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El Cristo con un martillo vertical y una hoz horizontal. Por un diálogo cristiano-marxista.

 

 

            En el último y reciente viaje del papa Francisco por algunos países sudamericanos, a su llegada a La Paz entre los diferentes obsequios que recibió por parte de Evo Morales, uno llamó poderosamente la atención, una reproducción de una escultura en madera de un Cristo incrustado en un martillo vertical y una hoz horizontal, el símbolo comunista de la unidad entre los obreros y campesinos, realizada por el jesuita Luis Espinal de origen español, del pueblo catalán de St. Fruitós de Bages, cerca de Manresa, nacido en 1932, hijo de una familia sencilla, trabajadora, tradicional y cristiana. Luego se nacionalizó boliviano, Luis Espinal, más conocido luego como Lucho. Tengo que reconocer que el hecho mencionado en principio me pasó desapercibido, y he tenido que conocerlo tras la lectura de un artículo, realizado por otro jesuita español Xavier Albó, publicado en una extraordinaria revista La Migraña, la número 15, patrocinada por la vicepresidencia de la República de Bolivia, cargo desempeñado por uno de los ideólogos más destacados de la izquierda sudamericana, Álvaro García Linera.

 

            Ni que decir tiene que el regalo de Evo ha sido criticado duramente desde la oposición boliviana y de determinados sectores reaccionarios del catolicismo. Algunos analistas se han preguntado si el papa hubiese aceptado una imagen que en vez de un Cristo crucificado en el mango de un martillo comunista tuviera la imagen de un Cristo crucificado sobre la esvástica nazi. No creo merezca la pena replicar  a estas críticas. Cada uno es libre de pensar y decir lo que le parezca oportuno.

 

            Para entender el significado del regalo del Evo parece pertinente hacer unas breves referencias a Lucho. Llegó a Bolivia en 1968 pocos meses después del asesinato del Che Guevara, un país que con un gran riqueza humana y material (petróleo, gas, minería, cultivos de todos los climas, ganadería, riqueza hidrográfica...) no conseguía progresar, por lo que se situaba entre los más pobres de toda América Latina. ¿Por qué? Esta pregunta atormentó durante mucho tiempo a Lucho. ¿Por qué en un país con tanta riqueza, sólo una minoría vive bien, mientras las grandes masas sobreviven o mueren antes de tiempo? En una dictadura hacer preguntas es peligroso.  Al respecto me viene a la memoria la frase de Helder CámaraSi doy de comer a los pobres,  me dicen que soy un santo. Si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy comunista”.

Su llegada en el 1968, es en el momento de mayor efervescencia latinoamericana, donde el pueblo resiste a las dictaduras militares que se han ido imponiendo en todo el Cono Sur y en otros países de América Latina. Es el momento del auge de la teología de la liberación, son los años de las dos importantes reuniones del Episcopado latinoamericano en Medellín (1968) y Puebla (1979), tiempo de las luchas de Centroamérica, de golpes y contragolpes de estado en Bolivia.

 

Uno de los escritos de Lucho, impresionante por la humanidad profunda y su empatía hacia los más desprotegidos, es Oraciones a quemarropa, escritas antes de su llegada a Bolivia. Una de ellas titulada Comunismo, significa su clara vinculación con la teología de la liberación, dice:  

Señor, nos da miedo este mundo que avanza hacia el comunismo. La mancha roja se extiende con el apoyo de muchos. Hoy, aquí, la religión de la materia es más fuerte que tu Religión, es más viva, más proselitista. Tal vez, sea mejor así, que el comunismo crezca y de un zarpazo saque de su letargo a tu Iglesia milenaria. Ante un peligro tan agudo, ¿qué significa esta iglesia de boato y de rutina? Tal vez, tus pobres hallan en el comunismo aquello que Tú predicaste: el hambre y la sed de justicia (Mt. 5,6). Tal vez, nosotros los hacemos ateos al mostrarles un Dios que de verdad no existe; tal vez, tienen razón al hablar de “opio del pueblo” porque hemos desencarnado nuestra fe

 

            Lucho fue asesinado el 22 de marzo de 1980. Los asesinos de la extrema derecha, dirigidos por el paranoico Arce Gómez, lo trasladaron al matadero del barrio de Achachicala,  en La Paz, donde fue torturado durante unas cuatro horas y al final asesinado con 17 balazos. Al amanecer un campesino encontró su cuerpo tirado en un basural camino de Chacaltaya. Dos días después era asesinado en El Salvador, Monseñor Romero. Su entierro fue una verdadera manifestación popular de duelo. 80.000 personas lo acompañaron al cementerio. Decenas de miles de personas cargaron en volandas el féretro por las calles de La Paz mientras gritaban "Lucho ha muerto, aún quedamos muchos".  En su tumba se puede leer esta inscripción: "Asesinado por ayudar al pueblo". En su camino al Palacio Presidencial para encontrarse con Evo, Francisco detuvo el papamóvil en un punto de los 12 kilómetros que unen el aeropuerto de El Alto con La Paz, donde fue encontrado el cuerpo de Lucho, para decir unas breves palabras: “Recordar un hermano, un hermano nuestro, víctima de intereses que no querían que se luchara por la libertad de Bolivia. El P. Espinal predicó el Evangelio y ese Evangelio molestó y por eso lo eliminaron

 

            Fue un sacerdote peculiar. Estudió artes visuales y utilizó el cine, los documentales y el periodismo para criticar la realidad social. Comenzó a trabajar en Televisión Española durante la dictadura de Franco, colaborando con Martínez Roure en un programa semanal titulado "Cuestión urgente", donde se trataban temas de actualidad que ordinariamente los medios oficiales de comunicación no abordaban. Estos programas tuvieron un gran éxito y fueron comprados por la BBC de Londres. Pero cuando en 1967, la censura oficial vetó un programa donde aparecían las chabolas de los suburbios barceloneses y una entrevista con Alfonso Carlos Comín, Lucho dimitió de TVE. En Bolivia fue realizador, periodista, columnista y editor de varias publicaciones críticas con las distintas dictaduras militares como la de Hugo Banzer o García Meza y su ministro del Interior Luis Arce Gómez, estos últimos condenados en un juicio por su muerte. Participó y organizó en multitud de protestas, pero la que más resonancia tuvo fue la huelga de hambre que hizo en 1978 junto a mujeres, mineros y campesinos para pedir la legalización de los sindicatos y la amnistía de presos políticos.

