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algunas consideraciones sobre el discurso del General

 

 

 

            Todos aquellos, que nos sentimos demócratas, nos hemos sentido profundamente consternados por el discurso pronunciado en la fiesta de la Pascua Militar, por el general Mena Aguado. A estas alturas, metidos en la Unión Europea y la OTAN, resultan anacrónicas esas palabras, que nos recuerdan viejos y caducos tiempos. No insisto en todo lo que ya se ha dicho en estos días: que en un sistema democrático el ejército debe estar subordinado al poder civil. Es algo obvio. Voy a reflejar, en cambio, algunos acontecimientos históricos, que pueden hacernos pensar a todos un poco.  

Ya conocemos los acontecimientos del Cu-Cut, periódico satírico de la derecha regionalista catalana, que se atrevió a publicar un chiste gráfico en su número de 23 de noviembre de 1905, en el que uno de sus personajes se refiere al festejo gastronómico con estas palabras: “¿De la victoria? ¡Ah!, vaya, serán paisanos”. El 25 de noviembre, oficiales de la guarnición de Barcelona arrasaron el local de la imprenta del Cu-Cut y saquearon las oficinas del periódico junto a las de La Veu de Catalunya, órgano de la Lliga. Un año después llegaría la lamentable Ley de Jurisdicciones.

Igualmente es conocido el movimiento de las Juntas Militares de 1917, a modo de sindicalismo castrense, que no respetaron el poder civil. Del mismo modo la Dictadura de Miguel Primo de Rivera, con el beneplácito del Alfonso XIII, justificada por algunos en base al problema de Africa, el terrorismo de la ciudad condal o la cuestión social. El manifiesto dirigido al país, terminaba de la siguiente guisa:  “Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la patria preparamos. Españoles: ¡Viva España y Viva el Rey!”.

Después del fallido intento de Golpe de Estado del general Sanjurjo del 10 de agosto de 1932, llegamos inexorablemente, al día fatídico de 18 de julio de 1936, en el que Don Francisco Franco Bahamonde, General de División y Jefe de las Fuerzas Armadas, no tuvo impedimento moral alguno, sin respetar la Constitución que había jurado defender, para lanzar a la cara del país el siguiente Manifiesto: “Una vez más el Ejército, unido a las fuerzas de la Nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles, que veían con amargura infinita, desparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común, ESPAÑÄ”. Todo lo que vino después, todos lo conocemos, aunque algunos pretenden ignorarlo y otros justificarlo, como los Pío Moa o César Vidal.

Que en el año 1981, el coronel Tejero, entrase a saco en el Congreso de los Diputados, teniendo en cuenta que estábamos inmersos aún en plena Transición Democrática, en la que muchos hicieron profundos sacrificios de amnesia en aras a la reconciliación nacional,  podía entenderse, aunque nunca justificarse. Mas  en pleno siglo XXI venir con éstas, parece un mal sueño. En algunos momentos debemos pellizcarnos, para creer que no es producto de la pesadilla en una larga noche de insomnio. Hoy, todos los españoles de bien nos hemos sentido apesadumbrados, ya que pensábamos, que los pronunciamientos o golpes de estado eran algo que pertenecía al remoto pasado.  Que todavía aparezcan salvapatrias, personajes que puedan sentirse salvadores de la patria, resulta grotesco y lamentable. Por ello hemos merecido la atención de editoriales de grandes periódicos extranjeros, como Financial Times, The Guardian, Le Figaro o Le Monde. Nos ha cubierto de gloria el general.

Con ser triste lo anterior, lo es más todavía el comprobar los comentarios vertidos por los dirigentes del principal partido de la oposición. El Sr. Elorriaga comenta sin reparar en la gravedad de sus palabras, que lo ocurrido es reflejo de la situación que está viviendo el país. Poco después el Sr. Rajoy apuntala que este tipo de cosas no pasan porque sí, y que ha pasado lo que tenía que pasar. Me resisto a pensar que sus 10 millones de votantes puedan pensar lo mismo. Puede hacerse una oposición dura, crítica. Mas todo tiene un límite.

 Acabo estas consideraciones recordando las proféticas palabras de Azaña: “Si triunfara un movimiento de fuerza contra la República, recaeríamos en una dictadura militar y eclesiástica de tipo tradicional. Por muchas consignas que se traduzcan y muchos motes que se pongan. Sables, casullas, desfiles militares y homenajes a la Virgen del Pilar. Por este lado, el país no da otra cosa”.

 

 

Cándido Marquesán Millán Profesor de Historia del IES “Benjamín Jarnés” de Fuentes de Ebro, de Zaragoza.

Julián Casanova

 

 

 

Que el turolense de Valdeagorfa, Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, haya sido nombrado Hijo Adoptivo de la ciudad de Zaragoza, me produce una gran alegría. Sabido es que esta tierra nuestra se muestra más partidaria de reconocer los méritos de aquellos que llegan de fuera, que de los que son de aquí dentro. Esta circunstancia ha sido una constante histórica. Sus méritos científicos son más que notables. Es un riguroso y comprometido historiador, con una amplísima bibliografía; minucioso a la hora de buscar la verdad histórica a la que, como especialista que es, siempre apoya con una extensa documentación.

