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Los hijos de Don Quijote en Barcelona

 

El movimiento de los Hijos de Don Quijote ha cobrado gran actualidad en Francia. Ha instalado campamentos con unas 300 tiendas alineadas en Paris, junto al canal de Saint Martín, frente al mítico Hotel del Nord, al lado de la Plaza de la Republica. Se ha extendido  también por varias ciudades del resto de Francia. Trata de solidarizarse con todos aquellos Sin Domicilio Fijo, condenados a vivir en la calles y sin ningún tipo de esperanza.

¿Por qué se ha dado el nombre de Don Quijote? Augustin Legrand, cofundador de la asociación lo explica con nitidez: Basta con recordar la gran batalla épica para provocar una reacción de solidaridad. El Gran Caballero andante capaz de combatir el mal y la injusticia, enfrentándose a los molinos de viento más odiosos es un modo de moral absoluto.

            Sus propuestas  las han formulado en la Carta del Canal de San Martín, un documento cuya intención aparece claramente en su subtítulo:  Por el acceso de todos a una vivienda. Pretende conseguir el derecho al alojamiento legalmente oponible en todo el territorio, lo que significa que todo ciudadano, que no pueda albergarse decentemente por sus propios medios, debe poder obtener una propuesta de alojamiento, y a falta de ella debe disfrutar del derecho a someter su caso al juez.. En definitiva, las autoridades públicas deben garantizar el derecho a una vivienda digna, igual que los derechos a la educación y a los cuidados sanitarios.

Ya existen en Francia algunas asociaciones  que trabajan desde hace años en defensa de los SDF, pero los HDQ han aportado matices nuevos. Manejan bien la cámara y todavía mejor Internet, por lo que pueden hacer daño y en consecuencia la clase política francesa no ha tenido otra opción que tenerlos en cuenta. Por ello el derecho a disponer de una vivienda digna ha entrado en el debate político de cara a las próximas elecciones. La propuesta de los HDQ la asumió el presidente Jacques Chirac, que ordenó un proyecto de ley urgente. Dominique Villepin, primer ministro,  acaba de anunciar que el proyecto de ley lo va a presentar, con el fin que esté aprobado antes de que termine esta Legislatura. Ha tomado también medidas puntuales y rápidas para resolver el problema de los sin vivienda, aunque no será hasta fines de 2008, cuando todos ellos puedan disponer de un techo estable y digno; y en el 2012 se hará realidad que el derecho a una casa sea exigible ante los tribunales.

De momento, acaban de desmontarse los campamentos ante la promesas del Gobierno francés. Esperemos que la clase política mantenga esta preocupación una vez hayan pasado las elecciones.

Lo que ocurre en Francia tiene especial trascendencia en  el resto de Europa. Con todos los problemas que tiene el país galo, todavía sigue siendo su modelo social el más justo y solidario. Aquí un movimiento semejante era previsible que pudiera aparecer. Razones suficientes existen para que así sea. En España según las últimas cifras disponibles hay actualmente 30.000 personas que carecen de un techo y que duermen entre cartones en los cajeros automáticos de muchas oficinas bancarias. Además unas 273.000 personas residen en infraviviendas. Ya no entro en el precio de la vivienda, que es una auténtica vergüenza. Y efectivamente ha ocurrido lo que tenía que ocurrir, ya que este fin de semana han intentado instalar su campamento los Hijos de Don Quijote en la Plaza Sant Jaume de Barcelona. Ha sido iniciativa de la Assemblea Popular per un Habitatge Digne, y con el apoyo de 3 miembros de los HDQ llegados de Francia.  No han podido acampar sus tiendas, lo único que se les ha permitido ha sido una mesa y cuatro sillas, para recoger firmas, ante el extraordinario despliegue de las fuerzas del orden público: 11 furgonetas antidisturbios, agentes de la guardia urbana y Mossos d’Esquadra. Los eslóganes han sido: ¿Qué pasa, qué pasa? Que no tenemos casa. En París la respuesta fue un acuerdo, aquí la respuesta es la policía. El Ayuntamiento hace invisible lo que es un problema a gritos. Yo pediría a los poderes públicos que pusieran en práctica la misma diligencia con todos los especuladores inmobiliarios que la que han hecho gala en la Plaza de San Jaume.

