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¿Existe clase obrera aún?

Estas reflexiones apresuradas están redactadas tras conocer el desarrollo de la huelga del 29-S. De entrada, cuando se llega a esta situación es un fracaso. Lo ideal sería que no hubiera sido necesaria, aunque es un derecho que asiste a los trabajadores, tal como aparece en al artículo 28.2. de nuestra Constitución. A veces, lo más obvio, hay que recordarlo a algunos duros de mollera, como el coordinador de Economía y Empleo del PP, Cristóbal Montoro, el cual dijo que las huelgas generales "no tienen sentido" y son "decimonónicas", por lo que se mostró a favor de "erradicarlas" una vez que se celebre la convocatoria del próximo 29 de septiembre.

Desde los sindicatos el seguimiento ha alcanzado el 70% de los trabajadores. En las grandes fábricas de automóviles, en el transporte, en algunos mercados el paro fue total, mientras que en el pequeño comercio o el funcionariado, muy limitada. Desde el Gobierno la huelga ha sido "muy dispar" para evitar precisar una cifra global de seguimiento, que ve "desigual y con efecto moderado". aunque evitó negarla, como hizo el de Aznar en 2002. Fue la patronal la que se encargó de esa tarea. El presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, llegó a decir que solo había huelga donde había piquetes. "No ha habido huelga general hoy en España.” El PP, por su parte, ha utilizado la huelga para arremeter tanto contra los convocantes como contra el objetivo de la convocatoria. "Ha sido un fracaso del Gobierno y de los sindicatos". Desde los medios comunicación de la derecha se ha señalado: El descrédito del Gobierno y los sindicatos ha sido la causa de que la convocatoria  haya sido un fracaso; los líderes sindicales indultan a Zapatero, mientras que no los manifestantes; fracasa la huelga de los piquetes. Por ahí nada nuevo bajo sol. Caña a ZP y a los sindicatos. Desde los medios de comunicación más cercanos al Gobierno ha sido muy diferente: Zapatero mantendrá la reforma laboral tras una huelga moderada; más sindical que general; los ciudadanos avisan al Gobierno.

Para entender las causas que justifican la convocatoria de esta huelga, parece oportuno recurrir a la historia. Desde la instauración de la democracia en España se han producido  siete huelgas generales. Dos de ellas con gobiernos de UCD, cuatro gobernando el PSOE, y una en 2002 lo hacía el PP. Y ahora el 29-S ha llegado la octava contra el gobierno de ZP. La de 1977 fue para reclamar la libertad sindical. En 1978, la Confederación Europea de Sindicatos convocó la segunda huelga general  para protestar contra el paro en toda Europa. En 1985, se hizo contra la reforma de las pensiones y sólo la hizo Comisiones Obreras. El 14 de diciembre de 1988 se hizo la cuarta y más famosa huelga general de la democracia española, apoyada por todos los sindicatos, los partidos de la derecha y de la extrema izquierda, que provocó el divorcio de la llamada “familia socialista”: UGT se distanció del PSOE. El ministro de Trabajo, Manuel Chaves, tuvo que retirar el plan de empleo juvenil y se dio un giro importante a la política económica socialista. La quinta huelga general, mayo de 1992, estuvo motivada para protestar por el recorte de las prestaciones del desempleo. En enero de 1994, la sexta huelga, dirigida a frenar la reforma laboral, cuyo principal objetivo era abaratar el despido a cambio de estabilidad en el empleo. En junio de 2002, la séptima de la democracia y la única contra el Partido Popular contra un decreto del Gobierno que perseguía reducir el paro sobre todo el de los nuevos demandantes de empleo. Si miramos las razones que condujeron a las huelgas anteriores a la del 29-S, sin negar su importancia son de menor calado, comparadas con las que han propiciado la actual. Veámoslo. Ahora se da una cifra de parados insoportable en una sociedad sana. Unos trabajos cada vez más precarios, circunstancia que se va a incrementar con la reciente reforma laboral. Un sustancial recorte de sueldos en el sector de los trabajadores públicos. Unas pensiones congeladas, por lo que van a perder poder adquisitivo. Una próxima reforma de las pensiones, retrasando la edad de jubilación así como el incremento de los años para calcular la pensión a cobrar. Con todos estos ataques a la clase trabajadora, amplios sectores de ella no la han secundado. De verdad, me resulta harto difícil de entender. ¿Qué más nos tendrán que imponer para ir a la huelga? ¿Nos quitarán las vacaciones pagadas? ¿Volverán las 12 0 14 horas de trabajo?

Dicho lo cual, ¿cómo se ha llegado a esta situación de pasividad de la clase trabajadora? Ha desaparecido esa conciencia de clase. Desde hace unas décadas, determinados poderes políticos, económicos y mediáticos impregnados de la doctrina neoliberal  han sembrado la idea del pensamiento único, que no hay otra alternativa que la actual. Y todos aquellos que dependemos de una nómina la hemos asumido. Lo más grave es que nos han convencido de que los culpables de la situación actual son los sindicatos. Acabo de escuchar en un programa de radio a un trabajador sanitario que no hacía huelga porque ningún liberado sindical le iba a devolver el 7% del sueldo que le quitaron hace meses. ¡Es surrealista! Ha sido la presión de los mercados los que han obligado al Gobierno de ZP a realizar esa política de ajuste fiscal. Podría haberse negado. Pero vamos a ver si nos aclaramos, ¿qué culpa tienen aquí los liberados sindicales? Lo que no quita que en algunas ocasiones los sindicatos no han estado a la altura de las circunstancias. Con ser grave el apuntar los tiros en dirección contraria, no lo es menos la falta de solidaridad obrera, aunque también es cierto que algunos que cobran una nómina hace tiempo que se avergüenzan de que se les llamen obreros. Los que tienen trabajo miran con cierto a recelo a los parados. Entre los que lo tenemos ocurre lo mismo. Los del sector privado critican a los empleados públicos, e incluso se alegran de que se les haya recortado el sueldo. Los nacionales echamos la culpa del paro a los emigrantes o a los trabajadores del sudeste asiático. Divide y vencerás, mientras tanto desde el otro lado de la barrera se frotan las manos. Y como cada uno vamos a lo nuestro, aquí impera el sálvese quien pueda. Realmente han sabido hacerlo muy bien.

