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La socialdemocracia no representa un pasado ni un futuro ideal, pero es la mejor de las opciones que tenemos hoy.

Cándido Marquesán

Estamos inmersos de pleno en el proceso de la elección para la Secretaría General del PSOE. Viene bien, siguiendo las directrices del poder político, a los medios de comunicación para ocultar otros problemas más graves inherentes a la crisis. Como también la abdicación de Juan Carlos I, y su sucesión por Felipe VI.  ¡Vaya tabarra que hemos sufrido estos días pasados! Han sido inmisericordes. Lo único que ha fallado ha sido el fracaso de la selección española de futbol en Brasil. Si hubiera llegado a la final, esto hubiera sido ya la de Dios.  Así pasan desapercibidos: la privatización de 49% de Aeropuertos y Navegación Aérea o del ferrocarril en el Corredor Mediterráneo; el dato sobre la deuda pública, situada en 96.8% del PIB, que supondrán nuevos recortes y reajustes para 2015; las cuentas B del Partido Popular, la privatización de la sanidad, las bolsas de fraude fiscal y la corrupción generalizada.

 

Eso sí nos bombardean con “la salida de la crisis está a la vuelta de la esquina” y para justificarla recurren al aumento de la inversión exterior, el descenso de la prima de riesgo y de las cifras de paro. ¿Qué clase de empleo se crea? Ahora mismo acabo de ver el informativo de Aragón TV, que se asemeja cada vez más al NODO. Este es otro tema que merecería un artículo aparte.

Retorno a las elecciones de la Secretaría General del PSOE. ¡Cuánta hipocresía destila la derecha española! La gran mayoría de esta aduce, sin que se le caiga la cara de vergüenza, que España necesita urgentemente un PSOE compacto y unido. Muy al contrario, se están regodeando hasta unos límites orgásmicos, al ver la crisis del PSOE.

No obstante, si el PSOE está donde está, los culpables son los mismos socialistas: su cúpula dirigente por haber traicionado los principios socialistas, y también sus militantes excesivamente sumisos por haberlo permitido. Como sus dirigentes han ido arrojando sin excesivos problemas por el camino gran parte de su equipaje ideológico, cada vez cuesta más reconocer su esencia socialista. Para justificar este comportamiento siempre han tenido motivos: el consenso, política de Estado, estrategia electoral, este no es el momento, etc. Nunca es el momento. ¿Cuándo es el momento para denunciar los acuerdos con la Santa Sede? ¿Cuándo es el momento para cambiar el artículo 135 de nuestra Carta Magna? ¿Cuándo es el momento para defender, pero de verdad, la República?

Y luego se sorprenden de que muchos de sus  antiguos  y hasta hace poco fieles votantes hayan preferido otras opciones políticas, como Podemos. Este abandono masivo de su electorado es lógico. Cualquier ciudadano medianamente sensato lo percibía, no así la cúpula socialista; eso sí,  esta tras cada derrota electoral, la próxima ha sido mucho peor que la anterior, decían que tomaban buena nota y que iban a iniciar un proceso de profunda reflexión. Pues, de tanto reflexionar, no se enteraban de lo que estaba ocurriendo ante sus ojos. También decían que era una necesidad imperiosa el rejuvenecer el partido, pero siempre pensaban en el de al lado, nunca en ellos mismos.

No quiero meterme en grandes profundidades. La explicación del fracaso del PSOE en las sucesivas elecciones es muy clara. Si no llevas a la práctica políticas socialistas, no esperes que te voten aquellos que se sienten socialistas. Así de simple. Por eso, muchos socialistas les han abandonado, bien refugiándose en la abstención o votando a otras opciones políticas, que llevan en sus programas principios socialistas. No creo que sea necesario estudiar sociología electoral en la Universidad de Harvard para llegar a estas conclusiones. Dicho lo cual, me parece pertinente el proceso abierto para acceder a la Secretaria General del PSOE. De todos los precandidatos el de más calado y de más hondura ideológica me parece Pérez Tapias, por su trayectoria política, ya que votó en contra de la reforma del Art. 135, y por su programa reflejado en 15 puntos. Como también el que si consigue la Secretaría del PSOE no se presentará a las primarias para la candidatura de la Presidencia del Gobierno, para evitar la acumulación de poderes en una sola persona..

De todas las maneras, sin negar la importancia de quién salga elegido, lo fundamental es el programa. Programa que es el socialdemócrata, que todos conocemos. No hace buscar fuera, lo que tenemos en casa. Obviamente hay que hacer las pertinentes adaptaciones al discurrir de los tiempos. Pero lo medular es claro: defensa de la libertad, igualdad, solidaridad, fraternidad y justicia social. Y por supuesto, democracia.  No obstante, por si algún socialista anda algo despistado sobre la esencia de la socialdemocracia, me tomo la licencia de hacerle dos recomendaciones. La primera, la lectura del libro Algo va mal  de Tony Judt, en el que este nos dice "los socialdemócratas suelen ser modestos. Tenemos que disculparnos un poco menos por los errores pasados y hablar con más firmeza de los logros.

Lo mejor a lo que podemos aspirar es a corregir la situación actual, tan insatisfactoria, que en las tres últimas décadas otros han provocado: esto nos debería indignar mucho más de lo que estamos. Abandonar los esfuerzos de un siglo es traicionar a aquellos que nos precedieron y a las generaciones venideras. La socialdemocracia no representa un pasado ni un futuro ideal, pero es la mejor de las opciones que tenemos hoy”.

Y la segunda,  insisto naturalmente que la socialdemocracia tiene un programa. Claro que lo tiene, otra cosa es que por falta de coraje, sus dirigentes sumisos al gran capital no lo pongan en práctica cuando gobiernan o no lo defiendan cuando están en la oposición.  Claro que lo tienen. Veámoslo en una buena parte. En Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre de 2012, se celebró el XXIV Congreso de la Internacional Socialista. Por un nuevo internacionalismo y una nueva cultura de solidaridad, y una de las resoluciones fue Por una economía con empleo, crecimiento y protección social: la respuesta socialdemócrata a la crisis. En ella constatan que la actual crisis financiera amenaza el crecimiento y la sostenibilidad económica en todos los continentes. La continua inestabilidad en el sistema bancario, la recesión en la Zona Euro y el crecimiento más lento del esperado en los Estados Unidos y en los países emergentes continúan caracterizando la economía global.

