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Educación para una ciudadanía democrática

Cándido Marquesán Millán

Han surgido críticas agudas en ciertos ambientes por los ejercicios de selectividad de Lengua y Literatura Española en las Pruebas de Acceso a la Universidad en la Comunidad de Valencia y en la de Murcia. En la primera el texto era un artículo titulado “Los antisistema son ellos” », que había publicado en el mes de febrero en su blog el redactor de “El Mundo” Pedro Simón, que bajo el título «A simple vista» realiza periódicos análisis de la actualidad. Extraigo algunos de sus párrafos más significativos: "Antisistema son los que en privado hacen acopio de lo público. Antisistema son los presidentes de gobierno que no admiten preguntas.

 

Los que utilizan las instituciones como fueraborda y no como salvavidas. Los que con una mano juran la Constitución y con la otra le hacen un tacto rectal. Los que llevan los colores de la bandera de España en una pulsera y luego se llevan el dinero a Suiza. Antisistema son ellos. No usted, ni yo".

En la Comunidad de Murcia el texto ha sido el artículo periodístico de Julia Navarro titulado “La otra cara del escrache” y que fue publicado el día 1 de abril de 2013, en diferentes periódicos españoles como DiariodelAltoaragón, Estrelladigital, Diariocrítico, del que muestro algunos de sus párrafos más significativos:
“Vaya por delante que estoy en contra del "escrache", que todavía continúo creyendo en las instituciones democráticas para dar respuesta a los problemas de la sociedad. Pero también hay que exigir a los responsables políticos arbitren soluciones ….Resulta insoportable que haya miles de familias bajo la espada de Damocles del desahucio… que haya aumentado el número de pobres… que haya niños que pasan hambre…. que los recortes en Sanidad estén destruyendo uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo….que la falta de ayudas en Educación hayan provocado la salida de la Universidad de cientos de jóvenes … que la reforma laboral haya aumentado el paro.…. que mientras tantos millones de personas sufren los responsables políticos parezcan instalados en una burbuja.

No, no estoy a favor del "escrache". Pero si creo en un cambio de política en nuestro país y en el resto de la Unión Europea… la política de austeridad solo ha producido más crisis., aunque no comparto el "escrache", me parece que los políticos no pueden seguir ignorando la desesperación de los ciudadanos y que por tanto ha llegado la hora de poner punto final a una política que solo provoca, insisto, miseria.… la desesperación no se puede combatir con más guardias en la calle ni con represión sino con un cambio de política.

Son dos textos valientes y críticos con la realidad política, social y económica de nuestro país. Textos que entran en su más estricta lógica que salgan de los recintos universitarios. Una sociedad con una universidad adormecida y sin capacidad crítica tiene un negro futuro. Por ello, es de valorar el que los coordinadores de la materia de Lengua y Literatura Española de ambas Universidades hayan elegido tales textos, que no hacen otra que reflejar lo que está ocurriendo en la calle, algo que nuestros gobernantes actuales pretenden ocultar.

Que unos ejercicios de selectividad críticos con la realidad vigente, circunstancia que entraría en la más estricta normalidad, se hayan convertido en noticia en los medios de comunicación, cabe interpretarlo en el sentido de que no tenemos una democracia plenamente consolidada.  Hay determinados colectivos que no entienden el significado de la democracia. Las pruebas de selectividad han herido susceptibilidades en el PP castellonense, que vuelve a alimentar el debate sobre el supuesto adoctrinamiento político en las aulas. Los populares consideran desacertada la elección del artículo del examen de comentario de texto, ya que recoge críticas al presidente del Gobierno y alusiones a la corrupción política. No obstante, es conocida la campaña que N.N. G.G. de Castellón emprendieron hace unos meses contra el adoctrinamiento en las aulas.

A través de esta iniciativa, la organización juvenil del PP anima al alumnado a enviar quejas anónimas sobre supuestas acciones de «adoctrinamiento» por parte del profesorado. La campaña generó un amplio malestar en el sector educativo y un sindicato presentó una denuncia ante la Fiscalía de Valencia.

La Federación Regional de Estudiantes Murcianos FEREMUR, según se autoproclama representante del 75 por ciento de los alumnos de la Región de Murcia, ha manifestado su "profundo rechazo y malestar" por el contenido del examen de Lengua Castellana. Y es que, afirma, "nada más acabar el examen hemos recibido más de 50 llamadas alertándonos del contenido del examen de Lengua, ya que el texto hablaba sobre los 'escraches' y hacía una crítica directa a las políticas del Gobierno nacional".A juicio de Feremur, "nos parece aberrante que se utilice el contexto de unos exámenes externos para reivindicar cuestiones políticas". Por este motivo, ha pedido "una sanción ejemplar al coordinador de las pruebas de acceso por haber realizado semejante despropósito". "Exigimos una disculpa pública a todos los estudiantes que se han sentido ofendidos y utilizados por esta persona", concluye.

Por ello, todos debemos seguir trabajando por el asentamiento de este sistema político, no debemos olvidar que la peor democracia es mucho mejor que cualquier dictadura. Y en esta tarea de inculcar los valores democráticos a nuestros jóvenes, el sistema educativo tiene un papel fundamental. De ahí que algunos se hayan sorprendido por la desaparición fulminante de la asignatura de Educación para la Ciudadanía  por parte de nuestros actuales gobernantes. Personalmente yo no he sentido sorpresa alguna, ya que precisamente lo que pretenden es formar ciudadanos sumisos, obedientes y acríticos.

No obstante, los docentes no deberíamos olvidar tal como especifica la L.O. E. en el Prólogo “la educación es el medio más adecuado para garantizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, responsable, libre y crítica, que resulta indispensable para la constitución de sociedades avanzadas, dinámicas y justas”; y entre los principios y fines de la educación en su artículo 1. c) La transmisión y puesta en práctica de valores que favorezcan la libertad personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el respeto y la justicia, así como que ayuden a superar cualquier tipo de discriminación”. En definitiva, los textos de selectividad comentados, esos son los principios y fines que persiguen, no otros.

Unos claros ejemplos de lo que significa una educación orientada para el ejercicio de una ciudadanía democrática, son los que describo a continuación, que además de motivo para una profunda reflexión, me han servido para reafirme plenamente en los principios y fines que siempre he tenido en cuenta en mi tarea docente, por cierto tan denostada desde las administraciones públicas en los últimos tiempos. La primera es bellísima acontece en una institución de educación secundaria, el Instituto Nacional de Santiago de Chile; y la segunda, en una de las más prestigiosas  Universidades de los Estados Unidos, la Universidad de Harvard.

El 30 de Diciembre del 2012,  el Presidente (el delegado de los alumnos) del 4°F Humanista (se correspondería con 2º de bachillerato en España) del Instituto Nacional de Santiago de Chile,  Benjamín González en el acto solemne de despedida de los alumnos, se salió del libreto e hizo pedazos el cuestionado modelo educativo chileno basado en el lucro y el “éxito” individual, ante el desconcierto de las autoridades presentes. Su valiente intervención fue celebrada por los internautas y el discurso es un manifiesto de una generación que quiere enterrar las viejas prácticas heredadas de la dictadura y mantenidas por los gobiernos que la sucedieron.

Después de los preceptivos saludos a las autoridades:
“Antes de comenzar a leer estas líneas, con motivo de la Licenciatura de los Cuartos medios 2012, mi generación, me gustaría pedir perdón  Disculpas porque las páginas que hoy leeré, son distintas a las de ese borrador. De otra forma no me hubieran dejado hacer este discurso. Disculpas y espero puedan entenderme….

Cuando me embarqué en la tarea de hacer un discurso con motivo de la Licenciatura, me encontraba con más dudas que certezas. ¿Qué digo? En primera instancia, intenté hacer algo similar a los discursos que he escuchado, como presidente de curso, cada diez de agosto, en las ceremonias de aniversario del colegio. Hacer un breve repaso de la historia del el Instituto Nacional fundado en 1813. También pensé recordar que han sido Institutanos, 18 presidentes de la República de Chile. Entre los que destacan nombres como Pedro Aguirre Cerda, José Manuel Balmaceda y, el poco mencionado en los discursos, Salvador Allende. Pero no. Hoy no vengo a repetir ni recordarles lo que ya todos sabemos. Ni tampoco represento, la voz de mis compañeros. Este discurso me represente a mí y solo a mí. Yo soy su único responsable.

Hoy, vengo hablar de aquello que todos como Institutanos callamos. De aquello que la historia oficial prefiere olvidar y dejarlo fuera de lo público.  Recuerdo claramente el segundo día de clases del 2007, cuando llegó una profesora, y nos empezó a contar la historia de este colegio, además de decir que del Instituto Nacional han salido 18 Honorables Presidentes de la República, nos comentó que también habían salido de esta institución importantes forjadores de la patria, que cuando nos pasaran Historia de Chile en segundo medio sabríamos. Sin embargo, luego de que en el preuniversitario me pasaran Historia de Chile, reconozco que la profesora obvió el contarnos varios detalles. Detalles como que entre los 18 presidentes de Chile, no son pocos los que tienen las manos manchadas con sangre de este pueblo. A modo de ejemplo, Institutano fue Pedro Montt Montt, presidente de Chile que dio la orden de asesinar a 3.500 salitreros en el Norte Grande, conocida actualmente como la mayor matanza en la historia de nuestro país (después de los 17 años de dictadura, claro) hablo de La Matanza de la Escuela de Santa María de Iquique.

También a mi profesora se le olvidó mencionar que Institutano fue Germán Riesco Errázuriz, presidente de la República en el periodo del auge de la “Cuestión Social” destacando la matanza a raíz de la Huelga de la Carne, la cual dejó un saldo de más de 300 muertos en las calles del centro de Santiago. Previamente, destacan dos tristes hechos en la historia de Chile en que Institutanos también han sido actores principales. Fue un Institutano Manuel Bulnes Prieto, quien sofocó la Revolución Liberal de la Sociedad de la Igualdad, causando decenas de bajas. Fue Institutano también, Aníbal Pinto, presidente de Chile, quien nos condujo a una absurda guerra contra nuestros hermanos peruanos y bolivianos por intereses oligarcas. Esta guerra, la Guerra del Pacífico, causó 3 mil bajas en Chile y más de 10 mil bajas en los países vecinos.