Que a muchos españoles nos dé igual esta circunstancia, no es de recibo. Sin embargo los poderes públicos tienen la obligación de hacer algo. No en vano en nuestra Constitución, en el Capítulo III. De los principios rectores de la política social y económica, su artículo 47 dice así: Todos los españoles tienen el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. Leer este artículo me produce sonrojo y vergüenza, si observamos la situación española actual. Sesudos juristas me dirán que el derecho a la vivienda no es un derecho fundamental, tal como lo son los que aparecen en la Sección Primera del Capítulo II. Aun siendo cierta esta aseveración, no debe olvidarse que los Principios del Capítulo III tienen que informar la legislación positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos pero no cabe alegarlos directamente sino de acuerdo con lo que dispongan las leyes que lo desarrollen. Ello no quiere decir que carezcan de valor, como a veces de una manera simple se dice. Estos Principios son ideas de tendencia, criterios interpretativos, que podrían eventualmente conducir  a la inconstitucionalidad de una ley contraria  ellos. El Tribunal Constitucional precisó que estos principios no son normas sin contenido y que, por consiguiente, hay que tenerlos presentes “en la interpretación tanto de las restantes normas constitucionales como de las leyes”.

 

 

 

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN

Los graneros de votos del PP

 

                                  

 

            Transcurridos ya suficientes días de las elecciones del 27-M podemos ya valorarlas con cierta perspectiva. Conspicuos analistas políticos han hablado y escrito sobre el número de votos y de concejales; como también de alto porcentaje de abstención. Yo no pretendo insistir en estos aspectos. Por el contrario, me voy a fijar en el triunfo de los populares en las Comunidades de Madrid, Valencia y Murcia. Es cierto que se esperaba, pero nunca con la magnitud que se ha producido y que ha dejado a los socialistas desorientados y desconcertados.

            Estos territorios del Estado español fueron en tiempos remotos de la II República, y en los años 80 y parte de los 90 del siglo pasado importantes graneros de votantes socialistas. Hoy lo son del Partido Popular. Indagar las razones de tal cambio es complicado.  Llegar a conocer las motivaciones últimas de por qué la ciudadanía deposita su voto en la urna es tarea ardua. Politólogos y sociólogos podrán aventurar hipótesis deferentes, pero nunca explicaciones concluyentes y definitivas. Yo no soy ni politólogo ni sociólogo, pero como simple ciudadano de a pie, me tomo la licencia de dar mi versión de este triunfo apabullante de los populares. Algunas causas serán comunes en las diferentes Comunidades; mientras que otras serán específicas.

Entre las primeras estarían que los socialistas no han sabido no han podido o no han querido encontrar candidatos con el suficiente tirón para competir con los Ruiz Gallardón, Esperanza Aguirre, Rita Barberá, Francisco Camps o Valcárcel, que son auténticos animales políticos.

 En Valencia y Murcia es obvio que la paralización del trasvase del Ebro es un factor a tener en cuenta. Como también que determinados sectores de la población se han beneficiado escandalosamente del boom inmobiliario. Podemos empezar a entender lo que está aconteciendo, como señala el periodista David Miró, si tenemos en cuenta, como dijo Francisco Camps en la noche electoral: "Ha ganado una manera de entender la vida, la valencianía". Afirmación que podría haberla dicho Valcárcel. Y no podía ser más exacto. Un destacado miembro de la izquierda valenciana, que podría ser también de la murciana, lo resume en una frase contundente: "El país ha cambiado y nosotros no nos hemos enterado". En todo este tiempo la izquierda socialista no se ha dado cuenta que el PP ha aprovechado su dominio político, social, económico y mediático para promover una nueva escala de valores para mantenerse en el poder. No importa que un alcalde o un presidente de diputación estén imputados por diversos delitos de corrupción, La retahíla de escándalos de corrupción municipal destapados en los últimos meses tanto en Valencia como Murcia apenas ha pasado factura en las urnas a los sospechosos. Es más, no solo no han sido castigados, sino que han salido reforzados.  El caso más llamativo es el de Carlos Fabra. Hoy los valores imperantes son los de hacer dinero rápido sin importar el cómo y hacer ostentación pública de esa riqueza. Se dan casos de jóvenes que se asociaban para comprar un piso y al poco venderlo y repartirse el beneficio Los  que se  opongan son enemigos del progreso, los aguafiestas de turno. Francisco Camps y Valcárcel han sintonizado perfección con ese sentir general. Esta es la sociedad que hemos construido.

En la Comunidad de Madrid el  tratamiento que los tres diarios de la derecha de diferente tonalidad (La Razón, ABC y El Mundo),  la COPE,  Telemadrid o Antena3  han hecho del Estatut de Cataluña y del proceso de negociación con ETA, provocando un estado de crispación en la sociedad madrileña, nos permitiría entender en parte la evolución hacia el centro-derecha como un movimiento de fondo.