La crisis ha retrasado la implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Junto con los efectos de la crisis financiera global, la mayor concentración de la riqueza lleva a una desigualdad más profunda entre países y dentro de ellos. Mundialmente los salarios se han estancado o disminuido mientras el 1% acumula cada vez más ingresos. Sufren los sectores más vulnerables y las clases medias. Debemos enfrentarnos a unas políticas que socavan los derechos sociales. Los conservadores usan la crisis financiera para reescribir la historia y aplicar políticas neoliberales. Culpan al Estado de bienestar de la crisis y desmantelan la protección social. Sin embargo, es claro que la crisis financiera no la causó un gasto excesivo del gobierno, ni el costo de la seguridad social o porque la gente trabajaba poco. Las causas fueron las políticas deliberadas de alto riesgo que precipitaron un colapso total del sistema financiero. Como resultado, la necesidad de corregir la creciente desigualdad nacional y global no es sólo económica sino que también social. La creciente desigualdad ha provocado una sensación de injusticia, ya que los responsables de la crisis han salido indemnes y siguen gozando de grandes beneficios, mientras que el ciudadano común sufre y debe pagar las cuentas.

Nuestras prioridades políticas frente a esta crisis son. 1. Una política fiscal progresista: una tasa bancaria o un aumento impositivo a las rentas más altas, redistribución de la riqueza; introducción de un Impuesto a las Transacciones Financieras, nuevo sistema global de reservas para dar a los países en desarrollo acceso al financiamiento, nuevas instituciones financieras como bancos de desarrollo y bancos verdes para facilitar el crédito. 2. Necesidad de un nuevo paradigma frente a la austeridad. La austeridad ha fracasado en resolver los problemas fiscales en Europa y ha llevado a una recesión más profunda, más desempleo y a menores ingresos tributarios. Se necesita un nuevo camino más allá de la austeridad. Debe haber un enfoque que asegure el crecimiento y proteja a la economía contra los ataques especulativos.

Con bajo crecimiento y alto desempleo, es crucial expandir las inversiones, estimular el crecimiento y asegurar una economía para el futuro. Necesitamos una nueva cultura de solidaridad, ya que un gobierno solo se arriesga a ser aplastado por los mercados y las agencias de calificación. 3. Reforzar la regulación para un sistema financiero más trasparente para evitar una vuelta a los excesivos riesgos y prácticas poco éticas en las instituciones financieras. Debemos evitar volver a ser rehenes de los ataques especulativos que amenazan la estabilidad de nuestras economías, regular los fondos especulativos de cobertura, abordar el tema de las agencias de calificación, desmantelar los paraísos fiscales, cerrar el vacío legal y crear sistemas automáticos de intercambio de registro de impuestos. 4. Nueva Arquitectura Financiera Global que provea instituciones globales para garantizar estabilidad y manejo del riesgo, y asegure la seguridad del sistema financiero; proteja a los consumidores; mantenga la estabilidad económica; y garantice el acceso a las finanzas para todos.

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Si Latinoamérica gobernase el mundo. De cómo el Sur guiará al Norte hacia el siglo XXII

Cándido Marquesán

Es conocido que ha habido una concepción de la historia de la humanidad aquejada del eurocentrismo. Muchos hechos importantes acontecidos en otros lugares son totalmente marginados y se consideran irrelevantes. Esta situación sigue vigente. Vamos a verlo. Estamos inmersos en una crisis económica brutal, de la que no se sabe cómo salir, y que está produciendo daños irreparables y cruentos en amplios sectores de la sociedad europea. Lo más grave de la situación es la insistencia en las mismas políticas neoliberales que propiciaron la crisis. Esto es puro sadismo. Y además nos quieren convencer, y en gran parte lo están consiguiendo, de que no existe alternativa. Obviamente un régimen político en el que no hay alternativa, podrá denominarse como se quiera, pero no democrático.

 

Por ello, es urgente una contundente rectificación, tal como dijo en el discurso A las Izquierdas de Europa y del Mundo, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera en el IV Congreso del Partido de la Izquierda Europea (PIE) que reunió a 30 formaciones de izquierdas europeas en Madrid en el diciembre pasado, para unificar estrategias frente a las políticas de austeridad y de sumisión de Bruselas al dictado de los mercados. Deberían leerlo los líderes políticos europeos de la izquierda. Pero no lo harán al provenir, conocido el eurocentrismo político comentado, de un dirigente de un país marginal, como Bolivia. Como señaló Juan Carlos Monedero "Los cuatro puntos cardinales --dijo el poeta chileno Huidobro-- son tres: el Sur y el Norte". Bien podría hacer dicho que en el fondo es tan sólo uno, el Norte... El Sur es una metáfora de la ausencia, "de lo que no cuenta".

Mas la situación está cambiando. Ahí están los avances del socialismo en países como Bolivia, Ecuador o Venezuela. García Linera indicó que desde fuera de Europa vemos una Europa que languidece, abatida, ensimismada, apática y cansada. ¿Dónde está la Europa de las luces, de las revueltas, de las revoluciones, la de los grandes universalismos que movieron al mundo? Atrás han quedado los grandes retos intelectuales. La única Europa que vemos es la neoliberal, la de los mercados y no la del trabajo. Criticó que las democracias europeas están muertas, derrotadas y fosilizadas; al ser democracias sin esperanza y sin fe. En sentido estricto, no son democracias. Esta situación la ha provocado el capitalismo en la versión neoliberal. Y avisa que la izquierda europea no puede contentarse con el diagnóstico y la denuncia, tiene que comparecer con propuestas. Tiene que construir y luchar por un nuevo sentido común progresista revolucionario y universalista. Necesita recuperar el concepto de democracia. La izquierda siempre ha reivindicado la bandera de la justicia, la igualdad, la participación. La democracia es mucho más que las instituciones.

Es mucho más que votar. La democracia son valores y principios: tolerancia, pluralidad, libertad de opinión. La democracia es práctica, es acción colectiva, es creciente participación en la administración y en la gestión de los bienes comunes, es la recuperación de los comunes como derecho: la educación, el trabajo, la sanidad, la protección de la madre tierra; y tiene que reivindicar una nueva relación metabólica entre el ser humano y la naturaleza.  Instó a la unidad de las izquierdas, ya que la izquierda tan débil de hoy no puede darse el lujo de distanciarse. Habrá diferencias, pero coincidimos en mucho. No podemos seguir peleándonos.