Convocada la huelga, las opiniones al respecto han sido variadas. Desde la derecha política y mediática entonces se habló de su inoportunidad, cuando llevaban años solicitándola. Mas para ella, pasara lo que pasara el 29 de septiembre, su resultado lo iba aprovechar. Juegan con las cartas marcadas. Si la huelga triunfaba, sería una derrota del Gobierno. Si la huelga fracasaba, sería una derrota aún peor, la del sindicalismo. Y ahora aducen que han salido derrotados ambos.

 En cuanto a los que hemos sido convocados los comportamientos han sido dispares. Unos, por lo que parece hemos sido los menos, ante ataque de tal envergadura a nuestros derechos laborales, hemos hecho huelga. En cuanto al resto, la gran mayoría que no la secundado las respuestas han sido diversas. Unos, han aducido que no quieren que les descuenten un día trabajo. A estos les diría que de las conquistas tras una huelga se aprovechan todos. Otros, que ha llegado tarde. Otros más, han echado la culpa a los sindicatos porque han estado haciendo el juego hasta ahora al gobierno de ZP. Aquí de lo que se trata es de escurrir el bulto, en pro de algún tipo de justificación. Aquí nadie quiere asumir la responsabilidad. Aquí lo que ha pasado es que entre todos la matamos y ella sola se murió.

Como conclusión, lo que parece claro, el que no le  vea es que ciego, es que nunca, como ahora, la clase obrera se ha visto sometida a unos ataques a sus derechos laborales y sociales. Cada cual ha reaccionado como le ha parecido oportuno. Secundando la huelga o lo contrario. A todos aquellos que han estado en la segunda opción, solo me atrevo a hacerles una reflexión de que mañana, cuando sobrevengan nuevos recortes, que llegarán, por parte de determinados poderes económicos, que son insaciables, que no se sorprendan.  Y otra más,  todos los avances socio-políticos que se han producido a lo largo de la historia no han llegado con actitudes y comportamientos tan pasivos, sentados en el sofá de nuestro cuarto de estar, como está ocurriendo ahora. La historia enseña con magistrales ejemplos. En 1918 la huelga de La Canadiense, empresa barcelonesa de electricidad, provocó una negociación con Gobernación que llevó a la aprobación de la jornada de ocho horas de trabajo, una reivindicación histórica del movimiento obrero.

 

Cándido Marquesán Millán

 

Hasta siempre, José Antonio

                                   

Acabo de escuchar la noticia de la muerte de José Antonio Labordeta, que por esperada no deja de producirme una gran tristeza. Estamos ante uno de los hombres “símbolo”  para Aragón, que hará falta que pase un tiempo para que los aragoneses valoremos en su justa medida su contribución siempre guiada por la lucha por la libertad y la dignidad a esta tierra nuestra

Fue un hombre polifacético. Como profesor de historia en un instituto de Teruel,  dejó una profunda huella en todos aquellos  alumnos que tuvieron la suerte de ser sus alumnos. Uno de ellos, Joaquín Carbonell cuenta la anécdota de que el primer día de clase les dijo a todos sus alumnos que no iba a suspender a nadie y que todos estaban aprobados, y, sin embargo, sus clases eran las que estaban siempre llenas.

Dirigió y presentó en TVE “Un país en la mochila”, uno de los programas más bellos y llenos de sensibilidad que se han hecho nunca en nuestras televisiones,  a través del cual pudimos conocer muchos pueblos escondidos y olvidados de la geografía española. Dio muestras de una buena pluma como periodista, novelista, ensayista y poeta.

Fue un hombre comprometido, con unos valores claros de defensa de la libertad, de la democracia y de la justicia social. Supo conectar con la problemática de su tierra como muy pocos lo han hecho a lo largo de nuestra  historia.  Participó de lleno en la Transición en la fundación de la revista inolvidable de Andalán; en el partido socialista aragonés (PSA), para acabar como diputado por la CHA durante dos legislaturas  en el Congreso de los Diputados, hablando y defendiendo siempre su tierra, y además con el reconocimiento de todos. Desde hace 50 años pocas reivindicaciones aragonesas ha habido en las que no estuviera detrás. La lucha por las libertades democráticas, la defensa del agua, la recuperación del Canfranc.. Como ejemplo, puede servir esa canción bellísima y llena de poesía de “La Vieja ”, en la que supo reflejar y denunciar esa dramática sangría humana que supuso para muchos de nuestros pueblos la emigración en los años 50, 60 70 del siglo pasado, cuyas primeras estrofas no me resisto a reflejar: Siempre te recuerdo vieja sentada frente al hogar, acariciando la lumbre, la cadiera y el pozal. La tristeza de tus ojos de tanto mirar, hijos que van hacia Francia otros hacia la ciudad.. La he utilizado en numerosas ocasiones en mis clases de geografía, cuando estoy tratando la parte de demografía. Y cada vez que lo hago, me vienen a la memoria los recuerdos de mi abuela Isabel, que pacientemente pasaba el tiempo sin más ni más, aguardando la carta de mis tíos que no tuvieron otra opción que emigrar

También fue un extraordinario cantautor, con unas letras llenas de compromiso, que a pesar de esa voz ronca y recia,  nunca podremos olvidar. Son numerosísimas “Ya ves” “La albada” … Y por encima de todas  su  Canto a la Libertad   con una dimensión mundial, que permanecerá siempre como un alegato por libertad y una denuncia contra todo tipo de dictaduras. Hoy para todos aquellos que superamos la cincuentena el entonar su “Canto a la Libertad”, nos produce tal emoción, que difícilmente podemos evitar que de nuestros ojos salgan unas lágrimas. Todavía no puedo llegar a entender las razones que existen para que no sea el himno de Aragón.

Pero lo más importante, fue un hombre de una pieza, íntegro. Un buen hombre en el más amplio sentido de la palabra. Amigo de sus amigos. Presto siempre a hacer un favor a quien lo necesitase. En muchas fiestas de muchos pueblos, en muchas semanas culturales de nuestros institutos estuvo allí con su guitarra.  Nunca pedía nada, siempre daba algo a todos los que le rodeaban: su amistad, su palabra amable. Era socarrón, con un sentido del humor especial. Pocas veces tuve la suerte de disfrutar de su conversación, la última que recuerdo fue en un vino que nos obsequió la revista Trébede, lamentablemente desaparecida y que dirigía José Ramón Marcuello.  

Cuando estoy escribiendo estas líneas, escucho en Aragón TV alguna de sus canciones de un recital realizado en la Plaza del Pilar el año 2006. Observo los rostros del numerosísimo público, de todas las edades, chicos, jóvenes y mayores, enganchados a sus canciones, como yo lo estoy ahora. Y teniendo ya muchos años, de repente me doy cuenta que mis ojos se han llenado de lagrimas. Hace muchos años que no pasaba por esta experiencia.

