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El capitalismo no da más de sí.

Cándido Marquesán Millán

El  artículo que he escrito en esta ocasión ha sido propiciado por un Informe de Oxfam Intermón, que refleja una insultante y vergonzosa desigualdad económica en el mundo actual. Nada más leerlo me he sentido muy mal, como supongo que también les habrá ocurrido a la gran mayoría, aunque no faltará algún cenutrio, auténticas cabezas cuadradas, sin ninguna huella de sensibilidad humana, que tal estado de cosas lo consideren normal, de acuerdo con el criterio neoliberal de que cada uno tiene lo que se merece. Como dice Boaventura de Sousa Santos en la Segunda Carta a las Izquierdas, los neoliberales pretenden desorganizar el Estado democrático a través de la inculcación en la opinión pública de la supuesta necesidad de varias transiciones. Una de estas transiciones: de la responsabilidad colectiva a la responsabilidad individual.

 

Según los neoliberales, las expectativas de la vida de los ciudadanos derivan de lo que ellos hacen por sí mismos y no de lo que la sociedad puede hacer por ellos. En la vida tiene éxito quien toma buenas decisiones o tiene suerte, y fracasa quien toma malas decisiones o tiene poca suerte.

Lo he dividido en tres partes. La primera, refleja los datos más llamativos del Informe con algún breve comentario personal. La segunda es una explicación de las causas de esta situación, para lo que recurro al gran maestro de historiadores, Josep Fontana y al gran filósofo Zizek. La tercera consiste en una reflexión personal sobre el futuro del sistema capitalista.

El Informe de Oxfam Intermón, titulado Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica  indica que en la actualidad, el 1% de las familias más poderosas acapara el 46% de la riqueza del mundo; y en España, las 20 personas más ricas poseen una fortuna similar a los ingresos del 20% de su población más pobre. El título es ya muy expresivo y clarificador. Se gobierna para las élites en lugar de para el pueblo, o lo que es lo mismo, la democracia está secuestrada, y como corolario, desigualdad económica. Tampoco supone el Informe nada nuevo bajo el sol, ya que es una realidad clara en nuestra sociedad.

Especifica que en los últimos años las políticas van e la dirección de beneficiar a los que más tienen. Véase la desregulación y opacidad financieras, la proliferación de los paraísos fiscales -no sé por qué razón no los llamamos “cuevas de ladrones”- sin que tomen medidas los gobiernos para su eliminación; la reducción de impuestos a las rentas de capital más altas, y los recortes en inversión pública o en el gasto social para el rescate de los bancos. "Desde finales de 1970, los impuestos sobre las rentas más altas se han reducido en 29 de los 30 países de los cuales se dispone de datos, por lo que los ricos no sólo ganan más, sino que también pagan menos impuestos".

El director de Oxfam Intermón, José María Vera, afirma que España "no escapa a esta dinámica”. Como en caso de Europa, donde "las presiones de los mercados financieros ha impulsado drásticas medidas de austeridad que han golpeado a las clases baja y media, mientras los grandes inversores se han aprovechado de planes de rescate públicos”. En Estados Unidos, la desregulación financiera ha propiciado que se incremente el capital acumulado por el 1% más rico hasta el nivel más alto desde la Gran Depresión.  En la India, los multimillonarios se multiplicaron  por diez en la última década, "gracias a una estructura fiscal muy regresiva y los contactos con el gobierno". En África, las grandes transnacionales (en particular del sector extractivo) "han aprovechado su influencia para renegociar contratos con condiciones fiscales mucho más ventajosos, limitando la capacidad de estos gobiernos para luchar contra la pobreza",

El informe estima que 21 billones de dólares se escapan cada año al control del fisco a nivel mundial, llevados  a paraísos fiscales". Haciendo un inciso a este tema,  la opacidad de estos territorios sirve de tapadera para la especulación, la evasión fiscal y las redes criminales.  El libro Paraísos fiscales. Los agujeros negros de la economía globalizada, de José Luis Escario, da un listado de 60 paraísos fiscales, clasificándolos según el nivel de opacidad. Entre un 95-100% de opacidad, 46, de ellos europeos: Suiza, Portugal (Madeira), Gibraltar, Austria, Linchenstein, Luxemburgo, Andorra, Isla de Man, Malta; entre un 75-94%, Chipre, Hungría, Letonia, Mónaco, Bélgica e Irlanda; entre el 40-74%, Holanda y Reino Unido (Londres). Una información exhaustiva sobre estos sumideros putrefactos nos la proporciona también el libro Las cloacas de la economía de Roberto Velasco, que los vincula con la crisis económica y financiera del 2008.


Concluye el Informe, por ello, en la actualidad casi la mitad de la riqueza mundial está en manos del uno por ciento más rico de la población, (110 billones de dólares) y la otra mitad se reparte entre el 99% restante. En Europa, la fortuna de las 10 personas más ricas supera el coste total de las medidas de estímulo aplicadas en la UE entre 2008 y 2010 (217.000 millones de euros frente a 200.000 millones de euros). Los datos son apabullantes.

Aunque ya el mismo título del Informe Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica, explica el porqué de esta desigualdad, que es un insulto a la inteligencia, a la racionalidad y a la ética, me parece oportuno recurrir al gran maestro de historiadores, Josep Fontana para explicitar las causas de lo que está ocurriendo, y que, por supuesto, las élites económicas, en connivencia con la clase política, ya que son simples mayordomos del gran capital, no solo no corregirán esta pandemia de desigualdad, es que la seguirán incrementando. Es sabido que las clases poderosas solo han hecho concesiones cuando han tenido miedo  alguna revolución. Ha sido siempre así en la historia. Bismarck fue el primero en poner los seguros sociales para evitar la revolución. Después de la II Guerra Mundial el Estado de bienestar instaurado en el mundo occidental se debió al miedo al socialismo real de la Europa oriental. Tras la caída del Muro de Berlín: ¿a quién tienen miedo las clases poderosas?

Fontana en su conferencia Mas allá de la crisis nos da su versión. Esta redistribución hacia arriba no es el resultado natural del funcionamiento del mercado, como se pretende que creamos, sino el de una acción deliberada. Su origen es netamente político. El primer programa que inspiró este movimiento lo expresó Lewis Powell en 1971 en un “Memorándum confidencial. Ataque al sistema americano de libre empresa”, escrito para la “United States Chamber of Commerce”. Powell advertía: “No se debe menospreciar la acción política. El mundo de los negocios debe aprender la lección que hace tiempo aprendieron los sindicatos y otros grupos de intereses. La lección de que el poder político es necesario; y que hay que usarlo agresivamente y con determinación”.

Este llamamiento a la lucha política tuvo efectos de inmediato en la actividad de las asociaciones empresariales y sobre todo de la “United States Chamber of Commerce”. Estas no solo hicieron grandes campañas de propaganda, sino que acentuaron su participación en las campañas electorales a través de Comités de Acción Política. Los cuantiosos recursos proporcionados por los empresarios explican  que la United States Chamber of Commerce invirtiese en las elecciones norteamericanas de 2010 más que los comités de los dos partidos, demócrata y republicano, juntos. No son sólo donativos para las campañas, sino también pagos por sus servicios a los políticos, como el asegurarles una compensación cuando dejan la política. El conocido efecto llamado “puertas giratorias” Y, sobre todo, de la actuación constante de los llamados “lobbyists”, que atienden las peticiones de los políticos. En 2011 las empresas se gastaron 3.270 millones de dólares en atender a los congresistas y a los altos funcionarios federales. Las 30 mayores compañías gastaron entre 2008 y 2010 más en esto que en pagar impuestos.

Evidentemente el mundo empresarial no son ONGs, si invierten unas cantidades de dinero es para sacar y multiplicar los beneficios. ¡Vaya que sí los han conseguido! Continuando con Fontana. En julio del 2011, Michael Cembalest, jefe de inversiones de JPMorgan Chase, escribía, en una carta dirigida tan sólo a sus clientes, que se conoció porque la descubrió un periodista, que “los márgenes de beneficio han conseguido niveles que no se habían visto desde hace décadas”, y que “las reducciones de salarios y prestaciones explican la mayor parte de esta mejora”. Otro beneficio ha sido la disminución de sus contribuciones al estado. El peso político creciente de las empresas ha conducido a la situación paradójica de que éstas escapen a la fiscalidad por la doble vía de negociar recortes de impuestos y exenciones particulares, y de tener libertad para aflorar los beneficios en paraísos fiscales, donde apenas pagan impuestos. Hay un tercer aspecto de estos beneficios que es la desregulación de las leyes que controlan algunos aspectos de la actividad empresarial.

