Blogia

dorondon

1610, un año importante para Aragón

           

 

 

Uno de los acontecimientos más importantes en la Historia de Aragón ha sido “La Expulsión de los Moriscos”, (los mudéjares bautizados reciben el nombre de moriscos) ocurrido en el año 1610, por lo que el año próximo podremos celebrar el 4º Centenario. Sin entrar en profundidades que no caben en la extensión de este artículo, podemos entender la trascendencia de este hecho con dos aspectos que comento a continuación.

 

Siempre nos quejamos los aragoneses de que somos pocos, en comparación a los de otras Comunidades, lo que tiene sus consecuencias políticas. Según el Padrón Municipal de 2008, los aragoneses hemos llegado a la cifra  de 1.325.272. En Cataluña son 7.354.441. Y en la Comunidad de Madrid son 6.251.86. Lo que significa en cuanto a representación política respectivamente de 13 diputados, 47 y 35. Obviamente hay muchas otras razones para explicar este déficit demográfico en Aragón, pero mucho tiene que ver en esta circunstancia el que a partir de septiembre de 1610 en  torno a 60.818 moriscos salieron de nuestra tierra: por  el puerto de los Alfaques (38.286), por Roncesvalles (9.962) y por el Somport (12.570). Lo que supuso entre un 15% y un 20% de la población aragonesa, según el profesor Gregorio Colás.  En algunas zonas fue un auténtico cataclismo demográfico. El pueblo de Vinaceite quedó totalmente deshabitado.

 

Esos aragoneses expulsados por motivos religiosos fueron los que nos han dejado el patrimonio histórico-artístico más valorado por las instituciones expertas de la materia a nivel internacional. No en vano la UNESCO ha declarado Patrimonio Mundial al Arte Mudéjar de Aragón, corroborando el valor universal y excepcional de este arte, lo que significa que este estilo sea el más genuino de nuestro pasado artístico. Edificios como las torres de Teruel, o la Magdalena y San Pablo en Zaragoza, o las iglesias de Tobed, Cervera de la Cañada o Torralba de Ribota… son algo de lo que todos los aragoneses debemos sentirnos orgullosos. Con estos dos datos queda demostrado de una manera fehaciente la trascendencia de lo mudéjar en nuestra historia.

 

Los aragoneses en comparación con los españoles de otras latitudes no destacamos precisamente por el conocimiento de nuestra historia. El hecho que estamos comentando ha sido, proporcionalmente, el mayor exilio de la Historia de Aragón, bastante superior al exilio de 1939, pues la población entonces era mucho menor que tras la Guerra Civil de 1936-1939. Sin embargo, no es el exilio más recordado. De hecho, pienso que son muchos los aragoneses de hoy que no conocen esta trágica historia. El año próximo sería una buena ocasión para subsanar esta carencia, como también para reconciliar a la sociedad aragonesa con su propia Historia y con los descendientes de esos otros aragoneses que desde hace siglos pueblan el mundo, llevando con ellos la nostalgia y el amor por su antigua tierra, expresado en sus tradiciones, en su música, en las palabras castellanas conservadas en su lenguaje, en su interés por todo lo español y aragonés. También se podría hacer un reconocimiento de su sufrimiento. Debería utilizarse la Historia no para levantar rencores y crear muros infranqueables, sino para modificar el odio de hace 400 años en una amistad nueva, recuperando y dando a conocer a la sociedad aragonesa la memoria de la esta tragedia morisca, y tratar de tender puentes hacia los descendientes- residentes en el Magreb- de aquellos moriscos, que tuvieron que salir muy a su pesar de su tierra tan querida. En esta labor tiene una tarea ingente y muy atractiva la DGA, así como la Universidad de Zaragoza. En los colegios e institutos algunos docentes ya estamos trabajando en esta línea con determinadas actividades: trabajos sobre los moriscos, viajes artísticos para visitar obras emblemáticas moriscas, etc.

Tampoco es cuestión en estos momentos de echar culpas sobre aquellos personajes históricos que tomaron tan traumática decisión: Felipe III o el patriarca Juan Ribera. O sobre los Reyes Católicos por la expulsión de los judíos en 1492. Mas, la historia debe servir para entender y hacer mejor el presente. Como también para que no vuelvan a cometerse semejantes errores. Y que tengamos muy claro todos los españoles que la imposición de una religión, la católica, en España fue a costa de perseguir por parte de los poderes políticos y religiosos oficiales de una manera inmisericorde a los herejes, los luteranos, los erasmistas, los heterodoxos de cualquier tipo, junto a los judíos y los musulmanes. Y que por ello se perdieron por el camino para siempre las aportaciones de  todos estos colectivos perseguidos. Sirva de ejemplo claro el dato siguiente.  En la comunidad judía de Híjar, a partir de 1485 bajo el patrocinio del primer duque de Híjar se desarrolló una de las primeras imprentas de Aragón. Estaban al frente tres socios: Elieser ben Alantansi, Salomón ben Maimon Zalmati y Abraham ben Isaac ben David, judíos conversos. De allí salieron cinco incunables extraordinarios. Con la expulsión de los judíos la imprenta fue llevada a Lisboa.

Cándido Marquesán Millán

 

Amnesia, cinismo e hipocresía

 

 

Acaba de celebrarse la manifestación en la capital de España para protestar, en principio, contra la reforma de la ley del aborto. La organizadora ha sido el Foro de la Familia, plataforma que engloba a un conjunto de asociaciones católicas conservadoras, y que ya había sacado en 2005 a la calle a centenares de miles de personas contra la ley que autorizaba el matrimonio de los homosexuales. Sea bienvenido  el derecho democrático, tal como se reconoce en nuestra Constitución: A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.  Por cierto, Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia, afirmó antes del comienzo de la marcha que si su agrupación no salió a la calle durante el Gobierno de Aznar para protestar contra la interrupción voluntaria del embarazo fue porque no pueden "estar manifestándose todos los días".

