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Vuelva usted mañana

    Entre los numerosos y valiosos artículos escritos por Mariano José de Larra, uno de los más conocidos es el de Vuelva usted mañana, en el que pretende  mostrar las grandes penalidades que tiene que soportar un extranjero, monsieur Sans-délai, a la hora de tramitar un expediente dentro de la administración española. Me tomo la licencia de reproducir algunos fragmentos: Vuelto de informe se cayó en la cuenta en la sección de nuestra bendita oficina de que el tal expediente no correspondía a aquel ramo; era preciso rectificar este pequeño error; pasóse al ramo, establecimiento y mesa correspondiente, y hétenos caminando después de tres meses a la cola siempre de nuestro expediente, como hurón que busca el conejo, y sin poderlo sacar muerto ni vivo de la huronera. Fue el caso al llegar aquí que el expediente salió del primer establecimiento y nunca llegó al otro.

-De aquí se remitió con fecha de tantos -decían en uno.

-Aquí no ha llegado nada -decían en otro.

-¡Voto va! -dije yo a monsieur Sans-délai, ¿sabéis que nuestro expediente se ha quedado en el aire como el alma de Garibay, y que debe de estar ahora posado como una paloma sobre algún tejado de esta activa población?

Hubo que hacer otro. ¡Vuelta a los    empeños! ¡Vuelta a la prisa! ¡Qué delirio!

-Es indispensable -dijo el oficial con voz campanuda-, que esas cosas vayan por sus trámites regulares.

Por último, después de cerca de medio año de subir y bajar, y estar a la firma o al informe, o a la aprobación o al despacho, o debajo de la mesa, y de volver siempre mañana, salió con una notita al margen que decía:

«A pesar de la justicia y utilidad del plan del exponente, negado.»

-¡Ah, ah!, monsieur Sans-délai -exclamé riéndome a carcajadas-; éste es nuestro negocio.

Todos pensábamos que estas tristes y lamentables prácticas de nuestra administración pertenecían a tiempos pretéritos, mas por lo que estoy observando en estos días recientes, siguen estando vigentes.

Me encuentro en este periodo estival, así como otros muchos ciudadanos, en la imperiosa necesidad de renovar mi D. N. I.. Todavía no me ha caducado, hecho que se producirá a mediados del mes de julio. Estoy en un principio tranquilo. Procuro enterarme a través de Internet del procedimiento que mejor se adapte a mis necesidades. Tengo diferentes opciones: solicitar cita previa a través de Internet, o mediante una llamada telefónica; o ir a alguna de las 4 Comisarías de Policía de Centro, Delicias, Arrabal o San José en la ciudad de Zaragoza. La primera, la telemática, la intento en varias ocasiones. No es posible. Cuando, tras numerosos  esfuerzos lo consigo, compruebo que ya no dan cita previa para los meses de julio y agosto, al estar todas las fechas ocupadas; y compruebo con estupor que para septiembre no dan fecha, porque falta mucho tiempo. La segunda, la telefónica, con un coste similar al de las comunicaciones nacionales, después de recibir respuesta de un contestador automático, se me corta. Pienso que no sirve de nada, ya que no hay fecha libre. La tercera, es acercarme a una Comisaría de Policía. Pregunto a un agente que me contesta con mucha atención. Y me corrobora lo que ya pensaba que sólo dan unos números diarios, y que algunos para conseguirlos se tienen que levantar a las 4 de la mañana.

 Pensé que eran cosas mías, y que no tenía otra opción que aguantarme. Mas he aquí que no me encuentro sólo, ya que en la prensa zaragozana aparece una noticia con el siguiente titular: La policía recorta las citas para el D.N.I. en pleno verano y empieza a dar fechas para septiembre. Extrayendo algunos fragmentos de la noticia. Alrededor de 150 personas, se agolpaban a las 9 de la mañana de ayer a las puertas de las dependencias de la comisaría del paseo de Teruel, a la espera de que un funcionario comenzara a dar los boletos. Los que los consiguieron llevaban no menos de 4 horas de espera. En la comisaría de San José se repartieron números para citas presenciales, aunque no hubo problemas, ya que los funcionarios comenzaron el reparto a las 4 de la mañana. Una hora después el cupo estaba ya repartido. Menos afortunados fueron los que acudieron a las comisarías del Arrabal y de Delicias, en las que este pasado martes se colgaron carteles con el siguiente mensaje: Hoy no se reparten citas presenciales. Muchas de estas personas fueron remitidas a las oficinas del Paseo Teruel, pero cuando llegaron ya se habían repartido los turnos. Hace pocos días, unos ciudadanos que tenían cita previa para renovar el pasaporte en la comisaría del Arrabal, tuvieron que volverse a su casa sin él, porque los funcionarios se quedaron sin libretas para imprimirlos. Ante tantas trabas, ya tengo noticias de que algunas personas para conseguir la renovación de su D.N.I, han tenido que ir a Huesca o Calatayud. Todos estos acontecimientos por su contundencia encajarían perfectamente en la novela de Kafka, El Proceso.

Termino como conclusión. Ignoro quién es el responsable de esta situación. Supongo que alguno habrá alguno.  Entiendo que la ciudadanía no se merece  este trato. No sé si peco de ingenuo, pero siempre se nos dice por parte de los responsables políticos que la Administración está al servicio de los ciudadanos. Por lo que acabamos de ver parece que es todo lo contrario.

 

Cándido Marquesán Millán

 

La Ley de Fosas, una Ley necesaria

Acaba de aprobarse, el pasado 17 de junio, en el parlamento catalán la Ley sobre localización e identificación de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, más conocida como “Ley de Fosas”. Una ley pionera en España, que profundiza más que la “Ley de Memoria Histórica”, puesto que en ella se reconoce el derecho de las familias a buscar a sus seres queridos desaparecidos, así como la obligación y responsabilidad de la Generalitat de Catalunya de hacerse cargo de los costes que dicha búsqueda conlleve.

Cataluña ha sido la comunidad más sensible a todo lo relacionado con la recuperación de la Memoria Histórica. Ya en febrero de 2003, con Gobierno de CIU, se creó la Comisión Interdepartamental sobre la Localización  de Fosas de Personas desaparecidas durante la G.C y el F.  Pocos días después, en la misma legislatura, el 27 de marzo de 2003, el Pleno del  Parlamento aprobó por unanimidad una Moción sobre la recuperación de la Memoria Histórica especialmente sobre las personas desaparecidas durante la G.C. y el F., instando al Gobierno a culminar el mapa de todos los lugares donde hubiera fosas comunes en Cataluña,. Con el actual Gobierno del Tripartito, la Comisión Interdepartamental consideró que para conseguir todos los objetivos comentados, el instrumento esencial sería una Ley, que es la que estamos comentando y que han votado a favor los partidos miembros del Tripartito junto con CIU, en cambio lo han hecho en contra, lo que era previsible, los populares y se han abstenido los 3 diputados del grupo mixto.

