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Los desahuciados

 

En esta crisis económica tan profunda están ocurriendo unos hechos aparentemente contradictorios: los fines de semana las estaciones de esquí están a rebosar; si salimos a cenar a algún restaurante, nos resulta complicado encontrar una mesa; e igualmente los Grandes Almacenes están muy concurridos. La explicación podría radicar en que la incidencia de la crisis en la gente es muy dispar. Para algunos, ésta no solo ha pasado de largo sino que con ella se han visto muy beneficiados, aumentando su nivel de ingresos. Son los que durante estas fiestas navideñas van a dedicarse a consumir sin control en una auténtica orgía adquisitiva, comprando todo tipo de artículos útiles o no: belenes, vírgenes, reyes magos, angelitos, corbatas, zapatos, consolas, muñecas, juguetes, ordenadores, joyas, colonias, ropa de marca, marisco, vinos sofisticados, etc. ; como también se van a lanzar a disfrutar con auténtico frenesí cotillones pantagruélicos o a realizar viajes a los lugares más exóticos: a St. Moritz, en los Alpes suizos; o a Punta Cana, en la República Dominicana. Mientras  hay otros, no pocos, que la está sufriendo de una manera dramática y que sobreviven a duras penas gracias a la solidaridad de la familia o de determinadas instituciones. Entre estos, hay un porcentaje importante de parados, que van a verse despojados injustamente en breve tiempo de los 426 euros de subsidio por desempleo, por lo que algunos de ellos recurren o recurrirán a los numerosos comedores sociales o los albergues cada vez más frecuentados. Y los cada vez más abundantes por nuestras calles, los “sin techo”,   durmiendo entre cartones en un portal de una casa cualquiera o de algún cajero automático de alguna entidad financiera. Hay también otro colectivo, que está padeciendo de una manera durísima las secuelas de esta crisis, al verse despojados de su vivienda por parte de las entidades financieras, al no poder pagar las cuotas de su hipoteca, son los alrededor de 300.000 de “desahuciados”. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, las ejecuciones hipotecarias en 2008 fueron 58.000. En el 2009 se convirtieron en 114.000 y en 2010 se espera que alcancen una cifra superior a las 180.000. A estos últimos quiero dedicar las líneas que siguen.

Todas estas personas pudieron acceder a la propiedad de una vivienda en los momentos de la burbuja inmobiliaria, ya que las entidades financieras presionadas por las promotoras inmobiliarias y sin ningún tipo de control por parte gubernamental, concedían irresponsablemente préstamos hipotecarios con unos períodos de amortización de 30 0 40 años. Mientras abundó el  trabajo y se fueron pagando las cuotas no hubo problema alguno. Mas cuando explotó la burbuja inmobiliaria, con la secuela del paro, ya muchos no pudieron pagar las cuotas de amortización mensuales, que además se incrementaron de una manera importante con la subida del euribor. Según la legislación actual, cuando una persona no es capaz de seguir abonando sus letras, el banco  le embarga la vivienda y la pone a subasta, que al “no poder ser vendida”, las tasadoras de la propia entidad le ponen un precio del 50% con respecto al valor que tuvo cuando se suscribió la hipoteca, y como la deuda supera el valor del inmueble, no queda saldada con la entrega de las llaves del piso,  sino que se ha de pagar la diferencia al igual que los intereses. De lo contrario, el banco retiene el resto de bienes disponibles. Así todas estas personas sin vivienda y con una deuda importante quedan en la más absoluta miseria de por vida. Es una realidad sangrante. Además  hoy existen muchas entidades financieras que tienen sus propias inmobiliarias que están almacenando muchas viviendas y que no las quieren vender hasta que suban los precios. Es claro que la legislación hipotecaria española permite esta situación, pero que sea legal no significa que sea justa. No faltan los que dicen en referencia a las familias desahuciadas: «¡Haberlo pensado antes de comprar!» Pero no deberíamos olvidar que nos estamos refiriendo a jóvenes a los que reclamábamos que se emanciparan y a inmigrantes a los que prácticamente exigíamos que abandonaran lo que denominábamos pisos patera. Todos ellos vivían en una doble promesa: empleo y vivienda. ¿La culpa es  exclusivamente suya y merecen tanto castigo?

Sorprende la indiferencia con la que el Gobierno está acometiendo el problema de las ejecuciones hipotecarias, cuando en España es ya un problema de dimensiones sociológicas, que debería provocar un estado de alarma. Los poderes públicos están para detectar y tratar de solucionar los problemas de los ciudadanos. Ante la circunstancia de que tantos españoles o inmigrantes hayan sido arrojados sin contemplaciones a la calle, con toda su familia e hijos, que todavía no se haya hecho nada o muy poco por parte del Gobierno, es una muestra clara de cuáles son sus preocupaciones. Mas alguna solución habrá. Se debería retocar la Ley Hipotecaria, para que “sólo el bien hipotecado responda como garantía del pago del crédito concedido”. Y por otro, se podría incluir la dación en pago en el Código Civil como “procedimiento preferente” para liquidar los impagos de un crédito. Además, también una Ley de Endeudamiento Familiar, a fin de que las familias no puedan entramparse de forma ilimitada.