Además, como recientemente afirmaba en un  artículo de “El País”, el sociólogo Enrique Gil Calvo  en Madrid con la llegada masiva de emigrantes, que han pasado a desempeñar los trabajos rechazados por los españoles, la antigua clase obrera ha desaparecido y se ha convertido en una nueva clase media, que beneficiándose con el aumento de la plusvalías de su viviendas, deseando distanciarse de los recién llegados inmigrantes que ahora ocupan los servicios públicos (educación y sanidad), ha refrendado con su voto la política de privatización sanitaria y educativa llevada a cabo por los populares madrileños. Nos sigue diciendo que cada vez más la sociedad  madrileña se está pareciendo más a la americana donde no existe socialismo, ya que como consecuencia de las llegadas continuas y masivas de inmigrantes  se da una gran movilidad social, pues todos los estratos sociales impulsados por los inmigrantes ascienden y al hacerlo se desclasan hacia arriba sin tener tiempo de adquirir conciencia ni solidaridad de clase. Tesis no descabellada, ya que para que una clase tome conciencia de clase se necesita tiempo y que se sienta maltratada, fenómeno que se dio en tiempos de la Revolución Industrial.

Ante esta avalancha popular en estas Comunidades, claves para las cercanas elecciones generales,  ¿qué puede hacer el socialismo? Pues no caben más que dos alternativas: o plantas cara con un sistema de valores alternativo o bailas al mismo son que la mayoría. Yo, como otros muchos, me inclino por la primera. Lo que ha  caracterizado al socialismo y lo debe seguir haciendo es toda una escala de valores, como la solidaridad, la igualdad, la justicia y la libertad. Y si por su defensa se pierden las elecciones, pues se pierden. El fin no justifica los medios.

 

 

CÁNDIDO MARQUESAN MILLAN

 

LO que pasa en Darfour

 

 

                                  

 

            Lo que está pasando en Darfur, una región al oeste de Sudán, tan extensa como Francia, debería hacernos sentir a todos los occidentales de motivo de reflexión y vergüenza. Se cuentan ya unos 250.000 muertos y  2 millones de desplazados. Todos creíamos que no se producirían jamás acontecimientos como el genocidio de Ruanda de 1994, o la masacre del pueblo  bosnio en Srebenica. Vano intento.         

En este mundo de la globalización, del neocapitalismo y de la democracia liberal, permanecen las jerarquías. Hay guerras de primera, segunda y tercera división. Lo mismo ocurre con sus víctimas. No son iguales la Guerra de los Balcanes, la de Irak o la de Sudán. La carne humana no vale igual en Sarajevo, Bagdad o Jartum. Lo mismo ocurre con los genocidios. Esta circunstancia la tienen muy clara los diferentes medios de comunicación. Por ende, los despliegues mediáticos son distintos. No debemos escandalizarnos ni sorprendernos por ello La realidad es así de descarnada.

            Sudán, como indica Ryszard Kapuscinski, es de los primeros países africanos que tras la II Guerra Mundial alcanzó la independencia. Antes había sido una colonia británica, compuesta de dos partes, unidas artificial y administrativamente: el Norte, árabe-musulmán, y el Sur, negro-cristiano y animista. Entrambas mantenían odios y antagonismos multiseculares, ya que los árabes del Norte se habían acostumbrado a invadir el Sur para apresar a sus habitantes y venderlos como esclavos. Era difícil la convivencia entre ambos mundos. Circunstancia que obviaron los ingleses. En aquel entonces las potencias europeas creían que, aunque se independizasen sus colonias, en la práctica las seguirían controlando. En tal sentido los ingleses intentaron conciliar a los musulmanes del Norte con los cristianos y animistas del Sur. Fue en vano. Ya en 1962 estalló la primera guerra civil, que duró 10 años. Se sucedieron otros 10 de paz frágil, interrumpida en 1983, cuando el gobierno islámico de Jartum, al pretender imponer a todo el país la ley coránica (sharia), inició un nuevo período bélico, que se ha mantenido hasta fechas recientes.

            En este contexto, en febrero de 2003 en Darfur,  el Ejército de Liberación de Sudán (ELS) se levantó contra el gobierno de Jartum porque no protegía a la región de Darfur y la mantenía subdesarrollada. Poco después se rebeló otro grupo el Movimiento por la Justicia y la Igualdad (MJI). El Gobierno respondió dando carta blanca a unas milicias árabes los janjawid (jinetes armados), que cometieron todo tipo de tropelías con el apoyo del ejército sudanés. Ha sido frecuente el que primero bombardeara los poblados el ejército y a continuación entraran a saco los jinetes armados. En estos años los crímenes han sido terribles sobre la población negra de origen africano. Parecía que se podría poner fin a esta masacre, cuando el 5 de mayo de 2006 se firmó un acuerdo de paz en Abuya, Nigeria. Mas sólo lo suscribió una facción del ELS, encabezada por Mini Minawi , con el gobierno  de Omar al-Bashir. El MJI y otras facciones del ELS no aceptan el acuerdo, argumentando que no existen garantías del desarme de los janjawid ni indemnizaciones para todas las víctimas de violaciones, por lo que son combatidos por las fuerzas armadas del Gobierno, las milicias janjawid y la facción del ELS de Mini Minawi.  En medio la que sufre es  la población civil., sin que pueda hacer nada la Mision de la Unión Africana en Sudán (AMIS), compuesta por unos 7.000 hombres mal equipados y peor pagados. La ONU, a través del Consejo de Seguridad, el pasado 31 de agosto, adoptó la resolución 1706,  para que sean las fuerzas de la ONU las que sustituyan a la AMIS, algo que debería hacerse antes del 31 de diciembre del presente año. Estarían compuestas por unos 17.300 militares, 3.300 polícías y unas unidades de mantenimiento de 2.000 hombres. Mas la respuesta del Presidente de Sudán ha sido contundente: Jamás entregaremos Darfur a las fuerzas internacionales, que nunca se alegrarán de estar en la región que se convertirá en su tumba. Y así podemos entender la expulsión por parte del Gobierno de Sudán del emisario de la ONU en Jartum, el holandés Jan Pronk, por haber realizado determinados comentarios sobre la situación en Darfur. Mientras tanto, sufriendo los de siempre.