             El objeto de está Ley es localizar a las personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista para reconocerles su dignidad y hacer efectivos los derechos de sus familiares y a obtener información sobre su destino y a recuperar e identificar sus restos, si se puede. A señalizar y dignificar los lugares de los enterramientos y a recuperarlos como espacios de memoria. A satisfacer el derecho de la sociedad a conocer la verdad de los hechos ocurridos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista y las circunstancias en las que se van a producir las desapariciones. Los gastos  derivados de las actuaciones para la búsqueda y localización de las personas inscritas en el Censo de personas desparecidas, que aparece en el artículo 4 de la Ley, correrán a cargo de la Administración de la Generalitat. Todo un reto, si tenemos en cuenta que en Cataluña existen 179 fosas, como mínimo, donde podrán estar más de 9.000 cadáveres, y que el abrir una fosa puede suponer unos 40.000 euros, y 1.000 euros cada trabajo de identificación forense.

En el Preámbulo constatamos una fundamentación jurídica de profundo calado, ya que la susodicha Ley se inscribe en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los diferentes tratados o acuerdos internacionales  sobre derechos humanos a los que se refiere el artículo 4 del Estatuto, y además no hace sino hacer cumplir lo establecido al artículo 54 del Estatuto que señala:  La Generalitat y los demás poderes públicos deben velar por el conocimiento y el mantenimiento de la memoria histórica de Cataluña como patrimonio colectivo que atestigua la resistencia y la lucha por los derechos y las libertades democráticas. A tal fin, deben adoptar las iniciativas institucionales necesarias para el reconocimiento y la rehabilitación de todos los ciudadanos que han sufrido persecución como consecuencia de la defensa de la democracia y el autogobierno de Cataluña. La Generalitat debe velar para que la memoria histórica se convierta en símbolo permanente de tolerancia, de dignidad de los valores democráticos, de rechazo de los totalitarismos y de reconocimiento de todas aquellas personas que han sufrido persecución debido a sus opciones personales, ideológicas o de conciencia.

Igualmente se menciona en el mismo Preámbulo el golpe de estado del 18 de julio contra el Gobierno constitucional de la II República, representado en Cataluña por el Gobierno de la Generalitat, y que trajo consigo una larga y cruenta guerra civil que, en ambas retaguardias, en ambos bandos, propició un estallido de violencia que costó la vida a millares de personas; sobre todo entre los meses de julio a diciembre de 1936, ya que se generalizaron detenciones arbitrarias, torturas, ejecuciones extrajudiciales e inhumaciones clandestinas. Una vez acabada la Guerra Civil, la represión institucionalizada por parte de los vencedores en forma de consejos de guerra sin ningún tipo de garantías jurídicas continuó durante una larga posguerra.

Ya en 1937 el Tribunal de Casación de Cataluña, a instancias del Gobierno de la Generalitat, puso en marcha la primera acción para recuperar, dignificar e identificar los restos de las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales y de las inhumaciones clandestinas en Cataluña, cometidas en la zona leal a la Republica. En el caso de las autoridades rebeldes, la primera acción para tal fin se hizo en octubre de 1936, que continuó  una vez acabada la guerra, pero solo afectó a las víctimas de la represión republicana, olvidándose de las víctimas de la represión franquista, cuyos restos todavía se encuentran en fosas comunes de localización no siempre conocida. Por ende, se ha producido un agravio comparativo. Mientras que unos están enterrados en tumbas con sus nombres conocidos, otros no lo han conseguido. El tratamiento legal de unos y otros es muy diferente, lo que constituye una vulneración del principio de igualdad reconocido por el artículo 14 de la Constitución española, que establece “ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social”.

Además de los diferentes apartados de la Ley, resultan altamente aleccionadoras en su tramitación parlamentaria otras razones justificativas de la Ley. Según Joan Saura,  de carácter estrictamente democrático, ya que si hoy vivimos en un régimen consolidado de libertades  y de paz, es absolutamente imprescindible reparar esta injusticia, una cuestión de coherencia con nuestros propios principios. Además el afrontar y asumir los horrores y los crímenes del pasado es una característica de las democracias maduras. ¿Qué mejor muestra de reconciliación que ser capaz de asumir el pasado doloroso y tomar medidas para corregir tales errores? Esta Ley contribuye a la reconciliación, así como el refuerzo de la convivencia democrática. Pero además hay una razón de carácter ético, que debía superar cualquier diferencia política. ¿Quién podría aceptar que un ser querido continuase en cualquier margen de un camino?  Esta Ley pretende compensar a los numerosos familiares, que desean ansiosamente dar una cristiana sepultura a sus seres queridos.

En su intervención, el Consejero de Interior, Relaciones Institucionales y Participación, Joan Saura, cita un fragmento realmente profundo, que debe hacernos pensar a todos, del prólogo que el historiador Joan Villarroya, escribió para el libro, titulado Els morts clandestins. Les fosses comunes de la Guerra Civil a Catalunya, de Queralt Solé i Barjau. Joan Villarroya indica que: “El setiembre pasado, estando en Dieppe, en la costa de Normandía, visitó el cementerio de los soldados canadienses muertos en el desembarco. Cada tumba está perfectamente cuidada, porque los chicos de las escuelas de los alrededores las han apadrinado y son los responsables de limpiarlas y plantarles flores. Esta visita al cementerio de Dieppe se puede extender a los cementerios que se conservan en Francia, donde están enterrados los soldados aliados y alemanes muertos durante la I y la II Guerra Mundial, incluso los restos de los soldados desconocidos reposan en grandes tumbas. Hay respeto y dignidad por todos los combatientes, enfrentados en el campo de batalla. Pasados más de 60 años del final de la última guerra mundial, se conservan intactas las tumbas de los soldados caídos, tanto sean franceses como alemanes. 

Tras la lectura del fragmento del prólogo, Joan Saura, se hace la siguiente reflexión: Ni en Cataluña ni en el conjunto del Estado español es posible visitar a cementerio alguno, donde de manera digna e individualizada estén los despojos de los soldados muertos en el frente, mucho menos todavía, el de las víctimas de la represión que la Guerra Civil ocasión”.