Todo lo expuesto, las grandes desigualdades, así como los procedimientos utilizados para generarlas,  paradigma de auténticos tramposos,  son un insulto a la inteligencia, a la racionalidad y a la ética. Y por supuesto es todo un ejemplo de deshumanización. Que haya gente con fortunas con cientos de millones de dólares y  a la vez podemos observar cada vez más  por calles y plazas de nuestras ciudades a muchas personas pidiendo y con el único refugio de un cajero para pasar la noche, parece algo intolerable.  Mas tampoco debe producirnos extrañeza esta situación, ya que es una consecuencia lógica del funcionamiento del sistema capitalista. Zizek  acierta de pleno cuando afirma que Bill Gates, o Slim, no es un genio; es tan solo un oportunista que supo aprovechar el momento y, en su caso, el resultado del sistema capitalista fue demoledor. La pregunta pertinente que deberíamos hacernos no es cómo lo consiguió Bill Gates sino como está estructurado el sistema capitalista, qué es lo que no funciona en él para que un solo individuo pueda adquirir tanto dinero, y, en consecuencia, tanto poder.

La historiografía ha afirmado que para corregir y sanear sus contradicciones el sistema capitalista provoca con una periodicidad de unos 50 años una conflagración mundial. Así ha sido en el siglo XX. A la gran guerra a inicios del siglo XX, siguió otra en su zona intermedia y la cadencia temporal era previsible la siguiente en torno al siglo XXI. Cada una fue más destructiva en pérdidas humanas y materiales que la anterior, aunque también supusieron avances espectaculares de I+D. En cada ocasión el sistema aumentó su eficacia, incrementó su poder y beneficios, y se reafirmó en su convicción de su dominio. Esta visión ahora puede ser errónea. Puede que el capitalismo salte hecho pedazos, no porque sea sustituido por el sistema comunista por el triunfo de la lucha obrera, sino por la locura de la clase capitalista misma, que irremediablemente explotadora, llegaría en su máximo delirio, a la autoexplotación brutal, plasmada en que la riqueza mundial está dividida en dos: casi la mitad está en manos del 1% más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre el 99% restante. Así se cumplirían las predicciones de Marx: "El capitalismo lleva en si el germen de su propia destrucción por su insaciable sed de plusvalía y de ganancia.

Pensar desde la Izquierda

Cándido Marquesán Millán

En mi ciudad de residencia, Zaragoza, uno de mis mayores gozos es el visitar algunas librerías, especialmente aquellas más especializadas en temas de humanidades. En concreto son: la Librería Cálamo y la Central. En ambas aparece siempre un repertorio muy amplio de novedades bibliográficas, que, sobre todo a aquellos que estamos interesados por cuestiones de ética y política, nos tientan a salir la mayoría de las veces de cualquiera de ellas con un libro en la mano, aunque a la entrada hayas hecho el firme propósito de no comprar nada. En esta ocasión, volví a caer en la tentación. En la Librería Cálamo encontré un libro que por su título me impactó desde el primer instante: Pensar desde la Izquierda.

Mapa del pensamiento crítico para un tiempo en crisis, de diferentes autores, entre los cuales estaban: Badiou, ZizeK, Negri, Toscano, Hardt… Obviamente es un libro de actualidad, ya que habla de una necesidad imperiosa, y cada vez más lejana, de construir un pensamiento crítico desde la izquierda.

En la amplia recopilación de artículos que leído con auténtica fruición, hay uno que me ha merecido especial atención, el titulado Las mutaciones del pensamiento crítico de Razmig Keucheyan, profesor asociado de Sociología en la Universidad de Paris IV-Sorbonne, con una amplia bibliografía, entre la que destaca Une cartographie des nouvelles pensées critiques (2010).  Su tarea investigadora actual versa sobre sociología crítica del Estado.

En la entradilla del artículo escribe A propósito de Görand Therborn, autor de From Marxism to Postmarxism (2009). Además plantea una serie de cuestiones, a las que trata de dar respuesta en el artículo: ¿Cómo y en qué modalidades se puede seguir creyendo en la idea comunista desde la caída de la URSS? A esta cuestión trata de responder Therborn en el libro comentado, a través de una cartografía del conjunto de los “posmarxismos”. Mas -se pregunta Keucheyan- con un enfoque tan centrado en el marxismo, ¿no sé corre el riesgo de ignorar que este legado está lejos de representar la totalidad del pensamiento crítico contemporáneo? Con este preámbulo obviamente me lance con auténtico frenesí a leer el artículo, del que trataré de reflejar sus líneas fundamentales, tarea no fácil, ya que es muy denso y de profundo calado ideológico. En contrapartida sirve para propiciar la reflexión desde la izquierda, que buena falta nos hace. La derecha neoliberal tiene las ideas muy claras, y de acuerdo con ellas actúa políticamente con total coherencia.

Perry Anderson con motivo del tema del “fin de la Historia” en su libro “Los fines de la historia” de 1997 esboza cuatro destinos posibles para el socialismo. Uno primero sería que las experiencias socialistas de 1848-1989, sean para los historiadores futuros como una anomalía o un paréntesis, como el que supuso en los siglos XVII y XVIII el Estado jesuita de Paraguay. Los jesuitas organizaron unas comunidades guaraníes igualitarias, repartiendo equitativamente las tierras y respetando las costumbres indígenas. Estas comunidades fascinaron a Montesquieu y Voltaire. Es sabido que tras granjearse el odio de los propietarios del lugar, fueron disueltas por la Corona española. Según Anderson, podría decirse que el destino del socialismo –en particular de la modalidad derivada de la Revolución de Octubre de 1917- será del mismo tipo que del Estado jesuita de Paraguay. Tres siglos después sabemos que esta experiencia no consiguió desviar el curso capitalista de la historia. Estas experiencias hoy solo son un recuerdo, salvo para algunos especialistas. Ese sería el futuro del socialismo.

La segunda posibilidad es que en el futuro el socialismo sea sometido a una profunda reformulación. Puede que en unas décadas o unos siglos, ocurran acontecimientos que lo conducirán a fusionarse en un proyecto político más convincente. Anderson menciona las relaciones existentes entre las revoluciones inglesa y francesa. Ambas son concebidas  como partícipes de un mismo impulso democrático, aunque son sucesos muy diferentes. Cerca de 150 años separan a los niveladores de los jacobinos. El lenguaje de los revolucionarios ingleses es más religioso que el de los franceses, que es más político. Es posible que en el futuro se produzcan acontecimientos de los que los historiadores digan, a posteriori, que forman parte del mismo ciclo histórico que las experiencias de 1848-1989. Puede también que los que participen en ellos no perciban el lazo que les une con el socialismo, lo que no significa que no vaya haber relación. Un resurgimiento renovado del socialismo supondría una transformación doctrinal. Es posible que algunos dogmas se abandonen, como la centralidad del proletariado. O incluso que se organice en torno a temas ecologistas.

Una tercera posibilidad del socialismo sería similar al vínculo que existe entre la Revolución francesa y las revoluciones que la siguieron. La Revolución francesa fundó una tradición revolucionaria acumulativa. En 1830 las calles parisinas estaban con barricadas; luego 1848, la Comuna, el Frente Popular y Mayo del 68, fueron acontecimientos, que con sus matices, todos beben en la fuente de la “Gran Revolución”.  Puede suceder en el futuro el mismo tipo de relación entre el socialismo y aquello que lo suceda. En cierto modo el feminismo ya guarda cierta relación con él. No en vano el movimiento obrero es uno de los orígenes del feminismo, con la obra de Auguste Bebel Le femme  el le socialisme (1883).

Una cuarta es que el destino del socialismo sea similar al del liberalismo. En tiempos de la I Guerra Mundial, tras su esplendor durante la Belle Epoque, el liberalismo entró en crisis eclipsado por otras corrientes ideológicas como el keynesianismo o el marxismo, de la que no se recuperará hasta los años  setenta, cuando se inicia el neoliberalismo. No queda excluido que el socialismo conozca lo mismo que el liberalismo una redención después de haber estado eclipsado. Para ello será necesario que evolucione y que integre algo de las doctrinas rivales, como, por ejemplo, un mayor respeto por las libertades individuales. Pero incluso en este caso se trataría del socialismo tal como lo conocemos, con sus rasgos fundamentales.

Los 17 años transcurridos de la aparición del libro de Anderson nos permiten tener una misión más completa con respecto al período que estamos atravesando. Primera confirmación: el socialismo no seguirá la del Estado jesuita de Paraguay. Los historiadores no lo verán como un conjunto de experiencias insignificantes y sin futuro, visto el discurrir de la historia. Desde la insurrección zapatista de 1994 muchas luchas se han perdido, pero se han librado. Algunas se han ganado, como el que haya Estados que se autoproclaman adeptos al “socialismo del siglo XXI. El socialismo no se va a convertir a una curiosidad para el historiador.

