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Supuestas verdades irrefutables

 

En el diario “Le Fígaro”, Sarkozy afirmó que ”En el fondo, he hecho mío el análisis de Gramsci: el poder se gana por las ideas”. Consciente de esta circunstancia la derecha ha sabido jugar sus cartas, y desde hace varias décadas tiene estratégicamente la hegemonía ideológica, y también, en muchas ocasiones, tácticamente la hegemonía política.  Por ende, en estas décadas de triunfo del neoliberalismo, versión actual del liberalismo clásico sin compromiso cívico alguno con la moral, determinados poderes mediáticos y económicos nos han inundado con unas tesis y nos las han presentado como inmunes a cualquier posibilidad de crítica. Y aquel que tuviera la osadía de cuestionarlas era acusado de iluso.  Una de ellas ha sido la bondad de la desregulación de los mercados, lo que supondría crecimiento económico continuo, liberándonos de cualquier crisis. La situación económica en las que estamos sumidos con el daño irreparable de unas cifras de paro vergonzosas,   y sin que además se vislumbre salida en un futuro próximo, nos demuestran de una manera fehaciente que tal afirmación era una interesada falacia. Con ser tan grave esta situación, lo es más todavía que no se ven medidas correctoras para que los  Estados embriden a los mercados, ya que muy al contrario son éstos los que controlan a aquellos. Lo acaba de señalar Felipe González “El mercado exigió a los Estados que se endeudasen para que fuera rescatado y después exigió que se desendeudasen o me penalizarían”, “Estamos incubando la siguiente crisis. La diferencia será que los ciudadanos ya no tolerarán centenares de miles de millones para rescatar a los banqueros”.

 

Otra tesis del neoliberalismo, es que para que una economía funcione hay que adelgazar cuanto más mejor el Estado y transferir empresas y servicios públicos a la iniciativa privada. Buena parte de la ciudadanía la ha asumido sin cuestionarla.  Entre los más acérrimos partidarios de la privatización se encuentra la cúpula dirigente del PP. En una reciente entrevista Rajoy lo dijo claramente, aunque ya había avanzado pocos días antes su propuesta “de acometer privatizaciones -las denominó "liberalizaciones"- en sectores como aeropuertos y trenes. Y posteriormente Montoro la detalló más, incluyendo en la privatización la gestión de servicios sociales básicos como la sanidad, la educación o la dependencia. Tampoco nos debería sorprender, ya que es lo que se está haciendo en las Comunidades Autónomas de Valencia y Madrid por parte de sus dirigentes, al estar obsesionados por desmantelar los servicios públicos de sanidad y educación, como también de dificultar la puesta en marcha la Ley de la Dependencia, para pasarlos al sector privado.

La bondad de  la privatización es harto cuestionable, ya que contundentes ejemplos nos demuestran su fracaso más estrepitoso. Cabe recordar lo ocurrido en los antiguos países socialistas, donde se llevó a cabo una privatización sin control alguno, que ha generado una proliferación de grandes multimillonarios, dejando a buena parte de la ciudadanía en la pobreza más absoluta.

Y en España durante los mandatos de Felipe González y José María Aznar se privatizaron  las grandes empresas públicas, como Telefónica, Repsol y Endesa, junto a Iberia, Argentaria,  tras haberse librado de un porcentaje importante de sus trabajadores, mediante numerosas prejubilaciones, cuyo costo lo asumió el erario público. Las consecuencias nocivas las podemos constatar hoy en las grandes dificultades impuestas por la banca privada a la hora de concesión de créditos al empresariado, al comerciante, al autónomo, a las familias, que son en buena parte responsables de la situación económica actual. Muy diferente hubiera sido con una banca pública potente. Mientras tanto, esos mismos bancos además de seguir especulando con sus inversiones, publican nuevas cuentas de beneficios año tras año y vuelven a repartir bonos y gratificaciones a sus ejecutivos con la misma generosidad que antes de la crisis. 

Y ahora se habla también de profundizar más la privatización en los pilares sociales como la educación, la sanidad, los servicios sociales (dependencia incluida), donde ya se da  gestión privada bajo tutela pública.  Algunos datos nos muestran cómo la privatización no significa eficacia. Según la OMS, antes de la aprobación de la reforma sanitaria de Obama, en los Estados Unidos con un predominio apabullante de la sanidad privada, es el primer país en gasto sanitario per cápita y aparece en el 37º puesto en cuanto a la calidad del servicio.  Según Vicenc Navarro, la prestigiosa revista médica británica British Medical Journal acaba de publicar un estudio, 2009, del Dr. Gordon Guyatt, catedrático de Medicina de la McMaster University de Hamilton, en Canadá, según el cual  en los Estados Unidos la calidad de los servicios médicos proveídos por las instituciones con afán de lucro estaban muy por detrás de las instituciones públicas. Según la literatura científica el afán de ganancia en medicina está reñido con la calidad de los servicios sanitarios. Cuando se privatiza la prestación de un servicio público hay que pagar, además del coste del servicio, el beneficio del que lo presta. Esto encarecerá su coste, a no ser que la empresa privada tome medidas para rebajarlo, como pagar menos a los trabajadores, reducción de personal,  proveerlo con personal menos cualificado, limitarse a aceptar usuarios que no sean caros o proporcionar solo prestaciones baratas. Estos comportamientos se están dando ya en la sanidad y educación privadas.

Como conclusión, cuando nos bombardean desde determinadas opciones políticas y económicas con la bonanza de la privatización, con el pretexto de la eficacia, debemos desconfiar. Lo único que hay detrás es beneficio puro y duro.

