puentes entre Cataluña y España y no dinamitarlos a cañonazos verbales, y presentando recursos de anticonstitucional contra una Ley Orgánica. Sin embargo, nunca la derecha dirigente española actual ha hecho un esfuerzo serio y generoso para entender el problema de Cataluña, que está revoloteando, hace mucho tiempo ya y  de gran complejidad su resolución, por otra parte. No  ha caído a nosotros de una teja el 14-M.

Según al catedrático de la Universidad de Valencia, Joan Romero, lo que se pretendía en este  proceso abierto en la legislatura 2004-2008 de reformas estatutarias, en un sentido federal, era una amplia puesta al día del Título VIII de nuestra Constitución, desde la perspectiva de décadas de experiencia, como miembro de la Unión Europea y como Estado compuesto,  la propia jurisdicción del Tribunal Constitucional, y los importantes cambios sociales, económicos, culturales y tecnológicos. Que estas reformas, impulsadas por los socialistas eran oportunas, lo demuestra el hecho de los amplios consensos alcanzados en la mayoría de los parlamentos regionales que han tramitado sin más problemas las respectivas propuestas de reforma. De no surgir una sentencia  del Tribunal Constitucional que modifique sustancialmente los contenidos del Estatut de Catalunya, ya en vigor, y por analogía otros, como el andaluz, que tiene gran cantidad de artículos con idéntica redacción al recurrido, cuando hayan terminado todas las reformas estatutarias en curso, se habrá alcanzado una importante profundización en el autogobierno de España en sentido federal, entendiendo tal como señala Daniel Elazar, profesor de ciencias políticas en la Universidad Bar Ilan (Israel) y la Universidad de Temple, Filadelfia, Pennsylvania:  El principio federal se refiere a la combinación de autogobierno y gobierno compartido.

De todo lo dicho, cabe entender la impaciencia lógica, manifestada hace meses ya en la editorial publicada en los medios de comunicación catalanes de La Dignidad de Catalunya, que comienza a cundir ahora todavía más en amplios sectores de la sociedad y la clase política catalanas, ante el retraso de una sentencia del TC; como también que el presidente catalán haya entablado contactos con todos los líderes políticos catalanes, excepto del PP catalán  y els ciutadans, y con el presidente del Parlament, Ernest Benach, para que, en el próximo pleno, la cámara apruebe una resolución a favor de la renovación del T.C., a lo que se niegan por ahora tanto el Gobierno y el PP, y que pueden generar grietas profundas entre el PSC y el PSOE, circunstancia que produce gran regocijo en el PP y CIU.

 

Cándido Marquesán Millán

 

21/04/2010 18:01 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Balance de 5 años de Pontificado

 

Acaba de cumplir el pasado día 19 de abril Benedicto XVI sus primeros cinco años al frente del Papado. Ya es un tiempo lo suficientemente importante, como para hacer un balance. Aquel período abierto con el Concilio Vaticano II, promovido por el inolvidable Juan XXIII  supuso un intento serio y profundo de puesta al día de la Iglesia, conocido como aggiornamento,  y que lo  expresó con palabras muy claras el mismo Pontífice: Quiero a abrir las ventanas de la iglesia para que podamos ver lo que hay fuera y la gente pueda ver lo que hay dentro. Este encomiable proceso de apertura se cerró a partir de la llegada de Juan Pablo II,  y ha sido continuado con mayor fuerza con Benedicto XVI.  Una de las directrices emanadas del Concilio  fue el ecumenismo y el diálogo interreligioso, sin embargo hoy el acercamiento hacia otras religiones está mucho más lejos que hace 30 años. Veámoslo.

Las desafortunadas declaraciones de su discurso en la Universidad de Ratisbona en septiembre de 2006, en las que denunció la guerra santa islámica y vinculó el Islam con la tentación a la violencia, que levantó grandes críticas en todo el mundo musulmán, supuso levantar una barrera infranqueable hacia los creyentes de esta religión monoteísta.

