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SARKOZY, EL HIPERPRESIDENTE

   

                                  

 Si algo le caracteriza a Sarkozy desde su llegada a la Presidencia de la V República francesa es la hiperactividad. Parece dotado de una fuerza incontenible. Entre  su vuelta de vacaciones, el 19 de agosto, hasta la entrevista concertada en TF1 y France 2, ha presentado su política exterior (discurso  ante los embajadores, el 27 de agosto, en el Elíseo) con acentos más atlánticos; invita a los enseñantes a poner en marcha un nuevo renacimiento (4 de septiembre en Blois); abre nuevas perspectivas para los agricultores (11 de septiembre en Rennes); busca la aprobación de los sindicatos para una refundación del diálogo social (18 de septiembre en el Senado); e insta a los funcionarios para una revolución cultural (19 de septiembre en Nantes). Ha sabido crear un movimiento de reformas irrefrenable, contrapuesto a sus predecesores en el cargo. Chirac era una figura decorativa. Sarkozy asfixia a sus adversarios: los sindicatos no saben a qué frente acudir, la oposición está  siendo desarbolada sin tener clara la estrategia futura, esperando que el ciclón se pare o cuando menos pierda intensidad, y a los medios de comunicación les impone el orden del día. Llevando a cabo dos anuncios semanales, concentra el debate a partir de sus propuestas; y cuando la oposición llega a presentar otra, él ya está en otro lado. Tiene mucha prisa en poner en marcha sus reformas, pensando quizá que debe aprovechar estos momentos que le son favorables, en los que la sociedad francesa parece un tanto narcotizada. No le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones políticas. Después de la primera avalancha de reformas impulsada este verano -aprobadas todas con poca o nula resistencia por parte de una oposición desorientada-, Sarkozy ha decidido abordar la reforma del sistema social francés, del que se sienten orgullosos muchos franceses. A este tema quiero referirme ahora. El centro de la nueva política social francesa -dijo Sarkozy- será el trabajo. Parece decidido a agotar la vía del diálogo y la concertación para llevar a buen fin sus reformas. "Yo creo en la reforma a través del diálogo social, ya lo he probado y voy a continuar. "El diálogo social no puede ser una coartada para la inacción -advirtió-. La supresión de los regímenes especiales de pensiones -de los que se benefician 500.000 trabajadores y 1,1 millones de jubilados de empresas como la SNCF, RATP, EDF o GDF, entre otras- amenaza con convertirse en el gran caballo de batalla. En torno a medio millón de trabajadores cotizan lo mismo que el resto de los franceses, pero disfrutan de ventajas de jubilarse s los 50 años y con la totalidad de la paga. Quiere que todos ellos se equiparen al régimen general de la Función Pública. Plantea la apertura de negociaciones empresa por empresa a partir de un marco general, pero difícilmente ese gesto bastará para apaciguar los ánimos.  La reforma del contrato de trabajo será otro casus belli, pero esta reforma se vislumbra menos inmediata: Sarkozy quiere dejar primero que los sindicatos y la patronal intenten llegar a un acuerdo, que en tal caso sería asumido por el Gobierno. Sólo si la negociación fracasa, el Ejecutivo llevaría al Parlamento su propio proyecto de ley al respecto. Del contrato laboral  criticó su rigidez, causa de buena parte de los problemas de creación de empleo de las empresas francesas y su falta de competitividad. Las jubilaciones anticipadas, añadió, son otro de los males del modelo laboral francés, que no puede permitirse prescindir de los mayores de 50 años. Para cambiar esta tónica, anunció que penalizará fiscalmente las jubilaciones tempranas y promoverá la actividad de los mayores de 55 años. La semana laboral de 35 horas, uno de los caballos de batalla de la campaña electoral del actual presidente, parece tener un futuro incierto. El seguro de desempleo también será reformado a fondo. Considera que hay que incentivar a los parados para que busquen y acepten trabajos. Por un lado se revisarán los sistemas de subsidios que, en ocasiones, producen efectos negativos sobre quienes buscan un trabajo, de modo que incluso pierden dinero si aceptan un empleo al dejar de percibir beneficios sociales. Por otro, los parados que se nieguen a aceptar dos ofertas de empleo dejarán de percibir el seguro de paro.

El modelo sanitario tampoco escapará a las reformas. Las que se han hecho en los últimos años, señaló, no bastan para controlar el déficit de la Seguridad Social. Además de una mayor eficacia en el control del gasto médico, el presidente quiere abrir un debate sobre cuál debe ser la cobertura que proporciona el sistema público y en especial sobre la atención a los ancianos y a los enfermos de larga duración. Es partidario de dar facilidades para que los ciudadanos puedan suscribir seguros privados. Acaba de dar a conocer el cobro de las franquicias médicas sobre las medicinas (50 céntimos), los actos paramédicos (50 céntimos) y los transportes sanitarios (2 euros), aplicables el 1 de enero de 2008.

 Deberíamos ser conscientes que Sarkozy ha triunfado con el mensaje de que hay una gran cantidad de parados subsidiados y asistidos (inmigrados fundamentalmente) que no muestran ninguna gratitud, que viven del “cuento”, y que “pagamos entre todos”. Y que son la base exclusiva de delincuencia: la “racaille” que hay que eliminar. En conclusión: hay que hacer más difícil el acceso al desempleo, reducir las ayudas a los “asistidos”, aumentar el control de los inmigrados, reforzar los dispositivos de la policía, desregular la actividad de los que “se esfuerzan” y quieren hacer dinero.  Es la coartada. Al final, si consigue sus propósitos,  los paganos serán los trabajadores. Sería conveniente que la izquierda francesa saliera de ese sopor y que reaccionara con prontitud. Hay mucho en juego. Y no debemos olvidar que lo ocurrido en Francia repercute a nivel mundial. Cándido Marquesán Millán 

Carencias del nacionalismo español

                                  

                 Uno de los temas más graves en el Estado español actual es la vertebración territorial. No hay que obviarlo, está aquí y ahora. No es nuevo, hace mucho tiempo que revolotea sobre nuestras cabezas.  Ortega y Gasset o Manuel Azaña. lo constataron ya. Muchos, no sé cuántos, en el Estado español consideran que la nación española es una realidad incuestionable. Otros, no sé cuántos, no lo tienen  tan claro. Tan legítima es la opinión primera, como la segunda.  En esta cuestión, como en otras, los fundamentalismos están de sobras. La existencia de la nación española no es una realidad dogmática. Por ende, tan legítimo es sentirse español, como sentirse catalán o vasco.  