La misma unidad preconiza Boaventura de Sousa Santos en la Novena Carta a las Izquierdas, mas para que tenga éxito político, tiene en cuenta tres factores: riesgo, credibilidad y oportunidad. En cuanto al riesgo, es importante mostrar que los riesgos no son superiores a los que los ciudadanos europeos ya están corriendo: los del sur, un mayor empobrecimiento, abasteciendo mano de obra barata a la Europa desarrollada; y todos en general, pérdida progresiva de derechos en nombre de la austeridad, mayor desempleo, privatizaciones, democracias rehenes del capital financiero. El riesgo de la alternativa es un riesgo calculado con el propósito de probar la convicción con la que está siendo salvaguardado el proyecto europeo.

La credibilidad radica, por un lado, en la convicción y la seriedad con las que se formula la alternativa y en el apoyo democrático con que se cuenta; y, por otro, en haber mostrado la capacidad de hacer sacrificios de buena fe (Grecia, Irlanda y Portugal son un ejemplo de ello). Y la oportunidad está ahí para ser aprovechada. La indignación generalizada y expresada masivamente en calles, plazas, redes sociales, centros de trabajo, salud y estudios, entre otros espacios, no se ha plasmado en un bloque social a la altura de los retos que plantean las circunstancias. El actual contexto de crisis requiere una nueva política de frentes populares a escala local, estatal y europea formados por una pluralidad heterogénea de sujetos, movimientos sociales, ONG, universidades, instituciones públicas, gobiernos, entre otros actores que, unidos en su diversidad, sean capaces, mediante formas de organización, articulación y acción flexibles, de lograr una notable unidad de acción y propósitos.

Insisto que la reacción ante la barbarie neoliberal hay que buscarla fuera de Europa. Sobre todo en el continente sudamericano. Hoy los proyectos políticos progresistas antineoliberales están en Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela. Una prueba de ello, puede servir lo expresado por el filósofo colombiano, escritor y profesor de Derecho en la Universidad de Londres Oscar Guardiola-Rivera, y autor del libro Si Latinoamérica gobernase el mundo. De cómo el Sur guiará al Norte hacia el siglo XXII, en el que a las "democracias pesimistas" del mundo desarrollado occidental, contrapone las "democracias optimistas" sudamericanas. Ha quedado claro que en la Unión Europea y USA la crisis del 2008 es el fracaso estrepitoso de un modelo económico y de una democracia estrictamente formal, que está dejando sin presente ni futuro a toda una generación de jóvenes, y donde el dinero público se destina para rescatar la banca privada a costa de crueles sacrificios del pueblo. En cambio en Bolivia, Ecuador o Venezuela existe otro presente y se vislumbra otro futuro, donde desde el ámbito institucional las políticas están impregnadas de justicia social, empujadas desde abajo por los movimientos de base, lo que significa que el dinero público se destina a subvencionar a las poblaciones.

La diferencia es crucial. Eso sí, desde todo el aparato mediático del mundo desarrollado, se califican a gobernantes como Evo Morales, Correa, Chaves o Maduro de populistas. Si esto es populismo, bienvenido sea. Es mucho más ético socorrer a las poblaciones que a los bancos. Reafirmándome en la idea expuesta. Voy a contraponer las diferencias entre España y Ecuador en relación a un tema crucial: la deuda pública. Para ello recurriré al libro de Gerardo Pisarello profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Barcelona Procesos constituyentes. Caminos para la ruptura democrática. Mientras que en España el plantear una auditoría sobre la deuda es considerado por todo el establishement como una locura, en Ecuador, en julio de 2007, al poco de llegar al poder Rafael Correa puso en marcha una Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público, un organismo integrado por juristas, economistas y especialistas de diferentes países, dependiente del Ministerio de Finanzas con el objetivo de auditar durante un año, los créditos internos y externos obtenidos por el sector público ecuatoriano, provenientes de gobiernos e instituciones del sistema financiero internacional y nacional, desde 1976 hasta 2006.

El Informe de la CAICP concluyó que una gran parte de los préstamos concedidos a Ecuador vulneraban el derecho internacional y por ello eran deuda ilegítima. Por ende, Correa decidió suspender el pago de intereses de parte de la deuda y una reestructuración de una parte importante de la misma, no por falta de recursos, sino por claros indicios de ilegalidad e ilegitimidad. Estas decisiones valientes supusieron adquirir en 2009 títulos de deuda valorados en 3.200 millones de dólares por 900, esto es, con una reducción de entre el 65% y u 70% de su valor. Por otra parte, es conocida la reforma del artículo 135 de nuestra Carta Magna.

La Troika, los grandes inversores privados y el poder hegemónico político-financiero alemán decidieron, no el pueblo español, que era imprescindible blindar constitucionalmente las políticas de austeridad. España, en connivencia de los dos grandes partidos, cumplió sumisa estos requerimientos. Primero, permitió el aumento de la deuda pública a cuenta del rescate incondicionado de las entidades financieras. Luego, aceptó proceder, sin ninguna discusión, a la reforma del artículo 135, el cual en uno de sus apartados especifica los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta.

En la Constitución ecuatoriana, en el Título VI está el Capítulo IV sobre soberanía económica, y en el dedica una Sección especial al tema del endeudamiento público. El artículo 289 especifica que "La contratación de deuda pública será autorizada por un comité de deuda y financiamiento de acuerdo con la ley". El Estado promoverá que el poder ciudadano vigile y audite el endeudamiento público. En el 290 "El endeudamiento público no afectará a la soberanía, los derechos, el buen vivir y la preservación de la naturaleza. Los convenios de renegociación no contendrán ninguna forma de anatocismo o usura. Se procederá a la impugnación de las deudas que se declaren ilegítimas por organismo competente. Serán imprescriptibles las acciones por las responsabilidades causadas por la adquisición y manejo de deuda pública. Se prohíbe la estatización de deudas privadas.


Estos días 14 y 15 de junio, se ha celebrado la Cumbre del Grupo de los 77 más China (G77) en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Como no podía ser de otra manera la noticia prácticamente ha sido marginada por la mayoría de los medios de comunicación españoles. Ha reunido a la mayor parte de los estados miembros de la ONU, que forman el sur político, pues al grupo, fundado en 1964, pertenecen 133 de los 193 estados participantes del organismo internacional, con casi 60 por ciento de la población mundial. La celebración de esta cita en Bolivia es un reconocimiento de los países del Sur al enorme esfuerzo transformador, descolonizador y solidario con los pueblos del mundo impulsado por sus pueblos indios y mestizos. De uno de los países más pobres y subordinados a Washington de América Latina, Bolivia es hoy un pujante Estado plurinacional, digno defensor de su soberanía y ejemplo de equidad, interculturalidad e inclusión social, que con el producto de la renacionalización de sus recursos naturales y la organización de sus movimientos sociales ha elevado sostenidamente sus niveles de educación, salud, bienestar y reducción de la pobreza, mientras mantiene un apreciable crecimiento económico.