También resulta muy interesante el cierre de la intervención del diputado socialista-ciudadanos por el cambio, Sr. Balcells, cuando recurre a las palabras de una periodista, que se ha dedicado a investigar aquí y en otros lugares con dramas similares el problema de las fosas. Se refiere a Montse Armengol, que en su libro Les fosses del silenci, partiendo de la experiencia de Nicaragua, se hace la siguiente reflexión: “En Guatemala hemos visto como nos pasaban la mano por la cara por el esfuerzo institucional para localizar las fosas, para obtener ayudas internacionales, para hacer un banco de ADN, para tener un psicólogo a pie de fosa que atendiera a los familiares de las víctimas en aquel momento, a la vez esperado y doloroso, en que surge el primer hueso, una bota o una chaqueta, que confirma la pérdida violenta de un ser querido. El momento en que una pala abre la tierra y se rompe el silencio; el momento en que, por fin, puede comenzar el duelo, el personal, el del familiar del desaparecido y el colectivo: el de la sociedad que ha padecido la tragedia. Nada de eso”- acaba diciendo Montse Armengol- “hemos visto en esta España que presume de dar lecciones de transición o de perseguir a los dictadores criminales”.

Por parte del Grupo Parlamentario del Partido Popular de Cataluña, intervino Rafael López, señalando que para satisfacer el derecho de toda la sociedad a conocer la verdad de los hechos ocurridos y las circunstancias en que se produjeron las desapariciones, no se necesita una Ley. Como tampoco crear más organismos. Acusa al gobierno del Tripartito que en 5 años no han hecho nada para reparar moral, económica y jurídicamente a las víctimas. Termina aduciendo que quieren la reparación de todas las víctimas.

Entiendo que los objetivos marcados y explicitados anteriormente, son de tanta importancia, que como mínimo debía hacerse en una norma, con rango de Ley. Pienso que esta decisión emprendida por la Generalitat es muy importante, ya que viene a saldar una deuda pendiente con muchos de los muertos que todavía permanecen esparcidos por las cunetas de numerosas carreteras. Lo lamentable es que se haya tenido  que esperar tanto, para que una Administración del Estado español haya dado ese paso adelante. Cabe pensar, sería deseable, que se sumen otras en los años sucesivos. Porque no deberíamos olvidar, como acaba de señalar recientemente Carlos Jiménez Villarejo  que el juez Baltasar Garzón será citado como imputado en cuanto presunto autor de un delito de prevaricación, consistente en dictar a sabiendas resoluciones injustas. Es el delito más grave que puede atribuirse a un juez. La razón es que, según el Tribunal Supremo, decidió investigar el golpe militar del 18 de julio de 1936 y una limitada parte de los crímenes de la dictadura, las más de 100.000 personas desaparecidas cuyo paradero aún se desconoce y los secuestros de menores. La organización ultraderechista Manos Limpias y cinco magistrados del Supremo van a hacer posible un hecho que produce estupor a la conciencia democrática.  Es este el país que tenemos.

Cándido Marquesán Millán

 

Seamos corruptos, es incluso bueno

Los resultados electorales en esta nuestra querida España para el Parlamento europeo, me sugieren a vuela pluma unas breves reflexiones. El incremento de la abstención- producto de una campaña bronca, en exclusiva clave nacional, y sin referencia alguna a Europa- con respecto a las anteriores elecciones europeas no se ha producido, ya que las cifras de participación han sido prácticamente las mismas. Ha ganado sin paliativos el PP, y ha perdido el PSOE. Podrá parecer una tautología innecesaria, mas no lo es, si tenemos en cuenta lo acontecido en elecciones anteriores, en las que la fuerza política perdedora se negaba a aceptar su derrota y a reconocer el triunfo del partido contrincante. Insisto, ha ganado el PP, por lo que debe ser felicitado, y ha perdido el PSOE. Es así de simple el funcionamiento del sistema democrático. Y ha ganado el PP y ha perdido el PSOE, porque el pueblo soberano lo ha decidido así, por las razones que le hayan parecido oportunas; como lo ha hecho ya en situaciones anteriores. Parece claro que la crisis económica, con los 4 millones de parados, y bien que lo han aprovechado los populares, es motivo más que suficiente para explicar el retroceso de los socialistas.  No puede decirse, cuando los resultados nos son desfavorables, que el pueblo español se ha inclinado por determinada opción política como consecuencia de una burda manipulación de no se sabe quién. El pueblo vota a quien le place, y porque quiere. Y quien no lo acepte, o no lo haya aceptado que no pretenda llamarse demócrata. También este último juicio es tan diáfano como el agua clara.

Dicho lo cual con total contundencia, para que nadie se llame a engaño, hay un aspecto de estas elecciones que me ha sorprendido sobremanera, y que me ha producido un profundo malestar. Son los resultados electorales de las Comunidades Autónomas  de Valencia y de  Madrid. Entraba dentro de lo previsible, además de lo razonable que el caso de corrupción Gürtel, que  ha provocado destituciones y dimisiones de importantes cargos políticos del PP en la Comunidad de Madrid; y el de Carlos Fabra y la imputación de Camps en la Comunidad Valenciana, tendría algún reflejo negativo en los resultados electorales dentro de las filas de los populares. Y no ha sido así. Es más, han salido reforzados en relación a elecciones anteriores. En la C. V. en las elecciones europeas de 2004  al PP le votaron 868.948 (49,72%), en las de 2009 ha llegado a la cifra de 981.482 (52,30%). Es decir 112.534 valencianos más; desglosados por provincias así: Valencia con 68.000, Alicante con 35.000, y Castellón con unos 9.000. En la Comunidad de Madrid más de lo mismo, aunque no de una manera tan acentuada. En 2004 a los populares les votaron 1.088.712 (49’54%), y en 2009 1.104.318 (48,61%). O lo que es lo mismo, 15.600 votantes nuevos. Aquí el PP tampoco paga los escándalos del caso Correa o del espionaje. El PSOE está a 12 puntos por debajo. Un ejemplo contundente: en Pozuelo, cuyo alcalde del PP además de dimitir, está imputado, los votos populares han llegado al 62%, con más de 40 puntos de ventaja.