 

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

Lo de Piqué se veía venir

 

 

            La dimisión del dirigente del Partido Popular en Cataluña, Joseh Piqué era  algo que se veía venir hace tiempo. Las presiones a las que se ha visto sometido por parte de los Rajoy, Acebes y Zaplana, desde la sede de la calle Génova han sido de tal intensidad que ha tirado la toalla. En esta legislatura la actuación de los populares en relación a Cataluña ha sido de una torpeza política impresionante.

 

En la Historia de España uno de los problemas es el de la vertebración territorial. Y especialmente lo es  el incardinar Cataluña en el Estado español. Sin embargo, nunca la derecha dirigente española actual ha hecho un esfuerzo serio y generoso para entender el problema de Cataluña, que está revoloteando, hace mucho tiempo ya y  de gran complejidad su resolución, por otra parte. No  ha caído a nosotros de una teja el 14-M. Para el Sr. Rajoy no existe tal problema, y si lo hay la solución es fácil, concentrando sus correligionarios ante la Puerta del Sol, y  proclamando la unidad de España. De verdad, la cuestión catalana es más compleja. Hay que negociar, pactar, y dialogar. Lo que debe hacerse es tender puentes entre Cataluña y España y no dinamitarlos a cañonazos verbales desde, como se está haciendo, determinados medios de comunicación, impregnados de un nacionalismo español excluyente, sobre todo capitalinos, tanto hablados como escritos.

 

Tampoco debemos olvidar la manifestación celebrada, en la ciudad de Salamanca, para protestar la decisión del Gobierno  socialista de devolver documentos del Archivo de la Guerra Civil a la Generalitat de Cataluña. El Partido Popular incitó los instintos más primarios de sus correligionarios, recurriendo al anticatalanismo más primitivo. ¡Qué fácil es así mover a las masas¡ ¡Qué desmantelan el Archivo¡

 

 Tampoco tendría que haberse llevado el tema del Estatut a las calles, que debería haberse resuelto en la mesa de las negociaciones, ni manipular la información y presentar el Estatut catalá como un ataque a la integridad de España y contra el resto de los españoles; ni encender una hoguera de odios y condenas contra los catalanes. Para acabar de complicar más el panorama, tampoco debería haberse presentado y mantenido el recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut.  Acabamos de contemplar los ataques furibundos de los populares contra la Agencia Tributaria de Cataluña creada por una ley del Parlament, que resultan sorprendentes, si tenemos en cuenta que también está prevista en los Estatutos de Andalucía y Baleares. Véase el artículo 181.2,  del Estatuto de Andalucía.  Y también el artículo 133.1 y .4 del Estatuto de Baleares. Les recomiendo que los lean y podrán ver que son exactamente idénticos a los del Estatuto de Cataluña. De verdad, resulta difícil entender este doble rasero. Artículos recurridos en una Comunidad, en otra los aceptan sin problema alguno.

 

En todo momento Piqué ha tenido que desempeñar un papel contrario a su talante político. Muchas veces ha tenido que claudicar ante las directrices provenientes de la calle Génova. Al final ha tirado la toalla. La frase "a quien no le guste, que se vaya a casa y no moleste", atribuida a Acebes durante los encuentros con la militancia en Catalunya, que ha celebrado esta misma semana para explicar su estrategia ante las próximas elecciones generales, parece haber sido seguida en sentido literal por quien fuera ministro de Industria, de Exteriores y de Ciencia y Tecnología del PP. En la carta de dimisión dirigida a Rajoy, se expresa un lamento, que no consta que le haya formulado al presidente de su partido en estos términos, pero que en esencia podría ser así: "En Cataluña me consideran poco menos que un fascista y en el resto de España me ven poco menos que como un nacionalista. No te sirvo. Me voy".