 

 

Y además practicó la escultura. Como señala Xavier Albó, esa otra forma de expresarse, mediante tallados en madera, resulta un bello complemento de las oraciones a quemarropa. Los hacía aprovechando maderas viejas, patas o tablas de muebles ya destartalados y otras piezas inservibles, y con técnicas muy rudimentarias. Un poco antes de su muerte su comunidad le había regalado una cajita con mejores herramientas, que ya poco pudo usar. Los tallaba sobre todo en fines de semana, con frecuencia para regalarlos a diversos amigos; y siempre con temas adecuados a su situación o reflejando ideas centrales de sus propias vivencias espirituales, cotidianas y políticas. Por ejemplo, la alegría de los niños, la esperanza llena de cariño por un embarazo materno y el dolor por una wawita perdida en el vientre; la opresión militar a contrapunto con la libertad de expresión, los símbolos de la vida en diversos tiempos y culturas. El tallado de mayor tamaño es sobre la huelga de hambre ya citada en la que participó, con multitud de rostros, simplemente delineados, un hambriento esqueleto en el centro y, en las cuatro esquinas, en diagonal, dos cabezas de animales feroces, una flor y una estrella. El de la nueva cruz que Lucho acopló al Cristo de sus primeros votos, con un martillo vertical y una hoz horizontal fue para expresar el necesario pero huidizo diálogo cristiano marxista, con los obreros y campesinos. El que lo hiciera con el Cristo de sus votos muestra cuán adentro sentía la urgencia de tal diálogo. Es una clara llamada a la necesidad de dialogar con todos, pero no una declaración de filiación partidaria. Sin ser militante de ningún partido concreto, él sí fue el que por consenso pudo aglutinar a periodistas de mil tendencias de izquierda, cuando juntos decidieron fundar el semanario Aquí para poder publicar lo que los grandes medios no se animaban a difundir durante las dictaduras militares.

 

En el cajón con herramientas para sus tallados que le regaló nuestra comunidad no mucho antes de su martirio seguían los palos originales de la cruz, como puede apreciarse en la película Un mártir incómodo, filmada por Mariona Ortiz y Ana  Masllorens para la TV3 catalana en 2010. Cuando le mataron yo heredé esa cruz sin mayor trámite, nos dice Xavier Albó,  dado que vivía en la misma casa e incluso en el mismo cuarto. Cuando fui a vivir a la comunidad aymara de Qurpa, allí llevé la cruz, hasta que el pasado marzo, el Moro Alfonso Gumucio presentó en la Cinemateca una reedición de su bello libro Luis Espinal y el Cine, y, para ello, yo hice traer el tallado. En esa presentación, bastantes le sacaron fotos y así llegó al canciller y al presidente. El primero me pidió poco antes de la llegada de Francisco que le prestara el Cristo. Le dije que no, pero que si querían hacer réplicas, no había problema. Y apenas media semana antes de la llegada del papa apareció en mi casa Gastón Ugalde, junto a dos de sus principales ayudantes, para tomar fotos y medidas. Es uno de los más afamados y creativos artistas del país y el autor, entre otros cuadros sobre Lucho, de la bella tapa de la mencionada reedición. En cuatro días Gastón alistó la réplica que Evo entregó al papa. A éste le sorprendió porque ni estaba previsto ni sabía que Espinal se expresaba también como artista. Pero, como ha ido aclarando el propio Francisco desde su tertulia con los periodistas en el avión y después con mayor detalle ya en Roma, lo ha entendido muy bien. El debate mundial que ello ha suscitado se ha debido a la falta de información o, en varios casos, a interpretaciones deliberadamente tendenciosas.

 

Cándido Marquesán

<a href="http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/democracia-sin-pueblo_1021120.html"><strong>Una democracia sin pueblo</strong></a> ( <a href="http://www.elperiodicodearagon.com">El Periódico de Aragón</a> - 25/04/2015 )

<a href="http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/maquina-electoral-pp_1000084.html"><strong>La máquina electoral del PP</strong></a> ( <a href="http://www.elperiodicodearagon.com">El Periódico de Aragón</a> - 24/01/2015 )

 

HAY QUE CONSTRUIR ALTERNATIVAS CONTRAHEGEMÓNICAS

Cándido Marquesán Millán

No es decir nada nuevo que la gran mayoría de politólogos, sociólogos, historiadores, filósofos, economistas, periodistas y otros muchos pertenecientes al mundo de la cultura, están hoy  al servicio incondicional de los grandes poderes políticos y económicos ; y su misión es muy clara: convencer a la gente de que la realidad es la que es, y que es incuestionable, en definitiva, dedicados a apuntalar y justificar una determinada hegemonía política y  a someter a ataques furibundos a quienes tienen la osadía de cuestionarla, por lo que reciben todo tipo de prebendas.

 

Esta idea la explica muy bien Marina Garcés -autora de un extraordinario prólogo del  impresionante libro La Política fuera de la Historia de Wendy Brown-  en un artículo La revolución de lo posible, “En las últimas décadas se han impuesto un tipo de intelectuales que se dedican a contarnos lo que ya no puede ser, lo que ya no podemos seguir pensando, haciendo o deseando. Son los predicadores del fin de la historia, del fin de las ideologías, del fin del pensamiento crítico. Son los intelectuales “cierra-puertas”, verdaderos policías del pensamiento que tienen como función precintar aquellos caminos que ellos mismos declaran intransitables ya para siempre. Con este gesto soberbio, evitan tener que buscar esos otros caminos que están aún por descubrir, esas sendas peligrosas que algunos ya han empezado a abrir o simplemente se libran de tener que pelearse con lo emboscado y con los callejones sin salida de nuestro tiempo”. En definitiva trabajan para defender, consolidar y mantener una hegemonía la impuesta por el neoliberalismo.

Pero como dijeron ya  en 1985, en Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, “Hablar de hegemonía implica que cada orden social no es más que la articulación contingente de relaciones de poder particulares, y que no tiene cimientos racionales últimos. La sociedad es producto de unas prácticas hegemónicas con el fin de instaurar un orden en un contexto contingente. Todo orden es político y no podrá existir ninguno sin las relaciones de poder que le dan forma. Estas consideraciones teóricas tienen unas implicaciones políticas cruciales. Es claro que todo orden es primeramente un orden político, originado de una configuración hegemónica dada las relaciones de poder. La actual globalización, no es algo natural, es producto de la hegemonía neoliberal y se basa en unas determinadas relaciones de poder. De ahí que puede cuestionarse, ya que existen alternativas contrahegemónicas como las políticas de los 30 Años Gloriosos, ahora apartadas por el orden dominante, pero pueden actualizarse. Todo orden hegemónico puede ser cuestionado por prácticas contrahegemónicas que intenten desarticularlo para establecer otra hegemonía.