Estos datos me parecen de tal gravedad, como para hacernos pensar a todos un poco. A un importante colectivo de ciudadanos, parece que les importa poco o nada en absoluto a la hora de votar a un partido, el que algunos de sus  miembros destacados estén en situación de imputados, e incluso acusados en casos de corrupción. Cabe entender que si les han votado habrán tenido en cuenta otras razones de más peso.  Pero es que, por si todavía no fuera bastante grave está circunstancia, es que los populares no sólo no han sido castigados es que han salido reforzados, por lo que, visto lo visto, a partir de ahora, las ejecutivas de los partidos políticos cara a futuras elecciones, podrían barajar la posibilidad de la conveniencia de que destacados miembros de su partido estuvieran incursos en casos de corrupción. Metidos ya en esta dinámica, podría ser recomendable la siguiente estrategia. Seamos corruptos. Lo más factible es que salgamos inmunes. En el caso de que alguno de los nuestros sea imputado o acusado  por el poder judicial, organizamos una campaña con el apoyo incondicional de determinados medios de comunicación adeptos a  nuestra causa, tocamos a rebato a todos nuestros militantes del  partido, con el argumento de que todo es producto de una burda confabulación de nuestros enemigos para atacar a nuestro partido, dirigida  por los inquisidores y Torquemadas del siglo XXI, y así conseguimos movilizar fuertemente  a todo nuestro electorado. La jugada es maestra. Aquí de lo que se trata es de ganar las elecciones. El fin justifica los medios. Si para alcanzar este objetivo, cuestionamos y propiciamos  un daño irreparable al poder judicial, uno de los pilares del Estado de Derecho. Esto no importa. Que la corrupción se esté convirtiendo en una práctica generalizada, al no ser castigada como debiera y que por ende, una parte importante de la ciudadanía se muestre cada vez más desconfiada hacia la clase política. Tampoco importa.  Nada nuevo bajo el sol. Ya lo dijo hace tiempo el Conde Romanones: Para conocer a fondo todas las miserias humanas, nada más eficaz que la vida política.

 

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

Algunas reflexiones sobre la corrupción

Debería preocuparnos sobremanera a los ciudadanos los derroteros por los que transcurre en estos momentos nuestra joven democracia, por causa de las tramas corruptivas en la clase política. La situación es lo suficientemente grave para que esta deriva se detenga. Recientemente en un periódico de dimensión nacional, con todo alarde tipográfico aparecía la siguiente reseña: La Caja B de la Trama Corrupta. El tesorero del partido X recibió de Correa 1,6 millones y viajes de regalo. Y aquí no pasa nada. Lo lógico hubiera sido que ese partido hubiera presentado una querella contra ese medio de comunicación. Y no fue así. Y no pasa nada, porque aquellos que tienen los medios para detener este cáncer, no hacen nada, no sé si porque no quieren, no pueden o no saben. O todo a la vez. Lo que parece claro es que la clase política tiene poco interés en abordar tal pandemia, si lo tuviera hace ya tiempo que hubiera sido corregida en buena parte. Y la solución sería muy fácil. Nada más que las ejecutivas de los diferentes partidos políticos tuvieran indicios de que alguno de sus miembros estuviera inmerso en un acto de corrupción, deberían dar toda clase de facilidades a la justicia para que la investigación prosperase en aras a la mayor transparencia posible. No parece lógico que los partidos políticos pongan tantas trabas, además de afirmar que todo se debe a una confabulación. Deberían abrir las ventanas de par en par, para que todo el aíre podrido que dentro existiera saliera lo más pronto posible.  Ignoro si la clase política es consciente del daño que se está produciendo al sistema con estas prácticas, con la gravedad que no son excepcionales, ya que se repiten un día tras otro; por ende, deberían también tener muy claro que cuando aparecen casos de corrupción en el partido contrincante, el daño no es exclusivo de ese partido, sino que alcanza a todo el sistema democrático, y  manchando a los numerosos cargos políticos que están llevando a cabo una labor inmaculada.. De ningún modo los políticos tendrían que utilizarla como arma arrojadiza en la lucha política, para conseguir rentabilidades electorales. El tú más que yo, no es más que de políticos insensatos, que a lo único que conduce es a degradar la actividad política, una de las más nobles tareas humanas, siempre que esté dirigida por la justicia social, en aras a la consecución del bien común. Además los políticos deberían ser extraordinariamente escrupulosos en sus comportamientos públicos, ya que deberían ser un referente de valores éticos para el resto de la ciudadanía. Podría servir de ejemplo como actuación correcta, a la hora de combatir la corrupción, la del alcalde de Zaragoza, que tras conocerse el contenido de unas conversaciones grabadas a uno de sus concejales, lo cesó temporalmente, argumentado que no puede estar nadie al frente de la cosa pública, si existen dudas sobre su honorabilidad. Y todavía más, continúa Belloch diciendo que si hay indicios de delito que puede ser perjudicial para el Ayuntamiento, la institución tendría el derecho a personarse en la causa, ya sea para ejercer la acusación, ya sea para la reparación de perjuicios. En la misma línea correcta estaría la actuación del presidente del Parlamento británico que ha dimitido, por el escándalo de los gastos abusivos de los diputados. Como acabamos de ver es muy fácil. Lo agradecería profundamente la ciudadanía.

Por lo que estamos viendo, la solución a esta lacra no va a venir tampoco de los diferentes medios de comunicación. Todos ellos en lugar de aclarar, lo que hacen es enmarañar cada vez más el caso de corrupción de que se trate. Según el medio, la versión es totalmente diferente. Lo que para uno es blanco, para otro es negro, cuando la información de que disponen suele ser la misma. Esta actuación resulta ininteligible para la ciudadanía. O muy al contrario, inteligible, ya que como los diferentes medios de comunicación tienen vinculaciones muy directas con determinados partidos políticos, esto conlleva el que no puedan decir toda la verdad. Además, cuanto más dure un caso de corrupción más tiempo tienen para tener materia noticiable, y así pueden vender más periódicos.

