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¿Somos racistas los españoles?

 

La crisis económica que nos está  hundiendo en la miseria a la mayoría de los españoles, se ha convertido en una traba que nos impide ver otra serie de hechos graves que nos rodean. Y si alguno tiene la osadía de hablar o escribir de ellos es sometido a todo tipo de críticas, con el consabido argumento “Déjate  de hostias, buenos están los tiempos como para que vengas ahora con estas chorradas”. De una de estas chorradas hablaré ahora.  No quiero andarme con remilgos, la realidad es la que es, y es esta: están proliferando con mucha frecuencia en esta nuestra querida España comportamientos claramente xenófobos y racistas hacia la población inmigrante, y con la crisis más todavía, provenientes desde diferentes ámbitos: la política, la intelectualidad, el mundo empresarial, la sociedad civil.. … No obstante esto ya viene de tiempo atrás y no deja de ser una cruel paradoja.

Desde la política, recuerdo un folleto xenófobo, editado por el líder del PP en la ciudad de Badalona, Xavier García Albiol, en el que se estableció una relación directa de la inseguridad con inmigración e incluyó, entre otras, la fotografía de una pancarta con la frase: No queremos rumanos. El susodicho ya había dado muestras palpables en otras ocasiones de actitudes semejantes, encabezando manifestaciones contra la construcción de un oratorio musulmán y contra los pisos patera de Badalona. Impulsó también un DVD corto y lamentable sobre la inmigración. Actualmente el ínclito Xavier, es el alcalde de la ciudad de Badalona. No quiero llegar a pensar que ha llegado a serlo por estos comportamientos.  En una línea parecida se mostró en febrero de 2008, don Miguel Arias Cañete disertando sobre las tensiones generadas en nuestra sistema de salud, con las urgencias colapsadas, porque los inmigrantes habían descubierto que para hacerse una mamografía en Ecuador debían pagar el salario de 9 meses y aquí, en urgencias, se la hacen en un cuarto de hora; y con la descalificación de los camareros sudamericanos, que ya no son como los de antes, a los que les podía pedir un cortado, una tostada con crema y una de boquerones sin vinagre, y te lo traían todo con gran eficacia. Tampoco quiero llegar a pesar que se haya llegado a ministro por estos comportamientos.

Desde cierta intelectualidad impregnada con grandes dosis de cretinez, Sánchez Dragó en su libro Y si habla mal de España… es español (2008), nos obsequió con perlas como las que siguen: Besarán los pies e impondrán la laureada de San Fernando a todo aquel que en cayuco y sin papeles arribe a nuestras playas, los instalarán en los chalés de las urbanizaciones que hayan sido abandonadas por sus amedrentados inquilinos y por último, pues de eso, en definitiva, se trata, otorgarán a los inmigrantes la plena ciudadanía y, con ella, en nombre del buenismo, el ternurismo, el igualitarismo y el sacrosanto multiculturalismo que todo lo nivela, descabeza, equipara y justifica, el derecho al voto. Así amigos, cayó Roma. Así caerán España y Eurabia.

Igualmente el afamado Arturo Pérez Reverte en el artículo Los fascistas llevan corbata, calificó a algunos sudamericanos que le habían insultado con los siguientes epítetos: En ese momento pasamos junto a dos individuos con cara de indios que esperan el autobús. Inmigrantes hispanoamericanos. Uno de ellos, clavado a Evo Morales, tiene en las manos un vaso de plástico, y yo apostaría el brazo incorrupto de don Ramón Menéndez Pidal a que lo que hay dentro no es agua. …. Mis posibilidades callejeras frente a un sioux de menos de cuarenta son relativas, a no ser que yo madrugue mucho o Caballo Loco vaya muy mamado. Sin contar posibles navajas, que alguno es dado a ello.

Según Alexander Sequén-Mónchez en su libro El cálculo egoísta del  que he extraído las citas anteriores, Sánchez Dragó para emitir tales juicios ha tenido en cuenta un libro de divulgación: Rubicón. Auge y caída de la República romana (2005), de Tom Holland, del que hace una interpretación sesgada, queriéndonos advertir a los españoles de que Roma se vino abajo como consecuencia de la inmigración, enemiga de la deseable homogeneidad. Tal visión está relacionada con el concepto de colonización inversa, expresado por Chris Parry, que entronca con la idea de Samuel Huntington de reconquista. Lo que Perry y Huntington vienen a querer expresar es que hoy los conquistados y colonizados en razón de su inferioridad humana, lejos de quedarse en la historia, están de vuelta con la inmigración. Colonizados que colonizan; conquistados que conquistan. En palabras de Huntington, lo que los inmigrantes están poniendo en peligro es la “sustancia de la cultura y el credo americanos”. Esa nueva oleada de inmigrantes procedentes de América Latina y Asia-y también de África para los europeos- podría cancelar la superioridad de quienes conquistaron y colonizaron sirviéndose de la explotación y del exterminio en tiempos no muy lejanos.

En el mundo empresarial, cabe recordar el caso truculento de junio de 2009, del inmigrante boliviano, Frans Rilles Melgar, que perdió el brazo en la panadería que trabajaba 12 horas diarias a cambio de 23 euros; no descansaba los sábados, ni tenía vacaciones, como tampoco estaba dado de alta en la Seguridad Social; su patrón lo dejó tirado y desangrándose a 200 metros del hospital, no sin antes arrojar el miembro mutilado a la basura. Y qué decir del accidente ocurrido en el 2001, en el que murieron arrollados por un tren 12 ecuatorianos en Lorca, cuando iban en una furgoneta camino al trabajo. Ambos casos, que no son más que la punta del iceberg, demuestran la crudeza y los abusos cometidos con esta clase de trabajadores foráneos.

Y también hay numerosos ejemplos de de racismo perpetrados por ciudadanos normales de la sociedad civil. El joven que en 2007 pegó a una ecuatoriana en el vagón de un tren en Barcelona; agrediéndola brutalmente, dándole golpes en la cabeza, pecho, terminando con una patada en la cara; posteriormente trató de justificarse aduciendo que se le había ido la olla. El caso de 1992 de la dominicana Lucrecia Pérez. El terror racista y tumultuario que, en febrero de 2000, se desató en El Ejido, contra la emigración magrebí. O la leyenda firmada por algún grupo racista: “Adivina ¿quién es el último? Por tus derechos: casa, trabajo, educación y sanidad. Si eres español, tú siempre primero”.  El periodista mejicano Eduardo López Bethencourt, en un artículo titulado Pobre España  nos  contó profundamente apesadumbrado el mal trato dado por un policía, vestido de paisano, a las afueras de la Maestranza de Sevilla, a una familia mejicana, donde había cuatro niños, ya que les dijo: "lárguense a su país, mugrosos, impresentables, asquerosos".  O el uso despectivo que hacemos cada vez más de los términos: indio, gitano, sudaca, moro, negro.. Como los niños acostumbran a imitar los ejemplos de sus mayores, los diferentes Observatorios de la Convivencia Escolar, nos muestran que los alumnos discriminan a los gitanos y a los negros; aunque tampoco faltaron en la lista los árabes y los latinoamericanos.

No dejan de ser sorprendentes estos lamentables y vergonzosos comportamientos sobre la inmigración, sobre todo en un pueblo como el nuestro, que hemos sido emigrantes a lo largo de la historia. No obstante sin que puede servir de disculpa, tenemos en común con todas las potencias, que se denigraron conquistando territorios e imponiendo a los nativos vergonzosos regímenes coloniales, el padecer profundos ataques de amnesia histórica. No quieren recordar que el expolio, reflejado en la explotación sistemática de bienes materiales y humanos, contribuyó en buena manera a su grandeza.