Estas breves líneas no versarán sobre la solución a este problema. Para eso están los políticos. Mi única pretensión es fijarme en su génesis histórica, porque no se puede entender el hoy ni atisbar el futuro sin analizar el ayer.

           

 Como señala Älvarez Junco. En el siglo XIX, los políticos españoles de la Revolución Liberal  intentaron crear un Estado moderno y homogeneizar el país territorialmente, creando las circunscripciones provinciales. A nivel jurídico, se ordenó todo el caótico enjambre de leyes procedentes de la Edad Media. Se racionalizó el propio poder central, con un ejecutivo distribuido en ocho ministerios; un legislativo, constituido por dos cámaras, y una organización judicial totalmente nueva. Se creó la Bolsa de Madrid, un sistema fiscal unificado, y Banco de España, con el monopolio de emisión de moneda. Una moneda oficial. En definitiva, se modernizó, se uniformizó y se centralizó el aparato estatal español. Lo que no consiguió fue nacionalizar a las masas.

 

            No se crearon escuelas públicas donde habían de “fabricarse españoles”, como dice Pierre Vilar. Dominaron los colegios religiosos, más preocupados por fabricar católicos. En el Plan educativo de la Ley de 1857, no se incluyó entre las enseñanzas del nivel elemental una Historia de España, mientras que sí había una “Doctrina Cristiana y Nociones de Historia Sagrada”. Y no sólo descuidaron la Historia de España y los valores cívicos, en beneficio del catecismo y la moral cristina, sino que, cuando la eficacia pedagógica lo exigía, la doctrina se enseñaba en vasco, catalán o gallego, en lugar de en la lengua oficial del Estado. En la Francia de la Tercera República, a través de la enseñanza estatal obligatoria la situación fue muy diferente.

 

            Otro instrumento clave para nacionalizar a las masas es el servicio militar universal, así lo entendieron en Francia. En España ocurrió todo lo contrario, ya que existían exenciones, y las clases ricas mediante el pago de una cuota se excusaban de este servicio.  De seguir el ejemplo del país vecino, el proceso nacionalizador en todas las clases sociales hubiera sido mayor sobre todos los soldados, al romper su aislamiento y hacerles convivir con otras personas a las que empezarían a ver como compatriotas de otras regiones; al practicar un idioma que considerarían común; y al someterles a un baño intenso de retórica sobre la necesidad de posponer  el egoísmo personal en pro del bien de la patria. En consecuencia el ejército nunca cumplió en España el papel unificador que tuvo en otros Estados europeos.

 

            La guerra contra un enemigo exterior fomenta el sentimiento nacional. Puede servir de ejemplo el caso inglés durante la II Guerra Mundial. Se unieron todos, como una auténtica piña, cuando la mayoría de sus ciudades eran machacadas por la aviación nazi. En cambio, aquí en España nos matamos los unos con los otros en las Guerras Carlistas decimonónicas o la trágica Guerra Civil.   

 

A la hora de crear unos sentimientos nacionales, son muy importantes todo un conjunto de símbolos: banderas, himnos, ceremonias conmemorativas, monumentos… En Francia las hay. Hoy todos los franceses aceptan sin discusión toda una simbología: su bandera, su himno “La Marsellesa”, su fiesta nacional “El 14 de Julio”. En España  el panorama es muy diferente. El himno nacional actual  aprobado en el Estado español, por cierto sin letra, salvo la creada por el ínclito José María Pemán y que hasta hace poco los descendientes de Bartolomé Pérez Casas cobraban derechos de autor, no es aceptado por todos, ya que para los republicanos es el himno de Riego y a muchos catalanes lo que les hace vibrar de verdad son los sones de Els Segadors. La bandera rojigualda tampoco es aceptada por todos, ya que algunos prefieren la  tricolor, y para muchos catalanes es la Senyera. En cuanto a la fiesta nacional, han existido varias: el Dos de Mayo, Santiago Apóstol, o finalmente el 12 de Octubre; y esta última no deja de ser discutida, y para muchos catalanes su fiesta nacional es El 11 de septiembre. Tampoco se impulsó la construcción de monumentos que honrasen los valores, héroes o glorias nacionales. ¿Existe alguno simbólico de la nación española? Sin embargo, en Cataluña la mayoría conoce la tumba de Rafael Casanova.

 

            El régimen franquista sí que se preocupó por nacionalizarlas a las masas, por españolizarlas. Muchos padecimos aquella horrenda asignatura de Formación del Espíritu Nacional. Mas esa nacionalización era tan agresiva como grosera; ya que era forzada, brutal y basada en la anulación y aplastamiento de media España. Esa nacionalización se basaba en sublimar todo un conjunto de acontecimientos y personajes: Numancia, Viriato, Recaredo, Pelayo, Covadonga, Reconquista, Santiago Matamoros, el Cid, Guzmán el Bueno, los Reyes Católicos, Lepanto, Pavía, el Alcázar, Marcelino, Pan y Vino….

 

            Con la instauración de la democracia, pienso que tampoco, se ha hecho nada por nacionalizar, por fabricar españoles. En cambio, con la implantación del Estado de las Autonomías, en muchos lugares de Estado español, lo han tenido muy claro, y lo que se ha hecho desde los poderes públicos, es nacionalizar a las masas, mas no para fabricar españoles. Esta ha sido la realidad. Por lo menos así yo lo veo.