Por ende, entiendo que la solución tendrá que venir por otro lado: por el de una ciudadanía responsable e impregnada de unos valores éticos claros y auténticos, que rechacen con contundencia cualquier caso de corrupción. Tarea, por cierto nada fácil, tal como estamos comprobando, Los escrúpulos morales parecen ser de otras épocas. Mas no siempre ha sido así, tal como acaba de exponer recientemente el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova. Una trama de corrupción y sobornos, el escándalo del estraperlo, acabó en 1935 con la vida política de Alejandro Lerroux, el viejo dirigente republicano del Partido Radical que presidía entonces el Gobierno. Los ministros radicales tuvieron que dimitir, y cayeron también muchos cargos provinciales y locales del partido. En las elecciones de febrero de 1936, el Partido Radical,  que estaba gobernando desde septiembre de 1933 hasta finales de 1935, se hundió en las elecciones. Quedó reducido a cuatro diputados, noventa y nueve menos que en 1933. Alejandro Lerroux ni siquiera salió elegido en la lista. Todo un ejemplo. Y eso que en aquellas fechas aproximadamente la mitad de los españoles eran analfabetos. Tendrían carencias educativas, pero los principios éticos eran muy claros. En cambio, a los españoles del 2009 nos ocurre todo lo contrario.

Tal como observamos  la corrupción en nuestra democracia actual nunca tiene efectos tan inmediatos y devastadores sobre los cargos políticos y tiene escasísimo reflejo en los resultados electorales. Pase lo que pase, haya corrupción o no, sea esta escandalosa o no, da igual. Los dos principales partidos políticos tienen una base casi inmutable de votantes, lo que no deja de ser lamentable, además de ser una carencia manifiesta de lo que sería una ciudadanía responsable. En buena lógica, deberían  ser castigadas electoralmente con contundencia aquellas fuerzas políticas que estuvieran inmersas en prácticas corruptas. Mas esto es lo que hay. Y a pesar de todo, seguimos acudiendo a las urnas.

 

Cándido Marquesán

 

Lo de Mestalla era previsible

En los prolegómenos de la final  de fútbol de la Copa del Rey todos los amantes de este deporte nos hemos visto sorprendidos de no poder oír el himno nacional, ya que TVE interrumpió tal acontecimiento para llevar las cámaras a otros lugares carentes de interés. Mas en el colmo de los despropósitos, se emitió en diferido en el descanso del partido una versión edulcorada, con una manipulación clara al reducir el sonido y complementada con la imagen de un aficionado del Atletic, que con la mano en el pecho parecía estar ensimismado de fervor por la audición del himno nacional. Ignoro quién ha sido el responsable de tal decisión, mas lo que parece claro es que si lo que pretendía era evitar que a los televidentes nos pasara desapercibida la sonora pitada de los espectadores, catalanes y vascos, se ha cubierto de gloria.  Con tal acción se ha conseguido lo contrario de lo que se pretendía.

 

Entiendo que no es de recibo que desde las instituciones del Estado se pretenda ocultar la realidad que existe, tal como acabamos de contemplar con la censura ejercida desde TVE. Actuaciones como esta no son sino reflejo de épocas pasadas, y demuestran una desconfianza manifiesta hacia la madurez del pueblo español, que está muy por encima de su clase dirigente. Me parece la actuación de TVE vergonzosa. Para responsabilizar del desaguisado,  se ha tomado la decisión fulminante de  destituir el director de deportes de TVE. Es lo normal en  este país nuestro que a la hora de buscar un pagano siempre sea un mando intermedio, mas los auténticos responsables se van de rositas. Cualquier persona sensata piensa que tal acción había sido estudiada cuidadosamente desde niveles muy altos de mando. El que llegasen a la final el Barca y el Atletic supuso un auténtico quebradero de cabeza para los dirigentes de TVE, así como a otros importantes cargos políticos. Cabe pensar, en buena lógica, que tendrían numerosas reuniones para tratar de solucionar el problema, que seguro se iba a plantear. Por lo que parece, decidieron  torpemente. Nada nuevo bajo el sol.

 

             Como era de esperar también, desde numerosísimos medios de comunicación, partidos políticos, y de gente de la calle, la pitada de los aficionados presentes en el estadio de Mestalla, ha sido duramente criticada. No se han reparado en palabras a la hora de calificarla como improcedente y falta de respeto hacia España y su institución más representativa, como es la Corona. Se ha dicho también que lo sucedido en Valencia no es pensable que pudiera verse en países como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia o Estados Unidos, donde la gente escucha el himno nacional con gran respeto. Lo que ocurra en Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia o Estados Unidos no debería importarnos. Lo que nos debe importar es lo que ocurre en España. Entiendo que cualquier ciudadano en un acontecimiento público es libre de poder manifestar su opinión, en este caso con la susodicha pitada. No faltaría más. O es que al sonar el himno nacional, y la llegada del rey todos deberíamos ponernos firmes, y profundamente emocionados lanzar nuestra mirada perdida hacia el cielo infinito. Respeto profundamente a todos aquellos que sientan estas profundas emociones. Como también a las de aquellos que muestren su repulsa ante determinados símbolos, que por lo que sea no se sienten representados ante ellos.

 

              Por otra parte, no hacía falta ser un experto sociólogo para prever lo que ocurrió. En determinadas Comunidades Autónomas, en las que están muy enraizados los nacionalismos periféricos, existen un importante colectivo de ciudadanos que no se sienten españoles. Lo que es tan legítimo, como aquellos que sienten lo contrario. El sentirse español no es una realidad metafísicamente incuestionable. Aquellos que no lo admiten así dan muestras de un profundo dogmatismo. En un aviso a navegantes, para evitar malentendidos, yo me siento español. Dicho lo cual, merecería la pena indagar las razones últimas del hecho que estamos comentando. Uno de los temas más graves en España es la vertebración territorial. No es nuevo, hace mucho tiempo que revolotea sobre nuestras cabezas. Algunos ilusos pretenden obviarlo, empero, está aquí y ahora. Como también lo estuvo antes. Así lo constataron conspicuos analistas políticos como: Ortega y Gasset o Manuel Azaña. Todos a la hora de abordarlo deberíamos hacerlo con ciertas dosis de sensatez y equilibrio. Como tampoco nos vendría mal el mirar hacia atrás, a nuestro pasado. Los nacionalismos vasco y catalán surgieron a finales del siglo XIX, como respuesta al centralismo español. Cobraron fuerza en tiempos de la II República. Fueron perseguidos por el régimen franquista. Y con la llegada de la democracia, los ponentes de la Constitución de 1978, idearon el Título VIII de la Constitución, con la finalidad de encauzar las aspiraciones de los nacionalismos periféricos, sobre todo el vasco y catalán, aunque también el gallego. No consiguieron su objetivo, ya que este cauce parece resultarles estrecho, ya que  estos 2 nacionalismos tras gobernar en sus comunidades desde la restauración de la democracia, durante estos 25 años han estado llevando políticas de nacionalización de su población, fomentando sus propias identidades. Y han tenido éxito. En Cataluña y el País Vasco es mayor hoy el número de habitantes que al inicio de la democracia,  que se sienten solo vascos y catalanes Es esta la realidad, nos guste o no, y con ella debemos apechugar. O en el lenguaje orteguiano conllevarlo.

