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La Estrella de David sobre un tanque

 

 

Hoy día 27 de diciembre de 2008, en medio de las fiestas de Navidad, es otra fecha negra en Oriente Medio. Más de 200 personas murieron y 750 resultaron heridas por un ataque aéreo masivo en Gaza, que supone la más sangrienta operación militar de Israel contra los palestinos en cuarenta años."No hay registrada una jornada más mortífera desde la guerra de 1967. Israel no había matado desde entonces tanta gente en un solo día", según Moawiya Hasanie, jefe de los servicios sanitarios de Gaza.

Medio centenar de aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea israelí participaron en el ataque, que se produjo poco antes del mediodía, y en apenas dos minutos destruyó una treintena de edificios.Además de en la ciudad de Gaza, la operación militar israelí incluyó blancos en otras localidades de la franja como Jan Junis y Rafah, y entre las personas a los que costó la vida figuran altos jerarcas de Hamás.

El ataque causó el pánico entre la población de las áreas afectadas, y la televisión local mostró imágenes de civiles clamando venganza entre edificios convertidos en escombros y sembrados de cadáveres de policías con el uniforme negro de Hamás. Los centros médicos de Gaza se colapsaron por la llegada de los cadáveres y heridos. Tras el ataque, portavoces de Hamas anunciaron que el movimiento islamista proseguiría la resistencia "hasta la última gota de sangre".Poco después de la advertencia, los grupos armados palestinos de Gaza lanzaron una veintena de cohetes artesanales sobre las poblaciones israelíes aledañas a la franja.

El ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, no ha descartado que los ataques del Ejercito del Estado judío en Gaza "prosigan y se amplíen si fuera necesario" en los próximos días."Hay un momento para treguas y un momento para el combate. Ahora es el momento del combate", dijo.

Alguien debe parar esta barbarie.  Ignoro quién. Pero alguien debería hacerlo: la ONU, los Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia… Por este camino no se llega a ninguna parte. Israel está convencido de que puede hacer lo que quiere, y que sus actos brutales y despiadados no tienen consecuencias. Una opresión brutal en los territorios ocupados ha traído consigo una reacción terrorista del pueblo sometido, a la que Israel ha contestado con un terrorismo de Estado, un círculo vicioso del que cada vez es más difícil escapar.  Lo lamentable es que no es la primera, ni tampoco será la última. Se ha regado esta tierra palestina con tanta sangre, mayoritariamente siempre del mismo lado, que el poder vislumbrar algún día paz en ella parece imposible.

 

Antes de 1967 el Estado de Israel no era odiado en el mundo occidental en general. La imagen del kibuz estaba impregnada de ciertas dosis de romanticismo, lo que justificaba una valoración  positiva. Algunos querían ver en el Estado judío la última encarnación del idilio decimonónico del socialismo agrario, que estaba haciendo florecer el desierto. También este sentimiento era propiciado por el haber sido los judíos víctimas del Holocausto nazi. La mayoría de sus simpatizantes sabían muy poco de la catástrofe palestina de 1948. A partir de la victoria israelí en la Guerra de los Seis Días y la permanente ocupación de los territorios conquistados entonces, ha sido una auténtica catástrofe a nivel de buena parte de la opinión pública- la del mundo árabe ya estaba perdida- para el Estado judío; ha supuesto una insuperable catástrofe moral y política. Las actuaciones posteriores en Gaza y Cisjordania con: toques de queda, controles, excavadoras, humillaciones continuas, bombardeos, destrucción de casas, muertes sin cuento, apropiaciones de tierras,  no han hecho otra cosa que acrecentar la animadversión por doquier. Y con los bombardeos actuales todavía más. Todas estas masacres son accesibles para cualquier persona que tenga la pretensión de estar medianamente informada. Todos los actos asesinos de Israel pueden verse en tiempo real  por millones de personas. Por ende, hoy predomina una visión totalmente negativa de Israel. Hoy, el símbolo universal de Israel es como señala, Tony Judt, el de La Estrella de David grabada sobre un tanque. Sólo una cada vez más reducida minoría está con los israelitas. Esta nueva situación no debería se ignorada por sus dirigentes políticos. Y si han actuado así hasta ahora es porque han contado con el apoyo incondicional de los Estados Unidos, de donde provienen los fondos, el armamento, y el apoyo diplomático, debido a la influencia del lobby judío norteamericano. Por ello los consejeros de Sharon consiguieron dictar a George W. Bush los términos de una declaración de apoyo a los asentamientos ilegales de Israel. Todavía recibe de Washington alrededor de 3.000 millones de dólares, que han permitido mantener el presupuesto de defensa de israelí y pagar los asentamientos en Cisjordania.

 

 Tal como señala Tony Judt en su extraordinario libro Sobre el olvidado siglo XX, puede que algo esté cambiando en los Estados Unidos. La desastrosa invasión de Irak y todo lo que ha venido después indica que puede producirse un cambio trascendental en el futuro, a medio plazo o largo plazo, de la política exterior norteamericana. Destacados pensadores políticos del país se están dando cuenta de que en los últimos tiempos E.E.U.U. ha sufrido una profunda merma de su prestigio e influencia internacional. Recuperar esa situación anterior en regiones vitales, desde un punto de vista económico y geoestratégico, del Oriente Medio o el sureste de Asia, será tarea ardua y harto compleja, mientras su política exterior se mantenga tan unida a los intereses de Israel. Un reciente ensayo de Mearsheimer y Walt considera que para los Estados Unidos, Israel es una carga estratégica, un verdadero obstáculo en la guerra contra el terror a medio o largo plazo. En la misma línea se expresa Ignacio Sotelo, al afirmar que después de la catástrofe que ha supuesto la guerra de Irak, los intereses estratégicos de Estados Unidos a medio plazo no coinciden por completo con los de Israel. Circunstancia que debería tener en cuenta la clase política israelita. Como también que por este camino no van a llegar a ninguna parte. Es cierto que se sienten fuertes, al estar dotados de un potente y sofisticado armamento, pero haciendo uso de él lo único que están consiguiendo es cada vez más enemigos. Mas tienen otras opciones políticas. Una de ellas, la única que permitiría vislumbrar un atisbo de luz en este tenebroso túnel, sería tomar las siguientes medidas: desmantelamiento de los asentamientos ilegales, iniciar negociaciones incondicionales con los palestinos, ofrecer algo importante a los dirigentes de Hamas a cambio del reconocimiento del Estado de Israel. Algo hay que hacer. Hay que buscar otros caminos.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

 

 

 

 

 

Hechos no noticiables

                       

 

Los medios de comunicación seleccionan las noticias de acuerdo con determinados criterios, que, a veces, resultan un tanto difíciles de entender. Por lo menos, a mí me lo parece. Nadie cuestiona que sean material noticiable: atentados en Bombay, en Bagdad o en Beirut; así como el incremento constante de las quiebras financieras o grandes fraudes, como el de Madof; como también el incremento de las cifras de parados consecuencia de las numerosos y en muchos casos injustificados expedientes de regulación de empleo. Tengo la sensación de que sólo parecen noticias importantes, todas aquellas que “per se” son malas. Con frecuencia irrumpen  otros acontecimientos extraordinariamente positivos “per se”, que pasan prácticamente desapercibidos, o, como mucho, se reflejan de una manera intrascendente. Mi pretensión de estas líneas es la de hablar de uno de estos últimos.

