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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2013.

¿Cuánto nos cuesta el rescate de la Monarquía?

 

 

Todo el proceso político que condujo a la elaboración de nuestra constitución de 1978, ha sido presentado por el mundo académico como ejemplo de consenso. Es decir, que las diferentes fuerzas políticas plenamente conocedoras de nuestro pasado fratricida, llegaron a un pacto con el objetivo de no cometer los mismos errores, y, en consecuencia, redactaron una Constitución lo suficientemente amplia, para que pudieran gobernar con ella diferentes fuerzas políticas. Nada más lejos de la realidad. Nuestra constitución es producto de la presión social y sindical de la calle. Pero también del miedo a determinados poderes del régimen franquista, que permanecían intactos. De entrada, las Cortes constituyentes surgieron con una ley electoral, diseñada para que predominase el voto conservador, además que determinados partidos políticos no pudieron presentarse. Tampoco hay que olvidar que el Rey designó personalmente 41 senadores, todos ellos claramente conservadores. El poder militar ejerció un fuerte control. La iglesia, aunque resarcida con la firma de unos Acuerdos, también estuvo tutelando el proceso. En consecuencia, de consenso nada, como señala Gerardo Pisarello, ya que tres poderes fácticos como la Monarquía, la Iglesia Católica y el Ejército quedaron fuera de cualquier discusión o cuestionamiento. Uno de ellos fue la intangibilidad de la monarquía –especialmente blindada frente a eventuales reformas por el artículo 168. Otro, el reconocimiento de intereses básicos de la Iglesia Católica en materia educativa (artículo 27) y la renuncia al reconocimiento del carácter laico –y no simplemente aconfesional– del Estado (artículo 16.3). Y un tercero, la explícita atribución al Ejército de la tutela de la “integridad territorial” y del propio “orden constitucional” (artículo 8), con un doble objetivo. Por una parte, sancionar el olvido de los crímenes franquistas. Por otro, convertir a la jerarquía militar en guardiana de la “indisoluble unidad de la Nación española” y en factor disuasorio frente a las reivindicaciones de autonomía de las “nacionalidades y regiones. Estos artículos constitucionales sí que deberían ser modificados y no el 135.

Mas a pesar del blindaje constitucional de la institución monárquica y todo el  descomunal apoyo mediático, lo incuestionable es que su desprestigio va en aumento, propiciado por los comportamientos nada ejemplares de algunos de sus propios miembros, como el Rey con la cacería de Boswana o el caso de Urdangarin. Recuerdo las palabras sabias de un profesor del instituto “Se hace más mal a las instituciones desde dentro que desde fuera”.  Por ello, para tratar de apuntalar y restaurar la institución monárquica, en situación ruinosa, se ha organizado una campaña orquestada desde diferentes ámbitos: el político, el económico, el académico, el de los medios de comunicación.

            En nuestra TVE, la que pagamos todos con nuestros impuestos, llevan ya tiempo dándonos la tabarra con la figura del Rey, con la excusa de sus 75 años. No hay telediario en el que no aparezca su figura. Nos anuncian un próximo Informe Semanal, en el que nos obsequiaran con una entrevista a su persona realizada por nada más y nada menos que el gran Jesús Hermida, además del testimonio de 25 personajes de relieve. Es agobiante. Da la impresión que la democracia se la debemos exclusivamente a su persona, y que toda su vida es un ejemplo  de sacrificio por España. Por cierto,  aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid quiero recordar las palabras en su primer discurso oficial como Rey dedicadas al Funeralísimo, así lo llamaba Rafael Alberti, de las que todavía --que yo sepa-- no se ha arrepentido: “Una figura excepcional entra en la Historia, con respeto y gratitud quiero recordar su figura. Es de pueblos grandes y nobles saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda su vida a su servicio”. Su actuación en el 23-F ofrece muchos puntos oscuros, tal como lo refleja Javier Cercas en su novela Anatomía de un instante. Como ha dicho Juan Carlos Monedero, no deja de ser una venganza histórica que tuviera que venir un novelista a contar el golpe de Estado del 23-F para evidenciar el vacío dejado por una academia a la que, como no le encajaba bien la zarzuelada de Tejero con la visión idílica del proceso, prefirió ahí también pasar página.

            En esta campaña promonárquica también participan el mundo editorial, el académico y las grandes cadenas comerciales. Veámoslo. Estos días visité en Zaragoza unos Grandes Almacenes,  cuyo nombre no cito para no hacerle publicidad, aunque sí es el más importante, y observé en la sección de libros un stand de Novedades de Historia. Estaban expuestos y muy bien visibles 18 títulos, de los cuales siete relacionados con la familia real. Del resto, salvo uno de Manuel Castells Redes de indignación y esperanza. Los movimientos sociales en la era de Internet, ninguno estaba relacionado con las problemas que preocupan hoy en día a la gente de la calle. También, no faltaría más, estaban los prolíficos e incansables Federico Jiménez Losantos y César Vidal con El precio de la libertad. Mucho que les importa a estos la libertad. Igualmente Joaquín Leguina- vaya trayectoria que lleva este caballero que fue 11 años presidente socialista de la Comunidad de Madrid- Camino de vuelta. José Bono, el que hizo desfilar por la Castellana de Madrid a un veterano de la División Leclerc y otro de la División Azul  en un plano de igualdad, con Les voy a contar.  Te lo puedes guardar todo. La segunda edición de las Memorias de José María Aznar el Magnánimo. Ya las he leído dos veces. Pronto empezaré la tercera. Tampoco podía faltar la crítica al socialismo andaluz, con El cortijo andaluz del periodista Agustín Rivera, delegado de El Confidencial en Andalucía. De Pedro Carvajal Urquijo, Los Urquijo en la Guerra Civil. De la periodista Lucía Méndez 'Morder la bala', un análisis sobre el primer año de Gobierno de Rajoy. Este caballero nos ha mordido hasta  los.. Tres libros de memorias de Santiago Carrillo. Mas los interesantes de verdad los he dejado para el final, como los buenos vinos. No sé por dónde empezar. Tengo profundas dudas, mas por algún sitio habrá que hacerlo. Ahí va el primero. De Ignacio Gómez-Zarzuela El Rey y el mar, cuyo prólogo lo ha escrito el príncipe Felipe, en el que se repasa no sólo la vinculación de don Juan Carlos con los deportes náuticos sino la historia que une a la familia real con el mar desde los tiempos de Alfonso XIII. Tiene que se muy interesante conocer las navegaciones marítimas de la familia real.  De Fermín J. Urbiola es Palabra de Rey, un  relato del compromiso personal de don Juan Carlos con España. Es la historia de su pasión por la democracia, por la libertad, por la pluralidad, por el progreso.  De Cesar de Lama Juan Carlos I: Las ideas y los hechos de un reinado", en el que el autor nos dice que nunca habría un presidente de la República mejor que el Rey, aborda también el polémico viaje a Botsuana y subraya que la petición pública de disculpas pone de manifiesto "su gran talla humana" e implica "un elevado acto de humildad y a la vez de nobleza de espíritu" en un país "en el que nadie pide perdón", aún más cuando el autor cree que incluso no había motivos para que se disculpara. Del gran historiador Paul Preston Juan Carlos I, el Rey de un pueblo, en el que ha reivindicado el trabajo diario del rey Juan Carlos y su importancia como figura "neutral" en la política española con motivo de la edición revisada de su biografía del monarca. De Miguel Roig La mujer de Edipo. Las tres transiciones de la reina Sofía, en el que el autor nos dice que alabada por Franco, la Reina ha sabido «nadar y guardar la ropa» y posicionarse con discreción, hasta convencer a los españoles de la importancia de su papel institucional en la consolidación de la Corona.  