No deberíamos desconocer tampoco que al acabar nuestra última Guerra Civil en Méjico a los españoles nos recibieron con los brazos abiertos: y eso que llegábamos desempleados, sin dinero, sin historia, con hambre y provistos de una gran ignorancia. A muchos nos hicieron ricos y hasta supermillonarios. Asturianos, gallegos, santanderinos y demás hispanos nos hicimos dueños de grandes fortunas, amasamos tesoros, incluso, de una manera fraudulenta; de analfabetos nos convertimos en magnates, prepotentes; algunos regresamos a España y nos olvidamos de México, otros nos quedamos, mas siempre nos sentimos de sangre azul. En los años 60, dos millones de españoles --su imagen en las estaciones de trenes y autobuses con sus maletas de madera es imborrable-- salieron impulsados por la necesidad y por el aislamiento de España hacia Europa: Suiza, Alemania, Bélgica, Francia, Reino Unido y Holanda. La mitad clandestinos. Sin contratos y no pocos analfabetos trabajaron de asistentas del hogar, albañiles, peones, camareros, mineros, obreros no especializados. Sus remesas de divisas, más el turismo propiciaron el desarrollismo de los años 60. Realidad que nos ha reflejado el añorado José Antonio Labordeta en la canción llena de poesía de La Vieja, la mejor según su propio testimonio: "La tristeza de tus ojos de tanto mirar, hijos que van hacia Francia otros hacia la ciudad".

Embelesados en una prosperidad perpetua, nadie podía pensar hace unos años que volviésemos a ser un país de emigrantes, Pues, ¡Qué de vueltas da la historia! Hoy como consecuencia de esta crisis que nos amilana, muchos de nuestros jóvenes hacen  las maletas y se buscan la vida en otros países centroeuropeos, y también en otras latitudes: Estados Unidos, Chile, Argentina, Canadá, Nueva Zelanda o Australia.  Los que se marchan ahora lo hacen en vuelos baratos, con su móvil de última generación y su portátil. Son titulados superiores: ingenieros, médicos, informáticos, economistas, abogados, arquitectos. Tienen masters. Hablan varios idiomas. Muchos han salido ya fuera de su país con una beca Erasmus. Son una generación, aunque sea un tópico, la más preparada de nuestra historia, alumnos de la LOGSE y que a pesar de ello han de emigrar, como lo hicieron sus abuelos. Nos dejan poco a poco, sin alboroto alguno. Un goteo incesante de sangre nueva que sale sin ruido. Esta circunstancia es un nuevo fracaso colectivo para la sociedad española. Una perdida irreparable para nuestro futuro. Un grave error que pagaremos muy caro en forma de atraso, de empobrecimiento científico y técnico. No sé si somos conscientes de ello. En cuanto al trato que recibirán en esos países, confío que sea algo mejor que el que nosotros hemos dado a los que aquí han llegado desde fuera.

Quiero terminar con unas palabras del ya comentado Alexander Sequén-Mónchez de su extraordinario libro El cálculo egoísta : Lo peor que puede ocurrir en una democracia, es que los racistas se jacten de no serlo. Sin importar las injurias de que sean capaces, basta con agilizar la retórica y golpearse el pecho para persuadirnos de que sus dicterios llevan buenas intenciones. A casi nadie interesa que inciten al odio, parapetados detrás de una dramatizada libertad de expresión.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

EL EXPOLIO DEL INDIO EVO MORALES

                       

Ha sido noticia que el presidente boliviano Evo Morales  ha  nacionalizado cuatro filiales de Iberdrola, en concreto  dos de las principales distribuidoras de electricidad en La Paz, 'Electropaz', y en Oruro, 'Elfeo', además de una empresa de servicios y una gestora de inversiones. Como no podía ser de otra manera ha sido fuertemente criticado por el gobierno de Rajoy y por la gran mayoría de los medios de comunicación españoles.

            Lo que callan, y no por desconocimiento, es que en La Paz, la tarifa eléctrica urbana en promedio era de 0,63 bolivianos (0,09 dólares) por kilovatios/hora, mientras que en el área rural era de 1,59 bolivianos (0,23 dólares). Según el mismo Evo "Habían hablado con la empresa para que igualase la factura a todos, que asumiera su responsabilidad social llevando el tendido eléctrico a todos los lugares. “Cuatro meses de negociación sin resultado", "Y como no han querido buscar esta equidad, igualdad en el consumo de energía eléctrica, obligados hemos tenido que nacionalizar”.  Señaló que se decidió expropiar porque la constitución promulgada en 2009 señala que los servicios básicos de agua potable, alcantarillado, electricidad, gas domiciliario, postal y telecomunicaciones "son un derecho humano“ y su provisión debe responder a los criterios de universalidad, responsabilidad, accesibilidad, continuidad, calidad, eficiencia, eficacia, tarifas equitativas y cobertura necesaria; con participación y control social, y un derecho humano no puede ser negocio privado". "Esta nacionalización está orientada justamente para buscar la igualdad y acabar con la extrema pobreza". Por ende, tal decisión es además de ética, impecable desde el punto de vista jurídico. No hace otra cosa que exigir el cumplimiento constitucional. Igual que en España.

             Por lo visto, para Iberdrola estas peticiones del gobierno de Evo eran inasumibles cuando su presidente Ignacio Sánchez Galán, ganó 17 millones en 2008 entre sueldos y gratificaciones. ¡Vaya ejemplo de solidaridad! Lo que no quita que al mismo tiempo en su página web, aparezca en lugar relevante su participación en la Campaña de UNICEF “Cumpledías contra la malnutrición infantil”.   Vaya ejercicio de hipocresía.   

Por otra parte, existe una gran diferencia entre un gobernante que nacionaliza un servicio básico para rebajar la factura de la luz y beneficiar a la ciudadanía, y otro que permite una subida de más del 3% para todos los españoles. Con el nivel de sufrimiento que está acumulando la sociedad española, sorprende la insensibilidad social de un gobierno que permite tal injusticia. En el artículo de Jesús Mota, titulado El yugo de la tarifa eléctrica, que deberíamos leer todos los españoles preocupados por la cosa pública y el que no lo esté, aunque solo fuera por su bolsillo, se indica que el sistema que regula las subidas del recibo de la electricidad en España es pieza básica la subasta CESUR (la subasta de Compra de Energía para el Suministro de Último Recurso, tótem inapelable que determina cuánto pagan los comercializadores por la electricidad y, en consecuencia, los ciudadanos de a pie), que no es sino una convención de empresas que juegan a subirse los precios durante las fechas y plazos prefijados para calcular el precio final. No es una subasta, a la que acuden productores por una parte y compradores por otra, sino que las propias empresas y sus filiales compran, venden y encharcan los precios hasta modular a conveniencia las subidas. Algo parecido a la ruleta de la fortuna en el Far West que el mañoso crupier frenaba o aceleraba mediante un mecanismo pedestre para desplumar a los incautos. La responsabilidad política de este desaguisado energético post PP (que fue quien lo creó) tiene nombres., José Montilla, Joan Clos y Miguel Sebastián, y ahora José Manuel Soria, ministros del ramo, sin interés, sin capacidad o sin poder político para reformar el mercado eléctrico.

Mas el expolio no sólo es en la factura eléctrica, también es en los 25.000 millones que el Estado “debe” a las eléctricas, lo que supone deuda pública, que hay que financiarla y pagarla todos los españoles, con los consiguientes recortes sociales. Esta cuestión daría juego para otro artículo. Mas, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Seguirá todo igual.  Veámoslo. “Prestigiosos” políticos forman parte como consejeros o asesores, con remuneraciones suculentas, de los consejos de administración de las grandes empresas eléctricas. Ángel Acebes es consejero de Iberdrola, y durante el primer semestre del 2012, por el trabajo de dos meses, periodo en que se celebraron dos consejos de administración y una junta general de accionistas, percibió 145.000 euros.  Iberdrola Ingeniería fichó como consejero al marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro. Endesa a Miquel Roca Junyent. Gas Natural y Endesa a Felipe González y José María Aznar por lo que cobrarán respectivamente 126.500 euros al año, y 200.000.  Estos casos son un ejemplo del efecto “puertas giratorias”: el trasvase permanente del mundo de la alta política al de la alta empresa y viceversa. Muchos políticos mientras están en activo, aprovechan sus contactos con el mundo empresarial, para prepararse unas buenas colocaciones para el futuro. Así se entiende   que los gobiernos de turno estén al servicio incondicional de los jefes de las eléctricas, bancos o grandes empresas.  Y luego todos estos caballeros van alardeando de patriotismo, y además nos  exigen sacrificios al resto de los españoles para salir de la crisis. De verdad, somos más pacientes que el mismo Job.