El acercamiento hacia la religión judía también ha salido dañado. El papado de Benedicto XVI se ha caracterizado por una manifiesta benevolencia hacia la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, creada por el arzobispo cismático francés Marcel Lefevre. Benevolencia en lugar de severidad que, en nombre de la unidad con los tradicionalistas, permitió además el regreso de ritos de la liturgia romana del Papa Pío XIII, anterior al Segundo Concilio Vaticano, como la misa en latín. Además, el Papa volvió a recurrir a las plegarias de Viernes Santo, en la que los cristianos ruegan por la conversión de los judíos, y levantó la excomunión contra los cuatro obispos, consagrados ilegalmente, de la mencionada Fraternidad. Uno de ellos es Richard Williamson, negador del Holocausto. El resultado de esos gestos de reconciliación fue una crisis en las relaciones judeo-católicas, el enojo de la congregación y, por último, una reprimenda de la canciller alemana, Ángela Merkel. También activó el paralizado proceso de beatificación de Pío XII, que guardó un vergonzoso silencio  ante el Holocausto judío con la consiguiente protesta de las comunidades y de los dirigentes hebreos y de no pocos cristianos. Y como culminación las palabras del predicador de la Casa Pontificia, el franciscano Raniero Cantalamessa, el Viernes Santo, en presencia del Papa, al comparar los sufrimientos de este por las críticas recibidas ante la mala gestión de los casos de pederastia con el Holocausto.

El trato a los creyentes de las iglesias cristianas no católicas no ha sido mejor. Como señala el teólogo Juan José Tamayo,  en julio de 2007, Benedicto XVI dio un primer paso atrás en el avance del ecumenismo, con la aprobación de un documento que negaba a la Iglesia Evangélica su carácter de Iglesia ‘en el verdadero sentido de la palabra'  y calificó a las Iglesias Ortodoxas como Iglesia imperfecta por no reconocer el primado del papa. La entonces obispa luterana, Margot Käßmann, se refirió a ello como ‘una tragedia'. También las bases católicas y hasta los teólogos fieles al Papa reaccionaron con sorpresa e indignación. Según el Concilio del Vaticano, el Papa tendría que haber formulado el documento con más sensibilidad ecuménica, dice, mirando atrás, Eberhard Schockenhoff: “El Concilio apunta a poner de manifiesto un vínculo positivo entre la Iglesia Católica y el resto del cristianismo”. Aprovechando las tensiones dentro de la Iglesia Anglicana, Benedicto XVI se ha atrevido a pescar en los caladeros de la dicha Iglesia y ha abierto las puertas del catolicismo a obispos, sacerdotes y fieles tradicionalistas disconformes con el matrimonio homosexual y la ordenación, ha admitido a sacerdotes anglicanos casados, quienes siguen ejerciendo el ministerio sin renunciar al matrimonio.

Todo lo expuesto hasta ahora es una prueba evidente que Benedicto XVI está muy alejado del espíritu ecuménico y de diálogo entre religiones del Concilio Vaticano II, asamblea que enarboló un nuevo talante fraternal, de exaltación de lo que todas las religiones han significado para el hombre y para la promoción de las manifestaciones más hondas del espíritu.

Una muestra de su carácter intransigente en lo teológico, además de profundamente conservador en lo social, como señala Juan José Tamayo, ha sido la condena tajante de la teología de la liberación, llevada a cabo unos meses antes de la celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida (Brasil), inaugurada por Benedicto XVI el 13 de mayo de 2007. La TL ha provocado, a su juicio, consecuencias "más o menos visibles", como "rebelión, división, disenso, ofensa y anarquía", ha creado entre las comunidades diocesanas "gran sufrimiento o grave pérdida de fuerzas vivas". Peor aún, sus "graves consecuencias ideológicas -agregó- "conducen inevitablemente a traicionar la causa de los pobres". Una muestra de su animadversión manifiesta hacia la TL ha sido la lentitud en el proceso de canonización del arzobispo Oscar Romero, que contrasta con las prisas en otros casos.