 

Cándido Marquesán Millán

Algunas reflexiones sobre el viaje del Papa

 

Se ha convertido en tema de actualidad la llegada de Benedicto XVI a España: a Barcelona para bendecir la Sagrada Familia y en pleno Año Santo Compostelano como peregrino a Santiago de Compostela. La polémica no surge por su llegada, puede ir a donde le parezca oportuno y ser agasajado por sus seguidores, sino porque el viaje va a ser costeado con  financiación pública con presupuestos de Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y del propio Estado. Lo de menos es el costo, sea grande o pequeño. Un Estado aconfesional,   es aquel que no está adscrito  o vinculado a ninguna confesión religiosa, tal como lo establece nuestra Constitución, y si es así no puede sufragar un viaje privado y perteneciente a una confesión religiosa concreta. Si lo hace, está incumpliendo la normativa constitucional. Además, como señala Juan José Tamayo, si el Estado español no es un Estado religiosamente confesional, en este sentido, y sólo en este sentido, se puede y se debe decir que la sociedad española es una sociedad laica. Porque es así como los ciudadanos del Estado español hemos querido, libre y mayoritariamente, organizar nuestra sociedad, nuestras instituciones y nuestra convivencia. Algunos hablan de laicidad, y otros de laicismo. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el laicismo: Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente el Estado, de toda influencia eclesiástica o religiosa. Lo que no significa exclusión ni persecución de las instituciones religiosas. Laicismo significa independencia del Estado con respecto a la religión, pero nunca rechazo u hostilidad hacia las ideas o prácticas religiosas. Además nuestra Constitución, en su artículo 1º dice: La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes. Tales poderes no tienen su origen en una instancia sobrenatural o religiosa. Por ello nuestros representantes políticos deben ser totalmente autónomos a la hora de legislar, sin que tengan que estar sometidos a ningún tipo de injerencia religiosa. Ya conocemos las atrocidades que se han cometido en la historia cuando el poder político ha estado subordinado al poder religioso. Por eso podemos decir también que nuestra sociedad es una sociedad constitucionalmente laica. Por ende, el financiar con dineros públicos actos estrictamente religiosos va en contra de la consecución de una sociedad laica.

Por otra parte, en una situación económica sometida a unas políticas de ajuste draconianas, con recortes de salarios, pensiones, prestaciones de desempleo o de inversiones, que se gasten 6 0 7 millones de euros para este viaje me parece una falta de respeto a  toda la ciudadanía. No es de recibo. Desde el portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, se trata de justificar el gasto, señalando que la llegada del Papa a España va a reportar grandes beneficios tanto materiales como espirituales. Respecto a estos últimos no quiero decir nada, ya que me rebasan al moverme en otro ámbito, además de que serían difíciles de cuantificar. En cuanto a los primeros, es probable, mejor seguro que efectivamente se producirán por la venta en las tiendas de estampitas, anillos, colgantes, escapularios, medallas, collares, pósters, rosarios; como también las agencias de viajes, los hoteles y restaurantes aumentarán sus beneficios considerablemente, de lo que me alegro profundamente. De ahí la conclusión parece clara, que sean todos estos establecimientos comerciales los que corran con los gastos. Como también lo podrían haber hecho los católicos con una donación, tal como lo hicieron los ingleses poco ha.

Todos aquéllos que defendemos estos planteamientos nos vemos sometidos desde determinados sectores clericales o no, a unos ataques furibundos, acusándonos de estar persiguiendo a la religión católica, como si estuviéramos todavía anclados en un anticlericalismo trasnochado del siglo XIX, al no saber adaptarnos a los nuevos tiempos. No deja de ser un sarcasmo  que también se diga  que la religión católica española hoy esté perseguida; este juicio sólo puede salir de una mente calenturienta, si tenemos en cuenta los 10.000 millones de euros de subvención que recibe de las arcas del Estado. El mundo al revés, cuando ha sido precisamente la iglesia católica española la principal causante de las persecuciones religiosas en nuestra historia: la expulsión de los judíos, de los moriscos, así como la actuación inmisericorde y anticristiana del Santo Oficio. Todos las religiones no católicas fueron arrancadas de cuajo de nuestra historia. Por ello, para determinadas corrientes ideológicas, como el nacional-catolicismo la españolidad ha estado indisolublemente unida a la catolicidad. Naturalmente, es que no tuvimos otra opción en un pasado no muy remoto,  aunque hoy en día esta circunstancia está cambiando. El porcentaje de católicos se está reduciendo a marchas forzadas. Según una encuesta  del C.I.S. de este verano: en 10 años cerca de 5 millones de españoles han dejado de considerarse católicos. Los matrimonios civiles ya superan a los religiosos. Entre los creyentes, un 56% dicen que no van nunca a misa. Y el número de los creyentes que dicen ir a misa todos los domingos y festivos ha pasado en estos diez años del 21% en el año 2000 al 13% en el 2010.  Otra encuesta realizada a nivel europeo por la empresa European Midset a finales de 2009, para nuestro país las profesiones están valoradas por nota así: maestros (7,6), médicos(7,5), científicos (7,4), ecologistas (6,4), policías (6,2), militares (5,7), jueces (5,4), empresarios(5,2), periodistas y funcionarios (5), religiosos (4,3). A nivel de instituciones: Universidad (7), ONGs (6), Ejército (5,9), Autoridades religiosas (4,2), Sindicatos (4,1), Partidos políticos (3,4).  Tampoco es necesario acudir a las encuestas para constatar un hecho indiscutible, el que cada día los templos católicos están más vacíos, y entre los asistentes el porcentaje de jóvenes es cada vez menor. Son datos que deberían hacer reflexionar a la cúpula dirigente de la Iglesia: Papa, obispos, sacerdotes y religiosos. Por el contrario, los obispos españoles suelen siempre culpabilizar de los problemas de la Iglesia a agentes “externos” a Iglesia: el materialismo ambiental, el Gobierno socialista..etc..etc… La explicación de lo que está ocurriendo puede radicar, tal como  señala el teólogo Juan José Tamayo la Iglesia hace oídos sordos a los retos de la sociedad actual y mantiene los esquemas inamovibles del pasado, en temas como la moralidad: no al preservativo, no a las relaciones prematrimoniales, no a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, no a la homosexualidad etc… etc… De verdad, se hace más mal a la Iglesia desde dentro que desde fuera.

Como colofón, no es de recibo hoy el sufragar el viaje del Papa con fondos públicos, por ser hoy España un Estado aconfesional y porque imposibilita la realización de una sociedad laica. Quizás pudiera hacerse en otros momentos, como cuando  estaba vigente el Concordato de 1953 firmado por el Estado español y la Santa Sede, y que en su artículo 1º se especifica: La Religión Católica, Apostólica Romana, sigue siendo la única de la Nación española y gozará de los derechos y de las prerrogativas que le corresponden en conformidad con la Ley Divina y el Derecho Canónico. Mas hoy los tiempos son muy diferentes, hoy estamos en democracia, mientras que antes era una dictadura, aunque algunos parece que todavía no se han enterado.

