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La Impaciencia de Cataluña

                        LA IMPACIENCIA DE CATALUÑA

 

La situación ha sobrepasado los límites de lo razonable. El Tribunal Constitucional, acaba de fracasar en su quinto intento en cuatro años de sacar adelante un fallo sobre el recurso presentado por el Partido Popular, además de otras Comunidades Autónomas contra el Estatut d'Autonomia de Catalunya.  Conviene hacer un poco de historia. El Parlament aprobó con un porcentaje del 88% de sus diputados, haciendo uso de su soberanía, un proyecto de Estatut; fue  remitido a las Cortes españolas, donde tras ser revisado, con las consiguientes modificaciones en su articulado, tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado; fue devuelto a Cataluña, donde fue ratificado  finalmente por referéndum de los catalanes. A pesar de esta circunstancia el PP presentó un recuso de inconstitucionalidad, ni lo ha retirado hasta ahora. Obviamente está en su derecho, mas considero que antes de presentarlo, como a la hora de mantenerlo, debería haber pensado en sus posibles consecuencias en el caso de que se introdujeran por parte del TC unas mermas importantes al Estatut. Además otros Estatutos con artículos iguales que los del Estatut, no los ha recurrido. Difícil de entender este comportamiento contradictorio. Ya con anterioridad  tampoco le importó en llevar el tema del Estatut a las calles, manipulando la información y presentando como un ataque a la integridad de España y contra el resto de los españoles; para encender una hoguera de odios y condenas contra los catalanes. Igualmente llevaron a cabo ataques furibundos contra la Agencia Tributaria de Cataluña creada por una ley del Parlament, que resultan sorprendentes, si tenemos en cuenta que también está prevista en los Estatutos de Andalucía y Baleares. Véase el artículo 181.2,  del Estatuto de Andalucía.  Y también el artículo 133.1 y .4 del Estatuto de Baleares. Tampoco debemos olvidar la manifestación celebrada, en la ciudad de Salamanca, para protestar la decisión del Gobierno  socialista de devolver documentos del Archivo de la Guerra Civil a la Generalitat de Cataluña, en la que Partido Popular incitó los instintos más primarios de sus correligionarios, recurriendo al anticatalanismo más primitivo. ¡Qué fácil es así mover a las masas¡ ¡Qué desmantelan el Archivo¡ Tengo la impresión de que los dirigentes populares no son conscientes de la desconfianza que han sembrado hacia Cataluña en buena parte de España, con el consiguiente costo político, que será muy difícil de recuperar. O puede que si lo sean, y no les importa, al considerar que les es muy rentable electoralmente en el resto del Estado español. Actuaciones como las comentadas generó que  en la anterior legislatura, una institución de la derecha catalana, como es el Círculo Ecuestre, su presidente Manuel Carreras, le manifestara a Rajoy unas palabras muy duras: No nos gusta ver al PP en los extremismos, se debe evitar la fractura entre Cataluña y España, aunque le reporte votos en otros lugares, no pueden mantenerse dos  años más una situación como ésta.

Obviamente, los populares han culpado de todo a Rodríguez Zapatero, con el argumento de que ha creado un problema donde no lo había, al haber despertado entre la clase política catalana unas expectativas infundadas. Afirmar tal cosa, no puede ser producto más que de un gran dosis de irresponsabilidad política, como de un desconocimiento total de nuestra historia. En la Historia de España uno de los problemas es el de la vertebración territorial. Y especialmente lo es  el incardinar Cataluña y Euskadi en el Estado español. Ya lo reconoció en tiempos de la II República, Ortega y Gasset. Admitido el problema, hay que negociar, pactar, y dialogar. Lo que debe hacerse es tender puentes entre Cataluña y España y no dinamitarlos a cañonazos verbales, y presentando recursos de anticonstitucional contra una Ley Orgánica. Sin embargo, nunca la derecha dirigente española actual ha hecho un esfuerzo serio y generoso para entender el problema de Cataluña, que está revoloteando, hace mucho tiempo ya y  de gran complejidad su resolución, por otra parte. No  ha caído a nosotros de una teja el 14-M.

Según al catedrático de la Universidad de Valencia, Joan Romero, lo que se pretendía en este  proceso abierto en la legislatura 2004-2008 de reformas estatutarias, en un sentido federal, era una amplia puesta al día del Título VIII de nuestra Constitución, desde la perspectiva de décadas de experiencia, como miembro de la Unión Europea y como Estado compuesto,  la propia jurisdicción del Tribunal Constitucional, y los importantes cambios sociales, económicos, culturales y tecnológicos. Que estas reformas, impulsadas por los socialistas eran oportunas, lo demuestra el hecho de los amplios consensos alcanzados en la mayoría de los parlamentos regionales que han tramitado sin más problemas las respectivas propuestas de reforma. De no surgir una sentencia  del Tribunal Constitucional que modifique sustancialmente los contenidos del Estatut de Catalunya, ya en vigor, y por analogía otros, como el andaluz, que tiene gran cantidad de artículos con idéntica redacción al recurrido, cuando hayan terminado todas las reformas estatutarias en curso, se habrá alcanzado una importante profundización en el autogobierno de España en sentido federal, entendiendo tal como señala Daniel Elazar, profesor de ciencias políticas en la Universidad Bar Ilan (Israel) y la Universidad de Temple, Filadelfia, Pennsylvania:  El principio federal se refiere a la combinación de autogobierno y gobierno compartido.

De todo lo dicho, cabe entender la impaciencia lógica, manifestada hace meses ya en la editorial publicada en los medios de comunicación catalanes de La Dignidad de Catalunya, que comienza a cundir ahora todavía más en amplios sectores de la sociedad y la clase política catalanas, ante el retraso de una sentencia del TC; como también que el presidente catalán haya entablado contactos con todos los líderes políticos catalanes, excepto del PP catalán  y els ciutadans, y con el presidente del Parlament, Ernest Benach, para que, en el próximo pleno, la cámara apruebe una resolución a favor de la renovación del T.C., a lo que se niegan por ahora tanto el Gobierno y el PP, y que pueden generar grietas profundas entre el PSC y el PSOE, circunstancia que produce gran regocijo en el PP y CIU.