Diego Portales también fue Institutano. Para todo el que sepa un poco de historia, cualquier aproximación resultaría vaga en tratar de explicar las obras de él. Prohibió, so pena de cárcel, el participar en chinganas. Instauró una nueva forma de castigo para los “criminales peligrosos”, azotes públicos. Conocida es su frase: “Palos y bizcochuelos, justa y oportunamente administrados, son los específicos con los que se cura cualquier pueblo, por arraigadas que sean sus malas costumbres.”. Pero, para terminar con este breve, recorrido histórico por la “Historia no contada” de los ilustres Institutanos, quisiera concluir con un deseo: El próximo año hay elecciones presidenciales. Ojalá el número de presidentes Institutanos no crezca hasta los 19. Me daría vergüenza que Laurence Golborne, un Institutano que hasta hace 3 años era Gerente General de Cencosud, (a saber: Jumbo, Paris, Santa Isabel, Costanera Center, entre otros) consorcio que paga $4.072 de patente al año, fuera presidente de Chile.

Más allá de la falsa historia que nos han intentado vender del Instituto, el principal problema que reconozco además funciona como parte básica, casi como un pilar que sostiene todo este aparataje institucional: los mitos y tradiciones. Recuerdo cuando mi curso de séptimo básico conoció por boca de un profesor, una famosa frase que terminó dando vueltas por la cabeza de todos mis compañeros: “Errar es humano pero no Institutano” sin tener estudios algunos de pedagogía, ni pretender hacer un análisis psicológico de la educación, me parece que la pregunta cae de cajón: ¿A qué clase de profesor se le puede pasar por la cabeza decirle eso a niños de 12 años? ¿Por qué intentar separar al Institutano del humano común y corriente?

Desde el primer día que pisé este colegio, sentí como todos los dardos y las acciones van dirigidas a un solo objetivo: el éxito. El éxito no como un instrumento para un fin mayor y más noble (la felicidad, por ejemplo). Sino como la meta final de la vida. Un éxito aparente eso sí, un éxito centrado sólo en lo económico: ser puntaje nacional, estudiar una carrera tradicional, casarse, escalar lo más alto posible en la empresa, comprarse una camioneta para pegarle la insignia del instituto en el parabrisas. Como dirían los fabulosos Cadillacs: “En la escuela nos enseñan a memorizar: fecha de batallas pero que poco nos enseñan de amor”. Amor a lo que hacemos, amor al prójimo, amor a la clase o incluso a la humanidad. No, nada de eso. Sólo buenos puntajes para el día de mañana comprarse la camioneta 4×4. Frases como esas son las que forman el carácter general del alumno Institutano: petulante, soberbio, chovinista y exitista.

En este colegio desde que entramos, se nos ha inculcado el valor de la competencia y la discriminación. Las evaluaciones tienen que ser individuales. Para que así, la satisfacción del que se sacó un siete, sea personal. De él solo. Sin embargo en la vida: ¿Qué actividad se puede desempeñar solo? Ninguna. Nos educan en una burbuja idílica. Cuando miro hacia atrás, pienso: ¿qué valores aprendí en este colegio? Si todos hemos sido testigos de horrorosas frases estilo: “corran como hombres, no como maricones” “asuman sus consecuencias como machitos” “al colegio se viene solamente a estudiar” o “dejen la población en la casa”  Estas son algunas de las cosas que hacen que yo no pueda sentirme orgulloso, como me han dicho que tengo que estarlo, de portar esta insignia.

Para concluir esta catarsis contenida por 6 años, me gustaría compartir con ustedes dos anécdotas que me ocurrieron este año en el colegio. Corrían los primeros meses del año, cuando equis profesor preguntó en voz alta a todo mi curso: ¿Quién de aquí sabe qué es la comisión Valech o el informe Rettig? Ninguna mano se levantó. Nadie de un cuarto medio humanista del “Mejor colegio de Chile” lo sabía. Y la segunda, casi en la misma línea: El 11 de Septiembre del año que se va, cayó martes. Día en el cual me tocaba por asignatura Historia Electivo e Historia Común. En mi interior, cuando me dirigía al colegio pensé que por lo particular de la fecha, y por ser un curso Humanista usaríamos esas 3 horas para discutir respecto al tema. Craso error.

Parece que era más importante las Batallas Napoleónicas en Historia Común y la Ley de oferta y demanda en historia electivo que las bombas de ruido que se escuchaban explotar en el colegio a esas horas de la mañana. Comentando con unos compañeros en el recreo la situación, recordamos que nunca, en los 6 años que llevamos en el colegio nos pasaron el Golpe de Estado (donde, paradójicamente, murió un Presidente Institutano). Es decir, haciendo el experimento que yo sólo sepa lo que me han pasado en el colegio y nada más, no sabría quién fue Augusto Pinochet en la historia de Chile. Repito: Cuarto medio humanista en el mejor colegio de Chile.

Dentro de todo lo yermo aun existen pequeños oasis fértiles. Profesores en los que se puede confiar una palabra más allá de la materia oficial, profesores que entienden la educación más que como un “motor de ascenso social” y que conciben al colegio más que como un preuniversitario de 6 años. Profesores de “materias” que luchan día a día contra el sistema para darle dignidad a su ramo. Y creo que lo logran, sus ramos son los más dignos de todos. Pedro Lemebel, un escritor chileno en una crónica rememorando sus años en el Liceo Manuel Barros Borgoño lo describe mejor que yo, cito: “Pero rescato de ese liceo, las clases progresistas que me enseñaron política, filosofía, literatura, poesía y otras lecturas más allá del horroroso Quijote en papel de biblia que después me lo fumé entero.

Para docentes que muchas veces te alegran el día con sus saludos y su disponibilidad desinteresada y casi religiosa para ayudarte. Los tíos auxiliares que a las 7.30 de la mañana cuando llegas a la sala y están sólo ellos barriéndola son tu primer “Buenos Días”, tías del Kiosko que nos prestaban microondas cuando a mitad de año dejaron de funcionar los del casino, y en general toda la gente que te conoce por tu nombre y no por tu apellido o número de lista, a todos ellos: gracias, infinitas gracias y espero no se dejen avasallar, porque sepan que tienen todo en contra.

Sin más que palabras de agradecimiento para, como dije anteriormente, lo fértil dentro de lo yermo, palabras de disculpas a los que me dieron la oportunidad de leer un discurso, palabras de desprecio para quienes hacen de este colegio un preuniversitario de 6 años deshumanizador, les digo a ustedes, compañeros de generación: éxito, pero éxito de verdad, del que incluye felicidad y crecimiento personal.

Y espero que con estas palabras no haya herido su orgullo Institutano, si fuera así, cumpliría mi deseo: “Sólo espero que el día de mi licenciatura, me reciban con gritos de odio”.
Muchas gracias
Benjamín González, Presidente del 4to F Humanista del Instituto Nacional

Una  noticia, ocurrida en noviembre de 2011, pasó desapercibida en la mayoría de los medios de comunicación españoles. Tuve que enterarme en un artículo titulado "La hora de desaprender" de Augusto Trujillo Muñoz en el diario El Espectador de Bogotá. Los universitarios en una carta dirigida al profesor y economista Gregory Mankiw, antiguo asesor del Presidente George W. Bush, justifican el abandono de la clase por su parcialidad, al considerar que un estudio académico de esta disciplina debe mostrar las pros y los contras de las diferentes teorías económicas, las fuentes primarias y los artículos de revistas académicas, y al no ser así, no pueden acceder a aproximaciones económicas alternativas.

Les parece injustificable que se presenten las teorías económicas de Adam Smith como más importantes que, por ejemplo, la teoría keynesiana. Son conscientes --como futuros graduados de Harvard que van a desempeñar un papel importante en las instituciones financieras y en la configuración de las políticas públicas mundiales-- que si falla su universidad a la hora de dotar a sus estudiantes con una comprensión amplia y crítica de la economía, sus acciones serán susceptibles de perjudicar el sistema financiero mundial, como ha ocurrido, en los últimos cinco años de crisis económica. Acaban señalando su apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso estadounidense sobre la injusticia económica (Occupy Wall Street).

¿La socialdemocracia habrá aprendido la lección?

                                

 

La situación política, social y económica es gravísima, producto de la implantación del neoliberalismo. Lo que no significa el que se haya reconocido la crisis de este. Muy al contrario, en Europa la crisis financiera se afronta con recetas neoliberales. Por ello, una salida justa y solidaria de este lodazal es utópica.

           

Que la derecha de los Reagan, Thatcher, Kolh, Aznar, Merkel, Rajoy, sin fantasma que la inquiete, haya actuado con estos planteamientos neoliberales, entra dentro de la más estricta lógica. Es coherente. Mas, esta es una derecha mucho más cruel y más inhumana que la de los conservadores británicos, que junto con los laboristas pusieron en marcha el Estado de bienestar tras la II Guerra Mundial, o que la democracia cristiana alemana de Adenauer (CDU), del partido de Merkel, que según Antoni Domenech “En el   Programa Neheim-Hüstener de 1946 hablaba de “socialismo cristiano”; y en el Programa de Ahlen (1947): “El sistema económico capitalista no ha sido justo con los intereses vitales del pueblo alemán. El objetivo de ese nuevo orden social y económico no puede ya seguir siendo la aspiración  capitalista al beneficio y al poder, sino sólo el bienestar de nuestro pueblo”.

 

 Lo que no parece lógico es que la socialdemocracia europea, traicionando a sus principios, de ahí sus continuas y contundentes derrotas electorales, se haya sumado sumisa y complaciente a esta vorágine neoliberal. Al respecto Yanis Varoufakis, economista greco-australiano, y consejero de Szyra, ha escrito  un artículo de esclarecedor titulo Cuándo y por qué se jodió la socialdemocracia europea, del que expongo sus ideas básicas. En la socialdemocracia anterior hubo personajes como Kreisky que entendieron la importancia de mantener a raya y en mínimos la financiarización, la explotación del trabajo y las burbujas inmobiliarias. ¿Cómo la socialdemocracia europea abandonó los principios de Kreisky, de Brandt y de Palme? Del dinero que fluía  a raudales del sector financiero, olvidándose de la explotación de los trabajadores, pensó en capturar una parte para hacer sus propias políticas. “Dejemos libres a las finanzas y ya capturaremos una parte para financiar el Estado de bienestar”. Esta era una idea más moderna que cargar impuestos a los industriales. Los banqueros les facilitaban el trabajo, dándoles unas migajas de este banquete. Así  Blair incrementó el gasto público y ZP la dependencia o el cheque-bebé. Mas,  para financiar sus programas los socialdemócratas tuvieron que tragarse, entera, la lógica de la financiarización, no sólo el anzuelo y el señuelo, sino la línea entera, y aun el flotador. Tuvo que renunciar a su tradicional desconfianza respecto de los desregulados mercados financieros, laborales e inmobiliarios. Olvidó su juicio crítico. Se metió en la boca del lobo, y ahora no sabe cómo salir. Y así, cuando en 2008 irrumpió la crisis, la socialdemocracia europea carecía ya de las herramientas analíticas y de los valores éticos para realizar un diagnóstico crítico del sistema colapsado. Todavía más, claudicó frente a los remedios ofrecidos por la derecha, como la única alternativa posible (rescates bancarios, destrucción del Estado de bienestar para el lucro privado..), cuyo propósito es sacrificar a los trabajadores para beneficio de los financieros. La historia es conocida. ¿Habrá aprendido la lección? De momento, no. La socialdemocracia carece de  un relato claro y contundente para enfrentarse al neoliberalismo. La esperanza de Hollande ha sido un fiasco. Para Rafael Poch,  el SPD germano no parece socialista, con un candidato Steinbrück, que ya fue ministro de finanzas en el primer mandato de Merkel (2005-2009), diseñado para perder elecciones, al declarar insuficiente el salario de 17.000 euros mensuales, más dietas del canciller, cuando hay millones de minijobistas; al  influir para bajar los precios energéticos al consorcio ThyssenKrupp, desde su consejo de administración del que cobró 56.000 euros; al haber ganado como diputado millón y medio en 327 conferencias impartidas en tres años, un record absoluto en el Bundestag. Letal para su imagen y la del SPD.