 

Su obra más destacada es la siguiente: Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938 (1985); La historia social y los historiadores (1991); De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España, 1931-1939 (1997, editado en inglés, Londres y Nueva y York, (2005)); La Iglesia de Franco (2001, bolsillo 2005); Anarquismo y violencia política en la España del siglo XX (2007) o República y guerra civil. Volumen 8 de Crítica-Marcial Pons (2007). Es compilador de obras como Guerras civiles en el siglo XX (2001) y Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco (2002); además de coautor de El pasado oculto. Fascismo y violencia en Aragón, 1936-1939 (1992) y Victimas de la guerra civil (1999). De entre todas ellas merecería destacarse, además e sus estudios del anarquismo,  El pasado oculto. Fascismo y Violencia en Aragón, 1936-1939, que realizó junto con las profesoras Angela Cenarro, Julita Cifuentes, Mª Pilar Maluenda y Mª Pilar Salomón. Esta obra documentada y valiente, ha servido para sacar a la luz y para reconocer a miles de aragoneses que murieron en el lado republicano, y que fueron víctimas de la represión franquista durante la guerra civil y los primeros años de la posguerra. Su primera edición fue del año 1992, y ha vuelto a reeditarse por sus méritos.

 

Es asiduo colaborador del periódico El País, donde escribe artículos valientes y comprometidos. También es asesor de numerosas Revistas de Historia.

 

 Con este bagaje no resulta sorprendente que Casanova haya sido profesor visitante en el Queen Mary College, University of London (1985-86), en el Center for European Studies, Harvard University (1991-1992), en The Kellogg Institute y Nanovic Center for European Studies (University of Notre Dame, 1998 y 2002 respectivamente), en la New School for Social Research, Nueva York (2004 y 2006), en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Quito, Ecuador (1994), y en la Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga, Colombia (1997).

 

Hay otro aspecto de su actividad profesional que merece destacarse. Muchos profesores universitarios están volcados casi con exclusividad en su labor investigadora y se olvidan de su tarea docente. No es el caso de Casanova. Es un extraordinario docente. La valoración que hacen de él sus alumnos lo demuestran fehacientemente. Por ende, sus clases están abarrotadas de alumnos. Es importante lo que explica y por como lo transmite. Se nota que ama la historia como pocos.

 

 También, ha sido durante varios años coordinador de la asignatura de Historia de España de 2º de Bachillerato del Distrito Universitario de Zaragoza. No sin polémicas, sus orientaciones han servido para que todos los alumnos aragoneses conocieran los períodos de la II República, la Guerra Civil y el Franquismo. Algo totalmente necesario e imprescindible, ya que muchos profesores nos habíamos acomodado a explicar otros momentos y otros personajes de la Historia de España.

 

No hay que olvidar que son ya numerosos los historiadores aragoneses que se han ido formando al amparo de sus indicaciones y de su ejemplo. En definitiva, está creando escuela.

 

Es momento de felicitarnos que un bajoaragonés de Valdeagorfa se vea reconocido por la ciudad, que le acogió desde su primera juventud, y donde ha desarrollado su encomiable y fecunda carrera profesional. Y su juventud nos hace esperar que todavía será mucho más larga.

 

¡Felicidades, Julián!

 

Cándido Marquesán Millán

 

Algunas reflexiones sobre el huracán Katrina

 

 

               

 

 

Lo ocurrido estos días pasados en algunos estados norteamericanos, puede servirnos para hacernos todos unas reflexiones. De entrada, todos creíamos que estas catástrofes sólo eran posibles en países del Tercer Mundo. Hemos comprobado que no es así, ya que han sucedido en el país más poderoso, en apariencia, del mundo, acostumbrado a considerarse el centro del universo. Verse ahora obligado a solicitar ayuda a otros países parece algo fuera de lo común, en una especie de Plan Marshall a la inversa.  Esta circunstancia tiene que servir de cura de humildad para sus ciudadanos, incluido su Presidente.