            Recientemente en el Parlamento se presentó una propuesta para que se permitiera la "dación" de la vivienda como pago del préstamo. Fuentes del Ministerio de Fomento descartaron esta propuesta, al considerar que sería una irresponsabilidad aprobarla en el momento actual, ya que pondría en dificultades el sistema financiero. Las palabras hablan por sí solas. Por lo que parece es más importante salvar a toda costa el sistema financiero, que a un colectivo importante de ciudadanos. Es cuestión de prioridades.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

No hemos aprendido nada

 

 

Corren malos tiempos para todos aquellos que tengan la osadía de ser discrepantes con la opinión generalizada. Hoy si quieres verte libre de problemas, lo que debes hacer es aceptar de una manera sumisa lo que todo el mundo asume. Aunque siempre ha sido difícil ser una voz crítica y diferente, pienso que hoy es mucho más todavía. No deberíamos olvidar que los grandes avances en la historia de la humanidad han venido propiciados por algunos disconformes, que no han aceptado las cosas porque sí, como si fueran verdades absolutas, impuestas desde alguna instancia divina o terrena. Un momento que supuso un gran progreso para la humanidad, fue la Ilustración. Es cuando el hombre sale de la niñez y adquiere su mayoría de edad, y se atreve a pensar y actuar por sí mismo, hasta entonces otros lo hacían por él. Los Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Diderot valorando y usando la razón, como facultad humana fundamental, asumiendo su libertad, fueron capaces de someter a una dura crítica las estructuras políticas, sociales, económicas, religiosas y culturales del Antiguo Régimen. Mas no lo tuvieron fácil y por ello asumieron graves riesgos provenientes de aquellos poderes a los que cuestionaban. El desenlace fue la Modernidad. Por eso, hoy tenemos un sistema democrático, una sociedad laica, una autonomía de lo político de lo religioso, el libre desenvolvimiento de la ciencia…

         Hoy se nos está imponiendo otra verdad absoluta, la que viene impuesta desde los mercados.  Mas esta situación no es novedosa. Durante tres décadas nos vendieron la bonanza de la desregulación de los mercados, el desprecio por el sector público y el señuelo del crecimiento infinito. Los resultados todos los conocemos: progresivo aumento de las desigualdades y una crisis económica sin precedentes. Estos 30 años de casi monopolio ideológico neoliberal supuso una ruptura con respecto a los períodos anteriores. Desde finales del XIX hasta la década de 1970, tal como señala Tony Judt, las sociedades avanzadas occidentales se volvieron menos desiguales, merced a la tributación progresiva, subsidios de los gobiernos para los más necesitados, las democracias modernas se estaban desprendiendo de sus extremos de pobreza y riqueza. Seguía habiendo diferencias. Mas, en estos 30 últimos años las diferencias entre ricos y pobres se han vuelto a incrementar, especialmente en USA y el Reino Unido, epicentros destacados del entusiasmo por el capitalismo desregulado, como en otros muchos países, incluido España. En USA en 1968, el director ejecutivo de GM cobraba 66 veces más que un trabajador típico de GM. Hoy, el director ejecutivo  de Wal-Mart gana un sueldo 900 veces superior al de su empleado medio. El Reino Unido hoy es más desigual en renta, riqueza, salud, educación y oportunidades que en ningún otro momento desde 1920.

         En buena lógica, ese capitalismo desregulado, basado exclusivamente en la consecución del beneficio material,  fue víctima de sus propios excesos, de ahí el estallido de la crisis, lo que hizo “inevitable” el intervencionismo de los Estados que tuvieron que acudir a su rescate, inyectando ingentes cantidades de dinero público para salvar el sistema financiero, por lo que se vieron fuertemente endeudados. No había otra opción, nos decían. Había otras, como señala Paul Krugman con esos fondos públicos se hubiera podido crear una pujante banca pública. Mas parece que no hemos aprendido la lección. Una vez reparados los destrozos, volvemos a la situación anterior al estallido de la crisis. Nuevamente se convierten en dogmas la desregulación y  la privatización. Por ende, la próxima crisis ya se está incubando y será más traumática. Tras el fuerte endeudamiento estatal, los mercados  impusieron a los gobiernos  durísimas políticas de ajustes fiscales. Hay que reducir el déficit público, aumentando los impuestos indirectos, reduciendo todo tipo de prestaciones sociales, rebajando sueldos, congelando pensiones, retrasando la edad de jubilación, potenciando las privatizaciones. Además hay que ejecutar sin reparar en sus costos sociales todo un conjunto de reformas estructurales: reforma laboral con despidos más baratos y descentralización de la negociación colectiva, de las pensiones.  El desenlace final de todos estos procesos es tan claro como el agua cristalina: un importante trasvase de rentas desde la gran mayoría de los ciudadanos hacia una oligarquía financiera. En definitiva, el enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento de muchos. Lo grave es que todo lo ocurrido hasta ahora, ni siquiera lo podemos cuestionar. No solo no lo podemos criticar, todavía más,  nuestra clase política dirigente nos dice que es lo que nos hemos merecido, al haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Y siempre dispuesta a prestarnos un servicio altruista, nos dice que son necesarias todas estas medidas para salvaguardar el Estado de bienestar nuestro y de las generaciones futuras. Es decir, que debemos estarles profundamente agradecidos. Y si tenemos la osadía de discrepar, se nos acusa de insolidaridad. Realmente es de una desvergüenza escandalosa, que insulta a cualquier  inteligencia normal.