  

            Cándido Marquesán Millán.

Algo está pasando en Aragón

  

                       

  

 Hasta hace poco parecía que Zaragoza y Aragón estaban un tanto adormecidos y sin un proyecto claro al que vincular su futuro. A  pocas comunidades autónomas la naturaleza las ha dotado de  una situación estratégica tan óptima; equidistante de los grandes núcleos de población de España, y muy cerca del sur de Francia. Y sin embargo, no había despegue. Hoy, por fin constatamos todo una serie de proyectos punteros de investigación científica, y desarrollo e innovación tecnológica, que nos indican un cambio de tendencia. La demografía nos lo demuestra, ya que estamos ganando población, merced a la llegada de emigrantes. El pesimismo histórico se torna en ilusión razonable. Estamos inmersos todos los aragoneses en uno de esos momentos históricos trascendentales. Tenemos que ser conscientes de ello.

 

PLAZA es la plataforma logística más grande del interior de Europa. Frente a sus 1.200 hectáreas, la plataforma GVZ, en Alemania, tiene 340 Ha; la francesa Eurocentre, 300 Ha; la de Turín, 280; el CET de Coslada tiene 100 y el Zal de Barcelona, 67. Puede decirse que Zaragoza será la capital europea de la logística. Ya rondan el centenar  las empresas instaladas, entre ellas Inditex, la primera; DHL, Memory Set, Imaginarium, Goya Import-Export, JVC Intercontainer, entre otras. y se espera alcanzar las 300, con la posibilidad de 7.000 puestos de trabajo. El coste de urbanización se estima en 210 millones de euros y la inversión total con implantación de empresas en 1.500 millones de euros.

 

La EXPO Zaragoza 2008 será la I Exposición Internacional según el modelo del Bureau Internacional des Expositions. Se eligió  el tema de rabiosa actualidad: Agua y Desarrollo Sostenible. Es vital que los seres humanos tomemos conciencia de la importancia del agua, ya que es fuente de vida, materia prima, es vía de comunicación, así como origen de civilización y cultura. Los 6 millones posibles de visitantes, supondrán un gran empuje de todo el sector de servicios, además seremos conocidos en todo el mundo. Lo que venga el día después será también muy importante, ya que en el Plan de acompañamiento, se desarrollarán todo un conjunto de proyectos urbanísticos, en la EXPO, la Ciudad y el Entorno, lo que supondrá la recuperación de las riberas de los ríos, ampliación del aeropuerto, y finalización de las vías de circunvalación.

El Centro de Reciclaje, o Ecoplanta de Zaragoza, ubicado en el Parque Tecnológico de Reciclado (PTR) de La Cartuja, será un referente con tecnología punta en política medioambiental. Con 49 hectáreas de superficie, es una de las mayores de Europa dedicada al tratamiento integral de residuos urbanos.  Los parques de energía eólica. Aragón presenta unos índices de crecimiento de energía eólica de los más altos de España. En 1998 se estableció un Plan de Acción de las Energías Renovables que preveía 720 Mw eólicos para el año 2005, objetivo que ya se ha superado con más de 1.000Mw. La mayoría de los parques eólicos se están construyendo en la provincia de Zaragoza.  En el año 2002 se puso en marcha el Parque Tecnológico Walqa, en Huesca, a 65 km. de Zaragoza a través de una moderna autovía. Es un proyecto del Gobierno de Aragón especializado en el sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) cuyo principal motor es la existencia de cinco laboratorios de investigación de la Universidad de Zaragoza (informática avanzada, banda ancha, aplicaciones UMTS, radiofrecuencia y jurídico-empresarial).    La Ciudad del Motor de Alcañiz, inaugurada recientemente, cuyo proyecto ha sido diseñado por Hermann Tilke y apadrinado por Pedro de la Rosa, nace con ambición de convertirse en algo grande. Se están acabando los circuitos previstos, aunque el objetivo final de sus promotores es construir un centro tecnológico del automóvil con la finalidad de desarrollar el sector y convertirse en un referente donde se puedan instalar compañías innovadoras. Recientemente se ha seleccionado al arquitecto británico Norman Foster para el diseño de la zona de ocio y cultura con un espectacular proyecto que antes del 2010 será ya una realidad. PLATEA, se proyecta desde Teruel en conexión con otros recintos logísticos de Aragón (PLAZA, PLHUS, PLFRAGA) aspirando a ser un espacio logístico-industrial que contribuya a convertir a Aragón en el mayor centro de distribución del Sur de Europa, siendo un nuevo elemento vertebrador de Aragón, integrándose en la marca ARAGÓN LOGÍSTICA, un ambicioso proyecto del Gobierno de Aragón para convertir a la Comunidad Aragonesa en territorio idóneo para la distribución de productos y servicios a los más diversos mercados nacionales e internacionales. 

             Poco ha, Ricardo Pedro señaló: Que Zaragoza es la ciudad del agua, no lo duda nadie, y menos después de la concesión de la Expo de 2008; pero ganada ya esta batalla ahora toca demostrar que Zaragoza es también la ciudad del conocimiento. El agua y el conocimiento van a ser las materias primas del siglo XXI. Para demostrarlo, La Milla Digital  será una nueva área urbana de Zaragoza, que aprovechará los espacios surgidos con la llegada del AVE y la Expo 2008 para configurar una Ciudad de la Innovación y el Conocimiento, en la que convivirán las viviendas, las empresas y los equipamientos bajo una orientación común volcada en las actividades intensivas en conocimiento, un urbanismo de gran calidad y unas infraestructuras avanzadas de telecomunicaciones.  En este contexto, el pasado 19 de julio se celebró en Zaragoza la presentación de un proyecto revolucionario del Massachussets Institute of Technology (MIT) por parte del urbanista William Mitchell, en el marco del comité asesor del proyecto de la Milla Digital, que está transformando el espacio de esta ciudad al socaire de la Expo 2008. Se trata de un coche eléctrico biplaza, de pequeño tamaño, plegable -ocupará un espacio no mucho mayor que un carrito de supermercado-, informatizado y que funcionará a base de energía solar y eólica. En palabras de Manuel Castell puede ser el coche del futuro, ya que dará soluciones a los problemas del tráfico urbano: medioambientales, aparcamiento, pérdida de tiempo, etc.