Cándido Marquesán Millán

 

¿Cuánto nos cuesta el rescate de la Monarquía?

 

 

Todo el proceso político que condujo a la elaboración de nuestra constitución de 1978, ha sido presentado por el mundo académico como ejemplo de consenso. Es decir, que las diferentes fuerzas políticas plenamente conocedoras de nuestro pasado fratricida, llegaron a un pacto con el objetivo de no cometer los mismos errores, y, en consecuencia, redactaron una Constitución lo suficientemente amplia, para que pudieran gobernar con ella diferentes fuerzas políticas. Nada más lejos de la realidad. Nuestra constitución es producto de la presión social y sindical de la calle. Pero también del miedo a determinados poderes del régimen franquista, que permanecían intactos. De entrada, las Cortes constituyentes surgieron con una ley electoral, diseñada para que predominase el voto conservador, además que determinados partidos políticos no pudieron presentarse. Tampoco hay que olvidar que el Rey designó personalmente 41 senadores, todos ellos claramente conservadores. El poder militar ejerció un fuerte control. La iglesia, aunque resarcida con la firma de unos Acuerdos, también estuvo tutelando el proceso. En consecuencia, de consenso nada, como señala Gerardo Pisarello, ya que tres poderes fácticos como la Monarquía, la Iglesia Católica y el Ejército quedaron fuera de cualquier discusión o cuestionamiento. Uno de ellos fue la intangibilidad de la monarquía –especialmente blindada frente a eventuales reformas por el artículo 168. Otro, el reconocimiento de intereses básicos de la Iglesia Católica en materia educativa (artículo 27) y la renuncia al reconocimiento del carácter laico –y no simplemente aconfesional– del Estado (artículo 16.3). Y un tercero, la explícita atribución al Ejército de la tutela de la “integridad territorial” y del propio “orden constitucional” (artículo 8), con un doble objetivo. Por una parte, sancionar el olvido de los crímenes franquistas. Por otro, convertir a la jerarquía militar en guardiana de la “indisoluble unidad de la Nación española” y en factor disuasorio frente a las reivindicaciones de autonomía de las “nacionalidades y regiones. Estos artículos constitucionales sí que deberían ser modificados y no el 135.

Mas a pesar del blindaje constitucional de la institución monárquica y todo el  descomunal apoyo mediático, lo incuestionable es que su desprestigio va en aumento, propiciado por los comportamientos nada ejemplares de algunos de sus propios miembros, como el Rey con la cacería de Boswana o el caso de Urdangarin. Recuerdo las palabras sabias de un profesor del instituto “Se hace más mal a las instituciones desde dentro que desde fuera”.  Por ello, para tratar de apuntalar y restaurar la institución monárquica, en situación ruinosa, se ha organizado una campaña orquestada desde diferentes ámbitos: el político, el económico, el académico, el de los medios de comunicación.

            En nuestra TVE, la que pagamos todos con nuestros impuestos, llevan ya tiempo dándonos la tabarra con la figura del Rey, con la excusa de sus 75 años. No hay telediario en el que no aparezca su figura. Nos anuncian un próximo Informe Semanal, en el que nos obsequiaran con una entrevista a su persona realizada por nada más y nada menos que el gran Jesús Hermida, además del testimonio de 25 personajes de relieve. Es agobiante. Da la impresión que la democracia se la debemos exclusivamente a su persona, y que toda su vida es un ejemplo  de sacrificio por España. Por cierto,  aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid quiero recordar las palabras en su primer discurso oficial como Rey dedicadas al Funeralísimo, así lo llamaba Rafael Alberti, de las que todavía --que yo sepa-- no se ha arrepentido: “Una figura excepcional entra en la Historia, con respeto y gratitud quiero recordar su figura. Es de pueblos grandes y nobles saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda su vida a su servicio”. Su actuación en el 23-F ofrece muchos puntos oscuros, tal como lo refleja Javier Cercas en su novela Anatomía de un instante. Como ha dicho Juan Carlos Monedero, no deja de ser una venganza histórica que tuviera que venir un novelista a contar el golpe de Estado del 23-F para evidenciar el vacío dejado por una academia a la que, como no le encajaba bien la zarzuelada de Tejero con la visión idílica del proceso, prefirió ahí también pasar página.

            En esta campaña promonárquica también participan el mundo editorial, el académico y las grandes cadenas comerciales. Veámoslo. Estos días visité en Zaragoza unos Grandes Almacenes,  cuyo nombre no cito para no hacerle publicidad, aunque sí es el más importante, y observé en la sección de libros un stand de Novedades de Historia. Estaban expuestos y muy bien visibles 18 títulos, de los cuales siete relacionados con la familia real. Del resto, salvo uno de Manuel Castells Redes de indignación y esperanza. Los movimientos sociales en la era de Internet, ninguno estaba relacionado con las problemas que preocupan hoy en día a la gente de la calle. También, no faltaría más, estaban los prolíficos e incansables Federico Jiménez Losantos y César Vidal con El precio de la libertad. Mucho que les importa a estos la libertad. Igualmente Joaquín Leguina- vaya trayectoria que lleva este caballero que fue 11 años presidente socialista de la Comunidad de Madrid- Camino de vuelta. José Bono, el que hizo desfilar por la Castellana de Madrid a un veterano de la División Leclerc y otro de la División Azul  en un plano de igualdad, con Les voy a contar.  Te lo puedes guardar todo. La segunda edición de las Memorias de José María Aznar el Magnánimo. Ya las he leído dos veces. Pronto empezaré la tercera. Tampoco podía faltar la crítica al socialismo andaluz, con El cortijo andaluz del periodista Agustín Rivera, delegado de El Confidencial en Andalucía. De Pedro Carvajal Urquijo, Los Urquijo en la Guerra Civil. De la periodista Lucía Méndez 'Morder la bala', un análisis sobre el primer año de Gobierno de Rajoy. Este caballero nos ha mordido hasta  los.. Tres libros de memorias de Santiago Carrillo. Mas los interesantes de verdad los he dejado para el final, como los buenos vinos. No sé por dónde empezar. Tengo profundas dudas, mas por algún sitio habrá que hacerlo. Ahí va el primero. De Ignacio Gómez-Zarzuela El Rey y el mar, cuyo prólogo lo ha escrito el príncipe Felipe, en el que se repasa no sólo la vinculación de don Juan Carlos con los deportes náuticos sino la historia que une a la familia real con el mar desde los tiempos de Alfonso XIII. Tiene que se muy interesante conocer las navegaciones marítimas de la familia real.  De Fermín J. Urbiola es Palabra de Rey, un  relato del compromiso personal de don Juan Carlos con España. Es la historia de su pasión por la democracia, por la libertad, por la pluralidad, por el progreso.  De Cesar de Lama Juan Carlos I: Las ideas y los hechos de un reinado", en el que el autor nos dice que nunca habría un presidente de la República mejor que el Rey, aborda también el polémico viaje a Botsuana y subraya que la petición pública de disculpas pone de manifiesto "su gran talla humana" e implica "un elevado acto de humildad y a la vez de nobleza de espíritu" en un país "en el que nadie pide perdón", aún más cuando el autor cree que incluso no había motivos para que se disculpara. Del gran historiador Paul Preston Juan Carlos I, el Rey de un pueblo, en el que ha reivindicado el trabajo diario del rey Juan Carlos y su importancia como figura "neutral" en la política española con motivo de la edición revisada de su biografía del monarca. De Miguel Roig La mujer de Edipo. Las tres transiciones de la reina Sofía, en el que el autor nos dice que alabada por Franco, la Reina ha sabido «nadar y guardar la ropa» y posicionarse con discreción, hasta convencer a los españoles de la importancia de su papel institucional en la consolidación de la Corona.  