Al asumir formalmente, el pasado 8 de enero en Naciones Unidas, la presidencia Bolivia del Grupo de los 77 países en desarrollo (G77) y China en una ceremonia que encabezaron el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Evo Morales pronunció un discurso de profundo calado político, del que solo puedo hacer un breve resumen. Señaló que ante la crisis "más profunda" que vive el mundo capitalista, ahora "es el tiempo de los países del sur" a través del G77, "uno de los principales actores de cambio en este momento histórico". "Los tiempos de crisis son tiempos de oportunidad para construir un mundo diferente", abogó por socializar la riqueza y erradicar la pobreza, universalizar los servicios básicos y ampliar la democracia. Para ello, planteó diez "tareas fundamentales" para lograr "un mundo nuevo", empezando por pasar de un desarrollo sostenible a un desarrollo integral "con equilibrio con la Madre Tierra" y trabajar para que los servicios básicos sean un derecho universal.

También por "refundar la democracia", pasando de la democracia representativa "en la que el poder está al servicio de las élites" a la democracia participativa y comunitaria, "donde los jóvenes y trabajadores participen activamente en las decisiones". Planteó también la necesidad de "descolonizar" la economía, la cultura y el mundo, además de erradicar el hambre y la pobreza en el mundo, y poner la ciencia y tecnología al servicio de la humanidad. Propuso crear una nueva arquitectura económica mundial, restablecer la soberanía sobre los recursos naturales, crear instituciones internacionales al servicio del pueblo y promover la integración complementaria de los pueblos del mundo.

Democracias optimistas ( El Periódico de Aragón - 03/05/2014 )

<a href="http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/homenaje-fray-gumersindo-estella_934529.html"><strong>Homenaje a Fray Gumersindo de Estella</strong></a> ( <a href="http://www.elperiodicodearagon.com">El Periódico de Aragón</a> - 12/04/2014 )

Los políticos dan el tono a la sociedad, crean pautas de comportamiento y suscitan hábitos colectivos.

Cándido Marquesán Millán

Hace unos días hemos asistido a una acción lamentable de un alto personaje político, de la que como español siento profunda vergüenza. Me estoy refiriendo a la lideresa, que además de aparcar en un carril-bus, se enfrenta con la policía y en su fuga se lleva por delante una moto. Y no contenta con ello arremete contra los policías acusándoles de machistas, y les amenaza con llevarlos a los tribunales. No tenía intención de perder el tiempo escribiendo unas líneas sobre esta señora, pero al final voy a hacerlo, tras haber tenido una conversación con un antiguo compañero de estudios de la Facultad, el cual la defendía a capa y espada, transfiriendo toda la culpa a los policías. Y como el otros muchos. Alucinante. ¿En qué país vivimos?  De verdad, he sentido un estado de gran perplejidad. ¡Vaya ejemplaridad pública por parte de alguien que ha desempeñado puestos tan importantes en el ámbito de la política!

 

Todos los cargos públicos me merecen todo el respeto, desde el concejal de un pequeño municipio al del presidente del Gobierno. Mas dicho esto, nuestra ínclita protagonista ha sido ministra de Educación, presidenta del Senado y de la Comunidad Autónoma de Madrid, además de estar al frente de la Ejecutiva del PP madrileño, por lo que su comportamiento por su popularidad es un referente para la ciudadanía. Como es conocido, esta señora ha tenido y tiene un blindaje mediático, como muy pocos políticos en nuestra democracia. Hiciera lo que hiciera, dijera lo que dijera, todos a defenderla y a reírle las gracias. ¿Cuánto poder tiene detrás?

El expresidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán la calificó de cojonuda.  Yo solo quiero recordar, tenemos una memoria muy quebradiza, algunos de sus comportamientos. Llegó a la presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, como consecuencia de que dos diputados socialistas Tamayo y Sáez decidieron no votar a Simancas. Eso trajo consigo la repetición de las elecciones, con el resultado conocido. No creo sea necesario haber estudiado en la Universidad de Harvard, para concluir que los dos diputados traidores se vendieron y que alguien los compró. Imaginen ustedes quién. ¿Cuántos intereses urbanísticos había detrás en la Comunidad de Madrid? Luego llegó el caso Gürtel, un auténtico albañal, y donde ha alcanzado una mayor extensión es el territorio madrileño. Es muy difícil conocer cuántos concejales, diputados, consejeros del PP madrileño se han visto inmersos en este sumidero de podredumbre.

¿Quién dirigía y dirige el PP madrileño? ¿Alguna responsabilidad tendrá quien sea su máximo dirigente? Pues, no, ninguna. Es más, he citado antes que esta señora tiene un blindaje mediático, por ello, no solo salió pura e inmaculada de tanta corrupción en su partido, sino que también al final la presentaron como el adalid de la anticorrupción. Manda huevos.

Luego los madrileños, cuanta más corrupción había en el PP popular, más la votaban. Manda huevos. Este caso  es digno de estudio para la ciencia política. Muy enferma tiene que estar una sociedad cuando no castiga electoralmente estos comportamientos. Y luego, por el altercado actual, vemos cómo es, cómo actúa, cómo piensa esta señora. Es un claro ejemplo de prepotencia y de desprecio hacia la ciudadanía. ¿Cómo es posible que los madrileños la votasen tanto y tantas veces? De verdad ni lo entiendo ni lo podré entender. Mas tendrán poderosos motivos.

Quiero terminar estas líneas apelando al daño producido  a la ética pública por los comportamientos de determinados políticos, como el que estamos comentando. Por ello recurro al extraordinario libro Ejemplaridad pública  de Javier Gomá, que no le vendría mal que lo leyera nuestra ínclita lideresa. Ni que tampoco cursará la extinta asignatura de Educación para la Ciudadanía.  Toda vida humana es un ejemplo y, por ello, sobre ella recae un imperativo de ejemplaridad: obra de tal manera  que tu comportamiento sea imitable y generalizable en tu ámbito de influencia, generando en él un impacto civilizatorio.  Este imperativo es muy importante en la actividad política, ya que el ejemplo de sus dirigentes sirve, si es positivo para cohesionar la sociedad, y si es negativo para disgregarla y atomizarla.