 

Cándido Marquesán Millán

 

El olvidado siglo XX

                       

 

El siglo XX ha sido el período de la historia en el que más avances políticos, sociales, económicos y científico-técnicos se han producido. Sería muy prolija su enumeración.  Podríamos citar desde el espectacular crecimiento demográfico por los descubrimientos médicos, el avance de la democracia con la aparición del cuarto estado,  la promoción de la mujer tras muchos siglos de represión, a la creación del Estado de Bienestar. Como también la llegada del hombre a la Luna, desarrollo de la biotecnología,  y las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Mas no es esta la cuestión a la que quiero referirme. En contraposición ha sido también el siglo donde además de las mayores calamidades medioambientales,  según indica  Eric Hobsbawn el más mortífero de la historia a causa de la envergadura, la frecuencia y la duración de los conflictos bélicos que lo han asolado sin interrupción (salvo el breve período de los años 20), sino también por las catástrofes humanas, sin parangón posible, que ha causado, desde las mayores hambrunas hasta los genocidios más espantosos. No pretendo referirme a los conflictos bélicos, sino a los genocidios y hambrunas, circunstancias que con frecuencia las olvidamos. Como consecuencia del intento de exterminar a los judíos de todo el planeta, reflexionando sobre lo que supuso su persecución sistemática y la maquinaria de  su eliminación surgió el término genocidio. Este término se discute aún cuando debe usarse. Entiendo que debería darse un uso más amplio, tal como lo define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad. Por ello cabe dentro de esta denominación la represión del régimen franquista  llevada a cabo contra la disidencia política. La retahíla de estos genocidios es muy larga: el armenio (1915), negado todavía en Turquía; las numerosas matanzas en la Unión Soviética, especialmente la hambruna provocada en Ucrania (1932-1933); la matanza de cientos de miles de civiles chinos en Nanking, en 1937 por parte de los japoneses;  el Holocausto judío cometido por los nazis; la matanza de miles de oficiales polacos en el bosque de Katyn, en 1940 que durante años la URSS culpó a la Gestapo cuando fue un crimen ordenado por Stalin; la Revolución Cultural en China (1965-1975), en la que millares de funcionarios del Partido Comunista, de la antigua burguesía, o que habían tenido vínculos con los sectores políticos reaccionarios antes de la revolución, fueron perseguidos brutalmente por jóvenes activistas, los Guardias Rojos, que contaban con el patrocinio político de Mao; los crímenes de los jemeres rojos en Camboya encabezados por el tristemente famoso Pol Pot (1975-1979), los casos de Bosnia (1991-1995), con la terrible matanza de Srebrenica por parte de los serbobosnios contra la población musulmana;  el de Ruanda (1994), que según El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) hizo responsable a Bagosora, de 67 años, que estaba a cargo de las tropas y la milicia hutu Interahamwe, que asesinaron a más de 800.000 personas de la minoría tutsi o hutus moderados.  Y en estos momentos el de Darfur en Sudán, con cientos de miles de muertos. Como se puede comprobar una tras otra se suceden las grandes matanzas en el siglo XX.

 

De ninguna de estas lacras nos hemos visto libres los españoles. Una Guerra Civil con grandes perdidas humanas y cuyas huellas todavía perduran. Un genocidio como la represión implacable e inmisericorde ejercida por el régimen franquista contra la disidencia política -sin olvidar la del lado republicano, conocida ya hace ya muchos años-, aunque la primera fue más cuantiosa y duradera- perduró una vez acabada la guerra-, así como más sistemática y mejor programada. Franco tuvo la intención de exterminar a un determinado colectivo, a toda la izquierda política republicana, al amparo de la Ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades Políticas. Una auténtica aberración jurídica, con la que se trataba de justificar jurídicamente la persecución. Acusar de subversión a aquéllos que precisamente defendían el régimen democrático vigente, parece algo increíble. Y aquellos que  se sublevan son los que dictan la Ley. El mundo al revés. Las víctimas convertidas en verdugos. Ya en la Exposición de Motivos aparecen todo un conjunto de párrafos que impresionan por su cinismo y desvergüenza:

 

- Próxima la total liberación de España, el Gobierno, consciente de los deberes que le incumben respecto a la reconstrucción espiritual y material de nuestra Patria, considera llegado el momento de dictar una Ley de Responsabilidades Políticas, que sirva para liquidar las culpas de este orden contraídas por quienes contribuyeron con actos u omisiones graves a forjar la subversión roja, a mantenerla viva durante más de dos años y a entorpecer el triunfo, providencial e históricamente ineludible, del Movimiento Nacional….

 

 

- La magnitud intencional y las consecuencias materiales de los agravios inferidos a España son tales, que impiden que el castigo y la reparación alcancen unas dimensiones proporcionadas, pues estas repugnarían el hondo sentido de nuestra Revolución Nacional, que no quiere ni penar con crueldad, ni llevar la miseria a los hogares. Y por ello, esta Ley, que no es vindicadora, sino constructiva, atenúa, por una parte, el rigor sancionador, y, por otra, busca, dentro de la equidad, fórmulas que permitan armonizar los intereses sagrados de la Patria con el deseo de no quebrar la vida económica de los particulares….

 

 

En  el articulado se declara la responsabilidad política de las personas, que desde 1º de octubre de 1934, y antes del 18 de julio de 1936, contribuyeron a crear o a agravar la subversión de todo orden de que se hizo víctima a España y de aquellas otras que, a partir de la segunda de las fechas, se hayan opuesto o se opongan al Movimiento Nacional con actos concretos o pasividad grave. Quedaron fuera de la Ley todos los partidos y agrupaciones políticas y sociales que, desde la convocatoria de las elecciones celebradas el 16 de febrero de 1936, habían integrado el Frente Popular, por lo que perdieron todos sus derechos y todos sus bienes.

Tampoco deberíamos desconocer, especialmente los españoles, otra masacre más, tal como señala Helen Graham, causada porque Franco no puso reparos cuando los nazis le propusieron despojar de la condición de prisioneros de guerra a los miles de republicanos españoles que se hallaban en su poder, accediendo así a que fueran enviados de los stalags (campos de prisioneros de guerra) a los campos de concentración. Fue la negativa de Franco a reconocer la nacionalidad española de los prisioneros lo que abrió la vía a la deportación. En efecto, las autoridades nazis anunciaron su política el 25 de septiembre de 1940, durante la visita a Alemania del lugarteniente de Franco, Ramón Serrano Suñer, ministro del Interior ( y en octubre de 1940, también de Asuntos Exteriores) y jefe de la Falange. A partir de entonces los republicanos españoles fueron recluidos en muchos campos de concentración diferentes: Dachau, Oranienburg, Buchenwald, Flossenburg, Ravensbrück, Auschwitz, Bergen-Belsen, Neuengamme y, sobre todo, Mauthausen. Lugares donde murieron alrededor de 10.000 republicanos españoles. Sobre este hecho, no quiero hacer comentario alguno.