Termino esta breve descripción hagiográfica sobre los personajes de la familia real con las dos últimas obras, las auténticas joyas de la corona. De María Teresa Campos con la Princesa Letizia, en el que la presentadora se mete en la piel de la esposa del heredero al trono para imaginar cómo piensa y cómo se siente doña Letizia en momentos tan complicados para la Monarquía española como los actuales. Por cierto a una señora muy emperifollada y enjoyada cuando acaba de elegir esta obra, le hice la observación que era un gran libro, producto de un largo trabajo de investigación en archivos, hemerotecas y con numerosas consultas bibliográficas. Me lanzo una mirada, que no supe calificarla.  Y que haya reservado para el final esta obra, mis lectores lo podrán entender enseguida. Se trata de Infantas de José Mará Zavala, en la introducción se nos dice  que son todas Borbones... pero tan distintas y deslumbrantes como las gemas orientales de un inmenso collar.¿Sabía por qué a la segunda infanta de la dinastía, María Josefa Carmela de Borbón y Sajonia, se la motejó como "la de los huesos frágiles"? ¿Y la verdadera razón de que a la infanta Carlota Joaquina se la apodase "la intrigante" o a Luisa Carlota "la celestina"? ¿Conoce por qué la infanta Elvira desfila por estas páginas como "la fogosa" y a la infanta Cristina se la denomina sin tapujos" la equilibrista"? Romances secretos, infidelidades, complots, muertes trágicas, matrimonios regios por razones de Estado... y sonados divorcios. Nuestra galería de infantas se compone de veinte inusitados retratos que abarcan los cuatro últimos siglos de la Historia de España, desembocando en pleno siglo XXI, donde la infanta Leonor se erige como inmediata sucesora de su padre el príncipe Felipe, quién sabe si Felipe VI, rey de España, algún día. En Infantas emergen con todo su esplendor las hijas de reyes y príncipes. Un recorrido apasionante por el pasado, presente y futuro de las mujeres de la dinastía borbónica, veinte infantas que pudieron reinar en España.

Cándido Marquesán Millán

 

 

Evisceración de los servicios públicos

 

Nunca habían alcanzado tal magnitud las movilizaciones tanto de los profesionales como de la  sociedad civil en defensa de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid contra el proyecto del PP de externalizar (privatizar)  la gestión sanitaria de seis hospitales, y de una parte de los centros de salud; y la implantación del euro por receta. Esta comunidad es la vanguardia de estas políticas, que se implantan y se implantarán en el resto del Estado. Para la presidenta de la Comunidad Autónoma de Aragón, Luisa Fernanda Rudi su referencia política constante ha sido siempre la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre, ahora de Ignacio González, su alumno aventajado. "Quiero que Aragón sea líder como Madrid”.  Los médicos madrileños llevan ya varias semanas de huelga indefinida. Los datos oficiales indican que unas 6.000 operaciones quirúrgicas no urgentes y 40.000 consultas han sido suspendidas. Igualmente se están produciendo las dimisiones de las juntas técnico asistenciales y de de las comisiones de los hospitales públicos. También ha habido otro tipo de protestas con encierros, manifestaciones, concentraciones, vigilias, etc. Todas las fuerzas políticas de la oposición se han mostrado también en contra. A pesar de este monumental movimiento de protesta, al gobierno del popular, Ignacio González,  le ha dado igual y ha tirado para adelante con su proyecto.  El pleno de la Asamblea de Madrid del día 27 de diciembre ha aprobado la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas de la Comunidad de Madrid para 2013, que avanza en la externalización sanitaria. El tiempo juega a su favor. El mantenimiento del conflicto es complicado por los costos de los descuentos, que no todos pueden asumir, así como por la presión de la sociedad, al verse privada de la asistencia sanitaria, como el retraso sine die de operaciones quirúrgicas. Por ello, la capacidad de aguante del gobierno de González es mucho mayor, desde su despacho es muy fácil aguardar el agotamiento de las protestas. Además ha echado leña al fuego al declarar que se debía regular el derecho de huelga, porque se está perjudicando a los madrileños que pagan con sus impuestos el servicio sanitario. Ha acusado a los médicos de hacer un mal uso  y abusivo del derecho de huelga.  No entiendo qué significa eso de hacer mal uso y abusivo de un derecho, que está reconocido en nuestra Carta Magna en su artículo 28.2 “Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses”. Mas como lo tienen tan claro los populares no rectifican nada de su proyecto. Son plenamente coherentes con sus planteamientos ideológicos.  Como nunca han creído en “lo público”, su objetivo es cuando llegan al poder el de erosionarlo de diferentes maneras, masacrando a los empleados públicos con la finalidad de desanimarlos, con la falsa justificación de su alto costo, y así transferir al sector privado, con el argumento de su mayor eficacia manipulando los datos, determinados servicios públicos como educación, sanidad o asistencia social., que pueden reportar pingües beneficios a determinados sectores empresariales vinculados estrechamente con las cúpulas dirigentes del PP. Lo que se está haciendo con los empleados públicos se podría calificar de crueldad y sadismo: además de hacerle responsable de la crisis  se les ha maltratado, negándoles el derecho a la negociación colectiva, quitándoles días de vacaciones,  rebajándoles el sueldo y robándoles la paga extra de Navidad, todo ello con gran regocijo de la ciudadanía.  En relación al menor costo de la privatización, nunca llegaré a entender, debo ser duro de mollera, el extraño concepto de que, a igualdad de servicios y de calidades, sea más adecuado un presupuesto que incluye beneficios para terceros que otro que no los incorpora. En cuanto a la mayor eficacia del sector privado, según Joan Benach, Director del Grupo de Investigación sobre Desigualdades en Salud y de la Red de Condiciones de Empleo (GREDS-EMCONET) y profesor en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, de  acuerdo con la  investigación científica y la propia OMS , la sanidad pública es más equitativa (sobre todo cuando tiene financiación suficiente finalista), eficiente (sobre todo si se impulsa la atención primaria) y tiene más calidad que la privada (con las excepciones del confort y el tiempo de espera). Otra cosa es cuando se recortan recursos humanos y materiales con el objetivo planificado de dañarla por parte de aquellos dirigentes que deberían defenderla. Y en el colmo de la desfachatez y del cinismo se justifican recurriendo al patriotismo. Hace falta tener la cara más dura que el cemento armado para vendernos la milonga de que el gran objetivo de la privatización es proporcionar un mejor servicio a la ciudadanía. Mienten como cosacos los populares. A los populares esto les da igual, reitero hay que dañar lo público, no deberíamos olvidar que los sistemas sanitarios público y privado funcionan como “vasos comunicantes”: para que el privado tenga posibilidades de lucro primero hay que desprestigiar, debilitar o “destrozar” al público. Objetivo que lo están consiguiendo en Madrid, ya que cuantos más días dure el conflicto sanitario, más gente recurrirá a la sanidad privada. Mariano Fernández Enguita catedrático de Sociología en la Universidad Complutense, explicaba hace tiempo ya con claridad apabullante qué iba a ocurrir en esta legislatura y  qué había detrás de estas políticas privatizadores, como el capitalismo es extraordinariamente voraz, el próximo asalto será dirigido hacia los servicios públicos del Estado del bienestar, entre otros en educación, sanidad, y dependencia, con una demanda cada vez más creciente ya que la sociedad se ha acostumbrado y no sabría renunciar a ellos, tanto es así que se han considerado como derechos. Hay capitales abundantes con unos mercados cautivos y muy prometedores. Pero todavía más. Además de capitales ávidos, las políticas de privatización cuentan también con consumidores deseosos y contribuyentes bien dispuestos. Como la universalización de estos servicios genera quejas al no poder ser atendidas todas las demandas, como las listas de espera en el sector sanitario, esto provoca una disposición creciente hacia la oferta privada. Por otra parte, cuando una prestación que era antes un privilegio se generaliza, las anteriores clases privilegiadas buscan diferenciarse de nuevo accediendo a niveles superiores (más educación o más sanidad) o a tipos distintos (mejor u otra educación o sanidad). El diferenciarse no solo lo pretenden los que quieren conservar sus privilegios, sino también los que intentan acceder a ellos por primera vez. La educación y la sanidad privadas se pueden convertir en un símbolo de esta diferenciación. Por todo ello, se abre un mercado inmenso al capital en el ámbito de los servicios públicos. Esta va a ser la gran cuestión política en esta legislatura. Lo estamos constatando.