Con otras decisiones muy discutidas el Pontífice de muestras de estar desconectado de la realidad, y ser insensible a los problemas del hombre actual. Pudimos comprobarlo por sus palabras  emitidas en África argumentando que el sida "no se puede resolver con eslóganes publicitarios ni con la distribución de preservativos", y que éstos, "al contrario, sólo aumentan los problemas". "La única vía eficaz para luchar contra la epidemia es la humanización de la sexualidad", añadió, "una renovación espiritual", destinada "a sufrir con los sufrientes". Es decir, abstinencia y oración. Parece increíble el que alguien con el predicamento que tiene a nivel mundial, cuyas palabras van a ser seguidas por millones de creyentes, pueda emitir estas palabras, que contradicen todos los informes de la ciencia,  cuando según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son 22,5 millones de subsaharianos los infectados por el VIH, cifra que supone el 68% del total.

Por si todavía no hubiera llovido bastante ya, en estas últimas fechas ha irrumpido el escándalo de pederastia, llevado a cabo por numerosos clérigos y en muchos países, que ha generado una de las crisis más profundas en la Iglesia católica. Son demasiadas las pruebas y testimonios sobre el vergonzoso y censurable papel que ha jugado el Vaticano en este escabroso asunto. El mismo Papa dijo hace un par de años que “un culpable de pedofilia no puede ser sacerdote”. Sin embargo, y debido a las presiones externas, apenas ayer se supo oficialmente que mientras la justicia divina “fallaba”, se entregaría a la penal a los sospechosos de estos aberrantes casos. No puede ser otra la solución inmediata.

El reconocido teólogo alemán Hans Küng, ha descrito la actual encrucijada: “La veracidad exige que el hombre que desde hace décadas es el responsable principal de la ocultación a nivel mundial (de los casos de pederastia), concretamente Joseph Ratzinger, entone su propio mea culpa”, en vez de “lamentar una campaña contra su persona”.

Por todo lo expuesto podemos constatar de una manera fehaciente que aquella esperanza de apertura hacia el mundo que representó el Concilio Vaticano II,  la ha hecho desaparecer el actual Pontífice, aunque ya era de esperar si tenemos en cuenta sus actuaciones durante 24 años, como prefecto de la Congregación para la Defensa de la Doctrina de la Fe, la antigua Inquisición. La esperanza de que tras Juan Pablo II se iniciara el urgente proceso hacia una Iglesia moderna, que asumiera aspectos sensibles como, la potenciación del ecumenismo, la reforma de la curia, el apremiante tema del celibato, el relevante papel de la mujer, acorde con los nuevos tiempos… se ha desvanecido. El profesor de Teología Moral de Freiburgo, Eberhard Shockehoff, opina que Josef Ratzinger aún no ha encontrado el tema central de su pontificado. “Además, hay una serie de actitudes individuales cuestionables, teológicamente hablando, que despiertan dudas acerca de si el itinerario de la Iglesia bajo su liderazgo se orienta hacia un catolicismo capaz de enfrentar los desafíos del futuro, o si este pontificado se estancará frente a la montaña de reformas pendientes de los últimos 30 años”, plantea el experto.

 

Cándido Marquesán Millán

23/04/2010 01:05 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Reflexiones sobre la inmigración

 

 

Están proliferando con relativa frecuencia en esta nuestra querida España determinados comportamientos claramente xenófobos y racistas hacia la población inmigrante, y con la crisis más todavía, provenientes desde diferentes ámbitos: la política, la intelectualidad, el mundo empresarial… Sin que estemos libres de culpa los ciudadanos de a pie.