Quiero terminar estas breves líneas un tanto desordenadas y deslavazadas, diciéndote, José Antonio, que estés donde estés, que seguro será en algún lugar de bien, que vas a dejarnos una huella imborrable a todos los aragoneses, y que nunca te olvidaremos. Hoy Aragón, tu tierra, es un océano de lágrimas, como también en muchos otros lugares de España. Acabo de escuchar a una mujer que acaba de llegar desde Barcelona con un ramo de claveles rojos para depositarlos ante tu féretro en el Palacio de la Aljafería.

Alguien dijo que la muerte de cualquier hombre disminuye al resto de la humanidad. Esta afirmación nunca es más  válida como en tu caso, José Antonio. ¡Hasta siempre!

 

 Cándido Marquesán

 

 

 

Los valores de la Unión Europea

Los acontecimientos recientes ocurridos en Francia, relacionados con la expulsión de familias gitanas rumanas y búlgaras entiendo que son de una enorme gravedad, ya que es un ataque frontal contra los derechos humanos, al ser un ejemplo indiscutible de racismo. Es así, porque son expulsados exclusivamente los pertenecientes a la etnia gitana, y no de otra. Y esto es puro racismo, se disfrace como disfrace. Además no debemos olvidar que los ahora expulsados de Francia son tan ciudadanos de la Unión como cualesquiera otros con iguales derechos y deberes.

Al principio José Manuel Barroso presidente de la Comisión Europea mostró ante esta cuestión gran tibieza. Posteriormente el Parlamento europeo fue más duro, como también la comisaria de Justicia y Derechos Fundamentales Viviane Reding que tuvo el coraje de manifestar “Se me acaba la paciencia. "La situación da la impresión de que hay gente que está siendo expulsada de un Estado miembro sólo por pertenecer a una minoría étnica. Pensaba que no volvería a ver esta situación en Europa después de la Segunda Guerra Mundial". Estas palabras llenas de vehemencia están totalmente justificadas, la gravedad del asunto lo exigía. Es la única que ha sabido estar a la altura de las circunstancias.

La respuesta chulesca de Sarkozy a Reding fue impropia de un presidente de la República francesa “Si quería podía llevarse a todos los gitanos a Luxemburgo”. El secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Pierre Lellouche indicó “No es así como se habla a un gran país como Francia, madre de los derechos humanos, país fundador de la Unión. No somos el mal alumno de la clase al que la maestra castiga, ni el delincuente ante el fiscal.”

En la reunión del Consejo todos los presidentes y jefes de gobierno de los 27 estados miembros desviaron la atención hacia las manifestaciones de Reding, considerándolas inapropiadas, y eso que ya se había disculpado, sin mostrar rechazo alguno a Sarkozy. ¡Vaya ejemplo que han dado a toda la ciudadanía europea! Para los dirigentes europeos el único culpable ha sido la comisaria Reding. Si la decisión de expulsión a los gitanos la hubiera tomado cualquier otro país, que no fuera Francia, la respuesta de los jefes de gobierno hubiera sido muy diferente. Francia es mucha Francia. Sarkozy es mucho Sarkozy. Todo un ejemplo de hipocresía. Así es como funciona la alta política europea. Lo que parece claro es que en la UE hay dos países, Francia y Alemania, que harán siempre su santa voluntad, y en menor medida Gran Bretaña. Por mucha Constitución votada, donde se cuecen los asuntos de la UE, es en París y Berlín con alguna aportación esporádica para salvar las apariencias.

Resulta especialmente vergonzante que gobernantes que alardean de socialistas hayan mirado hacia otro lado. Afortunadamente desde el PSOE se han levantado voces para criticar a ZP por no haber condenado estas expulsiones masivas. Como atenuante, lo que no significa justificar, la actuación de ZP cabe vincularla con la colaboración incuestionable de Francia en la lucha antiterrorista. En cuanto al PP se ha manifestado totalmente de acuerdo con Sarkozy, era de esperar. La presidente del PP catalán Alicia Sánchez-Camacho invitó a la europarlamentaria de Sarkozy, María Thèrése Sánchez-Schmid, a darse un paseo por algunos barrios de Badalona, también pobladoS por gitanos.

Mas lo ocurrido en Francia no es nuevo en la UE, cabe recordar la actuación de Berlusconi hacia los gitanos en Italia. Con ser grave la política preconizada por estos dirigentes europeos, me parece más todavía que sea bien acogida por un sector importante de la ciudadanía de sus respectivos países. Así lo manifiestan las encuestas. Por ende, entiendo que se está produciendo un retroceso lamentable y vergonzoso en la evolución histórica, si tenemos en cuenta que la Francia revolucionaria de 1789 fue capaz de dar a luz uno de los documentos de mayor trascendencia para la historia de la humanidad: La Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, en cuyo artículo primero podemos leer: Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común. Igualmente si nos fijamos en la Declaración de Derechos de 1793, todavía más avanzada a nivel social. O en la actual Constitución de la República francesa de 1958, cuyo artículo nº 2 señala: El lema de la República es "Libertad, Igualdad, Fraternidad", que aparece inscrito en todos los edificios públicos franceses. Con estos antecedentes ver lo que está ocurriendo en la Francia de 2010, como también en la Europa comunitaria, produce auténtico sarcasmo. ¿Qué valores defiende hoy la Unión Europea? Por lo que estamos observando, sólo parece estar interesada en asuntos económicos:, en mantener todo el inmenso aparato burocrático, en garantizar los precios de la leche o de la carne de vacuno; gestionar subvenciones para construir una carretera, una piscina, una depuradora o cursos de formación para los muchos parados. En definitiva, un mercado común y poco más que añadir. La defensa de los derechos humanos es una cuestión intrascendente, como pudimos comprobar en Srebrenica, donde Europa abdicó de su compromiso de defender los valores cívicos fundamentales, los derechos básicos de la persona, los derechos multiétnicos.; cuando hacía 50 años -frente el descubrimiento de los campos de exterminio de Auschwitz, Mauthausen, Gusen…- se había conjurado a no permitir “nunca más” el horror nazi.