 

 En España, el PSOE deambula desnortado, probablemente porque no tiene claro el concepto de “socialismo”. Por ello ignoro si no sabe, no quiere o no puede construir ese relato para enfrentarse a las brutales políticas del PP. Se limita a cubrir el expediente, esperando que escampe. Hablar de políticas de crecimiento, de combatir el paro juvenil, o presentar algún recurso de inconstitucionalidad con foto incluida; o amagar con la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede- ya tardan-, parecen poca cosa. Ahora mendiga acuerdos con el Gobierno de Rajoy, para consolidar institucionalmente a Rubalcaba como líder de la oposición. La situación del PSOE según Alexis Tsipras, presidente de Syriza tras una reunión con Rubalcaba “Me ha confesado que su partido lo tiene muy difícil porque la gente se acuerda del Gobierno de ZP”. Le he reconocido la decisión crítica y difícil que tienen, que no pasa por tratar de adormecer a los ciudadanos para que olviden el pasado, sino por girar a su partido hacia la izquierda”, “el dilema estratégico” de la socialdemocracia es “si va a reivindicar el voto popular para participar en un gobierno de coalición con la derecha o si va a virar a la izquierda y buscar alianzas con la izquierda radical“.

 

 

 

Cándido Marquesán Millán

           

 

 

 

 

 

 

 

¿Hay alternativa para las Izquierdas? Naturalmente

Cándido Marquesán Millán

Existe una opinión bastante generalizada: no hay alternativa posible al neoliberalismo. Nada más lejos de la realidad. Este ha sido su gran triunfo el haber cegado cualquier otra alternativa. Para contrarrestar estas ideas expongo algunos fragmentos de algunas de mis lecturas que me parecen muy aleccionadores y pueden servirnos para reflexionar. Una primera parte explica las causas que nos han conducido a esta situación, con este objetivo recurro a los pensamientos de tres grandes pensadores: José Saramago, Susan George y Boaventura de Sousa Santos. Por último, recurro de nuevo a De Sousa Santos que nos transmite con una claridad meridiana una posible alternativa, basada en la justicia y la solidaridad, para las izquierdas en torno a unas ideas básicas.

 

Alternativa cada vez más necesaria, por lo que apela a la generosidad de las diferentes izquierdas, a que se olviden de las viejas rencillas, que tanto han beneficiado y siguen beneficiando a las derechas. No sé qué más puede ocurrir  o qué más pueden hacernos para que de una puñetera vez, todas las izquierdas políticas, sindicales y sociales se unan en un frente común. ¿Esperamos a que nos pongan los grilletes?

Las unas acusan a las otras de estar contaminadas por haber sido ellas mismas partícipes de la situación actual, lo cual no deja de ser cierto. Las otras, no quieren saber nada de las unas porque las consideran irrelevantes y con poco futuro político, lo que puede ser un grave error. Vamos a dejar estas rencillas, vamos a unirnos. ¿Todavía no nos hemos dado cuenta que le estamos haciendo el juego a la derecha? Si las izquierdas se presentan por separado, las unas sacarán 30 diputados, las otras 80 o 90. Saquen cuenta. Mientras que si se presentan juntas es bastante probable que se alcance una mayoría absoluta. Por favor, líderes, pensad un poco y asumid vuestra responsabilidad. Os lo exige la sociedad. Hechas estas reflexiones deslavazadas, prosigo con mi relato.

Hay hombres que pasan por la vida dejando una huella imperecedera, marcada por la honestidad, la ética y la coherencia vital. Es el gran Saramago, del cual voy a exponer alguna de sus ideas, que nos sirven para entender el fracaso actual de la izquierda.

En su Cuaderno del Blog de la Fundación José Saramago, escribió unas breves líneas bajo el título de Paradoja. Son contundentes, y que para todos aquellos que sean, además de llamarse, de izquierdas, deberían servir de profunda reflexión. Son tan claras, que cualquiera puede entenderlas. Ahí van: Otras veces me he preguntado dónde está la izquierda, y hoy tengo la respuesta: por ahí, humillada, contando los míseros votos recogidos y buscando explicaciones al hecho de ser tan pocos. Lo que llegó a ser, en el pasado, una de las mayores esperanzas de la humanidad…, asemejándose más y más a los adversarios y a los enemigos, como si esa fuese la única manera de hacerse aceptar….

Al deslizarse progresivamente hacia el centro, movimiento proclamado por sus promotores como demostración de una genialidad táctica y de una modernidad imparable, la izquierda parece no haber comprendido que se estaba aproximando a la derecha. Si, pese a todo, fuera todavía capaz de aprender una lección, ésta que acaba de recibir viendo a la derecha pasarle por delante en toda Europa, tendrá que interrogarse acerca de las causas profundas del distanciamiento indiferente de sus fuentes naturales de influencia, los pobres, los necesitados, y también los soñadores, que siguen confiando en lo que resta de sus propuestas. No es posible votar a la izquierda si la izquierda ha dejado de existir…

Acabo de leer  el extraordinario libro de Susan George El Informe Lugano II. Esta vez vamos a liquidar la democracia. Está basado en que unos Solicitantes anónimos de la elite capitalista, piden a unos expertos reunidos en Lugano que elaboren un Informe que debe permanecer en total secreto, - el primero se publicó en el 2000-, para seguir liderando el mundo  y así el capitalismo en su versión neoliberal persista y se consolide. Los Solicitantes, los expertos son personajes imaginarios; más esta estrategia le sirve a la autora para reflexionar sobre la actualidad con total libertad.

Una de sus partes es La guerra del paradigma. Un paradigma, es un modelo político, social, económico, y cultural que domina e impregna el espacio intelectual y cultural de una sociedad en una época dada. Un cambio de paradigma implica lucha, resistencia y dolor. Hoy luchan por la supremacía dos paradigmas: el de la Ilustración  y el elitista neoliberal.

Como muy bien exponen los expertos, el ilustrado, iniciado hace 200 años, a través de sus valores promete más libertad individual y la emancipación de la humanidad de la tiranía; lucha contra el esclavismo, el racismo, el colonialismo; promociona el Estado del bienestar, el sufragio universal, el aumento de salarios, la mejora de las condiciones laborales o la instauración de servicios públicos. A nivel social, busca el mayor bienestar material y psicológico para todos; la igualdad entre sexos, etnias y se preocupa por los más débiles,  los jóvenes, los ancianos, los enfermos o los minusválidos.

A nivel político defiende el régimen constitucional, el Estado de derecho, elecciones libres y justas, separación de poderes y un Estado aconfesional; promueve derechos individuales: libertad de religión, expresión y prensa. A nivel cultural e intelectual favorece las artes, respeta las ciencias, fomenta el libre examen, la racionalidad y el debate; insiste en que todos los ciudadanos reciban una educación común hasta un nivel para autogobernarse y, a partir de ahí, hasta el límite de sus capacidades.

.En contraposición, siguen los expertos, el neoliberal reposa sobre unos principios diferentes y difíciles de defender en público. Si lo confrontamos con los valores ilustrados, lo tiene muy difícil ya que no puede dar satisfacción a los objetivos moralmente elevados y socialmente avanzados del ilustrado, ya que el bien común no le preocupa. Liberté, egalité, fraternité y otros eslóganes no son el fuerte del modelo neoliberal. Por ello, para promoverlo solo puede hacerse con técnicas como la aserción, la repetición, el aplomo y con el disimulo. Dado que los valores ilustrados les resultan atractivos a la mayoría y que su ausencia es el punto débil del neoliberal, hay que definir, difundir y defender otros valores. Esto es crucial. Hay que imponer la convicción en lugar de intentar aportar pruebas que no tenemos.

Entre los principios que debemos repetir y reafirmar incansablemente son como mínimo: los mercados son sabios, por lo que siempre es preferible  a la intervención del Estado; la empresa privada supera al sector público en eficacia, calidad, disponibilidad y precios; el libre cambio sirve al conjunto de la sociedad mejor que el proteccionismo; el capital es la sangre del organismo y debe circular libremente; no hay sociedad libre sin un mercado libre, de ahí que el capitalismo es el hábitat natural de la democracia; es normal que actividades como la sanidad y la educación sean lucrativas y que los consumidores decidan quiénes son sus proveedores; las personas deben considerarse en primer lugar, consumidores, en lugar de ciudadanos con derechos, de ahí que se preocupen por sus necesidades individuales;

la primera obligación de cada persona es hacia sí misma y su familia; debe obedecer las leyes y ser patriota para apoyar las políticas del país, sobre todo las militares y las de seguridad; no tiene ninguna responsabilidad particular hacia nadie (pobres, parados, disminuidos psíquicos) ni tampoco hacia los burócratas del Estado; la reducción de impuestos a los ricos, potencia la inversión, el empleo y la prosperidad; la desigualdad es insoluble, al ser intrínseca a la sociedad, además de genética y racial; la cultura occidental es superior; si las personas están insatisfechas es culpa suya, ya que el trabajo y la perseverancia siempre se ven recompensados: quienes tienen una fortuna se la han ganado y pueden disponer de ella como quieran; la ciencia es cuestionable; a cambio de su libertad, la gente debe ocuparse de sí misma y no esperar ni caridad ni regalos del Estado; este modelo no es cruel y las críticas son infundadas; a los indigentes, sin haber cometido falta alguna, el Estado minimalista no les dejará morir de hambre o frío.