 

            Bolivia vivió en la madrugada del domingo pasado día 20 de diciembre, una jornada histórica: el país fue declarado "territorio libre de analfabetismo" y se ha convertido en la tercera nación latinoamericana que se proclama libre de analfabetos, después de Cuba –en 1961- y de Venezuela –en 2005-.Lo ha ratificado la Unesco: en un tiempo récord de tres años –los mismos que Morales cumple en el poder- Bolivia ha pasado de sufrir un analfabetismo de entre el 15% y el 13% -según las distintas estadísticas- a contar con menos del 4% de analfabetos. Esa es la cifra que la Unesco establece para declarar alfabetizada cualquier nación.

Era el gran sueño de Evo Morales. "Quiero ser presidente para acabar con el analfabetismo en Bolivia", le dijo a un periodista, cuando aún era candidato al sillón presidencial. La madre de Evo fue analfabeta. Su padre, semianalfabeto, y varios de sus familiares no sabían leer ni escribir cuando llegó al poder. El mismo día de su investidura, Morales anunció que había acordado con Fidel Castro y Hugo Chávez el envío de cientos de voluntarios, que debían cooperar en Bolivia en la lucha contra el analfabetismo. “Misión cumplida”, acaba de afirmar Evo Morales a las 21.15 de este sábado. Dijo que se ha esperado “casi doscientos años de la vida republicana” para acabar con el analfabetismo, pues durante años hubieron personas que no querían que el pueblo boliviano supiera leer y escribir. “Yo he leído libros, en los que se cuenta que a los primeros aymaras que aprendieron a leer les sacaron los ojos y a los que empezaron a escribir les cortaron la mano”, recordó el Jefe de Estado. De la misma forma relató que cuando fue al cuartel su madre, quien no sabía leer ni escribir, tenía que recurrir a un maestro de escuela o a un vecino para pedirle que le escribiera una carta. También rememoró que algunos dirigentes asistían a las asambleas con sus hijos para que ellos tomasen nota de las resoluciones. “Esto ha terminado”, sentenció Morales.

Esta tarea no ha sido fácil. El Censo de 2001 reveló que en Bolivia el 19.35 por ciento (19 de cada cien mujeres), no sabían leer ni escribir, mientras que el 6.94 por ciento de los hombres (es decir casi 7 de cien varones) se encontraba en esa condición. El analfabetismo tenía especialmente “cara de mujer”. Como producto del Plan Nacional de Alfabetización y por medio de la exitosa ejecución del programa, “Yo sí puedo”, el mismo método que Fidel Castro implementó años antes en Venezuela y que ha recibido dos menciones honoríficas de parte de la UNESCO, 819.417 iletrados (99.5 por ciento del total nacional) fueron alfabetizados -en su mayoría mujeres indígenas quechuas, aymaras y guaraníes- sobre un universo registrado de 824.101 en todo el país. Ha habido casos dignos de mencionarse como el de una anciana, de 92 años, que llegaba a la escuela después de caminar una hora desde su aldea, apoyada en su bastón, y nunca faltó a una clase. Por ello,  se está luchando también por  la disminución de los índices de inequidad de género.

 

 Los enviados de Castro y Chávez orientaron a casi 50.000 educadores bolivianos. Cuba repartió 30.000 televisores y vídeos para poner en marcha el programa educativo. Muchas de las comunidades indígenas no contaban con electricidad, así que Venezuela instaló 8.350 paneles solares, para que los bolivianos pudieran seguir las clases. En algunos casos, los materiales educativos se trasladaron a lomos de mula, a comunidades indígenas muy aisladas. Se presentó otro problema: muchos de los alumnos eran ancianos que no conseguían leer la pantalla. Cuba volvió a acudir al rescate, con 212.000 gafas.

El presidente de Paraguay Fernando Lugo, destacó que Bolivia sea el tercer país de América Latina en alcanzar uno de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas. “Cuando cada paraguayo, cada boliviano, cada argentino y cada brasileño pueda escribir de puño y letra la historia de su futuro ya nadie más le podrá robar la esperanza”, dijo el gobernante paraguayo. Las palabras de Lugo debería haberlas hecho extensivas también más al Norte.  En Estados Unidos, emblema del desarrollo capitalista, existen siete millones de individuos que son considerados como analfabetos totales, es decir, no saben ni leer ni escribir y un 13% de la población apenas tiene cultura para alcanzar a firmar un documento, como pone al descubierto una publicación de Argenpress y la institución de censo estadounidense (CNEE), Centro Nacional para las Estadísticas de Educación

            Mas no se termina aquí. Morales dijo que tras esta primera fase en el proceso de alfabetización, la tarea continuará para lograr que los nuevos letrados se puedan graduar a partir de febrero de 2009 se pondrá  en marcha el programa de post alfabetización denominado “Yo, sí puedo seguir”, el cual prevé la inclusión y participación de aquellas personas que tienen un nivel básico de formación educativa, pero que no lograron concluir sus estudios.  El programa de post alfabetización estará abierto para todos aquellos bolivianos y bolivianas que no adquirieron la educación básica y en función a eso se implementarán los equipos necesarios para continuar con el programa.

Escribiendo estas líneas precedentes, pienso que he saldado una deuda de reconocimiento. También aprovecho la ocasión para reflejar otras decisiones políticas del gobierno de Evo Morales. Una de ellas el Bono Juancito Pinto, para evitar el absentismo escolar y que beneficia a los escolares dándoles 200 bolivianos, para que compren útiles escolares y puedan invertirlo en su educación. El dinero sale de un mes de los hidrocarburos y que ayudará a los sectores sociales más pobres. Se han beneficiado 1.411.091 niños y niñas de 13.070 escuelas de 1º a 6º. de primaria.

Otra no menos importante es la Renta Dignidad, un beneficio universal y vitalicio que entró en vigor en enero de 2008 y que ha supuesto el pago de 2.400 bolivianos anuales a todos los mayores de 60 años que no reciban una renta mensual y 1.800 bolivianos a aquellos que sí tengan un ingreso. Beneficia a 676.000 mayores de 60 años. Demanda un gasto de 215 millones de dólares anuales. El Presidente quiso que la ganancia de los hidrocarburos rescatados de las petroleras y nacionalizados por el Congreso, en el ingreso impositivo que se denomina IDH,  se constituyera en la fuente principal de financiamiento.

Por lo que parece todas estas medidas políticas, todo un ejemplo de justicia social, no son noticiables. Sí que lo son los enfrentamientos de los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni, los más ricos, que se oponen frontalmente a Evo. No está de más recordar que  estos cuatro departamentos autonomistas suman el 42% del Producto Interior Bruto y cuentan con el 85% de las reservas de hidrocarburos.