             Que haya ocurrido esta catástrofe u otra parecida entraba dentro de lo posible. Los Estados Unidos es un país fuerte en apariencia; es un ídolo con pies de barro, ya que tiene muchos y profundos problemas internos y que en los últimos años se han agravado. Su despliegue militar en Irak, sus viajes espaciales a Marte, los premios Nobel en medicina o química, no deben servirnos para ocultar la realidad auténtica. Las bolsas de pobreza son inmensas, sobre todo, entre la población negra o latina. Según la Oficina del Censo, el año 2004, aumentaron 1,1 millones los pobres con respecto al año anterior. Tras descender con Clinton, con Buhs han aumentado en un 17%. Resulta vergonzoso que estén flotando en Nueva Orleans en las aguas pútridas cientos de cadáveres, pero también que en la capital norteamericana la tasa de mortalidad infantil sea el doble que en la china. Según un Programa de desarrollo humano, de la ONU, un niño afroamericano de Washington tiene más posibilidades de perecer en el primer año de vida que en una ciudad india del estado de Kerala. En Estados Unidos ha aumentado la tasa de mortalidad infantil, algo que no ocurría desde el año 1958. En el año 2004 había 37 millones de pobres, la mitad de ellos niños. Existen 45,8 millones de ciudadanos sin protección de la Seguridad Social. Todo esto es obra del gobierno Bush. Lo ha conseguido, aunque no lo cuenta, gracias a los recortes presupuestarios, las bajadas de impuestos y el incremento de gasto militar, lo que le ha impedido dedicar partidas presupuestarias al mantenimiento de los diques de contención de Nueva Orleáns y a otros gastos sociales. Ha conseguido debilitar los servicios públicos como sanidad, educación o pensiones como nunca; siguiendo una política neoliberal a ultranza, inaugurada por Reagan, que preconiza el adelgazamiento del Estado, para traspasar todo, cuanto más mejor a la iniciativa privada, ya que esta acudirá presta y veloz a solucionar los problemas de los ciudadanos, allí donde estos aparecieran. El espectáculo actual de las calles de Nueva Orleáns nos ha podido servir para constatar la respuesta de la iniciativa privada.

            Su presidente dijo que esta catástrofe era impredecible. No es cierto. Ya hacía tiempo se había dicho  que existían 2 posibles y factibles peligros; el derrumbe de los diques de contención y las dificultades de una evacuación. Por cierto, en el desencadenamiento de este desastre, Sr. Bush, algo tendrá que ver  su no ratificación del Protocolo de Kyoto

            Con todo lo expuesto podemos entender lo ocurrido en Nueva Orleáns. Mas una vez presentada la catástrofe su ínclito Presidente ha reaccionado tarde y mal.  Faltaba más de 1/3 de la Guardia Nacional de Luisiana y casi la mitad de Misisipí al estar en Irak. No actuaron, como debieran, los Servicios de Protección Civil, al estar más preocupados en la lucha contra el terrorismo y la vigilancia en las fronteras para controlar la entrada de emigrantes, que en proteger a los ciudadanos norteamericanos en un desastre de la naturaleza. Con Bush no va el tema. El no se siente culpable, por ello ha decidido abrir una investigación para conocer lo que ha ocurrido. ¡Hace falta ser cínico! Claro que es responsable y mucho. Mas qué se puede esperar de un personaje que en una conferencia de prensa del 15 de octubre de 2001, con una simpleza rayana en la estupidez, si no fuera por el cinismo que esconde, pudiera decir algo, como lo que sigue: “Me confunde ver que hay tanto malentendido de lo que es nuestro país, y que la gente nos pueda odiar…Simplemente no puedo creerlo, porque yo sé cuán buenos somos. Tenemos que hacer un mejor trabajo al representar a nuestro país en el mundo. Tenemos que explicar a la gente de Oriente Medio, por ejemplo, que es contra el Mal contra el que estamos luchando, no contra ellos”.

 

 

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN

                       

           

Es la hora de la Política

 

 

 

 

 

Uno de los problemas más complejos de resolver en el momento político actual, es el nacionalista. Nada nuevo. Desde hace unos 100 años la clase política no ha sabido abordarlo ni encontrar una solución adecuada, y cuando parecía hallarse,  se abortó de cuajo el intento por parte de la dictadura franquista. Se abordó de nuevo con la Constitución de 1978, mas no debió ser suficiente, ya que el problema sigue estando ahí. Quien lo ignore es un iluso, desconectado de la realidad. Uno de los intelectuales más perspicaces de la historia de España, Ortega y Gasset, lo expresó ya con nitidez en las Cortes de la II República, al decir: reconozcamos que hay de sobra catalanes que, en efecto, quieren vivir aparte de España. Ellos son los que nos presentan el problema: ellos constituyen el problema catalán, del cual yo he dicho que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar. Frente a estas palabras, que reconocen la existencia del problema; y reflejan gran pesimismo para encontrar una posible solución; podemos contraponer otras, dichas en la misma época y lugar por uno de los más grandes políticos de la Historia de España,: Cataluña dice, los catalanes dicen: “Queremos vivir de otra manera dentro del Estado español”. La pretensión es legítima. Este es el problema y no otro alguno. Se me dirá que el problema es difícil, ¡Ah!, yo no   si es difícil o fácil, eso no lo sé; pero nuestro deber es resolverlo, sea difícil, sea fácil. Se podría suprimir el problema, de dos maneras. Una, como quieren los extremistas de allá y de acá: separando a Cataluña de España; pero esto, sin que fuese seguro que Cataluña cumpliese su destino, dejaría a España frustrada en su propio destino. Y la otra sería aplastar a Cataluña, con lo cual, sobre desarraigar del suelo español una planta vital, España quedaría frustrada en su interés y su justicia. Hay, pues, que resolverlo dentro de los cauces políticos Estas palabras de Manuel Azaña, muestran que la política está para resolver problemas a la ciudadanía.