 

Cándido Marquesán Millán

 

D. Mariano ejerce de buen gallego

 

Acabo de leer con sumo interés las respuestas del líder de la oposición, Mariano Rajoy a la entrevista realizada en un periódico de tirada nacional. Si, por lo que parece, de no producirse un cambio radical en las preferencias del electorado español tal como señalan las encuestas, el próximo presidente del Gobierno va a ser D. Mariano, como español de a pie tengo derecho a conocer cuáles son las principales líneas programáticas que van dirigir su política en el próximo Gobierno. Hasta ahora nadie las conoce, a no ser sus asesores del PP. No deja de ser sorprendente que sin hacer nada, salvo el criticar todas las medidas del gobierno de ZP; ni presentar alternativa alguna, salvo algunas vaguedades, en estos momentos esté rozando la mayoría absoluta, tal como señalan los datos de una encuesta realizada por La Vanguardia a fecha de 30 de octubre. Mientras que el PSOE pierde 36 escaños, lo que significa que son peores resultados a los de los comicios del 2000, cuando Aznar obtuvo la mayoría absoluta. Por ende, en la calle Génova tienen muy claro que no hay nada  mejor que sentarse a esperar a la puerta de casa hasta ver pasar el cadáver del  enemigo.  

Mas teniendo de entrada una gran desconfianza a que D. Mariano pueda mostrar sus cartas sobre la  mesa, como buen gallego que nunca sabes si está subiendo o bajando la escalera, me he aprestado a leer su entrevista. Ha versado exclusivamente sobre temática nacional: economía y vertebración nacional; corrupción, terrorismo; derechos civiles y políticas sociales. No ha habido ninguna pregunta sobre el tema educativo, cuando todos reconocemos que la educación es una de las claves del futuro de un país. No obstante, entiendo que puede darse cierta hipocresía, y que la educación no interesa tanto como dicen algunos.

Estas líneas solo tienen la pretensión de mostrar un pequeño extracto de su contenido, así como expresar algunas impresiones personales sobre aquellos temas que me parecen de mayor enjundia y calado.

Sobre las declaraciones denigrantes del alcalde de Valladolid, quita hierro al asunto, señalando que ya le comunicó que se había equivocado, y que al haber pedido perdón, se ennoblece. No quiere más explicaciones, finalizando con Esta persona ha tenido el apoyo de la sociedad de Valladolid durante mucho tiempo, de muchas mujeres y de muchos hombres. Que a pesar de estas palabras, D Mariano lo siga manteniendo dice mucho de cómo entiende la condición de la mujer. Cabe pensar que muchas mujeres vallisoletanas se lo pensaran a la hora de seguir votando al ínclito D. Javier León de la Riva en las próximas elecciones municipales.

Se muestra contrario a que una chica de 16 años pueda abortar sin el conocimiento de los padres, como también a una ley que no protege suficientemente el derecho a la vida, al permitir la libertad total en las primeras 14 semanas. Por ende, reformará la ley. No se compromete a mantener la ley del matrimonio homosexual, aunque la avalara el Tribunal Constitucional. Obviamente, de llegar a la Moncloa habrá retrocesos en los derechos civiles.

En la cuestión inmigratoria se muestra contundente en expulsar a todos aquellos que estén en situación ilegal, mostrándose partidario de que los Ayuntamientos denuncien a la policía a los inmigrantes sin papeles al acudir a empadronarse.

En el tema del terrorismo no dice nada nuevo que no supiéramos ya. Eficacia de las fuerzas y cuerpos de seguridad y no negociación con ETA. No obstante aun avalando la política antiterrorista del Gobierno, en algunas respuestas ante este tema muestra cierta desconfianza. Ante la pregunta: ¿Se siente suficientemente informado por parte del presidente del Gobierno? Responde que se siente informado, aunque no sabe si se le cuenta todo; sería un adivino, pero sí, se nos cuentan cosas.

En cuanto a la cuestión autonómica se manifiesta partidario de elevar a dos tercios las mayorías en las Cortes para las reformas de los Estatutos de Autonomía. Sobre sí admitiría la petición de CIU de un concierto económico para Cataluña similar al vasco en el caso de que necesitase su apoyo para gobernar en Madrid, responde que la gente tiene la suficiente inteligencia para saber lo que es razonable y sensato, y lo que debe hacer. Le vuelve a preguntar: ¿Eso es un sí o un no? Responde que eso es exactamente lo que he dicho, señor director.

Por fin en política económica  ha dicho con claridad meridiana que está de acuerdo con el plan de ajuste presentado por Cameron en el Reino Unido, que supone el mayor recorte al Estado del bienestar después de  la II Guerra Mundial. Es decir que le convencen las medidas aprobadas por el primer ministro británico: medio millón de trabajadores del sector público van a perder su empleo,  el Estado de bienestar británico se reducirá en más de 19.000 millones de libras al año, las tasas universitarias se van a aumentar, las viviendas sociales  van a ser mucho más caras, para cobrar una pensión pública habrá que trabajar hasta los 66 años,  los ministerios reducirán el gasto corriente en un 19% en los próximos cuatro años, Educación o Sanidad verán reducidos también sus presupuestos. Bueno, pues ya sabemos algo. Sin embargo, cuando el periodista le insta a que concrete las medidas a tomar para reducir el déficit, se marcha por los cerros de Úbeda. Por ello le pregunta directamente por: copago en la sanidad, el sueldo de los funcionarios, las prestaciones por desempleo… La respuestas afirman lo que haría, pero acaban siempre con la coletilla de a fecha de hoy, o en estos momentos.   O lo que es lo mismo,  si en el futuro tomara decisiones diferentes a las expresadas en la entrevista, siempre podrá aducir  que ahora los tiempos son otros. Tengo la impresión, y como yo otros muchos, que de llegar Rajoy a la Moncloa cualquier política que ponga en práctica, tal como acabamos de ver, la podrá justificar fácilmente con la situación heredada de ZP. A la pregunta de si tiene algún plan económico oculto, nuevamente se escurre, al responder que no tiene  ninguno, el que si lo tenía era ZP, ya que tomó medidas diferentes a las expuestas en su programa electoral. Igualmente pienso, y otros también como el perspicaz periodista Fernando Onega, que tiene un plan económico de tal dureza que no se atreve a darlo a conocer, ya que si lo hiciera asumiría un grave riesgo de perder un porcentaje importante de votos. 