No obstante, hay voces discordantes. Hay otras alternativas. Como la expuesta por  Vicenc Navarro.  Reducir el déficit público, en lugar por la vía del gasto, podría hacerse subiendo los impuestos. A través de una política fiscal más justa y progresiva, con la recuperación del impuesto del patrimonio, nueva tributación de las SICAVs, nuevos tipos a las rentas superiores e impuesto de sociedades, persecución de la economía sumergida, entre otras, se podría recaudar hasta 35.235 millones, con los que podría crearse mucho empleo, incrementando los servicios del Estado del bienestar, dando atención a muchos dependientes, por lo que se estimularía la demanda y con ello la recuperación económica, reduciendo así el déficit público.

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

Vaya semanita

                                  

 

 

            El Gobierno de Rodríguez Zapatero acaba de soportar y de superar a trancas y barrancas una semana política, la del 29 de noviembre al 5 de diciembre, extraordinariamente complicada. Será difícil que vuelva a repetirse otra igual. Los problemas le han llegado de todos los frentes: malos resultados electorales, relaciones internacionales tensas, problemas económicos  graves, revelaciones de informaciones secretas, un envenenado conflicto sociolaboral y político. Cualquiera de estos temas hubiera servido de material informativo suficiente para bastantes días. Por ello, los comentaristas políticos han tenido que saltar de un tema a otro con rapidez, para reflejar la acuciante actualidad. Mas la historia es así, hay épocas en las que pasan pocas cosas y además monótonas, mientras que hay otras en las que se produce una auténtica avalancha de acontecimientos cambiantes y nada aburridos.

 La semana se inició con unos resultados para el PSC, los peores desde el año 1980, en las elecciones autonómicas de Cataluña. Evidentemente tal fracaso político tiene una gran trascendencia a nivel del Estado, por mucho que desde Ferraz quieran obviarlo

Sin tiempo de recuperación, sobrevinieron los ataques de los “mercados” a la economía española, al sembrar la idea interesada de la insolvencia de nuestra deuda, con la finalidad de conseguir grandes beneficios en la financiación de los bonos españoles. Para aplacar la voracidad de esos mercados, el Gobierno de ZP no tuvo otra opción que tomar unas medidas muy diferentes a las que serían las lógicas de un partido socialdemócrata: rebaja de impuestos a las empresas, aumento de impuesto del tabaco, eliminación del subsidio de 426 euros a los parados, privatización de servicios públicos en  aeropuertos y de la Lotería Nacional. Que esta última acabe en manos de alguna empresa de tragaperras y que la venta de los décimos de Navidad en un futuro no muy lejano sea a través de algún cajero automático ya no nos debería de sorprender. No obstante, si de lo que se trata es de hacer caja, también se podrían vender en un futuro próximo el Parque Nacional de Ordesa o alguna sala del Museo del Prado, sin excluir los Goyas o los Velázquez. Todas estas decisiones, como no podía ser de otra manera, desde las instituciones europeas han sido muy bien acogidas, aunque no les parecen suficientes, ya que hablan de introducir el copago sanitario.

 Luego llegaron las revelaciones inagotables que comprometen algunos aspectos de la política internacional de España filtradas por Wikileahs, como los presos de Guantánamo, la venta de material militar a Venezuela, las valoraciones del embajador de USA sobre los políticos españoles. De todas ellas la que parece más lamentable es la pasividad o falta de coraje del Gobierno de ZP, por servilismo hacia los Estados Unidos, a la hora de investigar la muerte del periodista Couso en Irak, que va a propiciar el que su familia presente una denuncia.

Mientras tanto se criticaba duramente a ZP por su ausencia, la primera de un Jefe de Gobierno de España, a la Cumbre Iberoamericana. Desde el Gobierno se justificó aduciendo que ZP debía permanecer en Madrid, para presidir el Consejo de Ministros del día 3 de diciembre, en el que se tomaron las medidas económicas anteriormente mencionadas.  Al mismo tiempo el Parlamento de Marruecos instaba al Gobierno de Rabat a trabajar por la recuperación de las ciudades de Ceuta y Melilla y los presidios ocupados, después que el Pleno del Congreso de los Diputados aprobase por unanimidad la condena de los incidentes en El Aaiún,  tras el desalojo del campo de protesta saharaui, instando a "profundizar" las relaciones con el Frente Polisario, y acusando a Marruecos de violación de derechos humanos y de no permitir la entrada de periodistas.

Y por si todavía no fuera bastante, llega el conflicto socio-político de los controladores al inicio del largo puente de la Inmaculada. Sería muy prolijo expresar en estas líneas todos los antecedentes. Obviamente todos sabemos quiénes han sido los culpables: los que abandonaron sus puestos de trabajo, imposibilitando que cientos de miles de españoles se fueran de vacaciones, provocando un grave quebranto a la economía española. Por ende, el Gobierno no tuvo otra opción que convocar un nuevo Consejo de Ministros para el sábado día 4, en el que se aprobó el Real Decreto de alarma nacional. Un hecho de gran trascendencia, ya que se ha producido por primera vez desde la instauración de la democracia. La mayoría de los comentaristas  políticos lo han valorado positivamente, ya que en 24 horas se restableció el espacio aéreo. No obstante, para todos aquellos que tenemos unos cuantos años todo lo que suena a estados de alarma, excepción  y de sitio nos traen a la memoria recuerdos no muy gratos de épocas recientes. Además si ahora un Gobierno ante un conflicto laboral puede hacer un Decreto de alarma nacional para restablecer el espacio aéreo, quien le impide que no pueda hacer lo mismo cuando el conflicto sea en educación o sanidad, en tanto que servicios básicos fundamentales.