Por ello, sería conveniente que los europeos empezásemos a olvidarnos de dar lecciones en este tema a los países de otras latitudes. En un aviso a navegantes quiero terminar estas breves líneas con una muy clara reflexión. Inmersos en esta vorágine, si hoy se expulsa a los gitanos, ¿quién me dice que mañana no pueda hacerse lo mismo con los musulmanes, los negros o los judíos? Para estos momentos me parecen muy apropiadas estas palabras, erróneamente atribuidas a Berltot Brecht, de Martín Niemoller, pastor protestante alemán: Primero vinieron a por los comunistas, y yo no los defendí, porque yo no era comunista. Después vinieron a por los judíos, y yo no los defendí, porque yo no era judío. Entonces vinieron a por los católicos, y yo no los defendí, porque yo no era católico. Finalmente vinieron a por mí.,

 

Cándido Marquesán Millán

Nuevas recetas ante el paro

 

Que esta crisis económica está siendo dramática, especialmente en el desempleo, que genera grandes daños económicos, sociales, psicológicos en amplios sectores de la sociedad no es decir nada nuevo. Y sobre todo en mundo de los jóvenes. "Los jóvenes ya no saben dónde ni cómo buscar empleo", dijo Steven Kapsos, economista de la Unidad de Tendencias de Empleo de la OIT en Ginebra, donde se presentó el informe Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2010 con ocasión del lanzamiento del Año Internacional de la Juventud de Naciones Unidas. 440 millones de jóvenes se van a incorporar al mercado laboral en todo el mundo durante los próximos 10 años, especialmente en los países emergentes.

La sociedad en su conjunto no puede ni debe permanecer impasible ante esta lacra. Todo ser humano tiene el derecho al trabajo, para permitirle alcanzar una legítima independencia, así como el desarrollo de un proyecto vital. Por ello una de las peores fracturas que puede padecerse es el no poder hacerlo. Tras esta dramática circunstancia hay un profundo drama humano, porque es la frustración de un deseo, la privación de un derecho y supone frecuentemente marginación social. Por ello, el parado sufre mucho, se convierte en un naufrago cuando no encuentra apoyo emocional y social en los demás, por lo que es imprescindible prestarle ayuda. Con el paro llega, muchas veces, la enfermedad física y psíquica. Mas este problema tiene otras aristas no menos lamentables. El paro generalizado es la situación que mejor conviene a las empresas para lograr condiciones más favorables de contratación, salarios más bajos, trabajos más precarios, al producirse menor capacidad reivindicativa de los trabajadores, mayor sometimiento y disciplina.

La gran recesión, que se está superando no sin riesgos, ha dejado un volumen enorme de parados, lo que, según el Director Gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn , «amenaza las condiciones de vida, la seguridad y la dignidad de millones de personas en todo el mundo». Como ejemplo de ello aseguró que, de acuerdo con las estadísticas, un parado de larga duración al reducir sus ingresos paga con su salud la precariedad, ya que “su esperanza de vida puede reducirse hasta en año y medio, y también disminuye el nivel educativo para sus hijos”. manifestó.  La crisis aniquila 30 millones de empleos.  Alrededor de 210 millones de personas se encuentran en esta situación, la cifra de desempleo más alta de la historia. Tres cuartas partes se ha producido en las economías más avanzadas, y el resto en los países emergentes.  Por lo que nos dicen los economistas, la recesión global ha llegado a su fin, pero la crisis laboral aún durará años. La tercera oleada de la crisis es la del paro, tras la financiera que derivó en la económica. Sin olvidarnos de los autónomos, no hace falta más que contemplar el gran número de locales comerciales con el cartel “Se alquila”,  de los pequeños y medianos empresarios, el sector más perjudicado, es la clase trabajadora, con el agravante de que no se vislumbra mejora alguna en los años venideros. Hace unos días el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho señaló  que se tardarán de 4 a 5 años en España en recuperarse el empleo del año 2007. “Serán necesarios como mínimo siete años para recuperar el empleo a niveles anteriores a la crisis es la previsión más realista”, afirma Philippe Egger, de la OIT. Hasta ahora las instituciones que dirigen la economía mundial se han preocupado exclusivamente de salvar el sistema financiero, de controlar el déficit público. La Reserva Federal estadounidense (Fed) inyectó 800.000 millones de dólares en el sistema financiero para comprar hipotecas y valores respaldados por activos. Las medidas puestas hasta ahora en marcha de estímulos fiscales, así como las políticas de ajustes servirán para conseguir unas buenas cifras  macroeconómicas, pero no han servido para reducir el desempleo. Estamos hartos hasta la saciedad de oír que para generar empleo es necesaria una determinada cifra de crecimiento económico. Ahí las opiniones de los expertos consultados varían en una horquilla de entre un 1% y un 2%. Hasta que llega esa cifra, como decía Keynes “en el largo plazo todos muertos”. Mientras tanto no han sido tan diligentes para buscar soluciones contundentes contra el desempleo. Recientemente Felipe González ha señalado que los EEUU están poniendo en marcha políticas anticíclicas hasta que la inversión privada no garantice un despegue autónomo. En la UE se ha decidido una política de ajuste generalizada, y el panorama de salida sigue siendo incierto. Es claro que algunos Estados de la Unión Europea, como España, han agotado sus márgenes de maniobra para las medidas anticíclicas y tienen que ajustarse. Mas en el espacio compartido de la Unión existen instrumentos como el Fondo Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Inversiones que pueden alentar la inversión. Además, no todos los Estados están en la misma situación y era de esperar que algunos, como Alemania, con margen de maniobra suficiente, tiraran del carro. La inquietud del otro lado del Atlántico por el severo ajuste europeo es comprensible. Tienen claro que la prioridad es el crecimiento y el empleo.

Para reflexionar y buscar soluciones a este gran problema acaba de celebrarse en Oslo una conferencia sobre “Los desafíos del crecimiento, el empleo y la cohesión social”– auspiciada por el Primer Ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, y patrocinada conjuntamente por el FMI y la OIT -  en la que han participado altos representante de gobiernos, como Rodríguez Zapatero, del mundo del trabajo y del sector privado, así como destacados académicos. Dominique Strauss-Kahn del FMI, aseguró que el desempleo no solo supone un riesgo para la estabilidad económica sino para la política e incluso para la propia democracia. En su opinión «la crisis no habrá acabado hasta que el desempleo baje de forma significativa». El director general de la OIT, Juan Somavía, aseguró que la estabilidad financiera y la social van de la mano, al igual que el crecimiento y el trabajo. «No hay otra forma de afrontar el problema que poner en el centro de las políticas la creación de empleo». Todos los participantes en el encuentro de Oslo, como la ministra de Finanzas francesa, Christine Lagarde, destacaron la necesidad de evitar que se produzca una situación de crecimiento sin generar empleo. Hacen falta nuevas recetas. Strauss-Kahn afirmó que las claves para salir de la crisis pasan por una mayor cooperación y coordinación de políticas entre los gobiernos e instituciones, así como por las nuevas ideas: «Tenemos que pensar de forma diferente. Esta crisis no es como las demás. Las reglas de juego han cambiado. Esta prueba de fuego no se resuelve con las viejas recetas». Esperemos que se encuentren, nos jugamos mucho en este empeño.