En cuanto al tema de la corrupción política, sigue echando balones fuera, sin mostrar una mínima autocrítica. Sobre Bárcenas indica que había trabajado mucho y bien por el PP, por lo que su dimisión le pareció  un asunto intrascendente. En cuanto a Camps no duda de su honradez. Lamentable y vergonzoso. Que el máximo dirigente de un partido político no tenga inconveniente ético alguno  en mantener como candidato a la presidencia de una comunidad autónoma, a una persona que está imputada así como numerosos compañeros de su partido en claros ejemplos de corrupción, es una muestra del estado de degradación al que ha llegado la política española. Por tal como se expresa, no parece que esta cuestión le importe en exceso, ya que en una reciente encuesta la corrupción aparecía en el décimo lugar en cuanto a los temas que les preocupaban a los españoles. Esta circunstancia dice mucho de cuál es la escala de valores éticos imperantes en la sociedad española. A la hora de votar nos tapamos la nariz para evitar el olor nauseabundo.

Con D. Mariano, como buen gallego,  no se sabe bien si está bajando o si está subiendo la escalera.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

El ejemplo de Francia

                                  

Desde este lado de los Pirineos siento una mezcla de gozo y de envidia sana al observar la firme respuesta de la sociedad civil francesa ante los ataques a determinados derechos laborales y sociales por parte del gobierno de Sarkozy. Es un admirable ejemplo de una ciudadanía viva que sabe perfectamente lo que está juego: ni más ni menos que su modelo social, el Estado del Bienestar, heredado de las generaciones anteriores, y que piensa que debe de mantenerlo y transmitirlo, es lo mínimo, a las generaciones futuras.  Mas, lo que se está dilucidando en estos momentos en Francia es mucho más que la reforma de las pensiones. Aquí existe un profundo malestar, que viene de largo, aunque se ha incrementado tras la crisis económica que ha desembocado en una profunda crisis social. Existe una gran inquietud y angustia entre la mayoría de los franceses, ya que no ven una perspectiva clara de salida de crisis. El fondo del asunto, son los 15 millones de hogares que tienen  graves dificultades. No deja de ser contradictorio que a los franceses se les pida trabajar más y muchos de ellos están fuera del mercado del empleo. Estas contradicciones ponen en movimiento a la gente. Así podemos entender que una amplia mayoría de la población francesa, un 70% está a favor de las movilizaciones.

Es un movimiento de protesta  iniciado y encabezado por los sindicatos, secundado a conciencia por amplios sectores de la sociedad, desde funcionarios, transportistas, obreros y estudiantes.. Sobre todo el movimiento ha arraigado con mucha fuerza en los institutos de bachillerato. Algunas manifestaciones llevan pancartas con los nombres de sus institutos: Voltaire, Diderot, Jean Jaurès, D`Alembert, Condorcet, los nombres que son los de la historia de Francia…  Todos los días laborables, los estudiantes de  bastantes institutos, se reúnen a las siete de la mañana, una hora antes del inicio de las clases. En asamblea improvisada en la calle deciden si se suman a la huelga o no ese día. De momento han votado que sí. También están presentes los jóvenes de suburbio(banlieue), escolarizados o no, que tienen el sentimiento de ser designados como chivos expiatorios.  Como siempre, se incorporan grupos antisistema que han provocado graves disturbios sobre todo en Lyón,  aunque  muchos sindicalistas  tienen la sospecha de que se trate de un movimiento desatado por provocadores con la intención de abortar el movimiento de protesta nacional contra la reforma de las pensiones.

Los  estudiantes muestran una hostilidad visceral hacia el presidente de la República y su gobierno. Sarkozy está dando muestras de prepotencia, mostrándose insensible a cualquier negociación. El candidato de 2007 y el presidente actual no se parecen en nada, ya que ha dejado de desempeñar la función ejemplarizante de un jefe del Estado. Vacaciones sobre el yate de Bolloré, el Establecimiento público de organización de la Defensa con Jean Sarkozy), los conflictos de intereses del asunto Woerth … Tienen además el sentimiento, desde hace dos décadas, que todas las reformas emprendidas sirven para empeorar su situación. Los jóvenes franceses están atravesando grandes dificultades, por lo que expresan desde hace mucho tiempo una desconfianza formidable. Se dan cuenta que las promesas que se les han hecho no sirven para nada. Desde los poderes públicos se les dice: " estudien, y tendrán trabajo. Y no lo hay, por lo que el número de jóvenes pobres aumentó considerablemente. No es que no les preocupe el que se trabaje más tiempo, mas lo que les preocupa de verdad es que apenas entran en el mundo del trabajo. Y cuando entran tienen trabajos precarios. El desarrollo de los períodos de prácticas, los contratos temporales y de la interinidad retrasa y debilita la instalación en la vida profesional. Los jóvenes han interiorizado la idea que ya no tendrán las mismas condiciones de trabajo que sus padres. Sociólogos afirman que  como los poderes públicos cuentan muy poco con los jóvenes, ellos quieren ser protagonistas, y lo consiguen a través de las manifestaciones, que les sirven para ocupar el espacio público, así alcanzan la edad adulta y la ciudadanía.

Los acontecimientos actuales de Francia podemos entenderlos si recurrimos a su historia. Aquí se inició la Ilustración, la Revolución Francesa de 1789, patrimonio de toda la humanidad, que supuso el final del Antiguo Régimen, de la que se sienten orgullosos, por ello el 14 de julio, día  en el que el pueblo de Paris amotinado asaltó la Bastilla, se ha convertido en su fiesta nacional. Paris fue el centro de la revolución liberal de 1830 y  la democrática de 1848, en la que se alcanzó el sufragio universal masculino. La Comuna de 1871 que produjo la “Declaración al pueblo francés”, donde se recogían amplios derechos de reunión, prensa, enseñanza gratuita y obligatoria, supresión del trabajo nocturno. Si saltamos al siglo XX tenemos Mayo del 68. La Historia pesa mucho. Con estos antecedentes es comprensible la reacción actual de la sociedad francesa.