Los textos precedentes, podrían haber sido escritos hoy, pueden servirnos para hacernos reflexionar a todos un poco con  cierta templanza y sosiego, algo muy conveniente. Para los dirigentes del Partido Popular, con la aquiescencia y permiso de la COPE, no existe problema alguno. Y si existe lo ha generado artificialmente la actuación irresponsable del Presidente del Gobierno, al despertar entre la clase política catalana unas expectativas infundadas. Mas la solución es fácil, en todo caso. Se toca a rebato a todos sus acérrimos incondicionales a una gran concentración, ya hubo un precedente en nuestra historia, el 28 de julio de 1932 en la plaza de toros de Madrid contra el Estatut catalá. Se concentran todos los de aquí y los de allá,  delante de la Puerta del Sol, kilómetro cero, de donde salen en sentido radial todas las carreteras de España,; se leen 19 artículos, elegidos ex profeso, de la Constitución por representantes de cada una de las entidades autonómicas; de una manera fortuita, el segundo leído por el catalán Enric Jardí: “La constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre ellas”. Como colofón Mariano Rajoy proclama que la única nación es la española. Y el problema deja de existir balsámicamente. Y todo está solucionado. Actuaciones como éstas demuestran mala fe e irresponsabilidad. Manifiestan no entender el problema en toda su complejidad, y para lo único que sirven,  es para enquistarlo todavía más. No se puede dar un portazo en las narices, los ha habido bastantes, a Cataluña. No se puede llevar a las calles un asunto que debería haberse resuelto en la mesa de las negociaciones, ni manipular la información y presentar el Estatut catalá como un ataque a la integridad de España y contra el resto de los españoles; ni encender una hoguera de odios y condenas contra los catalanes. Recomendaría a los dirigentes populares que leyeran las editoriales, del día siguiente a la concentración, de los principales periódicos catalanes; allí podrán ver cómo se respira por aquellos lares. En lugar de fomentar la unidad de España, lo que están consiguiendo es agrietarla, cada vez más.

Frente a éstas actuaciones, hay otras. Por supuesto, llenas de dificultades y de aristas,  que pueden resultar fallidas y con altos costes electorales. Consisten en reconocer el problema, como Ortega y Gasset. Es la primera condición para tratar de abordarlo.  A partir de esta premisa, se debe actuar con tiento, con mesura y grandes dosis de generosidad. En esta línea se actúa por parte del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Admite a trámite el proyecto de ley del Estatut de Catalunya, para su debate en el Parlamento español. Algo que no se puede obviar. ¿Cómo se puede rechazar, a no ser un irresponsable, un proyecto de ley, que ha sido pactado por el 88% de las fuerzas políticas catalanas? Puesto sobre la mesa, hay que hablar, dialogar, pactar. No queda otra opción. Es la hora de la Política con mayúsculas, como dijo Azaña. Es el momento del Parlamento, no de la calle. No hay otra opción, así de simple.

 

 

Cándido Marquesán Millán

 

El lodazal de la guerra de Irak

                                   

 

 

 

            Todo lo relacionado con la invasión y guerra de Irak, huele a podrido.  Cuanto más tiempo pasa todo parece más deshumanizado. Todo en esta guerra es lamentable. El inicio, el desarrollo y su posible final. Lo más grave que está ocurriendo es que ya nos hemos insensibilizado ante el goteo continuo de muertes, todavía más ahora con el  actual protagonismo de la Guerra en el Líbano. Si un día mueren 50, al día siguiente son 60. Estas noticias dejan de ser noticia.  Por cierto, mientras estoy escribiendo estas líneas, escucho en el Telediario que en las ciudades de Sadr y Kirkuk se han producido unos atentados, con 60 muertos. No sé si son sunníes o chíies. Da igual. Pero no quiero, no debo acostumbrarme a que todos los días se produzca semejante hemorragia humana. Todavía debe de quedar algo de sentido común en el ser humano. Algo debemos hacer, aunque ignoro el qué. Ahora estamos interesados por Hezbolá, Hamas, Gaza, Olmert y el Líbano. Esto va de modas. La noticia es cosa de marketing. 

No obstante,  lo que está pasando en este país, una de las cunas de la civilización humana era predecible. Pero qué podíamos esperar si tenemos en cuenta que toda esta empresa ha sido diseñada desde los Estados Unidos y por su ínclito Presidente George W. Bush., y con el apoyo incondicional de Blair y Áznar, que debieron pensar, al hacerse la foto de las Azores, que iban a pasar a la posteridad por instaurar un nuevo Orden Mundial, como lo hicieron Stalin, Roosvelt y Churchill  en la celebérrima de la Conferencia de Yalta. De verdad, se cubrieron de gloria. Mas de gloria pútrida.  Con la excusa de derribar al Dictador Sadam Hussein, se pergeñaron toda una sarta de mentiras, como la de las armas de destrucción masiva y de defensa de la democracia. Llueve sobre mojado. No es necesario insistir en demasía. Nos han mentido tantas veces, que una más no debe producir extrañeza. Ya conocemos todos, cómo los Estados Unidos, que se autodenominan “imperio de la paz”, “imperio de la libertad”, e incluso “imperio democrático” se las gastan. Basta recordar cómo este Imperio derrocó gobiernos en Irán y Guatemala, siendo presidente Eisenhower; en Chile con Nixon en 1973, y en guerras preventivas: contra Nicaragua, durante la década de los ochenta del siglo pasado, siendo presidente Ronald Reagan; contra Irak en 1991 siendo presidente George H. W. Bush; contra Afganistán en 2002 y contra Irak, de nuevo, en 2003, las dos últimas bajo la presidencia de George W. Bush hijo, y en amenazas contra otros países como Corea del Norte e Irán. Podríamos poner muchos más ejemplos.