Ese afán por privatizar lo público movidos por el afán de lucro es tan intenso, que de no surgir una fuerte presión de la sociedad civil, buena parte de la izquierda está más preocupada por restañar las heridas de sus recientes derrotas electorales que por ejercer una potente oposición a estas políticas, en el futuro veremos la privatización del Museo del Prado, el Parque de Doñana o el Monasterio del Escorial. Tiempo al tiempo. Repito, como ya he señalado antes, que no se les puede acusar a los populares de incoherentes. Hacen lo que llevan en su ADN. Lo que si me sorprende es que a los 10. 866.566 votantes del PP, entre los que había muchos empleados públicos, les han cogido de sorpresa estas políticas. De no evitarlo, se va a pasar en menos de 100 años a que el pronóstico de la izquierda revolucionaria de desaparición del Estado lo haga la derecha ultraliberal. Quiero acabar con un aviso a navegantes, extraído del extraordinario libro Algo va mal de Tony Judt: Edmund Burke en sus Reflexiones sobre la Revolución Francesa ya nos advirtió "Toda sociedad que destruye el tejido de su Estado no tarda en desintegrarse en el polvo y las cenizas de la individualidad. Al eviscerar los servicios públicos y reducirlos a una red de proveedores subcontratados hemos empezado a desmantelar el tejido del Estado. En cuanto al polvo y las cenizas de la individualidad, a lo que más se parece es a la guerra de todos contra todos de la que hablaba Hobbes.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

Los abandonados de la vida

                                   

Estos días festivos observamos una presencia constante y en aumento de muchas personas, predominantemente hombres, aunque cada vez son más frecuentes mujeres, pidiendo por nuestras calles, en un semáforo o a la salida de unos Grandes Almacenes. Es un efecto más de esta cruel crisis económica. En la céntrica Plaza de España de Zaragoza he visto ya varias veces a una mujer de unos 30 años, no mal vestida, de rodillas, con un cartel en las manos de petición de ayuda, que me ha impresionado profundamente. ¡A qué grado de desesperación ha tenido que llegar para recurrir a esto!  Alguno se detiene y le da una pequeña ayuda. La mayoría con bolsas en la manos repletas de productos recién comprados, pasan de largo, e incluso aceleran el paso para no darse de bruces con ella. En el trayecto desde mi vivienda a la susodicha plaza he contado 10 personas en la misma situación de petición de ayuda. Esto va  a más, si nadie lo remedia. La afluencia de transeúntes es cada vez mayor en los diferentes comedores sociales para poder hacer al menos una comida caliente al día o en los albergues municipales para poder dormir en una cama. Son de todas las edades, de todas las nacionalidades, de diferentes sexos. Y no faltan los que van bien vestidos y que desbordados por la crisis han perdido trabajo, casa, y a veces familia.

Es  también cada vez más frecuente observar al entrar a sacar dinero en un cajero automático el que haya en un lado unos cartones apilados, que servirán de colchón para pasar la noche a los llamados “sin techo”. Algunos de ellos forman parte ya del paisaje urbano, como una mujer de unos 30 años que lleva varios años junto a un cajero automático en la avenida Goya, y a la que socorren con frecuencia los vecinos de la zona. El pasado noviembre 300 voluntarios de Cruz Roja  realizaron un estudio en Zaragoza tras recorrer diferentes zonas y localizaron a 187 “sin techo”, en el 2010 la cifra llegó a 158. Esto va a más.

Siempre me han interesado estas personas  abandonadas de la suerte en este sistema capitalista salvaje que deja a muchos en la cuneta. Las líneas que siguen a continuación van dirigidas especialmente a los “sin techo”, extraídas del libro encomiable titulado Vidas al descubierto. Historias de vida de los “sin techo”, de las sociólogas Elisabet Tejero y Laura Torrabella.

 Para referirse a todo este colectivo de personas sin techo se han usado diferentes términos. En otras épocas no muy lejanas en el tiempo se les llamaba delincuentes, tal como reflejaba el espíritu la Ley de Vagos y Maleantes, promulgada en el año 1933 y revisada en 1954, donde quedaba bien clara la connotación delictiva de la mirada oficial sobre la población sin techo. En los años setenta y ochenta del siglo pasado, al aparecer el debate sobre la pobreza estructural de las sociedades capitalistas, apareció el concepto de indigente, entendido como persona que no tiene suficientes medios para subsistir, y que pone en el centro del debate el acceso o no a los medios monetarios. También se ha utilizado el término de transeúnte, lo que significa la necesidad del individuo de desplazarse para sobrevivir, para buscarse la vida. Con la llegada de la democracia a nuestro país se ha producido un cambio de concepción. Se ha dejado de mirar la realidad de las personas sin techo como un estado, como una condición atribuible a un individuo, para mirar la misma realidad como una situación dinámica y fuertemente condicionada por el contexto socio-económico, político y cultural. Esta nueva mirada supone reconocer la posibilidad de que cualquier persona, en una determinada época de su vida, puede llegar a encontrarse en una situación sin techo. Tal como ha señalado Beck, las teorías de la sociedad del riesgo nos advierten sobre la universalización y democratización de los riesgos, no solo de perder posiciones de bienestar, sino, de manera más radical, verse inmerso en una situación de pobreza y exclusión. Precisamente por este motivo los expertos han decidido usar unos términos que desculpabilizan al sujeto de su situación. Por ello los más utilizados para definir a todo este colectivo de personas excluidas son el de los “sin techo” y el de los “sin hogar”, que aun cuando a primera vista parezcan términos equiparables e intercambiables, no tienen el mismo significado. Así, el calificativo sin techo nos remite a la situación física de no tener vivienda ni acceso a ella, por lo que el individuo está imposibilitado de construirse como un ser humano completo. En cambio, sin hogar, nos remite a un imaginario menos físico y más simbólico, donde la existencia de techo supondría la presencia de vínculos emocionales basados en la relación con otro. Tradicionalmente, los vínculos emocionales basados en la relación con el otro se han vinculado directamente a la existencia de relaciones de familiares y parentesco, luego el sin hogar carece de de estas relaciones. Como vemos hay diferentes términos para definir a todo este colectivo de personas sin techo, la que parece más clara es la propuesta por la Federación Europea de Asociaciones que trabajan a favor de los sin techo, FEANTSA:” toda persona que no puede acceder o conservar un alojamiento adecuado, a su situación personal, permanente y que proporcione un marco estable de convivencia, bien sea por falta de recursos económicos, bien sea por tener dificultades personales o sociales para llevar una vida autónoma”.

Una vez hecha la aclaración terminológica, no es menos importante el conocer las causas y detonantes de esta situación de los sin techo. Los expertos señalan que en el origen se hallan situaciones de riesgo o vulnerabilidad de índole económica, institucional, sanitarias, psicológicas, familiares, etc. Según Muñoz y Vázquez y Vázquez, estarían las siguientes: paro, pérdida económica (por ejemplo, desahucio), enfermedad física, lesión o accidente, enfermedad mental, abuso de alcohol y drogas, ludopatía, prostitución, abuso y maltrato sexual, problemas familiares (pérdida o ruptura de la relación de pareja o familiar), separación del medio social habitual, delincuencia y problemas judiciales, o internamiento institucional. No obstante, no es un único factor sino la convergencia de algunos o muchos de los factores causales apuntados. No es tarea fácil la aproximación causal a este fenómeno, por ello puede resultar pertinente tener en cuenta una serie de dimensiones que nos puedan dar algo más de luz.