El espacio público está cimentado en la ejemplaridad. Podría decirse que la política es el arte de ejemplificar. Las instituciones públicas han sido conscientes o deberían serlo del efecto multiplicador para potenciar la convivencia de determinados modelos públicos. Los políticos, sus mismas personas y vidas, son, lo quieran o no, ejemplos de una gran influencia social. Como autores de las fuentes escritas de Derecho-a través de las leyes- tienen el monopolio  estatal de la violencia legítima  y ejercen un dominio muy amplio sobre nuestras libertades, derechos y patrimonio. Y como son muy importantes para nuestras vidas, atraen sobre ellos la atención de los gobernados y se convierten en personajes públicos. Sus actos no quedan reducidos al ámbito de su vida privada.

Merced a los medios de comunicación de masas se propicia el conocimiento de sus modos de vida y, por ende, la trascendencia de su ejemplo, que puede servir de paradigma moral para los ciudadanos. Como señala Gomá “Los políticos dan el tono a la sociedad, crean pautas de comportamiento y suscitan hábitos colectivos”. Por ello, pesa sobre ellos un plus de responsabilidad.  A diferencia de los demás ciudadanos, que pueden hacer lícitamente todo aquello que esté prohibido por las leyes, a ellos se les exige que observen, respeten y que no contradigan un conjunto de valores estimados por la sociedad a la que dicen servir.

No es suficiente con que cumplan las leyes, han de ser ejemplares. Si los políticos lo fueran, serían necesarias muy pocas leyes, porque las mores cívicas que provendrían de su ejemplo, haría innecesaria la imposición por la fuerza de aquello que la mayoría de  ciudadanos estarían haciendo ya con agrado. Saint-Just ante la Convención revolucionaria denunció “Se promulgan demasiadas leyes, se dan pocos ejemplos”, Circunstancia que no ha cambiado en la actualidad.

Con la democracia liberal, se acrecienta todavía más la necesidad de la ejemplaridad del profesional de la política. Además de responder ante la ley, es responsable ante quien le eligió. Frecuentemente, observamos que un político sin haber cometido nada ilícito se hace reprochable ante la ciudadanía, por lo que debe dimitir y se hace inelegible, al haber perdido la confianza de sus electores. Mas la confianza no se compra, no se impone: la confianza se inspira. Mas, ¿qué es una persona fiable? La confianza surge de una ejemplaridad personal, o lo que es lo mismo, la excelencia moral, el concepto de honestum. Cicerón en su tratado Sobre los deberes, nos lo define como un conjunto de cuatro virtudes: sabiduría, magnanimidad, justicia y decorum (esta última es la uniformidad de toda la vida y de cada uno de sus actos). Es evidente hoy que esta ciceroniana uniformidad de vida, incluyendo la rectitud en la vida privada, es determinante en la generación de confianza ciudadana hacia los políticos.

REFLEXIONES SOBRE EL ORIGEN, DESARROLLO Y FUTURO DEL ESTADO DE BIENESTAR

Cándido Marquesán Millán

He participado en una mesa redonda en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza con un tema de gran actualidad: El Estado de bienestar. Obviamente, cuando pisas un aula universitaria, esta circunstancia te obliga a que lleves a cabo una preparación a conciencia sobre el tema. Entre los libros que me han servido de referencia para profundizar sobre el tema han sido: El Estado Social. Antecedentes, origen y desarrollo y declive de Ignacio Sotelo; El subdesarrollo social de España, de Vicenc Navarro; algunos artículos como ¿Solo nos queda el Estado de bienestar? de Félix Ovejero; La Faes ataca de nuevo de José Ramón Villanueva, y otros propios del que escribe estas líneas. Trataré de reflejar algunas de mis reflexiones expuestas.

 

Siguiendo a Ignacio Sotelo el Estado social distinguiéndolo del Estado de bienestar, hace referencia a la legislación social llevada a cabo en Alemania e Inglaterra fundamentalmente a finales del XIX e inicios del XX y período de entreguerras.

En la Alemania de Bismarck se puso en marcha toda una legislación social para frenar la expansión de las ideas socialistas. En 1878 se ilegaliza la socialdemocracia. En 1881 Guillermo I anuncia el Estado social, con el apoyo de la gran Industria (Krupp, Siemens..) De ahí las medidas siguientes: en 1883 Seguro de enfermedad obligatorio, 1884 Seguro de accidente en el trabajo, 1889 Seguro de invalidez y 1891 Seguro de vejez a los 70 años. A este esbozo de Seguridad Social  estuvieron en contra los socialistas, más preocupados por la protección inmediata del trabajador  como la jornada laboral, trabajo noches, protección especial del trabajo de mujeres y niños.. En el Congreso de 1902 el SPD apoyó la Seguridad Social, aunque quiso extenderla al desempleo, que se consiguió en 1927. Estas medidas de Birmarck de frenar el socialismo fueron un fracaso, ya que en 1890 los socialistas obtuvieron 1,4 millones de votos, el 20% de los votos emitidos.

En Inglaterra, se retrasó la Seguridad Social 28 años hasta 1911, que finalmente se impulsó por el aumento de la pobreza y de mucho paro. Aquí el sindicato autorizado en 1868 precedió al partido laborista 1906. También en Inglaterra es mucho más pujante la sociedad civil que en Alemania, con muchas sociedades de ayuda mutua. La Seguridad Social fue el aporte de los liberales, con David Lloyd George, en la que contribuye mucho más el Estado en los costos.

La I Guerra Mundial fortaleció el Estado Social, ya que los esfuerzos de la población había que compensarlos de alguna manera, no en vano, por ejemplo, se implantaría el sufragio universal. También estaba el pavor a la Revolución Rusa.

En el período en entreguerras  en Inglaterra se creó el Ministerio de Reconstrucción en 1917  por Lloyd George con el objetivo de construir una sociedad nueva, para evitar la subversión social. En 1919 el Ministerio de Salud. En 1918 a través de la Ley de Educación se estableció la escuela gratuita hasta los 14 años. Leyes contra el paro, aunque no para todos.

La República de Weimar creó en 1927 el cuarto pilar el desempleo, que se sumó  a los de enfermedad, accidente, invalidez y vejez. El Primer Estado de bienestar lo diseña la Constitución de Weimar, que se hunde al no poder ponerlo en marcha. Son conocidas las cifras de parados en la depresión de los años 30, que llevó en volandas al Hitler al poder. La diferencia entre Estado social y Estado de bienestar tal como lo configura por primera vez la Constitución de Weimar, radica que el Estado social considera el capitalismo como algo racional, por lo que hay que dejarlo desenvolverse libremente y así producirá riqueza y luego se reparte.