  

Cándido Marquesán Millán

 

 

Srebrenica, una vergüenza para Europa

 

Absorbidos en la vorágine de los casos de Garzón, Matas y Gurtel, que dan suficiente juego informativo, ha pasado casi desapercibida o con muy poca repercusión la noticia de que la coalición gubernamental en Belgrado acaba de aprobar el pasado 31 de marzo la resolución siguiente: “El Parlamento de Serbia condena enérgicamente el crimen cometido contra la población musulmana bosnia de Srebrenica en julio de 1995” y extiende “sus condolencias y disculpas a los familiares de las víctimas, porque no se hizo todo lo posible para evitar la tragedia”. Es la primera vez que lo reconocen con claridad, ya que en la sociedad serbia predominaba la idea de negarlo. Algunos no aceptan el número de víctimas, y otros lo consideran un incidente bélico más en la guerra de Bosnia-Herzegovina. Fue aprobada por escasísimo margen, además se tuvo que omitir la palabra de genocidio. Afirma que el poder serbio de Belgrado no tuvo responsabilidad directa en la masacre cometida por ejército serbio-bosnio, admitiendo su culpa por su pasividad a la hora de impedirla, mas lo evidente es que Mladic sigue libre.

 Ya  en noviembre de 2007, el Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, dictó una sentencia en la misma línea  indicando que “ que no se ha demostrado que las matanzas hayan sido cometidas siguiendo instrucciones de Serbia, ni que tuviera el control efectivo de las operaciones”. El Tribunal indicó que Belgrado vulneró sus obligaciones de prevenir el crimen-pese a los claros indicios que podía llevarse a cabo-, así como de reprimirlo mediante una verdadera cooperación con el Tribunal. Los jueces descartaron la culpabilidad del Estado  serbio como responsable directo o cómplice de la masacre y en consecuencia la eximieron de pagar indemnización alguna a Bosnia, que fue el país que presentó la demanda. Además instó a Serbia,  Estado que ha asumido la continuidad de la antigua Yugoslavia, a detener  y a entregar a los acusados por crímenes de guerra y genocidio,  Ratko Mladic y Radovan Karadzic, para ser juzgados por el Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia. Karadzic está siendo juzgado en estas fechas. Slobodan Milosevic, ya está muerto sin haber sido juzgado.

La sentencia supuso una profunda decepción para Bosnia y para los familiares de las víctimas, así como también un gran alivio de Belgrado, ya que se vio libre de pagar una cuantiosa indemnización que habría repercutido en el bolsillo de todos los serbios. Miles de bosnios musulmanes supervivientes de la matanza de Srebrenica y parientes de las víctimas de los crímenes se manifestaron, sin faltarles motivos, en Sarajevo. Una residente en Srebrenica, Nazija Beganovic, nos dijo: “Todos dicen que la justicia puede encontrarse en La Haya. ¿Dónde está la justicia para mis seis hijos? Durante quince años he llorado. Los serbios los asesinaron y no sé ni donde yacen sus restos”. En la misma línea, el antiguo representante bosnio ante el Tribunal de la ONU, Kasim Trnka, señaló que el veredicto “enviaba una mal mensaje a futuros Karadzcis, Mladics, y a todas las Ruandas y Camboyas que el futuro podrán pensar  que este tipo de crímenes pueden quedar impunes”.

 Todo el mundo sabe que Serbia estuvo detrás de esta masacre. Srebrenica es uno de los capítulos más trágicos de la Europa de finales del siglo XX. La mayor matanza ocurrida en el continente desde el año 1945 a unos cientos de kilómetros de Viena. Como europeos deberíamos sentir una profunda vergüenza. Es uno de los capítulos de la lamentable guerra en la antigua Yugoslavia. Lo ocurrido resumido brevemente fue así, siguiendo a Tony Judt.  Envalentonados los serbios por la pasividad occidental, el 11 de julio de 1995 las fuerzas serbobosnias avanzaron hacia una de las zonas seguras de la ONU, Srebrenica, al este de Bosnia, llena de atemorizados refugiados musulmanes. El lugar estaba oficialmente bajo la protección no sólo por el mandato de la ONU, sino por 400 soldados holandeses que constituían el contingente de paz. Mas al llegar los hombres de Mladic, el batallón holandés abandonó las armas y no ofreció resistencia alguna cuando las tropas serbias expurgaron a la comunidad musulmana, separando a hombres y muchachos del resto. Al día siguiente, después de que Mladic hubiera dado su palabra de honor de que los musulmanes no sufrirían daño alguno, sus soldados condujeron a los varones musulmanes, entre los que se encontraban chicos de 13 años, a los campos que rodean Srebrenica. Durante los 4 días siguientes casi todos ellos- 7.400- fueron asesinados. Mientras tanto los soldados holandeses volvieron sanos y salvos a su país. Hubo una ocultación deliberada de la magnitud del genocidio de Srebrenica durante casi dos meses debido a la situación de parálisis de UNPROFOR, la OTAN, la ONU y la Unión Europea, parálisis provocada por sus diferentes enfoques de dar fin al conflicto. La comunidad internacional no reaccionó hasta el 28 de agosto, y sólo porque los serbobosnios, convencidos que tenían carta blanca para cometer masacres a su antojo, cometieron el error  de bombardear el mercado de Sarajevo por segunda vez, matando a otras 38 personas, muchas de ellas niños. Esta vez la OTAN actuó por fin. Superando la continua resistencia de la cúpula de la ONU, de algunos dirigentes europeos, el presidente Clinton autorizó una campaña de bombardeos para reducir  y eliminar la resistencia serbia. Medidas que llegaron tarde, pero que funcionaron.