 

 

 

 Cándido Marquesán Millán

¿Quién fue?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llevamos ya algo más de un año desbordados todos los ciudadanos de a pie con el tema de la crisis económica. Parece que no hay otra cuestión. Hay otras muchas, que han quedado eclipsadas. Mas por seguir la tónica general, voy a escribir unas líneas deslavazadas sobre la manoseada crisis.

Para entender la crisis actual, me baso en el espléndido libro del catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, Oriol Amat, Euforia y Pánico. Aprendiendo de las burbujas y otras crisis: Del crack de los tulipanes a las subprime.

En el año 2001 se produjo el pinchazo de la burbuja de las empresas punto.com. basadas en las nuevas tecnologías como internet. En España el ejemplo más contundente fue el de Terra, una filial de Telefónica, que nunca ganó dinero  ni tuvo beneficios a corto plazo, y que nada más salir a Bolsa pasó de cotizar unos euros su acción a 150. En poco tiempo pasó a 5 euros. A continuación llegaron los escándalos de Enrom, Xerox…como consecuencia de unos ineficaces procedimientos de auditorias. A todo ello se sumaron los atentados del 11 de septiembre a las Torres Gemelas. Por ende, sobrevino una situación de pánico que afecto muy negativamente a las bolsas, al consumo y a la inversión. Ante este parón de la economía el gobierno norteamericano y las autoridades monetarias para reanimar la actividad económica decidieron una gran bajada de los tipos de interés, pasando del 6% al 1% e inyectando dinero abundante al mercado. Los bancos dispusieron de mucho dinero y los particulares de préstamos a bajo interés, con los que les resultaba más rentable la compra que el alquiler de una vivienda. Todo ello generaría un aumento espectacular del precio de la vivienda. Como los bancos disponían de excesos de fondos, necesitaron conceder más y más préstamos y elevar los márgenes de los intereses cobrados, recurriendo a clientes con bajos niveles de solvencia. De ahí los préstamos subprime o préstamos NINJA (del ingles, No income, no job, no assets; o lo que es lo mismo, Sin sueldo, sin trabajo, sin activos, vocablo popularizado por el profesor Leopoldo Abadía. Esta estrategia por parte de las entidades bancarias era arriesgada, porque partía del supuesto de que, si el cliente no podía pagar las cuotas del préstamo, el incremento del precio de la vivienda cubriría las posibles pérdidas. Se había creado la burbuja inmobiliaria.

Era obvio que los préstamos subprime, eran una mercancía averiada, ya que en la mayoría de las ocasiones aquellos que los habían suscrito no los iban a poder devolver por su insolvencia. Conscientes de esta circunstancia las entidades financieras revendieron estas hipotecas a unos bancos de inversión: Estos, a su vez, las revendieron con un paquete de otras hipotecas a otros bancos u otros inversores. Para dar solvencia a estos paquetes de hipotecas (Collateral Debt Obligations), en su mayoría subprime, se solicitaron informes positivos a las agencias de rating, que no tuvieron impedimento en emitirlos. Esto es todo un ejemplo de ingeniería financiera sofisticada, que muchas veces escapan a la comprensión de los que los comercializan y de quienes los compran.

En esta situación insostenible con una subida vertiginosa del precio de la vivienda, sobrevino un aumento de la inflación por los precios del petróleo y de las materias primas, además de  por un incremento del consumo. Para controlar la inflación las autoridades monetarias incrementaron los tipos de interés, lo que encareció de una manera inmediata los préstamos a interés variable, la mayoría de las subprime, por lo que aumentó la morosidad bancaria y una caída del precio de la vivienda. El encarecimiento del dinero hizo que ya no se comprasen tantas viviendas como antes. Había pinchado la burbuja inmobiliaria.

Muchos bancos se vieron con serios problemas al no poder cobrar los préstamos, reduciendo sus beneficios, por lo que las bolsas comenzaron a resentirse. Los bancos comenzaron a desconfiar unos de otros, porque ninguno sabía la cantidad que tenía de mercancía averiada de subprime, lo que provocó una paralización del mercado interbancario y de los préstamos entre bancos, y disminuyeron los créditos a las empresas ya a las familias. El colapso de la banca y la falta de información veraz sobre lo que, de verdad, estaba ocurriendo aumento la desconfianza de la gente.

El desenlace de todo lo expuesto fue el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el hundimiento de muchos promotores y empresas constructoras, y una reducción importante del consumo y de la inversión, con el consiguiente aumento del desempleo en otros sectores, además del de la construcción.

Esto ha sido lo que ha ocurrido, expuesto de una manera breve y concisa. Ahora quiero terminar con unas breves reflexiones. Vienen muy bien para la ocasión unas líneas extraídas de un artículo titulado ¿Quién fue? de la gran periodista colombiana Aura Lucía Mera que dice así: Recuerdo un cuento de la pequeña Lulú. Estaba con sus amigos, Anita, Toby y todo el combo en un campo de verano. Dormitorio comunal. Todos los niños en la cama. Luces apagadas. Silencio.De pronto una vocecita pregunta –¿Quién fue?... Responde otra –¿Quién dijo quién fue? Sigue otra –¿Quién dijo quién dijo quién fue?, y así sucesivamente hasta llegar a un prolongadísimo  sin respuesta al ¿Quién fue-quién dijo quién fue-quién dijo quién dijo quién fue?... Al buen rato, silencio total. Todos dormidos. Jamás se supo quién dijo quién fue...

Así con la crisis. Las casas, los préstamos, las hipotecas, los préstamos aumentados, el dinero flotante y virtual, las bancas de inversión subvenden a otras bancas de inversión, que subvenden a otras bancas, que subvenden... y cuando estalla la burbuja en millones de  pedazos, nadie supo nunca Quién Fue..

 

Y a esta situación se ha llegado, como muy bien dice Tony Judt en su reciente libro, Sobre el olvidado siglo XX : Somos escépticos, si no activamente recelosos, ante los objetivos políticos globales: las grandes narraciones de la Nación, la Historia y el Progreso, que caracterizaron a las familias políticas del siglo XX, ahora parecen desacreditadas sin recuperación posible. Y, así, describimos nuestros objetivos colectivos en términos exclusivamente económicos —prosperidad, crecimiento, PIB, eficacia, producción, tipos de interés y comportamiento del mercado de valores—como si no fueran sólo medios para alcanzar colectivamente unos fines sociales o políticos, sino fines suficientes y necesarios en sí mismos.

En una época apolítica hay mucho que decir de los políticos que piensan y hablan económicamente: después de todo, así es como la mayoría de la gente concibe hoy sus oportunidades e intereses vitales, y cualquier proyecto de política pública que ignorase esta verdad no llegaría muy lejos. Pero eso es sólo cómo son las cosas ahora. No han sido siempre así, y no tenemos buenas razones para suponer que seguirán siéndolo en el futuro. No sólo la naturaleza aborrece el vacío: las democracias en las que no hay opciones políticas significativas, en las que la política económica es todo lo que realmente importa—y en las que la política económica está en buena parte determinada por actores no políticos (bancos centrales, agencias internacionales o corporaciones transnacionales)— bien dejarán de ser democracias que funcionen o volverán a presenciar la política de la frustración, del resentimiento populista.