Segunda conclusión: es improbable que el socialismo sea redimido como el liberalismo en el último tercio del siglo XX. Al contrario de ciertos análisis críticos un tanto apresurados hechos desde los años 70, la civilización industrial de la que surgió el socialismo no ha desaparecido. Pero se ha transformado considerablemente, si bien las condiciones  en las que el  núcleo histórico del proyecto socialista podría darse han desaparecido sin duda. Por tanto, el futuro del socialismo estará según Anderson entre la segunda o la tercera opción expuesta. O bien las experiencias del periodo 1848-1989 serán acumulativas, es decir, que darán lugar en breves espacios de tiempo a transformaciones sociales profundas, o quizás serán necesarios períodos de tiempo más largos y una mutación más profunda para que acontecimientos de esta naturaleza se produzcan. En la actualidad, esta segunda opción parece la más coherente. Nos encontramos en una temporalidad política análoga a los 150 años que separan las dos revoluciones inglesa y francesa.

Que tengamos que esperar para una reestructuración operativa del socialismo esto no significa que los discursos críticos escaseen. Hoy existe todo un conjunto de teorías enfocadas a entender el mundo después de la caída del muro de Berlín y preparar vías emancipatorias. Estos nuevos pensamientos críticos son los que estudia Göran Therborn en su libro citado. El sociólogo sueco y profesor de Cambridge propone una cartografía de los pensamientos críticos contemporáneos, sobre todo los surgidos a partir de los 90. Están Badiou, Zizek, Negri, Laclau, Wallerstein, Bauman, etc. La novedad de las ideas que estos proponen proviene de su intención de pensar el ciclo político abierto tras la desintegración de los países del Este. La obra de Therborn tiene una tesis central y otras secundarias.

El marxismo puede dibujarse desde sus orígenes como un triángulo con tres vértices que son: las ciencias sociales, la filosofía y la política. En esencia esta corriente pretende a la vez una descripción (geográfica, económica, sociológica) de la realidad social, una filosofía portadora de una visión del hombre y de una epistemología (la dialéctica),  y una estrategia para transformar la sociedad.  Para Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo o Trotski estos tres elementos aparecen entremezclados.  Según Therborn el triángulo marxista se ha descompuesto y ha saltado hecho pedazos en la actualidad. Al contrario que sus predecesores, los pensadores críticos actuales se sitúan en uno de estos vértices, en raras ocasiones en dos. Ya no ostentan responsabilidades políticas y menos aún en organizaciones que tengan un impacto efectivo sobre la realidad del país en que se hallan. Una excepción es la del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, autor de ensayos sobre el indigenismo o sobre filosofía política. En cuanto a otros como Zizek o Laclau, en algún momento ha podido emerger su dimensión política, pero hoy se limitan a escribir o dar conferencias.

Esta separación entre teoría y práctica, no es nueva, ya que se da en el marxismo occidental, o sea, el marxismo del periodo 1923-1968 del que Lukács, Korsch y Gramcsi son fundadores. Este marxismo “occidental” –los marxistas clásicos son mayoritariamente de Europa del Este- aparece cuando la perspectivas de la revolución en el oeste europeo, y sobre todo en Alemania, se alejan. Sus principales representantes como Adorno, Sartre, Althusser o Marcuse se diferencian de la generación clásica, en que no son dirigentes, ni miembros de organizaciones obreras, además de ser filósofos puros, por lo que escriben en un lenguaje inaccesible a los militantes. El triángulo marxista comienza a descomponerse a mitad de los años veinte.

Una idea que Therborn adelanta es que actualmente se está produciendo un giro teológico en los pensamientos críticos. Badiou dedicó una obra a san Pablo. Negri y Hardt se apoyan en san Francisco de Asis. En Zizek el recurso a la religión no tiene la función, como en Badiou o Negri,  de construir una fuente de inspiración para reconstruir un proyecto de emancipación,  es por el contrario para defender el cristianismo por sí mismo, ya que este participa de la historia de la emancipación. Se podrían poner otros muchos ejemplos de estas referencias al hecho religioso en el pensamiento crítico actual. ¿Qué razones hay? Referencias religiosas han existido siempre en las teorías críticas. El marxista peruano Mariátegui (el fundador del marxismo latinoamericano) ya dedicó un texto a Juana de Arco en 1929. Ernst Bloch en Thomas Munzer. Teólogo de la revolución data de 1921. Estas referencias están vinculadas con el problema específico de la creencia.

De ahí las referencias a personajes como San Pablo o Job. La cuestión que plantean  estas figuras teológicas es la de saber  cómo es posible seguir creyendo y esperando cuando todo parece ir en contra de la creencia, cuando las circunstancias son totalmente hostiles. Es normal que los pensadores críticos sientan la necesidad de encontrar una respuesta a este problema. Las experiencias  de construcción de una sociedad socialista han finalizado todas de una manera dramática. ¿Cómo continuar creyendo en la posibilidad  del socialismo cuando los hechos han invalidado brutalmente en numerosas ocasiones esta idea? La teología puede servir, ya que esta disciplina el creer en lo inexistente es su especialidad.

La incorporación de lo religioso al pensamiento crítico puede explicarse también, desde la perspectiva de hacer frente a los fundamentalismos religiosos, y mostrar que existen formas progresistas de religiosidad. A este respecto puede resultar paradigmático el nuevo prefacio a los Evangelios de Terry Eagleton, bajo el título Terry Eagleton presents Jesus Christ.

En el libro de Therborn hay numerosas ausencias, ya que tan solo aporta autores enmarcados en el “Norte”.  Solo menciona europeos y norteamericanos. Es una grave carencia, porque hoy la geografía del pensamiento crítico se ha diseminado por todos los rincones del globo. Basta citar entre ellos al palestino Edward Said (fallecido en 2003), el boliviano García Linera, el esloveno Slavoj Zizek, el argentino Ernesto Laclau, la turca Seyla Benhabib, el brasileño Roberto Mangabeira, el japonés Kojin Karatani, el indio Homi Bhabha, el mexicano Néstor García, el camerunés Achille Mbembe o el peruano Aníbal Quijano. También es cierto que estos autores citados están afincados en los Estados Unidos, o bien enseñan allí con regularidad. Es conocido, aunque no justificable, que en todos los ámbitos del pensamiento ha existido y sigue vigente una concepción eurocéntrica. Además, esa autoproclamada superioridad europea lleva consigo algunas otras carencias.

En una conferencia impartida en septiembre pasado en Bolivia, Zizek señaló: Me disculpo por los intelectuales europeos, por la forma en que los tratan a ustedes. Cuando vienen acá y supuestamente los admiran hay mucho de hipocresía. La actitud típica de este tipo de intelectuales -que seguramente tienen una buena fuente de ingresos y lo hacen bien- es tener el dinero en el bolsillo derecho y su corazoncito a la izquierda. Les gusta participar en la Revolución pero siempre que esa Revolución ocurra lejos de su vida diaria, donde pueden participar en las formas de cuidar el dinero, las intrigas del trabajo, etc. Ellos dicen que su corazón está allá, con la Revolución. La izquierda -sobre todo la izquierda europea- siempre necesitó este tipo de lugares: la Unión Soviética, China, Cuba.

En esta España nuestra todo huele a podrido, como si fuera un albañal.

Cándido Marquesán Millán

Se ha convertido en noticia estos días que el (GUPC) Grupo Unidos por el Canal, liderado por la empresa española Sacyr (48%), junto con la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña CUSA, que ganaron la puja para determinadas obras de ampliación en el Canal de Panamá  con una oferta de 3.118 millones de dólares, muy inferior al precio de salida estimado por la Autoridad del Canal que era en 2006 de 3.481, amenazan con paralizar las obras, si esta no compensa con 1.200 millones de dólares extra.Conviene hacer un poco de historia.

 

En el 2009, el entonces presidente de la constructora española Sacyr, Luis del Rivero, se mostró eufórico al haber ganado a los estadounidenses el concurso. Llegó a cantar al estilo futbolístico “Así, así, así gana Sacyr”. La oferta de Sacyr fue la más barata, cuando los demás competidores presupuestaban casi el doble. En aquel entonces, los competidores manifestaron sus dudas de que el proyecto se pudiera llevar a cabo por ese presupuesto.