            Bush se cree bendecido por Dios para realizar una misión histórica y tiene la convicción de estar dirigiendo el país del “Destino Manifiesto”. Bastantes fundamentalistas religiosos americanos le han hecho creer que es el enviado de Dios, en una especie de providencialismo. En la cruzada contra el Eje del Mal, Dios está de su lado. Su misión imperial es de derecho divino. Ese providencialismo desemboca inexorablemente en un teísmo político, más  propio de sistemas teocráticos, propios del Medievo, que democráticos, y por ello utiliza a Dios como legitimador de determinadas actuaciones políticas. Bush ha dicho que ha llegado a ser gobernador  de Texas, merced a un designio divino.

            Además, todo el discurso y la actividad política de Bush demuestra una concepción maniquea de tonos apocalípticos, que sirve de justificación para cualquier actuación El representa el Bien Absoluto y otros, en contraposición irreconciliable, el Mal Absoluto. Blanco y Negro, sin matices. Por ello Estados Unidos es el país que representa el Eje del Bien, como no podía ser de otra manera, de ahí su indiscutible legitimidad para luchar contra el mal. Así lo reconocía Bush en una conferencia de prensa en octubre de 2001, con un infantilismo rayano en la estupidez, a no ser por el cinismo que se esconde: “Me confunde ver que hay tanto malentendido de lo que es nuestro país, y que la gente nos pueda odiar. Simplemente no puedo creerlo, porque yo sé cuán buenos somos. Tenemos que hacer un mejor trabajo al representar a nuestro país en el mundo. Tenemos que explicar a la gente de Oriente Medio, por ejemplo, que es contra el mal contra el que estamos luchando, no contra ellos”.  

            Este maniqueísmo implica que hay que tomar postura; no vale la indiferencia o la neutralidad. O se está con el Imperio del Bien o se está con el Imperio del Mal. Esto justifica también una venganza implacable. El primer nombre que se dio a la operación militar contra Afganistán en respuesta a los atentados del 11-S, fue “Justicia Infinita”. Esta expresión supone la puesta en marcha la ley del talión. El conflicto por ello se convierte así en una Guerra Santa. Para conducirla a buen término no se deben reparar en medios, de ahí un militarismo a ultranza con los consiguientes y justificados incrementos en presupuestos armamentísticos. Debemos, tenemos que estar seguros. La defensa de la gran nación justifica la extensión de la violencia y de la muerte por todo el mundo, sin detenerse en la población civil, sean ancianos o niños, como está ocurriendo actualmente en Irak. No tiene muchos prejuicios morales Bush, si tenemos en cuenta que durante su mandato de gobernador en Texas fueron ejecutadas 152 personas. Un buen currículo para acceder a la Presidencia de los Estados Unidos. A este individuo, le siguieron a pies juntillas, Blair y Aznar. Triste, lamentable y pútrido. Y todavía hay quienes critican el haber salido de este lodazal. Incomprensible.

 

 

 

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN

El fin justifica los medios

 

 

 

 

 

            Todos estamos comprobando, hace ya tiempo, el estado de crispación y de desconcierto que se está sembrando en la sociedad española como consecuencia de los acontecimientos relacionados con el terrorismo de ETA. El tema es extraordinariamente complicado y de difícil solución y que puede acarrear graves consecuencias para la convivencia en el futuro, por lo que algunas fuerzas políticas deberían ser especialmente cuidadosas y discretas a la hora de tocar esta cuestión.

            El Gobierno de Rodríguez Zapatero, reconociendo la existencia del conflicto en Euskadi, primera condición para su solución, tendió puentes e intentó el acercamiento al entorno de ETA en aras a la consecución de la paz, tras el manifiesto de la tregua. Los Gobiernos del PP hicieron ya lo mismo y la oposición no se rasgó las vestiduras, manteniéndose en un segundo plano, siendo especialmente discreta, respetando y apoyando la política del Gobierno. Ese parece ser el camino y no hay otro. Los partidos políticos deben ir todos a una y en la misma dirección; de lo contrario el fracaso puede ser estrepitoso.  El intento de Rodríguez Zapatero ha sido loable, mas probablemente no debería haberse embarcado en este más tenebroso, sin contar la implicación y apoyo del otro gran partido de carácter estatal.