Hay que defender el paradigma neoliberal, aunque ya incluso muchos millones piensan que les beneficia, al estar ya alienados. La alienación es útil, y está es la razón por la que hay que permitir a la gente votar si lo desea. Será una democracia formal. Tampoco nos debería preocupar el voto, porque podemos confiar en que muchos electores votarán contra sus propios intereses, gracias al uso de la pedagogía y la retórica. Hay que cuidar el vocabulario y la manera  de enfocar los problemas. En lugar de sindicalistas es mejor “los matones de los sindicatos”. Estos epítetos arraigan en las mentes y por ello hay que ser los primeros en usarlos. Hay que eliminar el espíritu crítico, de ahí mucho mejor los estudios científicos que los humanísticos, que además estos preparan mal para el empleo. En definitiva, para hacer avanzar nuestro paradigma hay que provocar reflejos, no la reflexión. Hay que construir creencias. De momento la cuestión va muy bien para nuestros intereses, aunque debemos estar precavidos.

Desde otro punto de vista, también para entender la situación actual, es muy interesante un texto “Segunda Carta a las izquierdas” de  Boaventura de Sousa Santos, en el que se explica cuáles  son los objetivos y los procedimientos usados del modelo o paradigma neoliberal para su implantación, en detrimento del ilustrado. Habla de una trama muy bien urdida para incapacitar a los Estados europeos en el desempeño de la protección de la ciudadanía frente a los peligros colectivos, y de promoción del bienestar. Esta trama se ha hecho a nivel mundial, aunque en Europa ha sido “a la europea”.

Aquí, en el continente europeo, está en curso un proceso de desorganizar el Estado democrático. Este Estado tiene tres funciones: la función de confianza, por la cual el Estado protege a los ciudadanos contra riesgos colectivos; la de legitimidad, por la cual el Estado garantiza la promoción del bienestar, y la de acumulación, con la que el Estado garantiza la reproducción del capital a cambio de recursos (tributación, control de sectores estratégicos) para desempeñar las otras dos funciones.

Los neoliberales muy hábiles pretenden desorganizar el Estado democrático implantando en la sociedad, la “supuesta” necesidad de varias transiciones.
Primera transición: de la responsabilidad colectiva a la individual. Para el neoliberalismo, las expectativas de la vida de los ciudadanos derivan de lo que ellos hacen por sí mismos y no de lo que la sociedad puede hacer por ellos. En la vida tiene éxito quien toma buenas decisiones o tiene suerte, y fracasa quien toma malas decisiones o tiene poca suerte.
 

Segunda transición: de la acción del Estado basada en la tributación a la acción del Estado basada en el crédito. La lógica distributiva de la tributación le permite al Estado expandirse a costa de las ganancias más altas, lo que  es injusto, mientras que la lógica distributiva del crédito obliga al Estado a restringirse y a pagar todo a sus acreedores. Esta transición garantiza la asfixia financiera del Estado, medida eficaz contra las políticas sociales.

Tercera transición: del reconocimiento de la existencia de bienes públicos (educación, salud) e intereses estratégicos (agua, telecomunicaciones, correos) que deben ser cuidados por el Estado a la idea de que cada intervención del Estado en un área potencialmente rentable es una limitación ilegítima de las oportunidades para el lucro privado.
Cuarta transición: del principio de la primacía del Estado al principio de la primacía de la sociedad civil y del mercado. El Estado es siempre ineficiente y autoritario
Quinta transición: de los derechos sociales a la filantropía y a las ayudas en situaciones extremas de pobreza o incapacidad. El Estado social exageró la solidaridad entre ciudadanos y transformó la desigualdad social en un mal cuando, de hecho, es un bien.

Ustedes mismos podrán comprobar en qué fase estamos de esas enumeradas transiciones.

Ante este panorama aterrador que está en su pleno apogeo, Boaventura de Sousa Santos recomienda que las izquierdas, que se han matado entre sí a lo largo del siglo XX, se unan en torno a unas ideas básicas que las expone en la Primera Carta a las Izquierdas.
La izquierda es un conjunto de posiciones políticas que comparten el ideal de que los seres humanos tienen todos el mismo valor, y que son el valor más alto. Ese ideal es puesto en cuestión siempre que hay  dominación de un ser sobre otro, tal como ocurre en el capitalismo.  Además, las izquierdas podrán ponerse de acuerdo en torno a una serie de ideas básicas:

1ª) La comprensión del mundo es mucho más amplia que la comprensión occidental del mundo; no hay internacionalismo sin interculturalismo.
2ª)  El capitalismo concibe a la democracia como un instrumento de acumulación; si es preciso, la reduce a la irrelevancia y, si encuentra otro instrumento más eficiente, prescinde de ella (el caso de China). La defensa de la democracia de alta intensidad debe ser la gran bandera de las izquierdas.
3ª) El capitalismo es amoral y no entiende el concepto de dignidad humana; defender esta dignidad es una lucha contra el capitalismo y nunca con el capitalismo.
4ª La experiencia del mundo muestra que hay inmensas realidades no capitalistas, guiadas por la reciprocidad y el cooperativismo, a la espera de ser valoradas.
5ª) El siglo pasado reveló que la relación de los humanos con la naturaleza es una relación de dominación contra la cual hay que luchar; el crecimiento económico no es infinito. No debe olvidar que nuestro Planeta Tierra tiene unos límites,
6ª)  La propiedad privada sólo es un bien social si es una entre varias formas de propiedad y si todas están protegidas; hay bienes comunes de la humanidad (como el agua y el aire).
7ª)  El siglo corto de las izquierdas fue suficiente para crear un espíritu igualitario entre los seres humanos; éste es un patrimonio de las izquierdas que ellas han estado dilapidando.
8ª) El capitalismo precisa otras formas de dominación para florecer, del racismo al sexismo y la guerra, y todas deben ser combatidas.
9ª)  El Estado es un animal extraño, mitad ángel y mitad monstruo, pero, sin él, muchos otros monstruos andarían sueltos, insaciables, a la caza de ángeles indefensos. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca.

Con estas ideas, las izquierdas seguirán siendo varias, aunque ya no es probable que se maten unas a otras y es posible que se unan para detener la barbarie que se aproxima.
Es toda una lección de un gran maestro portugués, uno de los pensadores más importantes, tristemente todavía no muy conocido en España.

Que tiene que llover a cántaros

 

            Érase un país en el que durante una larga noche de piedra, nos contaron que debajo de los adoquines había arena de playa. Y llegó el día feliz. Y todos en una explosión de alegría e ingenuidad, nos creímos el modélico proceso de tránsito de una época de represión, muerte y miseria a otra de libertad, vida y opulencia. Ya podíamos dar lecciones al mundo. Mas, en el camino hubo  además de amnistía, amnesia, y falta de reconocimiento  a muchos de nuestros compatriotas que sacrificaron sus vidas en el altar de la libertad, al ser masacrados cruelmente por auténticos criminales, que se autoproclamaron patriotas de postín con la bendición de jerarcas purpurados, que envilecieron la religión que decían representar. Pasaron los años y muy pocos audaces cuestionaron esta gran mentira, y quienes se salieron de este redil marcado a fuego, fueron sometidos a furibundos ataques de sectores muy poderosos del ámbito político, económico y académico, acusados de poner en grave peligro una pacífica convivencia, producto del consenso de la gran mayoría, que, conocedora de su traumático y fratricida pasado, en un acto de ejemplar generosidad decidió no volver a cometer los mismos errores. Casi todos, mantuvimos  intacta esta creencia, que parecía estar muy arraigada. Pero, con la llegada de una gran tormenta producto de la explosión de una grandiosa burbuja, ese edificio que parecía tan firme y consolidado comenzó a resquebrajarse, por lo que es factible su estruendoso derrumbe, como si hubiera sido construido con podridos, averiados y oxidados materiales.

           

Estuvimos convencidos de que nuestra Carta Magna, producto del consenso de las principales fuerzas políticas, sería respetada y aplicada tanto en su parte orgánica, como en la referente a los derechos humanos. Ambas incumplidas. Por ello, la fiesta que con gran parafernalia se celebra anualmente para conmemorarla, es una burla a toda la ciudadanía.

 

            Quien, nos dijeron, había sido el gran artífice de nuestra transición, ha quedado desnudo, con sus vergüenzas al aíre. Ni condenó al cruel dictador a quien debía su poder; ni su trayectoria ha sido tan ejemplar, como nos hicieron creer. Desaparecido el blindaje mediático, hemos constatado que su conducta es idéntica a la de sus ancestros familiares: libertinaje,  insensibilidad hacia los débiles, falta de transparencia.. Por ende, está perdiendo la confianza de la ciudadanía a raudales, y a pesar del blindaje constitucional  es factible  que sea despojado de su cargo.

           

Todos creímos que, por fin, seríamos dueños de nuestro destino, y que podíamos expresar nuestras aspiraciones, sirviéndonos del voto, al que estábamos poco acostumbrados. Que nuestros representantes electos las tendrían en cuenta en su práctica política. Mas, nuestros deseos defraudados. Un presidente de gobierno, que convierte la mentira en virtud, que tras las elecciones olvida sus promesas a los ciudadanos, más pendiente de las órdenes de instituciones que nadie ha elegido; que cobarde sus acciones políticas las explica en un plasma, que permite una corrupción pestilente en su partido, que hunde en la miseria a la gran mayoría, está totalmente desacreditado y deslegitimado. Por tanto, si fuera una democracia de verdad, no una pantomima, debería dimitir por dignidad y por respeto a sí mismo, y al resto de los españoles.

 

Creímos también que en la Carrera de San Jerónimo estaría el Sancta Sanctorum de la democracia, la sede de la soberanía popular. Pero, estamos observando que ese lugar, tiene que estar protegido con empalizadas y policías de los ciudadanos, a quienes debería representar y defender.

 

Que la justicia emanaría del pueblo y se administraría por jueces independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley, y ante la que todos los españoles seríamos iguales, se convirtió en creencia generalizada.  Mas, era una ilusión. Vemos que un juez con una trayectoria impecable y ejemplar de lucha contra el narcotráfico, el terrorismo, la corrupción y la dictadura fascista es expulsado de la carrera judicial, merced a la denuncia de la extrema derecha, envidias corporativas y presiones políticas; y  que para la justicia los criterios más importantes siguen siendo el poder, el dinero o la sangre azul.

 

Que después de estar perseguidos, los partidos políticos expresarían  el pluralismo político, serían  el instrumento fundamental para la participación política y que su estructura interna y funcionamiento serían democráticos. Otra decepción, ya que se parecen cada vez más a una casa cerrada habitada por unos extraterrestres, en la que se respira un aire contaminado

 

 Que la élite empresarial sería la vanguardia de nuestro desarrollo económico. Otra falacia, ya que  impulsada solo por los intereses  económicos y alejada de la ética, no le importa que a sus compatriotas se les esté arrebatando a dentelladas el Estado de bienestar, mientras esconde sus pingües beneficios en Paraísos Fiscales. Que los sindicatos serían el baluarte de los trabajadores, mas cierto sindicalismo ha pervertido esa misión tan loable.