Como contraste hay otras sociedades que en situaciones peores parecen adormecidas, pasivas e indiferentes. Como han alcanzado determinados niveles de bienestar, sin haberles costado mucho esfuerzo alcanzarlos, no los valoran como debieran. Además los dan ya como hechos, sin darse cuenta de que no son eternos, y de la misma manera que los alcanzaron, podrían llegar a perderlos en un futuro no muy lejano. No se ve en ellas ningún colectivo suficiente concienciado para encabezar un movimiento reivindicativo comparable al del país vecino. Parecen tener suficiente con satisfacer el afán consumista en los Grandes Almacenes, salir el fin de semana en la playa o en la montaña, darse un baño de patriotismo con los triunfos de la Roja; ver  los partidos de la Liga de Campeones y el Gran Hermano, y comentar la decisión que pueda tomar en un futuro próximo respecto a su estado civil, la Princesa del Pueblo. Esto es lo que hay.

Quiero terminar con las palabras iniciales. Siento una envidia sana por la actuación de la sociedad francesa. Es de esperar que hagan retroceder a Sarkozy. Este partido no sólo se juega en Francia, se juega en otros muchos campos . Si Sarkozy, que hace bandera de esta reforma, logra sacarla adelante sin corregirla, el camino para Zapatero o Rajoy estará expedito. De ahí la importancia de mirar lo que sucede más allá de los Pirineos. Y tomar nota.

Cándido Marquesán Millán

 

 

Militancia pura y dura

                       

 

Que ZP no es de esos políticos  que se rindan ante las dificultades parece claro. Muy al contrario, ante ellas parece crecerse. Una crisis económica en la que, de momento, no se vislumbra salida. Acaba  de soportar una huelga general. Ha sido capaz de sacar adelante los presupuestos con el apoyo del PNV y CC.   Y ahora pasa al ataque con una profunda remodelación del Gobierno y del organigrama del PSOE, algo que entraba dentro de lo previsible, vista la  pésima evolución de las encuestas para los socialistas, y las no escasas voces discordantes en sus propias filas, aunque sólo haya sido Barreda entre los barones el que se ha atrevido a decir lo que pensaba: Que de no producirse un cambio radical se iba hacia el suicidio político. El dirigente castellano-manchego ha dicho lo que todo el mundo pensaba y nadie se atrevía a decir, aunque al final por presiones de la cúpula de su partido tuvo que rectificar.

 

Es incuestionable que ZP ha tomado la iniciativa, que parecía haberla perdido, descolocando a los dirigentes del PP, tal como acabamos de comprobar por un micrófono abierto que les ha traicionado. Es evidente que no les ha sentado bien a los populares.

 

La primera impresión que produce  este Gobierno es que significa una clara plasmación de aquellas palabras que dijo poco ha Felipe González: Cuando las cosas van mal, militancia pura y dura.

 

Ha asumido un papel  destacado Rubalcaba, como vicepresidente primero, portavoz del Gobierno, además de mantenerse en el Ministerio del Interior. Es  el nº 2 del Gobierno. Es un auténtico animal político. Si hay alguien capaz  de reinyectar fuerza e ilusión a un Gobierno en horas bajas, como también para transmitir y convencer de sus decisiones políticas a la ciudadanía este es Rubalcaba. Mas, mucho tendrá que esforzarse para vendernos la conveniencia y la inevitabilidad de los ajustes y de las diferentes reformas, que tantos sacrificios nos está costando a los de siempre. Su permanencia en Interior cabe interpretarla  en clave de un posible final del terrorismo en Euskadi. Cambiarán secretarios generales del PSOE, cambiarán jefes de Gobierno socialistas, mas el que siempre permanece es Rubalcaba, que sabe estar en el sitio y el momento oportunos, lo que no deja de tener su mérito. Tiene palabra fácil y capacidad negociadora, sabiendo administrar la dureza o la moderación según el momento. Tengo ya ganas de ver un cuerpo a cuerpo suyo con Soraya o con Mariano. De verdad, que ambos deberían empezar a estar preocupados. Por otro lado,  la jugada ha sido maestra. Si se produce la recuperación de la economía en el tiempo que queda de legislatura, ZP podrá volver a presentarse de nuevo. De no ser así, podrá marcharse con el bagaje de todo un repertorio de reformas hechas y ceder el paso a Rubalcaba.

Resulta también muy interesante la incorporación de Ramón Jáuregui en el Ministerio de la Presidencia, con gran experiencia política, y con gran capacidad dialéctica, pudiendo suplir a Rubalcaba en la portavocía. A su vez dada su pertenencia a Cristianos por el Socialismo podrá mantener unas buenas relaciones con la Iglesia, lo que tampoco viene nada mal. Su conocimiento de la política vasca es importante cara el final del terrorismo en Euskadi.

 

Las presencias de Rosa Aguilar en el Ministerio Medio Ambiente  y de Valeriano Gómez en la cartera de Trabajo cabe entenderlas como un guiño a la izquierda, dadas sus trayectorias políticas. Obviamente a quien le espera una tarea más complicada es a Gómez, ya que deberá abrir cauces para el diálogo social. No obstante, si permanece el guión de poco servirá el cambio de actores.

 

En cuanto a los nuevos puestos de Trinidad Jiménez y de Leire Pajín parecen un pago por los servicios prestados y por su fidelidad incondicional a su jefe. Por otra parte, resulta sorprendente que Trinidad después de ser derrotada en las primarias de Madrid, como premio sea elevada al Ministerio de Asuntos Exteriores. Políticamente son cambios intrascendentes.

 

La eliminación de los Ministerios de Igualdad y de Vivienda significa un intento ejemplarizante de austeridad en momentos de crisis, aunque es más un brindis al sol, ya que además de transformarlos en Secretarías de Estado, no va a suponer un ahorro significativo.