Como acabamos de ver, la semana ha sido de prueba para el Gobierno de ZP. Nos gustarán o nos agradarán, mas lo que parece cierto es que se han tomado decisiones ante esta avalancha de problemas que se sucedían uno tras otro sin solución de continuidad. En esto consiste precisamente el gobernar.

La nueva semana, tampoco ha tenido un buen inicio. El Informe Pisa vuelve a poner en la picota la situación de la educación en España. Cuando estoy terminando estas líneas me llega la noticia de la detención de la atleta Marta Domínguez, todo un símbolo para la sociedad española. Anteriormente ya cayó Paquillo Fernández, lo de Contador todavía está pendiente. Ahora lo único que faltaría es que los españoles no nos pudiéramos consolar de nuestras desdichas con el triunfo de nuestros deportistas.

 

Cándido Marquesán Millán

Valoraciones apresuradas sobre las elecciones catalanas

 

A vuela pluma la primera valoración que podemos hacer de los resultados de las elecciones autonómicas en Cataluña, es que ha aumentado el porcentaje de votantes con respecto a las elecciones autonómicas del 2006, ya que se ha pasado del 56,77% al 60%, lo que cabe entenderlo que para  la población catalana estas elecciones han sido muy importantes, a pesar del desencanto generalizado hacia la política, tal como nos han estado indicando encuestas recientes.

Otro aspecto incuestionable es que  se ha producido un triunfo amplio de CIU, pasando de 48 escaños en 2006 a 62, en porcentaje del 31,5% al 38%, y en cuanto a cifras totales de 928.000 votantes a 1.191.000. Los datos son contundentes, aunque para Artur Mas probablemente se han quedado algo cortos, ya que confiaba en alcanzar la mayoría absoluta. No obstante, podrá gobernar en solitario sin problemas. Ha hecho una campaña plana, tratando de no cometer ningún error, limitándose a recoger el fruto de la mala gestión y mala prensa del Tripartito.

A su vez se ha producido un auténtico batacazo para los partidos del Tripartito, sobre todo, para el PSC  que ha pasado de 37 a 28 escaños, del 26,8% al 18%, y de 789.000 votos a 567.000; en cuanto a ERC de 21 a 10 escaños, del 14% al 7%, y de 414.000 votos a 216.000; en menor medida ICV-EUiA que ha pasado de 12 a 10 escaños, del 9,5% al 7,3%, y de 281.000 a 228.000. En total el Tripartito ha perdido 22 escaños y alrededor de 500.000 votos. No han sabido vender las buenas políticas sociales y lo que ha prevalecido en el electorado ha sido la cuestión identitaria, con todos los problemas relacionados con el Estatuto. La mayor derrota del PSC en toda su historia desde las primeras elecciones autonómicas de 1980, se debe a la crisis económica, a la mala gestión en relación al Estatuto y sobre todo el haber aceptado la derrota de antemano, sin presentar batalla alguna en la campaña electoral. En cuanto a ERC además de su falta de coherencia, se ha visto perjudicada por sus desavenencias internas y la aparición de opciones políticas nuevas que  defienden la independencia. ICV-EUiA ha sido la fuerza política menos perjudicada de los tres partidos del Tripartito, gracias sobre todo a presentar a uno de los candidatos mejor considerado, Joan Herrera.

En cuanto al PP puede considerarse uno de los vencedores, tal como lo demuestran los datos, ya que ha pasado de 14 a 18 escaños, del 10,6% al 12,3%, y de 313.000 votos a 382.000. Entiendo que esta subida se ha producido a costa de votantes no soberanistas del PSC, la crisis económica y su política xenófoba que atrae a determinados votantes. El recurso de inconstitucionalidad presentado contra el Estatuto, por los resultados obtenidos no le ha pasado factura.

El partido de Joan Laporta, Solidaritat per la Independència (SI), da la gran sorpresa y alcanza cuatro diputados, obtenidos en las circunscripciones de Girona (1) y Barcelona (3). En cuanto a porcentaje ha alcanzado el 3,28% y le han votado 101.735 catalanes. Habrá que ver cuál es su evolución futura, ya que puede ser una fuerza política meramente coyuntural, construida en la popularidad del expresidente del Barcelona.

 En cuanto a Ciutadans se mantiene con los mismos escaños, casi el mismo porcentaje del 3% al 3,4%  y ha pasado de 89.000 votantes a 105.000.

Para una extrapolación de los resultados a la política del Estado, parece claro que es un toque de atención muy serio para el Gobierno de Rodríguez Zapatero, que deberá tenerlo  muy en cuenta y servirle para hacer una profunda reflexión sobre la política a seguir hasta las próximas elecciones nacionales. Estos datos son una confirmación de lo que dijo hace poco tiempo el presidente de Castilla la Mancha, Barreda “de no mediar un cambio radical en la política vamos hacia el suicidio político”. Vino a decir lo que todo el mundo en el PSOE sabía y nadie se atrevía a decir

 Los dirigentes del PP a nivel del Estado se sentirán satisfechos ya que han conseguido un doble objetivo: desgastar fuertemente al PSC y crecer sustancialmente su presencia en Cataluña, donde se han convertido en la tercera fuerza política. En consecuencia, el camino hacia la Moncloa lo ven mucho más claro.