Cándido Marquesán Millán

En medio de la tempestad, sigue remando

                                  

 

 

El futuro político que se le avecina el próximo otoño a Rodríguez Zapatero es como para ponerse a temblar. Le llueven las críticas por doquier: desde el principal partido de la oposición- que sigue sin mostrar propuesta alguna, salvo el esperar a que pase el cadáver de su enemigo, aunque tampoco le hace falta tal como le van las encuestas-, los nacionalistas, la izquierda;  movimiento sindical, clase empresarial,  la gran mayoría de los medios de comunicación, buena parte de la  sociedad civil. Y por si todavía no fuera bastante, ahora se incorporan sectores de su propio partido.

 

Tiene numerosos frentes abiertos, a cual de ellos más complejo. Estando en minoría ha de sacar adelante los presupuestos, su prorroga es imposible, por lo que debe mendigar el apoyo del PNV y CC,  que no será gratuito, ya que estos aprovecharán para sacar el mayor beneficio posible para sus respectivos territorios, así lo han hecho siempre; de no conseguirlo el fin de la actual legislatura  parece evidente. La colaboración de CIU con las elecciones autonómicas catalanas del próximo 28-N parece una utopía. Tampoco cabe esperarla de la izquierda parlamentaria.

 

            A finales de septiembre, el día 29, se verá sometido a una huelga general, - por lo que no ha asistido al inicio del curso político en Rodiezno-, aunque se esperaba hasta el último momento la presencia del líder del Partido de los Trabajadores. Si tiene éxito la convocatoria sindical, -de momento los trabajadores se muestran reacios a secundarla-, el margen de rectificación por parte de gobierno es mínimo. Ni la política de ajuste fiscal, la reforma laboral, ni de las pensiones, pueden ser  modificadas sustancialmente, ya que de hacerlo los mercados castigarían duramente a la economía española-lo que no deja de ser lamentable- con el encarecimiento de la deuda pública, caída de las acciones en bolsa, la inversión foránea…

 

            La cuestión nacionalista también es ardua. No dejan de ser sorprendentes las críticas a las que se ve sometido ZP en Cataluña desde todos  los partidos políticos, -incluidos del PSC-  como desde amplios sectores de la sociedad civil, descontentos tras la sentencia del TC, ya que ha sido precisamente con el gobierno de ZP cuando Cataluña  ha alcanzado las  mayores cotas de autogobierno de toda su historia. Mas por lo que parece, no se sienten satisfechos, quieren mucho más: la autodeterminación. Las elecciones del 28-N  aclararán mucho la situación catalana. La fecha elegida, ya la han diseccionado los politólogos: dos meses después de la huelga general para minimizar sus efectos sobre el PSC; y tres semanas después de la visita del Papa Benedicto XVI a Barcelona para consagrar la Sagrada Familia como basílica (7 de noviembre), por lo que Montilla recibirá al Sumo Pontífice como president, y así podrá hacer algún guiño al votante católico  En Euskadi ha llegado la tregua de ETA, que como no podía ser de otra manera desde algún dirigente destacado del PP ha sido interpretada como prueba irrefutable de que desde el gobierno socialista se ha seguido negociando. Mal que les pese a algunos, aquí se abre un futuro esperanzador, que de llevarse a efecto, podría suponer un cambio importante en los resultados electorales.

 

            La crisis económica con su más dramática secuela del paro no da tregua, sin que se intuya una mejoría sustancial en el futuro próximo. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho acaba de advertir que se tardarán 4 o 5 años en recuperar la cifra de ocupación de antes de la crisis. El último mes de agosto se ha incrementado de nuevo el paro, rompiendo la evolución positiva de los meses anteriores. Aquellos escasos síntomas de mejora, como el menor coste de la deuda pública en los mercados internacionales, el incremento del consumo interno, la reducción del déficit público, la buena marcha del turismo, ya tienen especial cuidado los diferentes medios de comunicación o de la oposición de atenuarlos o, incluso, de ocultarlos. De lo que se trata es de cuanto peor, mejor.

 

            La política exterior no está exenta de problemas. Además de las tensiones recientes con Marruecos, finalmente resueltas gracias a la llegada a Melilla del Mensajero de la Paz; lo más complicado es nuestra presencia en la guerra de Afganistán, de donde no se sabe cómo, ni cuándo salir de ese auténtico lodazal, por lo que se debería realizar un debate a nivel parlamentario que versara sobre cuáles son las razones reales de nuestra presencia en este desgraciado país, que parece castigado por la historia.

 

            Y por si todavía no fueran bastantes los negros nubarrones, ahora comienza a ser cuestionado desde sus propias filas, simbolizado por la negativa de Tomás Gómez a retirar su candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid, algo impensable en la legislatura anterior, cuando ZP estaba en la cresta de la ola. Ahora como le vienen mal dadas, la situación es muy diferente. Al político caído o con indicios de caer, no se le da cuartel. Que reciba ataques de los partidos contrarios es lógico, aunque en política los enemigos más peligrosos están en la propia casa. Así lo decía Rodolfo Martín Villa «¡al suelo, que vienen los nuestros!».  Para conocer a fondo las miserias humanas, nada más aleccionador que la vida política.

 

             Pocos políticos en la Historia de España han sido tratados con tanta dureza. Ni siquiera  Manuel Azaña.  Juan José Millas, en el  artículo “Basura” tuvo la paciencia de recopilar algunos de los calificativos recibidos por ZP: inconsciente, inútil, incapaz, acomplejado, cobarde, prepotente, mentiroso, inestable, desleal, perezoso, pardillo, revanchista, débil, sectario, radical, chisgarabís, maniobrero, indecente, loco, hooligan, propagandista, visionario, chapucero, excéntrico, estafador, agitador, fracaso, mendigo de treguas, traidor a los muertos..

 

Se podrá acusar ZP de lo que se quiera: pusilanimidad, incompetencia, desorientación. Mas de lo que no se puede dudar es de ser un político que no se doblega ante las dificultades. Las dificultades que encuentra en su camino y los medios que descubre para vencerlas, dan la medida del gobernante.  Cualquier otro en las mismas circunstancias hace ya tiempo que hubiera tirado la toalla.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

 

 

 

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¿Interesa de verdad la educación en España?