 Este macabro acontecimiento nos los cuenta también de una manera implacable y fehaciente la película-Sbrenica, beyond reasonnable doubt, de Mina Vidakovic, donde podemos ver cómo separaban los hombres de las mujeres, jóvenes y viejos, adolescentes, familias enteras, y cómo, aunque dirigidos por un solo hombre, decenas de otros ejecutaban las órdenes suscitadas por la locura del odio étnico.

Tanto la sentencia del Tribunal de la Haya como la reciente resolución del Parlamento de Serbia dan la sensación de que lo que pretenden es  borrón y cuenta nueva, y así se puedan agilizar las negociaciones para una futura adhesión de Serbia a la Unión Europea, Todo sea por la política, a la cual deben quedar subordinadas las razones éticas. Mas para todos aquellos que tienen familiares asesinados en este genocidio, cometido en las mismas entrañas de Europa, tanto la sentencia, como la resolución del Parlamento serbio, no sirven para reparar tanta muerte, tanta masacre, y tanto sufrimiento.

Cándido Marquesán Millán

¡Qué de vueltas da el mundo!

 

 

Encabezo estas líneas con unos párrafos del Discurso de Don José María Aznar en la Sesión de Investidura, en el Congreso de los Diputados, el 3 de mayo de 1996:

 

He expresado al principio de mi intervención mi confianza de que el 3 de marzo haya abierto una nueva etapa en la política española. No podemos, sin embargo, ignorar que fenómenos preocupantes y algunas conductas graves han causado en los últimos años un gran daño a nuestra democracia y han contribuido al desprestigio de la política entre los españoles.

Abordo esta cuestión con la convicción de que el sistema democrático tiene capacidad para superar los errores, vicios y deficiencias que pudieran producirse. No podemos abandonar esta vigilante preocupación. Hemos de ser cuidadosamente fieles a las exigencias del imperio de la Ley; hemos de ser conscientes de que un Estado que maneja ingentes recursos públicos debe combatir el riesgo de la corrupción con procedimientos adecuados y controles eficaces.

Hay que reducir los márgenes de discrecionalidad de los poderes públicos y dar a conocer a los ciudadanos el coste real de cada servicio, de cada obra pública, de cada subvención; en definitiva, de cada peseta que sale de los contribuyentes. El Gobierno que presida impulsará decididamente la función que el Ministerio Fiscal tiene encomendada en este campo y reclamará la mayor ejemplaridad en las conductas de los responsables políticos y de los gestores públicos.

 

            Parecían tales palabras muy oportunas en aquellos momentos y ahora más todavía, y que merece la pena leerlas con detenimiento, si tenemos en cuenta que los populares para llegar al poder aquel año se sirvieron especialmente de la denuncia lógica de todos los casos de corrupción que se dieron durante el Gobierno de Felipe González: el caso Filesa, la huida de España de Roldán, la estafa de de directora general del BOE, los trajes de Pilar Miró… En esta tarea de acoso y derribo con apoyo incondicional de poderosos  medios de comunicación destacaron los parlamentarios Federico Trillo y Luís Ramallo, auténticos azotes de la corrupción socialista, que estuvieron pidiendo constantemente responsabilidades políticas. Ramallo se hizo célebre por su persecución a Pilar Miró por haberse comprado unos trajes con presupuesto de RTVE, aduciendo que cumplía con una "obligación" que le imponía su "dignidad como español y como político”.  Por cierto la Audiencia la absolvió en 1993,  cuando ya no era directora general de RTVE al haber dimitido con anterioridad, al no encontrar probado que hiciera las compras para un uso personal. El tribunal incidió en que Miró adquirió la ropa por necesidades de "representación" en virtud de su cargo y que los vestidos se encontraban en un armario que mandó construir en su despacho.

¡Qué de vueltas da el mundo! Todo aquello que dijeron en aquel entonces, todo ese proceso de regeneración democrática que nos anunciaron los populares. ¿En qué ha quedado?

            Como español siento a la vez vergüenza y sonrojo al contemplar la gran envergadura de la trama Gürtel, que se asemeja cada vez más a un auténtico pudridero; como también la poca capacidad de respuesta de los dirigentes de la cúpula del PP. Primero adujeron que fue una persecución de los inquisidores del siglo XXI contra el PP. Luego que algunos quisieron aprovecharse del PP.   Siguieron con que no ha habido  financiación ilegal del partido. El tú más que yo. Dirán lo que les parezca oportuno, pero es que por los datos que se van descubriendo del sumario es que la corrupción ha llegado hasta las mismas entrañas del PP. Como muestra indiscutible los ingresos injustificados de 1,3 millones de euros de Luís Bárcenas, que era el tesorero del PP, con despacho en la misma calle Génova, no el conserje. A pesar de que todos estamos contemplando que  está lloviendo a cántaros, ellos que hace un sol espléndido. Está táctica no es nueva. Una mentira repetida en numerosas ocasiones se convierte en una verdad.  Como también, yéndoles las encuestas de cara, se limitan a esperar que amaine el temporal. En estos objetivos, apoyos mediáticos no les van a faltar. Incluso ahora que podemos conocer con pelos y señales los 50.000 folios del sumario, las respuestas de los principales dirigentes populares son patéticas, además que insultan a la inteligencia de los españoles. ¡Qué papelones tienen que desempeñar ante los medios de comunicación la Cospedal, Arenas, Esperanza…! María Dolores de Cospedal, ha asegurado que la formación "no tiene miedo a nada" porque "no ha recibido dinero" de la trama y ya ha tomado las "medidas contundentes" correspondientes. La consigna está clara: "no hay nada nuevo", y "si hay cambios, actuaremos". Esperanza Aguirre, ha dicho que sólo "tomará decisiones a la vista de novedades", y como "no hay nada nuevo", no hay nada que hacer. Y en el colmo del despropósito, Javier Arenas ha manifestado que Bárcenas "ha hecho un trabajo extraordinario al frente del PP".

 Mientras tanto el primer actor de la película escondido. Si no se ha enterado de lo que lo que estaba ocurriendo en su casa, mal. Y si se enteraba, y  no tomaba las medidas oportunas, todavía peor, por lo que entiendo que ya debería estar totalmente desacreditado para volver a presentarse como candidato a las próximas elecciones generales. Por todo lo cual, no estaría de más que los dirigentes de la cúpula del PP, en un ejemplo de dignidad como españoles y políticos, que fueran pensando en la posibilidad de convocar un Congreso Extraordinario del partido, para que, tras una profunda reflexión de todo lo ocurrido, tomaran decisiones contundentes, como el dar paso a caras nuevas,  que aportaran una bocanada de aire fresco a la política española. Harían un gran favor.