             

Cándido Marquesán Millán

 

La última oportunidad para la Memoria Histórica

Hace 71 años, un golpe de Estado fracasado dio paso a una guerra civil de tres años que ensangrentó España y dejó como herencia una dictadura que suprimió las libertades políticas y sindicales, persiguió a los disidentes y acabó con la forma de Estado establecido legalmente por las urnas, la República. La transición de la dictadura a la democracia cubrió con un tupido velo la responsabilidad de lo sucedido: unos exigieron el olvido para no tener que rendir cuentas, y otros lo ofrecieron para facilitar una reconciliación nacional que hiciera imposible la repetición del pasado. Admitamos que, en aras de la consolidación de la democracia, en aquel momento se hizo lo que se podía hacer.Hoy, 32 años después de la muerte del dictador Franco, las circunstancias son otras. El Parlamento Europeo condenó ya el golpe de estado franquista que derribó el régimen democrático de la República; de la misma forma el Parlamento español, con la única oposición del PP, declaró el año 2006 como año de la "Memoria Histórica". Según el catedrático Antonio Barragán, “La recuperación por parte de la izquierda, de la "Memoria histórica" tiene un triple objetivo: mejorar el conocimiento riguroso de nuestro pasado histórico, de manera que podamos mirar atrás con plena y absoluta libertad, devolver la dignidad y posibilitar la aplicación de los derechos humanos a los vencidos de la guerra y a su necesaria rehabilitación moral y, finalmente, plantear que la recuperación de la memoria histórica, además de un deber de justicia, sin duda, terminaría potenciando las bases de una ciudadanía auténticamente democrática.” Tampoco se olvida que en el lado republicano, sobre todo en los caóticos primeros meses de guerra, se cometieron también desmanes. La memoria histórica debe servir para recordar a unos y a otros, y para reconciliar a las dos Españas.  Debemos superar el pasado, pero sin olvidarlo porque siempre es necesario aprender las lecciones de la vida. Si se incorpora el PNV,  teniendo en cuenta que ya están de acuerdo PSOE, CiU. e IU-ICV. puede salir adelante la Ley de la Memoria Histórica, una de las más conflictivas de esta legislatura.  No ha querido sumarse a este proyecto el PP. Es triste que los populares hayan dejado pasar este momento histórico para cicatrizar de una vez por todas las heridas de la Guerra Civil y la Dictadura. Esta derecha nuestra alega que se está haciendo un flaco favor a la democracia española, al romper el espíritu de consenso de la Transición; que no se debe avivar el fuego ya que podríamos quemarnos todos, que el pasado pasado es y que debemos mirar el futuro. “Por qué tiene tanto miedo el PP de unirse a la condena expresa del franquismo y a rehabilitar a las víctimas que son tan españoles como los otros españoles que no murieron, ¿por qué?”, se preguntó Enric Sopena, entre los aplausos del público en el programa de 59 segundos.  Miguel Ángel Rodríguez, portavoz del Gobierno de Aznar entre 1996 y 1998, le contestó: “En plena época de Internet y de la Play Station, es estúpido que a estas alturas estemos recordando lo que pasó hace 70 años”. La derecha no quiere saber nada de pasados, a no ser que sea para reinterpretarlos a su gusto.  En esta tarea los populares cuentan con el apoyo de pseudo-historiadores, los Jiménez de los Santos y los Pío Moa, que saben y hablan de todo; que con un micrófono en ristre, a diario nos despiertan con soflamas a lo Queipo de Llano, creando tal estado de crispación como nunca había acontecido en nuestra reciente democracia; o con libros suntuosos, presentados en grandes centros comerciales con estruendosos alardes mediáticos, manipulan la historia de una manera desvergonzada.

Como no podía ser de otra manera los populares han contado con el apoyo incondicional de la jerarquía católica. En el documento aprobado por la Conferencia Episcopal en Madrid, el 23 de noviembre del año pasado, titulado “Orientaciones morales ante la situación actual de España”, nuestros obispos afirmaron con contundencia  que la reconciliación, en la que se basó la Transición, estaba de nuevo amenazada, ya que quedaban, al parecer, desconfianzas y reivindicaciones pendientes; y al hacerse uso de la “Memoria Histórica”, con una mentalidad selectiva se abrían de nuevo las viejas heridas de la Guerra Civil y se avivaban sentimientos encontrados que parecían estar superados. Recientemente el Obispo de Huesca y Jaca, Monseñor Jesús Sanz en su Carta Pastoral Los Idus de Marzo acusaba a los socialistas de sacarse de la chistera el resentimiento la Memoria Histórica. Y sin embargo, con un cinismo que produce escalofrío, esas mismas jerarquías se prestan a  beatificar a la vez a sus 498 mártires, cifra que supera el número de 11 santos y 468 del siglo XX en España que son considerados mártires. El portavoz episcopal, Juan Antonio Martínez Camino,  indicó: Que la memoria de los mártires no va contra nadie, sino que es un aliento para fomentar la reconciliación en España, en un momento que parece estar amenazada.

 

¡Qué diferente es nuestra derecha, comparada con la de otros países europeos! En Francia, Inglaterra o Bélgica existen unas derechas modernas que, sin complejo alguno, junto a la izquierda participan en actos de condena del fascismo. Aquí no.

 

 Por ello, en nuestro país iniciativas como las  de la Recuperación de la Memoria Histórica seguirán siendo necesarias, porque, como dijo Simón Wiesenthall: La lucha contra el olvido es un instrumento de resistencia contra todas las formas de neonazismo.