Esto lo tuvo muy claro la derecha, tal como lo explica Raimon Obiols en su libro Patria humana: globalización y socialismo en el si siglo XXI. Al final de la II Guerra Mundial, estaba vigente la doctrina de Keynes y se iniciaban en Europa occidental políticas dirigidas a la implantación del Estado de bienestar. Por ello, en abril de 1947 se reunió en el “Hotel du Parc”, en Mont-Pèlerin, en Suiza, un grupo de 39 personas entre ellas: Friedman, Lippman, Salvador de Madariaga, Von Mises, Popper.. con el objetivo de desarrollar fundamentos teóricos y programáticos del neoliberalismo, promocionar las ideas neoliberales, combatir el intervencionismo económico gubernamental, el keynesianismo y el Estado de bienestar, y lograr una reacción favorable a un capitalismo libre de trabas sociales y políticas. Este combate de los neoliberales duro y contracorriente finalmente alcanzaría su éxito en la segunda mitad de los años 70, después de la crisis de 1973, que cuestionó todo el modelo económico de la posguerra.

Su victoria fue producto de muchos años de lucha intelectual. Suele atribuirse al reaganismo, al thatcherismo y a la caída del Muro, pero la historia es más larga. Su triunfo se vio facilitado por la autocomplacencia de una izquierda autosatisfecha. Como dice Susan George “Si hay tres tipos de gente, los que hacen que las cosas sucedan, los que esperan que las cosas sucedan, y los que nunca se enteran de lo que sucede; los neoliberales pertenecen a la primera categoría y la mayoría de los progresistas a las dos restantes”.

Yo no veo hoy que haya un Mont-Pèlerin en la izquierda. Quienes trabajan en construir unas alternativas contrahegemónicas lo hacen individualmente. Como Josep Fontana, al que, aunque me haya referido en ocasiones anteriores, no me resisto a recurrir de nuevo a sus palabras: La Historia es una llamada a la acción, el despertar de las conciencias. La Historia sirve "para ayudar a que las cosas funcionaran". En ese sentido, encuentra una segunda oportunidad para los historiadores en estos momentos de desorientación. "Habiendo fallado las certezas de los modelos con los que los economistas, como Greenspan, articulaban el futuro, hay que preguntarles a los historiadores qué es lo que ha ido mal para recomponer las certezas". Y advierte: esa función sólo sucederá si aceptan su función crítica, si no se dedican a "abastecer el orden establecido con legitimaciones, que es lo que ha hecho la historiografía académica". Y se queja de la falta de responsabilidad de la ciencia: "Desde 1945 a esta parte, la historiografía se ha dedicado a convencer a la gente de que todo intento de cambiar las reglas sociales conduce al desastre, lo cual es una lección de resignación incomparable. Pero eso no es lo que la historia debe hacer, en algún momento debe mover hacia el cambio. Un gramo de sensatez puede ayudar a cambiar las cosas".
Y otro de los autores, profundamente crítico con la situación actual es el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos como en su impresionante su libro El milenio huérfano. Ensayos para una nueva cultura política. Todo es de un profundo calado político. Hace un certero diagnóstico de este auténtico infierno en el que estamos sumidos. En uno de sus capítulos, titulado Reinventar la democracia nos dice que en estos  momentos  se está produciendo la emergencia del fascismo societal. No es  el fascismo de los años treinta y cuarenta. No se trata  de un régimen político sino de un régimen social y de civilización. Es un fascismo pluralista. Las principales formas de la sociabilidad fascista son las siguientes.

El fascismo del apartheid social implica la segregación de los excluidos dentro de una cartografía urbana dividida en zonas salvajes y zonas civilizadas. Estas viven bajo la amenaza constante de aquellas y para defenderse se transforman en castillos neofeudales, en  urbanizaciones privadas. El fascismo del Estado paralelo que actúa con una doble vara, una para las zonas salvajes otra para las civilizadas. En estas últimas, el Estado actúa democráticamente, como Estado protector; en las salvajes de modo fascista, como Estado predador. El fascismo paraestatal resultante de la usurpación por parte de poderosos actores sociales, de las prerrogativas estatales de la coerción y de la regulación social, en connivencia del Estado. El fascismo populista, que consiste en la democratización de aquello que en la sociedad capitalista no puede ser democratizado. Se crean dispositivos de identificación inmediata con unas formas de consumo y unos estilos de vida que están fuera del alcance de la mayoría de la población.

El fascismo de la inseguridad, que se sirve de la inseguridad de las personas debilitadas por la precariedad del trabajo o por acontecimientos desestabilizadores. Tales niveles de ansiedad y de incertidumbre respecto al presente y al futuro rebajan el horizonte de expectativas y crean la disponibilidad a soportar cualquier sacrificio. Y el fascismo financiero el de los mercados de valores y divisas, de la especulación financiera. Es el más pluralista: los movimientos financieros son el resultado de las decisiones de unos inversores individuales e institucionales mundiales y que, de hecho, no comparten otra cosa que el deseo de rentabilizar sus activos. Es el más virulento ya que su espacio-tiempo es el más refractario a cualquier intervención democrática.

Mas, Boaventura de Sousa Santos no solo hace un diagnóstico de la situación actual, elabora unas alternativas contrahegemónicas. Suyas son unas impresionantes  Cartas a las Izquierdas, de momento van publicadas once, que todo aquel  preocupado por la situación actual, tendría que leer. De la Primera Carta voy a reflejar sus ideas principales. No   cuestiona  que exista un futuro para las izquierdas, pero no será una continuación lineal de su pasado. Por ello hay que definir ¿qué es la izquierda? Un conjunto de posiciones políticas que comparten el ideal de que los seres humanos tienen  todos   el  mismo valor, y que son el valor más alto. Ese ideal es puesto en cuestión siempre que hay relaciones sociales de poder desigual, esto es, de dominación.  Las diferentes comprensiones de este ideal produjeron diversas fracturas en las izquierdas y se mataron entre sí.  En nombre de la izquierda se cometieron atrocidades contra la izquierda; pero, en su conjunto, las izquierdas dominaron el siglo XX  y el mundo se volvió más libre e igualitario gracias a ellas. Este siglo corto de las izquierdas terminó con la caída del Muro de Berlín. Mientras tanto, liberado de las izquierdas, el capitalismo volvió a mostrar su vocación antisocial. Ahora vuelve a ser urgente reconstruir las izquierdas para evitar la barbarie. ¿Cómo recomenzar? Con la aceptación de las siguientes ideas:

El mundo se diversificó. La comprensión del mundo es mucho más amplia que la comprensión occidental del mundo; no hay internacionalismo sin interculturalismo.
El capitalismo concibe a la democracia como un instrumento de acumulación; si es preciso, la reduce a la irrelevancia y, si encuentra otro instrumento más eficiente, prescinde de La defensa de la democracia de alta intensidad debe ser la gran bandera de las izquierdas.
El capitalismo es amoral y no entiende el concepto de dignidad humana; defender esta dignidad es una lucha contra el capitalismo y nunca con el capitalismo.
La experiencia del mundo muestra que hay inmensas realidades no capitalistas, guiadas por la reciprocidad y el cooperativismo, a la espera de ser valoradas.
El siglo pasado reveló que la relación de los humanos con la naturaleza es una relación de dominación contra la cual hay que luchar; el crecimiento económico no es infinito.
La propiedad privada sólo es un bien social si es una entre varias formas de propiedad y si todas están protegidas; hay bienes comunes de la humanidad (como el agua y el aire).
El siglo corto de las izquierdas fue suficiente para crear un espíritu igualitario entre los seres humanos que sobresale en todas las encuestas; éste es un patrimonio de las izquierdas que ellas han estado dilapidando.
El capitalismo precisa otras formas de dominación para florecer, del racismo al sexismo y la guerra, y todas deben ser combatidas.
El Estado es un animal extraño, mitad ángel y mitad monstruo, pero, sin él, muchos otros monstruos andarían sueltos, insaciables, a la caza de ángeles indefensos. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca.
Con estas ideas, las izquierdas seguirán siendo varias, aunque ya no es probable que se maten unas a otras y es posible que se unan para detener la barbarie que se aproxima.
De momento parece que cada una va por su lado. Ese es el gran poder de las derechas.

Los griegos y los españoles somos ratas de laboratorio para ver qué nivel de castigo y sufrimiento aguantamos

 

Cándido Marquesán

En una entrevista  realizada hace 2 años a Susan George, presidenta de honor de ATTAC, la Asociación para la Tasación de las Transacciones Financieras y la Ayuda a la Ciudadanía; y autora de los dos impresionantes Informes Luganos,  a la pregunta de por qué no se producía una reacción ante el austericidio en Europa, especialmente en Grecia y España, contestó con contundencia: “De hecho, creo que los griegos y los españoles son como ratas de laboratorio para ver qué nivel de castigo y sufrimiento puede ser aceptado por esta sociedad sin que la gente se rebele. Eso puede alentar al fascismo”. A algunos podrá parecer fuerte la respuesta, mas si tienen la paciencia de leer las líneas que siguen, es probable, mejor seguro que estarán plenamente conformes con ella. Me limitaré a reflejar los hechos, que hablan por sí mismos, con algún pequeño comentario propio.

La Fiscalía Anticorrupción acaba  de archivar la denuncia de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético sobre el perdón de 3.000 millones a las eléctricas que llevó a cabo el Ministerio de Industria en 2008. Conviene hacer un poco de historia. El origen del caso es antiguo. Recurriendo a algunos periódicos de papel o digitales trataré de reflejar todas las circunstancias que rodean este auténtico atraco a la ciudadanía.

En 1997, al liberalizar el mercado eléctrico, el Gobierno del PP creó los Costes de Transición a la Competencia (CTCs), un sistema de compensación a las eléctricas para garantizarles el pago por inversiones que les había obligado a hacer. El Ejecutivo se comprometía a abonarles una remuneración de 36 euros por megavatio-hora producido. Tras una reforma, esos CTCs quedaron con un tope de 1,441 billones de pesetas de 1997 (8.600 millones de euros) del recibo que pagamos los consumidores. El sistema funcionó más o menos  como estaba previsto hasta que, en 2005, con la subida del petróleo y del gas, aumentó el precio de mercado a más de 50 euros por megavatio. Eso implicó que las eléctricas (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Viesgo e Hidrocantábrico) cobraran más de lo inicialmente estimado. En junio de 2006, un decreto ley de Industria canceló el pago de CTCs pero dejó pendiente la liquidación. Ignasi Nieto, secretario general de Energía entre 2006 y 2008 señaló que encargó el informe a la Abogacía del Estado antes de pedir la devolución.

"Se habían pasado de frenada y habían cobrado de más". Nieto no recuerda el cálculo exacto de cuánto estimaban que los consumidores habían pagado indebidamente, pero afirmó que "era una cantidad significativamente relevante que rondaba los 3.000 millones". La Comisión Nacional de la Energía (CNE) recordó en informes que no se había producido la liquidación definitiva. En 2008, la CNE elevaba lo cobrado de más a 3.393 millones repartidos así: Endesa, 1.562 millones; Viesgo, 432 millones; Cantábrico, 155 millones; Fenosa, 276 millones e Iberdrola, 1.159 millones. Mientras, Elcogás cobró de menos 191 millones.  Nieto consultó a la Abogacía del Estado cómo liquidar los CTCs.

El 13 de marzo de 2008, cuatro días después de las elecciones generales, entró en Industria la respuesta, firmada por el entonces abogado general del Estado (jefe de ese cuerpo), Joaquín de Fuentes Bardají. Su conclusión era que, aunque no estuviera expresamente contemplada en la ley una liquidación final, "los principios del derecho que prohíben el enriquecimiento injusto y el cobro de lo indebido permiten que pueda procederse a dicha liquidación para cada empresa". El informe no cifra la cantidad a devolver. El dictamen, de 26 páginas y que no se hizo público, señala que "junto con las liquidaciones anuales de las compensaciones debe existir una liquidación global y definitiva que permita determinar si las cantidades entregadas superan el máximo previsto legalmente, lo cual solo puede conocerse al final del periodo de vigencia". Añade que el plazo para reclamar esas cantidades era de cuatro años a partir de junio de 2006, cuando el decreto ley abolió los CTCs. Así que Industria tenía hasta junio de 2010 para reclamar el dinero mediante una norma. En 2010 prescribió la posibilidad de que el Ejecutivo pidiera el cobro.

Como la justicia española ha desestimado la denuncia interpuesta,  algo previsible si tenemos el poderío económico de las Eléctricas, podemos entender que el eurodiputado de Primavera Europea, Jordi Sebastiá, haya presentado una pregunta a la Comisión Europea, en nombre de EQUO y a petición de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, en la que se solicita a dicha Comisión que se pronuncie sobre lo cobrado de más por las Eléctricas gracias a los Costes de Transición a la Competencia, con el siguiente texto:

“Estimada Sra. Comisaria:
“En las últimas semanas hemos sabido que los consumidores españoles presuntamente pagaron 3.396 millones de euros de más a cinco compañías eléctricas, titulares de varias centrales, en concepto de Costes de Transición a la Competencia (CTCs), y que el Gobierno ha renunciado a exigir la devolución de esas cantidades. Esta sobre retribución se debe a que el precio de mercado fue más elevado de lo esperado, y aunque la compensación perdió el sentido para el que fue diseñada, se siguió pagando en concepto de CTCs durante varios años.