 

 

Como era de esperar han surgido las inevitables guerras en cuanto a los participantes. Los convocantes las han exagerado, los que están en contra las han recortado. Por este lado, nada nuevo ante el sol. Lo que si me parece digno de mención, es que de nuevo, ha aparecido la frase de haber sido la manifestación más masiva en la historia de nuestra democracia. Ya hemos perdido la cuenta de cuántas hasta hoy han recibido tal calificativo, como que también lo recibirán las próximas, sobre todo si están dirigidas contra el gobierno de Rodríguez Zapatero. Se ha oído con frecuencia: Zapatero dimisión.

 

 

Detrás de esta manifestación ha estado la jerarquía católica española. En las homilías de todas las parroquias se han leído las cartas pastorales de sus obispos, con la finalidad de enfervorizar a aquella feligresía, que les es incondicional. Conocida es la postura de la iglesia católica en relación a la interrupción voluntaria del embarazo. Está en su derecho de expresar su manera de pensar, como cuando manifestó al Ejecutivo de Aznar: Que ha ido 'incluso' más allá de lo permitido por la llamada ley del aborto de 1985, cuando el pasado día 23 de marzo  de 2001 Sanidad aprobó la comercialización de la píldora del día siguiente. En una durísima 'nota', la Conferencia Episcopal en pleno acusó a 'la autoridad pública' de permitir abortos 'sin control alguno' y de abdicar de 'su gravísima responsabilidad de tutelar la vida humana'. Como no menos truculenta ha sido la pastoral de este domingo 18 de octubre, del obispo de Huesca, en la que, entre otras cosas, se dice: Junto al infanticidio horrendo se da al mismo tiempo el matricidio fatal. Lo intentarán disfrazar como derecho de la mujer (innombrable subterfugio de la irresponsabilidad machista), y dirán que es una demanda social, y que no se quiere la cárcel de la madre, todo ello lugares tópicos, nunca mejor dicho, para propiciar un cruel fusilamiento en un paredón entre algodones cuya fosa común será luego un vulgar cubo de basura.

La jerarquía católica española, acostumbrada a lo largo de la historia a todo tipo de prebendas y privilegios por parte de los poderes públicos, e incluso sigue conservando algunos injustificados como los actuales Acuerdos del Estado español con la Santa Sede, no se ha adaptado todavía a un sistema democrático, explicable en buena parte a que la Iglesia católica funciona todavía  como una monarquía absoluta, no como una democracia, por ello sigue sin aceptar que los gobiernos son y deben serlo autónomos de cualquier injerencia religiosa a la hora de legislar.  La denostada y vilipendiada por la derecha, ministra de Igualdad, Bibiana Aído, se lo advirtió poco ha  a Rouco, horas después de que proclamase que el aborto voluntario ensucia la democracia. "A la Iglesia le corresponde decir qué es pecado, no qué es delito", dijo. En la misma línea lo ha manifestado el Tribunal Constitucional, en sentencia: "La Constitución impide que los valores o intereses religiosos se erijan en parámetros para medir la legitimidad o justicia de las normas y actos de los poderes públicos. Es lo que inexorablemente se produce cuando se identifican delito y pecado.”

            También merece la pena destacar en relación a otras manifestaciones anteriores el que no hemos visto a ningún obispo- como ocurrió en aquella famosa foto de los cardenales Rouco y Cañizares con una gorrita en la marcha contra la legalización del matrimonio gay–,. Por ello no nos han permitido contemplar de nuevo un paisaje hasta hace poco de ciencia ficción: el ver a una veintena de obispos, manifestándose detrás de una pancarta que a Buñuel o a Lerroux les hubiera agradado sobremanera contemplar. Probablemente esta ausencia se habrá debido a las directrices de Roma. La visita del secretario de Estado del Vaticano, Tarsizio Bertone, a España tuvo algunos efectos destacados en la vida pública española. El despido de Jiménez Losantos de la COPE,  por sus ataques furibundos y llenos de insultos- le llamaba Maricónplejines- al líder natural de la derecha española.

 

 

 

El PP ha estado representado por su línea dura: Aznar  muy aplaudido, Aguirre, Mato Mayor Oreja... y, a última hora, el PP a nivel institucional, por su secretaria general Mª Dolores Cospedal.  Rajoy no ha querido hacerlo. Era obvio que el PP no iba a desaprovechar una ocasión como ésta para desgastar al gobierno de Zapatero. Su presencia es todo un ejemplo de amnesia, cinismo e hipocresía. ¿Cómo pueden participar en una manifestación en contra del aborto?, -lo de de la reforma de la ley del aborto era un pretexto-, si tenemos en cuenta que los abortos legales realizados durante el periodo de Felipe González, desde el 5 de Julio de 1985 (sanción Regia de la despenalización) hasta el 5 de Mayo de 1996 (Toma de posesión de Aznar), fueron 359.624. Los abortos legales realizados durante el periodo de José María Aznar desde el 6 de Mayo de 1996 (Primer día de gobierno) hasta el 17 de Abril de 2004 (Toma de posesión de Rodríguez) fueron 511.429. Aznar ha sido el presidente de gobierno con más abortos a sus espaldas, y además sin hacer nada cuando tuvo mayoría absoluta contra el crimen del aborto. Todavía más,  en 2001 Sanidad aprobó la comercialización de la píldora del día siguiente.