Termino esta breve descripción hagiográfica sobre los personajes de la familia real con las dos últimas obras, las auténticas joyas de la corona. De María Teresa Campos con la Princesa Letizia, en el que la presentadora se mete en la piel de la esposa del heredero al trono para imaginar cómo piensa y cómo se siente doña Letizia en momentos tan complicados para la Monarquía española como los actuales. Por cierto a una señora muy emperifollada y enjoyada cuando acaba de elegir esta obra, le hice la observación que era un gran libro, producto de un largo trabajo de investigación en archivos, hemerotecas y con numerosas consultas bibliográficas. Me lanzo una mirada, que no supe calificarla.  Y que haya reservado para el final esta obra, mis lectores lo podrán entender enseguida. Se trata de Infantas de José Mará Zavala, en la introducción se nos dice  que son todas Borbones... pero tan distintas y deslumbrantes como las gemas orientales de un inmenso collar.¿Sabía por qué a la segunda infanta de la dinastía, María Josefa Carmela de Borbón y Sajonia, se la motejó como "la de los huesos frágiles"? ¿Y la verdadera razón de que a la infanta Carlota Joaquina se la apodase "la intrigante" o a Luisa Carlota "la celestina"? ¿Conoce por qué la infanta Elvira desfila por estas páginas como "la fogosa" y a la infanta Cristina se la denomina sin tapujos" la equilibrista"? Romances secretos, infidelidades, complots, muertes trágicas, matrimonios regios por razones de Estado... y sonados divorcios. Nuestra galería de infantas se compone de veinte inusitados retratos que abarcan los cuatro últimos siglos de la Historia de España, desembocando en pleno siglo XXI, donde la infanta Leonor se erige como inmediata sucesora de su padre el príncipe Felipe, quién sabe si Felipe VI, rey de España, algún día. En Infantas emergen con todo su esplendor las hijas de reyes y príncipes. Un recorrido apasionante por el pasado, presente y futuro de las mujeres de la dinastía borbónica, veinte infantas que pudieron reinar en España.

Cándido Marquesán Millán

 

 

02/01/2013 23:16 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL EXPOLIO DEL INDIO EVO MORALES

                       

Ha sido noticia que el presidente boliviano Evo Morales  ha  nacionalizado cuatro filiales de Iberdrola, en concreto  dos de las principales distribuidoras de electricidad en La Paz, 'Electropaz', y en Oruro, 'Elfeo', además de una empresa de servicios y una gestora de inversiones. Como no podía ser de otra manera ha sido fuertemente criticado por el gobierno de Rajoy y por la gran mayoría de los medios de comunicación españoles.

            Lo que callan, y no por desconocimiento, es que en La Paz, la tarifa eléctrica urbana en promedio era de 0,63 bolivianos (0,09 dólares) por kilovatios/hora, mientras que en el área rural era de 1,59 bolivianos (0,23 dólares). Según el mismo Evo "Habían hablado con la empresa para que igualase la factura a todos, que asumiera su responsabilidad social llevando el tendido eléctrico a todos los lugares. “Cuatro meses de negociación sin resultado", "Y como no han querido buscar esta equidad, igualdad en el consumo de energía eléctrica, obligados hemos tenido que nacionalizar”.  Señaló que se decidió expropiar porque la constitución promulgada en 2009 señala que los servicios básicos de agua potable, alcantarillado, electricidad, gas domiciliario, postal y telecomunicaciones "son un derecho humano“ y su provisión debe responder a los criterios de universalidad, responsabilidad, accesibilidad, continuidad, calidad, eficiencia, eficacia, tarifas equitativas y cobertura necesaria; con participación y control social, y un derecho humano no puede ser negocio privado". "Esta nacionalización está orientada justamente para buscar la igualdad y acabar con la extrema pobreza". Por ende, tal decisión es además de ética, impecable desde el punto de vista jurídico. No hace otra cosa que exigir el cumplimiento constitucional. Igual que en España.

             Por lo visto, para Iberdrola estas peticiones del gobierno de Evo eran inasumibles cuando su presidente Ignacio Sánchez Galán, ganó 17 millones en 2008 entre sueldos y gratificaciones. ¡Vaya ejemplo de solidaridad! Lo que no quita que al mismo tiempo en su página web, aparezca en lugar relevante su participación en la Campaña de UNICEF “Cumpledías contra la malnutrición infantil”.   Vaya ejercicio de hipocresía.   

Por otra parte, existe una gran diferencia entre un gobernante que nacionaliza un servicio básico para rebajar la factura de la luz y beneficiar a la ciudadanía, y otro que permite una subida de más del 3% para todos los españoles. Con el nivel de sufrimiento que está acumulando la sociedad española, sorprende la insensibilidad social de un gobierno que permite tal injusticia. En el artículo de Jesús Mota, titulado El yugo de la tarifa eléctrica, que deberíamos leer todos los españoles preocupados por la cosa pública y el que no lo esté, aunque solo fuera por su bolsillo, se indica que el sistema que regula las subidas del recibo de la electricidad en España es pieza básica la subasta CESUR (la subasta de Compra de Energía para el Suministro de Último Recurso, tótem inapelable que determina cuánto pagan los comercializadores por la electricidad y, en consecuencia, los ciudadanos de a pie), que no es sino una convención de empresas que juegan a subirse los precios durante las fechas y plazos prefijados para calcular el precio final. No es una subasta, a la que acuden productores por una parte y compradores por otra, sino que las propias empresas y sus filiales compran, venden y encharcan los precios hasta modular a conveniencia las subidas. Algo parecido a la ruleta de la fortuna en el Far West que el mañoso crupier frenaba o aceleraba mediante un mecanismo pedestre para desplumar a los incautos. La responsabilidad política de este desaguisado energético post PP (que fue quien lo creó) tiene nombres., José Montilla, Joan Clos y Miguel Sebastián, y ahora José Manuel Soria, ministros del ramo, sin interés, sin capacidad o sin poder político para reformar el mercado eléctrico.