Cándido Marquesán Millán

 

La lacra de la corrupción

 

 Ya me he referido a este tema de la corrupción en otras ocasiones anteriores. Lamento ser reiterativo, mas como no ha desaparecido, y me preocupa enormemente, no me queda otra opción que volver a tratar el tema, por lo que pido disculpas a mis posibles lectores. Hecha la advertencia, prosigo.

 

Por desgracia ya no es noticia en este nuestro querido país que un político se vea incurso en delitos de corrupción. Como es algo ya tan cotidiano, los directores  de los medios de comunicación deberían ir pensando en establecer una sección específica, bajo el epígrafe Corrupción, igual que existen otras como Deportes o Internacional.

 

En tiempos de la Dictadura de Franco también los había, aunque no se conocían. Ahora desde la instauración de la democracia han irrumpido otros muchos: Filesa, Roldan, Naseiro, Gurtel….,. Todos ellos me producen un sentimiento de asco, ganas de vomitar, y también unas reflexiones muy elementales, que paso a exponer a continuación.

 

Algunos de ellos han llamado especialmente la atención. El del Ayuntamiento de Marbella, donde el asesor urbanístico Juan Antonio Roca acumuló palacios espectaculares, cuadras de caballos de pura sangre, cuadros de famosos  pintores, coches lujosísimos, etc; sacas de dinero en casa de una teniente alcalde; chales edificados con materiales de los almacenes municipales. Y el de la alcaldesa, que usaba un reloj suizo, un hublot, con un valor de unos 4.500 euros; bolsos de Loewe y complementos de marcas lujosas: Dolce&Galbana, Carolina Herrera o Prada. Y ahora mismo el de un exministro y expresidente de una comunidad autónoma que ha adquirido una casa palacio del siglo XVI, con diseños de Starck, Capellini o Cassina, con un grabado de Miró y esculturas y telas de artistas de los que su Gobierno adquirió obras para colecciones públicas; en cuya reforma y decoración, muchos pagos fueron opacos: 55.000 euros para el aparejador; 50.000 para el electricista y el técnico del aire acondicionado; 55.000 para el carpintero; en 8 televisores se gastó 40.000 euros, y 20.000 en el pintor; para la cocina se destinaron 35.000 euros, y en menaje doméstico se gastaron 100.000 más; el control de luces 7.000, y 4.000 los 7 teléfonos que tiene la casa; y como colofón la escobilla del retrete con un valor de 375 euros. Si las heces estaban al mismo nivel que la escobilla, serían áureas. ¡Vaya ejemplo para la ciudadanía, el comportamiento de alguien que ha sido ministro y presidente de una comunidad autónoma! Dan ganas de exiliarse.

 

Que se haya llegado a esta situación, todos somos culpables. Obviamente los principales son los jetas, los caraduras, que se han dedicado y se dedican a saquear las arcas públicas para su beneficio particular. Robar dinero público es de extrema gravedad, todavía más si tenemos en cuenta las numerosas y cuantiosas necesidades que están todavía sin cubrir en España: asistencia médica, pensiones, educación, desarrrollo de la Ley de Dependencia, prestaciones de desempleo, infraestructuras…

 

La Administración por no haber querido, sabido o podido crear los mecanismos de control adecuados para evitar tales latrocinios por parte de determinados representantes públicos, que muchos hemos observado en plena luz del día en nuestros pueblos y ciudades.¡Qué fácil ha resultado y resulta desviar dineros públicos a cuentas particulares! También se deberían llevar a cabo las reformas legales pertinentes, para que una vez constatado el delito y tras un juicio justo, ser implacable, para que los bienes usurpados fueran devueltos al erario público. Esta muy extendida entre la ciudadanía la creencia de que en esta país, no se persiguen de igual modo los grandes delitos económicos que los diminutos de de cualquier trabajador.

 Los partidos políticos tendrían que ser más escrupulosos a la hora de seleccionar para sus listas electorales a determinados individuos, como también el ser contundentes y borrarlos de ellas  a aquellos incursos en delitos de corrupción. Tarea ardua, ya lo decía Azaña, de la política  es el acertar a designar los más aptos, los más dignos, los más capaces. Se fracasaba en los regímenes cuando el llamado a elegir el más apto era o la voluntad de un príncipe, o de la querida de un príncipe, o la del barbero de un príncipe. La democracia es probablemente y en teoría el mejor sistema para elegir a los más dignos. Aunque nunca es perfecta esta elección. Mas a pesar de todo, hay muchos que acuden a la política no por hacer un servicio a la ciudadanía sino por otros motivos menos altruistas: el deseo de medrar, el instinto adquisitivo, el gusto de lucirse, el afán de mando, la necesidad de vivir como se pueda y hasta un cierto donjuanismo. Mas, estos móviles no son los auténticos de la verdadera emoción política. Los auténticos, los de verdad son la percepción de la continuidad histórica, de la duración, es la observación directa y personal del ambiente que nos circunda, observación respaldada por el sentimiento de justicia, que es el gran motor de todas las innovaciones de las sociedades humanas.

Tampoco deberían usar la corrupción como arma arrojadiza, y regocijarse cuando aparecen casos en el partido contrincante. Tales comportamientos para lo único que sirven es para generar cada vez más una gran desconfianza entre la ciudadanía, produciendo un grave  daño  a nuestro reciente sistema democrático. Y por último si redujeran los cuantiosos gastos en  las campañas electorales, no tendrían que recurrir a la financiación ilegal.

 

Igualmente tampoco estamos  libres de culpa  los ciudadanos, ya que frecuentemente nuestro sensibilidad hacia el político corrupto depende de nuestras filias o fobias políticas,  sin que tenga la corrupción un reflejo adecuado en los procesos electorales. Esta última circunstancia la hemos contemplado en repetidas ocasiones, ya que políticos incursos en tales delitos, no sólo no son castigados electoralmente, es que salen reforzados. Tal como ocurrió en las últimas elecciones autonómicas y municipales de las comunidades autónomas de Madrid y Valencia. Mala práctica es creer que si aparece un caso de corrupción  en nuestro partido político, se deba  a una confabulación del partido de los otros. Todos debemos tener el suficiente coraje para condenar contundentemente esta lacra,  venga de donde venga. No hacerlo, entiendo que es una prueba incuestionable de que esta sociedad nuestra carece de unos referentes  éticos claros.