 

Al escribir estas líneas recuerdo un chiste de la “transición”. Un gran empresario sentado en su despacho dice “¡Pero hombre! Habernos dicho que la democracia era esto y habríamos venido mucho antes”.

 

 Lamentablemente, al final del camino la verdad desagradable asoma. Que bajo los adoquines no había arena de playa. Mas todavía es tiempo de soñar y de creer. Que tiene que llover a cántaros.

 

 

Publicado en El Periódico de Aragón, 1 de junio de 2013

 

 

Cándido  Marquesán Millán

¡Realmente la jugada es maestra!

Cándido Marquesán Milán

En la Comunidad de Madrid se sigue a rajatabla la ideología neoliberal. Su portaestandarte Esperanza Aguirre, obsesionada morbosamente con privatizar del sector público todo lo que se le ponga a tiro, si hay beneficios a ganar. Su sucesor Ignacio González, su alumno aventajado. Si este tsunami privatizador nadie lo detiene llegaremos a ver privatizados el Museo del Prado y el Palacio Real. Y la administración de justicia. ¿Por qué no? Ya se está haciendo con servicios básicos del Estado: sanidad, educación, dependencia o cárceles. En el neoliberalismo todo  tiene un precio, todo es susceptible de convertirse en mercancía, al considerar que cada intervención del Estado en un área potencialmente rentable es una limitación ilegítima de las oportunidades para el lucro privado.

 

Vamos a fijarnos en el proceso actual de privatización de la sanidad pública madrileña. Por cierto, para la presidenta de la Comunidad Autónoma de Aragón, Luisa Fernanda Rudi es su paradigma. De hecho ya lo está haciendo, mientras los quirófanos de los hospitales públicos están cerrados por las tardes, se donan 3 millones de euros a la clínicas privadas para operaciones quirúrgicas menores; o en el modelo de construcción y gestión privada del futuro hospital de Alcañiz.

Lo tienen muy claro los González y Lasquetty. En el Plan de Medidas de Garantía de la Sostenibilidad del Sistema Público de la Comunidad de Madrid. Presupuestos 2013, se pretende privatizar (incluida la asistencia sanitaria) 6 Hospitales y 27 Centros de Asistencia Primaria, y  argumentan cual si fuera un dogma “Se ha comprobado que en este modelo futuro de concesión de la asistencia sanitaria especializada  el costo es de 441 euros por persona frente a los 600 de los de gestión mixta (solo hay concesión de la obra no de la asistencia sanitaria); y por supuesto es más eficiente, da buenos resultados clínicos y alta satisfacción a los clientes”. El Plan mencionado no indica ni dónde ni cómo se han comprobado estas afirmaciones.

Les da igual que la sanidad sea el servicio público más apreciado y mejor valorado por los ciudadanos españoles. Diferentes organizaciones internacionales, como la OCDE, lo consideran como de los mejores del mundo. El diseño del Servicio Nacional de Salud en cuanto a su titularidad, financiación pública, su unidad de régimen en las prestaciones y su carácter integral, en el que todos los recursos operan como un dispositivo único al servicio de una cobertura universal de la asistencia sanitaria, permiten alcanzar unos altísimos niveles de calidad e igualdad independientemente del lugar de residencia, además de ser un importante factor de cohesión social.

Sería lamentable que por fines exclusivamente económicos, perdiéramos este logro  colectivo, que incide sobre la calidad de vida de las personas, precisamente ahora que más necesitan ser atendidas. Solo de mentes aquejadas de alguna grave patología o desprovistas de cualquier planteamiento ético, puede esperarse una destrucción premeditada de ese patrimonio colectivo.  Además si recurrimos a nuestra Historia observamos  que se ha ido consolidando una normativa jurídica, que manifiesta un rechazo pleno a hacer dinero con la Seguridad Social y, en particular, con la salud.

En el artículo 4 de la Ley de la Seguridad Social de 1994  “En ningún caso, la ordenación de la Seguridad Social podrá servir de fundamento a operaciones de lucro mercantil” E igualmente en la Ley 193/1963 de Bases de la Seguridad Social en  su Base 1ª.  Nunca un derecho fundamental  debiera servir para hacer negocio.  Mas, sabemos que  a estos políticos les parece normal que la sanidad y la educación sean lucrativas y que los consumidores decidan quiénes son sus proveedores. Son auténticos desalmados, pero coherentes.

No les detiene nada ni nadie. Ni la grandiosa  oposición política y sindical, ni mareas blancas, ni huelgas, ni las más de 900.000 firmas; ni tampoco el apoyo masivo de la sociedad madrileña.¿Qué servidumbres tienen para mantener inquebrantables sus propósitos? El  botín es apetitoso: los 7.100 millones del presupuesto sanitario de la Comunidad de Madrid. Lo tienen todo perfectamente programado. Su objetivo es deteriorar, desprestigiar, y “eviscerar”  la sanidad pública. Lo llevan haciendo ya hace tiempo. Ahora con la jubilación forzosa de médicos de la sanidad pública, muchos de ellos auténticos maestros en su disciplina.

La Comunidad se ahorra  unos 40 millones con estos despidos, que al no ser reemplazados, deberían serlo en un 10%, se  cierran camas, consultas y quirófanos, se reducen urgencias ambulatorias, se incrementan las listas de espera, lo que expulsa a muchos enfermos a la sanidad privada, aumentando su clientela. El negocio para las grandes empresas privadas es grandioso, cuyos pingües beneficios acabarán en las islas Caimán, por lo que además colocarán como consejeros a los Güemes de turno. ¡Realmente la jugada es maestra!

Según Joan Benach el propósito es reducir la sanidad pública a su “núcleo básico” manteniendo la gratuidad de los servicios sanitarios imprescindibles. Si las clases medias dejan el sistema público, este se debilitará y convertirá básicamente en un sistema de y para los pobres. Ese modelo significa “avanzar” hacia una sanidad mercantilizada, injusta, que rompe el concepto de ciudadanía y solidaridad social, que abre paso al clasismo, la desigualdad y es el fin del derecho universal a la sanidad y la salud. Desolador.

No obstante, parece que algo está cambiando, ya que las empresas de Capio, Sanitas y Ribera Salud dudan ahora en acudir al concurso para la gestión de seis hospitales. El TC ha admitido a trámite un recurso de inconstitucionalidad, que podría suspender la medida, presentado por el PSOE basado en “la vulneración de los artículos 9.3 (principio de legalidad), 14 (principio de igualdad), 41 (régimen público de seguridad social para todos los ciudadanos), 43 (protección de la salud), 149.1.17 (legislación básica y régimen económico de la Seguridad Social), 149.1.18 (régimen jurídico de las Administraciones Públicas)”.

Frente a la razón indolente, es imprescindible la razón crítica

26 de Mayo de 2013 08:27

Cándido Marquesán Millán

Desde el inicio de la crisis los españoles nos hemos visto bombardeados y amonestados por los grandes poderes políticos, económicos y mediáticos con un relato monocorde: que de la situación tan grave que estamos padeciendo, nosotros somos los culpables por haber vivido por encima de nuestras posibilidades, lo que ha significado el haber contraído una deuda pública monumental, y como debemos pagarla, de no hacerlo sobrevendrá un cataclismo, tenemos que poner en práctica una política de consolidación fiscal, de ahí los recortes inevitables en nuestro Estado de bienestar, mas al final de este camino lleno de sacrificios para “todos” llegaremos a la Tierra de Promisión, que supondrá crecimiento económico, y como corolario llegará como fruta madura, la creación de empleo en grandes cantidades.

 

Mas este relato se muestra en un envoltorio edulcorado. Reformas estructurales, ticket moderador, proceso de regularización de activos tóxicos; a los brutales ataques a los servicios públicos puestos en marcha por Dolores de Cospedal, se les dio el  nombre "Plan de Garantía de los Servicios Sociales Básicos", etc. Esto es una auténtica patraña. Una mentira repetida ininterrumpidamente puede llegar para algunos a convertirse en una verdad.

Lo más grave es que una parte no pequeña de la ciudadanía española la ha asumido con excesiva mansedumbre y además  como inevitable, al considerarla que esta es la única alternativa posible para salir de esta crisis. Considero que es muy peligrosa tal aceptación, ya que supone la imposición del pensamiento único, y este destroza la esencia de la democracia. Sin alternativa, no hay democracia. Mas este ha sido el gran triunfo del neoliberalismo, el haber cegado la posibilidad de pensar otra alternativa diferente. Naturalmente que las hay. Como señala Juan Carlos Monedero en el prólogo al extraordinario libro El Milenio Huérfano, del portugués Boaventura de Sousa Santos “Santos dirige el grueso de su esfuerzo a desgarrar los velos que ocultan la realidad de la opresión social e intelectual. Sólo cuando el dolor se hace consciente puede ese dolor convertirse en conocimiento, de manera que después pueda activarse una voluntad que lleve a buscar la capacidad política que termine construyendo la transformación. Doler, saber, querer, poder y hacer son pasos de una progresión necesaria que empieza cuando a la razón le duele el dolor. Sólo así deja de ser, una razón indolente.”

Si hemos llegado a esta situación es porque ha escaseado nuestra capacidad crítica. Nos han adormecido. Nos han hecho indolentes. Según Tony Judt "Se nos aconseja que las cuestiones económicas por su complejidad debemos dejarlas en manos de los expertos: la economía y sus implicaciones políticas están mucho más allá del entendimiento del hombre corriente. Es improbable que los ciudadanos se opongan al ministro de Economía o a sus asesores.

Si lo hicieran, se les diría --como un sacerdote medieval podría haber aconsejado a su rebaño-- que son cosas que no le incumben. La liturgia debe celebrarse en una lengua oscura, que sólo sea accesible para los iniciados. Para todos los demás, basta la fe". Y la mayoría de la ciudadanía sigue el consejo con una resignada e incomprensible sumisión. Es cierto que se ha perdido ese sentido crítico, que es el armazón de un buen sistema democrático. Como muy bien dice Josep Ramoneda "La impunidad de los que han provocado esta crisis es tan escandalosa que es difícil de entender la falta de reacción, afortunadamente va cambiando la situación, salvo que el virus de la indiferencia se haya impuesto definitivamente. Desde el pensamiento, contra el totalitarismo de la indiferencia sólo cabe recuperar la razón crítica".