Mas el expolio no sólo es en la factura eléctrica, también es en los 25.000 millones que el Estado “debe” a las eléctricas, lo que supone deuda pública, que hay que financiarla y pagarla todos los españoles, con los consiguientes recortes sociales. Esta cuestión daría juego para otro artículo. Mas, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Seguirá todo igual.  Veámoslo. “Prestigiosos” políticos forman parte como consejeros o asesores, con remuneraciones suculentas, de los consejos de administración de las grandes empresas eléctricas. Ángel Acebes es consejero de Iberdrola, y durante el primer semestre del 2012, por el trabajo de dos meses, periodo en que se celebraron dos consejos de administración y una junta general de accionistas, percibió 145.000 euros.  Iberdrola Ingeniería fichó como consejero al marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro. Endesa a Miquel Roca Junyent. Gas Natural y Endesa a Felipe González y José María Aznar por lo que cobrarán respectivamente 126.500 euros al año, y 200.000.  Estos casos son un ejemplo del efecto “puertas giratorias”: el trasvase permanente del mundo de la alta política al de la alta empresa y viceversa. Muchos políticos mientras están en activo, aprovechan sus contactos con el mundo empresarial, para prepararse unas buenas colocaciones para el futuro. Así se entiende   que los gobiernos de turno estén al servicio incondicional de los jefes de las eléctricas, bancos o grandes empresas.  Y luego todos estos caballeros van alardeando de patriotismo, y además nos  exigen sacrificios al resto de los españoles para salir de la crisis. De verdad, somos más pacientes que el mismo Job.

Cándido Marquesán Millán

 

06/01/2013 01:13 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


¿Somos racistas los españoles?

 

La crisis económica que nos está  hundiendo en la miseria a la mayoría de los españoles, se ha convertido en una traba que nos impide ver otra serie de hechos graves que nos rodean. Y si alguno tiene la osadía de hablar o escribir de ellos es sometido a todo tipo de críticas, con el consabido argumento “Déjate  de hostias, buenos están los tiempos como para que vengas ahora con estas chorradas”. De una de estas chorradas hablaré ahora.  No quiero andarme con remilgos, la realidad es la que es, y es esta: están proliferando con mucha frecuencia en esta nuestra querida España comportamientos claramente xenófobos y racistas hacia la población inmigrante, y con la crisis más todavía, provenientes desde diferentes ámbitos: la política, la intelectualidad, el mundo empresarial, la sociedad civil.. … No obstante esto ya viene de tiempo atrás y no deja de ser una cruel paradoja.

Desde la política, recuerdo un folleto xenófobo, editado por el líder del PP en la ciudad de Badalona, Xavier García Albiol, en el que se estableció una relación directa de la inseguridad con inmigración e incluyó, entre otras, la fotografía de una pancarta con la frase: No queremos rumanos. El susodicho ya había dado muestras palpables en otras ocasiones de actitudes semejantes, encabezando manifestaciones contra la construcción de un oratorio musulmán y contra los pisos patera de Badalona. Impulsó también un DVD corto y lamentable sobre la inmigración. Actualmente el ínclito Xavier, es el alcalde de la ciudad de Badalona. No quiero llegar a pensar que ha llegado a serlo por estos comportamientos.  En una línea parecida se mostró en febrero de 2008, don Miguel Arias Cañete disertando sobre las tensiones generadas en nuestra sistema de salud, con las urgencias colapsadas, porque los inmigrantes habían descubierto que para hacerse una mamografía en Ecuador debían pagar el salario de 9 meses y aquí, en urgencias, se la hacen en un cuarto de hora; y con la descalificación de los camareros sudamericanos, que ya no son como los de antes, a los que les podía pedir un cortado, una tostada con crema y una de boquerones sin vinagre, y te lo traían todo con gran eficacia. Tampoco quiero llegar a pesar que se haya llegado a ministro por estos comportamientos.

Desde cierta intelectualidad impregnada con grandes dosis de cretinez, Sánchez Dragó en su libro Y si habla mal de España… es español (2008), nos obsequió con perlas como las que siguen: Besarán los pies e impondrán la laureada de San Fernando a todo aquel que en cayuco y sin papeles arribe a nuestras playas, los instalarán en los chalés de las urbanizaciones que hayan sido abandonadas por sus amedrentados inquilinos y por último, pues de eso, en definitiva, se trata, otorgarán a los inmigrantes la plena ciudadanía y, con ella, en nombre del buenismo, el ternurismo, el igualitarismo y el sacrosanto multiculturalismo que todo lo nivela, descabeza, equipara y justifica, el derecho al voto. Así amigos, cayó Roma. Así caerán España y Eurabia.

Igualmente el afamado Arturo Pérez Reverte en el artículo Los fascistas llevan corbata, calificó a algunos sudamericanos que le habían insultado con los siguientes epítetos: En ese momento pasamos junto a dos individuos con cara de indios que esperan el autobús. Inmigrantes hispanoamericanos. Uno de ellos, clavado a Evo Morales, tiene en las manos un vaso de plástico, y yo apostaría el brazo incorrupto de don Ramón Menéndez Pidal a que lo que hay dentro no es agua. …. Mis posibilidades callejeras frente a un sioux de menos de cuarenta son relativas, a no ser que yo madrugue mucho o Caballo Loco vaya muy mamado. Sin contar posibles navajas, que alguno es dado a ello.

Según Alexander Sequén-Mónchez en su libro El cálculo egoísta del  que he extraído las citas anteriores, Sánchez Dragó para emitir tales juicios ha tenido en cuenta un libro de divulgación: Rubicón. Auge y caída de la República romana (2005), de Tom Holland, del que hace una interpretación sesgada, queriéndonos advertir a los españoles de que Roma se vino abajo como consecuencia de la inmigración, enemiga de la deseable homogeneidad. Tal visión está relacionada con el concepto de colonización inversa, expresado por Chris Parry, que entronca con la idea de Samuel Huntington de reconquista. Lo que Perry y Huntington vienen a querer expresar es que hoy los conquistados y colonizados en razón de su inferioridad humana, lejos de quedarse en la historia, están de vuelta con la inmigración. Colonizados que colonizan; conquistados que conquistan. En palabras de Huntington, lo que los inmigrantes están poniendo en peligro es la “sustancia de la cultura y el credo americanos”. Esa nueva oleada de inmigrantes procedentes de América Latina y Asia-y también de África para los europeos- podría cancelar la superioridad de quienes conquistaron y colonizaron sirviéndose de la explotación y del exterminio en tiempos no muy lejanos.