 

Cándido Marquesán Millán

Hay que calmar a los mercados

                                  

Con la crisis de la deuda irlandesa entraba dentro de lo previsible que los mercados, o sea, personas concretas, auténticos  tiburones especuladores la iban a emprender de pleno con Portugal y España. Y así ha ocurrido. Hace días que diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales y alguna fuerza política nacional impregnada de profundo patriotismo, están sembrando la desconfianza sobre la credibilidad de la economía española.  Hasta hace poco me resistía a creer que fuera cierto, mas finalmente no he tenido otra opción: la mayoría de los medios de comunicación españoles, así como la cúpula dirigente del PP se regocijan profundamente cuanto peores sean las perspectivas sobre la economía española. Titulares como los que siguen lo demuestran “El contagio puede llegar a España”, “Las agencias rebajan la calificación de la deuda española”, “Caída estrepitosa de las cotizaciones del IBEX, la mayor en lo que va de año y todavía no ha tocado fondo”… Los dirigentes populares en la misma línea “ZP nos lleva a la ruina”, “La economía española va hacia el suicidio”, “La situación de España es muy semejante a la de Grecia”. Lo que se deduce de tales comentarios es “Venga que ya falta poco, que ya está a punto de caer, un empujón y ya ha caído”. Por ello, en este contexto González Pons sigue ayudando “El Gobierno de ZP ha engañado a sus socios comunitarios como hizo en su día el Ejecutivo conservador griego”, lo que es de una irresponsabilidad vergonzosa. Todavía no se han enterado los dirigentes populares que cuanto más cara sea la deuda pública española, más costosa será su devolución para todos los españoles.  Y sobre todo, destaca entre los mensajeros patrióticos un expresidente, que ha aprovechado y lo sigue haciendo,  cualquier circunstancia y si es en el extranjero mejor todavía, para expresar “ZP nos lleva a la ruina más absoluta”. Obviamente todos estos juicios pueden emitirse, no faltaría más, en un sistema democrático; como también hay que reconocer lo errores que ha cometido el Gobierno de ZP en la gestión de  esta crisis económica extraordinariamente complicada en su origen y en su desarrollo, aunque también puede servir de atenuante, ¿qué gobierno no los ha cometido? ¿qué economista la había previsto o se ha atrevido a dar alguna solución viable? Parece lógico que una visión tan catastrófica día tras día, llegue a calar en los inversores  extranjeros y produzcan un daño de consecuencias imprevisibles en nuestra economía.  Tanto intento de crear el pánico, al final ha ocurrido lo que tenía que ocurrir. Es lo que estaban esperando los buitres carroñeros para capturar una presa y no soltarla hasta que quede algún muñón por devorar. Que los últimos datos de reducción del déficit vayan en la buena dirección les trae sin cuidado. En cuanto a las secuelas son previsibles.  Al Estado colocar la deuda pública le resulta cada vez más difícil y por ello es más cara, al tener que pagar más intereses y más primas de riesgo. Por ello,  el Estado tendrá que asumir más gasto y si quiere reducir el déficit público tal como nos mandan los mercados, tendrá que aumentar los ingresos vía impuestos, o reducir los gastos mediante la reducción de las inversiones, el gasto corriente o las prestaciones sociales. Además, en un momento que no tira la iniciativa privada, por las dificultades de financiación o por la incertidumbre cara el futuro, si se reduce la inversión pública es muy complicado que se produzca crecimiento; si además disminuye la oferta de empleo público y se rebaja el sueldo a los empleados públicos o se congela la pensión a los jubilados, es complicado generar consumo, otro factor clave para propiciar el crecimiento, y si no hay crecimiento no se puede  crear empleo y el paro no sólo no disminuye, es que lo más lógico es que se incremente. En esta situación los mercados no tienen confianza en la economía española y al Estado le resulta cada vez más complicado colocar la deuda pública, con las consecuencias derivadas ya comentadas. Es un ciclo infernal del que no se puede salir. De verdad, el panorama es sombrío y descorazonador. Cada vez a peor. Y entra dentro de lo previsible que España sufra en el futuro unos años muy duros.

 Y esto que está ocurriendo tiene una explicación.  Las decisiones de los gobiernos las imponen los mercados, ya no sirven de nada las ideologías, los programas políticos, las elecciones, por  lo que una profunda crisis de la democracia se ha instaurado. Nos están imponiendo la idea de que no hay alternativa. Es el pensamiento único. Por ello, el ciudadano tiene cada vez menos confianza hacia la actividad política. No obstante, no podemos admitir a que no haya otras opciones. Lo primero es renegar de la indiferencia, la pasividad y el adormecimiento, que nos quieren imponer los poderes políticos y económicos. Lo primero es reconocer que este mundo va mal. Y lo segundo, buscar otras opciones para construir un mundo mejor.  Debe recuperarse la acción política, para que los Estados  controlen los mercados, y no estar subordinados y arrodillados a estos; poner la economía al servicio del hombre y no a la inversa. La actividad económica no debe regirse exclusivamente por la ganancia, el beneficio y la cuenta de resultados, sino que también por unos principios éticos.  Si es así se cortará de raíz esta vorágine especulativa, auténtica esencia del sistema neoliberal, que puede hundir en la miseria a cualquier país. Es imprescindible también el protagonismo de las instituciones de la Unión Europea, si quieren mantener la Unión Monetaria. Mas, como no existe un gobierno económico común, no ha sido posible coordinar las voluntades e intereses de los 16 países que la forman. Sorprende  que con todo el poder político que tiene en sus manos la Unión Europea, sea incapaz de embridar y poner en su sitio a los mercados. Puede que sea por la falta de liderazgo en la UE. Hoy, los Sarkozy, Merkel, Cameron, Berlusconi, Zapatero son auténticos pigmeos, comparados con los líderes que hemos tenido Europa en épocas relativamente recientes: De Gaulle, Churchill, Mitterrand, Adenauer, Felipe González, etc. La única alternativa para hacer reaccionar a estos gobiernos adormecidos y sumisos es un fuerte movimiento reivindicativo por parte de la sociedad civil. No hay otra opción. De momento es muy limitado, aunque  parece se está generando ya en Irlanda, Francia, Portugal y el Reino Unido. Mientras no haya una fuerte respuesta, la voracidad de los mercados es insaciable. No pensemos que van a estar satisfechos alguna vez. Cada vez quieren más. Siempre ha sido así. De lo que debemos tomar buena nota.