 

Cándido Marquesán Millán

 

reflexiones a vuela pluma sobre el caso Gürtel

            Todos los acontecimientos que están sucediendo estos  últimos días en la mismas entrañas del Partido Popular van a quedar como inolvidables, tanto para sus correligionarios, como para sus adversarios. Para contar todo lo ocurrido haría falta una buena pluma, porque si un día surge algo insospechado, el día siguiente supera al anterior. Conviene hacer un poco de memoria. Los dirigentes populares argumentaron al principio que todo era producto de una confabulación maquiavélico-rubalcalesca, con el indigno propósito de ocultar la crisis económica. Llegaron a hablar de los Torquemadas del siglo XXI. Ellos no eran culpables de nada, ya que siempre alardeaban y lo siguen haciendo, de ser un dechado de integridad ético-política. Ellos no eran como los socialistas, manchados con lacerantes y penosas tramas de corrupción. Mas la verdad desagradable asoma,  y comenzó a salir toda la podredumbre, cual si fuera una profunda ciénaga, en la que estaban implicados más y más diputados, concejales, y diferentes cargos institucionales populares…. Desde determinados medios de comunicación vinculados a la Divina empezaron a jalearla por su contundencia a la hora de tomar medidas contra la trama gurtesca, en contraste con la pusilanimidad marianista. Que en su organización en la Comunidad de Madrid hubiera tanta putrefacción, cabe pensar que algo de responsabilidad debería recaer en su máxima dirigente. Qué pocas críticas hicieron también, y qué pronto consiguieron correr un tupido velo para ocultar los turbios procedimientos usados para alcanzar la Presidencia de la Comunidad en 2003, cargando todas las tintas en los diputados socialistas Tamayo y Sáez, sin tener en cuenta el ¿Cui prodest? Obviamente éstos no están libres de culpa, más si alguien se vende es porque alguien les compra. Y si no se hubiera producido esta circunstancia en aquel año el Presidente hubiera sido Simancas. ¿Podremos conocer alguna vez qué altos intereses urbanísticos había detrás de estos hechos? Aquí tiene trabajo ingente el paradigma del periodismo de investigación. Esta señora sale siempre indemne, está por encima del bien y del mal. Toda una virtud. Si me he detenido con cierta amplitud en la Divina, es porque, ambiciosa que lo es, pienso que no ha dicho todavía su última palabra para tomar las riendas del PP. Por cierto, la ambición no es un defecto, sino virtud, cuando hay equilibrio entre ella y el que la siente. Cuando detrás de la ambición sólo se encuentra vulgaridad, resulta grotesca. No se da por vencida, porque  es una mujer de raza, que tiene muy claro que la política es una batalla continua, en la que no hay que tener miedo a los golpes que se reciben, ni tampoco a devolverlos con la mayor violencia cuando llega el caso.

Las actuaciones de otros dirigentes populares han rozado el esperpento. Entre ellas, cabría destacar las palabras de Arenas: En el partido no hay financiación ilegal, lo que ha ocurrido es que algunos han pretendido aprovecharse del Partido. Toma castaña. Que el tesorero del Partido, el Sr. Bárcenas, esté imputado, no tiene ninguna importancia. Manifestaciones como éstas insultan a la inteligencia.  Tengo la impresión de que determinados políticos consideran que el pueblo español es gilipollas.

Las idas y venidas, los comunicados y desmentidos de estos días, de los Fabra, Costa, Camps, Cospedal y Rajoy… deberían dejarles una huella indeleble, deberían quedar “tocados”. Y si no es así, y siguen en la política, y además salen elegidos, como si no hubiera ocurrido nada, es que en una parte importante del pueblo español no ha llegado a calar todavía el sistema democrático, mostrando una clara carencia de lo que es una ciudadanía responsable impregnada de unos valores éticos claros y auténticos, que rechacen con contundencia cualquier caso de corrupción, venga de donde venga. Depositar un voto en una urna, es algo muy importante, como para hacerlo exclusivamente con el objetivo de derrotar al adversario. Ese no es el camino. A este colectivo, pase lo que pase, haya corrupción o no, sea esta escandalosa o no, parece que les da igual. En buena lógica, deberían ser castigadas electoralmente con contundencia aquellas fuerzas políticas que estuvieran inmersas en prácticas corruptas, como ha ocurrido en otros momentos de nuestra historia. Una trama de corrupción y sobornos, el escándalo del estraperlo, acabó en 1936 con la vida política de Alejandro Lerroux, el viejo dirigente republicano del Partido Radical que presidía entonces el Gobierno. Y más recientemente, en las elecciones generales de 1996, que supuso la derrota de Felipe González, justificada en parte por el natural desgaste en el ejercicio del poder, aunque también porque desde 1990 hubo una sucesión de escándalos de corrupción protagonizados por conocidas figuras pertenecientes o vinculadas al PSOE. Lo que parece claro, según todos los indicios, que el votante de izquierdas se siente mucho más sensible ante la corrupción, y por ello castiga a su partido, si aparece implicado en tramas corruptas. En cambio, al votante de derechas, parece que esta circunstancia no le importa tanto. Pudimos constatarlo en la últimas elecciones europeas, en la Comunidades de Madrid y Valencia, donde con todo lo que estaba lloviendo, los populares no sólo no fueron castigados, es que salieron reforzados.

 

Cándido Marquesán Millán

Por una catarsis democrática

 

 

 