 

Quizás la mayor sorpresa haya sido el nombramiento como nuevo secretario general de Organización del PSOE  del aragonés Marcelino Iglesias. Mas encaja perfectamente con las palabras de Felipe González expuestas al principio de estas líneas. Es un hombre totalmente disciplinado. No ha mostrado discrepancias con la cúpula dirigente de su partido, como han hecho otros barones. Transmite tranquilidad y equilibrio, por lo que puede templar, encauzar y cohesionar las voces discordantes en el PSOE nacional. Tarea que ya realizó  con éxito en el PSOE aragonés, circunstancia que no era fácil, por sus durísimas luchas intestinas. También es cierto que esa labor es menos complicada gobernando que estando en la oposición. El reciente nombramiento de Iglesias tendrá lógicamente su incidencia en las próximas elecciones a nivel autonómico. Los socialistas aragoneses, encabezados por Eva Almunia, parece claro que saldrán beneficiados. Así lo da a entender cierto nerviosismo de los populares, encabezados por Luisa Fernanda Rudi.

El que un aragonés pase a desempeñar un cargo tan importante en el organigrama de una partido gubernamental a nivel estatal, probablemente el más importante en los últimos 100 años, en buena lógica a todos los aragoneses nos debería agradar, o por lo menos no molestar demasiado, ya que siempre nos hemos quejado amargamente de tener poco peso en Madrid. Y ahora  que lo tenemos, por lo que estamos constatando, los partidos políticos de la oposición en Aragón,  muy contentos, lo que se dice muy contentos, no parecen estar.

  

 

 

Cándido Marquesán Millán

¿En qué estamos pensando?

                      

 

Una nueva catástrofe medioambiental.  Son ya tantas y cada vez más graves que ya no nos sorprenden. Hace unos meses fue el desastre del Golfo de México, al explotar la plataforma Deepwater Horizon, arrendada por la BP. Ahora el vertido venenoso de la empresa de aluminio MAL en Hungría, con 8 muertos, más de 150 heridos y un daño ecológico de secuelas imprevisibles. Mientras estoy redactando estas líneas irrumpe la noticia de una vertido de hidrocarburos ante las costas de Tarragona de 140 hectáreas de la refinería ASESA, sociedad participada a partes iguales por Repsol y Cepsa.

En el  pasado siglo XX, además de los más monstruosos genocidios, se sucedieron los desastres ecológicos más graves de toda la historia, cuya simple enumeración sería una tarea interminable. No obstante, no me resisto a mencionar algunos:  el del Mar de Aral que ha pasado a llamarse el desierto de Aral Karakum; en 1957, en la zona de los Urales, la fábrica Mayak (también conocida por Cheliabinsk-40 o Cheliabinsk65), sufrió uno de los peores episodios de la historia nuclear, con un gran escape de estroncio-90, que generó mutaciones genéticas, leucemias y malformaciones congénitas; Chernobil en Ucrania en 1986, que supuso una cantidad de material radiactivo liberado, unas 500 veces mayor a la bomba de Hiroshima; el Gobierno de Irak arrojó al golfo Pérsico en 1991 más de un millón de toneladas de crudo de los pozos de Kuwait para evitar el desembarco aliado; en 1989, el encallamiento del Exxon-Valdez generó una marea negra sobre 2.000 kilómetros de litoral en Alaska. Y en España en el 2002, el del Prestige el mayor desastre ecológico en nuestra historia, con unas 64.000 toneladas sobre las costas gallegas.

Y como vemos en este recién estrenado siglo XXI todo sigue igual. E incluso, peor. El vertido de aluminio de Hungría,  como todos los anteriores se han producido porque los gobiernos respectivos no han puesto en marcha los controles adecuados, como tampoco lo hicieron ante el poder financiero en la crisis económica actual. Ante el poder económico los gobiernos se doblegan. Y por ende, las grandes empresas ansiosas de ganar cuanto más mejor, sacrifican la cuestión ambiental y la seguridad a favor de la rentabilidad. Y cuando hay infracción, les resulta más rentable el pagar una multa ridícula.   

Los defensores del capitalismo versión neoliberal aducían que estos desastres ecológicos eran exclusivos en los países socialistas.  Tal como señala Tony Judt,  a partir de 1989 el capitalismo, basado en el mercado,  se difundió por estos antiguos países socialistas, lo que significaba privatización. Y con ello decían que crecimiento económico ininterrumpido y desarrollo sostenible. Así se produjo una liquidación total de bienes de propiedad estatal. El culto a la privatización, moda que se había instalado con avidez en el mundo occidental en los años 70 fue el modelo adoptado en los países del Este, pero con grandes diferencias en ambos modelos. Mientras que el capitalismo consolidado en el mundo occidental desde los últimos siglos estuvo regulado por unas leyes, y unos reglamentos, en la mayoría de los países poscomunistas estas leyes y reglamentos eran desconocidas, o fueron ignoradas por los neófitos partidarios del libre mercado. El resultado es conocido: una privatización sin control alguno, en forma de cleptocracia y con grandes dosis de nepotismo, que ha generado una proliferación de grandes multimillonarios. Rusia ha sido el caso más claro, pero los ejemplos abundan, como en Ucrania, Rumania, Hungría.. Aquí se ha cometido uno de los mayores latrocinios y expolios de la historia, de manera que la diferencia entre privatización, apropiación indebida y puro y simple robo desapareció por completo: había mucho que robar- petróleo, gas, minerales, metales preciosos, oleoductos, fábricas, bloques de edificios, infraestructuras- y nada ni nadie que impidiera el robo. Por ende, por cada oligarca sinvergüenza con segunda vivienda en Londres o Cannes, han proliferado millones de pensionistas cabreados y trabajadores en paro.

En este contexto podemos entender lo ocurrido ahora en la empresa húngara MAL, herencia de la industria pesada comunista. En 1995 pasó a manos de Lajos Tolnay, en el puesto 21 entre los ciudadanos húngaros más ricos, con una fortuna de 83 millones de euros. Sus dos principales socios, Béla Petrusz y Árpád Bakonyi, disponen de unas fortunas de 60 millones de euros.  En un primer momento en todo un alarde de generosidad la empresa ofreció 200.000 euros para la limpieza, y se prestó a pagar los funerales. Así funciona el sistema capitalista. Al final ha sido nacionalizada, sus cuentas bancarias controladas, y su director general en prisión. Como siempre tiene que venir el Papa-Estado para arreglar los destrozos. Entonces los neoliberales callan.         