 De no mediar algún cambio radical, seguirán marcando la hoja de ruta los mercados, cuyas secuelas, salvo algún despistado, todos las conocemos. Políticas de ajustes fiscales: recortes de salarios, despido de funcionarios, congelación de pensiones, reducción de las becas, disminución de las prestaciones sociales, retraso en la edad de jubilación y aumento de los impuestos indirectos. En definitiva, los perjudicados son y serán  los ciudadanos, que cada vez sufrirán más recortes al Estado de Bienestar, creado con tanto esfuerzo en la Europa de después de la II Guerra Mundial. Mientras tanto, una oligarquía financiera amasando auténticas fortunas. Mas por lo que nos dicen la situación todavía es susceptible de empeorar. Ya nos están anunciando nuevas políticas de durísimos ajustes fiscales, ya que hay que reducir el déficit para calmar a los mercados. ¿Hasta cuándo?

Quiero acabar con esta cita del gran historiador Josep Fontana, que explica perfectamente lo que está ocurriendo y que a todo ciudadano responsable nos debería servir para una profunda reflexión: Desde 1789 hasta la caída del comunismo en 1989, las clases poderosas europeas han convivido con jacobinos, carbonarios, anarquistas, bolcheviques… que se mostraban capaces de destruir el orden social. Este miedo les llevó a hacer concesiones que hoy, cuando ya no hay ninguna amenaza en el horizonte que les desvele- todo lo que puede ocurrir son pequeñas escaramuzas, que pueden ser controladas sin especiales dificultades.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

La difícil vecindad España-Marruecos

 

Otro problema muy complejo se le ha presentado al Gobierno de ZP, por la actuación lamentable de Marruecos en el asalto y desmantelamiento del campamento Gdeim Izik, ejemplo de un movimiento nuevo de protesta y resistencia civil saharaui escenificado a las afueras del El Aaiún. Hasta el momento, merced al cerrojazo informativo impuesto por Rabat, ignoramos la magnitud de la masacre, aunque por todos los indicios debe ser de envergadura.  Se habla ya de genocidio. La reacción del gobierno español ha sido timorata, sin saber cómo abordarlo, anteponiendo la razón de Estado a la defensa de los derechos humanos en la población saharaui.

Esta contencioso es una herencia envenenada de la dictadura franquista, que todos los gobiernos españoles, instaurada la democracia, han debido sobrellevar, tarea no fácil, ya que la defensa de la causa saharaui genera indefectiblemente  tensiones con Marruecos, país que considera innegociable la marroquinidad del Sahara Occidental. Reconocer que la descolonización  está inconclusa hasta la realización del referéndum, y el no haber denunciado los Acuerdos de Madrid, han dotado de gran ambigüedad a la política española en este tema muy sensible para la opinión pública española  y sobre la que no ha habido consenso entre las fuerzas políticas españolas. Desde la izquierda fue usado para desgastar a los gobiernos de UCD. En general, todos los gobiernos han tratado de tender puentes hacia Marruecos para el establecimiento de unas buenas relaciones.  La llegada al poder de los socialistas en 1982, en aras de una política de Estado, supuso el abandono de sus anteriores posiciones a favor del Frente Polisario, para reencauzar las relaciones con Marruecos, país que fue escogido por Felipe González en su primer viaje oficial.

Según Miguel Hernando De Larramendi y Bárbara Azaola, en los años 90, la diplomacia española elaboró una estrategia para normalizar las relaciones con el Magreb, y sobre todo con Marruecos, mediante la intensificación de la cooperación política, y las relaciones económicas y financieras. Por ello, en 1991 se firmó con Marruecos el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación que supuso una institucionalización del diálogo político. Para colaborar en el ámbito económico el Acuerdo Marco de Cooperación Financiera. Lo que se pretendía con ello era atenuar el carácter conflictivo de las relaciones con Marruecos, “reforzando la interdependencia económica entre ambos países mediante la creación de un entramado de intereses cruzados, como instrumento para promover una estabilidad dinámica”. El gasoducto Magreb-Europa que transporta el gas de Argelia a España  por Marruecos y la interconexión eléctrica por el estrecho de Gibraltar fueron 2 ejemplos. Se instalaron en Marruecos cientos de empresas españolas. Las inversiones españolas entre 1993 y 2008 llegaron a los 3.000 millones de euros, así como las exportaciones y las ayudas al desarrollo.

No obstante, la construcción de la buena vecindad se rompió entre 2001 y 2003, con el Gobierno de Áznar. El fracaso de la negociación pesquera, las diferencias sobre el control de la inmigración, y la postura española sobre el Sahara Occidental, provocaron una crisis grave con la ocupación de la isla Perejil en julio de 2002 y la retirada del embajador español de Rabat.  El conflicto se resolvió por mediación del secretario de Estado de USA, Colin Powel, con la reunión celebrada en Marrakech de diciembre de 2003, concediendo una cuantiosa ayuda a Marruecos.