 En la misma línea acaba de expresarse Reyes Mate: Al autor de El Capital debemos el haber descubierto la relación entre economía y política, por tanto, que la economía debe estar dirigida desde la política, una tarea hercúlea y a contracorriente porque “el modo de producción de la vida material domina en general el desarrollo de la vida social, política e intelectual”, es decir, que el dinero tiende a convertirse en poder.

 Aura Lucía desconoce los culpables de este desaguisado. Mas, ¿Quiénes son los grandes perjudicados?  Los de siempre. La clase trabajadora. El Informe mundial sobre salarios, 2008/09, acabado de publicar por la Organización Internacional de Trabajo(OIT) vaticina una fuerte erosión de los salarios en el 2009. En el futuro inmediato, se prevén momentos difíciles para muchos trabajadores, ya que  el crecimiento económico lento o negativo, junto con unos precios muy inestables, reducirá los salarios reales de muchos trabajadores, en particular en los hogares pobres y de salarios bajos. En muchos países, las clases medias también se verán gravemente afectadas. “Para los 1.500 millones de trabajadores asalariados del mundo, se avecinan momentos difíciles”, acaba de afirmar el Director General de la OIT, Juan Somalia. Y qué decir de todos aquellos que se vean inmersos en la situación lamentable del paro. Sería conveniente que no olvidásemos algo tan elemental como el hecho de que el paro generalizado, es la situación que mejor conviene a las empresas para lograr condiciones más favorables de contratación, salarios más bajos, menor capacidad reivindicativa de los trabajadores y mayor sometimiento y disciplina. El paro desmoviliza a los asalariados, los debilita en todos los sentidos y termina por provocar una condición general de sometimiento y miedo a la pérdida del puesto en quien lo tiene, o de aceptación de cualquier condición de trabajo por ínfima que sea en quien lo busca con necesidad, que permite a los empresarios imponer los términos más ajustados a sus intereses.

Mientras tanto, Bernard L. Madoff acabamos de conocer que ha llevado a cabo una estafa de 50.000 millones de dólares, sin que nadie se enterase de nada. ¿Quién fue?

 

 

Cándido Marquesán Millán

Arde Grecia

                                  

Que Grecia, país miembro de la Unión Europea, esté ardiendo por los cuatro costados estos días debería servirnos de motivo de reflexión a los europeos, y especialmente a nuestros gobiernos. Semejante convulsión social parece que nos ha cogido a todos de sorpresa. La muerte, el sábado pasado 6 de diciembre,  del niño de 15 años, Andreas Grigoropoulos por una bala de un policía, fue la chispa que cayó sobre un barril de pólvora, listo para explotar. Los abogados de los policías acaban de informar que la bala asesina fue rebotada, lo que ha servido para acrecentar todavía más la protesta. Algunos no han querido ver más de allá, considerando que esta muerte ha sido el pretexto para que los movimientos anarquistas o antisistema se lanzaran a la calle de numerosas ciudades griegas a destrozar o incendiar tiendas, concesionarios de automóviles, bancos, comisarías, grandes almacenes. Los daños se valoran ya en 200 millones de euros. Ni el procesamiento de los agentes implicados en el lamentable tiroteo, ni las palabras a la nación del jefe del Gobierno pidiendo calma y lamentando lo ocurrido, han servido para aplacar los ánimos. La situación social se agrava cada vez más, sin que se pueda vislumbrar un final previsible.

Hoy, algunas ciudades están padeciendo lo más parecido a una auténtica guerrilla urbana, con barricadas, fuego y destrucción ante la que las autoridades se sienten impotentes. Manifestaciones en todo el país. Las instituciones educativas paralizadas. Y hasta una  huelga general convocada por los dos principales sindicatos.  Es claro que los movimientos anarquistas se sienten como pez en el agua en esta situación. Mas un movimiento de tal envergadura y calado debe tener unas causas profundas. Nada ocurre porque sí. Pero entrando más en detalle, la rebelión de estos días es fruto del descontento con el actual gobierno, minado desde hace tiempo por el clientelismo, la corrupción, el favoritismo. Tras año y pico el gobierno no sólo ha incumplido sus promesas, sino que se ha visto envuelto en variopintos escándalos de corrupción (relacionados con el fondo de las pensiones de los funcionarios estatales o con las propiedades inmobiliarias de la Iglesia Ortodoxa, entre otros).  Ya había dado prueba de su incapacidad en el momento de la ola de incendios que inflamó el Peloponeso y  el Ática en el verano de 2007. Entonces se trataba de un fenómeno en parte natural. El gobierno conservador de Costas Karamanlis, que se preparaba para enfrentarse con elecciones generales, se mostró muy pronto a anunciar millones de euros a favor de los siniestrados. Pasadas las elecciones, las víctimas no vieron nada. Más aquí el culpable no es sólo el gobierno. Esto no es una cuestión de partido político. El PASOK (socialista), que gobernó en los años 1980-1990, está aquejado de los mismos males que la derecha. No pudo, o no quiso, construir un Estado de derecho moderno. Las grandes familias - Karamanlis, Mitsotakis, Papandréu - que se suceden al poder desde décadas no han sabido estar a la altura de las circunstancias, y más que servir al Estado se sirven de el. A pesar de que puede decirse que en veinte años, el país se modernizó rápidamente, no consiguió  librarse de sus malas y arraigadas costumbres.

 

            Con esta clase política no resulta extraño que la sociedad griega esté harta. Y ha dicho basta. Los griegos siempre han sido rebeldes y viscerales, difíciles de dominar, como ya comprobaron los turcos durante las múltiples revueltas independentistas de la época otomana. Los jóvenes, y especialmente el mundo universitario, siempre se han cuestionado el poder establecido. A veces llevándolo hasta las últimas consecuencias, como sucedió en noviembre de 1973 en la Universidad Politécnica, durante el régimen de los coroneles. Aquí cuando hay protestas se hacen en serio. Y motivos no les faltan. En Grecia, en la última década el PIB por habitante creció a un ritmo superior al 4% anual, el paro bajó del 12% al 7,6% actual y la deuda pública se redujo de una manera importante. Pero la producción de riqueza no ha llegado de una manera equitativa a todos los sectores de la sociedad griega. Además  los precios han subido como un cohete en los últimos meses, así como el paro. El sistema financiero se ha visto golpeado por la crisis global con mucha más dureza que economías más sólidas. La gran perjudicada es la juventud griega, que sufre las tasas de desempleo más altas de la UE. En 2007, el paro juvenil alcanzaba el 22,9%. En Grecia no hay mileuristas, no llegan a tanto. Aquí se les llama Generación de los 700 euros.

 Un sistema universitario muy ineficiente. En 2007, la OCDE ya avisaba de la escasa competitividad de una universidad que no facilita la transición al mercado laboral y que produce cada año sólo dos licenciados por cada 100 jóvenes de 20 años, la mitad de la media de la OCDE. El gasto público del Estado en la universidad figura entre los más bajos de los países de esta organización. Mas también existen otros muchos perjudicados. Los asalariados de las empresas públicas son golpeados por las privatizaciones. Los funcionarios sufren los recortes presupuestarios. En cambio, las partidas destinadas a pensiones, sanidad y administración pública se sitúan entre las más elevadas en la UE, lo que configura un cuadro de la distribución de los recursos públicos poco favorable sobre todo a la juventud y la universidad.

