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La dimisión del concejal del PP de Calatayud

 

Acabo de conocer la buena noticia de la dimisión del edil del grupo popular, José Luís Cerralbo, en el Ayuntamiento de Calatayud, como consecuencia de no estar de acuerdo con la línea de su partido, que contribuyó con la abstención de sus siete de sus nueve ediles a que no saliera adelante la moción presentada por el partido socialista de retirar  la medalla de la ciudad a Franco, que le fue otorgada en 1951 por el Ayuntamiento bilbilitano. En el discurso leído entonces por la comisión municipal, según informó el PSOE, se hacía mención a los “méritos y virtudes” que hizo el dictador para salvar la “patria”. El grupo socialista justificó la moción ante el hecho de que varios concejales bilbilitanos fueron “fusilados”.

Obviamente, desde la portavocía del PP del Ayuntamiento se le ha querido restar importancia al hecho, por ende se ha comentado que a partir de ahora comenzará el proceso habitual y la dimisión deberá ser aprobada por la junta electoral central. Le sucederá en el cargo otro miembro de la lista. Y aquí no ha pasado nada. Mas el hecho me parece de tal trascendencia, como para no pasar sobre él de puntillas.

Lo lamentable es que se haya tenido que esperar 34 años de democracia, para que se presentara una moción de tales características. Por ello, aunque tarde, debe ser  bien recibida. Ejemplo que debería extenderse a otras instituciones a lo largo y ancho de la geografía española, ya que todavía podemos comprobar numerosas lápidas en muchas iglesias con la inscripción “Muertos por Dios y por España”, así como nombres de calles y distinciones a personajes implicados directamente en el Golpe de Estado de 18 de julio de 1936.

Si ya la tardanza comentada es lamentable, resulta más todavía que a determinadas fuerzas políticas, con un fuerte respaldo electoral en la población española, les esté costando tanto cortar el cordón umbilical con el franquismo. Si no lo hacen es porque no quieren hacerlo. Y si no quieren hacerlo, puede deberse a que como se sienten herederos sociológicos del franquismo, se sienten orgullosos  de todas sus realizaciones y por ello no les pide el cuerpo condenarlo. Este comportamiento lo estamos constatando también con todas las trabas que están interponiendo para buscar, desenterrar y dar cristiana sepultura a miles de republicanos que fueron asesinados, y que permanecen todavía esparcidos por muchas cunetas de la geografía española. Entiendo que deberían modificarse estas actitudes, ya que mientras no lo hagan, la Transición Democrática en nuestro país, podemos considerar que no está finiquitada.

Ignoro desde la distancia, si ha habido otros motivos en la comentada dimisión.  Por sus palabras se deduce que ha sido por motivos de conciencia. Por ello es de valorar el coraje y la valentía demostrados  por Cerralbo, que ha afirmado: “La gente igual no le da importancia a este asunto, pero es un símbolo que molestaba”, remarcó sobre la medalla a Franco. “Yo soy una persona de centro-derecha que siempre ha intentado defender ideas de libertad y democracia. Era ir contra lo que he defendido toda mi vida”. Si la dimisión realmente se ha producido realmente por las razones que se derivan de las palabras expresadas, ellas tienen la suficiente fuerza y contundencia como para que  nadie, si además de llamarse se siente demócrata, se atreva a cuestionarlas, y todavía menos que le puedan sorprender. No obstante por lo que acabamos de ver, la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Calatayud aseguró estar “sorprendidísima” con la decisión de su ya excompañero de partido. Esta sorpresa es lo que es verdaderamente grave. Probablemente pueda deberse a que comportamientos como el de José Luís Cerralbo, son todavía muy poco frecuentes en representantes políticos del partido popular. Sería recomendable que se dieran con más frecuencia, ya que si así lo fuera, cada vez se sorprenderían menos.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

1 comentario

Rubén -

No está mal mostrar su opinión, ya que todos tenemos derecho a manifestarla, así que yo muestro la mía.

Cuando ratiran y destruyen estatuas, monumentos, fuentes... de Franco,estamos restirando parte de nuestra historia. No soy partidario de Franco, pero side la historia de España.

Nadie ha destruido el Monsterio de El Escorial de Felipe II, y seguro que habría partidarios que estuvieran en su contra, como los ha habido siempre (sea cual sea, de la ideología que sea, el dirigente del Estado).

Puede que los elementos franquistas dañen a la gente que fue perjudicada, pero también es de recordar, que a otros han sido beneficiados. Ahí está la muestra de que ya nadie apenas recordando a Franco, se han vuelto a reabrir heridas. Sigamos nuestra historia, dejando los elementos de nuestra historia, ya sean de la época que sean. Eso sí, no menospreciemos las opinions de los demás seas cuales sean, de muchas se pueden sacar cosas positivas, de unas muchas, de otras algo, de otras pocas, y por útimo, de otras nada.