 

En estos días que se están incorporando nuestros alumnos a los diferentes centros escolares, me parecen oportunas expresar algunas reflexiones propiciadas por la lectura del libro Modernidad, Republicanismo y Democracia. Una historia de la educación en España (1898-2008), de Manuel de Puelles. En uno de sus capítulos aparece el debate presupuestario de 1901, con algunas intervenciones muy significativas sobre  la cuestión educativa. Es un presupuesto que alcanza la cifra de 1.000 millones de pesetas y establece por primera vez el rango de ley el pago a los maestros por el Estado. El diputado republicano Melquíades Álvarez señala que de los 43 millones asignados a instrucción pública, 25 son sufragados por los municipios, 12 son ingresos que tiene el Estado por matrículas, derechos de exámenes y grados: de esta forma, concluye que el Estado dedica a la tarea más grande, más necesaria en la sociedad, la ridícula cifra de 6 millones. En contraposición, en la Casa Real se gastan 11 millones; para el culto y clero, 42, y la Compañía Transatlántica recibe una subvención de 8 millones. En el mismo año se hizo un empréstito de cerca de 150 millones para atenciones de Guerra y Marina. Unos años después al debatirse el presupuesto de 1912, se queja amargamente el diputado Luís de Zulueta de que los maestros se quedarán tras este presupuesto con una asignación inferior a la que tiene el Ministerio de Guerra destinada para el pago del pienso de un caballo. La conclusión de Melquíades Álvarez es contundente: los Estados Unidos tienen a principios del XX un 10% de analfabetos; España un 70%;  más de 2 millones de niños no asisten a la escuela (de un total de 4 millones) ; el maestro es “el tipo famélico por antonomasia, ridículo a ratos, digno de lástima siempre; los locales de las escuelas, reducidos muchos de ellos todavía a los atrios de las iglesias, a cuadras destartaladas, a viviendas miserables, malsanas, húmedas, sin aíre, sin luz..” Obviamente los momentos actuales son muy diferentes. Mas el dato indiscutible es que nuestro gasto público en educación en 2006 es del 4,3% del PIB, muy por detrás  de la mayoría de los países europeos, ya que los de UE-15(5,2%), o Suecia el 7,4%. Situación que no ha mejorado con la crisis. Las mismas autoridades educativas lo reconocen.  Por ello, en el documento el Pacto Social y Político por la Educación presentado por el Ministerio de Educación en abril del 2010 se establece el siguiente objetivo: Las Administraciones Públicas, los agentes sociales y las instituciones privadas asumimos un compromiso para incrementar la inversión en Educación. Este compromiso colectivo debe concretarse en que España dedique en el horizonte del año 2015 un porcentaje del Producto Interior Bruto equivalente al de los países europeos. Este desfase presupuestario algo tendrá que ver en el hecho, además de otros, de que más del 30% de nuestros alumnos abandonen los centros escolares sin alcanzar el título de graduado en secundaria.

Retornando al presupuesto de 1901, tanto los liberales, que gobiernan entonces, como la oposición y las minorías parlamentarias, están de acuerdo en que la enseñanza “es la base de la regeneración del país”, y, por ende, dada su trascendencia esta cuestión no puede ser, no debe ser obra de partido. Es decir que debe ser consensuada. Es lo mismo que estamos oyendo ahora entre los principales partidos: necesidad de un pacto. Ya sabemos que no ha sido posible recientemente, como no lo fue entonces, probablemente porque todo aquello que se haga en el ámbito educativo es para pasado mañana, y nuestra sociedad, sobre todo la clase política, está volcada en lo inmediato, en el corto plazo.

Otra intervención muy interesante en 1901 fue la del diputado liberal Vincenti, en la que se rebela ante el salario miserable de los maestros de 500 pesetas anuales, el mismo que los celadores de telégrafos o los repartidores de cartas.  La respuesta del ministro de Instrucción Pública, Romanones fue, reconociendo la insuficiencia presupuestaria en educación, que se estaba haciendo esfuerzos y que no se podía hacer más por las “Circunstancias.” ¡Las circunstancias! He aquí una expresión valida entonces y también ahora. Si en los años pasados de pujanza económica no se alcanzó la equiparación con Europa, ahora en esta crisis profunda es una utopía inalcanzable. Obviamente el salario del docente actual es más digno, aunque bastante inferior al de otros titulados universitarios. El reconocimiento del docente debe fomentarse  y así lo reconoce el documento del Pacto Social y Político por la Educación: Se ha de actuar, asimismo, sobre el contexto en el que se desarrolla la labor docente, lo que está asociado al reconocimiento de su autoridad y a un mayor reconocimiento social, especialmente por parte de las familias, fomentando el respeto (…).  Es necesario un nuevo acuerdo con el profesorado, en el marco del Estatuto Básico de la Función Pública Docente, que promueva el reconocimiento profesional y social de la labor docente, que garantice un sistema de incentivos salariales y profesionales.

Finalmente en el debate de 1901 se hace referencia a la necesidad de sensibilizar a la opinión pública para pedirle a la población un gasto mayor educativo (…). Cuando el país esté totalmente convencido se podrá alcanzar ese presupuesto ideal. Ni que decir tiene que ni entonces ni tampoco ahora se ha alcanzado ese presupuesto ideal, probablemente porque la sociedad no ha sentido esa necesidad. Y como no la ha sentido, tampoco ha presionado lo suficiente  a los representantes públicos. Es cuestión de prioridades.

Como conclusión parece claro, tal como acabo de mostrar en las líneas precedentes, que los problemas educativos, transcurridos más de 100 años, son muy semejantes. Todos reconocemos que la educación es una de las claves del futuro de un país, así lo dicen los gobiernos, partidos políticos, sindicatos, empresarios de la enseñanza, asociaciones de padres y de alumnos, medios de comunicación… No obstante, entiendo que puede darse cierta hipocresía, y que la educación no interesa tanto como dicen algunos. A las pruebas me remito.

 

Cándido Marquesán Millán

 

La persecución contra la Institución Libre de Enseñanza

La mal llamada Guerra Civil española (1936-1939) es un tema inagotable de nuestra historia, que está produciendo una continúa y numerosa avalancha bibliográfica en diferentes idiomas: inglés, alemán, francés, ruso, chino, etc. Y es así porque sigue viva, tal como estamos comprobando por las tensiones generadas y no acabadas en amplios sectores de la sociedad española por el tema de la Memoria Histórica.