             Admitido lo anterior, cabe decir que una vez perdieron las elecciones en marzo de 2004, los dirigentes populares han seguido una política de hostilidad constante contra el Gobierno, que ha generado un estado de crispación en la sociedad española, desconocido desde tiempos de la Transición, e imprevisible en cualquier país avanzado.  Esta actuación de los populares pudiera explicarse por el enfado que les causó la imprevista derrota electoral del 14-M. O quizás se debiera a que tomaran las riendas del partido los halcones. O podría ser a que el PP eligió ex profeso la estrategia de la confrontación permanente, como la única manera de alcanzar el poder.  Lo que si parece cierto es que desde el 14-M los Rajoy, Acebes, Zaplana y CIA. han dado muestra de un nerviosismo, nada conveniente, en la actuación política.

La actual dirección del PP da la sensación de ser  auténticos kamikazes. Parecen movidos por la desesperación. Son todo un conjunto de políticos que, como no tienen futuro, no tienen nada que perder. Si, tras la derrota electoral del 14-M, el partido hubiera llevado a cabo un congreso y hubiera hecho una autocrítica, se hubiera dado paso a una nueva generación de políticos que, libres y no comprometidos con el pasado, estarían haciendo una oposición útil para la sociedad y más legitimable. Como saben que todo se lo juegan a una carta, no tienen problema alguno en embarcar a todos correligionarios y a todos aquellos sectores de la sociedad que puedan embaucar, con el apoyo incondicional de determinados periódicos y emisoras de radio, en un viaje que no tiene otro objetivo que derrocar al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Primero se inventaron la mentira de la conspiración en la masacre del 11-M. ¡Qué de cosas hemos tenido que oír un día tras otro, tratando de vincular estos atentados con la banda terrorista de ETA! Mas la verdad desagradable asoma, y a la trama islamista se le cae el velo, y en el tercer aniversario, el juicio está demostrando que no hay rastro alguno de ETA. Como esto ya lo sabían, han tenido que montar otra gran mentira. Independientemente que el Gobierno socialista haya podido cometer errores en todo el proceso de negociación con ETA, lo que parece indubitable es que por primera vez en la historia de nuestra reciente democracia un gran partido, que ha detentado el Gobierno de España, y que cabe pensar que lo hará en el futuro, ha decidido servirse con fines partidistas de la política antiterrorista del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Es posible que los socialistas hayan errado en su cálculo, al pensar que podían afrontar, sin el concurso de la oposición, un final pactado de ETA. Probablemente han calibrado mal también, las repercusiones en la opinión ciudadana de su actuación en el caso De Juana; pero lo que no se puede decir, de ninguna manera, que Rodríguez Zapatero sea cómplice de los terroristas; que el PSOE sea un traidor a la patria, o que el Gobierno esté vendido a ETA. Los dirigentes del Partido Popular saben perfectamente que no es así, y a pesar de saberlo, han decidido tirar por la calle del medio y jugar con los sentimientos de una parte importante del pueblo español con fines partidistas. No se puede decir ante cientos de miles de españoles que España está en peligro, a no ser a costa de una gran irresponsabilidad .

Rodríguez Zapatero tiene argumentos de peso suficientes para justificar la atenuación de la pena de De Juana. Doscientos penalistas-catedráticos y profesores titulares, jueces y fiscales- de toda España han suscrito un comunicado en el que expresan su plena conformidad con la medida de prisión atenuada acordada por Instituciones Penitenciarias, con el aval del juez de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional. El documento señala que la medida fue propuesta por la junta de la prisión Madrid VI y asumida por el juez que tutela el cumplimiento de las penas impuestas por la Audiencia Nacional. El escrito subraya que no se ha concedido a De Juana beneficio penitenciario alguno, sino que la decisión se realiza en estricto cumplimiento de la legalidad vigente. Los penalistas han dicho que el Estado de derecho: “Ha de tener por principio fundamentalmente los de la tutela de la vida, y de humanidad en el uso del derecho penal y en el tratamiento penitenciario”. Como vemos argumentos no le faltaban a ZP, por ello no debería haber entrado al trapo de justificar su decisión a través de la miseria de los otros. Los populares, auténticos trileros, le tendieron la trampa. Y cayó, aunque en parte se puede justificar porque estaba hasta las narices de mentiras y de manipulación de la verdad. Los populares son hábiles y tramposos. Y nos vienen ahora con la monserga de defender la libertad y España. ¡Qué desvergüenza! Ellos tienen muy claro lo que es verdaderamente importante. La finalidad última es alcanzar el poder, como sea y lo más pronto posible. Nunca pudo usarse con más exactitud la frase de Maquiavelo: El fin justifica los medios.