El Estado de bienestar, considera el capitalismo injusto e insolidario si se deja a su libre desenvolvimiento, por ello hay que intervenir en la fase de producción, corrigiendo y modelando el orden socioeconómico desde el principio de la justicia. Ello comporta desde la  Constitución de Weimar adoptar una serie de medidas. El artículo 151 es crucial al introducir “El orden de la vida económica tiene que coincidir con los principios de justicia, con el fin de que proporcione una existencia de acuerdo con la dignidad humana”. Supone un cambio de visión. Para el liberalismo, tal como aparece en las constituciones del XIX, un artículo como éste resultaría superfluo e incomprensible: la economía capitalista se considera el orden natural, el racional óptimo y, por tanto, estaría fuera de la discusión.  En cambio, en la Alemania revolucionaria de 1919  para una gran parte de la población era evidente el carácter inhumano del capitalismo.

Además en la Constitución de Weimar se introducen en su articulado una serie de principios trascendentales a la hora de configurar un Estado de bienestar: Responsabilidad social de la propiedad, de ahí el derecho, tras indemnizar, a socializar las empresas privadas, cuando resulte beneficioso al bien común. Coloca el trabajo en el centro de la actividad económica, que el Estado ha de proteger, garantizando el derecho de coalición de la fuerza del trabajo, y se declara ilegal  cualquier limitación a este derecho. El Estado sanciona un sistema amplio de Seguridad Social ante la enfermedad o incapacidad de trabajar, a remediar las consecuencias económicas de la maternidad, o cambios coyunturales de la vida. Los asegurados participan en la gestión de la Seguridad Social. Derecho al trabajo y negociación colectiva y cogestión.

Conocida es la influencia de la Constitución de Weimar en la Constitución de la República española de 19131, de ahí podemos explicarnos que su  Capítulo II de Familia, Economía y Cultura, establece en el Art. 44 “la riqueza del país está subordinada a los intereses de la economía nacional. Y en el 46  “el trabajo es una obligación social y gozará de la protección de las leyes. La República asegurará al trabajador las condiciones necesarias a una existencia digna. Su legislación regulará: los casos de seguros de enfermedad, accidente, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte; el trabajo IBE mujeres y de los jóvenes y especialmente protección a la maternidad, la jornada de trabajo, el salario mínimo y familiar; las vacaciones anuales remuneradas; las condiciones del obrero en el extranjero., la participación de los obreros en la dirección, administración y beneficios de las empresas.

Llegamos al período posterior de la II Guerra Mundial, cuando se implanta el Estado de bienestar propiamente dicho en determinados países de Europa occidental y nórdica. El modelo británico fue obra de laboristas y conservadores y que fue seguido por diferentes países europeos. En 1945 los laboristas encabezados por Attlee ganan con el 47%, con una diferencia de 8 puntos e inician inmediatamente la construcción del welfare británico, poniendo en marcha el Informe Beveridge, que establece entre otros principios que la Seguridad Social debe evitar la miseria, enfermedad, ignorancia, desamparo y desempleo. De ahí,  en 1945 la Ley de subsidios familiares, la de la Seguridad Social en 1946, la de  la asistencia social en el 1948, y el Servicio Nacional de Salud en 1946, la auténtica joya de la Corona.

No viene mal seguir precisando el concepto de Estado de bienestar. Frente al Estado social, en el que la Seguridad Social, aparte de que fuera obligatoria, al ofrecer prestaciones en la medida de lo que se haya aportado, se comporta como cualquier seguro privado,  el Estado de bienestar en cambio, al margen de lo que cada uno haya contribuido, garantiza de la “cuna a la sepultura” unos ingresos mínimos que aseguren vivir con dignidad en todas las eventualidades que se presenten, enfermedad, invalidez, vejez, desempleo. De hecho, el modelo británico de Estado de bienestar, que es el que se expande por el resto de Europa reconoce diferencias en las prestaciones, pero con un mínimo intocable para todos, que se considera indeleble de la dignidad humana.

Conviene distinguir el modelo británico del socialdemócrata que inventó Weimar y que en su mayor pureza desarrolló Suecia. El  Estado de bienestar socialdemócrata, apelando al principio de solidaridad, cuestiona que las prestaciones hayan de estar relacionadas directamente con las contribuciones de cada uno. El modelo socialdemócrata además de garantizar una vida digna, libre de caer en la pobreza, pretende una distribución más equitativa de la renta nacional, como medio para llegar a una sociedad igualitaria. No solo la Seguridad Social se extiende a todos con un mínimo garantizado, como es el caso británico, sino que además pretende realizar la igualdad social a que aspira el socialismo. Lo que caracteriza, a fin de cuentas, el modelo socialdemócrata es que, lejos de ser una meta en si mismo, se considera el instrumento adecuado para superar gradualmente el capitalismo y avanzar hacia un socialismo en democracia.

El modelo británico de Estado de bienestar, en cambio, no pretende modificar la estructura social, eliminando las diferencias entre las clases, aunque la parte más radical del laborismo la postule. Trata de evitar la revolución social, algo muy factible si una parte importante fuera arrojada al desempleo y la miseria.

Obviamente también tuve que referirme al Estado de bienestar en España. En tiempos de la Dictadura de Franco, ni por asomo podía pensarse en su implantación. Hubo que esperar a la llegada de los gobiernos socialistas, encabezados por Felipe González en los años 80 y 90 del siglo pasado para que se pusieran en marcha una serie de medidas hacia la construcción de un incipiente e insuficiente Estado de bienestar. Por ello, prestaron especial atención a la sanidad, las pensiones, y a la educación. Entre 1982 y 1992, el gasto público en estos tres campos aumentó en 4,1 puntos sobre el total del PIB.

A través de la Ley 14/ 1986, de 25 de abril, General de Sanidad, se dio respuesta al artículo 43 de la Constitución de 1978, reconociendo el derecho a las prestaciones del sistema sanitario a todos los ciudadanos y a los extranjeros residentes en España. Obviamente esto significaría un incremento importante en gasto público. En 1989, se dedicaba un 5% del PIB a gastos sanitarios, que todavía quedaba lejos de las cifras de Alemania, Francia u Holanda.

La percepción de las pensiones se universalizó y se elevó su cuantía, con el fin de reducir las desigualdades sociales. Este hecho se realizó por medio de la Ley 26/1990, de 20 de diciembre, por la que se establecen en la Seguridad Social prestaciones no contributivas. La trascendencia de la reforma se centra en la extensión del derecho a las pensiones de jubilación e invalidez y a las prestaciones económicas por hijos a cargo, del Sistema de la Seguridad Social, a todos los ciudadanos, aun cuando no hayan cotizado nunca o el tiempo suficiente para alcanzar prestaciones del nivel contributivo, por la realización de actividades profesionales.