El Ministerio, sabiendo que podía exigir esa devolución y mediando cinco recordatorios del organismo regulador y hasta un informe de la Abogacía del Estado, decidió no exigirlo, lo que ahora ha generado el inicio de una investigación por corrupción contra ex altos cargos del Ministerio. ¿Considera la Comisión Europea que las centrales afectadas, que siguen percibiendo en la actualidad los mismos ingresos que las centrales nuevas, están afectando a la competencia en el sector eléctrico español?”.

Después de lo expuesto, para más burla y escarnio de la ciudadanía en Nueva Tribuna, el Informe de 15 de diciembre de 2014 titulado  Las eléctricas cortaron la luz por impago a más de un millón de familias en 2013 destaca “Los gravísimos índices de pobreza energética que se sufren en España se contraponen con los cerca de 6.000 millones de euros que en 2013 obtuvo de beneficio neto el oligopolio de los tres gigantes energéticos Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa. FACUA alerta de que las eléctricas cortaron la luz a más de un millón de familias durante 2013. La organización ha calculado la cifra aproximada de cortes por impago en viviendas, en torno a 1,03 millones, extrapolando al total de usuarios domésticos los datos de cortes de suministro que constan en los informes de sostenibilidad de las dos principales energéticas, Endesa e Iberdrola. Gas Natural Fenosa oculta esta información en su memoria.

La Plataforma por un Nuevo Modelo Energético denuncia ante el Ministerio de Industria la falta de voluntad para abordar el problema de la pobreza energética, una situación que afecta a más de 7 millones de personas en el Estado español, un 15% de la población, y que tiene como consecuencia la muerte de 7.000 personas al año durante los meses de invierno.

Los hechos expuestos son lo suficientemente explícitos para que cada uno saque sus propias conclusiones. Esto es una vergüenza.  Para acabar, trataré de no perder la compostura y mantener la cabeza serena, ya que me está hirviendo la sangre, al constatar tanta ignominia y tanta desfachatez por parte de nuestras élites dirigentes políticas y económicas. Son auténticos desalmados. Mas todo tiene una explicación. El profesor Ferrajoli,  en su libro Poderes salvajes. La crisis de la democracia constitucional denuncia la alarmante falta de separación de poderes que existe en algunos países occidentales, especialmente entre la esfera pública y la privada. "Los conflictos de intereses, en las formas de la corrupción o del intercambio político con los lobbies corporativos (Las Eléctricas..) y, sobre todo, con los medios de comunicación, son hoy fenómenos endémicos en todos los ordenamientos democráticos, en los que resulta cada vez más fuerte la relación entre dinero, información y política”.

Si al inicio recurría a Susan George, al final lo haré a una cita muy oportuna del Conde Romanones: “Cuando un pueblo se resigna con el vencimiento y convive con el vencedor sin protestar, es que ya no palpita en él el amor a la patria y que ha llegado al último escalón de la degradación cívica”.

El Reino de España es mucho peor que una República bananera

Cándido Marquesán

Todos los hechos que voy a describir en estas líneas como español me producen una mezcla de asco, hartazgo y vergüenza. Vivimos en un sistema monárquico, impuesto por el Funeralísimo, según calificativo de Rafael Alberti; y con un extraordinario blindaje constitucional. Por cierto es sabido que  nuestro ínclito Juan Carlos I  llegó al trono gracias al Dictador, al que dedicó en su primer discurso oficial como Rey de España las siguientes palabras, de las que todavía --que yo sepa-- no se ha arrepentido: Una figura excepcional entra en la Historia, con respeto y gratitud quiero recordar su figura. Es de pueblos grandes y nobles saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda su vida a su servicio. Ahí queda eso. En cuanto al blindaje constitucional aparece en el artículo 168 1.

Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II(DE LA CORONA), se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación. Todo atado y bien atado. Para quitar la Monarquía hace falta un cataclismo natural. Mas no quiero referirme hoy a la discusión de Monarquía o República, lo que si quiero reflejar es que este Reino de España suceden una serie de acontecimientos bochornosos, ridículos, esperpénticos, que puede ser calificado como una auténtica república bananera. Voy a describir algunos de ellos.

Un Rey, que mientras su pueblo está sufriendo en sus propias carnes las secuelas de una crisis durísima, se marcha bien acompañado, es usual en la dinastía borbónica, a cazar elefantes a Botsuana y en las peripecias se rompe la cadera, cabe pensar que fue cazando. Por cierto, según la ONG WWF-Adena, los elefantes están amenazados en muchas partes de África por la caza furtiva y la pérdida de hábitat. ¡Vaya ejemplo!

Un miembro de la familia real para quien acaba de solicitar el fiscal Anticorrupción 19 años de cárcel por todo un conjunto de delitos aprovechándose del parentesco con el Rey, de prevaricación, malversación de caudales públicos, fraude a la Administración, blanqueo de capitales, falsedad en documento público, falsedad en documento mercantil y dos delitos fiscales, etc. No sin antes presentar un anexo para exculpar a su esposa, la infanta.

Un presidente de Gobierno, que tira al cubo de la basura  todo su programa electoral, que mayoritariamente habla a través de un plasma, que manda un correo electrónico al tesorero de su partido encarcelado “Luis, sé fuerte”, y que por último permite la reparación de la sede de su partido con dinero negro. Luego dice que está muy preocupado por la corrupción.

Una secretaria del PP,  María Dolores de Cospedal que no tiene ningún problema ni vergüenza en salir a una rueda de prensa y emitir las siguientes palabras: "Vamos a ver eh, la indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido y como fue una indemnización en diferido en forma, efectivamente, de simulación o de lo que hubiera sido en diferido en partes de una, de lo que antes era una retribución tenía que tener la retención a la Seguridad Social que si no, no hubiera habido". ¡Manda huevos!

Una expresidenta de una comunidad autónoma y presidenta del PP autonómico, en cuyo territorio han surgido numerosos y grandiosos casos de corrupción, luego se presenta y la presentan la mayoría de los medios de comunicación vendidos como adalid contra la corrupción, y por ello es fichada por una empresa cazatalentos. No sé como cazará los talentos en la empresa privada, pero para elegir los que debían desempeñar cargos en la administración pública, demostró que lo hacía perfecto. ¡Alucinante!

Una exministra que no se enteraba de los coches que entraban en el garaje de su casa como un Jaguar, un BMW, un Chystler Grand Cherokee y un Range Rover. Además que le pagaron cuatro fiestas --tres de cumpleaños y una comunión--  como viajes e Eurodisney. Si no se enteraba, ¿cómo pudo llegar a ministra?. Y si se enteraba, ¿cómo pudo llegar a ministra?  Surrealista.