             Hace ya un tiempo que están sucediendo en nuestro país un conjunto de acontecimientos en el ámbito político, que, como simple ciudadano, me provocan un profundo malestar. Me estoy refiriendo al caso Gürtel. Cada día que pasa, vamos conociendo más y más detalles, y cada vez peores. Los máximos responsables de todo lo que está pasando en el Partido Popular son sus dirigentes, por haberlo permitido, o no haberlo atajado. Su primera reacción fue, a medida que se iban destapando los hechos,  el acusar al gobierno, de que estaba diseñando una estrategia confabulatoria contra ellos, para desgastarlos y así ocultar la crisis económica. En esta línea no han tenido inconveniente, los Rajoy, Cospedal, Camps, Arenas…de personalizar esta maquiavélica maniobra en la persona del Ministro del Interior, seguido por el Fiscal General, Cándido Pumpido. Qué de cosas hemos tenido que oír al respecto. Se habló de los Torquemadas del siglo XXI. Ahora, como la realidad es la que es y no se puede ocultar, se dice que no ha habido financiación ilegal del PP, sino que han sido determinadas personas que se han servido del PP para cometer actos ilegales. Por otra parte,  la guerra entre los mismos populares está ya abierta. Camps contra Costa.  Los zaplanistas valencianos piden que se quiten las manzanas podridas.  Fabra apoya a Camps. Fraga indica que en cuanto supo algo, cesó inmediatamente a Pablo Crespo. La Cospedal, como alma en pena, en una conferencia de prensa acaba de anunciar que no habrá más medidas hasta que no haya más imputados. Rajoy no se atreve a realizar una conferencia de prensa ante los periodistas.  Habrá que estar a la expectativa, para ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Y sobre todo, cabe esperar que se lleve a cabo una labor terapéutica profunda para limpiar toda esta podredumbre, y que “todos” los culpables paguen completamente sus delitos. Es lo menos que esperamos los ciudadanos.  En un aviso a navegantes, nadie que se sienta demócrata puede sentirse satisfecho con todo este conjunto de hechos tan lamentables, aunque me sirven de pretexto para sugerirme una serie de reflexiones.

No sé si son conscientes los populares, de que con estos hechos la actividad política se haya convertido en una de las más desprestigiadas entre la sociedad española, ante la que cualquier ciudadano, medianamente consciente e interesado por la cosa pública, tiene que sentir una mezcla de asco, hastío y un profundo malestar. Habiendo tenido que esperar tantos años para disfrutar de un sistema democrático, no nos merecemos esta cuadrilla de políticos desalmados. Todos ellos insultan, ensucian y denigran la política, una de las actividades más importantes que puede llegar a desempeñar el ser humano, aunque también muy complicada, como muy bién señaló Azaña. El político está siempre al borde del precipicio. Y si se cae, la gente dice: “Se le está bien empleado, era un majadero”. Además la política no admite experiencias de laboratorio, no se puede ensayar, es un caudal de realidades incontenibles, no admite ensayo, es irrevocable, es irreversible, no se puede volver a empezar. Y otro problema añadido en la política es el acertar a designar los más aptos, los más dignos, los más capaces. Tarea ardua. Era frecuente el fracaso en los regímenes autocráticos, cuando el llamado a elegir el más apto era o la voluntad de un príncipe, o de la querida de un príncipe, o la del barbero de un príncipe. Ahí tenemos el ejemplo de Rasputín en el régimen zarista, o Godoy en la corte de Carlos IV. En cambio, la democracia es probablemente y en teoría el mejor sistema para elegir a los más dignos. Aunque nunca es perfecta esta elección.

Con todos estos condicionantes, sigue indicando Azaña, lo que parece incuestionable es que la actividad política es una de las actividades humanas más excelsas, ya que exige la aplicación más amplia, más profunda, y más completa de las capacidades del espíritu, donde juegan más las dotes del ser humano, tanto las del entendimiento como del carácter. Por otra parte, aquel que tiene vocación de político, de político de verdad, debe llegar a ella exclusivamente para prestar un servicio a la sociedad, en aras a conseguir una sociedad más justa y solidaria. Además los auténticos móviles de la política, los de verdad son, deberían ser la percepción de la continuidad histórica, de la duración, la observación directa y personal del ambiente que nos circunda, observación respaldada por el sentimiento de justicia, que es el gran motor de todas las innovaciones de las sociedades humanas. De la composición y combinación de los tres elementos sale determinado el ser de un político. He aquí la emoción política. Con ella el ánimo del político se enardece como el ánimo de un artista al contemplar una concepción bella, y dice: vamos a dirigirnos a esta obra, a mejorar esto, a elevar a este pueblo, y si es posible a engrandecerlo. Y cuando ha conseguido esto, el político de verdad vibra, alcanzando un grado de felicidad, que es muy difícil encontrar una experiencia humana equiparable. Además los políticos deberían destacar por tener una trayectoria recta e intachable. Deberían ser personas que sirvieran de ejemplo para el resto de la sociedad. Este es el ideal del político. Mas entiendo, así como la mayoría de los ciudadanos, por los recientes acontecimientos, que muchos de los dirigentes del partido popular están muy alejados de este ideal. Han llegado a la política con otros planteamientos, con otra escala de valores. Entre ellos estarían. El afán de mando, ya que el mandar tiene su erótica.. Cierto donjuanismo, entendido como el afán de lucirse, de estar continuamente en candelero, apareciendo siempre en los medios de comunicación. Como también el deseo de medrar, el instinto adquisitivo, y así algunos destacados políticos populares lo han afirmado sin reparo alguno, aduciendo que ellos han llegado a la política para enriquecerse. Y lo cierto, es que la mayoría de ellos al abandonar la vida política sus patrimonios se han visto fuertemente reforzados. Deberían los políticos populares actuales hacer un profundo examen de conciencia sobre sus comportamientos, ya que son todo un ejemplo de lo que nunca debiera hacerse por parte de aquel que quiera engrandecer el arte de la política. Mientras sigan actuando así, que no se sorprendan de que la ciudadanía española no les tenga respeto alguno. Como quieren que les respetemos, si ni siquiera ellos mismos se respetan.