La desconfianza que los dirigentes populares han sembrado hacia Cataluña, con el consiguiente costo político, será muy difícil de recuperar. En una institución de la derecha catalana, como es el Círculo Ecuestre, su presidente Manuel Carreras, le manifestó recientemente al Sr. Rajoy unas palabras duras y implacables, como éstas: No nos gusta ver al PP en los extremismos, se debe evitar la fractura entre Cataluña y España, aunque le reporte votos en otros lugares, no pueden mantenerse dos  años más una situación como ésta.

Por lo que vemos, fueron desoídas en la sede de la calle Génova.

 

 

CANDIDO MARQUESÁN MILLÁN

 

Lo que está pasando en Francia

                                  

 

 

 

Uno de los temas de más rabiosa actualidad en estos últimos días, está siendo el movimiento contestatario en toda Francia contra el CPE, contrato de primer empleo. La gran preocupación de los comentaristas es ver si estamos ante un nuevo Mayo del 68. Las situaciones son muy diferentes.  Aquel año la revuelta estudiantil, iniciada en la universidad de Nanterre, declaró la Sorbona como Universidad Popular Autónoma, supuso una reacción contra los valores y las ideas establecidas, contra el consumismo y el conformismo burgueses, contra las organizaciones y partidos tradicionales, incluidos los de izquierda, contra la pacata creencia en el progreso y el bienestar, pero no pusieron en peligro las estructuras del poder. Su mensaje quedó en las paredes de las universidades: “No queremos un mundo en el que la certidumbre de no morirnos de hambre nos la den a cambio del riesgo de morirnos de aburrimiento”. Además  la revuelta francesa estuvo acompañada por la matanza de la plaza de Tatlelolco, en México; y la invasión de Checoslovaquia como consecuencia de la primavera de Praga, que significaba un intento de renovación del socialismo real.

Algunos perspicaces comentaristas se inclinan a pensar que este movimiento es la réplica de las clases medias, a la revuelta de las banlieues, de noviembre pasado. Según el sociólogo Francois Dubet, los jóvenes de los barrios marginales, donde el paro es dramático, están ya fuera del sistema y por ello su revueltas incendiarias. Los que ahora se manifiestan, son jóvenes estudiantes de las clases medias, cuya situación no es tan dramática, pero comienzan a vislumbrar el riesgo de quedarse fuera también.

Lo que se está produciendo actualmente en Francia, no tiene nada que ver con el aburrimiento, es, por el contrario, una protesta contra una manera de organizar la sociedad y la economía, que cuestiona el Estado de Bienestar y por ello condena a la más cruda precariedad laboral a un alto porcentaje de la juventud francesa.

El Contrato de Primer Empleo (CPE), rebautizado irónicamente de diversas maneras por los manifestantes: “Contrato Precario Exclusión”, “Como Perder las Elecciones”, “Contrato Para el Infierno”, “Contrato Papelera Empleo” está consiguiendo, lo que ya es difícil, ensamblar al movimiento estudiantil, el sindical y a la izquierda francesa. Lo ha presentado el Gobierno de Villepin, como un adecuado instrumento para crear empleo. Pueden acogerse a él las empresas con más de 30 trabajadores y está destinado para jóvenes menores de 26 años que buscan el primer empleo. Es un contrato indefinido con 2 años de consolidación, que puede rescindirse sin justificación alguna. El despido es obligatorio comunicarlo con un mínimo de 2 semanas y un máximo de un mes, según la duración del contrato. La indemnización se reduce al 8% del montante total bruto, hasta que llega a la finalización del contrato. Si son despedidos tienen derecho a cobrar durante 2 meses 16,40 euros diarios., a partir de 4 meses trabajados,  ¡Qué desfachatez!

Esta economía neoliberal intenta dar otra vuelta de tuerca, una más, y no será la última, precarizando el trabajo de un sector de la población, la más indefensa, a los menores de 26 años. El sistema capitalista siempre aprieta al más débil e indefenso. Siempre lo ha hecho así. Es así de simple. Pero la sociedad francesa ha reaccionado y ha dicho hasta aquí hemos llegado. No admite que se cuestionen determinados derechos sociales. En estas manifestaciones han estado: universitarios, estudiantes de secundaria, sindicalistas, trabajadores, funcionarios, nostálgicos del 68, padres, madres, abuelos y bebes.  Varios manifestantes lo tenían muy claro. Una mujer de unos 50 años indicaba: “Estoy aquí para defender el futuro de mis hijos”. Otra a su vez argumentaba: “Yo quiero para mis hijos la misma posibilidad de ascensión social que he tenido”. Mas la voracidad de las estructuras económicas es tal que no se detienen ante nada ni ante nadie.