 

Cándido Marquesán Millán

 

Nos debería preocupar

Deberíamos los españoles, interesados por la cosa pública, empezar a preocuparnos seriamente por todo un conjunto de acontecimientos relacionados con determinadas actuaciones judiciales recientes en esta nuestra querida España. Yo sí que lo estoy, y no poco,  razones no faltan, aunque no sé si lo están una parte importante de mis conciudadanos. Mas no sólo tengo un profundo sentimiento de preocupación, sino que también de impotencia y de rabia.

De verdad, me preocupa que haya sido admitida a trámite por  el Tribunal Supremo una querella presentada contra Garzón por el sindicato ultraderechista Manos Limpias en la que se le acusa de prevaricación por excederse en sus competencias, al declararse competente para investigar la desaparición de víctimas del franquismo en tanto que crímenes contra la Humanidad, querella a la que luego se han sumado, con el beneplácito del tribunal, Libertad e Identidad y Falange Española de las JONS. Y ahora mismo, que  además el  Tribunal Supremo haya rechazado el recurso de apelación del juez Baltasar Garzón contra la negativa del instructor del propio alto tribunal Luciano Varela a sobreseer el procedimiento, lo que abre la posibilidad a este para sentar en el banquillo al magistrado y someterle a juicio.  El mundo al revés.

            En relación al caso Gúrtel, uno de los escándalos de corrupción política más importantes ocurridos en nuestro país, no menos me preocupa que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid acabe de anular todas las escuchas telefónicas ordenadas por Garzón con el objeto de conocer las conversaciones que mantenían en la cárcel los implicados de la trama con sus abogados defensores. No obstante, el Tribunal mantiene, “de momento”, menos mal, en prisión a los imputados porque los indicios de delito "no se han esfumado”. Esperemos que este caso no acabe en un carpetazo, como el que dio el Tribunal Supremo en el caso Naseiro, a la supuesta financiación ilegal del PP, porque las conversaciones grabadas ordenadas por un juez no se ajustaban a la “legalidad”, cuando toda España pudo escuchar y leer las conversaciones entre el diputado “popular” Ángel Sanchís, el concejal valenciano del mismo partido, Salvador Palop, el administrador, Rosendo Naseiro y el que más tarde sería presidente de la Comunidad Valenciana y ministro, Eduardo Zaplana, entre otros, que tenían como el objeto del enriquecimiento personal y una   supuesta financiación ilegal.

Estas actuaciones judiciales un tanto sorprendentes en principio, se pueden entender por lo que voy a señalar a continuación. Para aquellos  que somos neófitos en este mundo de la justicia,  nos  acaba de explicar con claridad meridiana el sociólogo Ignacio Sánchez Cuenca, que lo que se está produciendo es un peligroso deslizamiento del Estado de derecho al Estado de derecha, ya que nuestro sistema judicial está dominado por posiciones conservadoras.  Las tres instituciones más importantes del poder judicial: el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), están claramente politizadas con un claro sesgo conservador. En cuanto  a la composición de la Sala Penal del Tribunal Supremo encargada de resolver el asunto de Garzón y de la red corrupta del Partido Popular (Gürtel), de sus 15 miembros, uno fue nombrado en la etapa de González, 10 en la de Aznar y cuatro en la de Zapatero. Nueve de los 15 son claramente conservadores.  

El Consejo General del Poder Judicial cuando  los socialistas llegaron al poder en 2004, se lo encontraron con muy escorado a la derecha. Lógicamente el PP hizo todo lo posible para retrasar su renovación a fin de no perder la mayoría que tenía en esta institución. Cuando ésta se consiguió por fin, fuera de plazo, el PP logró meter a algunos candidatos de perfil, digamos, "inquietante": la jueza del ácido bórico, o la jueza que llevó el caso del incendio de Guadalajara. Y por si no fuera bastante como guinda, puso de vicepresidente a Fernando de Rosa, ex consejero de Justicia del Gobierno de Francisco Camps.

En cuanto al Tribunal Constitucional,  el PP consiguió desestabilizar esta institución con su insensata política de recusaciones, destinada a impedir la formación de una mayoría favorable al Estatuto catalán. También están bloqueados los nombramientos y no se ha sustituido a cuatro de los magistrados cuyo mandato expiró a finales de 2007, ni se ha remplazado al magistrado fallecido Roberto García-Calvo.

Por lo anteriormente expuesto ya podemos entender  que estas actuaciones judiciales, que van a suponer la más que probable inhabilitación de Garzón, sean muy bien acogidas en la sede del Partido Popular, como también en determinados medios  de comunicación, que antes aplaudían hasta la extenuación al juez por meter en la cárcel a todo un ex ministro de Interior, y que ahora lo crucifican como buenos fariseos y arremeten contra él sin ningún miramiento. ¡Qué de vueltas da el mundo! Por ende, cabe pensar que la causa por los crímenes cometidos por el franquismo se archivará. En cuanto, a la trama de corrupción de los Correa, del Bigotes… junto con importantes dirigentes del PP, se otea en el horizonte la clara posibilidad de que todo se quede en agua de borrajas. Y a otra cosa mariposa. ¡Vaya ejemplos! Y luego todavía hay algunos que cuestionan la necesidad de que se imparta en los centros escolares Educación para la Ciudadanía. Si toda esta cuadrilla de caraduras y jetas, que han saqueado las arcas públicas, se van de rositas, sería lamentable, ya que se produciría en amplios sectores de la ciudadanía un gran daño que sería harto difícil de reparar. Confiemos que este no sea este el desenlace, porque en el caso que lo fuera debería producirse una contundente reacción de buena parte de la ciudadanía, ya que de no ser así, sería una muestra clara de que esta sociedad española está amodorrada y carente de unos valores éticos claros y convincentes.