 

 

Cándido Marquesán Millán

Necesidad de una ciudadanía responsable

 

 

Una de las características propias de la idiosincrasia española es la carencia de una ciudadanía responsable. En  nuestra mentalidad, en relación a la de otros países europeos, no ha llegado a calar la idea de que el Estado somos todos. Muy al contrario, creemos que es nuestro enemigo natural, al que hay que engañar o defraudar cuanto más mejor, porque si no lo hacemos así, nos consideran y nos consideramos bobos. Por ende, todos pretendemos exprimirlo sin importarnos el engaño, tal si fuera una vaca dotada de unas ubres inagotables. Los gobiernos autonómicos tratan de sacarle en los procesos de negociaciones para la financiación cuanta mayor cantidad mejor, aunque sea en detrimento del resto de las Comunidades Autónomas, ya que de no actuar así sus presidentes serán considerados malos gobernantes, y por ello serán castigados en las elecciones autonómicas. Aquí la solidaridad interterritorial no importa. Los ayuntamientos actúan igual en relación a las Diputaciones Provinciales. Los partidos políticos no tienen problema alguno en usar la financiación ilegal para su funcionamiento. Muchos que alardean de patriotas sacan de su patria inmensas cantidades de dinero a paraísos fiscales. Algunos parados siguen cobrando el subsidio de desempleo, aunque les falten horas a lo largo del día para realizar diferentes chapuzas. El que puede defrauda a la hora de pagar los impuestos: al comprar un piso, pagar a un profesional sin factura, alquilar un local,  la declaración de la renta… Comprobar cómo  en importantes sectores de la economía española hay tanto fraude, con el agravante de que desde los poderes públicos no se hace nada para corregir esta situación- podrían incrementarse las inspecciones de Hacienda- no deja de ser desalentador para aquellos ciudadanos que pagamos religiosamente nuestros impuestos. Así no se contribuye a crear ese sentimiento de una ciudadanía responsable.

 

La reciente reforma fiscal aprobada por el gobierno tiene unas deficiencias claras, ya que los auténticos paganos vamos a ser los de siempre, los trabajadores, mientras que las rentas de capital han quedado en buena parte exentas,- especialmente las SICAVS- o, por lo menos no contribuyen en la misma proporción que las del trabajo.  Además del incremento de la imposición indirecta: con el aumento del IVA, que no deja de ser injusto, al recaer igual en todos los ciudadanos, sea Botín o un trabajador de una cadena de montaje. En política fiscal nuestros políticos deberían tener en cuenta los principios de nuestra Constitución, tal como señala su  Artículo 31: Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.

 

 

Que podamos constatar estas situaciones objetivamente injustas, no nos exime al resto de los ciudadanos de pagar nuestros impuestos. Entiendo que ser  ciudadano significa mucho más que llenarlos la boca con palabras huecas de banderas, himnos y fiestas nacionales. Ser ciudadano significa lealtad con su propio país. Y entre otra serie cosas pagar cada uno los impuestos que le correspondan. Y también tratar de hacerlo cuanto más  grande mejor, ya que si cada uno de nosotros pensáramos así, probablemente España no estaría aquejada de muchos de los problemas que estamos sufriendo en la actualidad. Sería una buena línea de conducta, tal como señaló John  F. Kennedy: No preguntes lo que América puede hacer por ti. Pregunta lo que tú puedes hacer por América.  Recientemente pude leer en un periódico de tirada nacional un hecho que me impactó de pleno, supongo que por ser español. En un país nórdico, a un alto ejecutivo de la empresa privada, que disfrutaba de una alta remuneración, y que se había pasado al sector público, no pudo menos que hacerle un periodista sorprendido la siguiente pregunta: ¿Porqué abandonaba la empresa pública y se pasaba a al administración pública? La contestación breve y contundente fue que por patriotismo, ya que consideraba que en estos momentos difíciles, debía poner toda su experiencia al servicio de su país. Aquí ocurre a la inversa, muchos altos ejecutivos de la administración pública, la abandonan por dinero para pasarse a la empresa privada: abogados del Estado, inspectores de Hacienda, médicos de la Seguridad Social, catedráticos de Universidad… Y qué podemos decir  de los alemanes que trabajaron una hora gratis para el Estado para sacar a Alemania del marasmo tras la II Guerra Mundial. El que pensara  en introducir una medida semejante en estos momentos en España, sería acusado de desvarío. Los ejemplos  anteriormente mencionados son aleccionadores de cómo un conjunto de ciudadanos trabajan solidariamente por el engrandecimiento de su país, ya que todos están impregnados de un espíritu de patriotismo, al creer todos en un proyecto común. Todos estos ejemplos serían muy difíciles de encontrarlos en España. Todavía más si tenemos en cuenta que para algunos no siquiera tienen claro todavía qué es España. Mas dejando de lado esta cuestión de identidades nacionalistas, retomo la idea fundamental que trato de expresar en este artículo. Para que un pueblo se sienta solidario y entusiasmado en un proyecto colectivo se necesita un liderazgo político, que sea el punto de referencia y que empuje a un pueblo hacia una meta. ¿Qué clase política tenemos? Probablemente es la que nos merecemos. Cabe recordar cómo han salido reforzados en recientes elecciones algunos políticos incursos en delitos de corrupción. Aquí nunca hemos tenido líderes de verdad, como los han tenido en otros países. Me vienen a la memoria las imágenes de Churchill en la II Guerra Mundial, acompañado por sus conciudadanos, recorriendo las ciudades inglesas por la mañana para contemplar  los destrozos producidos por la noche por la aviación alemana, y que con anterioridad tuvo la suficiente fuerza moral para decir a todos los ingleses aquella frase celebérrima: «No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor». O cuando Franklin D. Roosevelt en 1933, en medio de una depresión económica, que parecía que iba a desaparecer toda una civilización, supo inyectar ilusión al pueblo americano, ejemplificada en una frase: A lo único a lo que debemos tener miedo es al miedo mismo. Personajes de este calibre, auténticos líderes, no han existido en nuestra historia. Confiemos que aparezcan algún día. Mientras tanto, nosotros cada uno a lo nuestro. Somos así. Y nadie nos va a cambiar. ¡Y qué lo intente¡ Ya conocemos la polémica de la implantación de Educación para la Ciudadanía en nuestros colegios e institutos.

 

Cándido Marquesán Millán

Las elecciones alemanas

.