Un presidente de una comunidad autónoma que viaja a Canarias para fines particulares con dinero público, y luego para justificarse convoca una grotesca conferencia de prensa, en la que dice, que fue el primero de su oposición de bombero, y que cuando viaja a Madrid todos le conocen  porque come en la barra de los bares. ¡Qué coño nos importa a los españoles, si fue el primero o el segundo de su oposición!  ¿Cómo se pagaron los viajes a Canarias? Realmente patético.

En el máximo de la desvergüenza, para  fijar la posición por el PP sobre la Ley de Transparencia en el Congreso de los Diputados, el Sancta Sanctorum de la democracia, el ínclito, Esteban González Pons dijo, abróchense los cinturones que vamos a despegar: “Señorías, el valor de la transparencia como requisito de la democracia no es nada nuevo. Sin transparencia es imposible que haya democracia, como sin luz es imposible que se pueda ver.. En la democracia el ojo tiene que ser siempre más rápido que la mano. ¡Que se lo pregunten a Bárcenas!

Pero sigamos con otras perlas preciosas: no hay mejor remedio contra la corrupción que anticiparse a ella, que evitarla. Solo se corrompe el agua estancada. Allá donde habitan la sombra, el secreto o el exceso de confianza es sencillo que se produzcan favores, arbitrariedades y desfalcos.  De verdad, esto es un circo.

Una comunidad autónoma al sur de Despeñaperros, en la que se han dilapidado millones, y millones  de euros, sin saber cuántos, en cursos de formación y en la tramitación de numerosos Eres, con múltiples acusados e imputados. Un expresidente de Cataluña con cuentas en el extranjero y la mayor parte de sus hijos incursos en delitos de corrupción.  La podredumbre no tiene preferencias territoriales ni políticas.

Unos ejecutivos que malgastan dinero de una entidad financiera salvada con dinero público, usando unas tarjetas para gastos diversos: salas de fiestas, puticlubs, restaurantes de lujo, objetos suntuarios, imágenes religiosas, y que mientras tanto además despoja de su vivienda a muchos ciudadanos. ¡Qué cara dura! Son auténticos desalmados.

Un presidente del Consejo del Poder Judicial, que se montaba unos fines de semana caribeños a la Costa del Sol para el desempeño de sus “tareas profesionales”, con escoltas, coche oficial,  hoteles y restaurantes de lujo.Un presidente de la CEOE en la cárcel  por blanqueo de dinero, alzamiento de bienes e insolvencia punible por la quiebra de Viajes Marsans. Otras ocho personas han sido detenidas, entre ellas Ángel de Cabo, 'liquidador' de la agencia de viajes y Nueva Rumasa.

¿Y qué decir de la iglesia católica? Quita el nombre de Mezquita, de la Mezquita de Córdoba. Un arzobispo que silencia los abusos sexuales de pederastia por parte de algunos miembros de la iglesia, del llamado clan de los Romanones. Ha tenido que ser el Papa Francisco el que los ha dado a conocer tras recibir una queja de una de las víctimas. Eso sí, el arzobispo pide perdón tumbándose en la catedral durante unos minutos. Puro teatro.  Y todo finalizado. Una cosa es un pecado y otra un delito, señor arzobispo.

 

¿Y qué decir del ejército, otro de los pilares de la patria? El teniente Luis Gonzalo Segura en un centro de internamiento disciplinario. Un castigo que le ha sido impuesto por un tribunal militar por haber publicado Un paso al frente una novela a modo de alegato en la que este joven oficial denuncia que las Fuerzas Armadas "siguen ancladas en el siglo XX", regidas con mano autoritaria y plagadas de casos de corrupción en los que "la casta" de los altos oficiales se aprovecha de sus privilegios, con la complicidad de una justicia militar "nada independiente".

Podríamos seguir poniendo más y más ejemplos, que manifiestan el grado de podredumbre al que ha llegado esta España nuestra, sin que se haya producido, lo que no deja de ser sorprendente, una contundente reacción de la ciudadanía. Por cierto, no quiero terminar estas líneas sin una alusión al “Pequeño Nicolás”, que es todo un paradigma de todo lo expuesto. Un niñato que viaja en coches oficiales del Ayuntamiento de Madrid, que aloja en su casa al gran empresario Arturo Fernández, que se pasea por los pasillos del CNI, ideólogo de FAES, que igual asiste a una audiencia monárquica que se sienta en el palco del Santiago Bernabeu. ¿Quién le ha abierto tantas puertas?, ¿por qué?, ¿qué méritos ha contraído? Todos intuimos que hay sexo detrás. Nunca sabremos qué papel desempeña en las carreras de muchos políticos. Seguro que es mucho. De verdad, dan ganas de marcharse de este país, pero bien lejos, y que se lo queden todo  esta cuadrilla de facinerosos, delincuentes y desalmados. ¡Qué se vayan todos a tomar por el culo! ¡Ya vale!

¿PARA QUÉ SIRVE LA HISTORIA?

Cándido Marquesán

Resulta extraordinariamente gratificante leer libros, artículos o entrevistas del gran historiador, Josep Fontana.  En una reciente entrevista, publicada en Sociología Crítica  nos dice lo siguiente “Como cualquier rama del conocimiento, la Historia es una herramienta, una herramienta se puede usar para construir o para destruir. Un martillo es espléndido para la construcción y un arma para destruir. La Historia puede servir para cualquiera de las dos cosas, depende de cómo se quiera usar. La Historia juega además -porque la educación ha favorecido que sea así- en el terreno de los prejuicios y los sentimientos, que es un terreno terrible.

Eso lo ha analizado muy bien Kanheman y George Lakoff, mostrando que una gran parte de nuestro pensamiento habitual es pensamiento no razonado, que procede de convicciones y prejuicios, de aquello que creemos que está bien o está mal, y que alimentamos durante toda la vida.

La gente busca el periódico, la emisora de radio o de televisión que responde a sus convicciones, que las refuerza y fortifica. Conseguir que se razone en el terreno de la historia y de la política es difícil, porque son territorios minados por una serie de elementos irracionales. Mis maestros -Jaume Vicens Vives y Ferran Soldevila- me enseñaron que lo importante es que un historiador enseñe a la gente a pensar por su cuenta, no a contarle la verdad, sino hacerle desconfiar de todas las verdades adquiridas, estimularle a que piense por su cuenta”.

Evidentemente, como profesor de Historia es también lo que yo siempre he pretendido. Y en cierta manera, he debido de conseguirlo aunque sea parcialmente, ya que un antiguo alumno del IES “Bajo Aragón” de Alcañiz, Ignacio Urquizu profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, además de asiduo y brillante articulista en periódicos, y autor del libro breve, pero lleno de enjundia, La crisis de la socialdemocracia: ¿qué crisis? en la dedicatoria que me escribió:  “Para Cándido, profesor de Historia cuando comenzaba  y de quien aprendí a pensar por mi cuenta y con libertad”. Igualmente, una de las mayores satisfacciones recibidas a nivel profesional, fue una llamada de la madre de una alumna de 4º de la ESO del IES “Benjamín Jarnés” de Fuentes de Ebro en la provincia de Zaragoza, en la que no me felicitó porque el grupo de su hija hubiera aprendido mucha historia, sino porque les había fomentado el espíritu crítico. En esta tarea ardua, y cada vez menos valorada en nuestra sociedad y especialmente por parte de las administraciones educativas, éstas son las experiencias que te reconfortan y te hacen seguir adelante.