            El que merezca tanto interés foráneo, se explica porque esta guerra no sólo es española, como fueron las guerras carlistas decimonónicas, es también una “guerra forastera”, tal como señaló con buen criterio Juan Ramón Jiménez. En la misma línea se expresó Azaña al decirnos “que es una consecuencia de un clima de violencia transpirenaica, generado por la I Guerra Mundial y en el período de entreguerras”. Lo que no deja de ser cierto, ya que ambos lados contendientes contaron con la ayuda foránea, por lo que Azaña de nuevo en su obra extraordinaria “La Velada de Benicarló”-debería ser leída por todo español que quiera conocer los entresijos de la guerra- escrita en 1937 con gran amargura nos dice “Una porción de españoles ha pedido y admitido la entrada de ejércitos extranjeros. Con tal de reventar a los demás compatriotas, entregan la Península a un conquistador. Fuera de España el caso no tiene parangón en la historia contemporánea.”

            Se ha estudiado mucho y bien, fuera y dentro este acontecimiento crucial de nuestra historia. Se han tocado diferentes aspectos: orígenes, desarrollo bélico, represión,  pérdidas materiales y humanas, exilio, etc. Hay un aspecto al que quiero referirme en las líneas que siguen: la hecatombe cultural y científica en España a partir de 1939 como consecuencia de la guerra.

            Juan Marichal, recientemente fallecido, ha calificado esos años anteriores a 1936 un nuevo “medio siglo de oro” para nuestra cultura; y José Carlos Mainer acuñó el término “la edad de plata” en su conocidísimo libro. Juicios ambos totalmente justificados. En esta autentica explosión cultural, que contrasta con el páramo cultural del período anterior y el posterior, tuvo mucho que ver la Institución Libre de Enseñanza, de inspiración krausista, creada en 1876 por Francisco Gíner de los Ríos, un proyecto educativo basado en la libertad de la ciencia, de investigación y de cátedra, que supuso una ruptura con la enseñanza dogmática entonces vigente controlada por las autoridades eclesiásticas; una educación para la libertad, neutral y aconfesional desde un punto de vista religioso. Más la labor de la ILE no quedaba circunscrita al ámbito pedagógico, iba más lejos, ya que quería conseguir un nuevo tipo de hombre, con una nueva ética con el fin de llevar a cabo un profundo cambio social, tan necesario en la España de aquel entonces. De la ILE brotarían otras ramas. Así, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas- para que profesores conocieran los avances europeos- cuya presidencia ocupó Ramón y Cajal, junto a José Castillejo; el Centro de Estudios Históricos, dirigido por Menéndez Pidal, y en el que figuraron Américo Castro, Sánchez Albornoz; la Residencia de Estudiantes que albergó a Buñuel, Dalí, Emilio Prados, etc, y por cuyas tribunas desfilaron Einstein, Valéry, Ravel, Russell y Freud.; el Instituto-Escuela, un centro de innovación y experimentación pedagógica; las Misiones Pedagógicas, idea de Manuel B. Cossío, a quien se debió la fundación del Museo Pedagógico, las colonias escolares, además de ser el impulsor de la creación del Ministerio de Instrucción Pública. Como también el impresionante impulso a la cultura y la educación en la II República fue de inspiración institucionista con la construcción de nuevas aulas, aumento de plantillas de maestros con sus correspondientes aumentos de salarios.. Podríamos además citar un numeroso grupo de escritores, científicos que estuvieron influidos por la ILE: Besteiro, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Azaña, Leopoldo Alas, García Morente, etc…

            Toda esta encomiable labor se va a cortar de cuajo con la guerra civil. Muchos de estos vinculados con la ILE no tuvieron otra opción que la represión o el exilio, por lo que el daño a España fue irreparable. Un lugar de acogida fue la América, donde se hallaron en el ámbito propio de su idioma. De ahí que el profesor de la Universidad Nacional de México, el filósofo José Gaos, acuñara un neologismo para designar la afortunada condición del español en las Américas de su lengua: “transterrado”, en lugar de “desterrado”.

            En la España franquista se acusó a la ILE de todos los males de la patria, culpabilizándolos del desencadenamiento de la guerra. Como botón de muestra pueden servir el libro “La Institución Libre de Enseñanza”, auspiciado por la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia publicado en 1940, donde se reúnen una serie de trabajos en parte inicialmente aparecidos en 1937 en El Noticiero de Zaragoza, escritos por personajes políticos de primera fila además de prestigiosos profesores o catedráticos de universidad, como eran: Fernando Martín-Sánchez Juliá, Miguel Artigas, Antonio de Gregorio Rocasolano, Miguel Allué Salvador, Miguel Sancho Izquierdo, Benjamín Temprano, Carlos Riba, Domingo Miral, José Talayero, Ángel González Palencia.. Entre ellos hay una notable presencia de nombres vinculados a la ciudad de Zaragoza, hecho al que no será ajena la circunstancia de que la Comisión para la Depuración del Personal Universitario –Comisión A–, creada por Decreto publicado en el BOE de 11 de noviembre de 1936, que fue presidida por Antonio de Gregorio Rocasolano y de la que fue secretario Ángel González Palencia, hubiera establecido con anterioridad su sede en esa ciudad). En esta obra se lanzan los ataques más viscerales y truculentos contra la obra de la ILE. En algunos momentos superan lo imaginable en cuanto a su crueldad. Por ello, nada tiene de extraño que González Palencia en el último capítulo del libro proponga arrasar la escuela de niños que la ILE tenía en la calle Martínez Campos de Madrid, sembrando de sal el solar y poner un cartel que recordase a las generaciones futuras la traición de los dueños de aquella casa para con la Patria inmortal.

            Toda esta obra de persecución contra esa encomiable laboral cultural, ya la anunciaba Pablo Neruda, cónsul de Chile en Madrid  desde 1935, que tras el golpe militar y la subsiguiente guerra escribió en 1937: Estoy convencido de que una ola fascista de persecuciones jamás vista en la historia del mundo, terminará con todo lo vital y creativo de España. A sangre y fuego terminarán con todo. Y así fue. El Nuevo Estado que surgió tras la guerra practicará desde el principio una política implacable de tierra quemada. Había que exterminar de raíz la planta del liberalismo, de la democracia, del socialismo, del nacionalismo y, por supuesto, de toda la cultura auspiciada por la ILE.