Se trata, en definitiva, de la universalización de tales prestaciones. La ampliación de la protección social trata de dar respuesta a una aspiración social de solidaridad para determinados sectores más desprotegidos, como ancianos o inválidos sin recursos. Esta ley supuso el que 400.000 nuevos pensionistas se incorporaran al sistema. El número de pensionistas (vejez, invalidez, accidente) no dejó de crecer, y otro tanto ocurrió con las prestaciones de desempleo, ya que, si en 1985 recibían el subsidio un millón de personas, en 1992 la cifra alcanzaba medio millón más.

Otro hito fundamental fue la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo. En ella se reconoce que el derecho a la educación es un derecho de carácter social. Concreta la enseñanza básica, contemplada en el artículo 27.4 de la Constitución, determinándose en 10 años su duración, ampliándose, por consiguiente, en dos años la existente hasta entonces, y extendiéndose desde los seis hasta los dieciséis años, además de ser gratuita y obligatoria.

Finalmente fue otro Gobierno socialista, el de Rodríguez Zapatero, con la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, el que implantó el Sistema Nacional de Dependencia, basado en los principios de universalidad, igualdad y con carácter público. Todo ello con el objetivo  de permitir que personas dependientes, en ese momento unas 1.125.190, que no se valían por sí mismas, pudieran ser atendidas convenientemente desde teleasistencia o ayuda domiciliaria al ingreso en una residencia, pasando por centros de día o de noche. Todo supuso un gran esfuerzo económico, sufragado por la Administración Central, la autonómica y también mediante la aportación de los beneficiarios en función de su capacidad económica personal.

En nuestro país, es claro la insuficiencia y el escaso desarrollo de este incipiente Estado de bienestar. Algunos datos proporcionados por el profesor Vicenc Navarro lo corroboran. Solo una persona adulta  de cada diez trabaja en España en servicios públicos del Estado de bienestar. En Suecia es una de cada cuatro. España es el país que tiene proporcionalmente menos personas trabajando en este sector de toda la UE-15, países con el mismo desarrollo que España.

Me pareció muy interesante una reflexión sobre el tema la aportada por el Félix Ovejero. La izquierda lejos del poder al Estado de bienestar menospreciaba y, a todos los efectos, le atribuía las tareas narcóticas que clásicamente asignaba a la religión. Por ello, no tenía más misión que la de apaciguar y escamotear los conflictos de clase y, por ese camino, preservar el capitalismo. La otra izquierda, la que lo gestionó durante mucho tiempo, lo defendía sin convicción, como avergonzada de avecinarse inconvenientemente a los teóricos del fin de las ideologías .Cierto día todo cambió. El Estado de bienestar pasó de señuelo apaciguador en manos de la burguesía a irrenunciable conquista proletaria. Qué pudo pasar no es fácil saberlo, puede que tuviera algo que ver el fracaso de algunos intentos de plantear alternativas reales al capitalismo que llegaron a rozar el poder, como el eurocomunismo o el Programa Común de Mitterrand. Antes que aceptar que venían mal dadas, la izquierda prefirió ceder a la tentación de reescribir las derrotas como victoria.

Finalmente se habló del futuro del Estado de bienestar. El porvenir resulta dentro de esta vorágine neoliberal, bastante sombrío. Sirvan de prueba irrefutable algunos datos. Poco ha el rey de Holanda, Guillermo Alejandro, leyó un discurso en el Parlamento (redactado por el Gobierno que preside Mark Rutte) en el que anunció la imposibilidad práctica de mantener el Estado de bienestar. Y ello no era solo por las dificultades financieras de los Países Bajos, sino que, además, “las expectativas de la gente no son ya las mismas… la gente quiere tomar sus propias decisiones. Pedimos a cada uno que asuma sus responsabilidades. Cambiaremos del Estado de bienestar a la sociedad participativa”. Más descentralización hacia los municipios y más responsabilidad individual.

Según el artículo La Faes ataca de nuevo  de José Ramón Villanueva, la publicación en sus Cuadernos de Pensamiento Político (junio 2013), de un trabajo de Elisa Chuliá titulado A propósito de la reforma del Estado de Bienestar, supone un claro cuestionamiento del mismo y de su viabilidad futura desde posiciones propias del más rancio conservadurismo. Chuliá lanza su primera crítica al señalar que los Estados del bienestar contienen en su interior el germen de su propia destrucción por haber logrado "éxitos sociales de primera magnitud", los cuales han supuesto unos elevados costes económicos que la autora parece desaprobar.

Y cita el aumento de la longevidad de la población, la emancipación económica y social de la mujer y el incremento de los niveles educativos de lo que llama la "fuerza del trabajo", esto es, de la clase trabajadora. El aumento de la longevidad, critica que haya supuesto "presionar al alza el gasto en pensiones y también, en menor medida, el gasto sanitario y el dedicado a otras prestaciones sociales".

Sobre  la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, aunque reconoce que ello ha supuesto el aumento de los ingresos fiscales estatales, también ve aspectos negativos: retraso en la nupcialidad, descenso de la natalidad y, con ello, "reducción de contribuyentes" futuros, así como que las mujeres hayan dejado de ocuparse "de los miembros más vulnerables de la familia" (niños y ancianos), y un supuesto "aumento de la inestabilidad estructural" familiar, planteamientos, que recuerdan la vieja mentalidad retrógrada según la cual el lugar de la mujer era "en casa y con la pata quebrada". El tercer ataque a las bases del Estado de Bienestar lo lanza contra la universalización del derecho a la educación. De hecho, Chuliá señala que "la amplia oferta educativa subvencionada", ha supuesto "una ganancia agregada en cualificación de mano de obra" que, ante la situación del mercado de trabajo, "ha originado desempleo y sobrecualificación".

EN LAS GARRAS DE UNA MANADA DE JETAS Y VIVIDORES

Cándido Marquesán Millán

Los actuales gobernantes están sobrepasando en su actividad política los límites de lo razonable. Hoy quiero referirme a la intervención del portavoz de Hacienda del PP en las Cortes de Aragón, Jorge Garasa,  el pasado 26 de febrero, replicando al diputado de Izquierda Unida, Adolfo Barrena. Es breve, pero muy clarificadora sobre la ideología política de los populares. Pude conocer la noticia a través de El Periódico de Aragón, y aunque solo era un breve resumen, lo fundamental estaba recogido. Desde el primer momento me sentí profundamente indignado al observar la auténtica catadura moral y la insensibilidad  social de este personaje, D. Jorge Garasa, hasta hace poco desconocido para la sociedad aragonesa. Los comentarios de los lectores fueron durísimos y que por su crudeza no quiero reflejarlos. Luego traté de buscar la intervención completa y gracias a las redes sociales pude conseguirla y la copié pacientemente.