Tenemos que volver a aprender cómo criticar a quienes nos gobiernan, como hicieron los ilustrados hace más de 200 años, que fueron capaces de pensar y de actuar por sí mismos, libres de cualquier sumisión divina o humana. Los Voltaire, Rousseau, Diderot, D`Alembert, Montesquieu  con la razón, con su capacidad crítica construyeron un bagaje ideológico, que permitió la disolución de todas las estructuras del Antiguo Régimen. 
Yo  quiero ejercer modestamente también esa capacidad crítica sobre esta crisis económica que nos atenaza y que de no reaccionar con prontitud y destreza nos va a conducir a un auténtico infierno.

La ingente deuda pública no es la causa de la crisis, sino su consecuencia al haberse convertido en pública la que era privada, al tener que ser rescatados los bancos; sin olvidar el incremento del pago del subsidio del desempleo y el descenso de los ingresos fiscales por la recesión económica, y por supuesto el excesivo costo de su financiación con unos intereses de hasta un 7%, que debemos pagar a los bancos, cuando estos lo hacen al BCE el 0,5%. Nos cuentan que los cientos de millones de euros que el BCE presta a las entidades financieras son para que fluya el crédito a las Pymes y a las familias. Otra patraña. En su mayor parte van destinados a comprar deuda pública, al tener la seguridad de que cobrarán, para ello ZP y Rajoy reformaron el artículo 135 de nuestra Constitución, que señala “Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta”. Si para cobrar hay que cerrar hospitales, despedir maestros o dejar sin atención a personas dependientes, no hay problema.

Lo primero es el pago de la deuda. El BBVA había recibido a finales del 2012 la cifra de 60.535 millones de euros del BCE y durante 2011 destinó 53.452 millones a la compra de títulos de deuda pública.  El Banco Santander había recibido hasta finales de 2012, 62.608 millones y había dedicado durante 2011, 41.807 millones a la compra de títulos de deuda pública. También en el origen de la deuda pública hay que tener en cuenta despilfarros de nuestros gobernantes. Y por supuesto la corrupción política, no sólo por las entregas de dinero de las grandes empresas a los partidos políticos, sino también por los sobrecostos añadidos en la realización de las obras públicas que han sido adjudicadas a las grandes empresas. De este aspecto hablan poco los De Guindos y los Montoro. Mas no está el origen de nuestra deuda pública en las embajadas catalanas, las subvenciones a los sindicatos, el excesivo número de empleados públicos, o el cuantioso costo del Estado de bienestar.

Ahí no radica el problema, las embajadas, los sindicatos, los funcionarios, el Estado de bienestar; estos han sido los señuelos para ocultar las causas auténticas que he esbozado anteriormente. Por otra parte, si los españoles tenemos que pagar la deuda, parece lógico-¡qué menos!- que conozcamos su origen, para ello sería necesaria una auditoría. Y la parte que fuera odiosa o ilegítima, no pagarla. Este concepto se atribuye a un jurista y profesor de derecho financiero, Alexander Sack, que en 1921 publicó un tratado Los efectos de las transformaciones de los Estados sobre sus deudas públicas y otras obligaciones financieras, donde sostenía que una deuda es ilegítima cuando se dan tres circunstancias: que se ha comprometido sin el conocimiento de los ciudadanos (o sus representantes); que se ha gastado en actividades que no redundan en beneficio del pueblo; y que los prestamistas (los bancos) son conscientes de esta doble situación anterior. Nuestros gobernantes tampoco quieren entrar en una auditoría. Y se podría, lo hizo Correa cuando llegó al Gobierno en Ecuador en 2007.

Por otra parte, para reducir la deuda pública se puede hacer por vía de la contención de  los gastos  o por el incremento de los ingresos. En la nuestra es manifiesto que se podrían recaudar muchos más ingresos. Los grandes bancos y las 30 empresas del IBEX, eluden a través de los Paraísos Fiscales, mejor, cuevas de ladrones, una cifra de 90.000 millones anuales. Solamente en los últimos 5 años, alcanza una cifra de 450.000 millones, la cual de haberse recaudado, como se hace religiosamente con las nóminas de los trabajadores, nuestra deuda quedaría reducida prácticamente a la mitad, con la consiguiente reducción del costo de los intereses. Aquí tampoco quieren entrar nuestros gobernantes. ¿Tienen fondos ellos en Paraísos Fiscales? Lo que parece claro es que si todos esos desalmados evasores de impuestos, pagarán lo que tienen que pagar habría menos deuda, menos intereses para su financiación, serían necesarios menos recortes y la crisis no sería tan grave.

Esto es tan claro como el agua cristalina. Mas tal como esta configurada la deuda actual, a nuestros gobernantes, auténticos mayordomos, o mejor mamporreros de la gran banca y empresa, les viene la deuda pública muy bien para justificar los ajustes fiscales, con los consiguientes hachazos al Estado de bienestar, reducción de salarios y de pensiones, privatización de servicios públicos siempre que sean rentables.

Por otra parte, que las políticas de austeridad no sirven para salir de la crisis, cualquier persona medianamente despierta lo tiene que advertir. Con ella, además de la escasez de financiación comentada anteriormente, cada vez habrá menos crecimiento económico, más paro, menos consumo, menos demanda, menos producción; de ahí más paro, menos ingresos fiscales, más ajustes, más despidos. Esto es un ciclo infernal.  Como señala Josep Fontana en su libro El futuro es un país extraño, un estudio de FMI sobre 173 casos de austeridad fiscal en los países avanzados entre 1978 y 2009 confirmaba que las consecuencias fueron mayoritariamente negativas: contracción económica y aumento del paro.  Por ello, tenemos que hacernos la siguiente pregunta.

Si la austeridad no es el camino adecuado para reemprender el crecimiento, ¿qué objetivos mueven a los políticos que se empeñan en mantenerla? En el caso de España Mark Weisbrot opina que la finalidad de esta política, puesta en marcha por el PP “hacemos lo que tenemos que hacer”, es debilitar el movimiento obrero como parte de una estrategia a largo plazo para desmantelar el Estado de bienestar lo cual “no tiene nada que ver con resolver la crisis  actual ni con reducir el déficit del presupuesto”.

En la misma línea que Fontana se expresa otros expertos. Retorno al archisabido relato, que con la política de austeridad llegaremos al final deseado, cual si fuera la Tierra de Promisión. Se trata de llegar, con las inevitables dosis de sufrimiento, al añorado equilibrio presupuestario, que traerá la recuperación económica, con el consiguiente crecimiento del PIB y millones de puestos de trabajo.  El filósofo José Luis Pardo manifiesta la sospecha de que no se trata en absoluto de llegar a ningún final, de que no hay ningún final al que llegar o de que, si lo hay, hace ya tiempo que lo hemos alcanzado.  El paro viene muy bien para clase  empresarial. Nada nuevo bajo el sol. Ya en 1944 el economista Kalecki en el artículo Aspectos políticos del pleno empleo lo dijo "En verdad, bajo un régimen de pleno empleo permanente, el despido dejaría de desempeñar su papel como medida disciplinaria. La posición social del jefe se minaría y la seguridad en sí misma y la conciencia de clase de la clase trabajadora aumentaría. Las huelgas por aumentos de salarios y mejores condiciones de trabajo crearían tensión política. Es cierto que las ganancias serían mayores bajo un régimen de pleno empleo, pero los dirigentes empresariales aprecian más la disciplina en las fábricas que los beneficios". El desempleo viene muy bien para que quede claro quien manda.

Me parece muy adecuado el juicio expresado recientemente por Antoni Domènech, G. Bustery Daniel Raventós en el artículo Reino de España: procesos deconstituyentes y nuevo consenso de los mandamases europeos, la excusas son la crisis económica, un euro pésimamente diseñado; la deuda pública; y todas las excusas tienen su grado de verdad. Pero hay que saberlo: son, sobre todo, excusas. El programa serio de las excusas lo han escrito otros. Lo dejó dicho antes del 2007, uno de los jefes de la patronal francesa MEDEF, Denis Kessler : “El modelo social francés es el puro producto del Consejo Nacional de la Resistencia.

Un compromiso entre gaullistas y comunistas. Es hora de reformarlo, y de que el gobierno se emplee a fondo en esa reforma. (...) ¿La lista de reformas? Es muy simple: quiten todo lo que se realizó entre 1944 y 1952; todo, sin excepción. (...) De lo que se trata hoy es de salir de 1945 y de deshacer metódicamente el programa del Consejo Nacional de la Resistencia.”, que aspiraba a una democracia republicana, sufragio universal y la libertad de prensa; contenía medidas económicas y sociales: “La instauración de una verdadera democracia económica y social, “nacionalizaciones de las fuentes de energía, de las riquezas del subsuelo, de las empresas aseguradoras y de la gran banca”. Medidas sociales, con el alza de los salarios y la recuperación de un sindicalismo  independiente y de la democracia en el puesto de trabajo, con comités de empresa, y un plan completo de seguridad social”.

Por todo lo expuesto, parece claro que un concepto clave del marxismo como la lucha de clases, auténtico motor de la historia, expuesta en 1848 en uno de los libros más influyentes de la historia y que sigue reeditándose El Manifiesto Comunista, no ha perdido actualidad. El multimillonario Warren Buffet lo ha dicho "La lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando".

Para Michael Schuman, esta situación abre una posibilidad clara: que Marx no sólo diagnosticara el comportamiento del capitalismo, sino también su final. Si los políticos no encuentran nuevos métodos, para asegurar oportunidades económicas justas, quizás los trabajadores del mundo, conscientes de su explotación, decidan unirse, como ya lo urgió El Manifiesto Comunista: "Proletarios del mundo uníos". Puede que entonces Marx se tome su venganza.

¿Es menos importante el desempleo que la prima de riesgo?

Cándido Marquesán Millán

Acabó de enterarme de la cifra dramática de 6,2 millones de parados, y que entre el colectivo de los jóvenes supera el 57%, por lo que me he sentido profundamente desolado. Sentimiento que parece no impera en nuestra clase política, o por lo menos, en el grado que en el resto de la ciudadanía. Hemos constatado en la conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros, realizada por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y de los ministros del ámbito económico, De Guindos y Montoro que el Gobierno ha tirado la toalla a la hora de combatir esta lacra infernal para una sociedad, ya que reconoce que en esta legislatura el paro no bajará del 25%. ¿Cómo es posible que un gobierno pueda hacer esta renuncia que condena a la pobreza y a la exclusión a millones de españoles? Si no saben que se vayan y dejen paso a otros. ¿O es que no quieren?