 

 En contrapartida, desde la instauración de la democracia el hablar de nación española no parecía estar bien visto, como consecuencia del uso y abuso que hizo el franquismo de la palabra nación española. Muchos padecimos aquella horrenda asignatura de Formación del Espíritu Nacional. Mas esa nacionalización era tan agresiva como grosera; ya que era forzada, brutal y basada en la anulación y aplastamiento de media España. Esa nacionalización se basaba en sublimar todo un conjunto de acontecimientos y personajes: Numancia, Viriato, Recaredo Pelayo, Covadonga, Reconquista, Santiago Matamoros, el Cid, Guzmán el Bueno, los Reyes Católicos, Lepanto, Pavía, el Alcázar, Marcelino, Pan y Vino.... De ahí, como señalan Sebastián Balfour y Alejandro Quiroga, que se haya popularizado el uso de el “Estado español” en lugar del de España, con resultados en ocasiones absurdos, ya que se ha llegado a afirmar lo siguiente: 60 millones de turistas extranjeros se bañaron en el año 1996 en el “Estado español”.. Tal ha sido la presión desde los nacionalismos periféricos que ha llegado a calar que España es solo un Estado y no una nación, ante lo cual , ¿en qué situación quedan regiones como Extremadura o la Rioja? Un ofendido periodista se quejaba de que los nacionalistas vascos y catalanes quisieran privar de nación a muchas regiones españolas al negar a España de tal condición. Con la instauración de la democracia no se ha hecho nada o muy poco por nacionalizar, por fabricar españoles. En cambio, con la implantación del Estado de las Autonomías, en muchos lugares de Estado español, lo han tenido muy claro, y lo que se ha hecho desde los poderes públicos, es nacionalizar a las masas, mas no para fabricar españoles. Esta ha sido la realidad.

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

 

           

 

¿Qué significa hoy ser de izquierdas?

 Numerosos politólogos, sociólogos y economistas que se mueven en las aguas  procelosas de la derecha de siempre han sembrado la idea, consecuencia de todos los acontecimientos ocurridos en las últimas décadas, sobre todo por la caída del Muro de Berlín y la expansión de las corrientes neoliberales, de que  la  izquierda está desorientada y sin capacidad de respuesta, como si no tuviera  muy claro cuál es su proyecto cara el futuro, y con el agravante de verse obligada a renunciar a buena parte de sus valores y principios que siempre le habían inspirado. Prosiguen con el discurso de que la izquierda  tuvo un proyecto desde el siglo XVIII, que podría estar basado en el progreso, la preparación de una revolución, o la causa de una clase social. Y además que la izquierda pensaba que la historia jugaba a su favor, ya que si irrumpían coyunturalmente reveses a la hora de alcanzar cualquiera de las metas anteriormente mencionadas, siempre podía alegar que nunca perdía de vista el paraíso al final del camino, tal como muy bien expresó Lenin: Un paso adelante, dos pasos atrás. Con la decadencia del proletariado industrial, tras el final de la Unión Soviética, esa izquierda se ha quedado sin agente, sin proyecto y sin historia. De ser cierta esta teoría no deja de ser aterradora tal conclusión. Podría ser válida para lo que hace referencia a los comunistas, ya que esta opción ha  quedado desacreditada completamente, ya que se basó en hipotecar la libertad. Otra cosa muy diferente es el descrédito del marxismo, ya que no deberíamos olvidar que en él hay un mensaje ético profundo: el poder de una idea y un movimiento dedicados firmemente a defender los intereses de los parias de la tierra.

 

            Lo auténticamente grave es que de las secuelas tan negativas de este discurso no se ha librado la socialdemocracia. Como señala Tony Judt: Ahora bien el fracaso del comunismo la ha liberado a esta de  esta perniciosa hipoteca de unas expectativas revolucionarias, por ende ¿ha de quedar esta corriente de la izquierda europea a defender solo ventajas sectoriales conseguidas con gran esfuerzo y observar con nerviosismo el futuro que no comprende y para el cual no tiene nada preescrito?  A veces por sus comportamientos la izquierda socialdemócrata parece que no tiene muy claro lo que significaría su propio éxito político, si lo alcanzara algún día; como tampoco una visión articulada de una futura sociedad mejor que la actual. Al carecer de ella, ser de izquierdas parece que no es más que un estado constante de protesta continúa. Y sobre todo se protesta contra las pretensiones de las corrientes neoliberales de desmontar y quitar determinadas conquistas sociales, y que hasta hace poco parecían plenamente consolidadas e incuestionables: derechos a una educación universal y gratuita, a determinadas condiciones laborales con un salario justo, a una prestación ante la situación de desempleo, a la protección de la salud y del medio ambiente, a una pensión justa a la hora de la jubilación, a ser atendido si se está en una situación de dependencia, a una vivienda justa… Es legítimo y justificable que la socialdemocracia esté atenta a conservar todas estas conquistas, ya que todas son vulnerables y contingentes políticamente, además  no existe un ley histórica que garantice que no puedan perderse algún día, ya que desde determinadas instancias de importantes poderes pretenden eso precisamente; eliminar lo ya conseguido, con el pretexto de que es insostenible económicamente.

            Mas entiendo que la socialdemocracia no debería contentarse exclusivamente con ello. Debería ser más ambiciosa y atender a amplios sectores de la sociedad europea que podríamos incluirlos en el segmento de los excluidos, y que cada vez va a más tal como estamos contemplando en estos momentos de crisis, personas que tras salir del trabajo a tiempo completo, o no haber entrado nunca, pertenecen sólo en parte a la comunidad nacional. No es su pobreza material, sino la forma en que existen fuera de los canales convencionales de empleo y seguridad, y con pocas perspectivas de volver a entrar en ellos, lo que les distingue. Son las madres solteras, trabajadores a tiempo parcial o con contratos temporales, población inmigrante, adolescentes sin titulación o cualificación alguna, los sin techo o sin vivienda digna, trabajadores manuales que se han visto obligados a retirarse prematuramente… En los momentos actuales todo Gobierno que sea auténticamente de izquierdas, deberá dirigir su tarea a garantizar que todo este segmento importante de excluidos tenga una vida digna; y además concienciar, lo que no deja de ser impopular y con un posible desgaste electoral, al resto de la comunidad, que disfruta de una vida acomodada, a que asuma con sus impuestos el compromiso  de compartir esa carga.