En el mundo empresarial, cabe recordar el caso truculento de junio de 2009, del inmigrante boliviano, Frans Rilles Melgar, que perdió el brazo en la panadería que trabajaba 12 horas diarias a cambio de 23 euros; no descansaba los sábados, ni tenía vacaciones, como tampoco estaba dado de alta en la Seguridad Social; su patrón lo dejó tirado y desangrándose a 200 metros del hospital, no sin antes arrojar el miembro mutilado a la basura. Y qué decir del accidente ocurrido en el 2001, en el que murieron arrollados por un tren 12 ecuatorianos en Lorca, cuando iban en una furgoneta camino al trabajo. Ambos casos, que no son más que la punta del iceberg, demuestran la crudeza y los abusos cometidos con esta clase de trabajadores foráneos.

Y también hay numerosos ejemplos de de racismo perpetrados por ciudadanos normales de la sociedad civil. El joven que en 2007 pegó a una ecuatoriana en el vagón de un tren en Barcelona; agrediéndola brutalmente, dándole golpes en la cabeza, pecho, terminando con una patada en la cara; posteriormente trató de justificarse aduciendo que se le había ido la olla. El caso de 1992 de la dominicana Lucrecia Pérez. El terror racista y tumultuario que, en febrero de 2000, se desató en El Ejido, contra la emigración magrebí. O la leyenda firmada por algún grupo racista: “Adivina ¿quién es el último? Por tus derechos: casa, trabajo, educación y sanidad. Si eres español, tú siempre primero”.  El periodista mejicano Eduardo López Bethencourt, en un artículo titulado Pobre España  nos  contó profundamente apesadumbrado el mal trato dado por un policía, vestido de paisano, a las afueras de la Maestranza de Sevilla, a una familia mejicana, donde había cuatro niños, ya que les dijo: "lárguense a su país, mugrosos, impresentables, asquerosos".  O el uso despectivo que hacemos cada vez más de los términos: indio, gitano, sudaca, moro, negro.. Como los niños acostumbran a imitar los ejemplos de sus mayores, los diferentes Observatorios de la Convivencia Escolar, nos muestran que los alumnos discriminan a los gitanos y a los negros; aunque tampoco faltaron en la lista los árabes y los latinoamericanos.

No dejan de ser sorprendentes estos lamentables y vergonzosos comportamientos sobre la inmigración, sobre todo en un pueblo como el nuestro, que hemos sido emigrantes a lo largo de la historia. No obstante sin que puede servir de disculpa, tenemos en común con todas las potencias, que se denigraron conquistando territorios e imponiendo a los nativos vergonzosos regímenes coloniales, el padecer profundos ataques de amnesia histórica. No quieren recordar que el expolio, reflejado en la explotación sistemática de bienes materiales y humanos, contribuyó en buena manera a su grandeza.

No deberíamos desconocer tampoco que al acabar nuestra última Guerra Civil en Méjico a los españoles nos recibieron con los brazos abiertos: y eso que llegábamos desempleados, sin dinero, sin historia, con hambre y provistos de una gran ignorancia. A muchos nos hicieron ricos y hasta supermillonarios. Asturianos, gallegos, santanderinos y demás hispanos nos hicimos dueños de grandes fortunas, amasamos tesoros, incluso, de una manera fraudulenta; de analfabetos nos convertimos en magnates, prepotentes; algunos regresamos a España y nos olvidamos de México, otros nos quedamos, mas siempre nos sentimos de sangre azul. En los años 60, dos millones de españoles --su imagen en las estaciones de trenes y autobuses con sus maletas de madera es imborrable-- salieron impulsados por la necesidad y por el aislamiento de España hacia Europa: Suiza, Alemania, Bélgica, Francia, Reino Unido y Holanda. La mitad clandestinos. Sin contratos y no pocos analfabetos trabajaron de asistentas del hogar, albañiles, peones, camareros, mineros, obreros no especializados. Sus remesas de divisas, más el turismo propiciaron el desarrollismo de los años 60. Realidad que nos ha reflejado el añorado José Antonio Labordeta en la canción llena de poesía de La Vieja, la mejor según su propio testimonio: "La tristeza de tus ojos de tanto mirar, hijos que van hacia Francia otros hacia la ciudad".

Embelesados en una prosperidad perpetua, nadie podía pensar hace unos años que volviésemos a ser un país de emigrantes, Pues, ¡Qué de vueltas da la historia! Hoy como consecuencia de esta crisis que nos amilana, muchos de nuestros jóvenes hacen  las maletas y se buscan la vida en otros países centroeuropeos, y también en otras latitudes: Estados Unidos, Chile, Argentina, Canadá, Nueva Zelanda o Australia.  Los que se marchan ahora lo hacen en vuelos baratos, con su móvil de última generación y su portátil. Son titulados superiores: ingenieros, médicos, informáticos, economistas, abogados, arquitectos. Tienen masters. Hablan varios idiomas. Muchos han salido ya fuera de su país con una beca Erasmus. Son una generación, aunque sea un tópico, la más preparada de nuestra historia, alumnos de la LOGSE y que a pesar de ello han de emigrar, como lo hicieron sus abuelos. Nos dejan poco a poco, sin alboroto alguno. Un goteo incesante de sangre nueva que sale sin ruido. Esta circunstancia es un nuevo fracaso colectivo para la sociedad española. Una perdida irreparable para nuestro futuro. Un grave error que pagaremos muy caro en forma de atraso, de empobrecimiento científico y técnico. No sé si somos conscientes de ello. En cuanto al trato que recibirán en esos países, confío que sea algo mejor que el que nosotros hemos dado a los que aquí han llegado desde fuera.

Quiero terminar con unas palabras del ya comentado Alexander Sequén-Mónchez de su extraordinario libro El cálculo egoísta : Lo peor que puede ocurrir en una democracia, es que los racistas se jacten de no serlo. Sin importar las injurias de que sean capaces, basta con agilizar la retórica y golpearse el pecho para persuadirnos de que sus dicterios llevan buenas intenciones. A casi nadie interesa que inciten al odio, parapetados detrás de una dramatizada libertad de expresión.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

09/01/2013 21:34 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La batalla de Madrid

                                            

 

Han sido inmensas las movilizaciones del personal sanitario, de la  sociedad civil y de las fuerzas políticas de la oposición en defensa de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid, contra el proyecto del PP de externalizar (privatizar) la gestión sanitaria de seis hospitales, de algunos centros de salud y la implantación del euro por receta. Llama la atención que en las elecciones autonómicas de 2011, los madrileños dieron 72  escaños al PP de un total de 129. Es de esperar que tomen buena nota. 