Tal como acaba de decir Soledad Gallego-Díaz, Kwame Appiah,  profesor de filosofía nos  recuerda que poco ha la homosexualidad era un delito castigado con la pena capital, que la esclavitud fue legal hasta mitad  del siglo XIX y que muchas de nuestras abuelas nacieron en países donde las mujeres no tenían derecho a votar. "Contemplando esos horrores, es fácil preguntarse: '¿En qué pensaba la gente?'. Y es muy probable que nuestros descendientes nos hagan la misma pregunta, con la misma incomprensión, sobre algunas de nuestras prácticas de hoy". Seguro que una de ellas, será sobre el desastre medioambiental, y por ello con toda justicia nos dirán, ¿en qué estaban pensando?

 

Cándido Marquesán Millán

 

Necesidad de la razón crítica

                                   

 

Estas tres décadas de predominio absoluto del neoliberalismo caracterizado por la sacralización del mercado y la demonización del Estado han generado una de las crisis más profundas del sistema capitalista, con gravísimos quebrantos en amplios sectores de la población: incremento de las desigualdades, paro, subempleo y trabajo precario; y en la que no se vislumbra final, y en todo caso, incrementando más si cabe los sufrimientos humanos. Nadie se atrevía, a cuestionar sus excelencias, y si alguien tenía la osadía de hacerlo podía verse sometido a todo tipo de ataques por los grandes economistas. Mas, en algo debieron fallar sus predicciones, ya que finalmente los gobiernos tuvieron que soltar dinero público a espuertas  para evitar las bancarrotas nacionales y el derrumbamiento del sistema financiero. Muchos economistas acérrimos defensores del libre mercado y que se postraban ante  Milton Friedman y sus colegas de Chicago, un tanto compungidos parecía que se inclinaban ahora ante Keynes. Mas fue una retirada táctica momentánea no definitiva, volverán y ya lo están haciendo a sacralizar el mercado como fuente de crecimiento perpetuo, lo que no supondrá el descenso de las desigualdades.

            El neoliberalismo además divinizó como valor supremo el beneficio, tal como comprobamos en la burbuja inmobiliaria.  De lo que se trataba era de ganar cuanto más mejor, sin importar el cómo. Un buen ejemplo es  el de 2 alumnos de 2º bachillerato de un IES de la Comunidad Valenciana que se asociaron para comprar un apartamento y al poco venderlo y repartirse el beneficio. Estos eran los valores imperantes. Los que se oponían eran enemigos del progreso, los aguafiestas de turno. La ética, la justicia, la solidaridad brillaban por su ausencia. A nadie, o a muy pocos, les preocupaba si la decisión de una institución pública era justa, benéfica, o si servía para mejorar de alguna manera a la colectividad. Lo que le preocupaba de verdad era si había ganancia. Como dijo Keynes “Seríamos capaces de apagar el sol y las estrellas porque no dan dividendos”. Esta era la norma, la excepción era considerada como ingenuidad. Por ello, hemos destrozado irreparablemente buena parte de nuestra costa o las afueras de muchos núcleos de población con construcciones monstruosas. Quienes deberían vigilar para que este desastre ambiental no se hubiera producido, una parte de ellos la propiciaron, e incluso se vieron incursos en delitos de corrupción. Como además las principales fuerzas políticas miran para otro lado, ellos sabrán los motivos, raro es el día que no aparezca algún caso, como ahora mismo, en el Ayuntamiento de Murcia. Amplios sectores de la ciudadanía fueron y lo siguen siendo muy condescendientes en los procesos electorales con estos delincuentes.

            Como todo el edificio estaba cimentado exclusivamente en la economía, al fallar esta se ha producido un vacío de valores, lo que no deja de ser gravísimo para una sociedad sana. También nos dicen esos mismos economistas que fallaron a la hora de prevenir la crisis, que no existe otra alternativa, que la de durísimas políticas de ajustes fiscales que está ejecutando a rajatabla los dirigentes de los países de la UE, siguiendo las draconianas directrices de FMI, Wall Street, OCDE, Banco Central Europeo, generando cuantiosos e inacabables sufrimientos humanos. Como señala el recientemente fallecido Tony Judt  “Se nos aconseja que las cuestiones económicas por su complejidad debemos dejarlas en manos de los expertos: la economía y sus implicaciones políticas están mucho más allá del entendimiento del hombre corriente. Es improbable que los ciudadanos se opongan al ministro de Economía o a sus asesores. Si lo hicieran, se les diría- como un sacerdote medieval podría haber aconsejado a su rebaño- que son cosas que no le incumben. La liturgia debe celebrarse en una lengua oscura, que sólo sea accesible para los iniciados. Para todos los demás, basta la fe.” Y la mayoría de la ciudadanía sigue el consejo con una resignada e incomprensible sumisión. Es el triunfo del pensamiento único. Y se ha llegado a esta situación porque se ha perdido ese sentido crítico, que es el armazón de un buen sistema democrático. Como muy bien dice también Josep Ramoneda “La impunidad de los que han provocado esta crisis es tan escandalosa que es difícil de entender la falta de reacción salvo que el virus de la indiferencia se haya impuesto definitivamente. Desde el pensamiento, contra el totalitarismo de la indiferencia sólo cabe recuperar la razón crítica”. Tenemos que volver a aprender cómo criticar a quienes nos gobiernan, como hicieron los ilustrados hace más de 200 años, que fueron capaces de pensar y de actuar por sí mismos, libres de cualquier sumisión divina o humana. Y sobre todo la disidencia y la disconformidad debería ser obra de los jóvenes. No es casual que los hombres y mujeres que iniciaron la Revolución Francesa, igual que los que diseñaron el New Deal y la Europa de después de la II Guerra Mundial, fueron bastante más jóvenes que los que los precedieron. Sin embargo, la juventud actual está totalmente desorientada no por falta de objetivos. Saben que las cosas funcionan mal y muchas las querrían cambiar. Mas no saben cómo. La generación anterior en cambio teníamos muy claras las ideas de cómo cambiar el mundo. Otra cosa muy diferente es si realmente lo cambiamos. Por ello, no es extraño el  lógico desencanto juvenil hacia la clase política actual, en la que no confía, aunque podría servir como atenuante la falta de liderazgo de los Sarkozy, Brown, Blair, Berlusconi, Merkel, Rodríguez Zapatero… que al lado de los anteriores Winston Churchill, León Blum, Willy Brandt, Lloy George, Franklin Roosevelt, Charles de Gaulle parecen auténticos pigmeos.