Cándido Marquesán Millán

 

 

A veces, vale más estar callado

 

Mariano Rajoy, el líder del PP ha elegido Colombia para su primer viaje internacional después de dos años. Si pretende llegar a la Moncloa tiene que empezar a conocerse entre los líderes mundiales, algo que tenía muy descuidado hasta ahora. Como también ha inaugurado una sede del PP en Bogotá, donde residen unos millares de emigrantes españoles, cuyos votos pueden ser muy importantes cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales en el 2011.  Rajoy también ha estado en Cartagena de Indias para respaldar un proyecto de cooperación de apoyo a mujeres con escasos recursos que impulsa la Fundación Humanismo y Democracia (H+D), vinculada al PP. Mas  el acto clave ha sido su entrevista con Alvaro Uribe, el inquilino del Palacio Nariño, que  se ha destacado por haber mantenido con todos los gobiernos sudamericanos izquierdistas claras distancias, cuando no enfrentamientos, y especialmente con el dirigente venezolano, Chávez; circunstancia con la que se muestra totalmente en sintonía Rajoy. Acabamos de contemplar todas las vicisitudes relacionadas con el auto del juez de la Audiencia Nacional de España, Eloy Velasco, que apunta a una presunta colaboración del Gobierno venezolano en una supuesta relación entre las bandas armadas ETA y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Auto que por lo que parece se construyó usando la documentación  extraída  de los computadores de Raúl Reyes, “un inagotable y rentable filón de información”,  tras la intervención del ejército colombiano en territorio de Ecuador. Rajoy tras su entrevista  con Uribe, ha señalado que hubo coincidencia "plena" en que todos los gobiernos sean claros y contundentes en la colaboración antiterrorista, aunque no citó expresamente en esa petición a Hugo Chávez, porque así se lo pidió expresamente su anfitrión para no tensar más las relaciones colombiano-venezolanas. Por cierto, Aznar, sin embargo, se adelantó el lunes a Rajoy. ¡Vaya embajador! En ese afán por dejar claro quién es el bueno y quién el malo en la zona, viajó a Colombia. Desde Barranquilla el ínclito ex presidente criticó con dureza a Chávez - "hay que plantar cara con determinación", dijo refiriéndose al venezolano-. Pero el más que probable sucesor de Uribe, Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa, apuesta como España por la vía diplomática para orientar la relación con Chávez.

            Hay un aspecto de esta visita en el que quiero detenerme y que me ha llamado poderosamente la atención. Sobre la herencia dejada por Uribe en sus más de siete años de gobierno, Rajoy dijo que en Colombia se respetan los derechos humanos; que aquí ha estado la ONU y que Colombia se ha sometido a todos los asuntos que se le han planteado y que, para mí, en Colombia se respetan los derechos humanos”. Tales comentarios no pueden ser producto más que de la ignorancia, o de una burda mentira, para no molestar a Uribe. Lo que si me producen es una mezcla de estupor y  de profundo malestar. Muchos organismos y medios de comunicación colombianos o no, hace ya tiempo que han dicho con claridad meridiana que los derechos humanos por parte del Estado no se respetan en Colombia.  En la prensa colombiana, en el periódico El Tiempo  de Bogotá, de fecha 21 de marzo de 2010, aparece un artículo del Director de INDEPAZ(Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz) Camilo González Posso en el que además de otras cosas, señala que  el Informe del Departamento de Estado al Congreso de los Estados Unidos sobre la situación de los derechos humanos en Colombia registra una brecha entre las declaraciones del gobierno y la práctica de agentes del Estado que siguen cometiendo graves infracciones y dando amplio margen a la impunidad y a la corrupción; y este informe es una muestra de la imagen que proyecta Colombia en el mundo: reporte de abusos  oficiales  con "ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos), colaboración de militares con nuevos grupos armados ilegales y con paramilitares que no se desmovilizaron, desapariciones forzadas, desplazamiento forzado... tortura y maltrato a detenidos, detenciones arbitrarias, impunidad e ineficiencia de la justicia, vigilancia ilegal a grupos de civiles, opositores y agencias estatales...". La lista llega hasta la  corrupción con recursos públicos, como ocurrió con Ingreso Agro Seguro. Continúa señalando que  en la misma línea se manifiesta la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Y, por ultimo, Camilo González hace especial énfasis en el tema de los “falsos positivos”, uno de los caso más truculentos que se han visto a lo largo de la historia, en cuanto a la falta de respeto de los derechos humanos. Las FFAA para obtener resultados en su lucha contra la guerrilla y así ganar ascensos, días de permiso y aumentos de sueldos, han fabricado los "falsos positivos". Un "positivo" es una baja ocasionada al enemigo que pasa a los registros de mérito de una unidad militar. Y son falsos cuando se presentan como bajas guerrilleras a personas civiles asesinadas por las FFAA, como los jóvenes de Soacha.. Según  los datos de la Fiscalía durante la administración Uribe esos 'falsos positivos' se acercan a 3.000 casos y permanecen en la impunidad no solo por ineficiencia de los jueces, sino por la falta de colaboración desde un Ejecutivo que se ha dedicado a atacar a las cortes.  Prácticas parecidas las hizo  el ejército norteamericano  en la aldea de My Lai, donde los partes de guerra hacían pasar con frecuencia a ultimados civiles inocentes por uniformados del Vietcong. Y qué decir de la vergonzosa pretensión gubernamental de pagar una soldada a los estudiantes de Medellín para que ejercieran de delatores(sapos) y así combatir la dramática situación subversiva que se vive en Medellín, en donde Medicina Legal registró 2.178 homicidios ocurridos en 2009.  A veces, vale más estar  callado.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

El poder de las ideas

           

 

Lo que nos puede parecer como una  batalla política, que es resuelta por el voto de las masas, ha sido generalmente decidido mucho tiempo antes con una batalla de las ideas en un círculo restringido. En una entrevista en el diario “Le Fígaro”, Sarkozy afirmó que: “en el fondo, he hecho mío el análisis de Gramsci: el poder se gana por las ideas. Consciente de esta circunstancia la derecha ha sabido jugar sus cartas, y desde hace varias décadas tiene estratégicamente la hegemonía ideológica, y también, en muchas ocasiones, tácticamente la hegemonía política. Mas no ha sido siempre así. Al final de la II Guerra Mundial, vigente Keynes, se iniciaba en Europa occidental el Estado del Bienestar. Por ello, en abril de 1947 se reunió en el “Hotel du Parc”, en Mont Pèlerin, en Suiza, un grupo de 39 personas entre ellas: Friedman, Lippman, Salvador de Madariaga, Von Mises, Popper.. con el objetivo de desarrollar fundamentos teóricos y programáticos del neoliberalismo, y así lograr una reacción favorable a un capitalismo libre de trabas sociales y políticas. Este empeño de los neoliberales duro y contracorriente finalmente alcanzó su éxito en la segunda mitad de los años 70, tras la crisis de 1973, que cuestionó todo el modelo económico de la posguerra. Mas  su victoria fue producto de muchos años de lucha intelectual. Suele atribuirse al reaganismo, al thatcherismo y a la caída del Muro, pero la historia es más larga. Su triunfo se vio facilitado por la autocomplacencia de una izquierda autosatisfecha. Estos acontecimientos brevemente descritos parecen incuestionables.