Este impresionante movimiento de protesta, al Gobierno de Ignacio González,  se la trae floja. Por ello,  la Asamblea de Madrid aprobó la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas para 2013, que avanza en la privatización sanitaria. Mas los populares lo tienen muy claro. Cuando llegan al poder entran a saco. En cambio, la izquierda  es modosita, supongo que aprenderá la lección. A los populares no se les puede acusar de incoherentes.  Como nunca han creído en “lo público”, su objetivo es erosionarlo, masacrando a los empleados públicos para desanimarlos; con la falsa justificación de su alto costo, y así transferir al sector privado, con el argumento  falaz de su mayor eficacia, servicios públicos, que pueden reportar pingües beneficios a empresas vinculadas con las cúpulas dirigentes del PP. Nada nuevo bajo el sol. El capital privado huye de aquellos sectores productivos que ya no generan beneficios, para refugiarse en el sector público. Primero fueron los monopolios públicos estratégicos vendidos a precio de saldo: Telefónica, Repsol, Iberdrola, Argentaria, etc. Ahora los servicios públicos que aseguran no sólo la clientela, sino también la financiación. En el caso de la sanidad pública madrileña, 6,5 millones de clientes y 7.000 millones de euros.

Es sabido que los sistemas sanitarios público y privado funcionan como “vasos comunicantes”: para que el privado tenga posibilidades de lucro primero hay que desprestigiar, debilitar o “destrozar” al público. Mas según Ángeles Maestro, la pretendida “calidad y eficiencia” de la  sanidad privada  consiste en subcontratar a distintas empresas laboratorios, radiología, celadores, limpieza, cocinas, etc. Un auténtico caos. Se elimina personal y se empeoran sus condiciones laborales. Se seleccionan pacientes, enviando a los no rentables (enfermos crónicos, personas mayores y casos complejos) a los hospitales públicos. A los accidentados de tráfico la Guardia Civil  ya no los remite al hospital de Parla. Se incentiva económicamente a los médicos con un porcentaje de su sueldo,  para que den altas precoces, no soliciten pruebas diagnósticas o no indiquen tratamientos costosos. Donde se han aplicado estas medidas ha aumentado la mortalidad, las invalideces, las infecciones hospitalarias, etc. Además existe otra secuela muy dañina, muchos que, al confiar plenamente en la sanidad pública, no tenían suscrito ningún seguro médico privado, si continúa su degradación, no tendrán otra opción que recurrir a la privada, por lo que si son de edad ya madura deberán suscribir unas costosísimas pólizas. Esto es el capitalismo en estado puro, aplicando a la sanidad su ley sagrada: obtención de beneficios por el medio que sea. En este caso jugando con las vidas humanas. Mas un derecho humano no puede ser negocio privado.

 

No obstante, esto viene ya de lejos.  Según Joan Benach, en 1991, el Informe Abril hablaba ya de mejorar la eficiencia de la sanidad pública separando la financiación pública de la provisión de servicios o instaurando los conceptos de “prestación adicional” y “complementaria” cofinanciados por el usuario.  También aparecieron los argumentos ya conocidos: el sector público es “insostenible” y “burocrático”, el privado es “más eficiente”, “la salud pertenece al ámbito personal”, los usuarios son responsables de “abusar de la sanidad”. A finales de los noventa, el proceso mercantilizador se aceleró. En 1997, con el Gobierno de José María Aznar, el PP aprobó (con el apoyo de PSOE y PNV) la Ley 15/97 permitiendo la entrada de entidades privadas en la gestión de los centros sanitarios públicos, y en 1999, se llevó a la práctica con la construcción y gestión del hospital de La Ribera en Alzira. En Madrid se inició con la cesión en 2005 del hospital de Valdemoro a la empresa de capital sueco Capio.  El guión está escrito.  Primero las empresas privadas se apropian de la sanidad pública. Cuando la tienen, pasado un tiempo  aducen que las aportaciones públicas son insuficientes para el mantenimiento de las prestaciones, por lo que exigen más dinero. Y la administración a pagar.

Un tema tan importante como la sanidad, no se trata de la gestión de las bibliotecas, según Soledad Gallego-Díaz, no se ha debatido en la Asamblea  de Madrid, ni se ha consultado a los expertos y a los interesados, pacientes y personal sanitario, ni se conocen las normas de control, ni se han fijado los objetivos de los nuevos centros  privatizados, ni se garantiza la transparencia del gasto. Lo de Madrid es un ejemplo de falta de profesionalidad de unos políticos poco habituados al control, la exigencia, y la demanda de responsabilidades.

Por todo lo expuesto, sin una presión contundente de la sociedad civil liderada por toda la izquierda política y sindical, en el futuro próximo veremos la privatización total de la sanidad. Una tarta de 70.000 millones. Tiempo al tiempo. Por ello, la batalla que se está dilucidando en Madrid es crucial, ya que de su desenlace depende el futuro en el resto del Estado.

Cándido Marquesán Millán

 

 

12/01/2013 08:52 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Necesidad imperiosa del “Aggiornamento” en el PSOE

 

 

La gravedad de la situación política, social y económica en esta nuestra querida España es inmensa, sin que den muestras de malestar los gobernantes del PP.  Lo que están haciendo es lo que siempre han creído, por lo que no se les puede acusar de incoherentes, otra cosa es lo que expresaron en sus campañas electorales, en las que mintieron como muy pocas veces ha ocurrido en un sistema teóricamente democrático. No merece la pena detenerse en esta situación crítica, ya que todos la estamos padeciendo. Se ha llegado como señala Josep Ramoneda a una cultura nihilista, en la que todo está permitido. La consolidación fiscal justifica todo. Mas, me parece muy  grave también el  que no haya una alternativa creíble y clara del principal partido de la oposición. Hoy los dirigentes del PSOE, además de administrar y repartirse las escasas migajas tras las sucesivas y contundentes derrotas, y de esperar el desgaste del enemigo para acceder un día al poder, dan la impresión de estar ejerciendo una oposición insustancial e intrascendente, tratando de cubrir el expediente. Se limitan a presentar un recurso de inconstitucionalidad contra el euro por receta, como si fuera la panacea universal; a mostrar su apoyo a las diferentes mareas, qué menos; a defender, aunque sin mucha convicción, políticas de crecimiento frente a las de austeridad para generar empleo, sin que nadie sepa cuáles son; a oponerse al incremento de las tasas judiciales. Y no mucho más. Eso sí, dicen que son tiempos para reflexionar. Pues, a reflexionar toca, mas cuando acaben de  reflexionar, los daños producidos serán irreversibles e irreparables. Mas lo cierto es que el PSOE, que ha sido una referencia fundamental en estos 30 años pasados para la gran mayoría de la sociedad española, hoy la  está perdiendo a marchas forzadas. Lo expresa muy bien, un militante del PSOE de Madrid-PSM, Enrique del Olmo en un reciente artículo contundente y clarificador PSOE: Prudencia y Temeridad “Los datos electorales, las encuestas, la sensación de la calle, las bajas de militancia,…todo, absolutamente todo, muestra la perdida de peso social del Partido Socialista, la baja credibilidad que para la ciudadanía tiene lo poquito que dice. Ya no es que se esté de acuerdo o en desacuerdo, es que ni siquiera se le presta atención”. No anda descabellado. Entiendo que para comenzar a ser escuchado de nuevo por la sociedad española, debería además de reconocer los errores cometidos y que en un acto de generosidad  abandonaran la primera fila los que tuvieron una directa participación en ellos, construir un relato político claro, creíble, alternativo y socialista. No quiero detenerme hoy en ese relato alternativo, que lo haré en otra ocasión, no obstante aunque sea de pasada  solo quiero enunciar algunas de posibles propuestas: referéndum sobre  Monarquía o República; implantación de un Estado laico, denunciando los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede; reforma constitucional de artículos como el 135, que prioriza el pago de la deuda sobre el gasto social, o el 8  ,una autentica espada de Damocles sobre el poder político, que dice  “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.”; reforma de la ley electoral; sistema fiscal progresivo con una clara persecución del fraude; revisión de la deuda pública para conocer cuál es odiosa; control o nacionalización de servicios básicos fundamentales como energía, telecomunicaciones; control del sistema financiero; defensa, pero de verdad, de los servicios públicos frente a los señuelos de la privatización; lucha a muerte para el mantenimiento y reforzamiento del Estado de bienestar; persecución de cualquier tipo de corrupción política; financiación suficiente y transparente de los partidos políticos para librarse de la dependencia de los poderes financieros y empresariales; revisión y consiguiente rectificación del modelo neoliberal de la Unión Europea. Si el PSOE tuviera el coraje de proponer y defender estos planteamientos, es probable, mejor seguro, que empezaría a remontar sus expectativas de voto. Mas, hoy me fijaré en otro aspecto, también fundamental.