Uno de sus libros que todo profesor de Historia ha leído es el titulado Crisis del Antiguo Régimen 1808-1833,  en el que se puede entender con una claridad apabullante ese momento clave de nuestra historia. En febrero del 2013 pude leer con auténtico placer otro libro El futuro es un país extraño. Una reflexión sobre la crisis social del siglo XXI, y como siempre, pude encontrar lo que esperaba, lecciones de un maestro de la historiografía, además de coherencia. Según sus propias palabras,  esta obra nace de las preocupaciones que le surgieron tras haber concluido su libro anterior  Por el bien del imperio.

Una historia del mundo desde 1945, mucho más extenso y con extraordinario trabajo de investigación detrás,  al apercibirse de que la crisis siguió avanzando pero de la que no había acabado de ver la trascendencia. En estos momentos, la profundidad del desastre y la evidencia de que se trata de un cambio de larguísima duración, que puede continuar y tener unas consecuencias catastróficas, es una evidencia muy clara. Dos años después sus palabras siguen estando vigentes.

Hay otros, no pocos, historiadores de relumbrón que utilizan sus cátedras para ponerse al servicio incondicional de los poderes políticos y económicos dominantes, impartiendo conferencias en esplendorosos salones de entidades financieras, empresariales o políticas; recibiendo encargos para realizar congresos, estudios, publicaciones  para determinados  Think tanks, por lo que son recompensados espléndidamente. O  para redactar artículos, como está ocurriendo en estos momentos por algunos historiadores como Santos Juliá, Álvarez Junco, Antonio Elorza, vamos a decirlo suavemente sorprendentes y durísimos en contra de Podemos.

Tanta uniformidad unidireccional resulta sospechosa. Tengo la impresión de que están escritos ad hoc, con el objetivo de inocular miedo a la ciudadanía y así impedir que los Iglesias, Monedero o Errejón puedan llegar al poder. Puede que sea porque son parte del establishement académico, que debe mucho a los poderes políticos, detentados exclusivamente desde la instauración de nuestra Inmaculada Transición exclusivamente por los dos grandes partidos. Ellos sabrán sus motivos de la deriva que han decidido tomar. Por supuesto, son libres de hacer lo que quieran. Lo que sería lamentable es que aquello que escriben no lo pensaran realmente. Al respecto quiero  hacer una reflexión. La izquierda debería entender que es preciso unir emoción y gestión, renovar las emociones y concretar alternativas claras y atractivas.

Apelar a la sensibilidad, según M. Foessel reivindicando una democracia sensible, significa destacar la importancia de los afectos en la construcción del vínculo democrático y del sentir colectivo. Hubo momentos en los tiempos recientes en España en los que las emociones tuvieron una gran importancia: las movilizaciones tras el hundimiento del Prestige o las manifestaciones contra la guerra de Irak. Igualmente los aspectos emocionales estuvieron presentes en el movimiento ciudadano del 15-M: la alegría, la ilusión por un cambio posible. "Primero estaba indignada, ahora estoy ilusionada", aparecía en bastantes pancartas.

Lo que es incuestionable es que el 15-M ha creado un sentido de comunidad, ha apelado a la ciudadanía y ha aspirado a una democracia más sensible. Toda esta avalancha de emotividad estaba en las calles y las plazas españolas, y la izquierda existente principalmente la del PSOE e IU se ha mostrado incapaz de escucharla, recogerla y encauzarla en un programa articulado e ilusionante. Quien si ha dado muestras de sensibilidad para encauzarla políticamente ha sido Podemos. De ahí sus expectativas electorales, que está provocando un auténtico pavor a los partidos políticos sistémicos y también a los comentados historiadores, y que muchos politólogos aducen que es una muestra de inmadurez del pueblo español. Discrepo. El pueblo español sabe a quién vota y por qué. En todo caso, si se equivoca, ese será su problema.

La visión de Fontana es muy diferente. En la entrevista mencionada responde que “Podemos tiene un rasgo importante, que revela el desencanto de la gente ante lo que hay. Viene alguien y dice “nosotros vamos a ofrecer algo distinto” y se apuntan. Luego ya veremos. Pero de momento, lo que más me gusta es ver el terror de los dos partidos establecidos ante esa amenaza”.

Concluyo con unas líneas de sentido homenaje a Josep Fontana.  Considero que es todo un ejemplo de historiador comprometido, sin que la edad-tiene ya 84 años- haya aminorado su espíritu reivindicativo, en el que deberían fijarse otros.  Sus extraordinarios conocimientos históricos los utiliza para tratar de entender este dramático presente y mostrar alguna salida de este siniestro túnel. Esa es la misión de la Historia: estudiar el pasado, para entender el presente y forjar un futuro mejor. En la misma introducción del libro El futuro es un país extraño. Una reflexión sobre la crisis social del siglo XXI, nos advierte que tal como estamos constatando día tras día, con la perdida de los derechos sociales, el empobrecimiento de la gran mayoría y el enriquecimiento de una minoría, el desmantelamiento del Estado de bienestar para beneficio de empresarios privados, las restricciones de la democracia,  y que a la luz de estas evidencias, deberíamos revisar nuestra concepción de la Historia, como un relato de progreso continuo para darnos cuenta que estamos en un período regresivo. Los momentos de progreso no han sido propiciados porque las clases dominantes han tenido unos arrebatos de humanidad o altruismo, muy al contrario, han sido por el miedo a la revolución que les obligó a hacer concesiones.

En definitiva, la presión desde abajo de la gran mayoría ha servido para alcanzar unas conquistas sociales. Además éstas, con cierta ingenuidad habíamos creído que estaban aseguradas para siempre. Pues observamos que no es así, ya que están siendo dinamitadas por esa minoría, por lo que para recomenzar una nueva etapa de progreso habrá que volver a ganarlas con métodos nuevos, porque las clases dominantes han aprendido a neutralizar los que usábamos hasta hace poco. «El sistema está preparado para evitar el estallido social»

Sigue diciéndonos que de lo que nos está ocurriendo ahora, aunque ya se inició a mitad de los 70 en el mundo anglosajón, debemos aprender que ninguna conquista social se consigue sin lucha, la cual solo puede alcanzar el éxito cuando se ha forjado una conciencia colectiva de que no podemos resignarnos ante la injusticia, sino que estamos obligados a fijar unos objetivos comunes de progreso y debemos luchar por ellos. Para construir esta conciencia es fundamental la comprensión de la realidad social en la que vivimos, que hoy está oculta por una información proporcionada por unos medios de comunicación en manos de sus propietarios, que nos imponen una visión conformista, según la cual la realidad es la que es y no puede hacerse nada para cambiarla.