 Con todo lo expuesto podemos ir entendiendo las causas de lo que está ocurriendo en Gracia. Los jóvenes son la punta de lanza del descontento social. Los que queman coches, lanzan cócteles molotov, se enfrentan con las fuerzas del orden son una minoría radical, sí, pero los que apoyan las protestas son, al menos entre los jóvenes, una amplia mayoría. Además de amplios sectores de la sociedad griega, que han dicho hasta aquí hemos llegado.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

 

Algunas reflexiones sobre el paro

 

 

 

 

Los españoles nos estamos viendo acosados desde hace unos meses por el problema del paro. Se ha convertido en el tema que más nos preocupa. Los diferentes medios de comunicación nos obsequian un día sí y otro también con noticias de la siguiente guisa: La crisis económica ha provocado que el paro registrado en los Servicios Públicos de Empleo se haya incrementado en 171.243 personas en noviembre, lo que situó el número total de desempleados en 2.989.269, la mayor cifra de parados desde febrero de 1996. La situación económica también afectó a la Seguridad Social, que registró en noviembre 197.087 afiliados menos, hasta situarse en 18.721.387 trabajadores, lo que supone la primera caída en un mes de noviembre desde 2001, según datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración. En un año, el paro se ha incrementado en 894.796 personas. El vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, admitió que si el año próximo la situación económica global empeora, "existe el riesgo de que el paro aumente algo más". Es como para ponerse a temblar. Parece como si los pilares de la civilización se vinieran abajo. No obstante, mi pretensión no es la de hablar de las causas que lo han propiciado. Ni tampoco de sus posibles soluciones, ya que si no saben encontrarlas sesudos economistas, mucho menos podría hacerlo este modesto escritor. Lo que si quiero es presentar algunas modestas reflexiones, que me surgen a vuela pluma, sobre algunas secuelas que se producen por la aparición del paro.

Que cerca de tres millones de españoles quieran trabajar y no puedan hacerlo no deja de ser lamentable, además de ser una prueba incuestionable de que en este sistema económico, presentado por algunos como insustituible panacea universal, algo funciona mal. Resulta profundamente enigmático y sorprendente  que nuestra civilización no utilice y desperdicie todas sus capacidades, y en particular todo el esfuerzo humano disponible, para producir los medios de satisfacción, precisamente, cuando la inmensa mayoría de los seres humanos se encuentran por debajo de los niveles de vida que consideramos elementalmente deseables.  Y en el caso de España podemos constatar fehacientemente esta circunstancia, ya que  determinadas necesidades no están cubiertas o lo están de una manera deficiente: atención a las personas dependientes, sanitarias, educativas, medioambientales, o de acción social, realización de numerosas infraestructuras…

 Una sociedad sana no debería permanecer impasible ante esta lacra. Lo curioso es que con relativa frecuencia, que no es el caso en el momento actual,  los gobernantes, pueden llegar a considerar que la economía "va bien", aunque sean millones los ciudadanos que no tienen trabajo, como si el desempleo fuese tan sólo una circunstancia accidental, de segundo orden, una contingencia perfectamente soslayable y que prácticamente quedará resuelta dejando que los agentes económicos disfruten de la mayor libertad.

Todo ser humano tiene el derecho al trabajo, ya que éste le permite alcanzar una legítima independencia, así como el desarrollo de un proyecto vital. El trabajar es una dimensión insustituible de todo ser humano, por ello una de las peores fracturas que puede padecer, es el de quedarse sin trabajo. Tras el hecho de la carencia de trabajo hay un profundo drama humano, porque es la frustración de un deseo, la privación de un derecho y supone frecuentemente marginación social. Por ello, el parado sufre mucho, se convierte en un naufrago cuando no encuentra apoyo emocional y social en los demás, por lo que es imprescindible prestarle ayuda. Con el paro llega, muchas veces, la enfermedad física y psíquica. “El paro no es sólo un indicador socieconómico, es también un indicador de salud mental”, "en el parado aparece la desorientación, una tendencia a la incredulidad, ansiedad, temores e incluso violencia como respuesta por la frustración experimentada. A medida que la falta de trabajo se prolonga, se va apoderando del sujeto una sensación de un duelo irreparable y se van disipando las esperanzas de reorganización vital, lo que explicaría la incidencia de depresión entre los desempleados que no saben o no pueden reaccionar". subraya el catedrático de psiquiatría Francisco Alonso-Fernández, presidente de la Asociación Europea de Psiquiatría Biológica.

            Mas este problema tiene otras aristas no menos lamentables. Puede parecer una simpleza, pero es imprescindible no olvidar algo tan elemental como el hecho de que el paro generalizado, lejos de ser un drama general, es la situación que mejor conviene a las empresas para lograr condiciones más favorables de contratación, salarios más bajos, menor capacidad reivindicativa de los trabajadores y mayor sometimiento y disciplina. El paro desmoviliza a los asalariados, los debilita en todos los sentidos y termina por provocar una condición general de sometimiento y miedo a la pérdida del puesto en quien lo tiene, o de aceptación de cualquier condición de trabajo en quien lo busca con necesidad, que permite a los empresarios imponer los términos más ajustados a sus intereses.

Es igualmente obvio que el desempleo no es el único problema laboral que hoy día se genera en nuestra economías, pues viene acompañado de una precarización progresiva de las condiciones de trabajo, de un volumen muy elevado de población que entra y sale de forma irregular del mercado de trabajo alterando de esta forma el flujo habitual de generación de población activa y, también de manera progresiva, incluso de una modificación en la propia consideración social del trabajo y del empleo.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

Trabajadores, apretaos el cinturón

 

                       

 

 

 La cuerda se rompe siempre por el lado más débil. Este dicho popular lo traigo a colación para referirme a la situación de inferioridad que tiene que padecer siempre la clase trabajadora frente al capital. Corrobora esta última  afirmación El Informe mundial sobre salarios, 2008/09, acabado de publicar por la Organización Internacional de Trabajo(OIT) que vaticina una fuerte erosión de los salarios en el 2009. En el futuro inmediato, se prevén momentos difíciles para muchos trabajadores, ya que  el crecimiento económico lento o negativo, junto con unos precios muy inestables, reducirá los salarios reales de muchos trabajadores, en particular en los hogares pobres y de salarios bajos. En muchos países, las clases medias también se verán gravemente afectadas. “Para los 1.500 millones de trabajadores asalariados del mundo, se avecinan momentos difíciles”, dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia. Por ello, es probable que se intensifiquen las tensiones por los salarios, y que el lugar de trabajo resulte más vulnerable a los conflictos salariales. En definitiva, que los que somos trabajadores debemos atarnos los machos y estar preparados para todo. Nada nuevo bajo el sol, ya que hace tiempo que los diferentes medios de comunicación nos están advirtiendo con admoniciones premonitorias. 