Para salir a solucionar los problemas de la sociedad, el PSOE debería resolver sus problemas internos, que son muchos y profundos. Uno de ellos la falta de democracia interna en cuanto a su funcionamiento.  Su existencia no debería ser una deferencia o concesión de sus dirigentes, ya que es un mandato constitucional. El artículo 6º de nuestra Constitución es muy claro: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.” De la misma manera la democracia interna la establecen categóricamente los estatutos de los diferentes partidos.  Mas cualquiera preocupado por la cosa pública y que conozca el funcionamiento del PSOE sabe que hablar de democracia en el es una burla. Y esa falta de democracia la propicia el aparato, pues son sus dirigentes, quienes toman las decisiones marginando a las bases. El aparato, la excesiva burocracia interna, la lucha a muerte por el poder, y el culto a la alabanza y la sumisión, son absolutamente incompatibles con la opinión, la saludable discrepancia y el debate transparente. Por ello, la renovación de ideas y personas es imposible. Y no lo es porque sus dirigentes tienen auténtico pavor a la "democracia", es decir, al debate de ideas, a permitir las discrepancias. Sorprende la pasividad de muchos de sus militantes del PSOE. Lo que estoy diciendo es lo que todo el mundo piensa y pocos se atreven a decirlo. Lamentablemente esta es la deriva por la que camina este partido, como también en  todos los demás. Nada nuevo bajo el sol. Esta situación viene de lejos, ya nos lo señaló Robert Michels en su conocida "ley de hierro de la oligarquía" en 1911 en su libro, basado en la dinámica institucional de Partido Socialdemócrata alemán (SPD), Partidos Políticos. Un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas en la democracia moderna. La tesis fundamental es que no es posible la lucha obrera sin organización, pero que esta trae consigo especialización de funciones, división del trabajo, y con ellas, burocracia, jerarquía y el gobierno crecientemente oligárquico de una cúpula cada vez menos sometida al control de las bases. Expone cómo y por qué mecanismos los dirigentes políticos del partido tienden a integrarse en el sistema social y económico vigente, en contra de la opinión mayoritaria de las bases; cómo se perpetúan y se reproducen por cooptación; y cómo, finalmente, los de abajo que aspiraban a llegar arriba establecen un relación clientelar con los dirigentes. La conclusión es desoladora, ya que si en el partido de vocación más democrática, como el SPD alemán, se cumple esta "ley de hierro de las oligarquías", entonces tiene que suceder con más intensidad en el resto de partidos. Por ello, la obra de Michels debería ser de obligada lectura para los dirigentes del PSOE.

En este proceso de democracia interna, se debería contar con la militancia, ávida de expresar su opinión y que no puede hacerlo.  Muchas asociaciones del PSOE no se reúnen nunca, salvo para aprobar las listas electorales. También cuentan con la militancia para llenar los pabellones deportivos o las plazas de toros en campaña electoral y vitorear a los diferentes candidatos, que acuden para la ocasión con vaqueros y chaquetas de pana. Deberían funcionar grupos de trabajo de militantes y simpatizantes específicos sobre diferentes temas: educación, sanidad, medio ambiente, política industrial… para plantear  y debatir propuestas, y las conclusiones fueran reflejadas en los programas electorales. Ya que hoy los confecciona algún listillo del partido un fin de semana a base cortar y pegar.

También deberían contar con la sociedad civil y acercarse a ella, tratando de recoger sus problemas y sus preferencias para canalizar sus preocupaciones, que son muchas en estos momentos. Procedimientos hay muchos. Los cabezas pensantes del partido, con dedicación a jornada completa a la actividad política, tienen que saber cómo pueden llegar a la ciudadanía. No obstante, un ciudadano de a pie, se toma la licencia de expresar alguna de estas iniciativas. Ahí podían desempeñar un papel fundamental las TIC, con páginas webs actualizadas y operativas para informar de las actividades del partido y recoger las propuestas de la sociedad civil. Tener una presencia más activa los dirigentes del partido en los medios de comunicación con artículos de opinión, en debates de radio o televisión.  Senadores y diputados tener despacho abierto durante algunos días a la semana en las sedes de los partidos  para recibir a los ciudadanos. Celebrar periódicamente reuniones con las diferentes asociaciones de la sociedad civil: asociaciones de jubilados, de parados, de jóvenes, de padres y  madres, de vecinos, de universitarios, de emigrantes, etc.  En definitiva hay que salir a la calle.  El PSOE necesita aggiornamento, es decir “la puesta al día”, o “la actualización”, con respecto a la calle.  Me parecen muy oportunas las palabras de Juan XXIII emitidas el 25 de enero de 1959“Abramos las ventanas de la Iglesia”. “Quiero abrir ampliamente las ventanas de la Iglesia, con la finalidad de que podamos ver lo que pasa al exterior, y que el mundo pueda ver lo que pasa al interior de la Iglesia.” Eso mismo necesita el PSOE, aunque no sé si en su estructura hay alguien para emprender y liderar esta tarea.