La derecha ha sido muy hábil en esta tarea, repitiendo tópicos simplistas y mensajes engañosos que se imponen como verdades absolutas. Como, por ejemplo, la necesidad por el excesivo gasto social en educación, sanidad, o pensiones de las políticas de ajustes fiscales, que nos llevarán en volandas al crecimiento económico, con el consiguiente incremento del empleo. Un estudio del F.M.I. sobre 173 casos de austeridad fiscal registrados en los países avanzados entre 1978 y 2009 confirmaba  que las consecuencias fueron mayoritariamente negativas: contracción económica y aumento del paro. Entonces, ¿cómo podemos entender el empecinamiento en estas políticas? Observando el caso de España, Mark Weisbrot opina que la política del gobierno de Rajoy, es debilitar el movimiento obrero como parte de una estrategia a largo plazo para desmantelar el Estado de bienestar, lo cual no tiene nada que ver con resolver la crisis actual ni con reducir el déficit público.

El deber que debe asumir en estas circunstancias el historiador es el de contribuir a denunciar la mentira de estos análisis tramposos, realizados por auténticos trileros, que pretenden inocularnos la resignación y la sumisión, que, por cierto, en buena parte lo están consiguiendo, para contribuir, en la medida de sus fuerzas, a reinventar un nuevo futuro, que de momento es desconocido, una vez que han sido barridas las posibilidades de realizar el viejo: el que tuvo su origen en la Ilustración y alentó nuestras esperanzas hasta el final de las tres décadas posteriores al final de la II Guerra Mundial.

Más desigualdad, menos derechos y más represión para que nadie lo cuestione. Este es el ‘extraño’ futuro que el maestro augura a no ser que los movimientos de contestación social lleguen a poner el miedo en el cuerpo al sistema. Por cierto, Podemos ya ha empezado a sembrar el miedo. Vamos en buena dirección.

LA PERVERSIDAD DE LA POLÍTICA

Cándido Marquesán

Estamos observando cómo, en principio, la cuestión territorial, o lo que es lo mismo, el encaje de Cataluña dentro de  la estructura del Estado español, se está complicando cada vez más con unas posturas cada vez más encabronadas, de manera que una solución posible se ve cada vez más lejana. He dicho en principio con plena conciencia. Porque podría ser que la deriva seguida en los últimos tiempos por el llamado “problema catalán”, aunque también es un “problema español”, fuera producto de un acuerdo soterrado entre los dos grandes partidos contendientes en esta batalla, CIU y PP, encabezados por sus líderes respectivos, Artur Mas y Mariano Rajoy, para salir beneficiados electoralmente en el presente o en el futuro. Esto es claro.

Toda esta “guerra” con las batallas de la consulta del 9-N, el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno de Rajoy y la querella de la Fiscalía General del Estado a miembros del Gobierno de la Generalitat, en Cataluña está beneficiando claramente a Artur Mas y perjudicando a Oriol Junquera de Esquerra Republicana, partido que lleva en su ADN la independencia. Las decisiones políticas del Gobierno de Rajoy están reflotando de nuevo a Artur Mas en la sociedad catalana, que hasta hace poco estaba en caída libre. Ni que decir tiene que mientras tanto los ataques brutales al Estado de bienestar en Cataluña pasan desapercibidos para la ciudadanía, al estar ensimismada con la cuestión identitaria. Lo que tampoco viene mal.

En cuanto al PP, encabezado por Mariano Rajoy, también en caída libre en las  últimas encuestas, tiene que buscar estrategias políticas para ocultar los ataques brutales al Estado de Bienestar y tratar de recuperar parte de su antiguo electorado, que de momento parece que le ha abandonado. Una de ellos es la irrupción de Podemos, que servirá para meter el miedo a la ciudadanía hasta la médula, la cual ante el temor de lo desconocido le seguirá votando  en un porcentaje importante, vista la poca ilusión que transmite el actual PSOE, que anda todavía desorientado.

Esta cuestión podría servir de justificante para la redacción de un amplio artículo. Ya lo haremos en el futuro próximo. Y otra es mantener la tensión con Cataluña, mostrando mano dura, sin tender puente alguno, porque esta estrategia produce una avalancha de votos en el resto del Estado español, vista la catalanofobia existente, sin perder los que tiene ya fijos en Cataluña. En Soria, Valladolid, Sevilla o Zaragoza la querella comentada, así como otras medidas políticas del PP en relación a Cataluña, están muy bien vistas, con su consiguiente reflejo en la intención del voto. Por ello, hasta las próximas elecciones generales la tensión se mantendrá. Pasadas estas, los dos grandes triunfadores Mas y Rajoy en sus lugares respectivos llegarán a un acuerdo, que probablemente ya está pactado. Acuerdo que no es una utopía, ideológicamente están ubicados en el mismo espacio político. Y en cuanto a la cuestión de la independencia se eclipsará con determinadas concesiones de Madrid: pacto fiscal, inversiones en infraestructuras, blindaje de la lengua y cultura catalana, como también en un pacto anticorrupción basado en el borrón y cuenta nueva, que a los dos les interesa.

Alguno al llegar hasta aquí, podrá pensar que todo lo expuesto es producto de un desvarío transitorio. Cada cual es libre de pensar lo que le parezca oportuno, derecho que también yo quiero ejercitar. Es posible que muchos discrepen de lo expuesto, basándose en que Mas nunca podrá renunciar a la consecución de la independencia de Cataluña. Discrepo. CIU y Mas nunca han sido partidarios de la independencia, lo que no quita el que hayan recurrido a ella cuando les ha interesado para alcanzar determinados intereses en Madrid, que una vez satisfechos la han guardado en el cajón hasta la próxima ocasión.  Como señala Luisa Elena Delgado en su libro La nación singular es erróneo el decir que las manifestaciones de las tres últimas Díadas por el derecho a decidir han sido propiciadas exclusivamente por la propaganda del gobierno catalán para ocultar los recortes brutales en el gasto social, sin apercibirse que es un impulso popular, expresado también en las urnas pero sin uniformidad política, el que ha forzado a un partido conservador a acelerar e incorporarse a un proceso que probablemente por el mismo no se hubiera atrevido a llevar adelante. Yo añado, y en el que nunca ha creído, y que tratarán de pararlo. Tiempo al tiempo.