            Desde la política, tan denostada en las últimas fechas, nos acaba de sorprender un folleto xenófobo, editado por el líder del PP en la ciudad de Badalona, Xavier García Albiol, en el que se establece una relación directa  de la inseguridad con inmigración e incluye, entre otras, la fotografía de una pancarta con la frase: No queremos rumanos. El susodicho Xavier ya había dado muestras palpables en otras ocasiones de actitudes semejantes., ya que encabezó  manifestaciones contra la construcción de un oratorio musulmán y contra los pisos patera de Badalona. Impulsó  también  un DVD corto y lamentable sobre la inmigración..  En la misma línea se mostró en febrero de 2008, don Miguel Arias Cañete, Secretario Ejecutivo de Economía y Empleo del PP, con sus conocidas disertaciones sobre las tensiones generadas en nuestra sistema de salud, con las urgencias colapsadas, porque los inmigrantes habían descubierto que para hacerse una mamografía en Ecuador debían pagar el salario de 9 meses y aquí, en urgencias, se la hacen en un cuarto de hora; y con la descalificación de los camareros sudamericanos, que ya no son como  los de antes, a los que les podía pedir un cortado, una tostada con crema y una de boquerones sin vinagre, y te lo traían todo con gran eficacia. Obviamente tales actuaciones se explican por razones electoralistas, ya que  los populares piensan que pueden  arrancar  votos en determinados sectores de la sociedad española, transfiriendo exclusivamente el origen de la delincuencia a determinadas comunidades foráneas. En cuanto a los camareros maravillosos que hacen suspirar a Arias Cañete, están condenados a desaparecer por el funcionamiento del propio sistema capitalista, ya que debemos tener en cuenta de que, inmigrantes o no, y bajo la sombra del desocupación, muchas personas insertas en el subempleo decidieron vender su fuerza laboral por un trabajo que, demandando menos cualificación, implica un salario más bajo.

Desde la intelectualidad, Sánchez Dragó en su libro Y si habla mal de España… es español (2008), nos obsequia con perlas como las que siguen: Besarán los pies e impondrán la laureada de San Fernando a todo aquel que en cayuco y sin papeles arribe a nuestras playas, los instalarán en los chalés de las urbanizaciones que hayan sido abandonadas por sus amedrentados inquilinos y por último, pues de eso, en definitiva, se trata, otorgarán a los inmigrantes la plena ciudadanía y, con ella, en nombre del buenismo, el ternurismo, el igualitarismo y el sacrosanto multiculturalismo que todo lo nivela, descabeza, equipara y justifica, el derecho al voto. Así amigos, cayó Roma. Así caerán España y Enrabia.

Igualmente el afamado Arturo Pérez Reverte en  el artículo Los fascistas llevan corbata, aparecido en IX El Semanal de 18 de noviembre de 2008 califica a algunos sudamericanos que le habían insultado con los siguientes epítetos:  En ese momento pasamos junto a dos individuos con cara de indios que esperan el autobús. Inmigrantes hispanoamericanos. Uno de ellos, clavado a Evo Morales, tiene en las manos un vaso de plástico, y yo apostaría el brazo incorrupto de don Ramón Menéndez Pidal a que lo que hay dentro no es agua. …. Mis posibilidades callejeras frente a un sioux de menos de cuarenta son relativas, a no ser que yo madrugue mucho o Caballo Loco vaya muy mamado. Sin contar posibles navajas, que alguno es dado a ello.

            Según Alexander Sequén-Mónchez,  Sánchez Dragó  para emitir tales juicios ha tenido en cuenta un libro de divulgación: Rubicón. Auge y caída de la República romana (2005), de Tom Holland, del que hace una interpretación sesgada, queriéndonos advertir a los españoles de que Roma se vino abajo como consecuencia de la inmigración, enemiga de la deseable homogeneidad. Tal visión está relacionada con el concepto de colonización inversa, expresado por Chris Parry, que entronca con la idea de Samuel Huntington de reconquista. Lo que Perry y Huntington vienen a querer expresar es que hoy los conquistados y colonizados en razón de su inferioridad humana, lejos de quedarse en la historia, están de vuelta con la inmigración. Colonizados que colonizan; conquistados que conquistan. En palabras de Huntington, lo que los inmigrantes están poniendo en peligro es la  “sustancia de la cultura y el credo americanos”.  Esa nueva oleada de inmigrantes procedentes de América Latina y Asia-y también de África para los europeos- podría cancelar la superioridad de quienes conquistaron y colonizaron sirviéndose de la explotación y del exterminio en tiempos no muy lejanos.