Cándido Marquesán Millán

 

 

 

13/01/2013 22:52 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El desempleo: un drama rutinario

                       

 

Eurostat acaba de revelar que España ha superado los 6,1 millones de parados, una tasa del 26,6 %, la más alta de los Veintisiete. En cuanto al juvenil  el  57,6%. Estos datos además de rutinarios, son dramáticos. No solo no se reducen sino que se incrementan inexorablemente. Ya no son noticia. Nos hemos acostumbrado. ¿Este calvario tendrá fin algún día? Es lamentable que nuestros gobernantes ya no se sientan obligados a explicarlos. Poco ha, alguien del Ministerio de Trabajo, aparecía en los medios de comunicación para justificarlos, argumentando que era el final de la campaña de la vendimia o del turismo. O cualquier otra razón. Ahora nadie aparece. ¿Qué va a decir? Mas como todo es susceptible de empeorar, lo más grave está por llegar. En los medios de comunicación, más de lo mismo: despedidos 16.000 trabajadores de la banca, 2.800  de Iberia, 900 de TeleMadrid… Los populares nos avisan de la futura reforma de la administración. ¿Qué se esconde tras este eufemismo? Más empleados públicos a la calle. Y tiro porque me toca. ¿Llegaremos a los 7 millones?

¿Ya no hay otra alternativa que el despedir trabajadores en una mala situación económica presente o futura tanto en el sector privado como en el público? Por lo que parece, no. Tampoco requiere mucha imaginación, ni tampoco preparación académica el despedir trabajadores. Eso lo sabe hacer cualquiera. Cuando un empresario “no tiene beneficios o expectativa de ellos”, coge la lista de trabajadores y los más díscolos  a la puta calle. Entraría en la lógica que ante esta dinámica de destrucción de empleo en el sector privado, el público la contrarrestara manteniendo o creando puestos de trabajo. Muy al contrario. Es una auténtica máquina de destrucción masiva de empleo. Con el pretexto de hacer ajustes fiscales, por motivo de la deuda, en buena parte odiosa, se eliminan miles de empleados públicos. Para eso sobran ministros y secretarios de Economía, y sus numerosos asesores. Para ese viaje no se necesita ni media alforja. Eso sabe hacerlo un alumno de 1º de Bachillerato matriculado en Economía. Mas hace ya años que siempre se rompe la cuerda por el punto más débil. Tengo la impresión de que los ejecutores del sector privado y del público de estas draconianas medidas, nunca piensan en que sus efectos recaen sobre personas, que no son simples números en una estadística. Son seres humanos, que tienen unas necesidades básicas, familiares y sociales, no son una mera fuerza de trabajo que se coge o se tira sin contemplaciones.

El paro, su existencia y magnitud es la mayor manifestación del fracaso de las medidas económicas puestas en marcha para salir de este pozo. Es irrelevante, que nuestra constitución diga  que los poderes públicos realizarán una política orientada al pleno empleo. Keynes mostró su convicción en el poder de las ideas, persuadido que se paga un alto precio por las falsas y que las adecuadas  son aquellas que ayudan a resolver  los dos problemas más acuciantes de su tiempo: la pobreza y el desempleo.  Palabras claras.

Lo que parece claro es que el desempleo en España es el mayor problema. No es el déficit. Personalmente lo tengo claro. Mas  para aquellos que no comparten mi opinión les recomendaría la lectura del discurso titulado Empleo y Bienestar, pronunciado por Olof Palme el 3 de abril de 1984 en la Universidad de Harvard. Comenzó haciendo una referencia a otro discurso, el de Bruno Kreisky líder del Partido Socialdemócrata austríaco, en el que este habló del problema del desempleo, que según las previsiones iría in crescendo, y admitió su gran preocupación por un encuentro en Washington con representantes del Banco Mundial y del FMI. El presidente de este último, Jacques de Laroisiere dijo que para consolidar la expansión económica se debían tomar las siguientes medidas: reducir la inflación, disminuir el déficit público, cambios estructurales en la industria, liberalización económica. No dijo nada sobre qué había que hacer para reducir el desempleo. Ni siquiera lo mencionó.

 

            Palme señaló que el primer objetivo de su política era corregir el desempleo por tres razones.  En primer lugar, porque suponía un terrible despilfarro el tener los medios de producción infrautilizados  en todo el mundo, cuando existen muchas necesidades humanas insatisfechas.  En segundo lugar, el desempleo significaba sufrimiento humano, ya que el trabajo está relacionado con valores como la confianza en uno mismo, con la dignidad humana y el sentido de la vida. Por ello, su existencia suponía un incremento de los índices de mortalidad, la mala salud, los suicidios, muchas familias rotas, el incremento de la prostitución... En tercer lugar, porque su expansión masiva suponía una amenaza cierta para la democracia. El desempleo mina el cimiento sobre el que debe levantarse una sociedad democrática. Cuando la gente intenta conseguir un trabajo para integrarse en la sociedad, no hay sitio para ellos, por lo que amargados y desesperados pierden la confianza en la democracia y en  su armazón institucional.

Como acabamos de ver, estas palabras de Palme de hace 20 años no han perdido actualidad. Son muy claras, además de convincentes. El problema estriba en que este tipo de verdades no son expuestas muy a menudo hoy en día. Necesitan ser repetidas, para que no caigan en el olvido. Las comparte cualquier ciudadano dotado con ciertas dosis de sentido común y de solidaridad, aunque no sé  si en este colectivo está  incluida nuestra clase política.

 

Cándido Marquesán Millán

 

 

20/01/2013 11:28 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿POR QUÉ ES TAN ABUNDANTE LA CORRUPCIÓN EN MADRID?

 

 

Estamos comprobando estas fechas cómo afloran numerosos casos de corrupción política en nuestro país, que están degradando más allá de lo razonable y tolerable la confianza de la ciudadanía en las instituciones. Los informativos hablados y escritos tienen ya institucionalizada una sección específica sobre “la corrupción”.  Por ello, cualquier ciudadano preocupado por el presente y futuro de su país tiene que sentir inexorablemente una mezcla de cansancio, asco y de hedor. A la clase política en cambio esta circunstancia se la trae floja. Y también a amplios sectores de la sociedad española, vistos recientes resultados electorales. A veces, tengo la impresión de que los partidos políticos consideran rentable electoralmente llevar algún corrupto en una lista Hoy muchos españoles van a votar tapándose la nariz, lo que es una prueba incuestionable de que nuestra democracia está moribunda. Se necesita una ciudadanía responsable e impregnada de unos valores éticos claros y auténticos, que rechacen con contundencia cualquier caso de corrupción. Tarea, por cierto nada fácil, tal como estamos comprobando. Los escrúpulos morales parecen ser de otras épocas. Mas no siempre ha sido así, tal como señala el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova. Una trama de corrupción y sobornos, el escándalo del estraperlo para introducir una ruleta en el casino de San Sebastián, acabó en 1935 con la vida política de Alejandro Lerroux, el viejo dirigente republicano del Partido Radical que presidía entonces el Gobierno. Los ministros radicales tuvieron que dimitir, y cayeron también muchos cargos provinciales y locales del partido. En las elecciones de febrero de 1936, el Partido Radical, que estaba gobernando desde septiembre de 1933 hasta finales de 1935, se hundió en las elecciones. Quedó reducido a cuatro diputados, noventa y nueve menos que en 1933. Alejandro Lerroux ni siquiera salió elegido en la lista. Todo un ejemplo. Y eso que en aquellas fechas aproximadamente la mitad de los españoles eran analfabetos. Tendrían carencias educativas, pero los principios éticos eran muy claros. En cambio, a los españoles de hoy parce que nos ocurre todo lo contrario.