Al llegar al poder los socialistas en 2004 se relanzaron las relaciones con Marruecos tras los atentados del 11-M,  al considerarlas claves para hacer frente a la seguridad de la región, al ser muchos de los implicados marroquíes. A su vez España aprovechó el marco europeo para impulsar las aspiraciones de Marruecos a unas relaciones beneficiosas con la Unión Europea. Desde 2005 España ha liderado, junto con Portugal y Francia, la iniciativa para conseguir un Estatuto avanzado de Marruecos con la UE, que se aprobó en Bruselas en octubre de 2008. En este contexto  hay que entender la I Cumbre Marruecos-Unión Europea celebrada en marzo de 2010 en Granada, durante la presidencia semestral española en la UE.

Como acabamos de mostrar el esfuerzo de España para entablar buenas relaciones con Marruecos es claro y manifiesto. Mas siempre la cuestión del Sahara Occidental, además de Ceuta y Melilla…, ha conseguido enturbiarlas, como ahora, por lo que el gobierno de ZP debe hacer un auténtico alarde de equilibrio para mantenerlas, ya que presionado por la sociedad tendrá que  hacer una condena clara sobre  los acontecimientos actuales. El problema del Sahara Occidental seguirá gravitando sobre las relaciones de ambos países, mientras no se alcance una solución adecuada y justa, que, por otra parte, no vendrá solo de Madrid, sino que deberá venir desde instancias internacionales,  de la ONU y la Unión Europea. Los Estados Unidos y Francia por razones  geoestratégicas y económicas conocidas por todos no están interesados en encontrarla, ya que se inclinan claramente hacia el lado marroquí.

 Como conclusión, es muy importante el mantenimiento de las buenas relaciones con Marruecos, sobre todo por temas vinculados con nuestra seguridad como el terrorismo, el narcotráfico y la inmigración. Pero el gobierno español debe implicarse más, cuando se está masacrando a una población, con la que tenemos una deuda histórica. Lo ocurrido en el Sahara Occidental es un caso único entre todos los procesos de descolonización  ocurridos en el continente africano. El destino de este territorio es una cuestión exclusiva de la población saharaui. Es de estricta justicia.

Cándido Marquesán Millán

Las pócimas milagrosas de Rajoy

 

La crisis económica actual es probablemente la más traumática de los últimos 100 años, ante la que la mayoría de los economistas y políticos no saben cómo atajarla. La excepción la representan los dirigentes políticos del PP, ya que oyéndoles las cosas que dicen al culpabilizar exclusivamente de la crisis a ZP, todos los españoles al unísono deberíamos pensar que de haber estado ellos en el poder no hubiera habido crisis. Aquí las subprime, la crisis financiera, la explosión de la burbuja inmobiliaria, el paro hubieran pasado de largo.  Mas aunque la crisis haya llegado,  debemos todos estar tranquilos, especialmente los trabajadores, los pensionistas y los inmigrantes, ya que para los Rajoy, los Montoro, los Rillo o las Rudi  la solución es clara y fácil. Se rebajan los impuestos, se eliminan algunos ministerios, se despiden a cientos de miles de empleados públicos, se reduce el déficit público, y como si fuera alguna pócima milagrosa al día siguiente los 4 o 5 millones pasarán a mejor vida.  Es posible que algún parado menos hubiera, si la Cospedal renunciara a alguno de sus cargos. No acostumbran a dar más detalles, ni tampoco les hace falta tal como les van las encuestas. Y si alguno los quiere, rápidamente le replican con el argumento de que ya sacaron a España de la crisis en 1996, contraponiendo los gobiernos socialistas de Felipe González y Rodríguez Zapatero con el de Aznar entre 1.996 a 2.004. González destrozó la España heredada de los gobiernos anteriores y luego Aznar la tuvo que recomponer; posteriormente ZP  la volvió a dilapidar metiéndonos en la mayor crisis económica y moral de la historia. Mas Rajoy es la solución: las políticas económicas de 1996-2004. Tratar de poner en práctica ante la crisis económica actual las mismas medidas de antaño, es como pretender curar una enfermedad grave con una aspirina. Los tiempos son muy diferentes, por lo que las soluciones deben serlo también. Ni un solo acierto en el haber de los socialistas, ni un solo error o fracaso en el suyo. Y esto lo repiten una y otra vez. Una mentira repetida mil veces, al final se convierte en una verdad.

Aunque solo sea para algún despistado, desmemoriado o malintencionado, que suelen abundar en esta nuestra querida España, me tomo la licencia de mirar por el retrovisor el pasado reciente. El periodista Jesús Mota considera “radicalmente falso que el PP heredara en 1996 una situación económica catastrófica”, puesto que en aquel año “la tasa de crecimiento económico fue del 2,4%” y “la fase de recesión concluyó en 1993”. Aunque “la tasa de paro se resistía a bajar”, continúa, “la recuperación estaba en marcha cuando el PP llegó al Gobierno”. Con esta base económica y coincidiendo con el surgimiento de un excelente momento de la economía internacional, el Partido Popular lo tuvo más fácil.

Las tasas de crecimiento económico español en el periodo 1996-2004 se explican por: tipos de interés reales negativos, precios bajos de la energía y materias primas, estímulo masivo de las operaciones especulativas, una burbuja inmobiliaria progresiva que los equipos económicos de Aznar se negaron a controlar, enladrillado de las costas, corrupción municipal y cientos de miles de empleos precarios.