El Informe indica también que las instituciones del mercado de trabajo nunca han sido tan relevantes como en la actualidad y exhorta a los gobiernos a dar muestras de un fuerte compromiso con la protección del poder adquisitivo de sus poblaciones y, por lo tanto, a estimular el consumo interno. En primer lugar, debería alentarse a los interlocutores sociales a buscar la manera de prevenir una reducción ulterior de la parte del PIB destinada a los salarios con respecto a la proporción asignada a los beneficios. En segundo lugar, los niveles de los salarios mínimos deberían aumentar siempre que sea posible para proteger a los trabajadores más vulnerables. En tercer lugar, los salarios mínimos y la negociación salarial deberían complementarse con la intervención pública, por ejemplo, con medidas de apoyo a los ingresos. El experto de la OIT, Andrés Marinakis, acaba de refutar la idea de algunos economistas de avanzar en la flexilibilización laboral, indicando que “es el momento menos adecuado para entrar en esa discusión”. El especialista subrayó que pensar en modificación a la regulación laboral que abaraten los despidos sólo incentivará el desempleo. “No es un momento en el que uno deba promover el despido, eso es todo lo contrario a lo que recomienda esta situación”, afirmó. En la misma línea, el director regional de la OIT para América Latina, Jean Maninat, indicó que para afrontar la crisis los países deben avanzar en el diálogo social y no que se trate de imponer una visión. Además, indicó que “hay que proteger la capacidad de compra de los salarios de la gente más pobre y más afectada por la crisis. No estamos llamando a un aumento de salarios, pero sí a cuidar lo ganado”.

Mas este Informe de la O.I.T no sólo habla del futuro, también habla del pasado reciente. Ha  estudiado la evolución las principales tendencias de los salarios, en el período 1995-2007, constatando que el crecimiento de los salarios ha sido bajo en la mayoría de los países. Los salarios han crecido menos que el PIB per cápita. Durante todo el período comprendido entre 1995 y 2007, en que el PIB per cápita creció un 1% adicional, los salarios medios sólo aumentaron un 0,75% adicional. Esta “elasticidad de los salarios” de 0,75 confirma que el crecimiento salarial ha sido inferior al del PIB per cápita, y parece ser una prueba fehaciente de que el crecimiento de los salarios reales se ha rezagado con respecto al crecimiento de la productividad. A lo largo del tiempo esta elasticidad ha descendido del 0,80% en 1995-2000 al 0,72% desde 2001. En el 70% de los países, se ha observado sistemáticamente una tendencia descendente en la proporción del PIB distribuido a los salarios, en comparación con los beneficios de las empresas y otras formas de ingreso. Cabe señalar el hecho de que los salarios, durante los períodos de expansión económica, crecen más lentamente que el PIB per cápita, mientras que, en períodos de recesión económica, caen más rápidamente que el PIB per cápita.  

Por si todavía no fuera bastante con lo dicho, además observa el Informe  que Las desigualdades salariales continúan aumentando. Desde 1995, la desigualdad entre los salarios más altos y los más bajos ha aumentado en más de dos tercios de los países sobre los que se dispone de datos. En lo que se refiere a los países industrializados, Alemania, Polonia y los Estados Unidos figuran entre los países donde la diferencia entre los salarios más altos y más bajos ha aumentado con mayor rapidez. En otras regiones, la desigualdad ha crecido también de forma considerable, sobre todo en Argentina, Chile y Tailandia. Algunos de los países que han conseguido reducir la desigualdad salarial son Francia y España, así como Brasil e Indonesia, aunque en estos dos últimos países la desigualdad continúa siendo muy alta. La diferencia de remuneración entre los géneros es todavía elevada y se está reduciendo con mucha lentitud.  En la mayoría de los países, los salarios de las mujeres representan por término medio entre el 70% y el 90% del de los hombres, pero no es extraño encontrar coeficientes mucho más bajos en otros lugares del mundo, sobre todo en Asia. 

Todos los datos expuestos son claros, aunque no vienen a descubrir nada nuevo. Lo único que hacen es demostrar lo obvio, aunque conviene recordarlo. A esta situación se ha llegado porque no ha surgido una respuesta de donde debiera de haber venido: desde la izquierda europea, política y sindical. En consecuencia, desde las corrientes neoliberales, durante varias décadas, se ha estado sembrando la idea, para que la interiorice la clase trabajadora, de que ya se ha acabado esa concepción de la historia, por la que cada generación tendría que vivir inexorablemente mejor que la anterior.  Esta idea ha calado. Hoy, muchos trabajadores no sólo han renunciado ya a mejorar su situación, por lo que se sienten satisfechos con mantenerse como están, e incluso, a renunciar a parte de las conquistas sociales que con tanto esfuerzo consiguieron los que les precedieron. Todavía más, a muchos trabajadores europeos nos han convencido, de que la culpa es de los "otros": los empresarios asiáticos que producen a bajo precio porque pagan salarios de miseria o de los inmigrantes que nos quitan nuestros puestos de trabajo. La construcción de un enemigo exterior viene muy bien para ocultar el hecho de que los intereses de los inmigrantes y de los trabajadores europeos son los mismos. Y así se evita que surja una conciencia de clase. Divide y vencerás.

Como en muchas otras ocasiones sigue teniendo razón el gran historiador Joseph Fontana: "Desde 1789 hasta el hundimiento del sistema soviético las clases dominantes europeas han convivido con unos fantasmas que atormentaban frecuentemente su sueño: jacobinos, carbonarios, anarquistas, bolcheviques..., revolucionarios capaces de ponerse al frente de las masas para destruir el orden social vigente. Este miedo les llevó a hacer concesiones que hoy, cuando no hay ninguna amenaza que les desvele-todo lo que puede suceder son explosiones puntuales de descontento, fáciles de controlar---, no necesitan mantener." 

Pascal Bruckner nos dice en la misma línea que nunca hasta ahora se habían producido tantas diferencias. Como si todas las grandes conquistas de después de la II Guerra Mundial comenzasen a venirse abajo y hubiera que comenzar de nuevo, hoy parece el regreso de un capitalismo duro, implacable, despiadado, hostil con los débiles, generador de empleos de baja cualificación. Todos los indicios nos avisan un sistema brutal, en el que no se vislumbra la perspectiva de un futuro mejor.

Pretendo terminar con una última cuestión. Si existía duda sobre quién es el hombre de negocios más acaudalado del planeta, Carlos Slim o Bill Gates, ésta ha sido ya superada. El empresario mejicano, Carlos Slim se ha convertido en el hombre más rico del mundo. El pasado 9 de marzo, en Forbes aparecía primero en este escalafón Bill Gates, con una fortuna de 56.000 millones de dólares (42.000 millones de euros); Warren Buffet era el segundo con 52.000 millones. La sorpresa fue Carlos Slim con la cifra de 49.000 millones, con un incremento de 19.000 millones en un año. Tres meses después, el diario financiero por internet Sentidocomún estimaba el capital de Slim en 67.800 millones de dólares (49.000 millones de euros), que representaría el 9% del PIB de México. El empresario mexicano había ganado más de 18.000 millones de dólares en un solo trimestre. Es lo que hay.