La indignación se incrementó todavía mucho más, y eso que era ya bastante desde el principio. Creo que merece la pena leerla al detalle, por lo que la transcribo a continuación. Reflejo las palabras tal cual fueron emitidas, lo que puede significar alguna incorrección gramatical, generada por la transcripción a la escritura de un mensaje oral. Al final haré algunas reflexiones. Ahí va:

“La tendencia del empleo como ocurre en la mayoría de los países a futuro será temporal hasta el asentamiento económico del país, aquello de entrar en una empresa y jubilarse en la misma, eso ya pasó a la historia. Es una desgracia y se nos puede ir el talento, pero el empleo ya no está en Aragón ni en sus cercanas provincias o propias, que bien pudiera ser y que a todos nos gustaría, pero el trabajo está en toda Europa, por no ir más lejos y claro está, si se tiene ganas de trabajar y se está cualificado para ello.

Me gustaría recordarle, Sr. Barrena, como ya se lo he dicho alguna vez, la situación en USA con un paro del 7%, es el 2º país con mayor temporalidad laboral, el 1º es Holanda con el 49%, y no pasa absolutamente nada, porque el que quiere trabajar lo puede hacer y no me pregunte si el trabajo está en Montana o Arkansas, o cualquier otro de sus Estados, es más le recuerdo que en el sector de la hostelería allí el coste horario es de 3 dólares la hora, Sr. Barrena, solo le recuerdo, pero no es porque yo lo desee para los nuestros, simplemente es la realidad, ¿qué pasaría en España si como en USA por falta de tesorería , 800.000 personas se tienen que ir a su casa hasta nuevo aviso? Allí la conciencia ciudadana llegó a que bastantes miles de personas fueron a trabajar sin cobrar, mientras el problema se resolvió para apoyar al país, aquí con su grupo de IU, este hecho creo que sería difícil, por no decir imposible.

Y en Alemania, le recuerdo que existen los minijobs a 5 0 7 euros la hora y 7 millones de alemanes, 1 de cada 4 tienen un contrato de bajo salario con un máximo de 450 euros, y se ponen como ejemplo, cosa dudosa y no lo deseo, y estos trabajos vienen desde los años de 1990, y si no fuera por estos trabajadores, mientras dure la coyuntura actual no habría fomento del aprendizaje y la formación profesional, aunque no sea esto lo deseable. Mientras no se genere empleo en cantidad y calidad por la confianza empresarial habrá más contratos temporales que indefinidos como siempre. Elija usted sin demagogia si en esta coyuntura y en un tiempo prudencial no es mejor que una situación de desempleo, primero arreglemos la región y el país o a la inversa y el resto llegará por añadidura”.

De entrada, me llama la atención que en repetidas ocasiones el ínclito Jorge Garasa señala que tal situación, como el trabajo en precario o la necesidad de emigrar jóvenes con talento, no le gusta. Puedo asegurar tras haber visionado varias veces su intervención, que  tal sentimiento es falso. Su cara y el tono de sus palabras le delatan.  Excusatio non petita, accusatio manifiesta.

Este tío es un cretino. No sé si cuando dijo esto llevaba 3 cubatas, aunque tampoco es necesario, eso es lo que creen estos tíos, que nos quieren llevar a mitad el XIX. Repito, como mínimo, es un cretino. Por cierto, el ínclito Garasa, tiene un sueldo bruto anual de 53.055 euros, entre los que se incluyen casi 10.000 euros en dietas por trasladarse del centro de Zaragoza a las Cortes de Aragón. Este tío al recomendar el trabajo gratuito va más lejos que  el antiguo y ejemplar presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, cuando dijo que para  salir de la actual crisis económica: los trabajadores deben "trabajar más y, desgraciadamente, ganar menos”. Yo recomendaría que los trabajadores además de hacerlo gratis, todavía más, deberíamos ponernos un plumero en el culo para limpiar el polvo mientras estamos en la fábrica o en la oficina y así ser más competitivos. Luego de madrugada ir a buscarle la leche fresca para que desayunara al empresario-patriota, llevar sus hijos al colegio de monjas y pasearle el perro. Y luego ponernos de felpudo para que se calentara los pies en el invierno.

Quiero terminar ya, porque mi indignación va subiendo de tono y estamos en una edad poco propicia a los sobresaltos. No obstante, no me resisto a expresar unas reflexiones finales. Si estas son todas las aportaciones sobre un problema tan acuciante como el paro que puede hacer el grupo parlamentario del PP en las Cortes aragonesas, es como para echarse a temblar. Como también tengo que preguntarme, ¿para qué está una consejería de Economía y Empleo? Para decir que la situación laboral en el mundo es muy mala. Para ese viaje no se necesitan alforjas.

Mas, insisto,  cada vez lo tengo más claro, a estos individuos el paro no solo no les preocupa en absoluto, les viene de puta madre. Así pueden seguir explotando a la clase obrera y destruir toda la legislación socio-laboral arrancada con tanto esfuerzo por los que nos han precedido. Tampoco es una novedad.  Ya en 1944 el economista Kalecki en el artículo Aspectos políticos del pleno empleo lo dijo "En verdad, bajo un régimen de pleno empleo permanente, el despido dejaría de desempeñar su papel como medida disciplinaria. La posición social del jefe se minaría y la seguridad en sí misma y la conciencia de clase de la clase trabajadora aumentaría. Las huelgas por aumentos de salarios y mejores condiciones de trabajo crearían tensión política. Es cierto que las ganancias serían mayores bajo un régimen de pleno empleo, pero los dirigentes empresariales aprecian más la disciplina en las fábricas que los beneficios". El desempleo viene muy bien para que quede claro quien manda.

Pero, compañeros, todos los que vivimos de una nómina, debemos atarnos los machos, ya que de no mediar una respuesta contundente ante esta cruel clase política y empresarial, no están descartadas que tengamos que realizar las actividades antes comentadas. Por lo expuesto, cabe esperar que muchos trabajadores dejen de votar a esta cuadrilla de políticos, auténtica manada de jetas y vividores, aunque tengo gran desconfianza que se cumpla mi deseo. En numerosas ocasiones en nuestra historia los españoles han votado y aplaudido hasta con las orejas a sus propios explotadores. Allá ellos.