 Cándido Marquesán Millán 





La herencia de Bush en Irak

 

Todo en esta guerra de Irak, su inicio, su desarrollo y su posible final, huele a nauseabundo. Esta empresa  se programó desde los Estados Unidos por su ínclito presidente George W. Bush., y con el apoyo de los Blair y Áznar, que debieron pensar, al hacerse la foto de las Azores, que iban a pasar a la posteridad. Efectivamente, sus nombres aparecerán con letras indelebles en los libros de historia. Con la excusa de derribar al Dictador Sadam Hussein, se pergeñaron toda una sarta de mentiras, como la de las armas de destrucción masiva y de defensa de la democracia. Nos han mentido tantas veces, que una más no nos debe producir extrañeza. Alan Greenspan  el ex presidente de la Reserva Federal -el Banco Central de EE UU- acaba de publicar sus memorias The age of turbulence: adventures in a New World (La era de las turbulencias: aventuras en un nuevo mundo), en las que acusa al presidente de EE UU, George W. Bush, de invadir Irak para controlar el petróleo.

            Bush se embarcó en este mar tenebroso al creerse bendecido por Dios para realizar una misión histórica y tener la convicción de estar dirigiendo el país del “Destino Manifiesto”. Bastantes fundamentalistas religiosos americanos le han hecho creer que es el enviado de Dios, en una especie de providencialismo. En la cruzada contra el Eje del Mal, Dios está de su lado y por ello utiliza a Dios como legitimador de determinadas actuaciones políticas.

Para gobiernos y militares los medios de comunicación, en tiempos de guerra,  forman parte del campo de batalla.  El desenlace de una guerra depende en buena parte de los armamentos disponibles por los contendientes, aunque es fundamental la  percepción que los ciudadanos tengan del conflicto. Por ende,  la cobertura periodística forma parte de la planificación bélica. En tiempos  de conflicto una sofisticada maquinaria de propaganda puede operar en contra del lector inadvertido, con pocas restricciones éticas.  Para los que están dispuestos a morir y matar mentir es un gaje más del oficio o, si prefiere, un mal necesario o menor. El Alto Estado Mayor proporciona la información de acuerdo con sus intereses, y, a veces, oculta el desarrollo de los acontecimientos bélicos.  Durante años el Pentágono, conforme a la práctica castrense universal del triunfalismo,  proclamó que ganaba el conflicto de Vietnam; el público escuchó una y otra vez que bastaba  un pequeño esfuerzo adicional y el Vietcong terminaría reculando en forma definitiva.  Mas a pesar de todo esto, en Irak toda la realidad no se puede ocultar. Las armas de destrucción masiva no se encontraron. No las había. Pero en cambio sí apareció algo que viene a ser otra arma de destrucción masiva. Movidos, sin duda, por Al Qaeda, aparecieron en Iraq los suicidios de la bomba en la cintura, además de los coches bomba. En consecuencia,  todos los días nos vemos sorprendidos con más y más atentados.  Los soldados de los ejércitos invasores acumulan millares de víctimas. Por ello se está produciendo un incremento de desertores de los ejércitos desplegados en Irak o Afganistán. El inglés creó una nueva palabra: Awol, que es la sigla correspondiente al concepto absent without leave o ausente sin permiso. En el Ejército británico, los “Awol” desde 2003 –inicio de la invasión de Irak- hasta principios de 2007, superan el millar. En marzo, el ejército estadounidense anunció que en 2006 se registraron 3.300 deserciones o Awol,-en este país un soldado se considera Awol tras una ausencia de 30 días-  comparado con 2.357 desertores en el 2004. En el primer trimestre de 2007 desertaron 1.871 soldados.

Los muertos en la población iraquíe no se pueden conocer. Las víctimas, un día son los sunníes  otro día son los chiíes. Mas las secuelas destructivas son otras muchas. Un informe de Oxfan del pasado 30 de agosto nos indica que hay 4 millones en estado grave de desnutrición; el 70% sin agua potable; el 80% sin atención sanitaria; el 50% en paro; 2 millones de refugiados en países vecinos (sobre todo en Siria; donde para sobrevivir chicas iraquíes trabajan en  los prostíbulos); otros 2 millones desplazados dentro del país; violencia diaria que afecta a unos 8 millones y un 45% en la pobreza más absoluta.

Por otra parte, en términos morales la situación es también catastrófica. Lo que debía haber sido un combate por los valores de la democracia, la justicia y la paz se ha convertido en todo lo contrario. El ejército norteamericano es responsable de torturas y actos de crueldad inaceptables, empezando por los ocurridos  en la cárcel de Abu Graib, en 2004.

 

 En cuanto al futuro, no puede ser más sombrío e incierto. Los recientes informes presentados  por el general David Petraeus, jefe de las tropas norteamericanas en Irak; y el de Ryan Crocker, embajador en Bagdad, en la Cámara Baja y el Senado, plantean serias incógnitas para Bush. Lo que tienen en común es que tendrá que haber una retirada, pero parcial y gradual. Y contando siempre que el ejército y las fuerzas de seguridad iraquíes vayan asumiendo más protagonismo. En el mejor de los casos va para largo. Se abre un calendario sin fechas, en el que la presencia militar norteamericana puede durar años. Cuando se produzca de verdad la retirada, otra cura de humildad para la sociedad norteamericana semejante a la de Vietnam, ya no afectará a Bush, sino a alguno de sus sucesores en la Casa Blanca. Así el Presidente podrá acabar su mandato sin un estrepitoso fracaso. Además para los republicanos son muy importantes las elecciones generales y presidenciales de noviembre de 2008.