             Quiero terminar con el último párrafo del Agradecimientos del libro Algo va mal de Tony Judt: Gracias a las conversaciones de sobremesa con mis hijos me di cuenta de lo mucho que a la juventud de hoy le preocupa el mundo que le hemos legado, y los medios tan inadecuados que les hemos proporcionado para mejorarlo.

 

Cándido Marquesán Millán

Tres buenas noticias y una mala para Aragón

Acostumbrados como estamos en esta tierra aragonesa a recibir noticias negativas, que de repente irrumpan otras de signo contrario, por su extraordinaria novedad es como para alegrarnos profundamente. Además se han producido con una gran rapidez. Hubiera sido deseable que nos las hubieran dosificado, no fuera que sufriéramos algún patatús.

La primera ha sido que desde las instituciones de la Unión Europea se ha dado el visto bueno definitivo a la concesión de compensaciones a las compañías eléctricas que utilicen carbón autóctono. Estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2014.  La legislación europea asegura el derecho de los países a producir el 15% de su electricidad mediante materias primas autóctonas. El Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto y tras su publicación en BOE, la norma comenzará a aplicarse a mitad de octubre. Hasta 2014 se mantendrán los puestos de trabajo en las cuencas mineras turolenses, como también en Mequinenza.  Sea bienvenida, pero no debemos dormirnos en los laureles, y desde ya mismo empezar a buscar alternativas a la minería, porque la extracción del carbón turolense por su costo económico y medioambiental tiene un futuro cercano y seguro.

No menos gozosa ha sido que el circuito de Motorland de Alcañiz volverá en 2011 a ser la sede del Campeonato del Mundo de Motociclismo, los días 16, 17 y 18 de septiembre, y no se descarta que también lo acoja en 2012. Con este campeonato, Motorland deja de ser un circuito reserva para la organización del mundial de GP. No es descartable que en próximos años puede servir de sede para la Formula I. La rentabilidad para Alcañiz y los pueblos de las comarcas colindantes ha sido extraordinaria con la llegada de más 70.000 visitantes en el último GP. La revitalización económica va a ser muy grande, ya que la existencia del circuito va a servir de plataforma para que se ubiquen allí otros proyectos de I+D+i relacionados con la industria del motor. Todos debemos sentirnos satisfechos, aunque es de esperar que los accesos se mejoren especialmente desde Zaragoza, ya que es la asignatura pendiente.

La tercera se ha producido cuando el presidente del Comité de Selección de Capitales Europeas, Manfred Gauhofel, ha dado a conocer que Zaragoza ha sido elegida junto a Burgos, Córdoba, Las Palmas, Donostia y Segovia como aspirante española que optará a ser la capital cultural europea en 2016. Uno de los esfuerzos más llamativos que promoverá conseguir la capitalidad, ha señalado Juan Alberto Belloch, será la transformación urbanística del barrio de San Pablo para convertirlo en un espacio bien dotado de equipamientos culturales. “Si ganamos esto se acelerará mucho más”, ha puntualizado. Ahora comienza un trabajo arduo, ya que se deberá definir con más detalle toda la programación, involucrar a la ciudadanía en el proyecto, y conseguir la financiación requerida, algo complicado en estos  momentos de crisis. Ni que decir tiene que como zaragozano valoro que en este caso se haya producido consenso entre las diferentes fuerzas políticas.

Mas como no todo pueden ser alegrías, también han llegado una muy mala noticia. El proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2011 destinará a inversiones en infraestructuras en Aragón un total de 540 millones de euros, un 44% menos que en el actual ejercicio económico debido a los criterios de austeridad ante la crisis acordados por el Gobierno. Según el delegado del Gobierno en la Comunidad, Javier Fernández,  350 millones corresponden al Ministerio de Fomento y los 190 restantes al de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Por provincias, Teruel vuelve a ser la que menos inversión recibe, ya que ni siquiera llegará a los 80 millones de euros. El resto se lo reparten Zaragoza, con unos 230 millones, y Huesca, con unos 220 millones. En la provincia de Teruel contemplan una caída de la inversión de un 46% en sus principales capítulos, siendo Fomento el que más sufre este descenso al disminuir en un 67%. Como no podía ser de otra manera desde los partidos de oposición, incluido el PAR, ha sido valorada la noticia como muy negativa, acusando al Gobierno de Marcelino Iglesias de no haber defendido con coraje los intereses de Aragón en la capital de España. Desde el PSOE aragonés, han tratado de justificar o por lo menos explicar el recorte aduciendo que estamos en una crisis económica, y que tratarán de que se incrementen las inversiones en la tramitación del Presupuesto. Verdad, ¿que ésto les suena?  Parece muy adecuada para el momento la cita del Conde de Romanones: El político es sincero cuando desde el Gobierno lo ve todo de rosa, y sincero también cuando en la oposición lo ve todo negro. No cambia él, sino el cristal y el punto de vista. Que Aragón sea de nuevo marginado en los PGE es algo a lo que estamos acostumbrados. Con nuestro escaso peso político, con 13 diputados por nuestra poca población, esto es lo que hay. La política funciona así. Da lo mismo que gobiernen unos u otros a nivel del Estado. Siempre lo mismo. Los dos grandes partidos intensifican sus reivindicaciones cuando el gobierno de Madrid es de la bancada contraria. Y cuando ya no lo es, se atenúan y se debilitan.  Un ejemplo puede servir. Recuerdo que cuando Álvarez Cascos inauguró el 12-XI-2003 el desdoblamiento de la 232 de Zaragoza a El Burgo, a partir de entonces A-68, señaló que ya no se iba a prolongar de momento más la autovía porque no tenía suficiente tráfico.  De su partido nadie le replicó. A los pocos meses, cuando llegó al poder Rodríguez Zapatero, los populares aragoneses se hicieron de repente reivindicativos en la capital de España, exigiendo el desdoblamiento de la 232, como mínimo has las Ventas de Valdeagorfa. Así funciona la política. Siempre lo mismo.

 

Cándido Marquesán Millán