            Los populares nos recuerdan que con ellos  se alcanzaron las condiciones del Tratado de Maastricht  para entrar en la Unión Monetaria, con la inflación controlada, déficit presupuestario inferior al 3% y deuda por debajo del 60% del PIB. Cierto. Mas se olvidan de los más de 8.000 millones de euros de ayuda anuales provenientes de la Unión Europea, casi el 1% del PIB anual español, conseguidos por el pedigüeño  Felipe González; y del producto de las privatizaciones, unos 40.000 millones de euros, que le sirvieron a Aznar para poner al frente de las empresas a sus amigos: Francisco González en Argentaria, Juan Villalonga en Telefónica, César Abierta en Tabacalera, etc. Tampoco recuerdan que entre 1996-2004, tal como señala Vicenc Navarro, la masa salarial descendió, ya que las rentas del trabajo pasaron del 66% de la renta nacional al 61%, el mayor descenso (después de Alemania) de las rentas del trabajo en cualquier país de la UE-15. Y en cuanto a la evolución del gasto público social por habitante, es decir, las pensiones, la sanidad pública, la educación pública, los servicios sociales públicos y otros servicios, según los datos del Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea, España, que tenía ya entonces el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15, vio aumentar todavía más el enorme déficit de gasto público social que tenía con el promedio de la UE-15 durante el periodo 1996-2004. España en 1996 se gastaba 1.904 euros estandarizados  por habitante menos que el promedio de la UE-15. En 2004 tal déficit social aumentó a 2.243, el mayor déficit que cualquier país tuviera con el promedio de la UE-15. La causa de ello es que el gobierno Aznar, bajo la dirección económica del Sr. Rodrigo Rato, además de bajar los impuestos directos, transfirió fondos de las áreas sociales al presupuesto general del Estado (a fin de reducir el déficit del presupuesto del Estado), de manera que cuando, por fin, se consiguió (según dijo Aznar) alcanzar el equilibrio de las cuentas del Estado, ello se había hecho a costa del estado del bienestar español, como más de un líder europeo le recordó.

La política fiscal del PP fue dirigida a beneficiar a los ricos y a los que más tienen. Hicieron tres reformas fiscales con las que el tipo máximo pasó del 56% al 45%, once puntos de rebaja que para las grandes fortunas y los grandes ingresos suponen cantidades millonarias. Las plusvalías redujeron su tributación (hasta 30 puntos) quedando en un 15%, lo mismo que el tipo mínimo del IRPF. Esto supuso un descenso en la recaudación de los impuestos directos (IRPF) al tiempo que aumentaban los indirectos, sobre todo los relativos al consumo, los que pagamos todos.

En cuanto al desempleo, es cierto que disminuyó de manera notable, del 23% en 1995 a cerca del 11% en 2003. Esta creación de puestos de trabajo, con una fuerte participación de inmigrantes,  una gran parte fueron precarios, por lo que hubo  un gran incremento de los accidentes de trabajo, con cuatro muertes diarias colocó a la siniestralidad laboral española a la cabeza de Europa.

Tampoco los gobiernos de Aznar 'hicieran los deberes' en materia de reformas económicas”, puesto que “ni liberalizaron mercados, ni cambiaron las condiciones laborales, ni se atrevieron con una Ley de Cajas, ni racionalizaron la Administración Pública”.

Cuando estoy acabando estas líneas, me viene a la memoria, la Ley de Liberación del Suelo de 1.998, que algo tuvo que ver en el origen de la burbuja inmobiliaria, cuya explosión es una de las causas determinantes de la crisis actual. En cuanto a los programas de VPO  se redujeron significativamente su número en la etapa 1996-2004.

Hoy el PP no tiene una política económica para salir de la crisis. No está vendiendo más que humo, el de un mito falso: que la política económica de Aznar nos salvó de la catástrofe de 1996.  Por ello, todos los ciudadanos preocupados por la cosa pública deberíamos estar preocupados, ante el panorama que se nos avecina. Yo, por lo menos, sí que lo estoy.

 

 

Cándido Marquesán Millán

Apoyo al senador y concejal de Alcañiz Angel Lacueva

Carta dirigida a la Directora de La Comarca de Alcañiz 17-XI-“010

 

 

Estimada Eva: como asiduo colaborador y lector del periódico La Comarca que tan bien diriges, me tomo la licencia de  comentarte que me ha sorprendido la dureza con la que se expresa en las noticias y en algunas editoriales el periódico hacia la persona de Angel Lacueva. Una cosa es que se critique su acción política, y otra muy distinta los calificativos contra su persona: la mayor parte de las veces para decir locuras, a juzgar por su aspecto le ha permitido ganar peso.. igualmente se dice que controla a los dinosaurios de la asamblea, lo que puede considerarse un insulto para algunos que llevamos muchos años como militantes de la Agrupación Socialista de Alcañiz. Creo que no se merece tal trato. Entre otra serie de cosas, porque habrá alguno que luche igual por Alcañiz, pero más en absoluto.

Quiero terminar, reiterando lo ya dicho, que se puede criticar su actuación política, mas no se debería entrar en cuestiones personales. Por otra parte, soy de los militantes, como otros muchos de Alcañiz que tenemos plena confianza en Angel, como político y como persona.

 

Un afectuoso saludo

Cándido

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