 

Cándido Marquesán Millán

Josu Imaz ha tirado la toalla

                                  

            No me parece buena noticia que Josu Imaz haya decidido no presentarse a la reelección como presidente del EBB del Partido Nacionalista Vasco.  No es nada nuevo el afirmar que el problema político del País Vasco, es irresoluble sin contar con el PNV. Y que este partido es la columna vertebral del nacionalismo vasco. Como también que después de la retirada de Xavier Arzalluz, y la llegada a la presidencia de Imaz, hace cuatro años, se habían presentado 2 estrategias políticas diferentes: la de Imaz, frente a la de Egibar.  Tampoco es nada nuevo esta situación. Históricamente, el nacionalismo vasco se ha visto sometido a tensiones entre un espíritu más pragmático y otro más radical. Casi desde su fundación por Sabino Arana, en 1895, el PNV ha vivido estas periódicas crisis, que han amenazado con romper el partido (incluso lo han hecho)  y echar a perder una estrategia política clara. En 1921 el partido llegó a perder su nombre y se escindió en la Comunión Nacionalista Vasca (la mayoritaria) y Aberri (más nacionalista). En 1930 se reunificaron. En ese mismo año surgió Acción Nacionalista Vasca, en desacuerdo con la refundación, y partidaria del independentismo de izquierdas. En 1986 se produjo la escisión de Eusko Alkartasuna.Ahora existen de nuevo posturas enfrentadas. La  representada por Imaz es mas gradualista, sin renunciar a los principios ideológicos de su partido, rechaza la confrontación con el Estado. Imaz aboga por un acuerdo en el que participe toda la sociedad vasca, del que no pueden quedar excluidos los que no comparten la ideología nacionalista. Después  del pacto con el Estado, le seguiría la aprobación de un nuevo Estatuto constitucional, refrendado en el Congreso y un referéndum. La representada por Joseba Egibar, el preferido de Arzalluz, no renuncia a imponer las tesis soberanistas.  Las decisiones tomadas por las instituciones vascas  y las iniciativas populares, que pueden incluir una consulta, aun sin validez de referéndum, son la base del planteamiento.            Parecía que estas tensiones se  habían encauzado, después de que los dos sectores enfrentados lograran consensuar por unanimidad un documento dentro de la Ejecutiva del PNV el pasado lunes: la ponencia política que iba a definir la estrategia del partido para los próximos cuatro años y que posibilitaría, según admitieron dirigentes del PNV semanas atrás, la presentación de un único candidato a la Presidencia de la Ejecutiva, al contrario de lo sucedido hace cuatro años, cuando Imaz y Egibar pugnaron por el cargo. Dicha ponencia contempla la posibilidad de realizar directamente una consulta a la sociedad sobre el derecho a decidir de los vascos, en el caso de que no fuera posible articular un acuerdo previo entre los partidos vascos o entre sus instituciones. Con esta fórmula se salvaban las dos posiciones, la de Imaz, partidario de que la consulta esgrimida por Juan José Ibarretxe sea para refrendar un pacto entre las principales corrientes políticas de Euskadi, y la del propio lehendakari y Egibar, partidarios de utilizar este mecanismo para legitimar las tesis más soberanistas.Esta primera impresión del pasado lunes ha resultado fallida. Parece que Imaz ha tirado la toalla tras cuatro años de tensiones no disimuladas en el seno de su partido entre las dos corrientes. Imaz ha comunicado en un artículo titulado Apostar por el futuro, enviado a los medios de comunicación que abandona la vida política activa. El texto es muy interesante y que le enaltece, está repleto de párrafos claros y llenos de calado político. Merece la pena leerse con pausa y detenimiento. Me he tomado la licencia de extraer algunos de ellos.“Hay momentos en la vida en los que las personas debemos enfrentarnos a decisiones complejas y dar importancia a los proyectos en los que creemos o apostar por vincular esos proyectos a nuestra propia participación en los mismos…Siempre he creído en la política como servicio a la sociedad. He recibido mucho de esta sociedad desde niño, y he entendido la actividad política como compromiso personal con ella y sus ciudadanos. Como forma de devolver, aún a costa de más de un sacrificio, lo mucho que este país me ha dado. Por eso, siempre he defendido la política como un camino de entrada y salida. Finalizado este servicio, lo normal es que salgamos sin perpetuarnos en la actividad política. Ello sirve para mantener viva la conexión entre clase política y sociedad civil, tan necesaria en los tiempos que vivimos… He trabajado en la medida de mis posibilidades por una Euskadi en paz, en la que la violencia, la amenaza y la extorsión sean para siempre desterradas desde el firme compromiso con los valores de la persona como clave de bóveda para construir la sociedad vasca…El nacionalismo vasco democrático ha jugado y juega un papel primordial en la construcción de nuestro país. El mundo está cambiando aceleradamente y, al igual que otras generaciones han hecho un esfuerzo ímprobo por modernizar y actualizar nuestro proyecto, también nuestra generación debe llevarlo a cabo. Conceptos como estado-nación, soberanía o independencia adquieren hoy tintes necesariamente diferentes de lo que en el pasado representaban. Las fronteras se debilitan e incluso desaparecen en nuestro entorno, y desde el nacionalismo vasco democrático tenemos que ser pioneros en las reflexiones de actualización de nuestro bagaje fundacional, de un partido que nace para preservar un pueblo que perdía su identidad y su régimen de libertades histórico. Pero un partido no puede llevar adelante una modernización necesaria en un contexto de competición por el discurso. La reflexión serena exige liderazgos no cuestionados y partidos unidos y sólidos…”Viene a propósito para esta circunstancia que estamos comentando, una cita del Conde Romanones: “Cuando un hombre abre su corazón para confesar sus desdichas, sus desencantos, sus desesperanzas y su cansancio a quienquiera que fuese, es que se siente perdido. No abras tu corazón a nadie, y mucho menos en política.”Cándido Marquesán Millán  

Radiografía de la sociedad española

 

                      

 

            Acaba de presentarse  el Estudio de la Fundación BBVA sobre Actitudes Sociales de los Españoles. Es muy interesante ya que viene a ser un retrato sociológico, tal como nos vemos a nosotros mismos.  Da la sensación de mostrar una España en transición, ya que los valores tradicionales los defienden las personas de más edad y menos estudios, mientras que los jóvenes y las personas con más estudios se muestran más tolerantes y relativistas.