Recientemente Tony Judt ha señalado que el siglo XX fue el de los intelectuales, personas del mundo de la cultura que se dedicaban a debatir y a influir en la opinión y la política pública, y que estaban comprometidos con un ideal, un dogma o un proyecto; y que en las tres últimas décadas, se ha producido su desaparición. Puede resultar excesiva la tesis de Tony Judt. Yo me inclinaría a pensar por el contrario, que lo que ha ocurrido es su derechización. En octubre del 2002 Maurice Maschino  publicó un artículo en Le Monde Diplomatique sobre los intelectuales dominantes en los medios de comunicación franceses llamándoles con desdén, "los nuevos reaccionarios". Algo que contrasta con lo que fueron los intelectuales franceses desde hace más de 100 años, "la vanguardia del combate por la justicia y por la libertad". Hugo condenó la intervención de su país en México; Zola denunció los atropellos del Ejército en el caso Dreyfus; Gide criticó el colonialismo en el Congo; Malraux luchó a favor de la república española; incluso, Mauriac levantó la voz contra las torturas cometidas por los soldados franceses en Argelia

 

            Y aquí en España se ha producido la misma circunstancia, tal como señaló poco ha Ignacio Sánchez Cuenca ya  que las ideas liberal-conservadoras son hoy hegemónicas en la esfera pública en nuestro país y que lo curioso, aunque no sorprendente, es que mayoritariamente son defendidas con ardor por gente que fue progresista en su juventud, y a veces, hasta marxista-leninista. Igualmente  Juan Gari nos dice que algunos artistas y maîtres à penser celtibéricos, después de una vida informada por la coherencia progresista más o menos acusada, han coronado su madurez pasándose con armas y bagajes a las filas conservadoras -donde han sido recibidos, lógicamente, con gráciles alharacas. No se trata de un grupo homogéneo: Albert Boadella, Sánchez Dragó, Fernando Savater o Félix de Azúa, Arcadi Espada... 

            Este fenómeno en nuestro país, donde se da con más claridad es en la disciplina de la Historia, donde  han irrumpido seudo-historiadores,  que con gran descaro han interpretado de una manera sesgada e interesada acontecimientos trascendentales de nuestra historia reciente, en libros de encuadernaciones lujosísimas y que con gran despliegue mediático han sido colocados en las más importantes librerías. Por ende, hoy gran parte de la ciudadanía española ha conocido exclusivamente la II República y la Guerra Civil por  los Pío Moa y César Vidal. En cambio, salvo excepciones, no lo han hecho a través de historiadores, catedráticos o profesores titulares de las Universidades, expertos profesionales de la Historia,  como Julián Casanova o Josep Fontana, Paul Preston, Helen Graham.. La consecuencia es clara, hoy vivimos en tiempos de revisionismo histórico, por lo que se ha extendido ampliamente la peligrosa idea de que en la contienda civil española ambos bandos fueron igualmente culpables y que el golpe militar de julio de 1936 fue una consecuencia inevitable de los errores del régimen republicano.  Al respecto no parece inadecuado lo que Josep Fontana señala al respecto: Si analizamos lo realizado por cada uno de los dos bandos, nos daremos cuenta que les movían razones muy distintas. Y que es imposible entender lo que significó la Segunda República Española, y los motivos por los que la combatieron los sublevados de 1936, si se pasan por alto diferencias tan fundamentales como ésta: la República construyó escuelas, creó bibliotecas y formó maestros; el "régimen del 18 de julio" se dedicó desde el primer momento a cerrar escuelas, quemar libros y asesinar maestros. 

Afortunadamente todavía quedan intelectuales comprometidos, críticos con la realidad social, y que impulsan a los pueblos a cambiarla si esta es injusta. Y que aguijonean a la misma izquierda para que reaccione, tratando de que salga de ese largo y profundo sopor. Como  Hobsbawm, al decirnos: Hoy, cuando el número de los que no trabajan y de los que no reciben un salario crece sin cesar, debemos encontrar nuevas formas de la distribución de la riqueza nacional e internacional. Este es el mayor problema que debemos de afrontar.  O Saramago cuando en el junio pasado nos dijo: Otras veces me he preguntado dónde está la izquierda, y hoy tengo la respuesta: por ahí, humillada, contando los míseros votos recogidos y buscando explicaciones al hecho de ser tan pocos. Lo que llegó a ser, en el pasado, una de las mayores esperanzas de la humanidad..., asemejándose más y más a los adversarios y a los enemigos, como si esa fuese la única manera de hacerse aceptar....Al deslizarse progresivamente hacia el centro, movimiento proclamado por sus promotores como demostración de una genialidad táctica y de una modernidad imparable, la izquierda parece no haber comprendido que se estaba aproximando a la derecha. Si, pese a todo, fuera todavía capaz de aprender una lección, ésta que acaba de recibir viendo a la derecha pasarle por delante en toda Europa, tendrá que interrogarse acerca de las causas profundas del distanciamiento indiferente de sus fuentes naturales de influencia, los pobres, los necesitados, y también los soñadores, que siguen confiando en lo que resta de sus propuestas. No es posible votar a la izquierda si la izquierda ha dejado de existir...

            Como colofón quiero terminar con unas palabras de Raimon Obiols que nos dice que hay tres tipos de gente, los que hacen que las cosas sucedan, los que esperan que las cosas sucedan, y los que nunca se enteran de lo que sucede; los neoliberales pertenecen a la primera categoría y la mayoría de los progresistas a las dos restantes. Así tenemos lo que tenemos.

 

Cándido Marquesán Millán