El Gobierno de Zapatero presionó para que la adjudicación del conocido como “contrato grande”, fuera a parar a manos españolas. La operación comenzó en el año 2007 con un viaje a Centroamérica. El 18 de julio de ese año, José Luis Rodríguez Zapatero acudió a Panamá acompañado por los presidentes de las principales constructoras: FCC, Acciona, Ferrovial, Adesa, Isolux, OHL y Sacyr-Vallehermoso. El viaje de ZP fue para defender los intereses de unas constructoras españolas privadas, no de la ciudadanía española. Lo mismo que está haciendo ahora  la ministra de Fomento en Panamá.

Sacyr confiaba en repetir en Panamá el modelo de puja habitual en España en los grandes concurso públicos: asegurarse la contrata ofreciendo un precio ínfimo (conocido en el sector con el nombre de “baja temeraria”) y negociar, recurriendo incluso a la presión, como acabamos de ver con la paralización de las obras, un ajuste al alza con las autoridades locales, alegando desviaciones imprevistas de costes, aprovechando conexiones personales o en otras vías, vinculadas con la corrupción.

Sacyr para ganar el concurso ya jugó la baza de incorporar a su consorcio a una empresa panameña, CUSA, una constructora propiedad de la familia del presidente de la Autoridad del Canal que adjudicaba las obras.

Estas prácticas han sido, reitero, las usuales en la política española. Y han sido así, por la confabulación mafiosa entre las grandes constructoras con el  mundo de la alta política. Si  pujaban por debajo del precio de licitación era porque sus contactos políticos les garantizaban que las administraciones que adjudicaban las obras aceptarían luego la revisión al alza de los precios. Las pequeñas empresas que no cuentan con estos contactos no podían pujar con precios tan bajos.

Por ello, toda la geografía española está salpicada de grandes obras públicas realizadas por estas grandes constructoras, que han superado con creces el presupuesto inicial. En Aragón, se denunció hace meses ante los juzgados el abono de supuestos sobreprecios irregulares desde  Plaza, la Plataforma logística  en Zaragoza, a empresas por valor de 15 millones de euros. El presupuesto inicial para el soterramiento de la M-30 de Madrid fue de 1.700 millones de euros, después pasó a 3.500 y acabó costando más de 6.000: casi cuatro veces más. La terminal T-4 de Barajas pasó de 1.033 a 6.200 millones, cinco veces más. La ampliación del aeropuerto de El Prat duplicó su precio, de 1.471 millones a más de 3.000. El AVE entre Madrid y Barcelona costó un 31,4% más de lo previsto, 1.400 millones más. Y la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia pasó de 308 millones a 1.282, cuatro veces más. La construcción del AVE ha costado 50.000 millones de euros.

No quiero llegar a pensar en la cantidad de millones de dinero público que se han ido por un sumidero en sobrecostos, mordidas y comisiones. Y todos esos millones robados a las arcas públicas, hoy forman parte de la deuda pública, mas deberían estar claramente incluidos en lo que se llama deuda odiosa, por lo que no la deberíamos pagar los ciudadanos.

Esta lamentable situación tiene un porqué. En la capital del Estado pululan unas élites financieras, empresariales, mediáticas y políticas perfectamente ensambladas e interconectadas entre sí e inaccesibles para otros sectores de la sociedad, que comparten unos mismos intereses y tratan no solo de mantenerlos, sino también de acrecentarlos. Determinados políticos forman parte de los consejos de administración de las grandes empresas, de los grandes bancos, de las grandes constructoras, en pago por los servicios prestados, conseguidos muchas veces producto de la corrupción. Aquí en la capital del Estado es donde se toman las grandes decisiones de política económica.

Como el reparto, cual si fuera un botín, de las grandes obras públicas, como estamos viendo, para beneficio de estas grandes empresas constructoras. A estas élites se les podría aplicar perfectamente un concepto mediático de éxito reciente, el de “élites extractivas”, divulgado por los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson  en su libro Por qué fracasan los países. Estas élites, son aquellas que se despreocupan totalmente del bien común y dedican exclusivamente sus esfuerzos a su propio bienestar y al del grupo al que pertenecen. Las instituciones extractivas concentran el poder en manos de una élite reducida. Estas élites establecen un sistema de captura de rentas que les permite, sin crear riqueza, detraer rentas de la mayor parte de la ciudadanía en beneficio propio. Por supuesto, no creo sea necesario señalar que esas élites empresariales donaban dinero a las cajas B de los dos grandes partidos. Todo esto es corrupción. Todo esto es podredumbre.  Esto es lo más parecido a un pozo negro.

Lo explica muy bien también todo esto Cesar Molinas en su libro encomiable Qué hacer con España “Desde que a Felipe II se le ocurrió colocar la capital en Madrid, la única razón para ir a Madrid era ver al rey. Y a verle iban porque, como gusta en señalar Luis Garicano, las únicas maneras de ser rico en España eran ser hijo de rico o estar próximo al rey. Al calor de la corte se desarrolló en España un capitalismo castizo, mal llamado capitalismo financiero, basado en la captura de rentas y en la proximidad al poder, que es típicamente madrileño y que sigue siendo hoy día la forma de capitalismo dominante en nuestro país. Hay una continuidad histórica, de concepción de los negocios y del mundo, entre personajes decimonónicos como Fernando Muñoz, el general Serrano y el marqués de Salamanca, por una parte, y los que hoy se sientan en el palco del Santiago Bernabeu, por otra. Es una misma manera de prosperar por el favor del poder político, gracias al BOE, que se ha mantenido inalterada a lo largo de los siglos.

Hasta ahora he procurado mantener cierta compostura en mis palabras. Como estoy al final, voy a tomarme la licencia de calificar a estas élites de auténticos buitres, que con una voracidad insaciable se han enriquecido vergonzosamente a costa de haber llevado a buena parte de la ciudadanía a un autentico genocidio social. En  esta España nuestra todo huele a podrido, como si fuera un albañal.

Por ello me parecen muy oportuna la pregunta que se hizo Manuel Azaña en una conferencia pronunciada el día 4 de febrero de 1911 en la Casa del Pueblo de Alcalá de Henares, titulada El problema español: ¿Vamos a consentir que la inmensa manada de vividores, de los advenedizos manchados de cieno usurpe la representación de un pueblo y lo destroce para saciar su codicia?  En nuestras manos está.

La subida del recibo de la luz es una mezcla de crueldad, sadismo y ensañamiento

Cándido Marquesán Millán

El título que encabezan estas líneas puede parecer fuerte, mas, estimado lector, si tienes la paciencia de adentrarte en su lectura, podrás comprobar que está plenamente justificado. Son múltiples las penalidades que estamos sufriendo la gran mayoría de los españoles, con 6 millones de parados, pensiones congeladas y recortadas  por una reforma brutal siguiendo las directrices de un Comité de Sabios  y repagos sanitarios; con sueldos  cada  vez  más miserables, que todavía serán rebajados más y millones de trabajadores sin convenio por una reforma laboral de la que se enorgullecen los gobernantes del PP, a pesar de ser una máquina de destrucción masiva de empleos; con cientos de miles sin recibir la asistencia de la dependencia a la que tienen derecho; con cientos de miles de niños, cuya única comida es la que reciben en el colegio, con cientos de miles de ancianos que han sido expoliados con los productos financieros de las “preferentes”, mientras  las autoridades del Banco de España solo estaban preocupadas por la moderación salarial; con millares de personas desahuciadas de su vivienda y que quedan encadenadas a una deuda a perpetuidad… con más de tres millones en la pobreza absoluta.

 

Son datos que están ahí y son incuestionables. Ahora quiero fijarme en otro no menos dramático, la pobreza energética, entendida como la incapacidad para mantener la casa a una temperatura decente, a una temperatura mínima adecuada. Según intervención en el Congreso de Diputados de la diputada Ortiz Castellví del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUIA, CHA: LA IZQUIERDA PLURAL, de la Proposición de Ley DE MEDIDAS PARA PREVENIR LA POBREZA ENERGÉTICA, la encuesta sobre condiciones de vida de 2012 indica  que la pobreza energética afecta al 17,9% de hogares, que no alcanzan la temperatura suficientemente cálida que se debería tener en términos de salud y confort.

A finales de 2013 puede superar el 22% fruto del aumento del desempleo, la caída de salarios, la precariedad y el aumento continuo de los precios de los servicios básicos. A pesar de la opacidad y la falta de cooperación que ofrecen las compañías eléctricas, alrededor de 1,4 millones de viviendas sufrieron un corte de luz en 2012 por impago el año pasado en nuestro país, más del doble que antes de la crisis. Las consecuencias concretas de la pobreza energética, no es una cuestión de comodidad, sino de salud e incluso de garantizar el derecho a la vida.