Está dividido en tres grandes apartados. El primero trata sobre Valores y Creencias, y tiene tres ejes principales: Principios éticos y religiosidad, normas sociales y visión de la familia.

 La mayoría (74,1%) se define católica, frente a los que no tienen ninguna (23,4%). La pertenencia religiosa es mayor entre las mujeres, las personas mayores y aquellos que sólo tienen estudios primarios. Entre los católicos, la mayoría cree en Dios, aunque se da un cierto margen para la duda. Entre los no adscritos a una religión, aunque la mayoría no cree en Dios o tiene dudas, hay un espacio para las creencias religiosas o espirituales. El sentimiento religioso se da en un nivel medio entre la población y se da más en el segmento que predomina la definición como católicos. En consonancia con ese sentimiento medio de religiosidad, el peso de las ceremonias y prácticas centrales en la religión católica, como la misa y la oración, es muy limitado. Sin embargo, la Iglesia sigue estando presente en ceremonias características del ciclo vital de las personas (bautizos, bodas y funerales), incluso en aquellos que no son religiosos. Un 43% considera que no es necesaria la religión para tener valores y actuar éticamente; frente a un 35% que piensan lo contrario. Un 42% considera que las personas con creencias religiosas hacen que las sociedades sean mejores, frente a un 35% que piensan lo contrario. Los no adscritos a una religión rechazan claramente la asociación ética-religión.

El abandono de animales, conducir ebrios generan un rechazo casi universal, mientras que la marihuana, prostitución y el empleo de los inmigrantes ilegales encuentran franjas de aceptación social. El consumo del alcohol en espacios públicos y de drogas como la marihuana son rechazados en la población de más edad y con sólo estudios primarios; y la aceptación en un significado porcentaje en población más joven y con estudios superiores.

Además del matrimonio, se admiten otras posibilidades de vida en común. 8 de cada 10 piensan que vivir en pareja sin casarse es aceptable; 6 de cada 10 aceptan el matrimonio entre personas del mismo sexo. El divorcio es una práctica ampliamente aceptada. El 44% acepta la adopción en parejas homosexuales, y un 42% la rechaza. La aceptación del matrimonio del mismo sexo predomina entre los jóvenes, los de estudios superiores, los no adscritos a religión, y de izquierda o centro-izquierda. Lo rechazan los mayores de 55 años, sólo con estudios  primarios, y de derecha y centro-derecha. El matrimonio se mantiene como institución, aunque es compatible con una alta aceptación del divorcio. Para ser feliz no se considera necesario estar casado o tener pareja. La maternidad/paternidad no es vista como condición para la realización personal.

El trabajo es un importante elemento de realización personal,  y también el disponer de tiempo libre. Factores claves para el empleo son el nivel de ingresos y la estabilidad. La conciliación familiar y laboral es importante. Las oportunidades de desarrollo profesional y la creatividad ganan  peso entre quienes tienen estudios superiores y los adultos de 35 a  44 años le dan importancia la conciliación de la vida laboral y familiar.

El segundo es Espacio público y los ejes son: interés por la política, visión del Estado, de la democracia, de los 3 poderes, confianza institucional y participación ciudadana.

Los temas informativos que menos les interesan son los de política. El 22,5% se declaran de izquierda; 15,7% de centro-izquierda; 18% de centro; 7,8% de centro-derecha; 6,7% de derechas; y 29,4% no saben/ no contestan. El Estado del Bienestar es un modelo ampliamente aceptado, con poco peso la orientación ideológica. Un porcentaje del 71,1% es partidario de que el Estado asegure el bienestar de todos los ciudadanos, frente a 23,5% que es garantía de cada persona. Se asume plenamente el rol como contribuyentes en 77,7% para garantizar unos servicios públicos. El 85% cree que las desigualdades se deben ir reduciendo.

La democracia funciona bien para un 65,7%; neutro para el 16,5%; y mal para el 13%. La valoran mejor el segmento de población de 25 a 54 años. En cuanto a los poderes del Estado alcanzan una nota media. La confianza en las instituciones públicas y organizaciones privadas se mueve en un nivel medio-alto. Las más valoradas con 6,9 sobre 10, son la universidad y el C.S.I.C.; las que menos con un 4,4 las multinacionales y la iglesia católica. Las profesiones más consideradas son los médicos, científicos, ecologistas..; las que menos funcionarios, religiosos y políticos. Se consideran distanciados de los partidos políticos, porque la agenda política esta distanciada de la ciudadanía y hay poco estímulo a la participación, aunque se reconoce pasividad en la participación política.

 

En el tercero Valoración del contexto: España y el mundo, los ejes son: valoración general: situación personal, nacional e internacional; problemáticas y prioridades nacionales.

Altamente satisfechos y relativamente optimistas respecto a la vida personal. Siendo superior entre jóvenes, individuos con estudios superiores y simpatizantes de izquierda y centro-izquierda. Y sobre todo están satisfechos por la situación familiar, amistades, vida en general, salud, situación laboral e ingresos en el hogar.

Más moderados y continuistas en lo que respecta a España. Valoración más positiva en los hombres, individuos con estudios superiores y simpatizantes de izquierda y centro-izquierda.  El terrorismo y, a distancia, paro, inmigración y vivienda sobresalen; luego, política, inseguridad y precios. Consideran que el Gobierno debería atender por orden de prioridad: terrorismo, vivienda, control inmigración, creación de empleo… El terrorismo e inmigración es prioritario para mayores de 65 años, individuos de estudios primarios, y  de derecha y centro-derecha. El acceso a la vivienda es prioritario para los más jóvenes. La inmigración es percibida más como fenómeno positivo que negativo.

Críticos en la percepción de la situación del mundo.

  

Cándido Marquesán Millán

 

La Política para Azaña

                                    

Uno de los políticos más destacados en la Historia de España, ha sido Manuel Azaña. Tuvo muy claro cuáles eran los males endémicos que aquejaban al organismo español. Supo diagnosticarlos y tuvo soluciones. “Fue el hombre destinado por la historia a poner en marcha todo el enorme potencial transformador y utópico implícito en el régimen republicano. Ese fue su error-escribe Araquistaín- su bella utopía republicana”.  