Los resultados producidos el pasado domingo en las elecciones legislativas en Alemania entraban dentro de lo previsible, incluida la baja  participación con un nivel históricamente bajo: el 70,8 % contra el 77,7 % hace cuatro años, explicable por una campaña totalmente anodina, en la que los dos principales contrincantes ni siquiera hicieron un auténtico debate. Ángela Merkel,  al frente del  partido conservador CDU/CSU ha ganado los comicios con un 33,8 %, casi sin despeinarse, aunque perdiendo 2 puntos en relación a las elecciones anteriores, su resultado  más malo desde el 1949. El gran batacazo lo ha sufrido el Partido Socialdemócrata SPD que se hunde con un 23% de sufragios, cuando hace cuatro años había llegado al 34,2 % y retrocede en más de 10 puntos. Durante la campaña no llegó a presentarse como un rival verdadero de los conservadores con los cuales había gobernado. Los principales beneficiarios de esta sangría han sido: el  Partido Liberal Demócrata  FDP con un 14,7% de los votos, que ganan alrededor de cinco puntos de apoyo respecto a 2005, y La Izquierda con un 12 % (con cuatro puntos más). También suben los Verdes al alcanzar un 10.7%, aunque de manera más discreta: dos puntos más que hace cuatro años.

 El gobierno de SPD y CDU/CSU, de Merkel  y Steinmeier, en los últimos cuatro años no lo ha hecho mal, merced a la política de consenso entre los dos grandes partidos y a la continuación de las políticas emprendidas anteriormente por los gobiernos de coalición entre verdes y socialdemócratas, Alemania ha podido por ello abordar mejor la crisis, mas lo incuestionable es que el gran perjudicado ha sido el SPD. Steinmeier, líder del SPD y ministro de Exteriores en los últimos cuatro años, fue el primero en comparecer en la sede de su partido para conceder la victoria a Merkel y los liberales. Ha calificado a los que serían los peores resultados del SPD desde la Segunda Guerra Mundial como "derrota amarga" y ha anunciado que su formación llevará a cabo una "oposición dura". El desastre de los socialistas se debe, a que el SPD está sufriendo una  profunda enfermedad, iniciada aproximadamente hace 6 años, cuando el partido, siguiendo una orientación neoliberal, inició el desmonte del Estado social, algo que para los socialistas debería haber sido intocable, si querían mantener a su electorado. En 2003, el SPD abrazó la llamada "Agenda 2010", y realizó todo aquello que la derecha germana nunca se hubiera atrevido a realizar: recorte del subsidio de desempleo, retrasar la edad de jubilación, subcontratación de los seguros de enfermedad, disminución de subsidios, incremento de los horarios comerciales. En 2003 el partido que inventó el estado social acometió su recorte. Acogida entre el general aplauso, --Merkel en su toma de posesión de la Cancillería en 2005 agradeció a Schroeder que pusiera en marcha la Agenda 2010, el programa de reformas, como "un hito para el país"--.  como una operación quirúrgica dolorosa pero necesaria, mas tuvo un efecto económico menor. Los expertos estiman hoy que contribuyó solo en un 0,2% del crecimiento del PIB. Políticamente, sin embargo, las consecuencias fueron muy duras. La última etapa del recorte se llama Hartz IV, afecta al recorte del seguro de paro y lleva el nombre de Peter Hartz, el jefe de personal de Volkswagen.

La Agenda 2010 y el "Hartz IV" han hecho mucho daño al SPD, ya que ha quedado en buena parte desarmado en cuanto a su identidad social, por lo que  a su alrededor han crecido otras opciones políticas. El Partido de la Izquierda, no hay peor astilla que la del mismo palo, pero también los Verdes, que ofrecen una modalidad liberal de izquierdas, más enérgica en lo medioambiental.

 Por todo lo cual los resultados entraban dentro de lo previsible. Y esto lo sabía perfectamente, el candidato socialista Steinmer, ya que la frase más significativa en uno de sus últimos discursos dirigida a los sindicatos, al mundo del trabajo, la gran cantera tradicional del partido era; "no miréis hacia el pasado", lo que suponía el reconocimiento de que algo no se había hecho bien. Por lo que parece una parte importante de sus votantes han hecho caso omiso de esas palabras, y sí que han mirado al pasado. Supongo que los dirigentes del SPD aprenderán la lección. Como también otras fuerzas europeas socialdemócratas.

Por ende, Merkel va a poder gobernar en coalición con los liberales, ya que así alcanza una mayoría suficiente. Todo da que pensar en que se producirá un viraje claro hacia la derecha. También podría hacerlo en coalición con el SPD, pero ahora este aliado después que le ha hecho el trabajo sucio ya no le sirve.

 

Cándido Marquesán Millán

Sr. Aznar, un poco de sensatez y responsabilidad

            

A todos los que han sido inquilinos del Palacio de la Moncloa, les resulta difícil abandonarlo y adaptarse a la vida normal como cualquier ciudadano. Esta circunstancia puede deberse, a que todos ellos se van aquejados del llamado El síndrome de los jarrones chinos, que parece secuela inevitable del más famoso síndrome de La Moncloa -descrito como un estado de irrealidad, consecuencia del aislamiento que se adueña de los inquilinos del palacio presidencial al cabo de un tiempo-, y que debe su nombre a la descripción que de su patología hizo Felipe González: "Somos como grandes jarrones chinos en apartamentos pequeños. No se retiran del mobiliario porque se supone que son valiosos, pero están todo el rato estorbando".

 Aceptando la verdad de este síndrome, a todos a los que lo padecen, se les debería exigir, como mínimo, ciertas dosis de responsabilidad y sentido común. No pueden decir en relación a una  campaña de la D.G.T :  “A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto, debe usted evitar esto y además a usted le prohíbo beber vino (…) Es como esos letreros por las autopistas que dicen ’No podemos conducir por ti’. Yo siempre pienso, ¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí? (…) Las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber déjame que las beba tranquilamente; mientras no ponga en riesgo a nadie ni hago daño a los demás”.