 

 

 

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN

El Gobierno del Tripartito

 

 

 

            Llevamos unos días y lo que nos queda, oyendo y leyendo todo un conjunto de invectivas en casi todos los medios de comunicación, hablados, escritos y telemáticos, contra el futuro Gobierno Tripartito de Cataluña. En la anterior legislatura el Tripartito ya tuvo que soportar unos ataques furibundos por parte de determinados poderes mediáticos capitalinos.  Pocas veces en la Historia de España se han oído tantos y tan numerosos dicterios. Quien se llevó la palma fue Carod Rovira. De verdad, no es santo de mi devoción, pero todo lo que se ha dicho sobre él, es difícil que pueda encontrarse algo parecido. Mas para algunos si Carod no hubiera existido tendrían que haberlo inventado.  Maragall tampoco se fue de rositas. Si esto fue así, lo que vendrá ahora es para ponerse a temblar. Todavía más, porque conspicuos analistas políticos ya habían previsto el futuro, cual si fueran magos. Unos hablaban de mayoría absoluta de CIU. Otros hablaban de socioconvergencia. Pues vaya por donde, ni lo uno ni lo otro. Lo que ha ocurrido era algo que entraba dentro de lo razonable y previsible: que pudiera constituirse de nuevo el Tripartito, entre partidos de izquierdas. De ahí el chasco que se han llevado, mas éstos sorprendidos, pienso, que en el fondo, deberían sentirse plenamente satisfechos y agradecidos, porque ya tienen tema en columnas, tertulias, libros y conferencias presentes y futuras.

            De la actuación del pasado Tripartito podría hablarse mucho. No todo ha sido Estatuto. Ha habido más cosas. Las políticas sociales han sido espectaculares, véase, por ejemplo, el avance en el ámbito educativo. Ahí está el aumento de inversión en construcciones escolares y en profesorado en la enseñanza pública, que había sido descuidada por el Gobierno de Pujol. Como también en el ámbito sanitario, cultural, etc. Estos hechos muchos no los han querido ver. Todo ha sido Estatuto, Estatuto y Estatuto.  Mas el pasado, pasado es. Ya lo estudiarán los historiadores. Ahora quiero detenerme en el presente rabioso y el futuro inmediato.

            La esencia del sistema democrático radica en que cuando no existe mayoría absoluta de una fuerza política, las diferentes fuerzas políticas inicien una serie de contactos para conseguir unos pactos, en aras a alcanzar un futuro Gobierno. Y si lo consiguen pronto, todavía mejor. Y así ha ocurrido. Este hecho es escrupulosamente democrático. Y si alguien no lo entiende así, es que no ha llegado a captar ni entender en profundidad la esencia del sistema democrático. Todavía nos falta a los españoles tradición democrática. Todo se andará.

De verdad, no tiene sentido en democracia que el candidato del partido más votado ponga en tela de juicio la “calidad democrática” de este pacto de Gobierno, así como afirmar que el socialista Montilla y el republicano Carod Rovira hayan engañado a los ciudadanos catalanes, al esconder que el PSC, ERC e IC-EUiA habían cocinado un pacto de Gobierno antes de que se celebraran las elecciones de este 1 de noviembre. Estas acusaciones sólo pueden entenderse, como un arrebato momentáneo en alguien, que se ha visto sorprendido  por los resultados electores. Hasta que no se produce el recuento final no hay nada definitivo en unas elecciones. No es bueno en campaña electoral acudir al notario o regalar DVDs a los lectores de un periódico. El cazador cazado.

Por lo que hace referencia al partido popular más de lo mismo. Seguirán a pies juntillas las soflamas de las ondas radiofónicas de madrugada, impregnadas de incienso y valores evangélicos, del pequeño talibán de sacristía, y las patrióticas y profundas editoriales del director del paradigma del periodismo de investigación.  El culpable primero de todo ha sido, es y seguirá siendo Rodríguez Zapatero, que está dando alas al independentismo. Luego la emprenderán con Carod  Rovira, y posteriormente con Montilla. O con todos a la vez. Aquí no quedará bicho viviente. El futuro inmediato será la Apocalipsis. Cualquier ciudadano sensato debería huir a Burkina Fasso, para que vuelva la calma y el sosiego mientras tanto. De verdad, es como para ponerse a temblar ¡Qué Dios no coja confesados! Aunque tampoco nos vamos a aburrir. Esto parece seguro.

 

 

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN

El mundo en que vivimos

 

 

 

            Toda persona, medianamente sensata y responsable, intenta estar informada de todo lo que ocurre en su entorno, tanto a nivel nacional como internacional. No parece conveniente que nos encerremos en una urna de cristal y que nos despreocupemos de todo lo que acontece en nuestro alrededor. Este juicio nadie podría cuestionarlo. Parece tan claro que no merece la pena gastar más letras ni palabras.

            Estas previas afirmaciones que parecen incuestionables a priori, a mí me plantean serias dudas. Me explicaré. Siempre he tratado de interesarme por todos los acontecimientos que me rodean. Es más me ha parecido un ejemplo de responsabilidad humana. Todo lo que pasa en el orbe terráqueo, y más todavía después de la globalización, me interesa. No obstante, esta altruista preocupación me puede generar profundos traumas, como voy a tratar de explicar en las líneas que siguen.

            He caído en mis manos un periódico de tirada nacional. Todos los días acostumbro a comprarlo. Leo en primer lugar los titulares. A medida que lo voy haciendo me surge un sentimiento mezcla de pesadumbre y de enfado. No quiero citar cuál es el periódico. Da igual. Podría ser otro cualquiera. Es del 12 de julio de 2006.