Fue también un extraordinario parlamentario. A juicio de Salvador de Madariaga: “Azaña ha sido el orador parlamentario más insigne que ha conocido España.” Sus discursos tienen profundo calado político, así como belleza y trabazón formal. Destacan los pronunciados en las Cortes: el 13 de diciembre de 1931 sobre Política religiosa; el 2 de diciembre de 1931 sobre Política Militar; el 27 de mayo de 1932 sobre El Estatuto de Cataluña; y el 18 de julio de 1938, en el Ayuntamiento de Barcelona,  titulado Paz, Piedad y Perdón. Ahora quiero referirme a otro, no tan conocido, pronunciado el 21 de abril de 1934  en la Sociedad del Sitio de Bilbao, titulado  Un Quijote sin celada, en el que brinda a su auditorio  unas hondas reflexiones de su conciencia como hombre político, sin preocuparle el orden, tal como le vienen a la mente.

Considera la política como la aplicación más amplia, más profunda, y más completa de las capacidades del espíritu, donde juegan más las dotes del ser humano, tanto las del entendimiento como del carácter. La política, como el arte, como el amor, no es una profesión, es una facultad, que no tiene nada que ver con la elocuencia. Ya que ha habido eminentes políticos que no han dicho jamás esta boca es mía, y que hay ruiseñores y canarios de flauta que ha sido funestos políticos. La facultad política se tiene o no se tiene, y el que no la tenga, inútil será que se disfrace con todos los afeites exteriores del hombre político, y el que la tiene, tarde o temprano es prisionero de ella. Un hombre político tiene que sentir emoción delante de la materia política. La emoción política es el signo de la vocación, y la vocación es el signo de la aptitud.

 Los móviles que llevan a los hombres a la política pueden ser: el deseo de medrar, el instinto adquisitivo, el gusto de lucirse, el afán de mando, la necesidad de vivir como se pueda y hasta un cierto donjuanismo. Mas, estos móviles no son los auténticos de la verdadera emoción política. Los auténticos, los de verdad son la percepción de la continuidad histórica, de la duración, es la observación directa y personal del ambiente que nos circunda, observación respaldada por el sentimiento de justicia, que es el gran motor de todas las innovaciones de las sociedades humanas. De la composición y combinación de los tres elementos sale determinado el ser de un político. He aquí la emoción política. Con ella el ánimo del político se enardece como el ánimo de un artista al contemplar una concepción bella, y dice: vamos a dirigirnos a esta obra, a mejorar esto, a elevar a este pueblo, y si es posible a engrandecerlo.

El problema de la política  es el acertar a designar los más aptos, los más dignos, los más capaces. Tarea ardua. Se fracasaba en los regímenes cuando el llamado a elegir el más apto era o la voluntad de un príncipe, o de la querida de un príncipe, o la del barbero de un príncipe. La democracia es probablemente y en teoría el mejor sistema para elegir a los más dignos. Aunque nunca es perfecta esta elección.

La profesión política es tarea sublime e importante, pero tiene sus servidumbres. Un político sufre en su actuación, algo que podríamos llamar una minoración, una mengua de su personalidad moral, y, en cierto modo una pérdida de su libertad. Esta circunstancia se da igual entre sus congéneres que entre los que no lo son. Delante  o en pugna con sus congéneres políticos, si le son adversos está aminorado y reducido y un poco esclavizado: o por la emulación que es en su origen legítima, pero perversa en sus modos; o por la aversión, porque se traslada al orden personal la inconciliable hostilidad de las tesis políticas; o por ser un estorbo, porque a primera vista lo primero que se dice de un político es que estorba, y siempre un político estorba a alguien o a algo. Y si se trata de congéneres adictos también sufre la misma mengua porque, por grande que sea su voluntad, es imposible que un político llegue a ajustarse exactamente a la línea media resultante del sentir, del pensamiento o de las esperanzas de las muchedumbres que le siguen. Cuando se muestra ante los indiferentes, la situación se agrava. Aquí  es hostilidad. Y si estos indiferentes son de alguna manera distinguidos en cualquier disciplina o aplicación del espíritu, entonces el político padece esta mengua: pasa por ser un hombre fanático. Sectario, ofuscado y, por consiguiente, mengua en su inteligencia; pasa por ser un hombre ambicioso, sediento de medro y, por consiguiente, mengua en su ser moral. Y si estos indiferentes pertenecen a la masa no distinguida, la posición del político es todavía peor, ya que provocará temor o aversión. Lo menos que se preguntaran es qué querrá este individuo de nosotros. Esta experiencia la tienen todos los políticos; es el ser más espiado, más juzgado, más escrutado, mas sometido a una crítica implacable. El político está siempre al borde del precipicio. Y si se cae, la gente dice: “Se le está bien empleado, era un majadero”. Esta situación del político les engendra un complejo de inferioridad, y por ello muchos políticos dicen que son otra cosa e insisten en que ellos a la política no le han dedicado sino los ratos perdidos de la ociosidad; y también se da el fenómeno inverso: que el que es otra cosa, o ha sido otra cosa, o sigue siéndolo, parece que no tenga derecho abandonarla para dedicarse íntegramente a la política. La política no admite experiencias de laboratorio, no se puede ensayar, es un caudal de realidades incontenibles, no admite ensayo, es irrevocable, es irreversible, no se puede volver a empezar. Además un hombre poseído de la emoción política necesita justificarse ante su conciencia y ante la historia. Ambas son relativamente fáciles. Pero hay otra justificación casi imposible, que es la actual, la cotidiana, frente a frente a las masas que esperan del político siempre algo. Y para justificarse ante ellas debe sacrificar frecuentemente su justificación ante su conciencia o la historia.

 

Cándido Marquesán Millán