Toda esa juventud que se rebela, lo hace porque no acepta este estado de cosas. Con esos sueldos y esas condiciones laborales no puede forjar proyecto alguno hacia el futuro. ¿Qué esperanza le queda?. Lo más grave es que además nos quieren convencer, de que no hay otra opción. y que las cosas no pueden ser de otra manera, en este mundo globalizado, competitivo, con procesos de deslocalización industrial, grandes movimientos migratorios, etc. Siempre la misma o parecida cantinela. Siempre tienen alguna excusa o pretexto los grandes poderes políticos o financieros para justificar los sacrificios de las clases populares. Hace unos años fue la moneda única. Hoy son los empresarios asiáticos que producen a bajo precio y pagan salarios de miseria a sus trabajadores. Mañana será otro el motivo. Podemos estar seguro que lo encontrarán. Mientras se endurece la protesta, los grandes bancos, las multinacionales, los accionistas, y los tiburones del ladrillo amasando grandes fortunas. Vamos bien.

Lo triste es que este CPE ha sido imaginado por algunos de aquellos revolucionarios de Mayo del 68, que gritaron la imaginación al poder.

 

 

Cándido Marquesán Millán

La derecha desmemoriada

 

 

                                  

 

           

Nuestra derecha española actual padece una grave enfermedad: una amnesia galopante que preocupa sobremanera a los galenos. Esta patología se ha manifestado de sopetón, ya que hasta hace no mucho tiempo tenía una memoria prodigiosa. Sabía recordar con fruición determinados acontecimientos del pasado. Cada primero de abril festejaba la Victoria, día en que el Caudillo Franco anunció la "terminación de la Guerra", y por ello el pueblo invadió las calles y plazas en manifestación de júbilo y lo exteriorizó en abrazos de hermandad, lágrimas de gozo y entonando canciones a la Patria. Así mismo con no menos pompa y boato todos los 18 de julio, uno de los días más gloriosos de nuestra Patria, ya que los jefes y oficiales  dignos de figurar en los cuadros del Ejército, conscientes de su deber decidieron sacar a España del marasmo y la decadencia, que la II República había generado. Cada Primero de Octubre se ensalzaba al Caudillo, que interpretando el sentir de un pueblo, fue capaz de conducir a España, en la guerra y la paz, por los caminos de grandeza. De la misma manera en aquellas horrendas clases de Formación del Espíritu Nacional, impartidas por militares que se sacaban un sobresueldo, a los niños españoles  nos obligaban a estudiar una historia impregnada con los valores eternos de Viriato, Pelayo, Santiago Matamoros, Guzmán el Bueno, los Reyes Católicos, la Guerra de la Independencia, Marcelino Pan y Vino, y el Alcázar. Nos engañaron tanto  que recordarlo produce auténtico escalofrío.

Ahora que algunos sectores de la izquierda intentan recordar y rescatar determinados valores de la II República, así como homenajear a personajes que han sido borrados de la historia, nuestra derecha, que no tenemos otra y que no nos la merecemos, esto no lo puede permitir, es algo superior a sus fuerzas, y por ello pretende que permanezcan en el más absoluto de los olvidos, porque recuperarlos sería reabrir heridas. Ahora, de repente, se ha vuelto desmemoriada. No quiere saber nada de pasados, a no ser que sea para reinterpretarlos a su gusto.  En esta tarea cuenta con el apoyo de pseudo-historiadores, que saben y hablan de todo; que con un micrófono en ristre, impregnado de incienso, a diario nos despiertan con soflamas a lo Queipo de Llano, creando tal estado de crispación como nunca había acontecido en nuestra reciente democracia; o con libros suntuosos, presentados en grandes centros comerciales con estruendosos alardes mediáticos, manipulan la historia de una manera desvergonzada. Allá cada cual con su conciencia.

Lo que se pretende con la recuperación de la memoria histórica es estudiar toda la historia sin filtro previo alguno  y no sólo una parte. Además de entregar unas placas conmemorativas a los descendientes de los muertos en los campos de concentración nazis de Güsen, Mauthausen o Dachau; homenajear a alcaldes o concejales republicanos, escribiéndoles una biografía o dedicándoles alguna plaza o calle de su pueblo, quitar de los atrios de muchas iglesias las lápidas de "Caídos por España" y sustituirlas por otras con la inscripción "Por todos los que murieron por España", recordar en jornadas, charlas,  conferencias o exposiciones el 75 Aniversario de la II República; o, finalmente, condenar el golpe militar del 18 de julio. Todos estos acontecimientos para nuestra derecha le resultan insoportables, dando muestras de un nerviosismo que raya con la esquizofrenia. Si esto no lo puede tolerar nuestra derecha, que tarde o temprano deberá suceder inevitablemente a los socialistas en el gobierno del estado español,  a pesar de los lamentables  espectáculos histriónicos que están llevando a cabo sus diputados, encabezados por el Sr. Martínez Pujalte, en el Congreso de los Diputados y así como en la Asamblea de Madrid, y que además no se atreve a condenar con coraje las manifestaciones golpistas de un alto cargo del ejército, argumentado que está pasando lo que tenía que pasar, esto debería servir de motivo de preocupación a todos los que nos sentimos demócratas. En consecuencia,  debería reciclarse y seguir algunos cursos de formación en otros países europeos, como Francia, Inglaterra o Bélgica, donde existen unas derechas modernas que, a gusto y sin complejo alguno, junto a la izquierda participan en actos de condena del fascismo. Sin embargo aquí, en nuestro país, nuestra derecha no sólo se averguenza de participar en actos semejantes, sino que los condena. Estos comportamientos diferentes podrían explicarse fácilmente. Mientras que al otro lado de los Pirineos las derechas lucharon contra el fascismo, aquí luchó, con la bendición de la Iglesia católica y el apoyo incondicional del ejército, terratenientes y capitalistas, contra el movimiento obrero y republicano. Ahí radica la diferencia.