            Deberían ser especialmente también exquisitos a la hora de hacer determinadas declaraciones políticas. No se puede decir que: A él no le habían pedido todavía disculpas los árabes por haber invadido España en el 711, y haberla dominado durante ocho siglos. Se comentan por sí solas. Además demuestran una visión de la Historia de España un tanto peculiar. Porque puestos a pedir perdón los árabes, cabe pensar que también deberían hacerlo los visigodos, aunque será harto complicado encontrar a los descendientes de los Recaredo, Leovigildo o Recesvinto. Metidos en esta vorágine. También deberían hacerlo los suevos, vándalos y alanos. Como también el romano Publio Cornelio Escisión. Y los cartagineses Asdrúbal, Aníbal, etc. Y los griegos y los fenicios. Y el australopiteco que vino de África. De locura. Por cierto, no querría olvidarme que los descendientes de los Reyes Católicos deberían disculparse también, aunque no sé ante quien, por la expulsión de los judíos, o los muertos por la gracia de la Santa Inquisición, gracias a la cual hemos sido y algunos quieren seguir siéndolo, la reserva espiritual de Europa. No quiero seguir este camino, que no conduce a ninguna parte.

            Y especialmente sería exigible prudencia cuando esas declaraciones sobre su país, se hacen fuera de España. En una entrevista en Argentina para comentar el libro “Retratos y perfiles", se le hizo la siguiente pregunta:

-Algo llamativo es que usted dedica su libro a "esa mayoría de españoles que no están dispuestos a levantarse un día y descubrir que España es apenas ya nada". ¿Cree realmente que su país corre el riesgo de ser apenas nada?

Contestó:

-Sí, sí está en riesgo de serlo y está en riesgo de disgregación

Y en estos mismos días, en un encuentro de dirigentes conservadores iberoamericanos organizado por la FAES y la Fundación Libertad en Buenos Aires, donde aprovechó para presentar su libro "España puede salir de la crisis”, acaba de afirmar que se puede salir de ella "con una política diferente", con "cohesión" y "recuperando el espíritu de la transición". Asimismo ha asegurado que lo mejor sería "que hubiese unas elecciones anticipadas", y que se produjese una alternancia como "condición indispensable para el cambio de política”. Ni que decir tiene que el Sr. Rajoy se ha subido a este carro de las elecciones anticipadas.

Obviamente, el Sr. Aznar puede decir lo que le parezca oportuno en Ciempozuelos y en Sebastopol, no faltaría más. Pero, lo que no parece de recibo es que fuera de España, se presente una situación catastrófica de su país, aunque fuera cierta. Hablar de “elecciones anticipadas” es lo mismo que decir que España está en una situación de emergencia nacional, lo que puede provocar entre otra serie de cosas, una espantada de las inversiones internacionales, de las que tan necesitadas estamos. Flaco favor se hace así a su país. Debería tomar buena nota, de cómo se le defendió a él, cuando también fuera de España, fue atacado por un dirigente extranjero.

No me imagino a Jimy Carter o  Bill Clinton fuera de USA, hablando mal de su país.  Ellos estuvieron al frente del Estado más poderoso del mundo, cumplieron sus mandatos con aciertos y con errores, y se marcharon  a sus casas. Su experiencia acumulada la pusieron al servicio de instituciones nacionales o internacionales, en tareas de pacificación de conflictos o de asesoramiento a su Gobierno en cuestiones políticas complicadas. Además escriben libros, dan conferencias y participan en foros internacionales. Son actuaciones sensatas y responsables. Es lo menos que puede pedirse a un expresidente de un gobierno democrático.

 

Cándido Marquesán Millán

La Leal Oposición ante la Crisis

      

 

El horizonte político que se vislumbra en el próximo otoño según todos los indicios va a ser harto complicado. Los periodistas van a tener suficiente materia informativa a su alcance. La lucha política va a moverse fundamentalmente en torno a la “susodicha crisis económica”, la más profunda que ha sacudido el sistema capitalista a lo largo de toda la historia. Sobre sus causas se ha hablado mucho. Y los economistas ahora las han diseccionado y descrito con claridad. Hace unos años ni los más egregios la predecían. A toro pasado, es muy fácil torear.

 

 Todo se inició con los préstamos hipotecarios subprime, para la adquisición de viviendas en USA, que eran una mercancía averiada, ya que en la mayoría de las ocasiones aquellos que los habían suscrito no los iban a poder devolver por su insolvencia. Conscientes de ello las entidades financieras revendieron estas hipotecas a unos bancos de inversión: Estos, a su vez, las revendieron con un paquete de otras hipotecas a otros bancos u otros inversores. Para dar solvencia a estos paquetes de hipotecas (Collateral Debt Obligations), en su mayoría subprime, se solicitaron informes positivos a las agencias de rating, que no tuvieron impedimento en emitirlos. Todo un ejemplo de ingeniería financiera sofisticada, que muchas veces escapaba a la comprensión de los que los comercializaban y de quienes los compraban. Los banqueros llevaron a cabo apuestas enormemente arriesgadas, operaron más allá del límite de las reglas, por lo que al final nadie se fiaba de nadie: ni siquiera los bancos de sí mismos. La confianza empezó a esfumarse y en la primavera de 2008 se hundió Bear Stearns. Luego, las gigantescas hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae. Finalmente, Lehman Brothers.  De ahí la crisis financiera. El desenlace de todo lo expuesto fue el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el hundimiento de muchos promotores y empresas constructoras, y una reducción importante del consumo y de la inversión, con el consiguiente aumento del desempleo en otros sectores, además del de la construcción. La economía norteamericana arrastró en su caída a muchos otros países, entre ellos a España, donde además explotó la burbuja inmobiliaria,  que provocó una subida vertiginosa del desempleo.