Según el último informe del Observatorio español de la sostenibilidad basado en datos de la Comisión Europea, en nuestro país la pobreza energética podría comportar entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras en invierno, muchísimo más que las 1.400 muertes prematuras por accidentes de tráfico. La falta de calefacción o calor afecta a la higiene y a la salud, tanto física como mental, generando también aislamiento y exclusión.

Por todo ello, las familias en situación de pobreza energética necesitan que se actúe ya, por ello el Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUIA, CHA: LA IZQUIERDA PLURAL  propuso una ley simple, una ley de siete artículos para definir, acotar y prevenir la pobreza energética. En primer lugar, definir la pobreza energética como la dificultad de mantener la vivienda en unas condiciones adecuadas de temperatura, a los consumidores vulnerables como aquellas personas en riesgo de exclusión al acceso de los suministros básicos por razones económicas, sociales o personales. Propusieron un nuevo concepto de bono social,  por el que  los suministros básicos de electricidad, de gas natural y de gas butano se regulen mediante un sistema público de precio social para todos los hogares con poder adquisitivo reducido y en particular para las familias en riesgo de exclusión social. Este precio social no implicará un gasto presupuestario y, por tanto, no tienen la excusa de la austeridad, ya que precisamente las compañías eléctrica lo asumirían, ya que obtienen millonarios beneficios precisamente por prestar un servicio general permitir...

También introdujo una tregua invernal mediante la cual las empresas suministradoras no podrán interrumpir el servicio de electricidad, gas o agua por impago, siempre y cuando se reúnan unas condiciones de renta familiar que se determinen o haya un informe de servicios sociales

Esta proposición instó al Gobierno a elaborar un plan contra la pobreza energética y garantizar asimismo el derecho de la ciudadanía a suministros básicos. También la modificación del IVA para que el gas natural, el gas butano y la luz al ser básicos y por tanto IVA reducido. La respuesta del Grupo Parlamentario del PP, dando muestras de su gran sensibilidad social, por medio del diputado Flores Lanuza fue el rechazar tales medidas, con las siguientes palabras “En definitiva, le puedo decir que pueden estar tranquilos porque la preocupación y sensibilidad del Gobierno para buscar soluciones a cualquier problema de carácter social es más que patente, soluciones en las que se incluyen las iniciativas planteadas en esta proposición de ley sobre medidas para prevenir la pobreza energética que usted formula y, por tanto, no se considera justificada su aprobación, por lo que nuestro grupo votará en contra”.

Con toda esta situación sangrante, nuestro presidente del Gobierno nos obsequia con una inmediata subida de la luz del 2,3%, por lo que debemos estar profundamente agradecidos  ya que de acuerdo con la subasta podría haber llegado a superar el 11%. Estos días, las compañías eléctricas han hecho un despliegue mediático para echar la culpa al gobierno de la subida del precio de la luz, ya que en buena parte se debe a una carga impositiva.

El gobierno replica, echando atrás el precio de la subasta, aduciendo que son las compañías las responsables. No quiero entrar en que si Pedro que si Juan. Lo incuestionable  es que la luz es un artículo de primera necesidad y resultan intolerables tales subidas, que han convertido el recibo de la luz en España entre los más caros de la Unión Europea. Los paganos los de siempre. De verdad, con lo que está sufriendo la sociedad española no puedo entender tales niveles de crueldad, de sadismo y de ensañamiento. No sé si son conscientes de que la capacidad de aguante de una sociedad tiene un límite.

Cada vez estoy más convencido de que las palabras de Susan George son ciertas “creo que los griegos y los españoles son como ratas de laboratorio para ver qué nivel de castigo y sufrimiento puede ser aceptado por esta sociedad sin que la gente se rebele. Eso puede alentar al fascismo”.

Están jugando con fuego. Deberían ser conscientes de que se está  acumulando mucho material inflamable, que puede explotar en cualquier momento. Los grandes incendios se inician con un simple chispazo.  De no tomar medidas drásticas es bastante factible que pueda generarse una explosión social. Una de esas medidas drásticas en otras latitudes se ha tomado. Veámosla. Me parece muy oportuno recordar la noticia de inicios de este año por la que el presidente boliviano Evo Morales nacionalizó cuatro filiales de Iberdrola, en concreto dos de las principales distribuidoras de electricidad en La Paz, 'Electropaz', y en Oruro, 'Elfeo', además de una empresa de servicios y una gestora de inversiones.

Como no podía ser de otra manera fue fuertemente criticado por el gobierno de Rajoy y por la gran mayoría de los medios de comunicación españoles.  Lo que callaron, y no por desconocimiento, es que en La Paz, la tarifa eléctrica urbana en promedio era de 0,63 bolivianos (0,09 dólares) por kilovatios/hora, mientras que en el área rural era de 1,59 bolivianos (0,23 dólares). Según el mismo Evo "Habían hablado con la empresa para que igualase la factura a todos, que asumiera su responsabilidad social llevando el tendido eléctrico a todos los lugares. “Cuatro meses de negociación sin resultado", "Y como no quiso buscar esta equidad, igualdad en el consumo de energía eléctrica, nos hemos visto obligados a nacionalizar”.

Señaló que se decidió expropiar porque según la constitución promulgada en 2009 “los servicios básicos de agua potable, alcantarillado, electricidad, gas domiciliario, postal y telecomunicaciones "son un derecho humano“ y su provisión debe responder a los criterios de universalidad, responsabilidad, accesibilidad, continuidad, calidad, eficiencia, eficacia, tarifas equitativas y cobertura necesaria; con participación y control social, y un derecho humano no puede ser negocio privado". "Esta nacionalización está orientada justamente para buscar la igualdad y acabar con la extrema pobreza". Por ende, tal decisión es además de ética, impecable desde el punto de vista jurídico. No hace otra cosa que exigir el cumplimiento constitucional. Igual que en España, ya que nuestros gobernantes  con una mano juran la Constitución y con la otra le hacen un tacto rectal.

Por lo visto, para Iberdrola estas peticiones del gobierno de Evo eran inasumibles cuando su presidente Ignacio Sánchez Galán, ganó 17 millones en 2008 entre sueldos y gratificaciones. ¡Vaya ejemplo de solidaridad! Lo que no quita que al mismo tiempo en su página web, aparezca en lugar relevante su participación en la Campaña de UNICEF “Cumpledías contra la malnutrición infantil”. Vaya ejercicio de hipocresía.

Mas, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Seguirá todo igual. Veámoslo. “Prestigiosos” políticos forman parte como consejeros o asesores, con remuneraciones suculentas, de los consejos de administración de las grandes empresas eléctricas. Ángel Acebes es consejero de Iberdrola, y durante el primer semestre del 2012, por el trabajo de dos meses, periodo en que se celebraron dos consejos de administración y una junta general de accionistas, percibió 145.000 euros. 

Iberdrola Ingeniería fichó como consejero al marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro. Endesa a Miquel Roca Junyent. Gas Natural y Endesa a Felipe González y José María Aznar por lo que cobrarán respectivamente 126.500 euros al año, y 200.000. Estos casos son un ejemplo del efecto “puertas giratorias”: el trasvase permanente del mundo de la alta política al de la alta empresa y viceversa. Muchos políticos mientras están en activo, aprovechan sus contactos con el mundo empresarial, para prepararse unas buenas colocaciones para el futuro. Así se entiende que los gobiernos de turno estén al servicio incondicional de los jefes de las eléctricas, bancos o grandes empresas.

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Un deseo de paz, justicia y felicidad para mis lectores

Cándido Marquesán Millán

Con una periodicidad semanal tengo la costumbre de escribir  un artículo de temas de actualidad, que publico en este periódico, caracterizado por su pluralismo informativo. Algo que está desapareciendo de una manera alarmante en la mayoría de los medios de comunicación, puestos al servicio incondicional de los grandes poderes financieros y empresariales. El escribir no es tarea fácil. Por lo menos para mí. Cierto profesor, de esos que te dejan una huella imborrable, nos decía a los que éramos sus alumnos, que solo se daba cuenta de la dificultad de escribir, el que tenía esta saludable costumbre.

 

 

Para enzarzarte en esta tarea, se tienen que dar varias condiciones. Tener cosas que decir. Obviamente, en los momentos actuales temas de interés para la ciudadanía ocupada y preocupada por la polis no faltan. Y luego debemos encontrar las palabras adecuadas para contarlos. Tarea en absoluto fácil. A veces, tienes muy claro aquello que quieres transmitir pero no encuentras el modo adecuado para darle forma, lo que te obliga enfadado a abandonar la tarea, y retomarla pasado un tiempo. No siempre estás igual de inspirado.