 

Lo que parece evidente es que si se mantienen estas políticas de ajustes fiscales, no sólo no se reducirá esta cifra, es que se incrementará. Y sin embargo, siguen empecinados en ellas. Aquí se esconden objetivos inconfesables, que expondré  más adelante. Porque vamos a ver, ¿cómo y en qué actividad económica se van a crear puestos de trabajo? El ínclito Montoro nos decía poco ha- no sé cuantas nos ha dicho ya- que el crecimiento económico vendría por el consumo interior en el 2014. Este caballero, nos toma por idiotas a los españoles.

¿Quiénes consumirán? ¿Los cada vez más parados? ¿Los parados, que se quedan sin prestación por el desempleo? ¿Los trabajadores con sueldos cada vez más reducidos? ¿Los pensionistas con sus pensiones congeladas o disminuidas, y que tienen que destinarlas a socorrer a los otros miembros familiares?  ¿Los jóvenes sin trabajo o los que realizan la movilidad exterior? ¿Las familias que ya han agotado todos sus ahorros? Ah, por cierto, mientras estoy escribiendo estas líneas, la lideresa,  pensaba que ya se había retirado de la actividad política, nos sorprende con la siguiente perla “los españoles podemos sentirnos profundamente satisfechos porque por primera vez en nuestra historia nuestros jóvenes altamente cualificados trabajan en el extranjero”. ¡Qué falta de sensibilidad social! Vamos a dejarnos de miramientos, emitir tal juicio da muestras de su auténtica catadura moral. Seguro que ninguno de sus hijos se verá inmerso en esta triste experiencia de emigrar a otro país.


Llaman profundamente la atención que, las entradas en la sala de prensa tras las reuniones de los Consejos de Ministros de los miembros del ejecutivo, se asemejan a las de los protagonistas de una representación teatral, como si estuvieran desfilando en una pasarela de moda. Se muestran sonrientes, contentos y felices, y eso que van a comunicar medidas durísimas que van a producir un gravísimo daño a los sectores más desfavorecidos de la sociedad española. Echo de menos intervenciones como la de la ministra de Trabajo italiana, Elsa Formero, que se puso a llorar a mitad de su intervención, profundamente apesadumbrada al comunicar las durísimas decisiones de su gobierno para sus ciudadanos. Nuestros políticos actuales, estos salen ya llorados de casa.

Es lamentable e indigno que ante una cifra de 6,2 millones de parados, ningún ministro del Gobierno saliera a dar la cara y, por lo menos, a explicarla. Y todavía más que no lo hiciera nuestro ínclito presidente de Gobierno, aunque tampoco nos ha sorprendido a los españoles tal actuación, conocida su cobardía y falta de coraje  para explicar sus políticas ante la prensa y ante la ciudadanía. Los líderes de verdad no se esconden, ni mucho menos son los que acongojados tienen que servirse del plasma para explicar lo inexplicable, aunque las palabras que pueda decir este caballero, a muchos españoles nos resultan ya irrelevantes, al haber hecho de la mentira su práctica cotidiana. Eso sí, trató de justificar lo injustificable el locuaz Carlos Floriano, aduciendo que no nos debe cegar la cifra de los 6,2 millones, ya que las grandes cifras macroeconómicas son muy buenas, por lo que más pronto que tarde llegará a las familias y habrá crecimiento económico con la consiguiente creación de empleo a raudales. Y se queda tan ancho. ¡Mira que tiene jeta, este tío! Yo no me siento ciego, lo que si veo es que millones de españoles parados.


Esa fatídica cifra de 6,2 millones es dramática para cualquier español concienciado con los problemas de su país, sin embargo, insisto,  nuestra clase política parece que no lo está todavía. Nuestros políticos tanto los del gobierno como los de la oposición parece que viven en otro mundo, muy lejano de la problemática cotidiana de la gente. Ninguno de ellos tiene dificultades para llegar a final de mes.

Deberían darse alguna vuelta por algunos barrios de muchas ciudades españolas, que están sufriendo las secuelas del paro. Como están muy acostumbrados a viajar en AVE, a comer en lujosos restaurantes, a que les lleven a casa las compras desde el supermercado del Corte Inglés, a matricular a sus hijos en colegios de élite y mandarlos a perfeccionar el inglés a los Estados Unidos, a ir a las consultas médicas privadas, no conocen el sentir de la calle. Son políticos autistas. Por ello,  continúan sirviéndose del paro como arma arrojadiza. Desde el PP, toda su argumentación es que están tomando las medidas adecuadas para salir de esta crisis, de la que responsabilizan exclusivamente a los gobiernos socialistas de ZP. ¡Qué bien les vendría ahora su presencia! Hacen lo que tiene que hacer, y si no lo hubieran hecho, hoy estaríamos en una situación mucho peor. La clásica cantinela de la “herencia recibida”.

¿A partir de qué momento va a  ser responsable el gobierno de Rajoy? Son auténticos trileros, lo grave es que estos mensajes todavía se lo creen un porcentaje importante de nuestros compatriotas. Desde el PSOE acusan exclusivamente al gobierno. También ellos son responsables. Los ajustes los inició ZP.  Aquí, parece que lo único importante es desgastar al contrincante, para sacar el máximo rédito posible cara a las próximas elecciones. Al respecto, me parece muy oportuno aquel refrán “Entre todos la matamos y ella sola se murió”. De verdad, por favor, que ya somos todos mayorcitos y se nos supone a todos ciertas dosis de sensatez, que los españoles estamos hartos, en roman paladino estamos hasta los cojones, de estos discursos huecos e insensatos que no conducen a ninguna parte, a no ser que la pretensión sea la de encrespar nuestros ánimos cada vez más. Que nos da igual quiénes son los culpables de esta situación.

Lo que realmente  nos importa a los españoles es que se pongan a trabajar conjuntamente de una puñetera vez  para salir de esta auténtica situación de emergencia nacional. ¿Es que no se enteran todavía que estamos al borde del precipicio?  ¿Habrá que esperar a que lleguemos al 30%  o el 40% de parados? ¿Cuál es el límite? ¿Habrá alguno? ¿O no? Por lo que parece es mucho más importante la evolución de la prima de riesgo y de las cotizaciones en bolsa. Por cierto, la primera baja y las segundas suben, cuanto más aumenta la cifra de parados. Este mundo es de locura. Lo justo debería ser que toda persona tuviera un puesto de trabajo, para procurarse el sustento adecuado y así poder realizar su proyecto vital. ¡Qué menos! Y este objetivo tendría que ser prioritario sobre cualquier otro. Y si no se consigue es porque no se quiere. Persiguiendo el fraude fiscal y eliminando los paraísos fiscales habría recursos más que suficientes para financiar cuantiosos planes de empleo. Según los datos proporcionados por Vicenç Navarro, que nadie ha rectificado, por estos sumideros putrefactos se escapan unos 90.000 millones de euros anuales.

¿Qué razones hay para no perseguir el fraude fiscal y eliminar los paraísos fiscales? La respuesta es clara: porque los que se benefician de estas prácticas fraudulentas son las grandes multinacionales y los grandes bancos. Les recomiendo que repasen los miembros de los consejos de administración de multinacionales y bancos españoles. Verán muchos políticos: Acebes, González, Aznar, Rodrigo Rato, Solbes, Roca….  Por ello, estoy cada vez más convencido de que no les importa combatir el desempleo, ya que  este es muy propicio para devaluar los salarios y tener sojuzgada a la clase trabajadora. Obviamente, en este objetivo la conjunción entre la CEOE y el Gobierno de Rajoy es total.

Como de nuestra clase política es impensable que modifiquen su actuación ante el problema del paro, sería deseable que desde alguna institución del Estado con el suficiente prestigio y predicamento ante la sociedad, surgiera alguna iniciativa para aunar esfuerzos de todos en esta tarea común. Como acaba de hacerlo el presidente de la República italiana, Napolitano, que en un memorable discurso ha hecho una reprimenda descomunal a toda la clase política por su actuación irresponsable e inconsciente ante los graves problemas de su país. Aquí, nuestra Jefatura de Estado, cabe pensar que está para algo más que para recibir embajadores e ir de caza a países exóticos, debería, es su obligación, intervenir, convocar y encerrar en una sala a los líderes de los partidos, y que permanecieran allí hasta que diseñaran un plan nacional contra el paro. Repito es una situación de emergencia nacional. En esta tarea deberían colaborar empresarios, sindicatos y toda la sociedad. Nos va mucho en ello. Ni más ni menos que el futuro de este país. Es de esperar que alguna vez impere el sentido común en nuestra clase política. Están jugando con fuego, y en cualquier momento la situación podría explotar. Por ello, aunque solo fuera por prudencia debería rectificar sus políticas, ya que es impensable que lo hagan desde la ética.


Estas son nuestras élites, nuestras minorías selectas y rectoras

Cándido Marquesán Millán

La situación política, social y económica en la que está sumida España es catastrófica.  La destrucción de nuestro sistema democrático, de nuestro Estado de bienestar, de nuestros derechos socio-laborales, del empleo, es evidente, por lo que no merece la pena dedicar más tiempo a ella. Con ser ya grave la situación actual, lo es más todavía, según nos vaticinan, que lo peor está por llegar. Que hayamos llegado hasta aquí, es claro, por lo menos a mí me lo parece, que en un alto porcentaje se debe a nuestras élites financieras, empresariales, políticas mediáticas e intelectuales, perfectamente interconectadas como auténticos vasos comunicantes, compartiendo unos mismos intereses y tratando no solo de mantenerlos, sino también de acrecentarlos, ya que han sido ellas las que nos han marcado la ruta desde hace décadas, como grupos dirigentes.

 

Y han marcado la ruta porque estas élites han alcanzado la hegemonía según el concepto de Gramcsi. El término hegemonía deriva del griego eghesthai, que significa "conducir", "ser guía", "ser jefe"; o tal vez del verbo eghemoneno, que significa "guiar", "preceder", "conducir", y del cual deriva "estar al frente", "comandar", "gobernar". Por eghemonia el antiguo griego entendía la dirección suprema del ejército.

Se trata pues de un término militar. Egemone era el conductor, el guía y también el comandante del ejército. En el tiempo de la guerra del Peloponeso, se habló de la ciudad hegemónica, a propósito de la ciudad que dirigía la alianza de las ciudades griegas en lucha entre sí. A nivel sociológico, Gramsci define hegemonía como el conjunto de  grupos de la sociedad, donde el dominante establece un liderazgo moral, político e intelectual sobre sectores subordinados, haciendo que sus intereses sean los intereses de la sociedad. Ya expresó esta idea Carlos Marx en La Ideología alemana: "En efecto, cada nueva clase dominante se ve obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su propio interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad, es decir, a presentar estas ideas como las únicas racionales y dotadas de vigencia absoluta.