Como dice Hobsbawm, hoy, cuando el número de los que no trabajan y de los que no reciben un salario crece sin cesar, debemos encontrar nuevas formas de la distribución de la riqueza nacional e internacional. Este es el mayor problema que debemos de afrontar. No es cuestión de incrementar la producción, que ya hemos resuelto satisfactoriamente. El verdadero problema lo constituye el modo de repartir la riqueza. Está claro que tan sólo se ha redistribuido una pequeña parte de la riqueza generada entre la mayoría de la población. El reparto de la riqueza se está haciendo cada vez más profundamente desigual. Y cuando dice profundamente se refiere a que un reducido número de personas, a veces individuos solos, se están enriqueciendo, más allá de cualquier precedente histórico. Situación que no debería admitir la izquierda. A la derecha le da igual. Por ello, la izquierda existe porque todavía hay una diferencia entre la izquierda y la derecha. Los que niegan la existencia de esta distinción son, en general, gentes de derecha.

 

En consecuencia por muchos esfuerzos que han hecho y seguirán haciendo desde determinados sectores, con el propósito de convencernos de que la izquierda carece de proyecto, por todo lo expuesto queda demostrado fehacientemente que efectivamente lo tiene. Por lo menos, así yo lo veo. Y otros muchos como yo, que piensan, como señala Joseph Fontana que ser  de izquierdas es mantener una actividad crítica. No solamente para tocar las narices. Hay que ser conscientes, por decirlo en términos gramscianos, de que el entorno es mejorable. Y por tanto, la satisfacción y la complacencia son ilegítimas para una persona con una actitud de este tipo. Hay que criticar lo que está mal y crear consciencia alrededor, el material más escaso, y aún más en esta sociedad nuestra que en la de hace 50 años: conciencia crítica colectiva.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

Valores que no cotizan

           

    Todos los días acostumbro a leer los periódicos para informarme de “todo lo que está ocurriendo” a mi alrededor, aunque con frecuencia las noticias son tan negativas, que muchas veces me pasa por la cabeza el no leer nada de actualidad y dedicarme a la lectura de ciencia ficción. Un día es la crisis económica con una de  sus secuelas más demoledora como es el paro, que incide dramáticamente sobre la clase trabajadora.  Por cierto, al respecto un expresidente de Gobierno acaba de afirmar y se queda tan fresco lo que sigue: Sinceramente, conmigo en el Gobierno no se hubiera producido esta crisis que se ha producido. Otro, por si todavía no fuera bastante, nos bombardean con el hecho de que nuestras pensiones corren peligro. Ahora nos llega la posibilidad de una pandemia, como es la gripe porcina. Aderezado todo con las casos de corrupción política, que parece el cuento de nunca acabar. De verdad, el panorama es tan sombrío y truculento, que en algunos momentos me pasa por la cabeza  el exiliarme de este país, o cortarme las venas.

 A pesar de todo lo anterior, persisto en la  faena de la lectura diaria. Más de lo mismo. Una alcaldesa, de cuyo nombre no quiero acordarme, acostumbraba a presentarse en los actos públicos con todo un dispendio de lujo. Solía llevar un reloj suizo, un  hublot, símbolo de triunfo social y con un valor en el mercado de unos 4.500 euros. También la susodicha acudía a los juzgados hace dos años con un bolso de Loewe y una americana de cuero.  Ella y sus allegados gastaban miles de euros en piezas y complementos de marcas lujosas: Dolce&Galbana, Carolina Herrera o Prada.  La familia de la susodicha dispone de caballos en su mansión, para lo que habilitaron cuadras y un tentadero. El arquitecto municipal está en posesión de un Porche 911 Carrera, de cuya marca el modelo más barato ronda los 70.000 euros. Podríamos seguir con más y más datos. De entrada, todos estos hechos me producen ganas de vomitar y también unas reflexiones muy elementales. ¿Nadie sabía todo lo que estaba ocurriendo? Por lo que parece, parece que no. ¿Todo el producto de este latrocinio será devuelto a las arcas municipales? Todos los ciudadanos creemos que no, como hemos comprobado en otras ocasiones anteriores. Es frecuente oír a los ciudadanos que el robar en este país no está penalizado como debiera. Un par de años en la cárcel, y al salir de ella a vivir como un millonario. Un caso emblemático y muy conocido lo estamos comprobando todos los días en nuestra querida Zaragoza. Podemos observar cómo se pasea tranquilamente por nuestras calles. De verdad, siento asco e indignación. Me dan ganas de lanzar el periódico a la papelera. Mas el último instante al pasar a la página siguiente leo algo que me reconforta y me llena de gozo. Una zaragozana de 27 años, de nombre Cristina, tras cuatro años intensos de trabajo acaba de sacar las oposiciones a Notarías. Han sido 80 los afortunados, tras haberse presentado 1.225 licenciados en Derecho. Para alcanzar este objetivo han sido muchas horas de esfuerzo y de sacrificio. Cuatro años, un día tras otro y con quince horas de estudio diarias para aprender y recitar los temas, con alguna rarisima excepción para airearse con alguna excursión a la montaña. Cuando muchos de sus amigos las noches de los sábados se iban de copas ella tenía que hincar los codos ante los aburridos temarios. Con momentos de desánimo en el que lo que le pasaba por la cabeza era el tirar los temas por la ventana. Con la paciencia de los familiares allegados, que unas veces debían soportar sus  arrebatos de nerviosismo y otras debían infundirle ánimos para que no cejara en su empeño. En muchos casos los opositores han necesitado la asistencia de psicólogos, para que no se desmoronasen. Solo se dan cuenta del esfuerzo que hay detrás de la preparación de una oposición, el mismo opositor y sus familiares. Mucha gente piensa que estas cosas se regalan. Si las oposiciones se sacarán tomando cañas en un bar o cubatas en el Rollo, habría muchos notarios, abogados del Estado, jueces, fiscales, catedráticos. Afortunadamente todavía hay puestos de trabajo, cuyo secreto es muy sencillo: talento, esfuerzo y sacrificio. Ejemplos como el de Cristina, son y deberían ser unos referentes para la ciudadanía. Desgraciadamente no suele ser así. Los referentes son otros, todos aquellos que se enriquecen cuanto antes y sin importar el cómo y que luego cobran cuantiosas sumas de dinero por sus apariciones en programas de televisión. Si los contratan es porque acostumbramos a verlos. Son los ladrones, los jetas, los defraudadores los que triunfan en esta sociedad.¡Anda que no cunden en esta nuestra querida España¡ Afortunadamente todavía irrumpen ejemplos como el de Cristina. Lo lamentable es que en pocas ocasiones suelen ser noticia. Y no lo son, porque el esfuerzo, el sacrificio, la dedicación, el talento son valores que no venden en esta sociedad nuestra. Los que se cotizan son otros, y además están cada vez más en alza. Lamentable.