Mi pensamiento, que reflejo en mis escritos, es producto de la observación de la realidad socio-política, de mis conocimientos históricos al haberme dedicado a la enseñanza de esta disciplina en mi vida profesional y, por supuesto, de las lecturas de determinados autores y de la prensa escrita y digital. Con todo este bagaje y tras reflexionar en profundidad  saco mis propias conclusiones., que vierto en mis artículos. Por supuesto, es mi visión personal. No pretendo convencer a nadie. No quiero vender milongas a nadie. Mi pretensión es fomentar en mis lectores el espíritu crítico, como también lo hago con mis alumnos.

Es hoy cada vez más necesario. Si no andamos despiertos desde el poder nos venderán unos relatos tan bien construidos, que llegaremos a asumirlos como los únicos posibles. Mas es claro que sin alternativa no hay democracia. Es necesario e imprescindible, nos jugamos mucho en ello, que volvamos a aprender a cómo criticar a quienes nos gobiernan, como hicieron los ilustrados hace más de 200 años, que fueron capaces de pensar y de actuar por sí mismos, libres de cualquier sumisión divina o humana. Los Voltaire, Rousseau, Diderot, D`Alembert, Montesquieu con la razón, con su capacidad crítica construyeron un bagaje ideológico, que permitió la disolución de todas las estructuras del Antiguo Régimen.

Eso sí, de todo lo que sale del teclado de mi ordenador y remito al periódico para su publicación, estoy plenamente convencido. Nunca he dicho lo contrario de lo que pensaba. Aunque puede ser un tanto solemne asumo plenamente las palabras de Josep Chamberlain  “El propósito de mi existencia es hacer la vida más agradable a la gran mayoría; no me preocupa si para ello debe volverse menos agradable para la minoría acomodada”.

Quiero terminar con un saludo cordial  deseándoles paz, justicia y felicidad a raudales a todos mis lectores que tienen la paciencia de leerme, y también con unas palabras de Adam Smith, impulsor del liberalismo económico, que deberían servir  especialmente de motivo para una profunda reflexión a toda esa ralea de políticos  neoliberales, que  me parecen muy oportunas para estas fechas:"Sentir mucho por los demás y poco por nosotros mismos; reprimir nuestro egoísmo y practicar nuestras inclinaciones benevolentes; esto constituye la perfección de la naturaleza humana".

Necesidad imperiosa de unión de todas las izquierdas.

Cándido Marquesán Millán

Se ha extendido en amplios sectores de la sociedad española que los destrozos a nuestro incipiente Estado de Bienestar con la extensión de situaciones de pobreza y miseria, así como un ataque brutal a los derechos sociales, económicos, políticos y civiles recogidos en nuestra constitución, era el programa oculto que tenían los populares. Es cierto que las medidas puestas en práctica por el gobierno de Rajoy no iban en su programa. Luego mintió. Mas solo los ingenuos o despistados pueden sorprenderse ahora por estas actuaciones de los populares. A mí no me ha producido sorpresa alguna. Además son plenamente coherentes con su ideología neoliberal. Lo que verdaderamente me preocupa, es la actuación de la socialdemocracia: ¿con un gobierno del PSOE encabezado por Rubalcaba, serían muy diferentes las políticas económicas? Respondo con prontitud: salvo matices, en lo fundamental serían muy semejantes, entre otras razones porque la hoja de ruta la marca la Troika.

 

La siguen a rajatabla tanto la derecha como la socialdemocracia europeas. Es evidente. Esto ya viene de lejos. Fue el Gobierno socialdemócrata-verde de Gerhard Schröder el que puso en marcha la llamada Agenda 2010.  Un momento clave fue la renuncia de Oskar Lafontaine en 1999, en todo un ejemplo de coherencia ideológica, al ministerio de Finanzas porque le resultó intolerable el viraje de las políticas hacia el neoliberalismo del gobierno de Schöeder.  También es cierto que de no haber renunciado hubiera sido cesado, ya que por todo el sistema financiero Lafontaine fue considerado el político más peligroso de Europa.

Ángela Merkel, le agradeció su valor a Schöeder y convirtió la Agenda 2010 en un mito. ¿ Y  aquello de la Tercera Vía de Tony Blaire?  Hay un artículo genial de Yanis Varoufakis titulado Cuándo y por qué se jodió la socialdemocracia europea, que explica la traición a sus principios de esta corriente política. El PSOE siguió la misma tónica. Lo acaba de decir con una contundencia apabullante Gerardo Pisarello “La posición del PSOE para contrarrestar el singular patriotismo constitucional desplegado por el PP, ha lanzado una andanada variopinta de posibles enmiendas constitucionales.

Muchas de ellas son ambiguas o irrealizables, y apenas consiguen ocultar dos hechos. Uno, la falta de ideas o de predisposición para avanzar alternativas sociales y económicas urgentes que, en principio, no necesitarían enmienda constitucional alguna. Y dos, la estridente incompatibilidad entre este reformismo sobrevenido y el triste papel que le cupo en la consagración constitucional de la prioridad absoluta del pago de la deuda, una regresión que excedía incluso lo exigido por el Banco Central Europeo y que carece de parangón en el Derecho constitucional comparado.

Y la traición de la socialdemocracia se mantiene. A pesar de que en Alemania  era factible un gobierno en una coalición tripartita, un Frente Popular del SPD con 192 escaños, Die Linke con 64 y Los Verdes con 63, que con 319 escaños, sobre el total de 630, es mayoría absoluta; acabamos de comprobar que el SPD ha preferido un gobierno con la Merkel.Es todo un detalle, todo por un plato de lentejas, la subida del salario mínimo, tímidas mejoras del sistema de pensiones, y alguna inversión mayor en gasto social. Lo fundamental de la política de Merkel sigue intacta.

No creo sea necesario insistir más en esta idea de la traición a sus principios por parte de la socialdemocracia. Por ello, hoy la diferencia de políticas sociales y económicas entre la derecha europea, la de CDU de Merkel o del PP de Rajoy, con la socialdemocracia europea, la del SPD alemán y del PSOE son mínimas. Y en esas estamos. ¿Cómo salimos de esta?

Si seguimos en la misma dirección es la crónica de la muerte anunciada. La única opción es que la socialdemocracia dé un paso al frente y recupere sus principios y valores y pivote una alternativa que aglutine a todas las izquierdas políticas, sindicales y sociales. Pero aquí hay un problema de gran enjundia y de no fácil solución: la sempiterna desunión, cuando no guerra a muerte, de las izquierdas, que se han matado muchas veces entre sí. Esta circunstancia es la gran fuerza de la derecha. Lo estamos constatando en la España actual. Por ello, es imprescindible corregir esta situación.

Cabe esperar de las distintas izquierdas un acto de generosidad y responsabilidad, para que se olviden de las viejas rencillas. Es imprescindible. No sé qué más puede ocurrir o qué más pueden hacernos para que de una puta vez, todas las izquierdas se unan en un frente común, un Frente Popular. ¿Esperamos a que nos pongan los grilletes? Las unas (IU, ERC, BNG, Amaiur)... acusan a las otras (PSOE) de estar contaminadas por haber sido partícipes de la situación actual, lo cual en parte no deja de ser cierto, por lo que confían en aprovecharse de una parte de su espacio electoral.

Evidentemente el PSOE ha cometido errores, como su claudicación ante el neoliberalismo y prepotencia hacia las otras izquierdas, pero sin él, no se puede construir ese Frente Popular, aunque tampoco sus dirigentes, como Rubalcaba, quieren a las otras izquierdas como compañeras de viaje, confiados en que les llegará la mayoría por el lógico desgaste del gobierno de los populares. Tal actuación ha ocurrido en Alemania, donde el partido socialdemócrata alemán (SPD) ha preferido gobernar con la CDU de la Merkel.

Si las izquierdas se presentan por separado, las unas sacarán 30 diputados, las otras 110 o 120. Si se presentan juntas es muy factible una mayoría absoluta. Los "líderes" de las izquierdas, deberían ser sensibles ante el sufrimiento de la ciudadanía y asumir su responsabilidad. Este paso al frente es imprescindible, mas improbable con los dirigentes actuales.
Tendría que elaborarse un programa, en torno al cual se unieran todas las izquierdas.

En primer lugar una defensa a ultranza de la democracia, que está secuestrada por lo que Luigi Ferrajoli llama poderes salvajes. Las grandes decisiones, auténticos atropellos a la ciudadanía, como la reforma laboral y de las pensiones, o el desmantelamiento del Estado de bienestar, nos han sido impuestas desde los grandes poderes económicos, cuando al ser cuestiones que afectan a nuestro Estado social y democrático de Derecho, deberían haber sido sometidas a consulta popular. Por ello, hablar hoy de democracia es una burla.