  Por ende, mientras haya calles  dedicadas todavía a Mola, Moscardó, Millán Astray, Yagüe, y no las haya a Alcalá Zamora, Azaña, Prieto o Negrín, tendremos una asignatura pendiente en nuestro país, y por ello iniciativas como las  de la Recuperación de la Memoria Histórica seguirán siendo necesarias, porque, como dijo Simón Wiesenthall, la lucha contra el olvido es un instrumento de resistencia contra todas las formas de neonazismo.

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

Profesor de Instituto

La conjuración de Catilina

 

 

 

 

            Ya hace dos años y medio que estamos soportando desde una cadena, depositaria de la Verdad, y desde un periódico, Paradigma del periodismo de investigación, la idea de una especie de Conjuración de Catalina. No cejan en su empeño, siguen erre que erre. Son incansables e inmisecordes.

            Esta circunstancia me sugiere unas reflexiones, que paso a exponer ahora. De entrada, esa terrible masacre del 11-M, causante de tanta muerte y dolor, se produjo con un Gobierno del Partido Popular, con el Sr. Aznar como Presidente, y el Sr. Acebes, como Ministro del Interior. Conviene recordarlo. Y digo esto, porque si ambos sacaban pecho y se responsabilizaban en preparadas y estruendosas conferencias de prensa, cuando se desmontaba y detenía algún comando terrorista, de la misma manera deberían hasta cierto punto  sentirse más responsables que el resto de los ciudadanos por no haber sabido prever o parar tal atentado. Aunque debe quedar muy claro que los responsables auténticos son los que cometieron o idearon el atentado.

            Podemos intuir que este terrible acontecimiento, uno de los más tristes de nuestra historia reciente, y su tratamiento posterior por parte de los gobernantes del Partido Popular, tuvo sus consecuencias electorales. No sabemos qué hubiera pasado sin esas 200 muertes. La historia debe estudiar lo que ocurrió, no lo que hubiera ocurrido si no hubiera ocurrido lo que ocurrió. El pueblo votó a quien le pareció oportuno, y al hacerlo así confió el gobierno a determinada opción en detrimento de otra. Es el meollo de la democracia. Y quien no lo vea así, es un iluso o no es demócrata. Por ello ya vale de cuestionar la legitimidad del gobierno actual.

            Mas algo tan claro como lo anterior, todavía hay periodistas que les cuesta entenderlo, probablemente movidos por el resentimiento. En ocasiones aquello que es más evidente, es lo que menos se ve. Como no pueden aceptar lo evidente: que ganó el partido socialista y perdió el partido popular, han elaborado la teoría de una maquiavélica conjura, a la manera de lo que hizo Catalina en tiempos de la República romana. Les da igual que todas las pruebas vayan en la dirección del radicalismo islámico. No las aceptan. En una especie de campaña orquestada están sembrando dudas, aduciendo que debe saberse toda la verdad, que deben acudir otros testigos. Un día es una mochila perdida, otro día es el testigo Trashorras, y al siguiente que si los explosivos son de una u otra procedencia. De lo que se trata es de confundir y embrollar todo, en una especie de totum revolutum cuanto más mejor y así llegar  hasta las próximas elecciones. Les importa poco, mejor nada, poner en cuestión todo un conjunto de instituciones claves en un Estado democrático: Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el Parlamento o el poder judicial.          

Que un conjunto de periodistas, conocidos por todos por su prodecer, estén construyendo semejante patraña, hasta cierto punto lo podemos entender, otra cosa es justificar. Pero, que un partido, que más tarde o más temprano, deberá asumir las riendas del gobierno de la nación, siga a pies juntillas a esos intoxicadores de la opinión pública, no deja de ser lamentable. El portavoz del Gobierno, el Sr. Zaplana, en el Parlamento no hace otra que seguir el guión que ambos periodistas le marcan. Por ende, Mariano Rajoy, está encallado desde hace dos años y medio en un campo minado, del que no sabe cómo salir. Si quiere llegar algún día a la Moncloa debería ser consecuente con la definición, que hace no muchos días en la entrevista de Iñaki Gabilondo, hizo de la política como la aplicación del sentido común.  Tal como está actuando, lo tiene harto difícil. El sabrá.