 

 

 

Il Cavaliere

                                             

            El primer ministro de la República italiana. Sr. D. Silvio Berlusconi no desaprovecha ocasión, para mostrar sus ocurrencias. Como todos las conocemos, ya nos nos producen sorpresa. Estamos curados de espanto. Me tomo la licencia de recordar algunas de ellas.

Nada más llegar a la presidencia europea, a primeros de julio de 2003, la oferta del culebrón que es la política italiana la extendió al ámbito comunitario, al comparar al eurodiputado alemán Martin Schulz con un capó nazi. Pronto lo secundó el subsecretario de Estado de Turismo, Stefan Stefani, que se lanzó en un artículo contra esos «rubios estereotipados de orgullo hipernacionalista» que tienen complejo de primeros de la clase, se ponen ciegos de espaguetis e «invaden ruidosamente nuestras playas» (los alemanes).

            Encendió de nuevo la mecha de la polémica al defender, con una frase sobre las mujeres, la necesidad de aumentar el contingente de soldados en las calles para evitar las violaciones y garantizar la seguridad. "Tendríamos que tener (en las calles) tantos soldados como tantas son las bellas mujeres italianas, creo que no lo lograríamos nunca", señaló en Sassari, isla de Cerdeña, comentando unos recientes casos de estupro ocurridos en Roma y Guidonia y el anuncio que hizo de que aumentará a 30.000 los soldados que patrullarán por las principales ciudades.

Tras el intercambio mutuo de descalificaciones entre Berlusconi y Prodi durante un debate televisivo, en uno de sus típicos arranques de incontinencia verbal, Berlusconi se despachó a gusto contra los votantes de izquierda, a los que dedicó el poco refinado calificativo de «gilipollas». Crecido después de considerarse ganador del duelo televisivo, se dejó llevar y culminó en insulto. «Tengo demasiada estima por la inteligencia de los italianos para creer que pueda haber por ahí muchos gilipollas capaces de votar en contra de sus intereses. Disculpad el lenguaje grosero pero eficaz», aseguró  Il Cavaliere entre aplausos durante un discurso en Roma ante una asociación de comerciantes frente a los que, una vez más, echó mano del miedo a una mayor presión fiscal para arremeter contra la izquierda.

            En una rueda de prensa conjunta con el presidente ruso, Dimitri Medvedev, en Moscú, el magnate de los medios también declaró que la elección de Obama como próximo inquilino de la Casa Blanca había sido "aclamada por la opinión pública mundial como la llegada del Mesías"."Trataré de contribuir a las relaciones entre Rusia y Estados Unidos donde una nueva generación ha llegado al poder, y no veo problemas para que Medvedev establezca buenas relaciones con Obama que también es guapo, joven y bronceado", dijo.

            Acaba de manifestarse con toda su crudeza en unos momentos tan dramáticos como el terremoto que ha asolado en la zona de L´Aquila.  "Tómenselo como un fin de semana de camping", "díganle a la mamma que los lleve a la costa", "no les falta nada". Con esas frases habló a las víctimas del terremoto en Italia. Bajo esa óptica, el que no tiene nada que comer debe tomárselo con calma y pensar que es una dieta; el que no tiene ropa, asumirlo como una experiencia doméstica; el que no tiene trabajo o dinero para estudiar, piense que está disfrutando de unas hermosas vacaciones.

 Todo lo anterior son palabras, no son más que palabras, aunque su gravedad radica en la persona que las emite. Lo que  resulta muchísimo más lamentable, como señala José Ramón Villanueva, la actitud de Berlusconi, en un esperpéntico acto ante las juventudes de su partido tras ganar las elecciones pasadas, en el que los jóvenes derechistas saludaron a “Il Cavaliere” al estilo fascista, al decir: “Al verlos, he pensado: la nueva falange romana somos nosotros”.  Como también que, ahora Europa se frota los ojos ante lo que tiene delante: un gobierno abiertamente xenófobo que respalda, alienta y defiende una persecución racista de gran calado contra los gitanos y, de paso, contra los inmigrantes. En Italia se están pisoteando flagrantemente los valores y principios de la Unión Europea, de la cual Italia es socio fundador. Todo esto es mucho más grave.

 

 Mas la realidad es la que es. Berlusconi fue primer ministro ya en 1994, apenas ocho meses, y volvió a serlo entre 2001 y 2006. Tras cinco años de delirios incumplidos, broncas partidistas, escasísimo crecimiento económico y permanente conflicto de intereses, pasó a la oposición. Ahora, su enésimo regreso, y su sorprendente forma de conseguirlo -con el apoyo democrático de 17 millones de italianos-, supone un misterio insondable para mucha gente. Pero las cifras mandan en democracia.

 

La pregunta sin respuesta es por qué los italianos siguen votando a un personaje como este. ¿Es acaso cosa del destino? ¿Una suerte de determinismo histórico?.¿Qué pasa en Italia? ¿Dónde está ese pueblo humanista, antiguo, civilizado? Allí nacieron los Cicerón, Julio Cesar, Virgilio, dando lustre al Imperio Romano y de paso las raíces del Derecho romano. Allí surgió uno de los movimientos artísticos más trascendentes de la Historia, el Renacimiento y el Humanismo, con nombres como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Rafael.. ¿Qué fue de la cultura, de la sensatez, de la elegancia que conocíamos? ¿Cómo es posible, nos preguntamos, que los ciudadanos volvieran a poner en el gobierno a un individuo como Berlusconi, procesado por no sé cuantos delitos de corrupción y con causas aún pendientes? ¿Cómo pudieron votar de nuevo a un tipo que modela las leyes a su conveniencia, que monopoliza, y mangonea los medios de comunicación, que trata a las mujeres como floreros, incluidas sus ministras? ¿Cómo es posible?  Me resulta muy difícil de entender.

 

 

Cándido Marquesán Millán