En primera página, noticia destacada del día es la que sigue, con los siguientes titulares: 160 muertos en Bombay al estallar siete bombas en trenes de cercanías. Debajo de estos titulares en tamaño más reducido se indica: Similar al del 11-M, el atentado deja 450 heridos- Alerta máxima en India tras el ataque a su capital financiera- Las explosiones fueron en hora punta. Para empezar a la hora del desayuno no está mal. En el flanco izquierdo en letra más diminuta, aparece: E.E.U.U reconoce a los detenidos en Guantánamo sus derechos como presos de guerra. Por fin, el país paradigma de la democracia se avergüenza y parece que le entra un poco de sentido común. En la parte izquierda, se cita: Iberia decide hoy si denuncia a los pilotos al considera que la huelga es ilegal. Tiene bemoles la cosa que se pongan en huelga unos “trabajadores” que tienen un sueldo de 150.000 euros. Seguimos: Bruselas advierte a Rusia que no cambiará derechos por energía. Es decir que los derechos humanos, según algunos políticos, son equiparables a las bombonas de butano. Proseguimos con otra: El Supremo confirma la sanción al general MENA por criticar el Estatuto catalán. A estas alturas de la película, tras 30 años de democracia, todavía nos encontramos salvadores de la patria. Otra más: El Gobierno valenciano rechaza toda responsabilidad en el accidente del metro. Tampoco nos debe extrañar, aquí nadie es responsable de nada. Proseguimos sin tregua: Los países del G-8 han incumplido la promesa de aumentar la ayuda a África. Prueba incuestionable de que uno de los valores que impregnan nuestra sociedad actual, de la globalización, del neocapitalismo, de la democracia liberal, es la solidaridad. Seguimos en la misma línea: Garzón prosigue la operación contra la red de extorsión de ETA con otros detenidos. En relación a  las noticias anteriores, me he tomado la licencia de hacer un breve y conciso comentario. Mis lectores me perdonarán que sobre ésta no haga ninguno, ya que la noticia se comenta por sí misma. Los titulares prosiguen: El Papa nombra portavoz a un jesuita italiano en lugar de Navarro-Valls. En pro de la sinceridad, les digo que me la trae floja. Que sea un jesuita en lugar de Navarro-Valls no me quita el sueño. Mas sigo leyendo debajo del titular, sin saber por qué, y nos indica que la Compañía de Jesús ha recuperado peso y poder al ocupar uno de los puestos claves del Vaticano. La elección de Lombardi supone que los jesuitas empiezan a recuperar el protagonismo perdido con Juan Pablo II, que les consideraba teológicamente heterodoxos e impregnados de ideas izquierdistas. Toma castaña, si estos son de izquierdas como serán los de derechas.

            El último titular, que me va a suponer una bocanada inesperada de aíre fresco, dice así: Freire logra en Dax su segunda etapa en el Tour tras un impresionante sprint.  Ya no hay más titulares, ya son bastantes. Los he leído todos, aunque en algunos momentos se me han planteado serias dudas el hacerlo.

            Sigo siendo un ciudadano responsable. Paso a la segunda página, confiando en que sea más ligera. Vano intento. En letras grandes y a toda plana: Matanza terrorista en India. En letras más diminutas, ampliando la noticia sin cortapisa ni remilgo alguno: Hay miembros rotos por todas partes.

            En la tercera más de lo mismo: Las autoridades indias señalan a grupos integristas paquistaníes como los autores. En la margen derecha: La Embajada descarta que haya víctimas españolas. Vale, si no hay víctimas españolas, la cosa ya no es tan grave.

            En la cuarta, en una fotografía truculenta, aparecen en dos camastros de un hospital tercermundista, dos muertos, y en una silla de ruedas una víctima que espera impacientemente que sea atendido. Para suavizar, se coloca el titular: Condena internacional y rechazo por una agresión despreciable y monstruosa. El Gobierno y las víctimas del 11-M transmiten su emoción de manera especialmente sentida.

            Prescindo de la quinta y paso a la sexta, esperando mejores noticias. Vano intento. El titular no es menos cruento: La oleada de violencia en Irak causa otros 64 muertos en diferentes atentados. Más de 200 personas han sido asesinadas en ataques sectarios en los últimos cinco días.

            Después de la séptima de publicidad, llegó a la octava, con dos titulares: Los bombardeos israelíes dejan gran parte de Gaza a oscuras. Guerra sucia en México.

             La paciencia tiene un límite. No quiero ser un ciudadano responsable y sensible con los acontecimientos de mi entorno. Cierro el periódico, lo precipito en el cubo de la basura, cojo en mis manos una novela que un amigo, hace tiempo me ha recomendado, titulada: La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, y en mi radio-cassette, pongo música de Demis Roussos, y escuchando una canción titulada Mañanas de Terciopelo, comienzo a respirar.

 

 

            Cándido Marquesán Millán