Políticas activas de fomento del empleo, anulando la reforma laboral actual. Control del sistema financiero. Auditoría de la deuda pública. Reforma fiscal en sentido progresivo. Implantación de la Renta Básica Universal. Persecución implacable de la corrupción con una financiación suficiente y transparente de los partidos políticos para independizarse de los poderes económicos. Defensa de los servicios públicos y así recuperar, mantener y reforzar nuestro Estado de bienestar. Control o nacionalización de servicios básicos fundamentales como energía, telecomunicaciones. Reforma de la ley electoral con listas abiertas. Reforma constitucional de artículos como el 135, que prioriza el pago de la deuda sobre el gasto social, o el 8°. que dice "Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional".

Realización de un referéndum sobre Monarquía o República. Implantación de un Estado laico, denunciando los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede. En relación a la vertebración territorial del Estado español reconocer el hecho plurinacional, sin excluir que alguna de las naciones puede conseguir un Estado propio, si así lo manifiesta la mayoría de la población.


Estoy convencido, que con este programa, y con el compromiso de llevarlo a la práctica desde el poder, ese llamémosle Frente Popular ganaría las próximas elecciones generales por goleada. Si las izquierdas siguen con sus guerras encarnizadas, es factible un gobierno del PP con la populista Rosa Díez y los nacionalistas del PNV, CIU y CC. Aunque no quiero llegar a pensar un gobierno en coalición PP-PSOE, como en Alemania, aunque en política no hay nada previsible.

¡VIVA LA TRANSPARENCIA!

Cándido Marquesán Millán

En las sociedades democráticas existe el derecho fundamental a saber, a estar informado sobre lo que está haciendo el gobierno y por qué lo hace. La democracia es el gobierno de lo público en público. En contraposición al autocrático, es un poder sin máscaras, o debería serlo. La democracia moderna nos remite a la Atenas de Pericles, del Agora o de la Ekklesia, o sea, a la reunión de todos los ciudadanos en un lugar público, a la luz del sol, donde hacen propuestas, debaten y deciden alzando las manos o mediante pedazos de loza.

 

James Madison, el forjador de la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza el derecho a la libre expresión, captó muy  bien el tema de la transparencia en un gobierno: “Un pueblo que desea gobernarse a sí mismo necesita armarse con el poder que le proporciona la información. Un gobierno del pueblo sin información para todo el pueblo o sin los medios para obtenerla no es más que el prólogo de una farsa o de una tragedia, o tal vez de ambas cosas”.

Ya en 1984 Bobbio  en su libro  El futuro de la democracia, manifestó también su preocupación por el problema del poder oculto.

Por tanto, democracia supone transparencia, información, visibilidad y publicidad, sin las cuales no es posible su funcionamiento, ya que los ciudadanos no pueden controlar a sus gobernantes. Lo contrario a la transparencia es el flagelo del secreto, que es  propio de las dictaduras, aunque impropio de las democracias. El secreto es corrosivo, es la antítesis de los valores democráticos, ya que se basa en la desconfianza entre los que gobiernan y los gobernados y a la vez agudiza esta desconfianza.

Las consecuencias del secreto son muy graves. Para el senador norteamericano Moyniham el secreto impuesto por el estamento militar exacerbó la Guerra Fría y muchas de sus manifestaciones, como la carrera armamentística. Si no hubiera habido secreto, se habría conocido que Rusia no era el enemigo formidable y el gigante industrial que nos pintaron durante medio siglo.

Harald Schumann, periodista alemán de investigación sobre la eurocrisis, señaló que cuando en 2008 y 2009 el gobierno alemán rescató a sus bancos con casi medio billón de euros, para salvar el expediente en el Bundestag se formó una comisión secreta de nueve diputados de todas las fuerzas políticas. Fue todo tan democrático como el papel de La Asamblea Nacional del Pueblo de Corea del Norte.

Nuestro presidente nos dice: la deuda pública supera los 900.000 millones de euros. Si tenemos que pagarla con nuestros impuestos y recortes de prestaciones sociales, tenemos derecho a conocer su origen. ¡Qué menos! Al respecto parecen pertinentes conocer algunos datos. De Guindos,  a la pregunta: ¿el dinero de qué bancos se está salvando con el rescate de Bankia? Contestó: “no es una información esencial, aunque sabemos que la mayoría son inversores extranjeros”.

Pere Ortega del Centre d`Estudis per a la Pau JMDELÀS, en el artículo Las trampas del presupuesto para el ejercicio 2013, indicó que según  los datos del Ministerio de Defensa eran de  6.913,6 millones de euros, cuando realmente ascienden a 13.708,3. En un reciente programa de debate sobre el presupuesto de Defensa, el ministerio renunció a estar presente, a pesar de haber sido invitado.
Por ello, sea bienvenida una Ley de Transparencia que la presentó y defendió en el Congreso la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría,  aduciendo que estamos ante una ley necesaria e inaplazable, … La primera institución que se incorporará en la norma será la Casa Real…. Esta ley será una de las más avanzadas de nuestro entorno”. 

Para  fijar la posición por el PP, el ínclito, Esteban González Pons dijo, abróchense los cinturones que vamos a despegar: “Señorías, el valor de la transparencia como requisito de la democracia no es nada nuevo. Sin transparencia es imposible que haya democracia, como sin luz es imposible que se pueda ver.. En la democracia el ojo tiene que ser siempre más rápido que la mano. ¡Que se lo pregunten a Bárcenas!

Pero sigamos con otras perlas preciosas: no hay mejor remedio contra la corrupción que anticiparse a ella, que evitarla. Solo se corrompe el agua estancada. Allá donde habitan la sombra, el secreto o el exceso de confianza es sencillo que se produzcan favores, arbitrariedades y desfalcos.  “Manda huevos”.

Como ciudadano español me sentí perplejo  e indignado. ¡Qué cantidad de cinismo, hipocresía y desfachatez! ¿Puede hablar de transparencia un diputado de un partido inmerso en los gravísimos casos de corrupción de Gürthel, Bárcenas, Emarsa, y que está poniendo todo tipo de trabas para su aclaración?

Esto lo pensé en escribirlo poco ha. Todo debe ser arrojado al cubo de la basura. ¿Por qué? Mi querido lector si has tenido la paciencia de llegar  hasta aquí, lo entenderás perfectamente.
Todo esto va cambiar, estoy totalmente convencido. La acción política de nuestros gobiernos va a ser como una urna con cristales transparentes. Podemos estar todos contentos y felices. Se acabó la oscuridad, la penumbra, las zonas sombrías. Esto va a ser diferente, por lo que todos podemos sentirnos contentos y felices, Que no va de coña, que, de verdad, nunca como ahora había sido tan sincero.  Este cambio de opinión se debe a que nuestros gobernantes en todo un ejercicio de responsabilidad van a ser transparentes. Sobre todo, Rajoy, Montoro, Floriano, Cospedal. No sé con  quién quedarme. La opción es complicada. Voy a arriesgarme.

El paradigma de la transparencia es y será el ínclito Floriano. Aterrizando. Va a haber un antes y un después. Motivos no faltan. Nada más hay que leer.  Les ruego a mis queridos conciudadanos que se la lean. Esto es la de Dios: Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno. De ella extraigo, con permiso de nuestros legisladores, unos párrafos de su Preámbulo, que es una justificación de motivos. Ahí van, esto es la de Dios. Disfruten con ellos.

“La transparencia, el acceso a la información pública y las normas de buen gobierno deben ser los ejes fundamentales de toda acción política. Sólo cuando la acción de los responsables públicos se somete a escrutinio, cuando los ciudadanos pueden conocer cómo se toman las decisiones que les afectan, cómo se manejan los fondos públicos o bajo qué criterios actúan nuestras instituciones podremos hablar del inicio de un proceso en el que los poderes públicos comienzan a responder a una sociedad que es crítica, exigente y que demanda participación de los poderes públicos.

Los países con mayores niveles en materia de transparencia y normas de buen gobierno cuentan con instituciones más fuertes, que favorecen el crecimiento económico y el desarrollo social. En estos países, los ciudadanos pueden juzgar mejor y con más criterio la capacidad de sus responsables públicos y decidir en consecuencia. Permitiendo una mejor fiscalización de la actividad pública se contribuye a la necesaria regeneración democrática, se promueve la eficiencia y eficacia del Estado y se favorece el crecimiento económico.