En el mundo empresarial, cabe recordar el caso truculento de junio de 2009, del inmigrante boliviano, Frans Rilles Melgar, que perdió el brazo en la panadería que trabajaba, 12 horas diarias a cambio de 23 euros; no descansaba los sábados, ni tenía vacaciones, como tampoco estaba dado de alta en la Seguridad; su patrón lo dejó tirado y desangrándose a 200 metros del hospital, no sin antes arrojar el miembro mutilado a la basura. Y qué decir del accidente ocurrido en el 2001, en el que murieron arrollados por un tren 12 ecuatorianos en Lorca, cuando iban en una furgoneta camino al trabajo. Ambos casos, que no son más que la punta del iceberg, demuestran la crudeza y los abusos cometidos con esta clase de trabajadores foráneos.

Y también hay numerosos casos de racismo perpetrados por ciudadanos normales de la sociedad civil. El joven que pegó a una ecuatoriana en el vagón de un tren en Barcelona; agrediéndola brutalmente, dándole golpes en la cabeza, pecho, terminando con una patada en la cara; posteriormente trató de justificarse aduciendo que se le había ido la olla. El caso de 1992 de la dominicana Lucrecia Pérez. El terror racista y tumultuario que, en febrero de 2000, se desató en El Ejido, contra la emigración magrebí. O la leyenda firmada por algún grupo racista: “Adivina ¿quién es el último? Por tus derechos: casa, trabajo, educación y  sanidad. Si eres español, tú siempre primero.” El mal trato dado por un policía, vestido de paisano, a las afueras de la Maestranza de Sevilla, a una familia mejicana, donde había cuatro niños, ya que les dijo: "lárguense a su país, mugrosos, impresentables, asquerosos".. O el uso despectivo que hacemos cada vez más de los términos: indio, gitano, sudaca, moro, negro..  Como los niños acostumbran a imitar los ejemplos de sus mayores, el Observatorio de la Convivencia Escolar en 2008, nos muestra que los alumnos discriminan a los gitanos y a los negros; aunque tampoco faltaron  en la lista  los árabes y los latinoamericanos.

No deja de ser sorprendente esta visión negativa de la inmigración, sobre todo en un pueblo como el nuestro, que hemos sido emigrante a lo largo de la historia. No obstante sin que puede servir de disculpa,  tenemos en común con todas las potencias, que se denigraron conquistando territorios e imponiendo a los nativos vergonzosos regímenes coloniales, el padecer profundos ataques de amnesia histórica. No quieren recordar que el expolio, reflejado en la explotación sistemática de bienes materiales y humanos, contribuyó en buena manera a su grandeza. El parentesco entre el colonizador y el colonizado se construyó a espaldas de los deseos del último. Quedaron el idioma y la cultura, aunque también una deuda pendiente. El retorno masivo de los que fueron antes colonizados se explica por necesidades de seguridad y trabajo; su ruta inmigratoria se ve facilitada por el idioma, la religión, y determinados hábitos culturales comunes. No deberíamos desconocer tampoco  que al acabar nuestra última Guerra Civil en Méjico a los españoles nos recibieron con los brazos abiertos: y eso que llegábamos desempleados, sin dinero, sin historia, con hambre y provistos de una gran ignorancia. A muchos nos hicieron ricos y hasta supermillonarios. Asturianos, gallegos, santanderinos y demás hispanos nos hicimos dueños de grandes fortunas, amasamos tesoros, incluso, de una manera fraudulenta; de analfabetos nos convertimos en magnates, prepotentes; algunos regresamos a España y nos olvidamos de México, otros nos quedamos, mas siempre nos sentimos de sangre azul.

 Quiero terminar con unas palabras del ya comentado Alexander Sequén-Mónchez de su extraordinario libro El cálculo egoísta : Lo peor que puede ocurrir en una democracia, es que los racistas se jacten de no serlo. Sin importar las injurias de que sean capaces, basta con agilizar la retórica y golpearse el pecho para persuadirnos de que sus dicterios llevan buenas intenciones. A casi nadie interesa que inciten al odio, parapetados detrás de una dramatizada libertad de expresión.

Cándido Marquesán Millán

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29/04/2010 23:30 dorondon Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


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