Cándido Marquesán Millán

 

La juventud española en la encrucijada

           

 

Hace unos días ha aparecido en los medios de la comunicación esta lamentable noticia: La crisis económica global ha disparado el desempleo juvenil a niveles históricos en todo el mundo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) -con motivo del lanzamiento del Año Internacional de la Juventud - la tasa de paro mundial de este colectivo fue del 13% en 2009. En España  es mucho peor, ya que el nivel triplica la media mundial, al elevarse al 40%, la mayor tasa de la Unión Europea, cuya media es del 21,4% en el conjunto de los 27. En España entre los jóvenes no sólo se da el paro, sino que también el trabajo en precario. Es el colectivo que más está  sufriendo en propias carnes las secuelas de la crisis económica, que parece interminable. Esta situación me preocupa especialmente como educador, como padre y como ciudadano. También debería preocupar al conjunto de nuestra sociedad y sobre todo a la clase política. Me produce una gran inquietud el que  para un porcentaje importante de los adultos con trabajos seguros de por vida y bien remunerados este problema no existe. Todavía más. Para ellos la solución se circunscribe “Es que los jóvenes no quieren trabajar, sólo quieren estar de juerga no quieren dar un palo agua, viviendo a costa de sus padres”. Y ya no profundizan más, cuando la cuestión es mucho más compleja. No son muy pertinentes las generalizaciones en fenómenos sociológicos, como el emitir un juicio definitivo sobre cómo es la juventud española actual. Y si se hacen supondrán una visión parcial de la realidad. A pesar de ello,  los sociólogos consideran en general que esta juventud actual es la más formada, la más despolitizada, la más europea, la más dependiente de los padres, la más rebelde y contestataria, y la que dispone de más libertades y alternativas al ocio de toda la historia. Está escasamente integrada en el mundo laboral, con grandes dosis de vulnerabilidad a nivel afectivo y psicológico, y totalmente encadenada a las marcas y las nuevas tecnologías.

En un reciente estudio de la UGT en Cataluña, extrapolable a otras comunidades, se nos advierte  que 154.000 catalanes, el 23,1% del total, de entre los 16 y 24 años ni estudian ni trabajan; y que de estos, 55.300 no hacen nada ni para formarse ni para buscar trabajo, estos últimos formarían parte de la generación llamada Ni-Ni. Frente a colectivos como el de los NI-NI, existen otros, la gran mayoría, que su aspiración es trabajar y seguir formándose y si no lo hacen es porque la sociedad se lo impide. Muchos de estos como nunca ha ocurrido en España, tienen una titulación excelente de formación profesional o universitaria y que en escasas ocasiones pueden acceder a un puesto de trabajo y cuando lo hacen es de un nivel muy inferior a su nivel de cualificación, en condiciones de precariedad, estacionalidad y baja remuneración. Según el informe Eurydice, de la Unión Europea, sólo el 40% de los universitarios españoles tiene un trabajo acorde con sus estudios En nuestra realidad cotidiana observamos que muchas personas están ocupando trabajos por debajo de su nivel de formación. Licenciados en Historia del Arte o en Lengua Castellana de comerciales, conductores de autobuses, o peones reponedores en unos Grandes Almacenes. Licenciadas en Derecho, con algún master, y hablando inglés, de cajeras, cuidadoras de niños, camareras, “abrepuertas”o “traecafés.” Economistas con brillantes expedientes académicos, que trabajan de conserjes, contables o administrativos. Además con unos sueldos que no llegan en bastantes ocasiones a los 1.000 euros. Y lo grave que todos ellos se pueden considerar unos privilegiados, ya que hay otros con estudios universitarios brillantes también, que siguen formándose día tras día y no pueden encontrar un puesto de trabajo. Hoy existen numerosos arquitectos, economistas, ingenieros, abogados, licenciados en Historia… que no pueden ejercer aquel trabajo para el que se han formado con mucho esfuerzo personal y con una gran inversión del Estado y de su propia familia. Están enviando día tras día currículos a las escasas ofertas  de trabajo que aparecen en los medios de comunicación. Cuando son requeridos para una entrevista, la primera exigencia es de la experiencia, mas al carecer de ella al no haber trabajado nunca, no son contratados. Realmente es una situación surrealista. Algunos de ellos están ya al borde de la desesperación y ya están a punto de desistir. ¡Que cantidad de capital humano se está desaprovechando por parte de la sociedad española! Si esos conspicuos economistas nos bombardean con la idea de ser productivos y competitivos, ¿cómo podemos tener a toda esta juventud tan formada con los brazos cruzados? Esta realidad me resulta difícil de entender, mas viene propiciada por este sistema económico neoliberal que los taumaturgos de la economía  nos decían, dicen y seguirán diciendo que es el mejor posible y además sin alternativa posible. Mas no se puede seguir así. Algún cambio radical, en buena lógica surgido de la presión social, tendrá que producirse liderado por la clase política, empresarial y sindical.  De momento nada se vislumbra en horizonte. Y además por las decisiones que se están tomando todo nos indica en que la situación será más grave en el futuro. Veámoslo. Según expertos la reforma laboral del Gobierno además de ser inservible para crear empleo, sigue condenando a los jóvenes a la temporalidad y la precariedad al aumentar las competencias de las empresas de carácter temporal, que propician los contratos por días o por horas. La reforma de las pensiones, al prolongar la jubilación hasta los 67 años supondrá menos vacantes para los jóvenes, con el agravante de si aquellos que hemos trabajado durante 40 años no tenemos seguro el cobro de nuestra pensión, ¿qué será de toda esta juventud que supera los 30 años sin tener un puesto de trabajo? Este panorama tan desolador para los jóvenes nos muestra una realidad incuestionable que nunca como hasta ahora, en siglos, se había hecho tan patente el riesgo de que la calidad de vida de los hijos sea inferior a la de los padres.

Apocalíptico se manifiesta Alain Touraine en el prólogo del libro de José Félix Tezanos Juventud y exclusión social, "Nuestra sociedad no tiene mucha confianza en el porvenir puesto que excluye a aquellos que representan el futuro" (...) "Se piensa que los jóvenes van a vivir peor que sus padres (...) "Los jóvenes tienen que trabajar de manera tan competitiva, que se acaban rompiendo (...) No están sólo desorientados, es que, en realidad, no hay pistas, no hay camino, no hay derecha, izquierda, adelante, detrás".

Los  adultos debemos ser conscientes de nuestra obligación de dejar a nuestros hijos unas condiciones de bienestar, cuando menos iguales a las nuestras. Es lo mínimo. Si no lo hacemos es de esperar de la juventud actual una reacción. Siempre ha ocurrido así a lo largo de la historia.

 

Cándido Marquesán Millán