La presente Ley tiene un triple alcance: incrementa y refuerza la transparencia en la actividad pública –que se articula a través de obligaciones de publicidad activa para todas las Administraciones y entidades públicas–, reconoce y garantiza el acceso a la información –regulado como un derecho de amplio ámbito subjetivo y objetivo– y establece las obligaciones de buen gobierno que deben cumplir los responsables públicos así como las consecuencias jurídicas derivadas de su incumplimiento –lo que se convierte en una exigencia de responsabilidad para todos los que desarrollan actividades de relevancia pública–.

¿Podemos sentirnos eufóricos los españoles? , ¿o no? ¡Viva la transparencia!

Los momentos más creativos de la democracia rara vez ocurrieron en las sedes de los parlamentos".

Cándido Marquesán Millán

Nuestros dirigentes políticos, en connivencia con los medios de comunicación, pretenden convencernos de que estamos disfrutando de un sistema democrático pleno, instaurado tras un modélico y exportable proceso de transición, basado en: una Carta Magna producto del consenso de las principales fuerzas políticas, que reconoce la soberanía del pueblo español, e instaura un Estado social y democrático de Derecho con una amplísima Declaración de derechos civiles, políticos, sociales y económicos; además de elecciones libres con sufragio universal, libertad de expresión y de información,  y pluralismo político. Mas la realidad actual es muy diferente.

 

El gobierno nos está imponiendo irresponsablemente unas políticas sin consulta alguna, que estuvieron ocultas en su programa electoral y que están produciendo un gravísimo daño a la gran mayoría de la ciudadanía española, para  beneficio de una minoría. Existe una explicación. Susan George avisa que «lo importante no es el coche oficial de los políticos, sino que el Estado gobierne para el mercado». Y como su voracidad es inagotable  “Los españoles son ratas de laboratorio para ver cuánto castigo toleran sin rebelarse”´. Eso puede alentar al fascismo.”

Es evidente que  las decisiones no surgen del pueblo soberano, muy al contrario, provienen de las élites financieras y empresariales, que al seguirlas a rajatabla los gobiernos, se convierten en sus mayordomos. Por ello, están más atentos a los mandatos de los banqueros que a los de los ciudadanos.   Siendo ministro de Fomento, José Blanco, dijo  "Aceptar la dación de viviendas en pago de las hipotecas pondría en dificultades el sistema financiero”.   La  reforma laboral y de las pensiones han sido impuestas desde determinados poderes económicos y financieros. Con estas actuaciones los gobiernos pierden la legitimidad de las urnas.

Tal como señala Juan J. Linz en su libro La quiebra de las democracias, la legitimidad de un régimen democrático está dada por la creencia y confianza de la ciudadanía en él, y supone dos dimensiones: eficacia, que es la capacidad de un régimen para encontrar soluciones a problemas básicos y efectividad, que es la capacidad para poner en práctica las medidas políticas formuladas con el resultado deseado. Legitimidad  es igual a eficacia más efectividad.

Existe una relación constante entre estas tres variables, influyendo sobre la estabilidad y el rendimiento del régimen. Vistas la eficacia y la efectividad de las políticas del gobierno actual, desaparece su legitimidad. Tal carencia provoca un grave problema: ¿quién es responsable? Si una de las cualidades de la democracia es la capacidad ciudadana de exigir cuentas a quien ostenta el poder, actualmente hay un vacío de responsabilidad ya que las medidas se imponen desde esferas donde la voz ciudadana no tiene acceso.

Y así es muy factible la quiebra total de nuestro sistema democrático. Por ello, son lógicos determinados juicios emitidos por expertos filósofos, sociólogos, historiadores que califican nuestro sistema político actual de un auténtico fascismo o cuando menos en proceso de advenimiento. Para Boaventura de Sousa Santos  se está produciendo la emergencia del fascismo societal. No es  el fascismo de los años treinta y cuarenta. No se trata  de un régimen político sino de un régimen social y de civilización. Es un fascismo pluralista. Las principales formas de la sociabilidad fascista son las siguientes.

El fascismo del apartheid social implica la segregación de los excluidos dentro de una cartografía urbana dividida en zonas salvajes y zonas civilizadas. Estas viven bajo la amenaza constante de aquellas y para defenderse se transforman en castillos neofeudales, en  urbanizaciones privadas. El fascismo del Estado paralelo que actúa con una doble vara, una para las zonas salvajes otra para las civilizadas.

En estas últimas, el Estado actúa democráticamente, como Estado protector; en las salvajes de modo fascista, como Estado predador. El fascismo paraestatal resultante de la usurpación por parte de poderosos actores sociales, de las prerrogativas estatales de la coerción y de la regulación social, en connivencia del Estado.    El fascismo de la inseguridad, que se sirve de la inseguridad de las personas debilitadas por la precariedad del trabajo o por acontecimientos desestabilizadores. Tales niveles de ansiedad y de incertidumbre respecto al presente y al futuro rebajan el horizonte de expectativas y crean la disponibilidad a soportar cualquier sacrificio. Y el fascismo financiero el de los mercados de valores y divisas, de la especulación financiera. Es el más pluralista: los movimientos financieros son el resultado de las decisiones de unos inversores individuales e institucionales mundiales y que, de hecho, no comparten otra cosa que el deseo de rentabilizar sus activos. Es el más virulento ya que su espacio-tiempo es el más refractario a cualquier intervención democrática.

Es urgente luchar por recuperar la democracia y así embridar un capitalismo que mantenga el Estado del bienestar. La izquierda, la de verdad, tiene que reaccionar y organizarse para evitar estos retrocesos y seguir avanzando. Tarea no fácil. Las conquistas políticas y sociales han llegado  tras luchas colectivas y mucho sufrimiento, ya que las clases privilegiadas solo hacen concesiones movidas por el miedo. Y  ahora no lo tienen. Al respecto   me parecen muy ilustrativas y esclarecedoras las palabras del gran historiador Josep Fontana: "Desde 1789 hasta el hundimiento del sistema soviético las clases dominantes europeas han convivido con unos fantasmas que atormentaban frecuentemente su sueño: jacobinos, carbonarios, anarquistas, bolcheviques..., revolucionarios capaces de ponerse al frente de las masas para destruir el orden social vigente. Este miedo les llevó a hacer concesiones que hoy, cuando no hay ninguna amenaza que les desvele-todo lo que puede suceder son explosiones puntuales de descontento, fáciles de controlar---, no necesitan mantener."

Por ello, estimo que si las instituciones políticas existentes no sirven para dar respuesta a las aspiraciones de amplios sectores de la ciudadanía, es necesario reformarlas o crear otras. ¿Para qué sirve el Senado? Hasta que esto ocurra, es legítimo y democrático actuar pacíficamente al margen de ellas en la calle. Una sociedad democráticamente sana puede y debe mostrar su protesta y su indignación en la calle. Cuando la gente pacíficamente toma la calle, para hacerse oír, es porque quiere cambiar las políticas públicas. Y esta actuación es otra forma de democracia; la democracia de movilización que está cuestionando, sin querer suprimirla, la democracia representativa de los gobiernos, parlamentos y partidos políticos. Así lo hizo el 15-M, manifestándose pacíficamente y en pro de más democracia, por lo que no debería ser criminalizado por los poderes públicos, planteando una reforma del Código Penal.

Como ha escrito Luis I. Sandoval "Para Eric Hobsbawm 'las marchas callejeras son votos con los pies que equivalen a los votos que depositamos en las urnas con las manos'. Y es así, porque los que se manifiestan eligen una opción, protestan contra algo y proponen alternativas. La acción colectiva en la calle, como acto de multitud o de construcción de un discurso, expresa una diferencia u oposición, muestra una identidad, y se transforma de lo particular a algo más general y cuando se mantiene en el tiempo se convierte en un movimiento social. La historia nos enseña que si en la sociedad democrática no se produjeran estas oleadas de movilización por causas justas no habría democratización, es decir, no habría la presión necesaria para hacer efectivos derechos reconocidos constitucionalmente, ni la fuerza e imaginación para crear otros nuevos".

Todo esto les resulta difícil de entender a nuestros representantes políticos. Con frecuencia, las sociedades se incomodan con los movimientos y aún los consideran peligrosos y nocivos. Solo cuando triunfan reconocen sus bondades e integran sus conquistas a la cultura e institucionalidad vigentes. Ardua tarea, a veces se necesitan siglos para alcanzar algunos derechos: jornada laboral de 8 horas, descanso dominical, sufragio universal, igualdad entre hombre mujer. En definitiva, con movilizaciones se han civilizado y avanzado las sociedades que hoy conocemos como modernas y democráticas. Según de Sousa Santos "Los momentos más creativos de la democracia rara vez ocurrieron en las sedes de los parlamentos". Ocurrieron en las calles, donde los ciudadanos indignados forzaron los cambios de régimen o la ampliación de las agendas políticas