La lacra de la corrupción está en relación directa con el poder y el dinero, ya que suelen presentarse juntos, y ser compañeros de viaje inseparables. En Madrid reside el poder político desde hace siglos, ya que adquirió la condición de capital administrativa (desde 1561) y política (desde 1714). Aquí están: el Palacio de la Zarzuela, el Palacio de la Moncloa, el Congreso de los Diputados y el Senado, el Consejo del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, Ministerios de Sanidad, Economía y Hacienda, Agricultura, etc. Por ende, aquí se toman las grandes decisiones políticas que afectan a todo el territorio del Estado. Y según Germà Bel, desde hace unas pocas décadas también se ha convertido en la capital económica de España, en el 2009 tenían sus sedes operativas las grandes multinacionales españolas, siete de las diez primeras: Banco de Santander, Telefónica, BBVA, Iberdrola, Endesa, Repsol, Iberdrola Renovables. A su vez atrae una fuerte inversión exterior; se han desarrollado sectores de alto valor añadido como el audiovisual y las altas tecnologías y del conocimiento. Están presentes las grandes instituciones culturales como Museo del Prado, Museo de los Thyssen-Bornemisza, el Reina Sofía, Biblioteca Nacional de España, la Real Academia de la Historia, la Real Academia Española. Los más poderosos e influyentes medios de comunicación como TVE, las grandes cadenas de radio y televisión; los periódicos de mayor tirada nacional, como El País, El Mundo, ABC, Marca y el AS. Por todo lo expuesto, hoy es innegable que en Madrid se está consolidando una élite, un núcleo de poder, político-financiero-funcionarial-mediático que, esta vez sí, ha conseguido la hegemonía peninsular, y que desde el centro está cuestionando todo el proceso de descentralización administrativa del Estado de las Autonomías, intentando recentralizar y uniformizar de nuevo el Estado español, lo que demuestra una concepción de España muy alicorta, como si esta acabara en la M-30.  El discurso de España se rompe está de moda. ¡Qué bien le vienen a Cristóbal Montoro las exigencias del cumplimiento del déficit público en las diferentes Comunidades Autónomas para meterlas en cintura!

Esta élite madrileña se muestra perfectamente ensamblada e interconectada entre sí e inaccesible para otros sectores de la sociedad, comparte unos mismos intereses y trata no solo de mantenerlos, sino también de acrecentarlos. Determinados políticos forman parte de los consejos de administración de las grandes empresas, de los grandes bancos, de las grandes inmobiliarias, en pago por los servicios prestados, conseguidos muchas veces producto de la corrupción. Y a la inversa del mundo de la gran empresa llegan muchos a la política. Es el llamado efecto de puertas giratorias. El exministro Ángel Acebes, está en el consejo de administración de Iberdrola. O José María Aznar asesor de Endesa. El caso inverso, el del ministro Luis de Guindos, procedente del mundo financiero. Esta elite se relaciona entre sí. Vive en los barrios más lujosos, desde los cuales en autobuses lleva a sus hijos a los mismos colegios privados, mayoritariamente religiosos, para que no compartan pupitre con la población inmigrante.  Posteriormente prosiguen sus estudios superiores en universidades también privadas, donde entablan relaciones, que les facilitan el ocupar en el futuro puestos destacados en los ámbitos de la política, la economía o la cultura. Cuando enferma recurre a la sanidad privada, ya que no quiere guardar fila tras un emigrante en la pública. Se divierte en los mismos lugares. Compra en las mismas tiendas, veranea en los mismos lugares.

Es obvio que aquí abundan más que en el resto del Estado el dinero, el poder, y como corolario, la corrupción. Hay muchos intereses económicos en juego, y si no se alcanzan por procedimientos legales, se recurren a los ilegales, de ahí la presencia constante de la corrupción. Algunos ejemplos nos lo ilustrarán, aunque podrían ser otros muchos. Los casos más importantes de corrupción política se han dado en Madrid. Uno de ellos, realmente excepcional y espectacular, sirvió para cambiar los resultados de unas elecciones autonómicas tras el soborno a dos diputados socialistas, Tamayo y Sáez, y así posibilitar el acceso al poder de la gran Esperanza Aguirre. Fue el caso más grave de corrupción de toda la historia de la reciente democracia española. Aquí no se compró a un concejal de urbanismo para recalificar unos terrenos. No, fue algo  muchísimo más dramático. Volcaron las urnas tras escupir en ellas, y pisotearon las papeletas depositadas por los ciudadanos madrileños. No repararon en medios, ya que había muchos intereses urbanísticos detrás. Mas esa élite trabajó a conciencia. Los medios de comunicación cargaron las tintas contra los diputados socialistas por haberse vendido. El aparato judicial también corrió un tupido velo sobre el asunto.  Consiguieron su objetivo. Y aquí paz y allá gloria. Mas es verdad de Perogrullo que si alguien se vende es porque alguien le ha comprado para sacar algún beneficio. Y aquí hubo algún beneficiado. Vaya que si lo hubo.  Cabe pensar que la gran Esperanza algo tendría que ver en este sucio asunto.

Y qué podemos decir del caso Gürtel, un escándalo de corrupción monumental por el número de personas implicadas, por el que numerosos alcaldes, concejales, diputados y otros cargos populares en la Comunidad de Madrid tuvieron que dimitir. Parece de sentido común que la máxima dirigente de los populares en esta comunidad tuviera alguna responsabilidad. Pues, no. También la susodicha élite ha trabajado a conciencia. Desde los medios de comunicación, si no consiguieron ocultar la trama, ante la magnitud del escándalo, si que consiguieron que, de nuevo, Doña Esperanza saliera indemne. Todavía más, salió reforzada al ser presentada como el adalid contra la corrupción. Y desde el poder judicial se expulsó de la carrera judicial a Garzón por su trabajo impecable en la investigación en la trama. Impresionante, de nuevo.

Y mientras estoy escribiendo estas líneas me llegan las noticias del pago en dinero negro a miembros de la cúpula dirigente del PP. Que se enriquezcan de tal manera, cuando hay tantos recortes, es un insulto a la ciudadanía. Y todavía más, que Dolores de Cospedal diga al respecto que “no me consta…”  Vale, lo admito. Mas a mí, sí que me consta que alguno tiene la cara más dura que el cemento armado.

Cándido Marquesán Millán

21/01/2013 01:40 dorondon Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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