Ahí van los nombres de estas élites: Rato, Blesa,  Botín, Alierta, Fernández Ordóñez, De Guindos, Montoro,  Aznar, González, Rodríguez Zapatero, Rajoy, Esperanza Aguirre, Juan Luis Cebrián, Pedro J. Ramírez, Ansón, Albert Boadella, Sánchez Dragó, Fernando Savater, Félix de Azúa, Arcadi Espada…  La lista podría ser ampliada con otros muchos nombres, mas los citados son suficientemente representativos.

Vamos a fijarnos en los comportamientos de algunos de estos ínclitos caballeros, movidos exclusivamente por los intereses estrictamente económicos, muy alejados de cualquier planteamiento ético, por lo que al final tenemos el mundo que tenemos, perfectamente caracterizado con esta frase de Jhon Stuart Mill   “La idea de una sociedad en la que los únicos vínculos son las relaciones y los sentimientos que surgen del interés pecuniario es esencialmente repulsiva".

Uno de los hombres más poderosos del Reino de España es Emilio Botín, al estar al frente del banco más importante de España y de buena parte de Europa. Encabeza el ranking de los Ejecutivos más admirados de España. Tal como aparece en las páginas. 230-231 del libro Las cloacas de la economía, del catedrático de Economía Aplicada (UPV/EHU) Roberto Velasco, en junio de 2010, Hacienda comunicó a los Botín, que tenía información sobre unos fondos depositados en el HSBC Private Bank Suisse, requiriendo que presentaran las liquidaciones complementarias del IRPF y del Impuesto de Patrimonio del periodo 2005-2009, que todavía no había prescrito.

Esas liquidaciones, que llegaron casi a los 200 millones de euros ingresados en las arcas públicas, las calificaron los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) como trato de favor, al suponer una segunda oportunidad para pagar voluntariamente, algo que no se ofrece al resto de los ciudadanos. Poderoso caballero es don dinero. En mayo de 2012 el titular del Juzgado de Instrucción nº 4 de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, archivó la causa abierta contra Emilio Botín y algunos de sus familiares, indicando que “la regularización practicada por los denunciados es correcta y anterior a que se hubiera incoado, por parte de los órganos de la Agencia Tributaria, un procedimiento de inspección de verificación. Exactamente lo que se temían los técnicos del Ministerio de Hacienda. Esta es una causa judicial más de Botín. Hay otras que se pueden consultar en Wikipedia.

Una de las multinacionales españolas más importantes en el mundo es Telefónica S.A., al frente de la cual está César Alierta, cargo al que accedió a instancias del gobierno de José Mª Aznar en el 2000.  Es también directivo en otras empresas, por lo que se puede considerar uno de los hombres con más poder en nuestro país. En las páginas 283-284 del libro Las cloacas de la economía, de Roberto Velasco, aparece todo lo relacionado con el caso de Tabacalera.

Alierta, su esposa y su sobrino Luis Javier Placer, en 1997 ganaron 1,86 millones de euros con la compra de acciones de la entonces compañía estatal de tabacos y la pseudoventa de una empresa. Según Wikipedia, se sospechó  que Alierta había hecho uso de información confidencial, ya que habían comprado las acciones poco antes de que Tabacalera comprara la compañía de tabacos norteamericana Havatampa, lo que elevó el valor de las acciones. Hubo una acusación de la Asociación de Consumidores AUGE y de la Fiscalía Anticorrupción. Todos los detalles están descritos en las páginas citadas.

El final era el previsible. El Tribunal Supremo confirmó por unanimidad la absolución de los acusados en sentencia del 21 de diciembre de 2010, por prescripción del delito de información privilegiada. No obstante, el Supremo concluía  que la información con la que contaban Alierta y su sobrino “no son noticias más o menos probables, sino informaciones directas e internas de quien se encuentra al frente del proceso de negociación”, lo que constituye una información “que reviste caracteres de privilegiada”.  Por ello, en 2010 a instancias del alcalde de su ciudad, del socialista Juan Alberto Belloch recibió la Medalla de Oro de Zaragoza. Pues muy bien.

Veamos ahora en el ámbito de la política. Dos expresidentes del Gobierno, Felipe González y José María Aznar, fueron fichados por dos multinacionales españolas, Gas Natural y Endesa respectivamente, para potenciar los respectivos negocios de ambas energéticas en Latinoamérica. González cobrará 126.500 euros al año, mientras que Aznar, por su parte, 200.000. Por cierto, cabe destacar que las respectivas cúpulas de sus propios partidos no manifestaron crítica alguna, a pesar de que estos nuevos ingresos se sumaron a los que ya reciben por haber sido presidentes de Gobierno. Es más, desde la calle Génova cerraron filas en torno al actual presidente de FAES: “no sólo tiene derecho a ocupar puestos "de prestigio" en empresas privadas, sentenció su anterior vicesecretario general Esteban González Pons-éste sí que se gana el sueldo-, sino que debería percibir un sueldo más elevado. Sin comentarios.

Unas breves líneas dirigidas a nuestro conspicuo presidente Mariano Rajoy. Año tras año, compartió sede en la calle Génova con un tesorero, que recaudaba dinero a espuertas de las grandes empresas, para repartirlo presuntamente entre los máximos dirigentes del PP, y no se enteró de nada. A su vez es el gobernante que en menos tiempo ha mentido más y a más españoles en toda nuestra historia, al haber incumplido completamente su programa electoral.

Y además dando muestras de falta de coraje a la hora de defender los intereses españoles ante las instituciones europeas, y careciendo de valentía para explicar sus políticas, por lo que tiene que refugiarse en un plasma. No quiero dedicar más líneas a este caballero, que está hundiendo en la miseria a la gran mayoría de la población, aduciendo que lo está haciendo por nuestro bien, por lo que además deberíamos estarle profundamente agradecidos. La historia le juzgará convenientemente.

Ahora quiero hablar de la lideresa, que para una parte de los votantes del PP sigue siendo su referente. Conviene hacer un poco de historia. Dos diputados socialistas, Sáez y Tamayo, en una sesión de investidura no votaron al socialista Simancas, lo que supuso la repetición de las elecciones, tras las cuales llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid. La mayoría de los medios de comunicación cargaron las tintas contra los diputados socialistas por haberse vendido. Mas es verdad de Perogrullo que si alguien se vende es porque alguien le ha comprado para sacar algún beneficio. Y aquí hubo algún beneficiado. Vaya que si lo hubo.

Ella no sabía nada, pasaba por allí. Nos hemos visto escandalizados, no sorprendidos, por la expansión de esa lacra indigna de la corrupción del caso Gürtel entre numerosos alcaldes, concejales, diputados y otros cargos populares en la Comunidad de Madrid. Parece de sentido común que la máxima dirigente de los populares en esta comunidad  tuviera alguna responsabilidad. Pues, no. Todo el aparato mediático de TeleMadrid, ABC, la Razón, La Gaceta, Intereconomía, El Mundo, la Cope trabajando a conciencia, le dieron la vuelta al calcetín. Y doña Esperanza no solo no fue responsable de nada, todavía más, acabó siendo presentada como el adalid contra las prácticas corruptas. Alucinante.

Esto solo pasa en nuestro país. Sabido es que su ideología es el paradigma del neoliberalismo más puro  y contundente. Su idolatría por lo privado es tanta como su animadversión por lo público. Los destrozos que ha llevado a cabo  mientras estuvo en poder a los servicios públicos en la CAM es de tal calibre, que será complicado su recuperación algún día. Con esta trayectoria, como meritos, acaba de recibir la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid. ¡Qué desvergüenza!

Los medios de comunicación ejercen una extraordinaria influencia en nuestra sociedad. Desde la década de los 80  en España se ha producido una gran concentración en grandes empresas de comunicación tanto de prensa, radio, televisión e Internet. La mayoría de medios pequeños e independientes han sido absorbidos. Los más críticos han desaparecido. En España existen los grupos de Prisa, Unidad Editorial, Planeta, Vocento, Grupo Godo… En estos  los principales accionistas son las entidades financieras, que están representadas en sus consejos de administración. De ahí que los mensajes de estos medios de comunicación son claros, están al servicio de los grandes intereses empresariales, financieros, políticos; y si para ello tienen que mentir, o manipular la realidad no tienen problema ético alguno. Una muestra.

Hace unos días fue noticia que el juez Ruz iba a llamar a 8 empresarios por las donaciones hechas al PP, tal como aparecen en los papeles del Bárcenas, que todavía se pasea con chulería por las calles de Madrid. En un periódico muy racional de tirada nacional, editado en la capital del oso y del madroño, el tratamiento que dio a esta noticia era la siguiente, además de una manera marginal. “El Supremo sostiene desde 1998 que las fotocopias no tiene valor como medio de prueba”. “En varias sentencias argumenta que pueden ser manipuladas con técnicas sencillas, al alcance de cualquier alumno de la ESO”. Muy bien, todo un ejemplo de ética periodística.  Así se defiende nuestra democracia contra tratando de ocultar la corrupción.¡Vaya periodismo!

En cuanto a los intelectuales, salvo honrosas excepciones, en España se ha producido una extraordinaria derechización, tal como señaló Ignacio Sánchez Cuenca en un artículo, La derechización de los intelectuales españoles, en el que afirma con contundencia que las ideas liberal-conservadoras son hoy hegemónicas en la esfera pública en nuestro país. En muchos casos son defendidas con ardor por gente que fue progresista en su juventud, y a veces, hasta marxista-leninista. En la misma línea de pensamiento se sitúa Juan Gari en Público, al decirnos que algunos artistas y maîtres à penser celtibéricos, después de una vida informada por la coherencia progresista más o menos acusada, han coronado su madurez pasándose con armas y bagajes a las filas conservadoras –donde han sido recibidos, lógicamente, con gráciles alharacas.

Todos ellos vendidos, cual si fueran mercenarios, se han puesto al servicio incondicional de los poderes políticos y económicos, construyendo un relato  en  libros, conferencias, congresos para justificar y esconder todas estas tropelías que está padeciendo la sociedad española. Me parecen muy oportunas y clarificadoras al respecto de este papel de los intelectuales, las ideas de  Gramsci expuestas en los Quaderni del Carcere. Desde su punto de vista, cada grupo social emergente crea sus propios intelectuales "orgánicos", que proporcionan homogeneidad y control de su función social y política. Jueces, clérigos, altos funcionarios, profesores, o en particular científicos, se baten y se batían en el pasado precisamente por esta hegemonía cultural, por la autoridad científica, el control institucional, el prestigio social, o el poder académico, al servicio de determinadas élites. Élites que están agrediendo las condiciones de trabajo, los salarios, la educación pública, el derecho a la salud, con una brutalidad sin precedentes para defender sus intereses particulares.