 

Cándido Marquesán Millán

Nueva escaramuza en la Guerra de los Crucifijos

 

 

 

 

 

 

            Vuelven a tronar las voces de los obispos desde los púlpitos, como consecuencia de que una sentencia de un juez de Valladolid, -justificada porque la presencia de símbolos religiosos en la escuela vulnera los derechos fundamentales de igualdad, libertad religiosas y aconfesionalidad del estado recogidos en la Constitución-, ha exigido al consejo escolar del colegio Macías Picavea a descolgar los crucifijos presentes en el colegio desde 1930, a lo que el organismo interno ya se había negado en varias ocasiones. Según se señala en la propuesta de resolución desestimatoria del recurso de alzada, en cuanto a las motivaciones que se tuvieron en cuenta por los miembros del consejo escolar para no retirar los crucifijos, se encuentra el que "los símbolos religiosos no interfieren en la labor docente". También se dice que no pretende colocar símbolos donde no los había, sino mantener los ya existentes durante muchísimos años.

 

Al parecer, se trata de la primera sentencia que entra en el fondo de la cuestión reivindicada por la Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid, cuyo portavoz, Fernando Pastor, ha expresado su "alegría inmensa" por lo que considera "un triunfo de la higiene democrática frente a una realidad de otro tiempo, preconstitucional, basada en el nacional catolicismo".

 

Las respuestas de los más altos representantes de la jerarquía católica española han sido apocalípticas. En la homilía el Sr. Cardenal  Arzobispo de Toledo en la S. I. Catedral Primada el pasado 23 de noviembre dijo: Sé que me van a criticar -¿qué importa?-, pero nuestra sociedad está enferma, muy enferma y no podemos ocultarlo: ahí tenemos el crimen abominable del aborto, la eutanasia, lo que ha acaecido a propósito de una memoria en la que fue su casa de Santa Maravillas, o la sentencia de supresión en un colegio de Valladolid de los crucifijos, y otros hechos, en los que se denota una cristofobia que, en definitiva, es odio de sí mismos. El cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo, ha considerado que la erradicación de un signo tan arraigado en nuestra cultura como lo es el crucifijo "no favorece la convivencia", que se construye con el "respeto". "Lo importante es que se eduque a los niños y niñas de Valladolid a respetar los signos religiosos de cualquier religión", y ha añadido que lo importante no es "tirar por la borda" los símbolos religiosos sino "ayudar a respetarlos". A esta cuestión se ha sumado también El Vaticano, ya que L'Osservatore Romano aduciendo que el quitar el crucifijo es la ofensiva occidental,  que  sólo puede ser interpretada como un síntoma alarmante de amnesia cultural o necrosis.

 

En el plano puramente político, la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, se refirió en rueda de prensa a la polémica sentencia asegurando que su partido considera que "a la mayoría de los españoles no les molesta que haya un crucifijo en las aulas"  y que al PP "no le molesta" que haya un crucifijo en un aula de un colegio público, ya que la Constitución consagra la aconfesionalidad del Estado, pero también la posición particular de la confesión mayoritaria. En cualquier caso, De Cospedal ha declarado que su partido "ni comparte ni deja de compartir", sino que respeta la decisión. La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, defendió la autonomía de los colegios "a la hora de tomar decisiones" sobre la presencia de símbolos religiosos en las aulas. Cabrera manifestó que son los centros escolares los que mejor conocen "qué tipo de alumnos tienen", por lo que deben ser ellos quienes resuelvan estas cuestiones. La ministra arguyó que en ocasiones "establecer normas generales de carácter obligatorio, en lugar de resolver problemas, lo que hace es crearlos".

Toda esta polémica no es nueva. Diez meses antes de la aprobación de la Constitución de 1978, el presidente de las Cortes, Antonio Hernández Gil, católico, se vio sometido a una durísima campaña por ordenar la retirada del crucifijo de su despacho. Posteriormente afloraron de nuevo los enfrentamientos a partir de la aprobación en 1985 de la Ley Orgánica del Derecho a la Educación por el primer Gobierno de Felipe González. También surgieron las quejas eclesiásticas cuando Eduardo Sotillos en 1981, el director de Radio Nacional suprimió en la emisora estatal el rezo del ángelus al mediodía. Ahora irrumpe una nueva escaramuza en esta “guerra de los crucifijos”, y que  viene propiciada por el hecho de que determinados sectores  de la sociedad española no han llegado a entender todavía que estamos en un sistema democrático, cuya norma básica es la Constitución de 1978. Comportamientos justificados en parte porque en nuestro país hemos vivido durante mucho tiempo bajo el sistema político-religioso del nacionalcatolicismo, doctrina consistente en considerar que la esencia de lo español radicaba en la religión católica; tal como se contemplaba en el Concordato de 1953 firmado entre el Estado Español y la Santa Sede, y que en su artículo 1º especificaba: La Religión Católica, Apostólica Romana, sigue siendo la única de la Nación española y gozará de los derechos y de las prerrogativas que le corresponden en conformidad con la Ley Divina y el Derecho Canónico. O lo que es lo mismo que la Dictadura franquista se declaraba un Estado confesional. Entonces eran lógicos los crucifijos, las clases obligatorias de religión católica en los colegios públicos.    Hoy está situación es otra muy diferente. Nuestra Constitución vigente, mientras no se cambie, determina en su artículo 16.3. : Ninguna confesión tendrá carácter estatal.  Y, de acuerdo con este enunciado, es evidente que el Estado español no es religiosamente confesional. Por ello la sentencia del juez de Valladolid indica que “el Estado no puede adherirse ni prestar su respaldo a ningún credo religioso ya que no debe existir confusión alguna entre los fines religiosos y los fines estatales. Nadie puede sentir que, por motivos religiosos, el Estado le es más o menos próximo que a sus conciudadanos”. También indica la sentencia que “si bien la Constitución establece que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguiente relaciones con la Iglesia Católica y las demás confesiones (…), para lo que adoptarán las medidas necesarias para facilitar la asistencia religiosa en determinados establecimientos públicos (…), pero no menciona para los centros docentes públicos otro tipo de medidas o actuaciones” (en referencia al tema debatido de la presencia de símbolos religiosos). Por el contrario, como indica la sentencia, “en un centro público docente se imparte enseñanza a menores; estos se encuentran en plena fase de formación de su personalidad (…). La presencia de estos símbolos en las zonas comunes del centro educativo público,  puede provocar en esos menores el sentimiento de que el Estado está más cercano a la confesión, con la que guardan relación los símbolos presentes en el centro público  que a otras confesiones, respecto de las que no está presente ningún símbolo en el centro público, con lo que el efecto que se produce, o puede producirse, con la presencia de los símbolos religiosos es la aproximación a la confesión religiosa representada en el centro por considerar que es más próxima al Estado y una forma de estar más próximo a éste”.

Al hilo de esta argumentación, la sentencia incide en que “especialmente sensible al tema de la libertad religiosa es la educación, pues en la fase de formación de la personalidad de los jóvenes, la enseñanza influye decisivamente en su futuro comportamiento respecto de creencias e inclinaciones, condicionando sus conductas dentro de una sociedad que aspira a la tolerancia de otras opiniones e ideales que no coincidan con los propios”.