Un partido en el ejercicio de la oposición debe ser duro. Debe estar atento a cualquier desliz que cometa el gobierno. Es el juego de la democracia. Pero lo que no debe hacer, de ninguna manera, es cuestionar y dañar todo el entramado institucional de este sistema político. No puede ponerse todo patas arriba. Y todo por no tener la gallardía y el coraje de decir algo como esto: Nos equivocamos y por ello pedimos disculpas a los ciudadanos. No puedo imaginarme, aunque tuvieran que hacerlo, ver un día ante unas cámaras de televisión pedir disculpas el Sr. Aznar o el Sr. Acebes.  Porque  si se sigue obrando así, de verdad, todos perdemos, y además no deben olvidar que esta democracia nuestra, a fin de cuentas, es todavía muy  joven, y  por ello todos debemos cuidarla.  Los españoles demócratas no podemos ni debemos prescindir de ella. Espero que lo entiendan.

 

 

Cándido Marquesán Millán

La soledad del PP

 

 

 

Cada vez más la derecha española se está mostrando más rancia. Pudimos comprobarlo claramente en el debate sobre el Estatuto de Cataluña. No cambia nunca. Se muestra imperturbable y encastillada en la defensa de unos principios caducos y trasnochados.. Siempre llega tarde y a destiempo. Quedó sola en un rincón. Ella y sus dirigentes sabrán a dónde quieren ir.

¿Cómo puede negarse a debatir una propuesta, presentada por el 88% de las fuerzas políticas de un Parlamento Autonómico? ¿Cómo puede entenderse que el Sr. Rajoy se ausente de la Cámara, mientras habla el portavoz del partido del gobierno?  De éstas y otras cuestiones más, podríamos hablar, mas éstas dos ya son bastantes graves.

En cuanto a la primera, el negarse a admitir a trámite el debate sobre el Estatuto, es un comportamiento irresponsable en una fuerza democrática y todavía más, si estamos ante el primer partido de la oposición del arco parlamentario. Por más vueltas que le doy, no puedo entenderlo. La principal fuerza de la democracia está en la palabra, en el diálogo y en el debate. Es su esencia. Renunciar al debate, puede deberse a dos razones; o no ser demócrata, o no tener propuestas alternativas. Cualquiera de las dos es lamentable.

En cuanto a la segunda, el ausentarse mientras hablaba el Sr. Pérez Rubalcaba. Tampoco puede entenderlo. O puede que sí. Es desconocer las normas de la democracia. El Sr. Rajoy debía por lo menos escuchar, ya sólo faltaba que no lo hiciera. Hacer oídos sordos a la postura del grupo parlamentario que sustenta al gobierno de la nación, es un desprecio tanto a los votantes del partido popular como a los del partido socialista. Los dirigentes políticos en sus actuaciones deben ser ejemplares y transmitir determinados comportamientos y valores democráticos a la ciudadanía.

 Por otra parte a los Rajoy, Acebes, Zaplana, se les enviaron mensajes por el resto de las fuerzas políticas. Rodríguez Zapatero les pidió se sumaran al debate. Les dijeron cosas de enorme calado, aunque no hay peor sordo que el no quiere oír. El presidente les señaló que difícilmente puede tener una visión de España un partido que está perdiendo cada vez más protagonismo político en Euskadi y Cataluña. El Sr. Carod Rovira le dio las gracias, en gallego, a Rajoy, porque merced a su comportamiento le estaba produciendo una gran rentabilidad a su partido. De Madre le preguntó, al Sr. Rajoy, vista su soledad,  si es que todos los partidos estaban equivocados, y él era el único poseedor de la verdad.

Fue inútil. No sirvió de nada. Ellos erre que erre. Se mantuvieron impertérritos. No se movieron ni un ápice. Ni un gesto ni un simple ademán de concesión al diálogo. Los gestos y los ademanes del Sr. Acebes producen a cualquier ciudadano normal autentico escalofrío. Da la sensación que el guión estaba ya diseñado y expuesto por el gran e infausto comentarista radiofónico de la COPE, transmisor por doquier de valores evangélicos con el beneplácito y la aquiescencia de la Conferencia Episcopal.

Ignoro e ignoramos la mayoría de los españoles a dónde van los Rajoy, Acebes, y Zaplana, aunque lo que sí sabemos de dónde vienen. No puede ni debe ni se merece la sociedad española, plenamente democrática y moderna, tener una derecha como ésta, anclada en el pasado y que predica el fin del mundo. Los tiempos van por otro lado.

 

 

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN

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