La dimensión socio-económica estaría relacionada con los cambios en el mercado del trabajo experimentados en nuestro país en los últimos decenios, con procesos tan importantes como la desindustrialización y el gran descenso de sectores claves de la economía, minería, la siderurgia o el textil. Y recientemente la construcción. El subsiguiente paro y la flexibilidad de las condiciones de trabajo tienen una incidencia fundamental en la desestructuración de los proyectos vitales; y estas circunstancias son un factor causal determinante para que determinadas personas se conviertan en sin techo. Las mujeres sufren más el paro, así como la precariedad laboral, pero las secuelas de la pérdida del trabajo son más devastadoras en los hombres. A este descenso de ingresos por el paro, cabe añadir el encarecimiento de la vivienda tanto en propiedad como en alquiler.

Otra dimensión es la socio-relacional. Donde el ser humano se socializa en primer lugar es en la familia, lo que resulta fundamental para su desarrollo afectivo y emocional. También la familia ha sido tradicionalmente el cobijo y el refugio ante las situaciones de exclusión social, mas hoy como consecuencia de determinados cambios culturales, sociales, económicos, familias más reducidas, la incorporación de la mujer al mundo laboral, aumento de esperanza de vida, incremento de separaciones y divorcios, la monoparentalidad, además de otros, significa que este papel de la institución familiar se va desdibujando. En consecuencia, los expertos constatan ya las consecuencias de la precarización de la función amortiguadora de las familias ante el riesgo de exclusión social, situación en la que se encuentran los sin techo. Aunque esta afirmación debe ser matizada ya que en la actualidad es la institución familiar, la que sirve de escudo ante la crisis para muchas personas.

También debemos tener en cuanta para explicar determinadas trayectorias de los sin techo la dimensión psico-emocional. Para algunos autores, como Declerck habría una psicopatología específica en este colectivo, que tendrá que ver con lo que llaman desocialización y que lleva al propio sujeto a autoexcluirse. Este elemento explicaría las resistencias a la posibilidad de mejorar de estado. En definitiva esta última dimensión psicoemocional nos ayudaría a entender mejor quién puede convertirse en una persona sin techo.

            Como conclusión, en un aviso a navegantes, deberíamos todos tener muy claro que  en esta sociedad del riesgo, nadie puede tener la seguridad absoluta de no tener que estar pidiendo un día en una calle, de acudir a un comedor social o de dormir entre cartones en una cajero automático.

 

Cándido Marquesán Millán

 

La España de los populares, paradigma de pluralismo informativo

 

En esta nuestra querida España, acabo de contemplar un hecho que ha merecido mi  atención. El pasado día 17 de diciembre, hubo 55 manifestaciones convocadas por la Cumbre Social contra las últimas decisiones políticas del Ejecutivo. No obstante, la principal reivindicación fue sobre la no revalorización de las pensiones. Ahora no quiero referirme al daño que están produciendo las políticas del Gobierno de Rajoy a la gran mayoría de la sociedad española. Mas, los dirigentes populares no se sienten responsables  de ellas, las han tenido que poner en práctica por la “herencia recibida”, a pesar de que Rajoy en el discurso de investidura dijo “No pretendo con este recordatorio atenuar en lo más mínimo el peso de la responsabilidad que nos toca asumir. En la política, no existe la herencia a beneficio de inventario. Sabíamos –y sabemos- lo que nos espera y sabíamos. Y sabemos- que se nos juzgará por lo que consigamos, y no por lo que intentemos, o por cómo nos hayamos encontrado las cosas.”   Un incumplimiento más tampoco debería sorprendernos, ya que los populares han mentido tanto y tantas veces, que para ellos el ejercicio de la mentira se la trae floja.

Quise informarme del desarrollo de las manifestaciones en los telediarios de las nueve de la noche. En Tele5 fue la noticia de portada. Rápidamente cambié a TVE, la de todos los españoles que pagamos todos con nuestros impuestos, para ver qué tratamiento hacía de la misma. Primero tuve que tragarme la noticia presentada como un gran avance para la economía española de la compra por el Banco de Santander de Banesto. Daba la impresión de un spot publicitario. A continuación en un despliegue mediático impresionante, duró varios minutos, salió nuestro ínclito presidente del Gobierno, durante la inauguración de la 18 Interparlamentaria Popular celebrada en Toledo, para obsequiarnos con algunas perlas como estas  "Nadie podrá decir que nos hemos quedado cruzados de brazos" y "No vamos a cargar con las culpas de nadie"  y recordó que el Partido Socialista "congeló las pensiones, dejó un déficit de bancarrota y nuestros servicios sociales al borde del colapso", por ello ha subrayado que "no vamos a consentir que quien socavó nuestro Estado de Bienestar pretenda darnos clases de política social". Siguió una breve intervención del líder del PSOE de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, para decir que el presidente Mariano Rajoy "tiene razón" en que no se les puede acusar de "estar de manos cruzados", pues han usado "los brazos, y bien que lo han hecho, para dar un corte de mangas a la mayoría de este país y emplearse con la piqueta". Después el sonriente e insustituible, por el que tengo especial predilección, Cristóbal Montoro  para anunciarnos que el próximo verano todas las administraciones públicas pagarán a proveedores a 30 días. Luego el presidente de la CEOE, Juan Rosell,  para defender la política de recortes desplegada en 2012 por el Gobierno de Mariano Rajoy argumentando que era preciso poner en marcha un "plan de choque" contra el déficit y que estos planes "se hacen como se pueden". Y Draghi en una comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara para admitir que “las cosas están progresando en España y en todos los demás países sometidos a estrés, "los ajustes están en marcha de forma visible. Por ejemplo, las exportaciones de bienes y servicios han aumentado un 27% en volumen en España desde 2009”. Finalmente, tras 20 largos minutos, llegué a pensar que ya había sido emitida la noticia, pude conocer el desarrollo de las manifestaciones contra la no revalorización de las pensiones, que afectan a más de 8 millones de españoles. Tal tratamiento informativo, como pueden comprobar, es todo un ejemplo de manipulación a favor del partido gubernamental, además de falta de pluralismo. Que un periódico privado, como el Heraldo de Aragón de Zaragoza, lleve la noticia a la página 36 sin una mínima mención en la portada, donde apareció en una gran fotografía, le debió parecer más importante, la Junta General de Accionistas del Real Zaragoza, puede hacer lo que parezca oportuno, aunque me parece una falta de respeto el tratamiento dado a un problema grave que afecta a 8 millones de españoles. Hay otros, como El Periódico de Aragón de Zaragoza, que consideró la noticia de la manifestación relevante, dedicando una foto a gran tamaño en portada, además de la página segunda y tercera. Repito, si son medios de comunicación privados, pueden dar el tratamiento informativo que les parezca oportuno, de acuerdo con sus intereses. Si para un medio de comunicación privado es más importante la Junta General de Accionistas de un equipo de futbol que la manifestación de los pensionistas, sus lectores harán la valoración oportuna, en la que yo ni entro ni salgo. Lo que ya no es de recibo que en un medio de comunicación público, sostenido con los impuestos de todos, incumpla nuestro texto constitucional de una manera tan flagrante, haciendo caso omiso del artículo 20. 3. que dice textualmente: “La Ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.” Y  el mismo artículo 20.1. que reconoce el derecho a todos los españoles “A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”. Tal lamentable circunstancia tampoco debería sorprendernos, ya que nuestros gobernantes incumplen sistemáticamente nuestro texto constitucional, al negarnos el derecho a la negociación colectiva, al trabajo, a una vivienda digna… Toda la Constitución es una pantomima.  Me viene a la memoria en estos momentos que un 21 de diciembre de 2011 a las 11 de la mañana, nuestro presidente de Gobierno, D. Mariano Rajoy,  juró su cargo ante Su Majestad el Rey en el Palacio de la Zarzuela ante la Biblia, un crucifijo y un ejemplar de la Constitución abierta por el artículo 99 relativo al nombramiento del presidente del Gobierno con las siguientes palabras: «Juro fielmente cumplir con mis obligaciones como presidente del Gobierno con lealtad al Rey y a la Constitución y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”. Lo mismo hicieron el resto de miembros del gobierno. Surrealista.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

EJERCICIO DE HISTORIA COMPARADA

                       

 

 

No viene mal hacer algún ejercicio de historia comparada. La historiografía española ha visto ciertas similitudes entre la I Restauración borbónica con Alfonso XII  en 1874 y la II Restauración borbónica inaugurada en 1975 con Juan Carlos I.