Al respecto cita la sentencia la Convención de Derechos del Niño de Noviembre de 1989, ratificada por el Estado español, y la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor, de enero de 1996, que indican que los niños son titulares plenos de sus derechos fundamentales, entre los que se encuentra la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Por todo ello la sentencia deja sin efecto el acuerdo del Consejo Escolar del Colegio Macías Picavea por el que se negaba a retirar los símbolos religiosos, obligándole a retirarlos.

 

            Por ende, si en un Centro Público educativo se siguen manteniendo los crucifijos, se está privilegiando y haciendo concesiones a todos aquellos españoles que se consideran católicos, en detrimento de otros españoles que no lo son. Ya que, como dice  el artículo 14 de la Constitución: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

            Todo lo anteriormente expuesto me parece más claro que el agua clara. Siendo así, parecen lamentables e injustificadas las quejas jeremíacas de los jerarcas de las instituciones católicas, a las que secundan otras instituciones políticas y educativas, porque en definitiva lo que hay tras ellas es la pretensión de seguir disfrutando de unos privilegios anteriores, que ya no tienen. Y no los tienen, porque así lo ha querido el pueblo español, ya que en el artículo 1º  de nuestra Constitución se establece la soberanía del pueblo español. Por ello,  el mantenimiento de los crucifijos en el colegio Macías Picavea es ilegal y, en consecuencia, los poderes públicos no deberían permitirlo. Y así lo ha establecido la sentencia del juez. Esperamos que nuestros purpurados vayan entrando en razón. Algo que dudo, si tenemos en cuenta su trayectoria. Quiero acabar con una clara pregunta: ¿Quién es más enfermo, aquel que se niega a aceptar la legalidad democrática y constitucional, amparado en privilegios caducos; o quién defiende la independencia del hombre y de la sociedad, y más particularmente del Estado, de toda influencia eclesiástica o religiosa, sin que ello suponga rechazo o simple hostilidad hacia las ideas o prácticas religiosas?

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

 

Futuro del socialismo francés

 

En el recién terminado Congreso de los socialistas franceses en Reims y la subsiguiente votación para la secretaría general, por lo que parece, no se ha aclarado la situación, ya que las espadas siguen en alto entre los fracción de Sègolène Royal, -más proclive a pactar con el centro y con menos empachos ideológicos- y la de  Martine Aubry -defensora de fijar el partido en la izquierda y el no acercamiento hacia el centro-al no haber surgido un líder indiscutido,  ya que  de 137.000 votos expresados por los militantes, Aubry se ha impuesto por sólo 42 votos. Además Royal se ha negado a reconocer el resultado y habla  de fraude, ya que uno de sus asesores, Manuel Valls ha afirmado que van a recurrir los resultados ante los tribunales. La respuesta de los seguidores de Aubry ha sido casi inmediata y ha llegado a través del responsable de la Federación Socialista del Norte, Gilles Pargneaux, quien anunció otra denuncia contra el propio Valls por "difamación". Ignoro dónde se resolverán estas cuestiones. Si en los tribunales o en las instancias superiores  del partido, en una reunión extraordinaria el próximo martes del Congreso Nacional. Algunos analistas políticos no han desaprovechado la ocasión para señalar que los grandes perdedores son las dos fracciones socialistas enfrentadas, y el gran vencedor Sarkozy. Los titulares en los periódicos han sido profundamente negativos para el socialismo francés: Socialismo a la deriva, El dividido socialismo francés ahonda la crisis en la izquierda, Un partido sin ideas ni líderes, o Desastre en el PS. Entiendo que los juicios y más en política no pueden ser tan concluyentes. Que los resultados se hayan decantado por tan estrecho margen, y que haya dos sectores tan definidos, siempre que sean por diferencias ideológicas más que por personalismos, podrían entenderse como buen funcionamiento de democracia interna dentro del partido. Los resultados casi por unanimidad son menos democráticos.

Dicho lo cual, es indiscutible que la  situación para el socialismo francés es compleja, si tenemos en cuenta que las tareas a las que deberán dedicarse los socialistas franceses, encabezados por la nueva secretaria son de envergadura. Tendrán que aglutinar y sumar en un proyecto común de renovación a los dos campos, los de Aubry y de Royal; sin olvidar a los sectores Benoit Hamon y de Bertrand Delanoë.  Deberán  configurar o reconstruir un verdadero pensamiento de izquierdas, que en parte le resultará más fácil después de la crisis financiera mundial, que ha significado una situación crítica para las corrientes neoliberales defendidas por los políticos de la derecha. Manteniendo la economía de mercado, ese socialismo francés para el siglo XXI está todavía sin definir, o por lo menos, es desconocido para la sociedad francesa.

La nueva secretaria del Partido tendrá que buscar candidatos para las elecciones europeas de junio de 2009, en las que la derrota parece segura.; con el agravante de decidir a dónde dirigir las posibles alianzas hacia el centro de Bayrou o hacia el ala izquierda de Besancenot. E igualmente encontrar y preparar un candidato, que aglutine todas las voluntades de los socialistas y que puede competir con posibilidades, para las próximas elecciones presidenciales de 2012., teniendo en cuenta que sin pactar con el MODEM de Bayrou no se puede llegar al Elíseo; y si se produce el pacto, será a costa de renunciar a la coherencia de partido de izquierdas, con lo que se se le añaden más expectativas a las  ya existentes para la izquierda de Besancenot, ya que éste en los últimos sondeos, está mejor valorado como opositor que cualquiera de los socialistas.

Igualmente parece imperiosa la renovación del partido, con la entrada de nuevos equipos más jóvenes, que den savia nueva. De sobras es conocido en la práctica interna de los partidos, que muchos secretarios generales mueren en este intento. Como también abrirse con más profundidad hacia la sociedad civil: intelectuales, sindicatos, artistas, pensadores, economistas, docentes... Hace tiempo que el partido socialista francés perdió contacto con estas categorías, que siempre le habían proporcionado reflexión y debate ideológico sobre las necesidades reales de la sociedad francesa. Tampoco son temas baladíes, si la nueva ejecutiva quiere un partido de militantes o de masas, hasta ahora ha prevalecido la primera opción; y el llevar a cabo una profunda reflexión crítica de la labor dentro del partido del anterior secretario Francois Hollande, que ha cosechado fracaso tras fracaso.

Como acabamos de ver a la nueva secretaria del PSF tarea no le va a a faltar. Sería conveniente y deseable que la llevase a término con un éxito razonable, para que desde esa Francia republicana, laica, y orgullosa de su pasado histórico, irrumpiera con fuerza una auténtica y veraz alternativa socialista de izquierdas frente a la del omnipresente Sarkozy.  Por lo que estamos observando tras la desaparición de Francois Miterrand, el referente para el socialismo europeo, no proviene de Paris. Tras los acontecimientos de los últimos años, podríamos aventurar que este referente estuviera llegando ya desde Madrid.

Cándido Marquesán Millán