 

Desde el gobierno de Zapatero se intentó hacer frente a la situación con el Plan de Empleo para los Ayuntamientos. Para incentivar la actividad económica y el crédito se inyectaron grandes cantidades de capital a las entidades financieras. Por lo que estamos viendo, estas medidas han sido muy poco efectivas. El Gobierno ante esta situación, dando muestras de sensibilidad social, ha decidido conceder una ayuda a los parados de 420 euros. Intentó en vano también llegar a un acuerdo social con la patronal y los sindicatos, para generar un estado de confianza que siempre es positivo para la reactivación de la economía. Tengo mis dudas si la patronal, siguiendo las directrices del Partido Popular, tenía interés a llegar a pacto alguno.

 

Ante el descenso de los ingresos por la recesión económica, y el incremento del gasto social está aumentando el déficit público, y para cubrirlo el gobierno ha decidido una subida, siempre impopular, de los impuestos que deberán reflejarse en los próximos presupuestos. Algo que será muy complicado, al estar en minoría en el Parlamento. ¡Qué grupo va apoyar una medida tan impopular!  A la hora de plantearla y ejecutarla el gobierno debería tener en cuenta la situación actual tributaria. Tal como acaba de escribir recientemente Francisco de la Torre Díaz Portavoz de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE): Las rentas del capital (plusvalías obtenidas especulando en bolsa, intereses, dividendos,…) tributan al 18%. Las rentas del trabajo (sueldo obtenido trabajando) tributan del 24 al 43%, según ingresos. Las grandes fortunas tributan al 1% mediante el instrumento de las SICAV (Sociedades de inversión de capital variable). Las rentas del trabajo  no deberían subir, salvo las más altas. Los impuestos indirectos (gasolina,luz, tabaco..) y el IVA tampoco, ya que un litro de gasolina le cuesta lo mismo a  Botín que el vigilante de una empresa. Donde deberían incrementarse más es en el capítulo de los SICAV. Hacerlo así, sería cumplir la Constitución, tal como señala el artículo 31.1. Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio

 

  Entiendo que ante una crisis tan novedosa y tan profunda, además de imprevisible en cuanto a sus consecuencias, el margen de maniobra del gobierno desde una perspectiva socialdemócrata, ha sido muy reducido. Desde el neoliberal naturalmente que se pueden llevar a cabo reformas estructurales en el ámbito laboral: despido libre sin indemnización alguna, alargar la edad de la jubilación, recortar las vacaciones pagadas, reducir todavía más los sueldos en pro de la competitividad-cuando más de la mitad no llegan a los 1.000 euros-,  etc. Por este camino volveríamos a la situación de la clase obrera de mitad del XIX en los inicios de la Revolución Industrial. Obviamente, un gobierno socialdemócrata no puede plegarse a esta situación, que supondría un retroceso terriblemente injusto. El fallo mayor quizás haya radicado en no saber comunicar lo que se estaba haciendo, y por ello no se ha podido generar un estado de confianza en la sociedad española.  Como también entraba dentro de lo previsible, que ahora que le vienen mal dadas, el gobierno vaya perdiendo apoyos en el Parlamento, en los medios de comunicación (Rajoy hoy es amistosamente recibido en redacciones que hasta hace poco le eran hostiles), en egregios  exdirigentes de su propio partido(de ahí el abandono de su escaño por Solbes, Sevilla, Cesar Antonio Molina  o críticas muy duras de Leguina), y también en la calle. Para conocer a fondo todas las miserias humanas, nada más eficaz que la vida política.

 

En cuanto a los dirigentes del Partido Popular sería exigible, ya que tienen la pretensión de ser alternativa gubernamental, que dieran a conocer de una manera clara cuáles son sus alternativas, que no sean las ya conocidas de reforma estructural en el ámbito laboral, y la rebaja de impuestos, que pudieron servir para la crisis económica del  año 1993. Hoy la situación es muy diferente, aunque según señaló el iluminado Sr. Aznar que con él en el gobierno no hubiera habido crisis alguna.

 

El partido popular debe ejercer una oposición dura e implacable al gobierno para desgastarlo, con la aspiración legítima alcanzar un día el poder. Lo que ya no lo parece tanto es el jugar la carta de que Cuanto peor, mejor. Cuanto más paro y más crisis, más cercana se vislumbra la posibilidad de desalojar a Rodríguez Zapatero de la Moncloa. Por ello al enemigo ni agua. Hay que entorpecer y zancadillear cualquier iniciativa del gobierno, aunque alguna de ellas pudiera ir en la buena dirección a la hora de paliar la crisis. Como también unas mínimas dosis de coherencia. A la devolución de 400 euros a los aproximadamente 13 millones de españoles que pagaban el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), aprobada por el Gobierno en mayo de 2008, el PP se negó aduciendo que lo que se pretendía era comparar votos. Ahora que va desaparecer tal deducción, se oponen también. No entiendo nada. Igualmente estamos oyendo un día y otro también, por parte de Rajoy y Montoro, que se está desbordando el déficit público por la gracietas del Zapatero. Dar una paga a los parados, financiar un Plan de Empleo para los Ayuntamientos, o sanear los bancos, para restaurar el crédito, pienso que no merecerían tal epíteto. Estando muy preocupados, por lo que parece, los populares por la marcha del déficit público, esta circunstancia no les impide exigir a la vez un incremento de la financiación de los ayuntamientos, tal como acaba de manifestar el Sr. Rajoy tras el Conclave de los alcaldes y concejales populares, celebrado recientemente en Segovia.  A todo esto sin incremento de impuestos, a cuya subida se van a oponer también en una próxima convocatoria a celebrar en el velódromo de Dos Hermanas en (Sevilla). Es la cuadratura del círculo. De verdad la incoherencia raya ya con la paranoia.

            Cándido Marquesán Millán