 

La primera, según Carlos Seco Serrano, fue concebida por Cánovas del Castillo, el cual tras las tensiones del Sexenio Democrático, pretendió instaurar un período de estabilidad política, basada en cuatro pilares la Monarquía( que advino tras un pronunciamiento militar), las Cortes bicamerales, ( ambas instituciones tenían una gran tradición histórica); una Constitución la de 1876 muy ambigua, con la que pudieran gobernar los dos grandes partidos, el suyo, el partido conservador; y el partido liberal, presidido por Práxedes Mateo Sagasta. Sería muy complicado en estas breves líneas cómo y cuándo fueron perdiendo solvencia esos cuatro pilares, no obstante, hay algunos momentos claves en este proceso de decadencia: la crisis de 1898, la Semana Trágica de Barcelona de 1909, la triple crisis política, militar y social de 1917, la instauración de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera a instancias de Alfonso XIII. Lo cierto es que en 1930, estos cuatro pilares estaban en total decrepitud, por lo que se instauró en buena lógica en 1931 la II República con gran regocijo de la población española. Mas esa organización política de Canovas fue falseada, ya que como dijo Joaquín Costa la Constitución auténtica fue la oligarquía y el caciquismo.

 

La II Restauración borbónica, también se basó en 4 pilares: la Monarquía (Juan Carlos I debe su trono al Dictador); las Cortes bicamerales; la Constitución de 1978 (en absoluto producto del consenso); y 2 grandes partidos (merced a una ley electoral que propicia el bipartidismo), uno de derechas, la UCD, luego el PP, y otro a la izquierda, el PSOE. Hoy, tras 35 años consideró que estos 4 pilares han entrado en decadencia o, cuando menos en un proceso claro en esa dirección. También el poder está concentrado en unos poderes oligárquicos. Trataré de explicar este planteamiento.

 

En cuanto a la Monarquía es evidente que para amplios sectores de la sociedad española ha entrado en una clara de decadencia. Recientes acontecimientos de varios de sus miembros lo corroboran, a pesar de que el apoyo mediático es impresionante. Una de las cuestiones a plantear en una nueva Constitución debería ser: Monarquía o República.

 

Las Cortes representan cada vez menos las aspiraciones de amplios sectores de la ciudadanía. Pruebas no faltan. El Senado es un cementerio de elefantes, cuya operatividad es nula, ya que no ejerce como auténtica cámara de representación territorial. El Congreso de los Diputados tiene que estar protegido de los ciudadanos con vallas y las Fuerzas de Orden Público. La reciente Encuesta sobre Tendencias Políticas y Electorales del Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales, nos dice, lo que no deja de ser llamativo, que el Parlamento, que es constitucionalmente el depositario de la soberanía nacional, en cuanto al poder que ejerce como institución, aparezca en el octavo puesto (16,4%), por debajo de los Jueces, la Iglesia y los Medios de Comunicación Social, a una distancia de los Bancos de casi 54 puntos porcentuales.

 

            Sobre la Constitución, por mucho que se empeñe Rajoy en defender su vigencia, exige una reforma en profundidad, e incluso, una nueva. La mitad de los españoles no se siente satisfecha con ella y cree que no se la respeta, según el Barómetro de Opinión del CIS de noviembre. Su anacronismo queda claro con la simple lectura de muchos de sus artículos, como el 40.”Realizarán los poderes públicos una política orientada al pleno empleo; o el 47.  “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”. Realmente conmemorar todos los años la Constitución me parece una burla a la ciudadanía.

 

            Que el bipartidismo está en crisis es claro. No hay más que escuchar a la ciudadanía, que muestran un gran desencanto tanto hacia el PP como el PSOE. En la Encuesta sobre Tendencias Políticas y Electorales aparecen muy claras las tendencias de declive político y de erosión electoral de los dos grandes partidos. Según la intención de voto hoy sólo sumarían un 60%, en contraste con lo que ha venido ocurriendo en los comicios anteriores a 2011, en los que ambos partidos sumaban muchos más (83,8% de los votos en 2008, 80,3% en 2004, 78,7% en 2000…).

 

            La ciudadanía española tiene una imagen oligárquica de la actual conformación de la sociedad, en la que los principales sectores económicos –sobre todo los Bancos– son vistos como el principal núcleo determinante del poder. Seguidos por el Gobierno (36%) que queda relegado a un discreto segundo puesto, y nada menos que 34 puntos por debajo de los Bancos, y por la CEOE (35,3%) en tercer lugar.

 

Como colofón, en el libro España en sus ocasiones perdidas y la Democracia mejorable, del catedrático Manuel Ramírez aparecen unas palabras de Ortega y Gasset, referidas a la I Restauración: "La España oficial consiste, pues, en una especie de partidos fantasmas que defienden los fantasmas de unas ideas y que, apoyados por las sombras de unos periódicos, hacen marchar unos Ministerios de alucinación». Según Salvador de Madariaga: "Al pintarla como de alucinación, Ortega la ennoblecía. Fue una era teatral; una época que pretendía ser lo que no era y simulaba creer lo que decía, a sabiendas de que no era lo que aparentaba ser ni creía en lo que decía". Si estos juicios son extensibles a nuestra situación actual, lo dejo al libre albedrío del lector que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí.

 

Cándido Marquesán Millán

LA UNIÓN EUROPEA Y ESPAÑA EXPORTADORAS DE LA MUERTE

Cuanto más observas y reflexionas sobre los acontecimientos actuales, tanto más te apercibes que este mundo es una auténtica pantomima. Para justificar esta afirmación no faltan ejemplos. Veamos alguno de ellos. Tal como señalé en un artículo titulado La real politik occidental,  en febrero de 2011, por las mismas fechas que se produjo la caída del dictador, Hosni Mubarak en Egipto, una representación diplomática española encabezada por José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, con parlamentarios del PSOE, PP y CIU y los consiguientes empresarios visitaron y agasajaron a otro dictador africano de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, este último especialmente sanguinario. España a través de la entonces ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, calificó de "histórico" que el pueblo egipcio hubiera tomado "las riendas de su propio destino" tras la marcha de Hosni Mubarak, ya que "facilitaría una transición más rápida hacia la democracia"; y a la vez declaró que la visita a Guinea Ecuatorial era "un viaje bueno para los intereses de España". Parecen difíciles de compatibilizar ambas afirmaciones. Bono le dijo a Obiang "Es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa". Es cierto, el idioma, pero también el petróleo y los intereses comerciales. España es, tras Estados Unidos y China, el tercer socio comercial del país africano. En 2009 España vendió a Guinea un montante de 194 millones de euros en maquinaria, automóviles, bebidas, armas, y material eléctrico. Ese mismo año, España importó productos de Guinea por valor de 458 millones de euros, básicamente petróleo y derivados. Hoy están allí empresas españolas: Unión Fenosa (con una participación del 5% en el consorcio de explotación de gas natural 3G Guinea Gas Gathering), Repsol (se adjudicó en 2009 los derechos mineros sobre un bloque de exploración), y Enbasa (dedicada al envasado de agua, vino y refrescos y que posee la principal planta industrial agroalimentaria del país).  Este tema es lamentable. Pero hay más.

Como sabemos recientemente se concedió el Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea. por «más de seis décadas contribuyendo al avance de la paz y la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa.» Nuestro presidente del Gobierno ha asistido en Oslo a la entrega del premio. No se lo iba a perder. Como muy bien dice Ángel Ferrero en un extraordinario artículo, El lado oscuro de las exportaciones alemanas, debemos  fijarnos en las dos últimas palabras: «en Europa.»  En pocas ocasiones como esta, es más importante el significado de una preposición “en”. Los estados del viejo continente pueden vender  armas a todos los países y pueblos allende nuestras fronteras para que se masacren entre sí mientras además de robarles sus recursos y dejarlos en la miseria; o, en otras palabras, la UE puede contribuir «al avance de la paz y la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa» y hacer todo lo contrario fuera de Europa. Esto también habría que matizarlo, ya que las políticas impuestas por las instituciones de la UE no contribuyen en nada a la defensa de la democracia y de los derechos humanos en la misma Europa. Sobre esta cuestión hablaremos más adelante.  Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), siete de los veinte países que lideran la clasificación de exportación mundial de armas en el período de 2007-2011 pertenecen a la Unión Europea; por orden descendiente: Alemania, Francia, Reino Unido, España, Holanda, Italia, Suecia y Bélgica. Si la Unión Europea fuera un bloque geopolítico, sería el primer exportador de armas del mundo con más de un 30% del total, seguido por los EE.UU. (30%) y Rusia (24%). Alemania, Francia y el Reino Unido ocupan el tercer, cuarto y quinto puesto respectivamente. Debemos recordar que, tal como nos dice José Ramón Villanueva, en otro extraordinario artículo España y el negocio internacional de las armas, según el Reglamento nº 1334/2000 de la Unión Europea (UE), se establecen unas normas de conducta obligatorias para todos los estados miembros como que no se deben vender armas a países sancionados, políticamente inestables, en conflicto armado, que vulneren los derechos humanos, que no condenen el terrorismo o que tengan un nivel de bienestar precario. Normativa que la UE la incumple de una manera sistemática, al ver los países a los que exporta con pingües beneficios las armas. La vergüenza y la locura no acaban aquí. Ya que según Laura Lucchini en su artículo  de septiembre de 2010, ¿Rescatar a Grecia para seguir vendiéndole armas?,  se está produciendo un negocio que dura ya varios años, la venta de armas de Alemania a Grecia. Mientras el Gobierno de Ángela Merkel aprobaba ayudas de 22.400 millones para contribuir al rescate de Grecia, los fiscales de Munich comenzaban a investigar a intermediarios alemanes que habrían pagado millones de euros a políticos griegos para asegurarse la venta de submarinos. Francia también participa en este negocio de venta de armas a Grecia. Y luego se le exige al país heleno grandes sacrificios de austeridad. Esto es de locura.

 Ha habido como no podía ser de otra manera quejas por la concesión de este premio a la UE. Da la sensación que aquí ha ocurrido como le ocurrió a Juan Palomo yo me lo guiso y yo me lo como.  Como muy bien ha dicho la Federación Catalana de ONGs por la Paz de Cataluña, existen otras instituciones que contribuyen mucho más a la paz que la UE, ya que esta ha invertido muchos millones de dólares en armas, siendo la que más ha gastado en contribuciones militares después de los Estados Unidos. Además, resulta discutible el éxito operativo y de ayuda a la estabilidad de la paz y la seguridad mundial, teniendo en cuenta que se pretenden resolver conflictos a través de la fuerza militar. La UE ha llevado a cabo operaciones militares en diferentes continentes en respuesta a situaciones de crisis, como por ejemplo, la lucha denominada operación Atalanta en aguas del océano Índico, para proporcionar seguridad a empresas privadas pesqueras frente a las costas de Somalia. A pesar de que la UE no tiene un ejército permanente como tal, utiliza las fuerzas armadas de los países miembros en el marco de su Política Europea de Seguridad y Defensa para priorizar intereses geoestratégicos de ciertos países y/o lobbies de poder.

Por otro lado,  la Paz no es solo ausencia de guerra, también exige unas políticas de justicia social, con la finalidad de corregir las desigualdades económicas y sociales, que sufren amplios sectores de la población de numerosos países miembros de la UE, con suicidios incluidos propiciados por la desesperación de verse privados de su vivienda, como consecuencia de estas políticas de austeridad fiscal impuestas por las instituciones de la UE, mientras salvaguardan los intereses de los grandes grupos empresariales y financieros. Obviamente esta no es política que contribuya el fomento de la paz.

Ahora quiero detenerme con más detalle en el caso español. De entrada, como hemos visto en anteriores párrafos, España entre los años 2007-2011  ocupó el séptimo lugar en el ranking mundial de exportaciones armamentísticas (el 3 % del comercio internacional de armas es español) y que las ventas por este concepto, según datos de 2011, supusieron 2.400 millones de euros. Conviene recordarlo.  Nuestros compradores son países con serios conflictos armados como Colombia o Israel, o con situaciones de tensión o inestabilidad interna (Filipinas, Indonesia, Sri Lanka), naciones donde no se respetan los derechos humanos (Kenia, Singapur o Thailandia) o países históricamente enfrentados, como ocurre con India y Pakistán. Dicho en roman paladino que con armas españolas se están matando habitantes de países del Tercer Mundo. El diario estadounidense The New York Times informó en abril de 2011 de que el ejército libio estaba utilizando bombas de racimo de fabricación española contra zonas civiles en la ciudad de Misrata. La información la obtuvo a partir de los testimonios de testigos y supervivientes, y a través del hallazgo de restos de sub-municiones sin detonar, y fue confirmada por los equipos de Human Rights Watch que analizaron la situación en territorio libio.

De acuerdo con las evidencias que se encontraron, las bombas de racimo que el ejército de Gadafi empleó en varios bombardeos y combates correspondían a la munición MAT-120, fabricada en España por la empresa aragonesa Instalaza, cuya sede en la calle Monreal de Zaragoza, de la que fue gestor el actual ministro de Defensa, Pedro Morenés. La MAT-120 consta de 21 sub-municiones y se utiliza para dañar a personas y destruir blindados ligeros. Los registros de las municiones encontradas muestran que se fabricaron en 2007 y habrían sido exportadas durante 2007 y 2008, antes de la entrada en vigor del Tratado de Oslo. Como señala José Ramón Villanueva  “Debemos tener en cuenta también que la venta de armas a otro Estado requiere autorización del Gobierno y se  regula por la Ley 53/2007, de 28 de diciembre, sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso. Aunque en el Preámbulo de dicha Ley se contempla por primera vez el compromiso del Gobierno de “presentar al Parlamento una información completa y detallada” sobre este tipo de exportaciones, y que el artículo 16 alude al control parlamentario que se debe ejercer sobre las mismas, en la práctica existe una gran opacidad  dado que este tipo de exportaciones se considera “información clasificada” conforme a la Ley de Secretos Oficiales. Por ello, las actas de las reuniones donde se decide conceder (o no) a una empresa española la autorización para exportar armas son secretas, no se recoge información sobre los tipos concretos de armas a vender ni la finalidad de las mismas. Este secretismo, además de quedar “justificado” mediante la aplicación de la referida Ley, responde al deseo expreso de los compradores que no quieren que sus potenciales adversarios conozcan este tipo de datos”.  

Tras todo lo expuesto, me siento profundamente avergonzado como español y europeo. Como también lo estuvo el extraordinario periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez, en su discurso pronunciado durante la entrega de los premios Ortega y Gasset el 7 de mayo de 2008. Es breve, de apenas cuatro minutos, pero de una contundencia impresionante, lleno de principios éticos que ennoblece la profesión del periodismo, y sobre todo valiente al denunciar la hipocresía de muchos gobiernos, ya que fue emitido ante la Vicepresidenta del Gobierno Mª Teresa Fernández de la Vega, varias ministras y ministros, exministros del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, el Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas. No me resisto a reflejar un breve extracto de sus palabras:

“Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofía Elface Fumo, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años. Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas, al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra, y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo, cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martín Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte”.

Muchas gracias.

 

Cándido Marquesán Millán